- Mira Black aquí hay muchas preciosas - dijo Avi poniéndose de pie - o no sé a quién te refieres - le dijo haciendo frente.

- Quiero hablar con Nallely - dijo serio. Era tan lindo escuchar mi nombre en sus labios, Merlín este hombre como me hacía derretir.

- Nallely no quiere hablar contigo, no quiere saber nada de ti está claro - volvió hablar Avi. Podía ver por el rabillo de mi ojo izquierdo como mi amiga estaba de pie cruzada de brazos frente a Sirius.

- Quiero escucharla decir eso ella - dijo Sirius tratando de hacer un lado a Avi.

- Por favor retírate - dije volteando a verlo pero sin levantarme de mi asiento. No quería voltear pero muy adentro de mi me dijo que lo hiciera y al momento de hacerlo me topé con sus hermosos ojos grises me miraban en forma de súplica.

- Ves no quiere hablar contigo - ahora fue Kami la que hablo

- Podemos hablar por favor - dijo de inmediato antes de que volviera a correrlo del vagón. Me puse de pie y lo conduje a fuera al pasillo.

- No tardo chicas - voltea a verlas antes de cerrar la puerta. Para luego dirigirme a Sirius -

¿Qué quieres? - le pregunte tajante y fría, me cruce de brazos y no le quitaba la mirada de encima.

- ¿Quería? - sacudió su cabeza - ¿quiero desearte una felices vacaciones? - sonrió algo nervioso. No me miraba directo a los ojos, si no jugaba con sus pulgares.

- Nada más para eso me querías - dije un poco desesperada - para desearme felices vacaciones - rodee los ojos - enserio Black tengo más cosas importantes que hacer - dije dando una media vuelta.

- Y también para esto - me tomo del brazo haciendo voltear hacia él. Me beso nuevamente sin previo aviso, esto ya se le estaba haciendo costumbre. Pero esta vez reaccione, lo quite y le di una cachetada.

- No lo vuelvas hacer esta claro - dije tajante y apuntándolo con el dedo - no quiero ser una más en tu lista me entendiste - grite furiosa. Uno que otro alumno se nos quedó viendo al momento de ir pasando cerca de donde estábamos. Estaba que echaba fuego del coraje pero a la vez no negaba que me había encantado volver a besarle. Se quedó ahí con la mano en su mejilla sobándose del dolor.

Todo el trayecto del camino me fui callada, les pedí a mis amigas que no me hablaran y respetaron mi decisión, habían visto todo, no quería hablar de él.

Iba sentada a lado de la ventana viendo los paisajes tan hermosos que nos brindaba la naturaleza, me sentía tan triste por lo sucedido pero a la ves confundida, no podía creer que Sirius Black fuera hasta mi vagón y desearme felices vacaciones - eso no es de él - me dije a mi misma por lo bajo. Pero luego me quede pensando que lo que él quería era besarme, que los demás vieran su nuevo logro, su nuevo trofeo y no se lo permite, por eso mismo le di tremenda cachetada.

Al momento de llegar a la estación rápidamente las cinco nos bajamos del vagón para poder ser de las primeras en agarrar nuestro equipaje.

- Nos escribiremos ¿verdad? - les pregunte a las chicas mirando a cada una de ellas. Estábamos cerca del muro donde con solo con atravesarlo estaríamos en el mundo muggle.

- De mi parte puedes contar con ello - dijo Mika con una gran sonrisa.

- Claro que si - dijo Mara agarrando a su lindo gato blanco.

- ¿Ustedes? - pregunte viendo a Kami y Avi que no decían nada.

- No lo dudes - dijeron al unísono.

- Perfecto - sonreí. Para luego abrazarlas a cada una de ellas - bueno ya me voy - dije con una media sonrisa.

- Pero, Nalle - me detuvo Mar.

- Mande - voltee a verla. Se le veía cara de preocupación.

- A semanas de entrar al colegio les mandare una carta a todas - volteo a ver a las demás también - para que vengan a mi casa - sonrió.

- Eso me parece una genial idea - dije feliz - Pero ya me tengo que ir - dije algo desesperada.

- Segura que no quieres hablar - hablo Avi y sabía por dónde iba, así que la interrumpí.

- Espero con ansias esa carta Mar - dije ignorando el comentario de Avi. Me acerca de nuevo a cada una de ellas para darles de nuevo un abrazo - Perdón Avi pero no es momento - me disculpe - las quiero - grite ya a casi de cruzar el muro, di un vistazo al andén y pude verlo a lo lejos junto a sus amigos. Cruce la barrera 9 3/4 con una sonrisa un poco triste.

- Nallely - escuche al llegar al otro lado, era mi padre. Voltee a verlo se le podía ver la cara de felicidad.

Todo el trayecto a casa de nuevo fui callada y eso se le hizo extraño a mi padre ya que yo hablaba hasta por las orejas y codos, pero no dijo nada, a lo mejor pensó que estaba cansada por el viaje. Al llegar a casa mi madre estaba ahí esperándonos con la cena. Extrañaba tanto estar en casa junto a ellos, las cenas en familia y platicar del día a día que en este caso platique lo que sucedió en todo el año claro exceptuando a Sirius Black.

Todas las noches soñaba con él, con esos hermosos besos robados que me dio, con sus ojos grises tan cercas de los míos cuando cayó sobre mí, lo extrañaba y demasiado, no podía creer que a mi corta edad me podía enamorar. Todo esto que me sucedía era malo porque yo lo quería olvidar, olvidar lo poco que sucedió entre nosotros, pero no podía cada parte de mi pensaba en él, lo anhelaba, lo extrañaba y lo que es aún peor lo AMABA.

Esto ya se había salido de mis manos no podía amarlo no, no podía y menos yo que siempre me había dicho que nunca me iba a enamorar de nadie. No era porque era una experta en el tema, sino porque sabía que al momento que me enamorara fuera de quien sea, mi corazón iba acabar en mil pedazos. No estaba tan equivocada, eso estaba ya sucediendo

Pasaron los días y todo seguía igual, nada interesante hice durante mis vacaciones por eso tenía tanto tiempo libre que en cualquier minuto me acordaba de él, así que decidí poner manos a la obra, comencé por ver que podría hacer para entretenerme y así poder olvidarle aunque fuera por unas horas. Les hable a mis amigas muggles, ellas por obvias razones no sabían lo que era y no les iba a decir, solo sabían que mis padres me habían mandado a un internado fuera de la ciudad. Salía al cine, salíamos a comer helado y a pasear a las plazas comerciales eso me hacía sacar a Sirius de mi cabeza por buenos ratos.

Un día por la mañana fui despertada por la lechuza de Mar, faltaban dos semanas para entrar a Hogwarts. Estaba esperando con tantas ansias esta carta. Mar era de familia de magos o como se les dice también de sangre pura. En la carta me avisaba que iba a venir por mí en por polvos Flu, la verdad nunca había utilizado ese medio de trasporte, me ponía algo nerviosa con solo pensarlo, también en la carta decía que las demás ya estaban en su casa que solo faltaba yo.

Mar y Avi iban a llegar por mí a las tres de la tarde, voltee a mirar mi reloj de pared, eran las diez de la mañana, me levante como si me hubiera puesto un resorte, rápido comencé arreglar mi baúl, mi ropa, todo lo necesario que tenía que llevar a mi nuevo curso. Entre que arreglaba las cosas y yo también me arreglaba se dieron las tres en punto rápido y sin un minuto o menos llegaron.

- Nalle - grito Avi al llegar. Yo aún seguía en el segundo piso cuando escuche su grito.

- Avi, Mar - grite emocionada. Iba bajando las escaleras corriendo, sonreí al verlas.

- ¿Ya estas lista? - me pregunto Mariana.

- Sip listísima - dije feliz. Mi madre iba entrando a la sala, había salido por la puerta que comunica el comedor con la cocina. Ya iba devuelta al segundo piso para bajar mis cosas cuando la vi - Oh, les presento a mi madre - la señale desde donde estaba.

- Mucho gusto soy Alexa - se presentó mi madre con su peculiar sonrisa. Ella siempre sonreí era raro que la viera triste. Era alta, de cabello ondulado y castaño.

- Buenas tardes Sra. Oldman - saludaron al unísono mis amigas.

- Venimos por Nalle - dijo Mar dando un paso al frente.

- Oh, claro que sí, solo que tengo una duda - dijo mi madre - ¿irán a comprar lo que necesiten de segundo año con tus padres? - le pregunto a Mar.

- Si señora, de eso no se preocupe - contesto mi amiga.

- Me parece excelente - sonrió mi madre - pero si gustan siéntense - hizo un ademan con su mano para que se sentaran en la sala. La chimenea estaba enfrente de los sillones, en medio de estos había una pequeña mesita de centro - Nalle - me volteo a ver. Aún seguía en el primer escalón de la escalera.

- Mande ma - voltee a verla.

- Si quieres yo bajo tus cosas, tú no puedes usar magia y será más fácil que lo haga yo - se ofreció. Ella era la bruja en la familia, mi padre es muggle y cuando ya estaban comprometidos fue hasta entonces cuando mi madre se decidió a decirle su secreto, tuvo miedo al principio pero reacciono muy bien mi padre ante esa situación.

- Gracias ma - fui hasta donde estaba y le di un beso en la mejilla para luego sentarme frente a donde estaban Avi y Mar.

- Que emoción ya por fin estaremos todas - dijo Avi dando saltitos en el sofá.

- Ya sé - aplaudí.

- Listo - dijo mi madre. Con un simple movimiento de varita ya estaba mi baúl y mi lechuza a lado de la chimenea.

- Pues vámonos - dijo Avi parándose de un brinco.

- Gracias mamá - me acerque a ella y le di un fuerte abrazo - me despides de papá, dile que nos veremos en Navidad - sonreí y le di un beso en la mejilla.

- Gracias señora Oldman - hicieron un movimiento de cabeza las dos.

- Nada de que agradecer, solo les encargo que me la cuiden mucho -.

- De eso no lo dude - contesto Mar acercándose a la chimenea

- Solo recuerden que es mi primera vez con los polvos Flu - les recordé. Mi madre se acercó a mí.

- Tu tranquila mi cielo - me tranquilizo para luego darme un pequeño beso en la mejilla. Se retiró de donde estábamos y nos veía desde unos de los sofás.

Nos metimos a la chimenea una por una, yo iba con mi baúl, no sé cómo le hicimos pero todas entramos en mi chimenea y eso que no era muy grande, nos tomamos de las manos y Mar grito muy fuerte una dirección que no pude comprender lo que dijo. Al instante llegamos a la casa de Mar. Quede sorprendida al ir saliendo de la chimenea, era enorme su casa, con solo ver su sala me podía dar cuenta que era una gran mansión.

Tenía un enorme candelabro al centro de la sala, unos grandes sillones donde fácil se podía sentar cinco o seis personas en cada uno de ellos.

- Bueno bienvenida - me dijo Mar con sus brazos abiertos - está en mi pequeña casa -.

- Gracias - voltee a verla - pero de pequeña no le veo nada - reí.

- Lo miso le dije al llegar - dijo Avi.

- Bueno déjame y te llevo a tu habitación - se ofreció a llevarme a donde me quedaría a dormir.

- Pero no dormiremos todas en una sola - dije sorprendida siguiéndole el paso. Salimos de la sala para adentrarnos por un pasillo algo corto pero en cada pared había cuadros de personas y uno que otro espejo y mesita con floreros, Avi iba detrás de mí.

- Es lo bueno de tener casa grande, muchas habitaciones para visitas y si no las uso con ustedes no se con quién - dijo encogiéndose de hombros.

- Las demás Mar - hablo Avi. Ya íbamos subiendo unas enormes escaleras.

- Buena pregunta, está muy callada la casa, de seguro están en el jardín, en un rato las buscamos para irnos al callejón Diagon - propuso mi amiga.

- ¿Y tus papás? - pregunte al recordar lo que mi madre dijo.

- Están en Paris - contesto de lo más normal Mar. me detuve en seco haciendo que Avi chocara conmigo, lo bueno es que en ese momento acabábamos de dejar las escaleras atrás de nosotras.

- Auch - dijo Avi al caer al suelo.

- Perdón - me voltee rápidamente para ayudarla a levantarse.

- ¿Qué paso? - pregunto Mar al voltear y ver a Avi en el piso.

- Nalle se detuvo y no la vi - explico mi amiga.

- No iremos con tus padres como le dijiste a mi madre - dije rápido.

- Fue una pequeña mentirita - sonrió Mar - aparte no pasa nada, anda ya falta poco para llegar a tu cuarto - volvimos a caminar y de nuevo era un pasillo largo pero esta vez tenía grandes ventanales y al otro lado puertas a una distancia moderada una dela otra - Esta será tu habitación - dijo abriendo dos puerta a la par.

Era una habitación espaciosa, tenía una cama con dosel matrimonial, a cada lado tenía una mesita de noche con lámparas, había una gran tocador de media luna con su silla correspondiente.

- Wow Mar, esta hermosa - dije estando de pie en medio de la habitación.

- Gracias - sonrió - bueno descansa un poco, acomódate por que en una hora salimos al callejón - me informo.

- De acuerdo - al momento que salieron las dos, voltee hacía la cama y al pie de esta ya estaba mi baúl ahí. Me acosté como por cinco minutos, cerré los ojos y me quede completamente dormida.

Me levante sobresaltada, mire mi reloj de pulsera y ya había pasado la hora, corrí y baje rápidamente las escaleras, al estar en el último escalón me topé con Kami.

- Nalle - grito y alzo sus brazos.

- Kami - grite también y la abracé al llegar con ella.

- Que bueno que llegaste, me dijeron Avi y Mar que todo de maravilla - sonrió. Iba vestida de jeans y una blusa de tirantes.

- Si todo de maravilla - sonreí. Íbamos caminado hacía la sala - ¿A dónde ibas? - pregunte.

- Iba por ti - rió - ya todas estamos en la sala esperándote -.

- Oh, lo siento - me disculpe - me quede dormida - reí nerviosa.

- Nos lo imaginamos por eso iba por ti - en ese mismo instante llegamos al gran salón - ya estamos listas - grito Kami al llegar.

- Pues no se diga más vámonos - dijo Avi parándose del sillón acercándose a la chimenea.

- Disculpen - dije apenada al verlas a todas.

- No te preocupes - hablo Mika que aún seguía sentada en el sofá, estaba tomando algo ya que tenía en sus manos una taza.

- Pues ya no - volteo Avi a vernos a todas algo ansiosa, estaba ya aún pasó de meterse a la chimenea.

- Si, ya - le dio un último sorbo Mika a su taza y se puso de pie.

- Vámonos - grito Avi y fue la primera en entrar a la chimenea y grito - callejón Diagon - al momento que paso eso unas llamas verdes la absorbieron.

Una por una se fueron yendo y quede al último, era la segunda en el día y no se me quitaba el nervio. Entre a la chimenea y grite fuerte y claro. Iba sola, con nervios pero por Merlín que si grite bien y me di cuenta de eso porque al otro lado de la chimenea donde aparecí vi a mis amigas.

Salimos de Flourish y Blotts, me encantaba esa tienda, siempre llena de libros de un lado a otro, desde el suelo al techo, pero tuvimos que salir de ahí pero volvería, aparte que tenía que comprar los libros de segundo.

- Antes que nada vayamos a comer un helado por favor - sugirió Kami al momento que ya estábamos todas en la callejuela.

- Si por favor - dijo Avi con carita de gatito mojado - vayamos a Florean Fortescue -.

- Apoya la idea - alce la mano sonriendo.

- Pues vamos - dijo Mar comenzando a dirigirse hacia donde se encontraba la heladería.

Todas íbamos platicando muy animadamente de un poco de lo que pasamos en las vacaciones con nuestras familias. Llegamos a Florean Fortescue...

- Vayamos por una mesa primero - sugerí.

- Si - me apoyo Mar.

Nos pusimos a buscar una mesa, la mayoría estaba ocupada, había gente parada comiendo su helado de dos o más sabores. El local estaba lleno de color y aparentaba estar nevando.

Mientras yo buscaba una mesa por mi parte me topé con una escena que la verdad no esperaba pero a la vez no era tan sorprendente. En una esquina ahí se encontraba Sirius con una chica rubia muy contentos, riéndose de no sé qué. Me voltee de inmediato y fui directo a donde se encontraban las demás. Ya no tenía ganas de estar ahí.

- Nos podemos ir - pedí al llegar junto con Mika. Estaba muy seria, no les quería decir el porqué de mi decisión.

- ¿Porque? - pregunto curiosa volteando a verme.

- No, nada, olvídalo - sacudí la cabeza. No iba a dejar que me echara a perder la tarde con mis amigas.