Anastasia PV.
Christian aparta su intensa mirada de la mía, y hace una mueca de desagrado. Algo en mi pecho lo reciente, y empieza a lacerarme lentamente.
Aprieto los puños.
— Ah, señorita Steele, pase. —La voz temblorosa del profesor Marc llama mi atención. — Por favor, tome asiento y empiece con los deberes que tenga en el día.
Eso hago y tratando de poner mi plan en marcha, me dirijo hasta la tercera fila donde Christian se encuentra sentado y tomo asiento aun lado de él.
A pesar de la corta distancia que nos separa, olisqueo el aroma fresco que él desprende. Mi estomago cosquillea y el corazón me empieza a latir desbocado.
Por alguna razón Christian y yo somos los únicos en el salón, por lo cual el profesor nos presta más atención.
Tengo la esperanza de que tal vez Christian me hable, pero conforme pasan los minutos esa esperanza se esfuma, así que no teniendo más remedio, saco los apuntes de Física.
Por largos y aburridos minutos me enfrasco en la conversión de números y me olvido de que aun lado de mí se encuentra la persona que no me ha dejado pegar un ojo en días.
Así que cuando termino los problemas, levanto el rostro y me sorprende ver a Christian mirándome con el ceño fruncido. A pesar del profundo sonrojo que siento, trato de regalarle una sonrisa amistosa. Él ni se inmuta en devolvérmela y de inmediato gira su cabeza y ve las notas de su cuaderno que tiene en la paleta de su banco.
Siento mi ceño fruncirse, ¿Por qué actúa de esa manera?
Escuchó el sonido de una persona al aclararse la garganta y descubro que el Profesor está por salir del salón, con la excusa de que irá por carpetas a coordinación. Enseguida lo veo como una oportunidad y giro mi cuerpo para poder ver de frente a Christian.
— Hola, Christian — Trato de llamar su atención saludándolo. Christian levanta el rostro de la libreta y me mira con la misma mueca de desagrado que hizo en cuanto entre al salón. Paso saliva sonoramente.
— ¿Quién crees que eres para poder hablarme? — Habla con voz clara y fría. Sus ojos grises, son dagas afiladas dispuestas a atravesar la carne de mi pecho. Mi aliento se congela en mi garganta.
— ¿P-perdón? — titubeo patéticamente, rezando para que lo que haya escuchado haya sido nada más que una pasada de mi imaginación.
— ¿Estás sorda? —contesta con otra pregunta evasiva. Su voz sigue siendo fiera.
Siento los nervios consumirme y le contesto por pura inercia.
— Y-yo p-pensé que tal vez éramos amigos…
Christian suelta una carcajada sarcástica y entrecierra los ojos.
— Sólo porque haya sido amable una vez, no significa que quiera conocerte, y aún peor. Tratar de ser tu amigo… — Christian finaliza con más risillas y por primera vez su risa ya no es melodiosa para mis oídos. Sus palabras laceran hondo y siento ahogarme.
Sus ojos aun me miran y ya no veo aquel grisáceo que tanto me gusta, solo veo maldad y apuesto que los míos reflejan humillación. Así que cortando contacto visual miro mi libreta de apuntes nuevamente y retuerzo mis manos que descansan en mi vientre.
Siento los ojos inundárseme de lagrimas y pestañeo frenéticamente para alejar la humedad.
¿Cómo es que pude ser tan tonta?
Mi subconsciente me manda una represiva y yo me hundo más en mi asiento.
"Mierda, Steele, es verdad. No porque hayamos hablado una vez no significa que podríamos ser amigos."
Dios, ¿Porqué no podía ser como las demás chicas? Todo sería tan diferente si fuera menos introvertida.
Ahora heme aquí, con el corazón fragmentado por un posible y ridículo enamoramiento hacia el maravilloso Christian Grey.
…
— Vamos, Annie; ¿Qué pasa? — Ray pregunta, mientras baja el tenedor y lo coloca descansando en el plato de espaguetis que he preparado con todo el esmero posible que me permite mi autoestima.
— Nada, Papá, es sólo que estoy en periodo de exámenes. — Contesto, tratando que mi mentirilla suene con convicción. Aunque en realidad si estoy en periodo de exámenes, pero mi humor no es precisamente por eso, si no por una persona con dos maravillosos y destructivos ojos grises. Realmente no quiero preocupar a Ray por cosas que no tienen importancia.
— Mmh ¿Sabes que puedes confiar en mí, verdad?
— Lo sé, Papá, pero enserio, me encuentro bien.
Ray no vuelve a mencionar nada, y continúa comiendo. Y cruzo los dedos al esperar que se haya tragado mi sonrisa forzada.
Así que excusándome, me retiro de la mesa y me dirijo a la cocina para lavar mi plato que aun mantiene casi toda mi cena.
Literatura Medieval;
"Empezó con la conquista del Imperio Romano en Europa"
Repaso mis notas una y otra vez, aunque la Literatura siempre se me ha facilitado, no quiero que ningún detalle se me pase por alto en el examen de mañana.
Gracias a alguna Divinidad, termino de estudiar Literatura y matemáticas, sin ningún contratiempo, y sonrío al darme cuenta que por primera vez en muchos días, Christian Grey ha salido de mi mente aunque sea sólo por un par de horas.
Hola a todas las lectores que me leen. Haré una pregunta; ¿Quieren que continúe con este fanfic? Días pasados actualice y no recibí ningún review. De echo este capítulo hace semana y media que esta escrito y hoy me he animado a subirlo, digamos que su respuesta silenciosa me deprimió un poco. Pero bueno... Si es que me están leyendo, esperó y disfruten el capítulo.
Natsby.
