Y como siempre, les aseguro que estos personajes nos son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la hermosa historia es de la inspiración de ericastwilight, yo solo la traduzco ;)

De nuevo me acompaña mi amiga y beta Erica Castelo. Muchas gracias por seguir ayudándome a compartir estas hermosas historias y a mejorar mi ortografía y demás :P


Epílogo – Febrero 2012

Habían pasado nueve semanas desde que Edward y Alyssa entraron a una pequeña librería llamada Tesoros Escondidos, que servía el mejor chocolate caliente. Esa misma tiendita de la esquina tenía el glaseado más cremoso sobre los cupcakes más deliciosos que existían.

Y era el mismo lugar en el que se rumoreaba había un libro que concedía deseos. Dos deseos que habían sido añadidos a sus páginas solo días antes de Navidad ya se habían concedido. Alyssa, confesó que era feliz la noche de Navidad al quedarse dormida en su pequeña cama entre Bella y Edward después que ellos le leyeron.

Fue el primero de muchos días y noches juntos.

Las cosas entre ellos no siempre eran fáciles. Alyssa hizo su primer berrinche cuando Edward y Bella trataron de dejarla con Esme para que ellos pudieran salir en la víspera de Año Nuevo. Se necesitaron horas para consolarla, y volvió a caer en su mecanismo de protección y se negó a hablar con nadie, sobre todo a Bella.

Pasaron días antes de que Alyssa dijera una palabra a alguien. Entonces, una noche, subió al regazo de Edward cuando estaba sentado solo en la sala, porque Bella se había ido llorando cuando él le gritó. Su frustración, después que todo había marchado tan bien, lo hizo arremeter contra ella.

Alyssa le dijo que lamentaba haber hecho llorar a Bella y provocar que se fuera. Fueron sus primeras palabras en casi cinco días, y el alivio cuando la escuchó fue instantáneo y lo destrozó. Aunque trató de decirle a Alyssa que Bella no estaba enojada con ella, la niñita le suplicó que lo solucionara. Esa misma noche, menos de veinte minutos después que Alyssa le pidió que ayudara, él tocaba a la puerta de Bella.

Bella abrió, con la nariz y los ojos rojos, sus ojos relucientes por las lágrimas que cayeron en el momento que los vio. Con un gruñido, Edward la atrapó cuando ella arrojó sus brazos alrededor de los dos. En ese momento, mientras se abrazaban el uno al otro, Alyssa le susurró a Bella que la amaba y no quería que se fuera nunca.

Desde ese día en adelante, fueron inseparables. No pasaban un día o noche sin verse. A Edward y a Bella los veían a menudo en el pueblo, con sus manos entrelazadas con las de la niñita. Se extendieron los chismes en el pueblo y no muchos de los rumores estaban lejos de la verdad. Ella lo amaba. Él la amaba. Los dos amaban a la niñita que en ocasiones se columpiaba entre ellos mientras ella reía con alegría. Otros decían que habría una boda en el verano en la pequeña capilla del pueblo.

Estaban cerca, pero sería una boda en el otoño.

Charlie agitó su mano saludando a la señora Cope que manejaba la tienda de consignación de a un lado. Cerró su paraguas, con cuidado de sacudir la lluvia. Una vez dentro de Tesoros Escondidos, se despojó de su chaqueta y la colgó. Sonrió cuando su hija lo saludó desde "El Rincón de las Manualidades" que había añadido a la tienda el mes anterior. Había unas cuantas caritas ahí, todas en profunda concentración mientras ponían pegamento y brillitos a un nuevo proyecto.

Sus ojos notaron la sonrisa de Bella, ella está resplandeciente, pensó. Mientras saludaba, se echó a reír cuando un niñito que conocía como Emmett pegó el dibujo de un caballo en la frente de Bella. Ella hizo viscos, haciendo una mueca cuando agarró el dibujo pegajoso. Una linda niñita, un poco más alta que el niño, le sacó la lengua y le dio un manotazo en la parte de atrás de su cabeza.

"¡Rosalie!" Bella exclamó. "Basta de eso. Él solo pensó que sería gracioso." Emmett hizo un puchero y se veía que estaba a punto de llorar. Cuando Bella se dio la vuelta para ayudar a otro niño, él le sacó la lengua a Rosalie. Ella solo lo fulminó con la mirada. Con la forma en que esos traviesos pelean, Charlie pensó, tienes que ser hermanos o algo así. Pero no lo eran.

Charlie buscó otro rostro familiar, pero sabía que ella no estaría con los otros niños. Aunque Bella y Edward, junto con el médico de Alyssa, habían hecho avances, ella aún no hablaba con otros niños de su edad. Él a menudo la encontraba en un rincón de la tienda, coloreando o leyendo sola o con Esme.

Se echó a reír cuando vio a Edward limpiando lo que la niñita en cuestión ensuciaba. Había libros amontonados a su alrededor, ella era un torbellino y a menudo se necesitaba que alguien recogiera lo que ella desordenaba.

"Hola, Charlie," Edward refunfuñó y se puso de pie.

"Doc. ¿Qué tal las vacaciones?"

Edward rodó los ojos. "Considerando que tu hija piensa que vacaciones significa trabajar en la tienda para ella, no muy bien."

"Escuché eso," Bella dijo en voz alta, riéndose.

"Esa era mi intención," respondió al empezar a apilar los montones de libros en un carrito. "Solo me estoy haciendo el difícil, pero es una negrera." Charlie sabía que Edward lo toleraba porque amaba estar cerca de Bella. Fue algo bueno que la revisión de antecedentes que había hecho estaba limpia y también con una calificación impecable.

Charlie se rio entre dientes y asintió. "Si se parece en algo a su madre, te creo." Suspiró, dándole a Edward una mano. Con una sonrisa, añadió, "Veo que dijo que sí."

Edward sonrió. "De verdad pensé que diría que no o que tendríamos que tener un compromiso largo."

"Cuando lo sabes, lo sabes."

Edward asintió y se echó a reír. "Lo supe días después de conocerla, pero creí que la gente pensaría que estábamos locos. De no ser por eso, se lo habría pedido entonces."

Charlie palmeó la espalda de Edward. "Ella es obstinada, pero no le importa para nada lo que otros piensen."

Su futuro yerno le dio una sonrisa electrizante. "Gracias por cuidar de Alyssa mientras nosotros… um, íbamos a la conferencia que tenía."

Charlie arqueó una ceja, pero decidió no comentar nada de la supuesta conferencia. "No hay problema. Fue muy inteligente de tu parte tratar de que alguien la cuidara en su propia casa."

"En realidad, fue idea de Bella."

Asintió pensativo mientras seguía a Edward. "Veo que sigue sin querer intentarlo," dijo Charlie. Su mirada en Alyssa, que caminaba por la tienda en ese momento. Aunque se alejaba de Bella y los otros niños, sus ojos siempre estaban en ellos.

Edward suspiró y asintió. "Hemos intentado muchas cosas," murmuró. "Después que Bella y yo nos dimos cuenta que le encantaba hacer proyectos de arte, añadimos eso a la tienda. Pero fue contraproducente porque Alyssa solo espera pacientemente a que termine la hora del arte."

"Pero parece ser muy popular entre los otros niños," dijo Charlie.

"Eso es bueno," dijo Edward después que puso el último libro en su estante. "Con el distrito escolar eliminando el arte del presupuesto, más y más niños están viniendo, incluso los mayores. Ella está pensando en añadir una clase más avanzada en el piso de arriba."

Charlie asintió y dijo que llamaría a su amigo Paul para hacer algo de construcción y remodelación.

"Noté algo mientras he estado trabajando aquí," Edward susurró, mirando por encima de su hombro para asegurarse que nadie estaba escuchando. Los dos vieron a Bella ayudando a un cliente en el mostrador mientras Angie, una empleada, se quedaba con los niños. En seguida, Alyssa se pegó a un lado de Bella.

Fue entonces que Edward señaló el libro. Las páginas revoloteaban como lo habían hecho antes, solo que suavemente. Los deseos de Edward y Bella ya se habían concedido, entonces, ¿por qué seguían revoloteando?

"Notaste que hace eso cuando Bella está cerca, ¿verdad?" Charlie preguntó, sacudiendo la cabeza cuando Edward asintió. "Todavía no lo has descifrado, ¿no es así?" Edward permaneció en silencio al mismo tiempo que la confusión se apoderaba de sus rasgos.

Alyssa estaba sentada en una mesita con un sándwich recién hecho y un jugo mientras Bella regresaba al mostrador. Y una vez más, el libro revoloteó sus hojas y se sacudió dentro de la vitrina de exhibición cuando ella pasó.

Charlie observó a Edward por un momento a medida que caía en cuenta. "No es el libro," susurró Edward. "¿O sí?"

Charlie se echó a reír y silenció a Edward. "Lo descubriste más rápido que yo. Fue el abuelo de Bella el que en realidad sumó dos más dos. El libro no siempre ha estado en posesión de la familia. Lo han robado dos veces. Nunca funcionó para ellos, o cualquiera que conocieran y lo devolvieron con una nota que decía que el libro estaba maldito. Que les daba mala suerte." La confusión de Edward se intensificó. "Pero eso es porque solo funciona en la presencia de un miembro de la familia."

"¿Estás diciendo que no es libro el que tiene la magia, sino Bella?" Edward preguntó.

Charlie asintió. "Creemos que el libro es un medio, una forma de canalizar la magia y usarla."

"Pero ella no lo sabe," dijo Edward con firmeza. "Ninguno de ellos lo supo."

"No," Charlie murmuró. "Y creo que es mejor que siga siendo así."

Si el libro había sido robado antes, quien sabe qué haría la gente si se enteraban que todo el tiempo había sido ella. Edward respiró unas cuantas veces y se volvió hacia Charlie. "Lo presentía. Sabía que había una razón por la que la gente se sentía naturalmente atraído a ella. Pero ese libro no había empezado a hacer eso todo el tiempo hasta recientemente."

"Creo que es porque ella es feliz."

Edward sonrió al escuchar eso y asintió. "De todos modos, creo que elegirá a alguien pronto."

"Yo también lo creo."

"El secreto está a salvo conmigo." Y lo estaba. "¿Cómo está el brazo?" Edward preguntó mientras salían de la sección de niños.

"Se siente bien," dijo Charlie, mostrándole cuánta movilidad más tenía en su pulgar y muñeca desde su cirugía unas semanas antes. "Tu tío dijo que con una cirugía más sería suficiente."

"Excelente," Edward indicó al rozar un beso en la mejilla de Bella.

"¿Terminaste de poner los libros en los estantes?" Bella preguntó al mismo tiempo que le daba un plato a Edward.

Él le sonrió a Charlie con suficiencia y rodó los ojos. "Sí. ¿Ves?, negrera." Se acercó a dónde Alyssa estaba comiendo.

Bella vio a su padre por un momento. "Toma." Le dio un montón de volantes. "Reparte esos en tu tienda."

"Veo a lo que te refieres, hijo," Charlie dijo en broma. Edward se rio desde donde estaba sentado. "¿Cómo estuvo el viaje?"

Bella se sonrojó y solo susurró, "Estuvo bien. Gracias, papi." De pronto lo rodeó con sus brazos.

Charlie gruñó pero rodeó a su hija con un brazo. "De qué, pequeña'" Su barbilla descansó en su cabello mientras ella se encogía de hombros. "Él es bueno para ti. Ellos son buenos para ti."

"Los amo," susurró ella. Después de unos momentos robados con su niñita. Charlie se apartó y pidió un sándwich. "Juro que te estás aprovechando de mi nuevo menú."

"El mejor bocadillo del pueblo," Charlie declaró al tomar asiento junto a Alyssa. "¿Qué pasa, princesa?"

Alyssa le sonrió a su abue con la boca llena. Tragó y solemnemente limpió su boca. "Los precios de la gasolina," dijo con una risita. Abue siempre se estaba quejando de ellos. Él gruñó y asintió. "¿Qué vamos a hacer, abue?" Se le quedó mirando inquisitivamente, viendo su sonrisa.

"Comprar botes y mudarnos a una isla," dijo inexpresivo, haciéndola reír aún más. Él siempre tenía una respuesta diferente, cada una más ridícula que la otra.

"¿Pero los botes no necesitan también gasolina?"

Edward se rio y le dio un codazo a Charlie en el brazo. No se iba a escapar de explicar eso. Al terminar su almuerzo, se unió a Bella en el mostrador y la rodeó con sus brazos por detrás. Juntos, vieron a su pequeña Alyssa charlar con Charlie.

Él había sido la primera persona con la que habló después de Bella. Cuando se conocieron por primera vez, él fue presentado como el papi de Bella, y al instante, las paredes que Alyssa normalmente construía en torno a ella se derrumbaron. Estaba tímida al principio, solo estrechando su mano y ofreciéndole una reverencia como su madre le enseñó. Al final de la noche, ella estaba sentada en su regazo jugando con su cabello mientras veían una película. Charlie había aceptado fácilmente la atención y le encantó cada segundo de ella.

Después de un rato, algo pareció molestarle a ella, por lo que sus primeras palabras a Charlie habían sido, "¿Qué es eso debajo de tu nariz?"

Bella había soltado una carcajada y tosió, disculpándose cuando no pudo contenerse. Edward reprendió a Alyssa por ser descortés mientras Charlie se sonrojaba. Pronto, se estaba riendo junto con su hija.

La respuesta de Charlie tenía a la pobre Alyssa igual de confundida. "¿Por qué necesitaría tu labio un suéter?" Eso hizo que los adultos se rieran con más fuerza. Esa noche, Alyssa tenía a su abue comiendo de su mano.

"Él está bien, Bella," susurró Edward. Sabía que ella había estado preocupada ya que Charlie vivía solo y estando él en recuperación, ella había estado aún más inquieta. "Además, las cosas parecen estar yendo bien con Sue."

"Lo sé," murmuró ella, poniendo sus manos sobre las de él. Inconscientemente, Edward giró su anillo alrededor de su dedo, como si su futuro nunca estuviera lejos de su mente. "Ustedes dos estaban muy conversadores hace un rato. Te importaría decirme de qué hablaron."

"No de mucho," respondió. "Me preguntó sobre la conferencia."

Ella soltó un resoplido. "Algunas veces eres todo un cobarde."

"No podía decirle que me llevaba a su hija para darle placer." Ella se echó a reír mientras él le besaba el cuello, mordisqueándolo suavemente. "Además, es dueño de enormes herramientas afiladas, y me gustaría tener más hijos."

A ella le encantaba que dijera "más" hijos, ya contando a Alyssa como suya. "También quiero eso."

"Mi tío y mi tía deberían estar aquí pronto," dijo, dejando otro beso en la cabeza de Bella. "Lo bueno es que vamos a cerrar temprano."

Bella asintió y suspiró. Las siguientes horas podrían ser difíciles.

Se había cumplido oficialmente un año desde que perdieron a Alice y Jasper. Ese día más temprano, habían visitado el cementerio, que era algo que Edward no había hecho desde el funeral. A Alyssa se le hizo difícil comprender por qué estaban ahí y qué significaba todo eso.

Aunque comprendía que sus padres habían muerto, no podía entender por qué "descansaban" ahí. Bella esperaba que lo entendiera con el tiempo, y planeaba discutirlo con el terapeuta de la familia.

Toda la familia se reuniría en la tienda para una pequeña velada, donde podrían compartir recuerdos y hablar de aquellos que perdieron. Y Alyssa estaba emocionada de conocer a algunos de los viejos amigos de sus padres y ver todas las fotos y el video que dijeron que traerían.

Edward y Bella querían asegurarse que Alyssa nunca los olvidara.

Pero primero es lo primero, pensó Bella. "Creo que los niños necesitan otra mano." Edward suspiró detrás de ella, apretándola una vez más antes de soltarla.

Bella se unió a los niños y comenzó a ayudar a Angie limpiando dedos pegajosos, mientras los que podían empezaban a recoger todos los libros y revistas esparcidos por todas partes. Después de unos minutos, el sonido de la campana se oyó en la tienda.

Bella levantó la vista a tiempo para ver un borrón de Alyssa mientras corría hacia Carlisle. Los brillantes ojos azules de él quedaron cubiertos por su cabecita de rizos oscuros cuando la cargó en sus brazos. "¡Princesa!" Exclamó, haciéndola reír.

Esme le dio una palmadita en el hombro y lo rodeó. "Hola, Alyssa." Rozando un beso en su frente, le susurró a ella, "Tiene unos dulces en su bolsillo."

Los ojos de Alyssa se iluminaron al echarse lo suficiente hacia atrás para mirar a los ojos a Carlisle. "Por favor, ¿puedes darme un dulce?"

Carlisle le arqueó una ceja a su esposa, que solo sonrió. Ella haría lo que fuera por Alyssa, incluso alimentar a la golosa. Cuando la niñita en sus brazos le había dicho algo por primera vez a Esme, fue para decirle que lo sentía. Su pobre esposa había llorado horas después de eso, sintiéndose horrible por hacer que Alyssa se sintiera culpable.

Para el deleite de Carlisle y la mortificación de Edward, las primeras palabras que Alyssa le dijo fueron que ella había visto a Edward besar mucho a Bella.

Carlisle puso en el suelo a Alyssa, dándole dos pequeños besos dorados (1). Ella soltó una risita y le ofreció un pequeño tesoro dorado suyo—un dulce beso en su mejilla. Él se echó a reír. "Corre y ayúdale a los otros niños." Le guiñó a Bella un ojo, quién le respondió con una sonrisa.

La familia había estado trabajando conjuntamente para ayudar a la niña a hacer amigos. Nunca forzándola, solo proveyendo las oportunidades para pasar más tiempo cerca de niños.

Alyssa titubeó por un momento, mordiendo su labio al ver a Bella hablando con Rosalie. Quería ayudar, y no tenía que hablarle a los otros niños para hacer eso. Lentamente, se acercó y tiró de la camiseta de Bella. Ella le mostró atención con una sonrisa, pero continuó ayudando a Rosalie. Ella sabía que no era por ser mala, sino porque no había terminado con la otra niña. Suspiró y tiró de nuevo de ella.

"¿Puedo ayudar?" Le susurró a Bella.

Rosalie dejó de hacer lo que estaba haciendo. "¿Qué dijiste?" Bella mordió su labio, deseando desesperadamente entrometerse, pero sabía que no debía hacerlo. Alyssa bajó la vista, encogiéndose de hombros.

"Me gusta ese color de esmalte de uñas que traes puesto," dijo Rosalie, señalando las uñitas lavanda de Alyssa. "¿Qué piensas de mi dibujo?"

Todos los ojos se volvieron para observar y esperar, ya que había sido la primera vez que Alyssa se acercó a Bella y a los otros niños voluntariamente. Pequeños rizos negros rebotaron cuando Alyssa inclinó su cabeza hacia un lado y luego el otro mientras Rosalie sostenía el dibujo.

Había mucha brillantina púrpura. Se veían como nubes.

"Creo que se ve estúpido," Emmett dijo con una risita detrás de Rosalie.

Alyssa puso sus manos sobre sus caderas y lo fulminó con la mirada. "¡Es hermoso!" Dijo en voz alta.

Rosalie sonrió y chocó su puño con ella, dándose la vuelta para sacarle la lengua a Emmett. Luego le metió el proyecto de arte de él dentro de su camiseta. Después, le dio a Alyssa una radiante sonrisa y señaló hacia la pared donde estaba colgado más de su arte. "Ven, te mostraré más."

Alyssa asintió y deslizó su mano en la de Rosalie. Se sonrieron una a la otra y caminaron de la mano hacia la pared. Bella se aclaró la garganta y ayudó a Emmett a limpiarse otra vez, una vez limpio él rápidamente fue a unirse a Alyssa y a Rosalie.

"Así es casi exactamente como Bella y Alice se conocieron," Charlie murmuró a la mesa dónde Edward y el resto de su familia estaban sentados.

"¿Quién era la tímida?" Esme preguntó en voz alta.

"Alice."

"¿Bella le metió algo a un niño en su camiseta?" Edward preguntó, todavía disfrutando del gran paso que había dado Alyssa.

"Nop, le lanzó lodo a su cara por molestar a Alice."

"Parece ser el inicio de una hermosa amistad," dijo Carlisle, envolviendo un brazo alrededor de su esposa. Vieron a las niñas ignorar a Emmett por completo.

"Oh, pobrecito," susurró Esme, limpiando una lágrima de su ojo. "Solo la molesta porque le gusta." Otro niño se les unió, y su pequeña etiqueta de identificación decía Seth.

"Parece que Seth finalmente va a hacer su movimiento," dijo Charlie. Los ojos de Edward se entrecerraron al ver al niñito. Había estado mirando a Alyssa por semanas; ¿cómo no se había dado cuenta de su interés por Alyssa?

Charlie se rio bajo su aliento. Él tiene que acostumbrarse. Alyssa iba a ser una rompecorazones con esa linda carita suya.

***The Christmas Book***

Durante una hora después de cerrar, la tienda estuvo llena de amigos cercanos y familia. Peter, un buen amigo del padre de Alyssa, ofreció algunas fotos de cuando se fueron de mochileros por Europa y ella se rio cuando vio a su papi usando una cola de caballo.

Heidi, una amiga de su madre, le había dado a Alyssa un brazalete que Alice había dejado en su casa hace mucho tiempo. Solían ser compañeras de cuarto en la universidad y eran muy buenas amigas. También estuvo en la boda de Alice.

A Alyssa le encantó escuchar las historias, ver las cosas graciosas que su papi hizo en video. Lloró cuando vio a su mami cantar en otro. Todo el tiempo, Edward o Bella la abrazaron, ya que ella se sentía demasiado tímida para hablar, y quizás, un poco abrumada.

Aunque había pasado un año, Alyssa todavía recordaba cómo olían sus padres y el sonido de sus voces. Y con la ayuda de todos los que conocía, nunca los olvidaría. Pero había algo que tenía que decirles a Edward y Bella. Cuando todos empezaron a irse, sabía que tenía que preguntar antes de que sintiera más miedo.

"Edwerd," le dijo, mirándolo desde su regazo. "¿Puedo preguntarte algo?"

"Claro que sí, cielo," dijo. Con dulzura, apretó su cola de caballo. Bella cerró la puerta con llave cuando se fue su padre y se acercó a ellos.

"¿Puedo ser suya?"

Las cejas de Edward se dispararon hacia arriba. "Yo, um, no entiendo a qué te refieres."

Bella frotó la mano de Alyssa al sentarse junto a ellos. "¿Qué pasa, cariño?"

"Quiero ser suya."

"Eres nuestra," Bella dijo bajito.

Alyssa sacudió su cabeza. "No, no lo soy." Las lágrimas comenzaron a derramarse por sus mejillas.

"Alyssa," murmuró Edward. "¿Por qué crees que no eres nuestra?"

"Por qué soy de mami y papi."

"Oh, corazón," dijo Bella al limpiar las lágrimas de Alyssa. "Eso no significa que no eres también nuestra."

Alyssa hipó cuando Edward la apretó contra su pecho. "No lo soy."

"¿Yo soy tu Bella?" Alyssa asintió. "¿Edward es tu Edward?" Ella asintió otra vez, sorbiéndose la nariz. "Entonces, si somos tu Edward y tu Bella, ¿por qué no puedes ser tú nuestra Alyssa?"

"O nuestro cielo," Edward suspiró, levantando la barbilla de Alyssa. "O nuestra princesa."

"Lo soy, ¿verdad?" Alyssa se enderezó en el regazo de Edward y miró a Bella. "Pero quiero que seas mi mamá." Se volvió nuevamente hacia Edward. "Y que tú seas mi papá. Para que eso me haga su pequeña." Así como Bella era la pequeña de abue.

Edward apretó la mano que Bella había deslizado sobre su muslo cuando Alyssa había iniciado esa línea de preguntas. Necesitaba su apoyo desesperadamente.

"De alguna forma, ya lo eres," dijo Bella. "¿Estás preguntando si está bien llamarnos así, pequeña?" La barbilla de Alyssa tembló al escuchar el nombre y asintió varias veces. Edward exhaló bruscamente y la aplastó contra su pecho. Bella sonrió y los envolvió a ambos con sus brazos. Por unos minutos, se quedaron juntos, probando los nuevos títulos.

Todos se sobresaltaron cuando alguien tocó a la puerta. "Es mi papá," suspiró Bella y dejó un beso en la frente de los dos. "Parece que olvidó su cartera."

"Al menos no olvidó el suéter de su labio," Alyssa dijo con una risita. Bella asintió y fue a abrirle a su padre. Edward dejó a Alyssa en una silla para para él poder ir a limpiarse al baño.

Alyssa estaba sentada, comiendo unas papas fritas, sintiéndose mucho mejor, cuando escuchó un zumbido mientras Bella hablaba con abue. No estaba segura de dónde venía. Por curiosidad, se puso de pie y se acercó al mostrador. El bonito libro que Bella siempre guardaba con llave por las noches estaba haciendo el ruido. Miró por encima de su hombro y pudo ver que Bella seguía ocupada con abue. Alyssa se metió detrás del mostrador donde sabía había un banquillo.

Con cuidado, movió la tapa, pero estaba un poco pesada. Sopló y resopló y finalmente la puso sobre el mostrador. El libro estaba abierto en una página llena y una página en blanco. Había una pluma dorada con marcas raras en ella que temblaba un poco. Ella mordió sus labios cuando la agarró, preguntándose si se sentiría raro sostenerla. Riéndose, la sostuvo en la palma de su mano. Hacía cosquillas cuando se movía.

Levantó la vista desde donde estaba y pudo ver a su mamá, su papá y abue cerca. Su mamá empezó a darse la vuelta hacia ella por lo que supo que estaría en problemas por tocar el libro. Rápidamente, trató de cerrarlo con su mano libre.

Pero entonces comenzó a resplandecer. Sus ojos se abrieron al mismo tiempo que su aliento se atoró en su garganta cuando letras empezaron a formarse en la página en blanco. Ella estaba mejorando con sus letras y reconoció muchas. "B-e-b-é," leyó bajito.

"Oh Dios mío," Bella murmuró cuando las luces de arriba parpadearon, como lo habían hecho antes cuando el libro había elegido a alguien. Los ojos amplios de Edward encontraron los de ella cuando un resplandor sobrenatural emanó de alguna parte detrás de ellos. Ella se giró sobre sus talones y corrió hacia Alyssa, que estaba con su mano en el libro y la pluma en la otra. "¡Ha sido elegida!"

"¡Muy bien, princesa!" Charlie dijo al mismo tiempo que le guiñaba un ojo a Edward. "¡El libro te eligió!"

Edward se rio y vio cómo el resplandor de las páginas empezaba a apagarse. No estaba preocupado, el libro no la lastimaría.

Bella se acercó, quitando la pluma de la mano de una sorprendida Alyssa. "Estás bien, pequeña," Bella susurró mientras ayudaba a Alyssa a bajar.

"¿Qué fue eso?" Preguntó.

Bella suspiró. Sabía que tenía que explicarle a Alyssa algún día, pero había esperado que no sería hasta que fuera mayor. Aunque deseaba que el libro eligiera a alguien más a menudo, era un evento poco frecuente, aunque en cuatro meses había elegido a tres. Decidió no pensar mucho en eso. Tendría que contarle a Alyssa lo que el libro podía hacer pero que debía permanecer en secreto. Solo esperaba que ella lo comprendiera.

Edward se acercó y le preguntó a Alyssa si estaba bien, cuando asintió, él le dijo que cuando llegaran a casa más tarde le explicarían todo. Tornando su atención de nuevo a su prometida, le sorprendió encontrarla pálida e inmóvil, inclinada sobre el libro.

"Bella, ¿qué pasa?" Charlie preguntó desde el otro lado del mostrador.

"¿Bella?" Edward apretó su brazo. Ella reaccionó de pronto, sacando el móvil de él de su bolsillo. Susurrando bajo su aliento, revisó el calendario.

"Mira eso," Charlie dijo mientras leía el libro.

"¿Qué dice?" Edward preguntó, pero no le quitó la vista de encima a Bella.

"Yo, Alyssa Isabella Whitlock-Cullen deseo que mamá y papá tengan un bebé para poder ser una hermana mayor."

"¿Están diciendo que el libro hace que los sueños se vuelvan realidad?" Alyssa preguntó, volviendo a subir al banquillo.

"Tal vez, princesa," Charlie dijo mientras Edward envolvía un brazo alrededor de los hombros de Bella, susurrándole algo al oído.

"Oh Dios mío," Bella jadeó, mirando a Edward. "Para Navidad, será concedido." Edward la miró, a Alyssa, y luego al libro. Su ceño se frunció mientras trataba de calcular. "Vamos a tener un bebé."

Alyssa gritó y corrió por la tienda, entonces envolvió a su papá con sus brazos. Luego se rio un poco más y corrió antes de abrazar a su mamá.

Charlie refunfuñó bajo su aliento, "Conferencia mi cu—"

"¡Papá!" Dijo Bella, dándole un manotazo en su brazo. Edward solo se sonrojó y tosió, desviando la mirada de su futuro suegro.

"Iba a decir cubierta."

Y antes que alguien más pudiera decir otra palabra, Alyssa agarró el móvil de Edward y presionó el botón con el número dos. "Abuelita, ¿adivina qué?"

Más gritos, más golpes en puertas y campanas sonando. Pronto, su pequeño grupo de cuatro se convirtió en seis. Esme entró varios minutos después con las manos llenas de revistas de bodas que ya tenía en su maletero.

Y mientras Alyssa, Carlisle, Charlie y Esme hablaban de planes de boda, Edward puso su mano sobre el abdomen de Bella. "Vamos a tener un bebé," murmuró con asombro. Bella asintió y lo besó suavemente, todavía en shock pero también feliz.

"Te amo muchísimo," susurró él, tomando su rostro entre sus manos. "Gracias. Gracias por darme todo y mucho más." Ella asintió cuando él puso su frente sobre la suya con ternura.

"También te amo," dijo bajito al empezar a bañar su rostro de besos. "Ahora de verdad crees en el libro, ¿verdad?" Agarrando las muñecas de él, ella cerró sus ojos mientras él continuaba su exploración.

Edward sonrió y buscó sus labios para un beso lento y dulce. "Oro puro," murmuró cuando recuperaron el aliento, provocando que ella se riera. "Creo en la magia y en ti."

Ella le sonrió, su corazón lleno de amor y calidez. Nunca había esperado los cambios en su vida que habían ocurrido en los últimos meses. Cuando tomó el control de la tienda de su abuela, sabía que empezaba un nuevo capítulo de su vida. Una nueva aventura y al parecer los capítulos que seguirán la conducirían a una vida de llena de amor, esperanza, familia y muchos más tesoros.

Edward miró a Bella, pasando un pulgar debajo de su ojo. "Definitivamente nos vamos a fugar," le dijo, haciéndola reír otra vez.

"Escuchamos eso," Esme dijo en voz alta.

"Esa era mi intención," respondió Edward.

Bella se echó a reír y envolvió sus brazos firmemente alrededor de su futuro esposo, y pronto, su pequeña se acurrucó entre ellos. Todos sonrieron y se abrazaron. Las luces parpadearon arriba y Bella juró haber escuchado la risa de su mejor amiga.

Fin.


(1) Puse el nombre en español pero obviamente se refiere a los chocolates kisses de Hershey y los dorados son los de almendra mmmm…


Llegamos al final de esta linda historia. Espero que la hayan disfrutado y que, aunque con un inicio triste, haya traído algo de ternura, dulzura, amor, esperanza y alegría a su Navidad. Quiero dar las gracias por haberme acompañado principalmente a mi querida beta Eri. Y a ustedes, muchas gracias por estar al pendientes de los capítulos, por leer, por dar me gusta en Facebook, por las alertas y favoritos, pero principalmente gracias por dedicar unos minutos de sus tiempo en cada capítulo para decir gracias, no saben la alegría que me da ver que realmente agradecen el tiempo dedicado a ustedes, es por ustedes que aunque a veces he pensado en dejar de hacer esto, continúo. Porque sé que todavía hay muchas historia que me gustaría compartir con ustedes. Y en especial, muchas gracias a mis #TeamRevoltosas por ser tan constantes y apoyarnos aquí y en el grupo en Facebook, un beso a todas.

Ahora, como en cada una de mis traducciones, les voy a pedir por favor que vayan a la historia original y le den las gracias a la autora por escribir está hermosa historia. Como les dije, ella entiende español, así que se pueden explayar lo que quieran, pero háganlo. Todavía hay muchas historias suyas que valen la pena leer y queremos agradecer que me haya permitido a mí traducir, después de haberse resuelto a ya no permitir traducciones. Por favor, denle las gracias. El link de la historia original está en mi perfil y estará en la parte superior del grupo de Facebook.

Por último, les deseo a cada una de ustedes una ¡FELIZ NAVIDAD! Que sea que celebren o no, puedan disfrutar de unos días de descanso tranquilo, y sobre todo felices en compañía de sus familiares y amigos. Un abrazo y un beso a todos.