Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes pertenecen a GameFreak, solo soy responsable de mi OC.

Advertencias: OC, puede que un toque de OCC. Este fic esta clasificado como T, ya que a lo largo del fic habrá violencia y contenido considerado Lemon (aunque aun falta mucho para eso) aunque la pareja es MewtwoxOC la relación no será PokémonxHumano, ya lo aclararé conforme avance el fic.

Aclaraciones:

-Hablan personajes-

-Pensamientos de los personajes-

"Hablan los pokémon"

Summary: Murazaki, una joven entrenadora, está buscando a su hermano desaparecido. Mewtwo está debil y no puede valerse por sí mismo ¿Se encontrarán? Giovanni recuerda todo y ahora quiere venganza


Capítulo IX:

En todo lo positivo hay algo malo

La peli morada parpadeó un par de veces. Aun confundida se levantó del suelo, sacudiéndose el polvo de la ropa, y miro a la mujer frente a ella.

-¿Usted es la señora Susume de la que me habló la profesora Encina?

-Así es, –asintió la mayor sin dejar de sonreírle y dirigió una mirada fugaz a Mewtwo –Encina-chan no me ha dicho a que venías pero creo tener una idea.

Murazaki siguió la mirada de la mujer y se dio cuenta que Mewtwo la correspondía con una llena de desconfianza y algo de enojo, aunque no parecía perturbar a la peliblanca. Tratando de evitar una confrontación, la peli morada se interpuso delicadamente en la guerra de miradas que ambos sostenían y le sonrió nerviosamente a la mujer frente a ella.

-Umm… con gusto le explicaré a lo que vengo, señora. –La mujer la miró con intriga por unos momentos pero volvió a sonreírle como si nada.

-Por supuesto, pero antes ¿Por qué no vamos a mi casa? Tú y tus pokémon se ven exhaustos, lo primero es descansar un poco.

La mayor se giró, invitándola a seguirla, Murazaki asintió soltando un suspiro y se acercó a Mewtwo para ayudarle a caminar.

-Oh, cariño permíteme ayudarte, Arcanine… –el pokémon bramó alegremente y se acercó a la peli morada, agachándose frente a ella para que depositara al clon en su lomo.

Murazaki le sonrió agradecida al Arcanine y con sumo cuidado, recostó a Mewtwo sobre el pokémon a modo de que estuviera cómodo y que no rosaran ninguna de las heridas vendadas. Cuando el enorme can se levantó, la chica acarició el pelaje de su cabeza y empezó a caminar junto a él, por supuesto, con Pikachu acomodado en la capucha de su chaleco y Natsu y Aerodactyl siguiéndola de cerca.

Caminaron un corto tramo hasta una hermosa casa bajo la sombra del árbol más grande del cañón, la mujer abrió la puerta para que pasara el Arcanine con Mewtwo en su lomo, seguido por Pikachu y la peli morada. Antes de entrar, esta se giró y se dirigió a los dos pokémon voladores que se detuvieron al verla.

Sacó dos Pokeball y los llamó, desvaneciéndose ambos en un flash rojo. Se giro y cerró la puerta tras de sí.

Parpadeó un par de veces al ver el interior de la casa, sinceramente desde que había escuchado hablar a Roxanne y a la profesora Encina sobre el cómo esta mujer era una curandera bajo la voluntad de Suicune, en lo primero que había pensado que se encontraría al entrar en su casa serían muñeca y demás instrumentos vudú, cortinas negras que oscurecieran una sala ya de por sí oscuras y muchas, muchas velas por todo el lugar.

Sin embargo, para su sorpresa la casa de la mujer era de lo más normal. Es más, era increíblemente hermosa. La sala de estar pulcramente aseada e iluminada por las enormes ventanas que dejaban ver el paisaje boscoso del cañón, adornado con cortinas ligeras que se mecían con el viento que se colaba, una mesita de té, un enorme y confortable sofá estampado.

Sintió por un momento que estaba visitando la casa de su abuela y el pensamiento le produjo una nostalgia que casi la hace derramar un par de lágrimas ante lo familiar. Casi podía oler el pie de su abuela en el horno y a su hermano hablando de las maravillas que había visto en su viaje a su abuelo, alardeando como siempre de lo fuertes que eran sus pokémon.

Al sentir una mano sobre su hombro, salió de sus pensamientos y observó a la mujer que le sonreía y la miraba con curiosidad.

-¿Pasa algo, cariño? –Le pregunto, fue entonces que la peli morada se dio cuenta de que sus ojos estaban húmedos y que, seguramente, estaría poniendo cara de idiota.

-Ah, no… no ha pasado nada –se excusó rápidamente –es solo que… he recordado algo…

-¿Algo bueno o algo malo? –Le dijo curiosa la mujer, la peli morada dudó unos momentos si decirle o no, pero la mayor no le inspiraba desconfianza, casi le recordaba a su abuela.

Una sonrisa cruzó sus labios al pensar en aquella imagen de nuevo.

-Definitivamente en algo bueno.

La peli morada agitó un poco la cabeza y se dirigió hasta el Arcanine para ayudar a bajar a Mewtwo de su lomo. Este la miro por unos segundos para luego dirigir su mirada a la anciana a sus espaldas.

-No vayas a ser grosero con ella, –escucho a la chica susurrar, mirándolo discretamente –ella va a curarte después de todo.

Mewtwo quería reírse con sarcasmo y responderle que él no seguía órdenes de una simple niña humana y que tampoco era su intensión confiar en aquella supuesta curandera, pero se lo pensó dos veces. Había sido muy imprudente la primera vez que él y Murazaki se encontraron, no podía cometer ese error dos veces.

Sin responderle nada, giró el rostro y cerró los ojos, dejándole en claro a Murazaki que tenía toda la intensión de ignorarla, la chica suspiró –pensar que se había comportado en todo el trayecto… creo que es mucho pedir al fin y al cabo. –pensó resignada.

La mayor llegó hasta ella una vez terminó de ayudar al extraño pokémon a sentarse contra el costado del Arcanine que había dado un enorme bostezo mientras se recostaba sobre la cómoda alfombra para echarse una siesta. Murazaki sonrió y acarició el suave pelaje del can.

-Bueno, –intervino la mayor, llevándose la atención de todos los presentes –qué tenemos aquí…

La mujer hizo ademan de acercarse para poder examinar a Mewtwo con más detenimiento, pero la peli morada advirtió el destello azulón impregnando los ojos amatistas del clon y detuvo a la mujer antes de que este cumpliera con su silenciosa amenaza. Susume la miró con curiosidad y Murazaki giró el rostro para mirar con toda la molestia que fue capaz de proyectar al clon.

-Ni se te ocurra. –Escuchó dentro de la cabeza de la chica –Sé que puedes leer mis pensamientos, así que mejor será que te comportes o te las verás conmigo después.

Mewtwo frunció el ceño, no le agradaba en lo más mínimo que aquella humana le hubiese tomado tanta confianza en tan poco tiempo, indiferentemente de lo que hubiese pensado antes de subir al Monte Quena, ella era una simple humana y él, el pokémon más poderoso de todos.

-Si quieres terminar con todo esto y marcharte lo más rápido que puedas, mejor te comportas. Ella te cura y tú te vas.

El clon le devolvió una mirada desafiante, ¿Quién se creía que era para darle ordenes a alguien como él? Sin embargo, la idea de recuperar sus fuerzas y luego marcharse sin mirar atrás sonaba bastante tentadora. Asintió levemente, solo para que ella supiese que aceptaba su propuesta y, lentamente, cerró los ojos. Ya cuando tuviese su energía devuelta le enseñaría a esa humana lo diferentes que eran los dos.

Murazaki se giró hacia la mujer, bastante conforme con su tarto con el pokémon y la miro a manera de disculpa.

-Lo lamento. –Se apartó un poco del camino entre la mayor y el clon –es un pokémon salvaje, por lo que es algo impredecible. Además, tampoco le agradan mucho los humanos que se diga.

La mayor soltó un "Oh" y la miró bastante sorprendida. Murazaki inclinó un poco la cabeza sin entender muy bien a qué venía la sorpresa, estaba completamente segura de que alguna vez en su vida ella debió conocer pokémon con la misma actitud.

-Oh, no me malinterpretes cariño, –dijo al notar la confusión de la joven –es solo que me ha tomado por sorpresa que me dijeras que es un pokémon salvaje.

-¿Ah sí?

-¡Claro! Desde que llegaron pensé que era tú pokémon, con lo bien que parecen llevarse…

Murazaki no tuvo ni que girarse para saber que Mewtwo estaba asesinando a la mujer con la mirada. –Ni en sueños. –pensaron los dos al mismo tiempo. Soltó una risa nerviosa y negó con la cabeza, agitando las manos también para que quedara en claro la negativa.

-¡Qué va! Él es solo un pokémon que me he encontrado de casualidad –dijo algo nerviosa, técnicamente no estaba mintiendo.

-Es una lástima, ustedes dos parecen hacer una buena pareja. –Y ahora sintió la afilada mirada del clon clavándose en su espalda – ¿No has pensado en capturarle?

-¡Oh, por Arceus no! –Negó de inmediato, luego se dio cuenta de la interrogante (y algo sorprendida) mirada de la mayor, por lo que trató de buscar una excusa rápida –Erm… es que… mi equipo pokémon está lleno, ¡sí, eso! Ya no puedo llevar más pokémon conmigo. Aparte, se nota a leguas que a este pokémon le gusta su libertad.

La mujer no pareció muy convencida pero aun así asintió.

-Aun así es una lástima…

Murazaki decidió dar por terminado el asunto por lo que decidió preguntarle algo que le había estado dando vueltas hacía ya un buen rato.

-De todas formas, tengo algo de curiosidad señora Susume. ¿Cómo va a curarle sin esos enormes equipos médicos que usan en el Centro pokémon?

-Bueno, hay otras formas de curar a los pokémon aparte de las que usan en un centro pokémon, –sonrió Susume algo misteriosa –Si has venido hasta aquí en lugar de ir a un centro pokémon ha de ser porque asó lo crees tú también ¿me equivoco?

-Bueno, no del todo. –Respondió la chica algo dudosa –Supongo que deben haber otros métodos para curarlos pero, siempre que pienso en restaurar la salud de un pokémon sólo se me ocurre el centro pokémon.

-¿Oya~? –Dijo con curiosidad –Si eso es así, ¿entonces qué te trae por aquí?

-Es algo complicado, si es posible preferiría contárselo luego, primero que nada… –su mirada se dirigió hacia Mewtwo que hacía rato había cerrado los ojos con intensión de ignorar el parloteo.

Susume comprendió a lo que se refería Murazaki e hizo ademán de acercarse nuevamente para examinar al pokémon, antes de acercarse más, miró a Murazaki para asegurarse de que ya era seguro. Cuando la peli morada asintió, Susume acortó la distancia y, con toda la delicadeza del mundo, empezó a examinar cuidadosamente el cuerpo del clon, retirando las vendas que Murazaki le había colocado antes de llegar.

Si tenía que ser sincera, nunca había visto a un pokémon igual en su vida. Su morfología se le hacía ligeramente familiar, pero nada que hubiese visto o tratado con anterioridad. Aun así no le dio mucha importancia, hacía mucho ya que no viajaba a nuevos continentes, por lo que supuso que se trataba de un pokémon de otra región.

Lo que más la sorprendió, eran algunas cualidades humanas que parecía tener aquel pokémon. Si bien la chica le había comentado que no le agradaban los humanos, la sorprendió de sobremanera ver de reojo cómo este fruncía el ceño cada que examinaba una de las heridas, como si, aparte del dolor que le causaba el roce con dicha herida, le desagradase de sobremanera el contacto humano.

Una vez termino, le soltó con cuidado y se levanto, alejándose un poco de él para darle su espacio.

-¿Y bien? –Intervino la peli morada luego de varios minutos de silencio, Susume se llevó una mano a la barbilla en gesto pensativo.

-Sus heridas son bastante profundas, por suerte ninguna de ellas atravesó órganos vitales ni nervios. –Informó la mayor, Murazaki suspiró algo aliviada, ella no era médico ni mucho menos, a penas sí sabía algo de primeros auxilios –Pero hay algunas que atravesaron algunos vasos sanguíneos, si no lo hubieses encontrado, seguramente hubiese muerto desangrado.

Murazaki y Mewtwo la miraron alarmados. Él no recordaba haber visto sangre, claro, se había sentido débil y todo pero ¿muerto? Jamás se le paso por la cabeza. Susume reparó en la expresión de la chica y sonrió con calma, agitando las manos.

-Tranquila, ya está fuera de peligró, aun no podemos decir que está completamente curado pero lo peor que podía pasarle ya lo ha superado –Murazaki suspiró aliviada –pero me da algo de curiosidad, ¿cómo has hecho para tratarle sin llevarlo a un centro pokémon?

-Oh, yo no he hecho mucho. –Le respondió sonriéndole sutilmente –Todo lo han hecho mis pokémon y las bayas… lo único que he hecho fue vendarle. –Antes de que Susume pudiese decirle algo, ella continuó un poco más seria –Pero, ¿aun puede curarse, verdad?

-Claro, pero va a llevarle un poco de tiempo recuperarse por completo. –Murazaki asintió y le preguntó de qué se trataba el tratamiento, Susume, miró a Mewtwo unos momentos, pensativa. –Creo que hay que llevarlo al manantial.

-¿Manantial?-Preguntó la peli morada curiosa – ¿No querrá decir el lago Pureza?

-Oh, no. –Soltó una pequeña risilla –Ese lago desapareció hace varios años y de forma misteriosa. Pero detrás de esta casa, un pequeño manantial se formó hace un par de años, los guías de las excursiones al Monte, dijeron que habían visto a un pokémon azul rondando por aquí.

-¿Un pokémon azul? ¿Usted sabe de qué pokémon se trataba?

-Nadie puede afirmarlo, pero a mí no me cabe la menor duda de que era Suicune, lo supe desde que escuché ese rumor y fue por eso que me mudé al Monte Quena.

-¿Está segura de que se trataba de Suicune? Quiero decir, hay muchos pokémon de ese color y con forma similar. –comentó sin convencerse la chica.

-Estoy segura. Desde que me mudé aquí, he notado que ese manantial tiene propiedades curativas. Claro, no son tan notables como la del lago Pureza, pero no me queda duda de que es obra de Suicune.

-Entonces, ¿en ese manantial podremos curarle? –Señaló a Mewtwo, Susume asintió.

-Cómo dije, tomará algo de tiempo, tal vez un día o dos, dependiendo del pokémon, pero no te preocupes, va estar sano muy pronto.

Murazaki sonrió con alivió.

-¡Bien! ¿Qué esperamos entonces? ¡Vamos al manantial de Suicune de inmediato!

Pikachu, que hasta ese momento se había mantenido callado, (más que todo entretenido con el pelaje de la cola del Arcanine) trepó hasta el hombro de su entrenadora y, al igual que ella, alzó una de sus patitas al aire energéticamente. Susume sonrió con diversión al verles a ambos contagiar con su alegría al Arcanine, que alzó la cabeza y ladró juguetonamente mientras agitaba la cola.

Murazaki, aun con una sonrisa surcándole el rostro, ayudó a Mewtwo a levantarse, pasando uno de los brazos del clon por su ello y con una mano sujetando su espalda, Pikachu, alzó la cola y Arcanine ayudó a la chica, sosteniendo el lado contrario del pokémon. Susume les siguió mientras salían de la casa hasta que la chica se detuvo un momento y se giro a verla, sonriéndole algo avergonzada.

-Erm, ¿por dónde dijo que quedaba? –La mujer rió y le pidió a Arcanine que guiara el camino.

Rodearon la casa hasta la parte trasera que daba a una arboleda no tan densa y caminaron en línea recta por un corto tramo hasta llegar a un pequeño pero hermoso manantial del más puro color azul. Tenía forma de óvalo y era rodeado por piedras de diferentes tamaños, Murazaki pudo ver, en el lado contrario de este, una pequeña cascada por donde brotaba agua sobre dos rocas de gran tamaño. Era una fuente muy pequeña para llamarle cascada pero lo suficientemente grande como para proveer la cristalina agua.

Murazaki giró el rostro para pedirle indicaciones a la mayor. Esta le dijo que debía sumergir a Mewtwo dentro del agua primero. La peli morada asintió y le quitó a Mewtwo los vendajes que le quedaban y le pidió al can a su lado que le sostuviese por unos momentos.

Esta se quitó el chaleco y las botas negras altas hasta unos dedos por debajo de la rodilla y las calcetas color rosado oscuro, un poco más altas que las botas, llegándole a dos dedos debajo de la rodilla. Desabrochó el cinturón donde colocaba las Pokeball y se lo pasó a Susume para que la sostuviera.

-¿Está bien que no entre contigo?

-¡No se preocupe! –Le respondió, atándose el cabello en una coleta alta –Usted sólo indíqueme qué tengo que hacer.

Al terminar, Murazaki le dijo a Pikachu que se quedara en la orilla y fue por Mewtwo para introducirse lentamente en el agua con él. Arcanine la acompañó hasta la mitad del camino, cuando el agua se le hizo de lo más insoportable, después de todo, era un pokémon tipo fuego. Cuando el agua les llegó hasta la cintura, Susume empezó a dar las instrucciones.

-¡Murazaki-chan, debes llevarlo al lugar donde brota el agua!

La chica dirigió la mirada hasta donde estaba apuntando la mayor y, con el mayor cuidado para que el clon (o ella) no se tropezara con las rocas del fondo, caminó hasta la fuente que proveía el agua. Escuchó a Susume indicarle que colocara al pokémon de forma tal que pudiese recibir el agua de esta sin estar en una posición incómoda para él.

Murazaki pensó unos momentos hasta que se le ocurrió recostarle contra una de las rocas, así qué, cuando reclinó la espalda de Mewtwo contra la roca, el agua que chocaba contra esta, se resbalaba por los hombros y la cabeza de este. El agua del fondo le llegaba hasta un poco más debajo de la cintura y el agua de la fuente corría sin problemas por sobre sus heridas más graves.

Al sentir el agua tocar su piel, Mewtwo suspiró aliviado, disfrutando de sobremanera el refrescante alivio que esta le proporcionaba.

-¿Está bien de esta forma? –Escuchó la peli morada preguntarle, aparentemente divertida por la expresión de alivio que seguramente su rostro ni se molestó en ocultar.

Si el agua no se sintiera tan bien como lo hacía, Mewtwo seguramente la hubiese mirado feo, pero en cambio sólo se limitó a asentir. Murazaki le sonrió y resistió las ganas de acariciarle por segunda vez.

-¡Señora Susume! ¿Está bien que le deje así? –Se giró a preguntarle a la mujer, esta los examino desde donde estaba y asintió con aprobación.

-¡Así está bien! –Confirmo esta – ¡La idea es que el agua le recorra el cuerpo, así le cerrará las heridas y restaurará su energía, si ya está hecho puedes dejarlo así!

La chica asintió y le dedicó una última mirada que el clon no se molestó en regresarle antes de regresar a la orilla, al llegar trató de escurrir lo mejor que pudo el agua de su ropa sin buenos resultados, una brisa fría agitó los árboles y ella estornudo.

-Cariño, será mejor que te cambies esas ropas mojadas antes de que pesques un resfriado. Vamos dentro, podrás tomar un baño caliente y te prepararé algo de té.

-¡Ah, antes de eso!, –recordó la peli morada interrumpiéndola –Hay otro pokémon que quisiera que examinara, este no es salvaje, es parte de mi equipo.

La mujer asintió comprensiva ante el rostro preocupado de la chica.

-Puedes contarme los detalles de lo que le pase mientras vamos a la casa ¿te parece? –Murazaki asintió y ambas comenzaron a dar marcha atrás, sin embargo, la chica se detuvo unos momentos, mirando a Mewtwo con algo de inquietud –Él estará bien, cariño, por estos lugares no habitan pokémon salvajes y si hay algo fuera de lo común, Arcanine lo sabrá de inmediato.

No convencida del todo, Murazaki asintió renuente y tras una última mirada al clon, se fue junto con la mujer, comentándole el estado de su Charizard. –No te sobre esfuerces, Mewtwo –la escuchó decir el clon antes de verla perderse entre los árboles. Bofó con exaspero. Que humana más molesta.


Al llegar a la casa de Susume, Murazaki dejó salir a Natsu de su Pokeball. La mayor le examino y presionó los dedos contra la espalda de este, ganándose un gruñido entre adolorido y molesto por parte del pokémon.

La mujer le paso un ungüento a Murazaki y, tras hacer que Natsu se recostara en el suelo boca abajo, le indicó que le diera un masaje con este. Al igual que la noche, la peli morada comenzó a masajear al enorme dragón, esparciendo dicho ungüento por toda su espalda. Al terminar, Susume sacó de un cajón varias piedras aplanadas y de color negro, las puso cada una en cierto lugar de la espalda del Charizard y le pidió a Arcanine que usara Ascuas en cada una de ellas.

Murazaki se alarmó al ver cómo estas cambiaban su color, de negro a rojo brillante, pensando que podrían quemar a Natsu, pero se detuvo al escuchar los complacidos gruñidos de su pokémon quien, al contrario de parecer adolorido por el calor de las piedras, parecía más bien complacido.

-Esas son piedras de calor, generalmente las utilizo con pokémon tipo fuego porqué no les molesta el calor –le había explicado Susume –las coloqué en los puntos de presión de tu Charizard, así sus músculos se relajarán y, con ayuda del ungüento que le frotaste en la espalda, curarán la lesión en su espalda.

Luego de eso, la mujer le había dicho que dejara al Charizard reposar y que se repondría de inmediato, prácticamente empujándola al baño para que ella también se relajara un poco. Al entrar, ella y Pikachu se deleitaron al ver la enorme bañera, que se asemejaba bastante a un Onsen, llena con agua caliente. Mientras Pikachu se lanzaba al agua gustoso, la peli morada se quitó la ropa mojada y la colocó pulcramente en una cesta que le había dado la mayor.

-Te traeré ropa limpia para que le cambies –dijo la mujer del otro lado, tomando la cesta con la ropa mojada.

-¡Ah! No quisiera causarle molestias, señora Susume –le respondió ella algo avergonzada.

-Oh, no es ningún problema cariño, ¡no te preocupes por cosas como esas! Hacía mucho que no recibía visitas.

Murazaki le agradeció y la escuchó reírse levemente antes de cerrar la puerta. Cuando se sumergió completamente dentro del agua caliente, sintió un alivio inmediato, dejando escapar un suspiró. Hacía mucho que no se bañaba en un baño así.

-¿Sabes Pikachu? La última vez que me bañé en un Onsen, fue cuando mi hermano mayor y yo fuimos a visitar a mis abuelos.

El pequeño amarillo la miró con curiosidad y se acercó a ella, de vez en cuando, desde que la había conocido, su entrenadora le contaba unas que otras cosas de su hermano mayor desaparecido. Siempre que esta lo mencionaba, ponía una expresión nostálgica mientras le sonreía a la nada pero no pasaba mucho para que cambiara esa expresión por una triste y frustrada. A Murazaki la frustraba el hecho de no ser capaz de seguirle la pista a su hermano.

Aun así a Pikachu le gustaba escuchar esas historias, cada pequeño recuerdo que la peli morada le contaba, cada anécdota, cada detalle, pues eso le hacía acercarse más a su amada entrenadora y así, conocer partes de ella que no sabía antes.

Cuando Murazaki y Pikachu salieron del baño, completamente limpios, la tarde pintaba de colores naranjos y morados suaves el firmamento. Natsu aun estaba descansado en el piso con las rocas que eran eventualmente calentadas por Arcanine y Susume salía de la cocina con varios platos de comida pokémon y unas tazas de té.

La peli orada se había vestido con la ropa que esta le había dejado en la puerta del baño, consistía en un short azul y una camisa de tirantes blanca, cómo hacía algo de frío, también le había dejado un suéter azul claro que le quedaba holgado.

Cuando esta le preguntó de dónde había sacado ropa para ella, Susume le dijo que ella tenía una nieta que la visitaba eventualmente.

-Es unos años menor que tú pero estaba segura que te iban a quedar –le comentó sirviéndole una taza de té –Ella también es entrenadora, pero apenas empezó a viajar hace un par de años. De niña no era muy amante de los pokémon que se diga.

Murazaki se rió junto con la mayor, era agradable, tanto que casi olvidaba que el Equipo Rocket podía atacar en cualquier momento. Por supuesto, casi. Antes de meterse a bañar le había dicho lo que le había pasado a Mewtwo, claro está, sin lujo de detalles y omitiendo varias cosas, el hecho de que este hablaba, por ejemplo.

Lo único que le había dicho era que, al ser un pokémon "de otra región" era bastante raro y por eso estaba siendo perseguido por gente que quería hacerle daño. Técnicamente no le había mentido. Algo inquieta por no saber qué era de Mewtwo desde el medio día, la peli morada miró por la ventada en un intento por ver qué sucedía afuera.

-¿Estás preocupada? –Escuchó a Susume preguntarle, por lo que tuvo que girar el rostro.

-Un poco. La verdad es que no me siento tranquila dejándolo solo…

Murazaki alzó una ceja cuando escuchó a la mayor soltar una risilla mal disimulada.

-¡Oh, lo lamento! –Se disculpo sin dejar de reír –Es que de verdad pareciera como si fueses su entrenadora, ¿Estás segura que no quieres a capturarle? Yo opino que él también se siente cómodo contigo.

-De eso no tan estoy segura, –rió con ironía –pero está bien, no es cómo si le estuviese ayudando sólo para capturarle. Ahora… –se levantó de su silla –si me disculpa, voy a ver qué tal está.

-Cuando regreses, puedes usar el cuarto de mi nieta para que descanses un rato –ella también se paró y se dirigió a la cocina con la bandeja – ¿Quieres que te dé un poco de comida pokémon?

-No, está bien, le llevaré unas bayas.

Murazaki se colocó las botas y buscó en su mochila las bayas que le iba a llevar a Mewtwo, antes de irse, sin embargo, vio por unos momentos su cinturón con las cinco Pokeball hasta que decidió tomarlo y colgárselo del hombro. Antes de salir, cubrió con una manta a Pikachu, quien luego de haber comido una buena ración de comida pokémon se había quedado dormido junto a ella en el sofá. Murazaki no quiso despertarle, así que luego de cubrirle salió de la casa.


Mewtwo no podía sentirse más tranquilo.

Luego de que la chica y la mayor se habían ido, el clon pudo disfrutar de la tranquilidad del paisaje. Escuchó a una parvada de Pidgey sobre volar cerca de allí y la brisa movía los árboles suavemente, deleitando a sus oídos con el sutil sonido que hacían las hojas.

El agua del manantial seguía corriendo por su cuerpo y ya no se sentía tan cansado cómo antes. Sabía que aun no se había recuperado por completo, pero hacía ya bastante que no se sentía tan bien.

El cuerpo ya no le dolía horrores sino que, ahora lo sentía bastante ligero y relajado y las heridas ya no le dolían. Estaba casi seguro de que ya estaban casi cerradas por completo y en cuanto recuperase las energías nuevamente, iba alargarse de allí lo más lejos que pudiese y sin mirar atrás.

Recordó también la cara preocupada de la peli morada antes de irse, – ¿Qué acaso es idiota? –Pensó, –No entiendo porqué se preocupa por mí –ese pensamiento venía rondando por la cabeza de Mewtwo asía rato, según había entendido, ella sólo lo hacía por Pikachu.

El descubrimiento de que ya la conocía le había confundido un poco, pero en su vida había confiado en un humano, (con un par de excepciones, claro) ciertamente no iba a empezar ahora. Estaba agradecido, eso sí. Y también sabía, muy a su pesar, que debía agradecerle los cuidados antes de marcharse, pues aunque él era orgulloso, tenía bastante en claro lo que ella había hecho para ayudarle. Pero eso y tratar de convivir con ella eran cosas diferentes, aun así tenía curiosidad por saber qué la motivaba.

-Qué humana tan extraña… –se dijo.

-¿Quién es extraña, Mewtwo?

Mewtwo alzó la mirada con sorpresa, casi resbalándose de la roca, al escuchar la voz de Murazaki. No solo le había tomado por sorpresa al hablarle de la nada, sino que tampoco la había escuchado acercarse. Esta pareció notar su sorpresa por lo que sonrió con diversión.

-¿Eh? ¿Te he sorprendido?

-¿Qué se supone que haces aquí? –Le cortó tajante, recuperándose de la sorpresa. A Murazaki no pareció importarle el tono molesto y ligeramente amenazante en el que se lo dijo pues se alzó de hombros como si nada.

-Estaba preocupada por ti así que vine a ver cómo estabas –respondió ella como si nada.

-Ya me has visto, estoy bien, ahora vete. –Esta vez, ella sí frunció el ceño pero le respondió de la misma forma que antes.

-Ya, puedo ver que estas bien. –De su bolsillo sacó unas bayas –Pero pensé que tendrías hambre.

El clon la miró renuente pero aceptó las bayas. Mientras este comía, Murazaki se sentó frente a él en una de las piedras que sobresalían del manantial, agitando un poco el agua con los pies distraídamente. Ninguno de los dos dijo nada por unos momentos.

-¿No tienes frío? –Mewtwo paró de comer para mirarla interrogante –Digo, has estado toda la tarde sumergido en agua, cualquiera cogería un resfriado con la brisa que hace.

-No compares mi cuerpo con el de un humano cualquiera, –le respondió algo despectivo –el cuerpo de un pokémon no es tan débil como el suyo.

-No comprendo –dijo ella luego de unos minutos de silencio – ¿Porqué odias tanto a los humanos?

El clon, que ya había terminado las bayas, la miró fijamente por varios minutos. Murazaki le sostuvo la mirada, completamente indiferente ante el aparente desagrado en los ojos amatistas del clon.

-Ese no es tú problema.

-Cómo quieras, –suspiró ella –si no quieres decirme no pasa nada pero deberías mejorar tu actitud, sino te quedaras solo.

Murazaki esperó unos momentos para la respuesta del clon. Se esperaba un comentario sarcástico, despreciativo o incluso hiriente por su parte pero a medida que pasaban los segundos y seguía en silencio le pareció de lo más extraño. Cuando abrió los ojos, notó qué, en lugar de verla enojado cómo ella se lo esperaba, el clon estaba mirando a la luna con un aire algo nostálgico.

-¿Mewtwo? –Este no le contestó y eso la preocupo más –Nee, ¿Estás bien? Vale, admito que me pasé pero no tienes que hacerme caso.

La peli morada se preocupo más al no tener respuesta, así que se acercó poco a poco a él. Este no reaccionó así que Murazaki decidió hacer algo un poco más drástico y notablemente más peligroso. Se agachó a su lado y, con renuencia acercó su dedo índice al clon hasta que este impactó suavemente contra su mejilla. Esta vez Mewtwo si la volteó a mirar, pero al contrario de sus gélidas miradas, esta vez la miró con reproche, como si fuera un niño pequeño.

-¿Qué? –Dijo finalmente, Murazaki apartó su dedo lentamente.

-Es que te has quedado cómo idiota mirando la luna y me has preocupado –soltó ella de golpe, muchísimo más aliviada ya que el pokémon parecía volver a ser el mismo – ¿Te he hecho sentir mal con lo que dije verdad? ¡Lo lamento, nunca pienso lo que digo!

-No seas creída humana, no me has hecho sentir mal, solo me has hecho recordar algo –respondió con el mismo tono que antes –La única idiota por creer eso eres tú.

-Pues disculpa que me preocupara –replicó haciendo un puchero –a todas estas ¿Qué es lo que has recordado?

-Ugh, pregunta estúpida Murazaki –se dijo ella al caer en cuenta de lo que preguntó y se preparó para recibir el "eso no es problema tuyo" de Mewtwo, pero escuchó una suave risa, casi un murmullo inaudible y tuvo que parpadear un par de veces para caer en cuenta de que provenía del clon. ¿De verdad se estaba riendo?

-En realidad, sí es una pregunta estúpida –comentó sin mirarla, ella volvió a parpadear ¿Estaba leyéndole el pensamiento? Mewtwo volvió a alzar la mirada a la luna –Quién sabe… ni yo mismo estoy seguro, pero siempre que pienso en ello me siento nostálgico.

La peli morada asintió sin atreverse a interrumpirle, ya de por sí le parecía bizarro que el hablase con ella sin llegar a insultarla ni hablar de lo que extraño que era que le contase algo personal. Ninguno dijo nada, ambos estaban observando la luna perdidos en sus propios recuerdos. El clon volteó un momento su mirada hacia ella y tras mucho pensárselo, suspiró. Era ahora o nunca.

-Gracias. –Dijo lo suficientemente fuerte como para que ella le escuchase pero sin mirarla, esta vez mantenía los ojos cerrados. Murazaki le miró sin caer al principió, cuando lo captó ensanchó más los ojos pero no dijo nada –No sé porqué me sigues ayudando… pero debo agradecerte lo que has hecho por mí hasta ahora. Por eso, gracias.

Ella le sonrió sumamente contenta y esta vez no pudo contener las ganas y colocó una mano en su hombro. No le zarandeó. No lo acarició como si fuese una mascota. No lo palmeó cómo hacían los humanos con sus amigos. Simplemente dejó su mano allí, quieta, pero ella estaba inmensamente feliz.

-Al fin y al cabo no eres tan engreído como creí –sonrió ella – ¡Ah, no me lo tomes a mal! Solo no me lo esperaba.

Mewtwo asintió no muy seguro de cómo debía sentirse en una situación así.

-La verdad, quisiera pedirte algo a cambio–el clon la dejó continuar algo interesado en lo que pudiese pedir –Sólo dos cosas, la primera, luego de que te recuperes, ¡definitivamente debes tener una batalla pokémon conmigo!

Este sonrió ladino sin que ella lo viese.

-De acuerdo, –accedió, después de todo, una batalla pokémon luego de estar fuera de práctica no vendría mal, así podría vengarse cómo se debe de la chica – ¿Y la segunda?

-Debes llamarme Murazaki-chan.

-…

-…

-…Ni muerto.

-¿Eh~? ¿Por qué no? Vale, al menos llámame Murazaki ¿Si?

-He dicho que no. Prefiero que me devoren los Sharpedo.

-Mou, Mewtwo no seas tan tímido.

Antes de responderle con una nueva negativa, ambos fueron golpeados por varias Bolas sombras. Mewtwo se cubrió con una barrera psíquica y buscó con la mirada a la peli morada que había sido enviada unos metros más allá, por suerte ninguno de los dos estaba herido.

-¡Mewtwo! ¿Estás bien?

Este le iba a contestar, pero una nueva voz desvió la atención de ambos.

-Temo que no lo va a estar por mucho tiempo. –De los arbustos apareció el enorme Charizard de antes, sobre su espalda estaba el encapuchado junto con un Alakazam que estaba preparando una nueva Bola de sombra –Ahora si me disculpas, vengo a buscar lo que le pertenece al señor Giovanni.

Pero estaba muy equivocado si creía que Mewtwo se iba a dejar. Sus ojos destellaron azul y, gracias a su fuerza psíquica, se elevó un poco sobre el agua. No tendría todas sus fuerzas, pero no se iba a dejar atrapar así de fácil.

-Veo que te has recuperado, pero aun así no vas a poder defenderte por mucho tiempo.

-No voy a dejar que Giovanni se salga de nuevo con la suya.

-Mewtwo… -Murazaki vio en la orilla su cinturón con sus Pokeball, qué problema. ¿Ahora cómo haría para llegar hasta allá?


¡Chan Chaaaan~! Pues, qué les puedo decir? Si,si me he tardado que jode lo sé y lo lamento, pero como algunos de ustedes sabrán se ha muerto el presidente de mi pais (Sep yo soy de Venezuela por si acaso) y no es que no he podido escribir por eso, pero la cosa se me ha complicado con el internet y yo sin lapto aun y x.x estoy es muerta D': de verdad me siento mal por meter el capitulo practicamente un mes después pero le juro que estaba listo, solo que para subirlo se me han presentado problemas.

Bueh, dejemos la lloriquera a aparte, vamos con las aclaraciones del capi~!

*Para los que no lo sepan, en la segunda peli de Mewtwo, el translada el lago Pureza dentro de la montaña para que solo los pokémon puedan usarla, pero técnicamente aun está en el Monte Quena, así que podrían decir que el agua de este manantial es practicamente la misma pero, por supuesto, su viaja del centro del monte a la punta no va a estar al 100%

*Un Onsen, es un baño japones, más que todo conocido como aguas termales en su mayoría, pero existen también Onsen que no son al aire libre, estos son más pequeños y son como bañeras cuadradas bastante grandes.

*Bueh, en los comentarios anteriores he leido que el cambio de Mewtwo es medio drástico y cómo pueden ver, también es así en este capi, pero hay dos razones para eso, la primera, es porque de verdad necesito que avance la historia y si Mewtwo se hace el super dificil va a ser muy complicado, por eso le estoy bajando un poco la actitud tratando siempre de apegarme al personaje, eso y que en algun momento tiene que dar su brazo a torcer xD y a segunda es más que todo por mi forma de escribir, diciéndolo como lo dicen por aquí, yo soy muy melosa para escribir romance. Lo he controlado un poco pero de que se sale, se sale D': si notan que la trama va muy melosa por favor avisenme. No hay nada que odie más a que la historia se vuelva melosisima.

*El capitulo no iba a terminar allí, al principio quería seguir un poco más pero me ha salido más largo que de costumbre, si me inspiro no terminare nunca xD si los dejo en suspenso entonces he obrado bien :D

Estoy con tiempo contado en este Cyber así que no puedo contestar los comentarios esta vez, por ahora estoy de vacaciones de semana santa así que el miercoles hay capitulo :D pero ya empezé las clases así que tenganme paciencia que aunque meta los capis tardes, de que los subo los subo.

No pueden decir que no los quiero, tienen un capi super largo x.x espero leerlos en los comen :D nos vemos el miercoles-posiblemente-jueves x3
ByeBye~~