Y como siempre, les aseguro que estos personajes nos son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la hermosa historia es de la inspiración de ericastwilight, yo solo la traduzco ;)
De nuevo me acompaña mi amiga y beta Erica Castelo. Muchas gracias por seguir ayudándome a compartir estas hermosas historias y a mejorar mi ortografía y demás :P
Capítulo Catorce – Un poco de oro
Pasmado y completamente estupefacto, así es como describiría Charlie el bello rostro de su hija. Se sintió mal por no haberle contado sobre el deseo que su madre hizo hace veintinueve años. Después de tres años intentando concebir, los doctores habían concluido que su esposa tenía mucho tejido cicatrizante de un accidente que tuvo cuando era niña. Y que la concepción era muy poco probable. Lo que necesitaban era un milagro.
Fue entonces que un día el libro eligió a Renee, cuando ayudaba a su abuela en la librería en la que prácticamente había crecido.
Charlie no había creído en tal cosa como la magia en ese entonces. Páginas que resplandecen, luces que parpadean y una pluma mágica, quién lo creería—él no, ni siquiera entonces. No fue sino hasta menos de tres meses después, cuando Renee le dio las noticias de su embarazo, que finalmente creyó.
Él realmente esperaba que el padrino de Alyssa no tardara tanto en entrar en razón. Aunque ningún hombre sería lo suficientemente bueno para su hija, por lo que recordaba de Jasper y Alice al crecer, sabía que Edward debía haber sido una buena persona ya que habían dejado a su hija con él.
Charlie palmeó el hombro de su hija, riéndose entre dientes al ver su expresión boquiabierta. Bueno, pensó él, solo hay una forma de hacerla reaccionar. Así que pasó caminando junto a ella y usando su mano izquierda, abrió la puerta para llamar al doctor de nuevo a la sala.
El joven estaba justo afuera de la puerta, viéndose como si Charlie lo hubiese pillado infraganti en el asiento trasero con su hija. Sin duda debe haber escuchado cada palabra en el interior de la sala. Bien. Tenía que saber lo especial que era su hija para él.
Tal vez debería hacerle una revisión de antecedentes, solo por si acaso, pensó. "¿Va a volver a entrar, doc?"
Edward simplemente asintió, sonriendo nervioso, y siguiendo a Charlie dentro de la sala.
"Ahora, si no tiene problema en ayudarme," Charlie comenzó a decir, haciendo que Bella despertara del trance en el que parecía estar.
No que Edward la culpara. Las últimas veinticuatro horas tenían que haber sido alucinantes para ella.
Edward le ofreció a Charlie una sonrisa y le echó un vistazo al historial una vez más para confirmar algo. "Puedo ofrecerle un arreglo para que ambos estemos cómodos. ¿Qué le parece?" Charlie asintió mientras Bella le ayudaba a su padre a enrollar la manga de su camisa del brazo derecho.
"Bueno, vamos a echarle un vistazo," indicó Edward al sentarse en un banco con ruedas en un rincón. "Esto es solo una consulta y una opinión. Y puedo hacer que mi tío me asista durante la cirugía."
El ceño de Charlie se frunció y sus labios se apretaron. "¿Duda de sus habilidades?"
"Papá," dijo Bella en voz baja, rozando el brazo lleno de cicatrices de su padre. "Solo está tratando de hacerte sentir cómodo."
Charlie le dio a Edward una mirada severa pero asintió después de un momento. "Está bien," dijo con voz ronca, casi empujando el pecho de Edward con su mano y su brazo. "Veamos qué puede hacer."
***The Christmas Book***
Edward vio a Charlie salir de la sala, seguido por su hija. Cerrando el historial, dejó escapar un suspiro profundo. Al final, si Charlie decidía hacerse la cirugía, Edward probablemente podría mejorar la movilidad en su muñeca y su pulgar a un veinte por ciento. Aunque la cicatriz no molestaba a Charlie en lo que se refiere a apariencia, no obstante, sí le apretaba y le picaba hasta el punto de la distracción.
Al seguir a Bella fuera de la sala unos momentos después, se detuvo el tiempo suficiente para verla con Charlie. Ella ajustó la solapa de su chaqueta, sacudió una pelusita de su hombro y presionó sus labios en su mejilla. Y él disfrutaba de su atención, incluso si también lo avergonzaba un poco.
Puedo ver de dónde heredó ella su sonrojo, pensó él. Ella era buena con él y era claro que su padre la adoraba. ¿Quién no?
"Mañana," Bella le susurró a su papá. Le había prometido a su padre reunirse para tomar café la mañana siguiente y lo vio salir por las puertas de la clínica. Suspiró profundamente, agradecida que se hubiera adaptado tan bien después del accidente con su sierra de mesa.
Respirando otra vez para controlar sus desordenadas emociones, se volvió para encontrar a Edward. No tuvo que buscar mucho ya que el hombre estaba recargado contra el marco de la puerta, observándola. El hombre tenía que explicar su pequeño arrebato. Con una ceja arqueada y una sonrisa engreída a juego, se acercó a él. Trató de no reírse cuando él tragó grueso y pasó una mano nerviosa por su cabello.
"Estás muy seguro de ti mismo," dijo, mirándolo.
No, Edward pensó. No cuando me miras de esa forma. Él suspiró, "Lo siento. No fue mi intención soltarlo de esa forma." Levantando su mano, quitó un rizo de cabello que estaba ocultando sus ojos. "De verdad, no sé qué estoy haciendo cuando se trata de ti."
Su mano se quedó en su mejilla y se deslizó por la parte de atrás de su cuello cuando ella descansó su frente en el pecho de él. "Yo tampoco lo sé," susurró ella, agarrando delicadamente la cintura de él. Ella había estado en una montaña rusa emocional durante las últimas veinticuatro horas y Edward quería hacer lo que fuera necesario para hacerla sonreír otra vez.
Masajeando la parte de atrás de su cuello, dejó un beso en la cima de su cabeza. Ella levantó la vista y él pudo ver destellar muchas emociones en el fondo.
Edward sonrió y se encogió de hombros. "Supuse que con el chocolate, lo de conocer a los padres y el intercambio de seis pequeños tesoros, ya habíamos pasado la primera etapa de las citas." Su sonrisa se amplió cuando ella se echó a reír.
"Es lindo que Alyssa llame a los besos 'tesoros' pero," dijo ella bromeando, colocando una mano en el pecho de él, empujándolo juguetonamente. Edward capturó su mano, dejando que descansara sobre su corazón. Meneó sus cejas y le guiñó un ojo. "Oh, también es lindo cuando tú los llamas así."
"Está bien," dijo, dándole a la mano de ella un pequeño apretón. "¿Hay alguna oportunidad de que pueda recibir un poco de oro antes de que te vayas?"
Ella echó su cabeza hacia atrás y se rio. "Primero la cena," respondió. "Se te hizo tarde. Se supone que estaré ahí en aproximadamente una hora."
Los ojos de Edward se ampliaron. "Y todavía tengo que recoger a Alyssa e ir a la tienda de comestibles."
Bella sonrió de nuevo y palmeó su pecho por debajo de la mano de él que todavía sostenía la suya. "¿Por qué no voy yo por los comestibles mientras tú recoges a Alyssa y todos nos encontramos en tu casa?"
"Se supone que tendría la cena lista para cuando llegaras," refunfuñó, desviando la mirada. "Genial, la primera vez que intento impresionar a una mujer en años y ya estoy fallando."
"Me impresionaste el día que nos conocimos," dijo Bella, capturando su barbilla para que la mirara otra vez. "Y eso nos dará la oportunidad de cocinar juntos la cena, los tres."
"Juntos," dijo él bajito. En los ojos de ella, él pudo ver que quería lo que él quería. No solo que Alyssa fuera parte de su vida, sino él también. Después de unos minutos, los dos dejaron el estacionamiento ansiando la tarde que les esperaba—juntos.
***The Christmas Book***
"Y Esme estaba llorando en su chocolate caliente," Alyssa charló durante la cena. "Diciendo que tenía la voz más bonita en todo el mundo." Edward se río, viendo a Alyssa cobrar vida con cada palabra que decía. "Debe haberle sabido raro después de eso." La sonrisa que la niñita tenía desde que se enteró que Bella venía, cayó.
No pasó desapercibido. "Aly," dijo Bella desde el otro lado de la mesa. "¿Sabes por qué estaba llorando?" Edward se tensó y se volvió para mirarla.
Alyssa frunció sus labios y asintió. "¿Por qué estaba enojada conmigo?"
"No, cariño," dijo Edward, tomando la mano de Alyssa. "Ella estaba feliz. Hemos estado muy preocupados por ti."
"¿Eran lágrimas de alegría?"
Bella asintió. "Lo que hiciste hoy en la tienda, ella estaba feliz de que finalmente lo hubieras hecho."
"Solo te hablé a ti."
"Sí," dijo Edward. "Pero también hablaste frente a otros."
"Al principio no quería," Alyssa susurró. "Pero estabas leyendo y quería estar cerca de ti." Los ojos de Bella se enternecieron, asintiendo de forma alentadora. Desde su llegada, Edward había preguntado qué sucedió en la tienda, pero Bella pensó que sería mejor que se lo preguntara a Alyssa. Esperaba que eso la alentara a hablar más que responder simples preguntas.
Mientras Alyssa se lavaba las manos para cenar, Edward le había explicado a Bella que Alyssa había ido con algunos terapeutas que se especializaban en niños que se habían convertido en mudos selectivos debido a experiencias traumáticas. En los meses que siguieron, ninguno había sido capaz de sacarle una palabra a Alyssa.
En una reunión casual, Bella había cambiado todo. Todavía tenían mucho qué trabajar con Alyssa, pero Bella ya le había preguntado si podría participar de alguna forma. Edward sabía que solo preguntaba porque no quería sobrepasar ningún límite, pero esas líneas se borraron cuando ella le entregó su corazón a Alyssa.
Al final, concordaron en que Alyssa aún necesitaba ver a un terapeuta y quizás podrían trabajar en ello juntos.
"También quería escuchar mejor la historia, para poder leérsela a Edwerd."
Edward y Bella se echaron a reír. "Edward puede leerte tu libro como tu cuento para dormir, y mañana puede ser tu turno," sugirió Bella, tomando un trago de su bebida.
Edward se tensó, esperando que Alyssa no reaccionara mal a la idea de leer una historia antes de dormir. La última vez que él lo intentó, ella lloró hasta quedarse dormida. El día que regresaron con su nuevo libro y el árbol de Navidad, había estado demasiado cansada para hacer más que cenar e irse a la cama.
"¿Puedes leérmelo tú, Izzy?" Alyssa preguntó con dulzura. Edward cerró sus ojos, su corazón contrayéndose dolorosamente. No debería sentirse herido de que se lo pidiera a Bella, pero lo hacía. En los últimos dos días, habló más en presencia de Bella que en los últimos nueve meses combinados.
Bella percibió la repentina tensión de Edward pero no podía encontrar una forma de rehusarse a la petición de Alyssa. "Um, tengo—"
"Tenemos que terminar de cenar," dijo Edward con una sonrisa que apenas llegó a sus ojos. "Y luego podemos decorar el árbol. Bella puede venir a leerte en alguna otra ocasión."
Los ojos de Alyssa se ampliaron cuando empezó a aplaudir alegremente. "¡Va a venir otra vez! ¿Puede quedarse a dormir?" Edward se atragantó con su agua pero se controló en segundos. Fue entonces que Alyssa usó todas sus armas con un labio tembloroso, ojos luminosos y pequeñas manos en súplica.
Edward miró a Bella en busca de guía, cuando ella no tuvo ninguna él se aclaró la garganta para responder. "Creo que eso tendrá que ser decisión de Bella."
Bella rodó los ojos. "Cobarde," le siseó juguetonamente bajo su aliento. Le dio a Alyssa una sonrisa y palmeó su mano. "Claro, puedo quedarme cuando quieras." Edward se levantó disparado de su asiento, declarando oficialmente que la cena había terminado.
"No creo que le gustara tu salsa de pasketi," Alyssa susurró con tristeza mientras veía a Edward apilar los platos en el fregadero.
Bella pensó que se divertiría un poco con Edward antes de que terminara la noche. Él tendría que aprender a dejar de ponerla en aprietos. "No, creo que no."
"Pero está muy deliciosa." La dulce niña frotó su estómago y murmuró. "¿Ya podemos decorar el árbol?"
"Claro que sí, florecita," dijo Bella al ayudar a Alyssa a bajarse de su silla. Capturando su brazo, Bella agarró una servilleta de la mesa. "Pero no antes de limpiar esa bonita boca tuya." La hermosa niña soltó una risita, tratando de atrapar la salsa en sus labios con su lengua, hasta que sus ojos quedaron viscos.
Desde la cocina, Edward las observaba, agradecido que Bella parecía encajar perfectamente, a pesar de las inseguridades de él.
***The Christmas Book***
"Me gusta el oropel. El árbol se ve todo chispeante," Alyssa dijo desde arriba de los hombros de Edward. Habían estado decorando el árbol durante una hora en los tradicionales colores rojo, verde y dorado. Bella se quedó ahí parada por un momento, volviendo a tomar una rápida foto de ellos dos juntos.
"Creo que pusiste más oropel en mi cabello que en el árbol, cielo," refunfuñó Edward.
"Pero te ves muy bonito." Alyssa sacó unas cuantas hebras de oropel de su cabello y procedió a colgarlas de su oreja. Él gruñó y se echó a reír, poniéndola en sus brazos y apretándola en un abrazo de oso. Ella dio de risitas, equilibrándose al rodear su cuello con sus brazos, pegando su mejilla a él. "Te amo, Edwerd."
Bella vio cómo los ojos de Edward se cerraron al mismo tiempo que sus brazos se ceñían alrededor de Alyssa. "Siempre te amaré, Aly."
En ese momento, Edward creyó que la magia no solo existía en las páginas de un libro sino también en el corazón de una niñita que era la dueña del suyo.
***The Christmas Book***
"¿Estás bien?" Bella preguntó cuando Edward se dejó caer en el sofá junto a ella. Se había necesitado varios intentos para que Alyssa se fuera a dormir, negándose porque Bella todavía estaba ahí. Aunque ella ofreció despedirse e irse a casa, Edward dejó claro que todavía quería hablar con ella.
"Sigue sin permitirme leerle en la cama," susurró. Bella estiró su mano, deslizándola desde la línea de su mandíbula hasta su cabello.
"Tomará tiempo," dijo ella. "Pero sucederá."
Tomando su mano, él dejó un beso en su palma. "Te creo." Con un pequeño tirón, ella estaba en sus brazos, con su cabeza en su pecho. "Eres increíble, ¿lo sabías? Casi había perdido la esperanza."
"Nunca lo habrías hecho," Bella susurró cuando Edward empezó a jugar con su cabello. "La amas mucho."
Edward asintió, permitiendo que la música que estaba tocando lo tranquilizara. Después de unos minutos, levantó a Bella del sofá. "Baila conmigo," le susurró. Tomando sus manos, Edward entrelazó sus dedos mientras ella lo miraba.
"Estás haciendo muy fácil que caiga," murmuró ella.
"Tú también." Él soltó sus dedos, subiendo sus manos por sus brazos. Ella sonrió suavemente cuando él agarró su cuello y su rostro, descansando su frente en la de ella. Danzaron sin moverse de lugar por varios minutos, los dos tarareando al ritmo de la música.
"Edward," ella susurró al mismo tiempo que él presionaba sus labios en su sien. Lentamente, él continuó un circuito a lo largo de su mandíbula, cerca de su oreja y mejilla. "¿Qué estás haciendo?"
Edward sonrió contra la comisura de sus labios, sabiendo que ella se reiría. "Buscando tesoros."
Bella se echó a reír, pero jadeó cuando él finalmente llegó a su boca vacilante. Lento y con suavidad, presionó sus labios en los de ella, y ella se dio cuenta que él no solo besaba con su boca sino también con sus manos. Dedos gentiles pasaron por su cabello mientras los brazos de ella rodeaban su cuello.
Edward se apartó para recuperar el aliento y presionó sus labios en su pulso. "Creo que encontré más que un poco de oro," susurró, riendo cuando ella se rio.
"Es bueno saberlo," respondió ella. Levantándose de puntillas, dejó otro beso en sus labios. "Debería irme a casa, son casi las diez."
Edward asintió, aunque no quería ver que se fuera. "¿Cenas de nuevo con nosotros mañana?"
"Pero mañana es la víspera de Navidad."
"Te quiero aquí y sé que a Alyssa también le gustaría."
Ella sonrió, frotando la punta de su dedo sobre su labio enrojecido. "Está bien," dijo. "Entonces, voy a invitarlos a la cena de Navidad."
La frente de Edward se arrugó. "Se supone que vayamos la mañana de Navidad a casa de mi tía y mi tío, pero tú prácticamente ya eres miembro honorario. Estoy seguro que no les importaría."
Bella se encogió de hombros, sonriendo con timidez. "Me refiero al año próximo."
Él se echó a reír e incapaz de resistirse por más tiempo, la envolvió con sus brazos, rodeándola por completo. "Ahí estaremos, lo prometo."
Edward nunca rompía una promesa. Al abrazarla, sabía que el camino por delante no sería fácil para él y Alyssa, pero valdría la pena. Y si la mujer que tenía entre sus brazos aprendía a amarlos como él esperaba, entonces algunos deseos si se volvían realidad.
A la una, a las dos, y a las tres… awwwwww *ojos de corazón* Como diría Eri "Que bonita familia" y eso parecen y eso quieren ser, y por lo que se ve, van por muy buen camino :) Ya solo falta el epílogo, que no es corto, no se preocupen. Sí, es una historia cortita, pero realmente vale la pena, ¿no lo creen? Y como les había dicho antes, el plan era subir el epílogo el 24 pero… No puedo hacerlas esperar tanta, además que creo que algunas si estarán algo ocupadas con las fiestas así que, ya saben qué es lo que tiene que hacer. Díganme que les pareció el capítulo, qué fue lo que más les gustó y qué esperan del epílogo. Si no saben que escribir, me conformo con un saludo, un gracias o una carita feliz. Recuerden que sus reviews es el único pago que recibimos por dedicar este tiempo a su diversión Y con ellos ustedes marcan el ritmo de actualización de las historias.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: dushakis, YessyVL13, freedom2604, injoa, Elizabeth Marie Cullen, anybella, Vrigny, jupy, Marie Sellory, patymdn, PRISOL, Maryluna, Smedina, lagie, LeidaJim, Yoliki, Rosy Canul, alejandra1987, Kabum, Vanina Iliana, Ali-Lu Kuran Hale, J, lunaweasleycullen14, bellaliz, terewee, crysty katy, Nadiia16, glow0718, Sully YM, Brenda Cullenn, Say's rjnavajas, Amy Lee, kaja0507, aliceforever85, Liz Vidal, lauritacullenswan, E-Chan Cullen, Bertlin, Techu, debynoe12, DenniChavez, Cherryland, Gabriela Cullen, bealnum, Bones1995, Mafer, Shikara65, maries24, Alice Cullen, Klara Anastacia, Lizdayanna, JessMel, Tecupi, eliananayara, cavendano13, tulgarita, Tata XOXO, EriCastelo, BereB, Bella Cullen Halliwel, Lectora de Fics, Pili, Laliscg, Manligrez, Vero Morales, Pam Malfoy Black, Debb, Gguevara, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el epílogo, espero que pronto.
