Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes pertenecen a GameFreak, solo soy responsable de mi OC.
Advertencias: OC, puede que un toque de OCC. Este fic esta clasificado como T, ya que a lo largo del fic habrá violencia y contenido considerado Lemon (aunque aun falta mucho para eso) aunque la pareja es MewtwoxOC la relación no será PokémonxHumano, ya lo aclararé conforme avance el fic.
Aclaraciones:
-Hablan personajes-
-Pensamientos de los personajes-
"Hablan los pokémon"
Summary: Murazaki, una joven entrenadora, está buscando a su hermano desaparecido. Mewtwo está debil y no puede valerse por sí mismo ¿Se encontrarán? Giovanni recuerda todo y ahora quiere venganza
Capitulo V:
Planes de Improvisto
La noche calló silenciosamente sobre la región de Hoenn, haciéndose especialmente oscura dentro del bosque Petalia, donde Mewtwo y Pikachu escuchaban atentamente al plan de la peli morada para salir de ese lugar sin que el Equipo Rocket los descubriera. Al terminar, Murazaki estuvo tentada a llamar a Natsu, sin embargo, decidió que no era una buena idea ya que el enorme dragón naranja no iba a caber dentro del tronco.
Llamó a Lucario a su Pokeball y se las arregló para hacer una fogata lo suficientemente pequeña como para que solo les iluminara a ellos pero que les mantuviera calientes por esa noche. Antes de recostarse, se aseguró de que Mewtwo se encontrara a la temperatura adecuada ya que al preguntarle este sólo la ignoró. Se quitó el chaleco y lo colocó en el regazo del pokémon quien frunció el ceño pero antes de hacer nada Murazaki le detuvo.
-Ni se te ocurra. –Le advirtió apuntándolo amenazadoramente cerca con su dedo índice –Si te he puesto el chaleco, es para que entres en calor. Aunque tienes energías para hablar, puedes empeorar gravemente si te expones a un frio como este.
Sin darle tiempo para que le respondiera la peli morada se alejó, obligándolo a aceptar (de muy mala gana) el chaleco que le cubría desde la base del cuello hasta la cintura. Al otro lado de la fogata, Murazaki llamó a Pikachu, quien se acomodó en su regazó, cubierto por un suéter que la chica había sacado de su mochila. La chica se recostó a la corteza y suspiró cansada. –Valla día el de hoy –pensó con cierta gracia mientras miraba embelesada el fuego.
Mewtwo, por otra parte, seguía preguntándose mentalmente el porqué había aceptado de tan buena gana la petición de Pikachu. Aunque aquella humana asegurase que le iba a ayudar, el no era tan ingenuo como para creer en ella ciegamente. También se preguntaba qué era lo que la hacía tan especial para que el pequeño se hubiese dejado capturar, pues simplemente no lo entendía. Un murmullo casi inaudible llegó a sus oídos y alzó la cabeza, encontrándose con aquella humana que lo veía con una sonrisa que le pareció sumamente molesta.
-¿De qué te estás riendo? –Dijo en voz baja pero sin dejar que el desprecio desapareciera de casa una de sus palabras.
-Oh, nada. –Le respondió ella simplemente, sin parecer importarle el tono molesto y sin quitar su sonrisa –Es solo que me recuerdas a alguien…
El clon arqueó una ceja incrédulo, dudaba mucho que alguien como él se pudiese parecer a alguien familiar de aquella humana. Sin embargo, a Murazaki, aquel gesto en lugar de parecerle desafiante o escéptico, lo encontró como una muestra de curiosidad del extraño pokémon por lo que siguió con su explicación.
-Si te soy sincera, me recuerdas mucho a Pikachu cuando lo conocí –acarició la cabecita del pokémon en su regazo que dormía plácidamente –a él tampoco le agradaban los humanos cuando lo encontré. Tomó mucho tiempo para que me confiara en mí. –Sonrió ante el recuerdo y volvió a enfocar su mirada en Mewtwo, entonces sintió cierta curiosidad – ¿Tú y Pikachu se conocen desde hace mucho tiempo?
El clon la miró por unos momentos para girar el rostro de mala gana.
-No estoy obligado a responderte nada, humana.
-Bueno, –suspiró la chica –no esperaba menos… es solo que es raro que Pikachu se preocupe por algo o alguien tanto. Por eso me dio algo de curiosidad.
Un silencio se formo entre ellos, Mewtwo cerró los ojos, decidido a ignorarla mientras que la peli morada se dedicó a observarlo detalladamente. Figura humanoide de rasgos felinos, su pelaje era corto y de color grisáceo excepto en el vientre y el resto de la cola y sus ojos, aunque ahora estaban cerrados, sabía que eran de un morado profundo bajo un ceño fruncido.
Era un pokémon extraño. Jamás en su vida había visto uno igual, ni hablar del hecho de que se pudiera comunicar telepáticamente como lo hacía. Si bien recordaba los únicos que podían hablar como humanos eran los pokémon legendarios, pero nunca había leído en los libros de sus padres o de su hermano, incluso los de la escuela sobre algún pokémon como él. Aunque también había escuchado de pokémon psíquicos o con ciertas cualidades que podían comunicarse telepáticamente.
La leyenda de Sir Aaron y su fiel Lucario, por ejemplo. También había escuchado ciertas leyendas en Unova sobre un Zoroark que podía comunicarse por telepatía. Ciertamente cada región poseía una leyenda de pokémon que podían comunicarse como los humanos por cualidades psíquicas, más nunca pensó poderse encontrar con alguno de ellos. Un nuevo pensamiento invadió su mente.
-Oye, ahora que lo pienso no sé cómo te llamas –dijo inclinando un poco la cabeza, sin poderlo evitar, Mewtwo abrió sus ojos y la miró unos instantes sin decir nada, Murazaki se acercó, cuidando de no despertar a Pikachu, a donde este estaba, situándose a su lado y con una sonrisa extendió una mano hacia el –Mi nombre es Murazaki, 17 años, entrenadora pokémon. Mucho gusto… ¿Umm?
-… –observó la mano frente a él por unos minutos y se giró. La peli morada parpadeó pero optó por guardar la calma.
-Se supone que cuando alguien se presenta, debes responderle ¿Sabes?
-Me niego a decirte mi nombre humana. –Le respondió sin más con tono neutral –No eres merecedora de mi confianza y por lo tanto, no mereces saberlo.
Bien. Eso le había tocado los nervios a Murazaki. No sabía qué pokémon era pero de que su actitud le molestaba no había duda alguna.
-Pensar que por un momento creí que iba a ser agradable cuando aceptó cooperar –dijo la peli morada bajito, sin embargo, Mewtwo logró escucharla –está bien, ignóralo… piensa en Pikachu… lo haces por Pikachu…
Suspiró una última vez y relajó el rostro, tratando con todas sus fuerzas de ignorar la presencia del pokémon a su lado y concentrándose en el pequeño que descansaba en su regazo ajeno a cualquier cosa. Ahora más calmada, se dirigió al pokémon con mirada cansina.
-Bien, haz lo que quieras… pero trata de dormir, es importante que descanses dada tu condición… mañana puede ser un día muy agitado –con eso dicho, Murazaki se acomodó en su lugar y cerró los ojos. No pasó mucho tiempo para que cayese en los brazos de Morfeo.
Mewtwo, en cambio, tardó bastante en poder dormir. No solo le dolía cada fibra de su cuerpo, sino que a eso se le sumaba el hecho de que una humana se estaba encargando de él y, no conforme con eso, iba a aceptar su ayuda.
Por un lado, sabía que estaba exagerando (solo un poco), que debía confiar un poco más en la chica que se había ganado la confianza y el respeto del Pikachu que odiaba y desconfiaba de los humanos casi tanto como él, pero la simple idea de recibir la ayuda de la especie que lo utilizó simplemente le revolvía las entrañas.
Entreabrió uno de sus ojos y observó a la chica que dormía tranquila. Cabello largo de color morado aunque ahora con la falta de luz parecía negro, con su estatura no le llegaba a más de la mitad del pecho, y aun así era mucho. Su piel era de un claro color crema y sus ojos color lila. Por último recordó aquella sonrisa que le dedico antes. Esa sonrisita que le pareció en extremo molesta, es decir, ¿Por qué demonios parecía tan feliz?
Soltó un bufido exasperado al aire y se acomodó en su lugar para más comodidad, fue entonces que se dio cuenta de lo cansado que estaba. Al segundo después de cerrar los ojos se sumió en un profundo sueño.
Aquella no fue una de las mejores noches para Mewtwo, y eso que él ya tenía experiencia durmiendo en la intemperie, pero claro, cuando todo tu cuerpo dolía como los mil y un demonios ¿Quién podía culparlo?
En el caso contrario, la peli morada parecía haber renovado sus energías y su humor parecía ser el mejor de todos, por suerte. Pikachu ayudó a Mewtwo a sentarse ya que no quería que el clon y su entrenadora empezaran con las riñas tan temprano pero grande fue su sorpresa cuando Murazaki les extendió una bolsa de golosinas para pokémon con tan buen humor que ignoró por completo la mirada de desprecio y los comentarios cortantes de Mewtwo que alegaba no ser una mascota para comer tales cosas, ofreciéndole algunas bayas sin dejar de sonreír.
Al clon también le pareció extraña la actitud tan calmada de la chica que varias horas antes trataba de calmarse a sí misma ante su actitud déspota. Pero, una vez más, giró el rostro a otro lado sin importarle mucho. La chica volvió a repasar el plan dentro de su cabeza y se asomó a la entrada cubierta por musgo asegurándose de que aun no había amanecido. Era el momento para poner el plan en marcha.
Llamó a Lucario de su Pokeball y luego de darle algunas golosinas le pidió que usara nuevamente Pulso cura en el clon hasta que la peli morada le paro. Volvió a asomar la cabeza fuera de su escondite y esta vez, con mucha delicadeza, fue apartando los arbustos que los escondían hasta dejar la entrada despejada.
Tal y cómo hicieron la vez anterior, Lucario y Murazaki levantaron a Mewtwo entre los dos y, cuidando muy bien donde pisaban, fueron avanzando entre el follaje con Pikachu cuidando la retaguardia. Llegando a cierto punto, la chica le hizo señas a sus pokémon para que se refugiaran entre los arbustos. Recostaron a Mewtwo contra el pie de un árbol a sus espaldas y se aseguraron de que nadie los siguiese.
-Muy bien, –murmuró la chica solo para que ellos la escuchasen –por ahora todo va de acuerdo al plan, nadie nos ha seguido y vamos a buen tiempo, ahora, hay que decidir qué entrada tomar –los miró por unos momentos pero ninguno dijo nada, la peli morada continuó –por ahora nuestras opciones son Ciudad Petalia o Ciudad Férrica, según entendí por la conversación de ayer, han hecho algo con Norman en Cuidad Petalia y es peligroso ir allí por los momentos así que nos dirigiremos a Ciudad Férrica, Roxanne y sus entrenadores seguro que los mantienen a raya…
La peli morada miró hacia el cielo que apenas estaba empezando a esclarecer y agradeció internamente a que la niebla del lugar fuese lo suficientemente espesa como para ocultarlos de cualquier mirada enemiga, aunque estaba perfectamente consciente de que el enemigo podía usar esa misma táctica.
-Es hora de separarnos, yo y Lucario iremos a la entrada norte a encargarnos de los centinelas, Pikachu –le miró con seriedad, recibiendo la misma mirada del pequeño –necesito que te quedes aquí con él, estoy segura de que podrás encargarte de cualquier intruso, pero si necesitas ayuda sabes qué hacer ¿verdad? –El pequeño asintió –bien, enviaré a Lucario por ustedes en cuanto decida que es seguro –su mirada se detuvo en el clon que la miró con el ceño fruncido, ella suspiró y le dedicó una débil sonrisa –no hagas nada imprudente, que no estás en condiciones.
Tuvo ganas de responderle con su típico "A mí no me vengas a mandar, humana" pero prefirió callárselo ya que estaba consciente de que no era el momento de discutir. Pikachu se acercó a su entrenadora y ella le dio un beso en la frente, para luego marcharse con Lucario tras de ella.
-¿Seguro que esa humana estará bien por su cuenta? –Preguntó Mewtwo luego de un rato – ¿Cómo sabes que no nos está abandonando a nuestra suerte?
Pikachu negó con tranquilidad, sentándose al lado de su creador.
"No lo hará" le aseguró "Confía en ella."
-Como si fuera tan fácil –pensó el clon cerrando los ojos.
Murazaki se asomó por los arbustos con cautela para observar a los miembros del equipo Rocket que hacían el papel de "centinelas" en la entrada norte y que se encontraban a unos cien metros de ella y Lucario.
Observó cómo algunos luchaban por mantenerse despiertos mientras otros (los eficientes) les reñían el hecho de dormir mientras trabajaban. –No va a ser tan difícil cómo creí –pensó la peli morada y se giró a ver a su fiel Lucario, quien asintió con rapidez al ver el brillo en los ojos de su entrenadora.
Ambos retrocedieron unos metros más, escondiéndose tras un árbol y la chica sacó otra Pokeball de su cinturón, agachándose para que el resplandor rojizo de este no se notara.
-Necesito que nos ayudes, Iicchan –de la Pokeball salió una sonriente Chikorita.
Tras un "breve" saludo, la chica y ambos pokémon se acercaron hasta estar a un poco más de sesenta metros de los vigías, la peli morada se acercó a su Chikorita y le susurró.
-Iicchan, utiliza somnífero y noquea a esos tontos –el pokémon verde asintió con mirada determinada y dio unos pasos al frente, dejando que la hoja de su cabeza y parte de su rostro sobresalieran del arbusto, la hoja se inclinó hacia delante y tras un movimiento desprendió un polvo cerúleo que fue a parar hasta el campamento del equipo Rocket.
No paso mucho para que cayeran, uno por uno, en un profundo sueño. Murazaki les hizo una seña a Lucario y a Chikorita para que no se movieran de su lugar y se acercó con sigilo hasta el campamento. Solo cuando estuvo segura de que todos dormían profundamente y que no faltase ninguno por poner a dormir, fue cuando le indicó a Lucario que fuese por Pikachu y Mewtwo.
Este asintió y salió como bala en dirección contraria, Chikorita se acercó a su entrenadora y se sentó a sus pies, esta la miro y tras sonreírle se sentó.
-Bueno, solo queda esperar a que ambos lleguen, Iicchan ¿quieres ayudarme a atarles?
-¡Chiiko!
Mientras esperaban a que todo estuviese seguro para salir, Pikachu y el clon miraban perdidos al horizonte, donde el sol terminaba de despuntar de entre las montañas, cada uno inmerso en sus propios pensamientos.
Sin embargo, al escuchar pasos a lo lejos ambos se alertaron. El primero en ponerse en guardia fue Pikachu, levantando las orejas para captar cualquier sonido sospechoso, pero ambos se quedaron de piedra cuando, acompañando a los pasos, escucharon una voz masculina, y lo peor era que se acercaba cada vez más y más a ellos.
El pequeño se preparo para el ataque cuando ambos escucharon un golpe sordo, un grito ahogado y otro golpe sordo, el último cómo si hubieran lanzado algo al suelo. Esperaron unos momentos y vieron una sombra abrirse paso entre la niebla, pero para su alivio, se trataba de Lucario.
"Hay que darnos prisa," les indicó este, llegando al lado del clon y ayudándolo a levantarse "parece que ellos han tenido la misma idea que nosotros de salir al alba"
"Murazaki…" empezó Pikachu, este le miro y asintió.
"Está bien, ha logrado dejarlos fuera del juego, debemos apresurarnos para llegar hasta allá" Lucario miró a Mewtwo "¿Crees que podrás aguantar un poco el paso?"
El clon asintió, no importa cuánto doliese su cuerpo, debían apurarse o arriesgarse a ser capturados. Ahora era su turno de cooperar. Tras la afirmativa, Lucario empezó a caminar con paso rápido pero cuidadoso mientras Pikachu llevaba la cola del clon sobre su lomo.
Mientras más avanzaban, Mewtwo sentía cada vez más cómo las fuerzas lo abandonaban y sus heridas dolían cada vez más, pero usó todas las energías que le quedaban para concentrarse en el camino frente a él. Nunca pensó sentirse tan aliviado de ver a un humano cómo cuando vio a Murazaki, la chica fue hasta ellos y le ayudó a sostenerlo, pidiéndole a Lucario que usase Pulso cura para renovar sus energías.
-Come esto. –Sacó una baya de su bolsillo y se la extendió al clon que la comió casi de inmediato, sintiéndose de inmediatamente mejor –está bien, si lo necesitas puedes descansar un rato…
-No… –dijo el clon entrecortadamente sin llegar a mirarla –hay que salir de aquí antes de que nos encuentren.
Murazaki asintió y, con ayuda de Lucario, levantaron a Mewtwo con cuidado para salir del bosque, siendo muy cuidadosos a la hora de pasar al lado de los reclutas que roncaban.
-Iicchan, cuida la delantera, si ves algún pokémon salvaje usa Cara susto –la Chikorita asintió y así, cuando algún pokémon salvaje se cruzaba frente a ellos, los espantaba con su ataque.
Todos pudieron respirar con tranquilidad cuando salieron de dicho bosque a la ruta 104. Una ligera capa de bruma aun estaba presente, sin embargo, el sol matutino hacia que las cosas estuviesen lo suficientemente visibles para ellos. Con cuidado, recostaron a Mewtwo a un árbol al lado del camino luego de asegurarse de que la ruta estuviese desierta.
-No podemos relajarnos aun, –dijo Murazaki después de un rato de silencio, con seriedad se dirigió hacia Mewtwo –en las condiciones que estas, separarnos ahora sería como hacerles un favor a los del equipo Rocket… hay que sanarte por completo…
Mewtwo levantó una preguntándole con la mirada cómo podría sanar heridas como las suyas. La peli morada resopló y le miró con cara de preocupación.
-Pues se me ocurren un par de soluciones, pero no creo que te agrade ninguna…
Miró a Pikachu un momento y este asintió, animándolo a participar, el clon suspiró derrotado.
-Nómbralos.
-Pues, la primera opción es el Centro pokémon. –Este la miró sin estar convencido.
-¿Y cómo propones llevarme al centro pokémon sin levantar sospechas?
-Esa es la parte que no te va a gustar… –susurró ella, devolviéndole una mirada con el ceño algo fruncido y sacó de un bolsillo de su mochila una Pokeball, extendiéndola para que la viese –La única forma de que no parezca sospechoso es que viajes dentro de una Pokeball…
Ugh, una mala recomendación. El clon no le respondió, pero sí que le dedicó la más fulminante de sus miradas a la cual la peli morada, comprendiendo completamente lo que quería decirle a través de esta, guardó la Pokeball con una sonrisa de resignación.
-La segunda opción sería llevarte con el profesor Oak –le sugirió cruzándose de brazos –es la única persona que conozco, aparte de la enfermera Joy, que puede sanar tus heridas.
-Ni hablar.
-¿Por qué no? No tendrás que pretender que eres un pokémon capturado y seguro te curará lo suficie—
-No me interesa. –La cortó Mewtwo sin dejar de fulminarla con la mirada –No voy a ir a ningún laboratorio.
Murazaki se rascó la nuca exasperada tratando de pensar en una mejor solución para ayudarlo pero no se le pudo ocurrir ninguna otra por lo que lo miró de la manera más suplicante de la que fue capaz pero fue completamente inútil.
-¿Cómo quieres que te ayude si ninguna de las opciones te parece? Yo no tengo los materiales o el conocimiento para curarte por mi cuenta y se necesitarían muchos Pulso cura para lograr hacerlo…
-Ya me ayudaste lo suficiente humana –le respondió tratando de levantarse haciendo que Pikachu llegase a su lado preocupado –prometiste que me sacarías de ese bosque y lo has hecho, ahora tú puedes continuar por tu lado y yo por el mío.
-¿No me has entendido cuando dije que serías un blanco fácil para los del equipo Rocket?
-No dejaré que me capturen, ellos no lo tendrán tan fácil.
-¡Por favor! Un Pidgey es más difícil de atrapar que tú en esas condiciones, y con la energía que debes tener seguro no vas a poder utilizar ni el más pequeño ataque psíquico.
-"Oh no…" –pensó Pikachu cuando su entrenadora dijo aquello. Al girarse de nuevo hacia Mewtwo vio la mirada de odio con la que su creador miraba a la chica, debía pararles o todo terminaría muy mal.
-¿Quieres probar la fuerza de mi ataque psíquico, humana? –Preguntó en tono desafiante, levantando una mano frente a él de forma amenazadora.
Murazaki alzó una ceja y estaba por responderle cuando Pikachu se puso en medio de los dos, tratando de parar la discusión.
"No es el momento para pelear," le escuchó decir Mewtwo "dijeron que iban a cooperar, ambos. ¿No pueden intentar llevarse bien aunque sea un poco?"
Mewtwo lo miró por unos momentos y bajo el brazo para mirar fijamente a la chica quien lo miró de igual manera por varios segundos hasta que suspiró.
-No estoy segura de lo que dijiste Pikachu, pero creo tener cierta idea… –con algo de recelo volvió a mirar a Mewtwo –Escucha, yo tampoco soy participe de viajar contigo y ese "buen humor" con el que siempre andas… pero Pikachu quiere que nos llevemos bien, así que no hay opción.
La peli morada extendió la mano a Mewtwo como símbolo de paz, el clon la miró por unos momentos y, resignado, extendió la suya también.
-¿Tregua? –Le preguntó ella esbozando una media sonrisa sincera, él asintió.
-Tregua. –Respondió estrechando ambas manos.
-¡Pero qué hermosa escena! –Escucharon tras de ellos.
Mewtwo ensanchó los ojos al mismo tiempo que Murazaki y soltaron su agarre para girar en la dirección de donde provenía aquella voz, encontrándose frente a ellos y bloqueando por completo la ruta 104, a los miembros del equipo Rocket, encabezados por el hombre que estaba buscándolos el día anterior.
-Oh, no ha sido mi intención interrumpir un momento tan emotivo –se burló el hombre, Mewtwo se puso en guardia al igual que Pikachu, la chica frunció el ceño y chasqueó la lengua.
-¿Qué se supone que están haciendo ustedes aquí? Esta área está bajo la protección de Roxanne –les miró con desconfianza, parándose frente a Pikachu y Mewtwo, flaqueada por Lucario y Chikorita.
El hombre soltó una fuerte carcajada al aire y la miró con burla.
-¿Roxanne? ¡No me hagas reír niña! Ni ella ni ninguno de los otros líderes de gimnasio de Hoenn nos pueden hacer frente –con malicia plasmada en los ojos, dio un paso hacia delante –Ahora, tienes algo que nos pertenece y nuestro jefe estaría muy complacido si lo entregas sin resistirte.
-No jueguen conmigo, –siseó ella sin bajar la guardia –no sé qué es lo que quiere Giovanni, pero primero tendrá que pasar sobre mí para lograr su cometido.
-Oh… pues a mí me parece que sabes perfectamente de qué te estoy hablando –dijo desviando la mirada unos momentos hacia Mewtwo para regresarla a la peli morada –y no te preocupes, no nos será muy difícil derrotarte, aunque es una pena… he escuchado que eres una muy buena entrenadora, seguro el señor Giovanni estaría muy complacido en tener a una joven recluta tan prometedora cómo tú…
Ante la mirada lasciva que le dedicó el hombre a la chica, Mewtwo no pudo sentir más que asco y despreció por aquellas personas, sin embargo, fue la voz de Murazaki la que le sacó de sus pensamientos.
-Primero muerta. –Respondió destilando veneno por sus palabras.
-Hablas cómo si hubieses sentido en carne propia lo que son capaces los humanos, –se burlo Mewtwo. -Pues aunque no lo creas, losé –recordó lo que le había dicho el día anterior cuando le pregunto por el arma de electrochoque que llevaba con ella, así que a eso se refería. Se sorprendió al descubrirse sintiendo algo de lastima por esa humana.
-Una lástima en verdad, pero si así lo deseas… y no se molesten en regresar al bosque Petalia –chasqueando los dedos, de la entrada al bosque salieron otro montón de miembros del equipo Rocket –fue muy inteligente dormir a los guardias, debo admitir, pero ahora no tienen salida, les sugiero que hagan esto por las buenas.
Murazaki buscó en todas direcciones alguna apertura para poder hacer una salida, pero había muchos reclutas del equipo Rocket bloqueando las rutas. Pikachu dejó salir chispas de sus mejillas, preparado para la primera orden de ataque, Chikorita y Lucario hicieron lo mismo, incluso el clon trató de enderezarse lo más que pudo para lanzar un ataque en cuando fuese necesario. –Esto es malo –pensó ella, sintiendo un sudor frío recorrerle la espalda –si no hago algo van a abrirse paso hacia nosotros y a llevárselo… si solo hubiese una ruta para escapar.
Una nube cubrió el sol, cortando un poco con la fuente de luz y haciendo que la peli morada desviara la mirada hacia el cielo que se encontraba completamente despejado pero con varias nubes negras amenazando a lo lejos. Entonces llegó a su cabeza una idea para escapar. –Es arriesgado, pero no hay de otra.
Llevó una mano a su cinturón y sacó una Pokeball.
-¡Natsu! –Tras un flash rojizo, el enorme dragón naranja rugió con fuerza, haciendo que a los del equipo Rocket retroceder unos pasos, este se acercó a la peli morada sin dejar de gruñirle al hombre frente a ellos, Murazaki señaló al clon –Natsu hay que llevarselo de aquí.
El Charizard miró un momento a Mewtwo para luego darle una preocupada mirada a la chica.
-Hazlo. –Le dijo con firmeza –Es una orden. –El Charizard asintió muy a su pesar y llegó donde Mewtwo.
-¡No dejen que escapen, inútiles! –Los miembros que estaban más cerca, reaccionaron de inmediato ante la orden de su superior y se acercaron a ellos.
-Natsu, usa Lanzallamas. –Aspirando, del hocico del enorme pokémon salió una potente flama que hizo que los reclutas que se habían acercado a ellos, huyeran despavoridos para escapar del calor abrasador. Cuando el fuego se disipó, el Charizard ya tenía al clon sobre su lomo. –Pikachu, súbete tú también.
El pequeño amarillo la miró con los ojos ensanchados, dándole rápidamente una negativa como respuesta, la peli morada suavizó sus facciones y le miró con una sonrisa tranquilizadora.
-Todo está bien. Necesito que cubras a Natsu ¿De acuerdo? –El pequeño asintió con energía y llegó al lomo del Charizard al lado de Mewtwo.
-¡¿Pero qué les pasa?! ¡No es más que una mocosa engreída, a ella!
-Natsu, en cuanto te lo indique quiero que despegues, ¿Entendido? –Le dijo llegando a su lado junto con Chikorita y Lucario, el dragón asintió poniéndose en posición para alzar el vuelo, la peli morada giró su mirada al pokémon azul –Lucario, cuento contigo.
Después de unos minutos de mirarla fijamente, este asintió. Varios reclutas liberaron de sus Pokeball a sus pokémon, algunos Mightyena, Crawdaunt y un par de Gligar.
-¡Ahora Natsu! –Gritó ella y el enorme pokémon agitó sus alas, elevándose completamente del suelo.
-¡No los dejen! –Un Gligar fue contra ellos, seguido por varios Mightyena y Crawdaunt.
-¡Lucario! –El pokémon dio un salto alto hacia el Charizard, pero antes de aterrizar, lanzó un par de Esferas Aural contra los pokémon que los perseguían, cortándoles el paso y llegando donde Pikachu y Mewtwo.
Charizard se elevó por completo y Pikachu se alarmó al ver que dejaban atrás a Murazaki y a Chikorita y entonces fue que cayó en cuenta del plan de la peli morada para sacarles de allí. Con rapidez, se apresuró a bajar de un salto, pero Lucario le detuvo antes de lograrlo.
"¡Hay que volver!" escuchó el clon "¡Hay que hacerlo! ¡No podemos abandonar a Murazaki!" Lucario negó con la cabeza sin soltarle.
"Si hemos escapado es porque ella se ha quedado atrás, hay que seguir las ordenes que nos dio y llevarlo fuera de peligro" Le dijo para tranquilizarle mirando al clon. Pikachu lo imitó pero de inmediato regresó su vista hacia su entrenadora que ya parecía un punto borroso.
"Pero… pero…" giró su cabeza hacia el Charizard "¡Natsu, tú también piensas que hay que volver por ella! ¿no es cierto?" este no le respondió, Pikachu le miró suplicante "Hay que regresar… la van a capturar si no la ayudamos…"
Nadie dijo más mientras se alejaban del lugar. Desde la distancia, Murazaki les observó alejarse y suspiró con alivió cuando desaparecieron de vista.
-¡No tan rápido, a ellos Gligar!
-Ichi, detenlo con Látigo cepa –Chikorita atrapó al Gligar que apenas sí logró alejarse un poco con sus dos látigos verdes y lo lanzó contra el suelo para noquearlo.
-Parece que te han dejado atrás, preciosa –dijo el hombre con tono burlón pero seriamente molesto –No creerás que puedes contra nosotros tú sola.
-No necesito derrotarlos, solo necesito retrasarlos –le respondió sonriendo con prepotencia la peli morada –además, nunca lo sabré si no lo intento. –se agachó junto a su Chikorita y le susurró una disculpa –Lamento meterte en esto también, Iicchan… pero creo que voy a necesitar tu ayuda un poco más.
Esta le sonrió con confianza y asintió con energías renovadas, Murazaki se levantó y sonrió, tomando una de sus Pokeball de su cinturón.
-¡No te creas la gran cosa, mocosa! Como te derrote vas a desear no haber levantado la mano contra nosotros.
A la chica le corrió un escalofrió por la espina dorsal por el tono con el que dijo aquellas palabras y sintió cómo el sudor frío mojaba su frente, pero ya no podía dar marcha atrás, lo único que le quedaba era defenderse lo mejor que pudiese. –Al menos Pikachu está a salvo... –pensó con cierto alivio.
Re-subida.
