Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes pertenecen a GameFreak, solo soy responsable de mi OC.
Advertencias: OC, puede que un toque de OCC. Este fic esta clasificado como T, ya que a lo largo del fic habrá violencia y contenido considerado Lemon (aunque aun falta mucho para eso) aunque la pareja es MewtwoxOC la relación no será PokémonxHumano, ya lo aclararé conforme avance el fic.
Aclaraciones:
-Hablan personajes-
-Pensamientos de los personajes-
"Hablan los pokémon"
Summary: Murazaki, una joven entrenadora, está buscando a su hermano desaparecido. Mewtwo está debil y no puede valerse por sí mismo ¿Se encontrarán? Giovanni recuerda todo y ahora quiere venganza
Capitulo XI:
Sinceramente solo
Gracias a Arceus, no tardaron mucho tiempo en alcanzar al enorme Charizard, junto con los tres Beheeyem que no soltaban al clon de su prisión psíquica. Murazaki le pidió a Natsu que se acercara más y este así lo hizo.
-¡Pikachu, usa Impactrueno! –El pequeño pokémon saltó a la cabeza del Charizard y lanzó su ataque, impactando a uno de los Beheeyem aunque no fue lo suficientemente fuerte como para derribarle –diablos, no ha sido suficiente, –pensó –seguro Pikachu aun no se ha recuperado del último ataque. –Pikachu volvió hacia ella y la miró a modo de disculpa –está bien amigo, no ha sido tu culpa. Natsu, no bajes el ritmo, hay que acercarnos lo más posible a ellos.
La peli morada no era una persona que planeara las cosas con antelación, si había alguna palabra que la describiese a la perfección, esa sería imprudente. Siempre actuando por instinto, nunca le dada tiempo suficiente de tener un plan, sin embargo, Murazaki era bastante inteligente y se inventaba las cosas conforme a la situación. No era algo nuevo, era algo a lo que estaba acostumbrada desde que comenzó a caminar.
Fue gracias a eso que pudo pensar más o menos en un plan medio decente para liberar a Mewtwo, sin embargo, solo podía contar con Pikachu y con Natsu para esto. Estando a tan elevada altura del suelo no podía usar sus pokémon pero contaba con que los otros dos miembros del equipo Rocket tampoco pudiesen.
Natsu aprovechó una de las corrientes de aire y se acercó más a los Beheeyem, el encapuchado pareció darse cuenta de aquello y le ordenó a su Charizard que utilizara un lanzallamas, el pokémon parecía cansado y su ataque no tuvo la fuerza de sus ataques anteriores. Natsu esquivó el ataque con facilidad pero tuvo que alejarse de los Beheeyem para evitar que su entrenadora llevase alguna quemadura.
-Cuando nos acerquemos más a ellos tendremos que contrarrestar fuego con fuego, cuento contigo Natsu –este rugió en respuesta –Pikachu, ¿Todavía tienes energías para un par de ataque más? –El pequeño asintió con decisión –Entonces, cuando te le indique, utiliza Onda Trueno en esos Beheeyem.
Nuevamente, Natsu se acercó a donde estaban los pokémon psíquicos y, tal y como se lo indicó su entrenadora, contrarrestó el lanzallamas del otro Charizard con el suyo propio. Murazaki le dijo a Pikachu que se preparase para el ataque.
Pero aun con toda su experiencia como entrenadora, nunca podría haber adivinado lo que paso.
Sin previo aviso, el encapuchado sacó tras Pokeball y llamó de regreso a los Beheeyem a estas, suspendiendo la atadura psíquica que sostenían sobre Mewtwo. Este, sin embargo, aun estaba muy aturdido por lo que, al este ser liberado, no pudo volver en sí a tiempo y empezó a caer.
Murazaki ensanchó los ojos al ver cómo el enorme Charizard detenía su lanzallamas para ir por el clon, atrapándole antes de que callera a mucha distancia con las garras delanteras. El encapuchado se giró a verla por unos momentos antes de ordenarle a su Charizard que se elevara.
-No entiendo qué es lo que ha hecho pero hay que ir tras él.
Pero antes de poder seguirlo una fuerte ráfaga de viento les golpeo y Murazaki ensanchó los ojos. Había olvidado por completo los cambios de clima. No tuvo tiempo de aferrarse a Natsu cuando otra ráfaga les golpeo y la separó de este.
La peli morada pareció verlo todo en cámara lenta, hasta que sintió su cuerpo caer a gran velocidad. A lo lejos escuchó a Pikachu y a Natsu soltar un gemido de preocupación. Ella no era tonta, sabía que el inconstante viento le impedía a su Charizard volar con rapidez y si lo hacía, seguramente Pikachu no podría aguantar mucho antes de soltarse. Alzando la cabeza vio como se acercaba cada vez más al suelo y cerró los ojos, esperando a que todo pasara.
Natsu no podría alcanzarla a tiempo y no había nada a lo que ella pudiese sostenerse. Su hermano no saldría de la nada con esa sonrisa arrogante para luego regañarla por su descuido. Esta vez Mewtwo no vendría a ayudarla.
Sin embargo, cuando ya creía que nadie vendría a ayudarla, sintió que su cuerpo chocaba suavemente con algo cálido y sumamente peludo. Al abrir los ojos distinguió el pelaje anaranjado con franjas negras y el orgulloso ladrido del Arcanine que acompañaba a Susume. Luego de aquel gran salto, este aterrizó en la colina que bordeaba los extremos de la montaña.
Murazaki se irguió en el lomo de su salvador un poco temblorosa por el susto que había pasado, este giró su hocicó y la olfateo un poco antes de lamerle la mejilla alegremente, la peli morada suspiró, calmándose un poco y acarició el pelaje cremoso del can, completamente aliviada de que la hubiese atrapado. Tan súbitamente como había aparecido, aquella ráfaga cesó, liberando a Natsu y a Pikachu.
Natsu aterrizó de inmediato junto a Arcanine y Pikachu bajó de su lomo de un salto, llegando a los brazos de su entrenadora, el enorme dragón naranja soltó un rugido preocupado y acercó su cabeza a la peli morada. Murazaki sonrió y acarició a sus pokémon para tranquilizarles.
-Estoy bien –les susurró más tranquila –Arcanine me atrapo y no me he lastimado, pero no es el momento de preocuparse por mí, hay que rescatar a Mewtwo antes de que perdamos la pista del equipo Rocket.
Los tres pokémon asintieron y, tras la orden de la peli morada, dieron marcha atrás hacia la casa de Susume, donde la mayor les esperaba fuera de la casa. Al verles llegar se apresuró a llegar a donde Arcanine que aun llevaba a Murazaki en el lomo.
-¡Murazaki-chan! –Se apresuró en llegar hasta a ella, que acababa de bajarse de la espalda del can de un salto – ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado? ¿Quiénes eran esas personas que los han atacado?
-Lo siento, señora Susume… le prometo que se lo explicare todo, pero necesito cambiarme y hacer una llamada antes.
La mayor asintió comprensiva y la guió hasta dentro de la casa.
-Hay un Video-teléfono en la cocina, puedes usar ese…
-Ya le he informado a Giovanni que tenemos a Mewtwo, ha dicho que estaba en camino al Dirigible.
El encapuchado asintió ante el informe de Domino.
-Dile al Doctor Vallon que prepare el equipo que necesite, estaremos en el dirigible en menos de veinte minutos.
La rubia asintió con el ceño fruncido y marcó al dirigible comunicándole la noticia al doctor. K giró la mirada para asegurarse de que Murazaki no les seguía, luego del repentino cambio de clima le había visto ser golpeada por una ráfaga y caerse de su Charizard.
-Es una lástima –pensó al no ver señales de que eran seguidos –Era bastante prometedora. –al dirigir su vista nuevamente en el horizonte nocturno se aseguró de que Mewtwo siguiese noqueado, debían apresurarse antes de que recuperara la conciencia o sino, las cosas se complicarían. Domino guardó en intercomunicador y siguió la mirada hasta Mewtwo.
-¿Qué es exactamente lo que tiene planeado Vallon para hacerle obedecer órdenes? La última vez Giovanni utilizó la mejor tecnología para doblegarlo y no lo logró.
-Eso no es de tu incumbencia. –La rubia esbozo una media sonrisa arrogante.
-¿Eh~? Entonces tú tampoco sabes qué es lo que Vallon le hará, huh…
-No necesito saber qué le harán, yo solo cumplo con las órdenes del señor Giovanni.
-Pero qué aburrido eres K, –se quejó Domino –sinceramente no entiendo por qué Giovanni te ha hecho su mano derecha, no tienes ni una pisca de gracia.
-¿No tienes otra misión que cumplir? He escuchado del señor Giovanni que Atenea necesitaba ayuda en los Almacenes.
-Si ya me voy, de todas formas ya no eres divertido, –oprimiendo un botón, se colocó una mochila-propulsor en la espalda –pero hazme saber cuando terminen con lo que planeen hacerle, me da mucha curiosidad cómo resultará todo.
Sin decir más, encendió el propulsor y de un salto se alejó por el lado contrario. El encapuchado volvió a mirar hacia adelante y le ordenó a su Charizard que fuese más rápido. No paso mucho tiempo para que avistaran un enorme dirigible de colores obscuros que se confundía bastante bien con el cielo nocturno frente a ellos, el Charizard se acercó a la parte trasera y cuando las compuertas se abrieron aterrizó dentro de este.
El encapuchado se bajó de un salto y fue rodeado por varias personas de bata blanca entre las cuales pudo identificar al doctor de más confianza de Giovanni.
-Doctor Vallon. –Saludo, el mayor hizo una mueca que parecía más una sonrisa torcida que otra cosa y se acercó al clon, aun atrapado en las garras del Charizard, le examino con la mirada unos minutos hasta que se alejó, acomodándose los lentes sobre el puente de la nariz, sonriendo más que complacido.
-Vaya, vaya… ahora veo por qué Giovanni te tiene tanta estima, muchacho. Eres bastante eficiente en tu trabajo.
-Yo solo cumplo las órdenes del señor Giovanni. Confío en que ya tenga todo preparado para comenzar con la operación.
-Ah, sí. Recibí la información de la agente Domino, ya mis subordinados están preparando los equipos para comenzar con las pruebas.
-¿Pruebas? Creí haberle dicho que se preparara doctor, no hay necesidad para pruebas. Todo lo que necesite saber está escrito en los informes que ha dejado el Dr. Fuji.
-Pero claro que son necesarias, el Dr. Fuji era un especialista en su campo, pero su visión estaba limitada por la tecnología de su época, lamentablemente el escaso material que dejó no es suficiente base como para aplicar la inyección irresponsablemente. Dudo que Giovanni quiera arriesgarse a la idea de perder lo que ha estado persiguiendo por tantos años. –El encapuchado solo se dedicó a mirarlo, el mayor hizo un gesto con la mano para restarle importancia al asunto –No te preocupes muchacho, ya has hecho tu trabajo, ahora deja que yo haga el mío.
El encapuchado pareció pensárselo por unos momentos, pero no tuvo más remedio que aceptar. Caminando hacia el Charizard, sacó tres Pokeball de las cuales salieron los tres Beheeyem y cuando el Charizard soltó a Mewtwo estos usaron Fuerza psíquica para sostenerle, cada uno de ellos rodeándole desde un ángulo distinto para evitar que se liberara.
-Estos tres se encargarán de Mewtwo en caso de que recupere la conciencia antes de que le pongas en el tanque, es la única condición.
-No tengo problema. –El encapuchado asintió y se dirigió a los Beheeyem.
-Si se despierta, noquéenlo con Sincrorruido. –Al ver las luces de los tres pokémon titilar a modo de asentimiento regresó a Charizard a su Pokeball y caminó hasta la salida –estaré en el salón de juntas esperando la llamada del señor Giovanni, si ocurre cualquier inconveniente envíe a un recluta a avisarme.
Tras salir del lugar, el mayor ordenó a los Beheeyem que le siguieran por el pasillo, hasta llegar frente a dos enormes puertas. El pelinegro sacó su identificación y tras el sonido de aprobación, ambas puertas se abrieron, dejando a la vista el enorme salón que constituía el laboratorio.
Dentro había un equipo completo de personas con batas blancas realizando diferentes funciones, unos iban de aquí para allá buscando una serie de equipos para ubicarlos en el lugar indicado, otros se aseguraban de programar bien las máquinas, algunos pasaban los datos a las computadoras disponibles, sin embargo, todos se detuvieron cuando vieron al mayor entrar por las puertas, seguido por los tres pokémon psíquicos que retenían al clon. Los presentes no podían sino, observar con gran asombro a Mewtwo.
-¿Está todo listo para empezar con las pruebas? –Dijo Vallon, llevándose la atención de todos los presentes.
-Sí señor. Ya hemos preparado el tanque y los cables para comenzar con el examen molecular –le respondió uno de los presentes, entregándole una carpeta llena de documentos.
-Excelente. –Caminando hasta el tanque, le hizo una seña a los tres Beheeyem –Usen Sincrorruido y métalo aquí.
Los tres pokémon hicieron lo ordenado y tras la onda de sonido, colocaron al clon dentro del tanque, aun suspendido dentro de este. Los demás ayudantes se encargaron de colocar los cables alrededor de su cuerpo para luego cerrar el tanque. Una vez este estuvo cerrado, comenzó a llenarse con un líquido de color verde claro, cuando este se llenó por completo, los Beheeyem le soltaron y el pelinegro les devolvió a las Pokeball.
Luego de varios minutos, las maquinas se sincronizaron con las computadoras y el mayor ordenó que se comenzara con un escáner y mientras los demás comenzaron a preparar los equipos, Vallon se acercó al tanque, observando cada detalle del clon. Súbitamente, este comenzó a moverse y Vallon alcanzó las Pokeball donde descansaban los pokémon psíquicos, sin embargo, en lugar de abrir los ojos o hacer algún movimiento amenazante, Mewtwo encorvó su cuerpo, cruzando ambos brazos sobre su pecho al mismo tiempo en que recogía las piernas y agachaba la cabeza.
Los ayudantes de Vallon detuvieron sus acciones durante unos momentos, el pelinegro se sonrió y les indicó que continuasen. –No es la primera vez que está dentro de uno de estos, después de todo. –pensó.
-¿Vallon ya empezó con la operación?
-Me ha dicho que necesitaba realizarle exámenes generales antes de proseguir con la vacuna.
-¿Exámenes?
-Así es. La información que ha dejado el Dr. Fuji no es suficiente como para proseguir con la operación con ella como base, el Doctor Vallon ha expresado la importancia de los exámenes generales para que el resto del proceso continúe sin problemas.
Del otro lado de la pantalla, Giovanni frunció el ceño.
-De acuerdo, no me interesa qué método utilice Vallon, quiero que Mewtwo esté completamente sometido y sumiso para cuando llegue.
-Sí, señor.
-Por cierto, Domino me ha informado de lo que pasó en el Monte Quena, tengo entendido que esa niña se ha metido en medio.
-No debe preocuparse por nada, señor. La hemos perdido antes de salir del Monte Quena, no nos molestará más.
-He escuchado que cruelmente la has dejado caer al vacío –se carcajeó el mayor, acariciando al Persian a su lado –es una lástima, me han contado que era una joven bastante prometedora.
-Con todo respeto señor, lo más conveniente para el equipo Rocket era desaparecer al obstáculo. Además, personas como ella jamás le jurarían lealtad al equipo Rocket.
-No importa su voluntad, -rió Giovanni –tengo el poder de hacer que personas como ella se arrodillen ante mí, aunque eso esté en contra de todos sus principios morales. Pero supongo que ya no se puede hacer nada.
-No se confíe señor. –Giovanni dirigió una mirada seria al encapuchado –Quizá pudo detener su caída de alguna forma.
-Tonterías, –bufó –no hay manera de que alguien sobreviva a una caída así. Aunque es igual, Mewtwo estará bajo mi completo control para mañana y entonces llevaremos a cabo nuestros planes de someter a todas las regiones bajo el control del equipo Rocket. Ni siquiera los mismos pokémon legendarios podrán con nosotros una vez que Mewtwo esté en la palma de mi mano.
El encapuchado volvió a arrodillarse frente a la pantalla.
-Estaré esperándole aquí señor.
-Mantenme informado del transcurso de la operación, no permitas que Vallon realice otros experimentos en él ¿Entendido?
Tras un nuevo asentimiento, la pantalla se apagó. El encapuchado se acercó a la bandeja de uno de los costados y colocó allí sus Pokeball para que sus pokémon fuesen curados. Llegó hasta en sillón y se sentó, dejando salir un suspiro.
Se mantuvo quieto durante unos momentos y luego introdujo su mano dentro de chaqueta, sacando un collar de oro. Sus dedos fueron al final de este hasta encontrarse con el pequeño dije, el cual consistía en un Jirachi de oro con tres piedras turquesas en los extremos de la estrella en su cabeza, que asemejaban a las cintas del pequeño pokémon.
Se quedó mirando el dije por varios minutos para luego suspirar y volver a guardarlo dentro de su chaqueta, cerró los ojos y se quitó la capucha de la cabeza, dejándola a un lado del sillón.
Todo era oscuro. No sabía si se debía a que tenía los ojos cerrados o el lugar donde se encontraba estaba sumido en oscuridad, a lo lejos podía escuchar lo que parecía ser el sonido del agua burbujeando y creía también haber oído el eco de varias voces.
Se sentía ligero y bajo sus pies había soporte alguno ¿Estaría volando? No lo recordaba. No recordaba dónde estaba, cómo había llegado allí ni tampoco qué le había ocurrido, pero se sentía extraño, ya que, por alguna razón, sentía que todo eso era bastante familiar, como si no fuese la primera vez que lo vivía.
-¿En dónde estoy?
-¡Mewtwo!
El clon abrió los ojos con lentitud pero lo único que vio fue una total oscuridad. Estaba seguro de que había escuchado aquella voz en otra ocasión, era en una total oscuridad como en la que se encontraba en esos momentos cuando la escucho por primera vez en su vida. Su primer recuerdo.
-Estoy aquí Mewtwo, mírame.
El clon se giró y frente a él había una pequeña niña. Su cabello era verdoso y le llegaba un poco más por debajo de los hombros, tenía los ojos azules y vestía un sencillo vestido blanco, Mewtwo pudo notar que su cuerpo entero era rodeado por un leve halo de color verde claro. Ella le sonrió dulcemente cuando este la miro y se acercó a él para abrazarle por la cintura.
Aquel acto hizo que un desprevenido Mewtwo alzara un poco los brazos, sinceramente sorprendido por aquella acción, pero más que todo, se sorprendió al no encontrar repulsión en su persona ante aquel acto. No deseaba apartarla, se sentía extrañamente cómodo con la presencia de la pequeña, era casi un sentimiento de familiaridad el cual nunca en su vida había experimentado.
-Estoy tan feliz de verte de nuevo Mewtwo, –la pequeña se separó un poco de él y le tomó de las manos, soltando una suave risilla –has crecido mucho, la última vez que nos vimos era igual o más pequeño que yo.
Mewtwo la miró sinceramente confundido ¿Acaso se habían visto antes? Claro, había algo en su interior que sentía que no era la primera vez que veía a la niña, pero no podía estar seguro, casi no recordaba nada antes de abrir los ojos por primera vez. Inclino un poco la cabeza, aun sin estar seguro qué decir, la pequeña notó su mirada confundida e hizo un leve mohín.
-¿Qué? ¿No te acuerdas de mí? ¡Qué malo eres Mewtwo! Y yo que tenía tantas ganas de hablar contigo otra vez ¡Mewtwo, baka!
El clon no sabía qué decir, en su vida se había sentido tan confundido como en esos momentos, la pequeña suspiró y lo miró con una sonrisa resignada.
-Supongo que no se puede hacer nada, hace muchos años que nos vimos… no me sorprende que no me recuerdes.
-¿Quién eres? –Logró articular finalmente – ¿Me conoces? ¿Por qué? ¿De dónde?
-Me presentaré otra vez, yo soy Amber… o bueno, mi papá solía decirme AmberTwo, pero tú y los demás me conocen como Amber.
¿Amber? ¿Qué se suponía que..? –¿Eh? –Una imagen paso por su mente, un Charmander, Bulbasaur y Squirtle con rasgos muy particulares que parecían jugar alegremente con alguien. Ese alguien era pequeño y de melena verde. De repente la imagen pareció cobrar vida y ese alguien se giró a mirarlo, dedicándole una enorme sonrisa – La vida es maravillosa, Mewtwo. –Por supuesto. ¿Cómo pudo haberla olvidado?
Ante el abrumador recuerdo, el clon cayó de rodillas y sintió la mano de Amber posarse en su hombro. Alzó la mirada y se encontró con los ojos azules que le miraban algo preocupados.
-¿…Am…ber?
Ella le sonrió y asintió, volviendo a tomarle de las manos.
-Ha pasado mucho tiempo Mewtwo, –nuevamente y sin previo aviso, la pequeña le abrazó, esta vez por el cuello –perdóname por haberte dejado solo durante todo este tiempo ¿ha sido duro, verdad? ¿La has pasado mal? Está bien, ya todo está bien.
Tras aquellas simples palabras, Mewtwo sintió que no estaba solo. Aquel vacío que había sentido desde el momento que se vio completamente solo en el mundo pareció llenarse, en aquel momento, Mewtwo se sintió a desbordar de emociones que pensó jamás sería capaz de sentir. El clon no correspondió el abrazo, no se sentía capaz de mover ni un músculo, sencillamente cerró los ojos y dejó que la cantidad exorbitante de sentimientos encontrados se calmaran.
Cuando Amber se separó, le haló del brazo para que se levantara, Mewtwo no pudo evitar que la curiosidad le embargara.
-¿Por qué...? ¿Por qué ahora puedo verte? ¿Por qué no apareciste antes frente a mí? ¿No querías que te viera?
La pequeña negó de inmediato y le miró con tristeza.
-No fue esto Mewtwo… ni siquiera yo estoy segura de lo que pasa, pero hasta ahora, no habías podido escuchar mi voz, quizás fue el agua del manantial lo que ha hecho que me puedas escuchar.
-¿Manantial?
…Pero claro. Cómo pudo olvidarlo. Nuevamente su mente le mostró los últimos acontecimientos que era capaz de recordar. El manantial, la emboscada del equipo Rocket, su pelea con Murazaki y luego un súbito dolor en todo su cuerpo hasta quedar inconsciente. Lo último que pudo recordar, fue a Murazaki gritando su nombre con rostro espantado.
-¿Mewtwo?
-¿Qué… qué ha pasado? ¿En dónde estoy? Se supone que estaba con Murazaki, nos… nos atacó el equipo Rocket y luego… no, estoy seguro de lo que pasó.
La pequeña negó con la cabeza, frunciendo levemente el ceño.
-Yo tampoco estoy segura de lo que ha pasado. Sin darme cuenta me he podido contactar contigo. Pero… –El clon la miró con curiosidad cuando le escuchó y la invitó a continuar, Amber guardó silencio por varios minutos, insegura si decirle o no. Finalmente, tras un suspiró, le miró algo preocupada –Si quieres, puedo mostrarte qué está pasando a tu alrededor… aunque no creo que te vaya a gustar.
Esta vez, fue Mewtwo el que frunció el ceño. No tenía razones para dudar de Amber pero le había preocupado lo que había dicho. Suavizo la mirada y asintió.
-Está bien, por favor muéstrame qué está pasando.
Asintiendo, Amber le tomo de la mano y súbitamente, aquella oscuridad en la que se encontraba desapareció, mostrándole al clon una cegadora luz blanca que le hizo cerrar los ojos por el repentino cambio de ambiente. Cuando sus ojos finalmente lograron acostumbrarse, los abrió lentamente y observó a su alrededor. Lo que vio le espantó de sobremanera.
Allí, dentro de un tubo lleno con líquido verdoso y rodeado por cables de diferentes colores estaba él. Ya había visto esa escena alguna vez, personas en batas blancas caminando de aquí para allá, buscando diferentes instrumentos, encendiendo cada vez más máquinas y tecleando resultados en la computadora, mostrando expresiones de alegría, asombro y demás emociones en sus rostros.
Sí. Mewtwo conocía esa escena. La conocía demasiado bien para su gusto.
Sin darse cuenta dio un paso hacia atrás y miró a su alrededor, esperando encontrarse con el primer ser humano que conoció cuando abrió los ojos por primera vez. Aquel científico de cabello y barba gris y ondulada, con antejos cubriendo las bolsas debajo de sus ojos que brillaban con emoción por haber logrado terminar su experimento exitosamente., sin embargo, por más que buscó no le pudo encontrar.
En su lugar, vio que uno de ellos se acercaba al tubo donde estaba sumergido y colocaba una mano contra el vidrio, el cual reflejaba la expresión de satisfacción en sus facciones. Un escalofrío le recorrió la columna vertebral cuando detalló la macabra sonrisa de este y su mente se volvió un caos. ¿Dónde estaba? ¿Qué hacía allí? ¿Cuándo le habían capturado? Esas y otras preguntas se sumaban a las que ya de por sí le atormentaban, pero había una en especial a la cual su mente exigía una respuesta inmediata. ¿Dónde estaba Murazaki?
Por más que buscara y buscara no podía encontrar aquella maraña de cabello morado en ningún lado de la habitación, entonces su cabeza se volvió a llenar de más y más preguntas, ¿Le habrían capturado a ella también? Quizás la tendrían en otro lugar y le estuviesen aplicando las mismas pruebas que a él ¿Eso quería decir que había fallado en su intento de ayudarle?
Sintió su mano ser apretada y se giró para encontrar a los ojos azules de la pequeña mirándole con preocupación. Mewtwo cerró los ojos y aspiró profundo para calmarse, una vez lo logró abrió los ojos, mirando fijamente su cuerpo flotando dentro del tubo.
-Debo despertar. Debo salir de aquí lo más rápido que posible.
Amber no le quito la mirada cuando negó lentamente con la cabeza.
-No puedes, te han dado algo que te ha puesto a dormir. Es imposible despertar en estos momentos.
- ¿Cómo sabes eso?
-Les he visto cuando inyectaron algo dentro de ese tubo blanco que va a tu espalda, –señaló el delgado tubo que se conectaba en la espina dorsal del cuerpo del clon –justo después de que lo hicieran, has podido verme.
Mewtwo frunció el ceño. Un somnífero. Claro ¿cómo no lo vio venir? Ahora estaba seguro, aquello era obra de Giovanni. Seguro había mandado a esos dos matones a buscarlo para traerlo hasta aquí, conociéndolo, seguramente tenía todo ya fríamente calculado.
-No puedo quedarme aquí sin hacer nada, si dejo que esos bastardos continúen con lo que están haciendo, significaría que me he rendido ante Giovanni.
-Mewtwo… no te sobre esfuerces, no quisiera que te pasara algo. –Dijo Amber, escondiendo su mirada triste bajo su flequillo. La verdad, ella no quería que Mewtwo despertara y la dejara sola. Había pasado mucho tiempo sin poder hablar con él y cuando finalmente pudo contactarse con el clon, este debía irse.
Mewtwo la miró por largos minutos. Tenía tantas cosas que quería preguntarle, tantas que contarle, pero más que todo estaba asustado. Jamás en su vida se atrevería a decirlo en voz alta, después de todo, él era el pokémon más fuerte del mundo y tenía que proteger su orgullo, pero la verdad era que se sentía inseguro. Sentía miedo.
Miedo de que, después de despertar no fuese capaz de hablar con Amber nunca más, miedo a no sentir esa nostalgia que era lo más cercano que tenía a una familia, miedo de olvidar ese pedazo de pasado que no recordaba hasta ahora, pero por encima de todo, tenía miedo de volver a estar solo. Aquel vacío que pensó permanente y que jamás sería capaz de llenar, era tan simplemente olvidado al estar junto a la pequeña que casi no lo sentía allí y, el tan solo pensar que ese alivio desaparecería y que volvería a quedarse solo era aterrador.
Sin darse cuenta, el clon apretó levemente su mano, sostenida por la pequeña. El pequeño gesto no paso desapercibido por Amber, quien al ver el rostro contrariado de Mewtwo le sonrió sabiendo que él tampoco quería despedirse.
-Nee Mewtwo, está bien… –le dijo, flotando frente a él, consolándole con su encantadora sonrisa –aunque ya no me veas, yo siempre voy a estar en un rincón de tu mente, así, cada vez que te sientas solo, yo siempre estaré allí para consolarte.
La pequeña puso sus manos bajo los ojos de Mewtwo, apartando de estos las lágrimas que se habían formado y estaban por salir. El clon ensanchó los ojos con sorpresa, ¿Estaba llorando? ¿Él? ¿Pero qué le sucedía? Se sentía al borde con tantos sentimientos encontrados, realmente no sabía qué hacer o decir. Amber se alejó de él y este pudo ver a la niña desaparecer poco a poco.
-¡Ah, se me olvidaba! Mewtwo, no seas tan malo con Murazaki ¿bien? –El clon la miró por unos momentos, algo sorprendido por la repentina mención de la peli morada –es una buena persona y se nota que se preocupa por ti, ¡ah! eso si ¿eh? Nunca te va a querer como yo te quiero ¿vale?
Mewtwo parpadeó, sin comprender aun cómo la peli morada salió a flote, en realidad, ahora que lo pensaba mejor…
-¿Cómo has sabido su nombre? ¿La has estado viendo a ella también?
Amber rió antes de sonreírle con picardía, desvaneciéndose casi por completo.
-Tontito, si fuiste tú el que me ha dicho su nombre. –Mewtwo ensanchó los ojos, Amber agitó una de sus manos, despidiéndose de él –Nee, Mewtwo… ¿recuerdas el cuento que solía contarme mi papá? ¿Ese que decía cómo cuando los pokémon lloraban, sus lágrimas estaban llenas de vida?
El clon la vio desvanecerse cuando terminó su pregunta y todo a su alrededor se volvía a obscurecer. Nuevamente estaba solo. Miró a su alrededor pero por más que buscó no encontró luz alguna, derrotado, cerró los ojos y se encogió sobre sí mismo, flotando en el espacio en el que se encontraba. Ahora debía concentrarse para detener el somnífero que le era inyectado.
Debía salir de allí lo antes posible.
-¡Doctor Vallon, venga a ver esto!
El mayor pelinegro se alejó del tubo donde yacía el clon y se acercó al joven frente a la computadora, cuya pantalla titilaba en rojo.
-¡El sujeto ha comenzado a recuperar la consciencia! Si no lo detenemos, dentro de muy poco despertará y—
-Cálmate, muchacho. –Ordenó Vallon, todos los demás guardaron silencio, esperando su próxima orden. El pelinegro colocó una de sus manos bajo su mentón, observando atentamente al clon que seguía sin moverse todavía –Adminístrale un paralizante y aumenta la dosis de somnífero.
-¡P-pero, Doctor, si las dosis no se administran bien, el sujeto puede caer en un estado de coma!
Vallon dirigió su gélida mirada al joven frente al computador, quien al verse fulminado por la fiera mirada de este, se trago sus palabras y sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.
-Precisamente les he escogido a ustedes porque se supone que saben hacer un trabajo tan simple como lo es aplicar la dosis adecuada ¿No es así? –El joven tragó espeso y la mirada del mayor volvió a Mewtwo –Además, no creo que eso baste para dejarlo inconsciente, solamente necesitamos que se quede quieto por unos momentos.
-S-señor, –Le llamó una de las asistentes un poco renuente –quiere decir… que va a utilizar ¿"eso"?
El mayor sonrió con autosuficiencia.
-Preparen el suero HK-5, también tengan listo uno de los sueros aceleradores… tenemos que ser lo más rápido posible.
-¡Si, señor!
-Entiendo… Sí, sería de gran ayuda, gracias… Me temo que por los momentos no puedo darte una buena explicación… De acuerdo, entonces yo me adelantaré… Bien, adiós.
Colgó el teléfono y la imagen del otro lado desapareció al instante.
-¿Murazaki-chan?
-Ya he terminado, señora Susume. Es hora de irme.
La peli morada salió de la cocina y se encontró con la mayor en la sala, esta frunció un poco el ceño con preocupación mientras la veía colocarse el cinturón con las seis Pokeball. Pikachu saltó del respaldo del sillón hasta el hombro de su entrenadora.
-Murazaki-chan, ¿estás segura de esto? Es demasiado peligroso, deberías dejárselo a la policía.
-Si lo hago tendría que dar muchas explicaciones antes y no hay tiempo para eso –la miró a modo de disculpa, Murazaki sabía que la mujer sólo se preocupaba por su bien estar –lo primero ahora es rescatar a Mewtwo del equipo Rocket.
-Este… Mewtwo ¿verdad? Aun no comprendo qué es lo que están buscando con él.
-Yo tampoco estoy muy segura, quizá es porque es un pokémon raro pero con el equipo Rocket nunca puedo estar segura de nada.
Murazaki se colocó las botas y se echó el bolso a la espalda. Susume la siguió hasta salir de la casa donde Arcanine, al verlas se acercó. La peli morada acarició el pelaje del can y se giró a mirar a la mayor con algo de vergüenza.
-Sé que es mucho pedir después de todo lo que le he ocultado señora Susume, pero ¿podría prestarme a Arcanine por ahora? Su nariz me sería de mucha utilidad para rastrear a Mewtwo. –La mujer le sonrió y asintió, extendiéndole la Pokeball de dicho pokémon. Murazaki le sonrió de vuelta y se subió al lomo del can –Gracias, no sé cómo agradecerle todo lo que ha hecho por mi hasta ahora.
-Solo cuídate ¿sí, Murazaki-chan? No te pongas en peligro.
La peli morada soltó una suave risa y asintió. Se agacho un poco y le mostró a Arcanine algunos de los vendajes que Mewtwo había estado usando hasta ahora y en los cuales habían ligeros rastros de sangre seca. Este lo olfateo y Murazaki le dio la orden se seguirlas a lo que el can salió disparado en dirección al aroma que llegaba a su nariz.
Murazaki le dijo a Pikachu que se sostuviera mientras ella misma se aferraba al pelaje cremoso en el lomo del pokémon para evitar caerse, su mirada fija en el camino. Sintió algo de vértigo cuando Arcanine llegó al extremo del cañón, deteniéndose unos momentos para olfatear el aire y, tras captarlo, saltando entre roca y roca hasta alcanzar la base de la montaña, pasando a un grupo de turistas que les vieron bajar completamente atónico, la peli morada creyó escuchar también a una de las oficiales llamarle la atención pero no se detuvo.
Recorrieron un gran tramo de terreno, cambiando un poco la ruta eventualmente para que Arcanine pudiese olfatear mejor el aroma de Mewtwo. Murazaki sentía su nariz arder ante la fría brisa nocturna atravesarle el cuerpo constantemente, haciendo que su ropa, aun algo mojada, se sintiese helada contra su piel. Se acurrucó lo mejor que pudo contra la espalda del can para tratar de protegerse del frio, sintiendo a Pikachu removerse dentro de la felpuda capucha de su chaleco.
Pasaron varias horas hasta que Arcanine se detuvo en el pico de una montaña y lanzó un aullido. La peli morada se levanto de su seguro escondite y siguió la mirada del pokémon, alcanzando a ver a lo lejos lo que parecía ser un enorme dirigible, aunque se confundía bastante bien con la noche, el cielo comenzaba a aclarar y delineaba suavemente su silueta.
-Bien, ya los encontramos. Arcanine, ¿crees que te puedas acercar un poco más?
El can ladró orgulloso y saltó para ponerse en marcha tras el dirigible. –Aguanta un poco más Mewtwo… –.
¡Oh por Dios! ¡Gente sigo viva!... omg lamento de todo corazón haberme tardado tanto esta vez, les daré mis terribles excusas después de las aclaraciones del capitulo:
*Lamento decepcionar a los que creían que Mura-chan iba a alcanzar a Mewtwo a la de buenas primeras, pero tristemente necesitaba un poco de distancia entre estos dos para poder llegar a la parte central de la trama. No se preocupen, las cosas en el fic se desarrollan con fluidez y con bastante rapidez así que en dos capitulos a lo mucho Mewtwo y Murazaki están saliendo de ese horrible dirigible.
*La revelación de la identidad de este encapuchado está, igualmente a la vuelta de la esquina, he leido sus comentarios y todos tienen muy buenas teorías, me agrada que hagan especulaciones pero no se confien eh? que nunca se sabe. He querido dejarles una pista con el medallón de Jirachi por lo que me gustaría saber sus teorias, también he hecho que se quite esa capucha que lleva siempre, pero no les puedo poner las cosas tan fáciles o si?
*¡Ta-da! Finalmente AmberTwo y Mewtwo se han vuelto a reunir. No recuerdo muy bien en qué capitulo he hablado de Amber pero para este punto es esencial que se hayan visto el Origen de Mewtwo, porque si no, no creo que vayan a entender mucho este capitulo. Bueno, voy a explicar un poco, en ese pequeño corto, Amber desaparece por lo que se da a entender que, al igual que los demás clones menos Mewtwo, muere. Sin embargo, he cambiado un poco el contexto como para hacer que ella se halla quedado junto a Mewtwo.
*Otra cosa a aclarar es que, Mewtwo se olvido de Amber porque se le fue inyectado un suero para eliminar sus memorias, ya que, cuando Amber murió, Mewtwo se altero mucho y casi pierde la vida por lo que los científicos que le crearon tuvieron que hacerle olvidar. Esta vez, se le fue inyectado un somnífero y gracias al manantial (y a otros eventos, jojo) el suero ha cedido poco a poco, por lo que Amber fue capaz de comunicarse con el.
*Alguien tiene una idea de con quien hablaba Murazaki?
Bueno, mi lamentable excusa fue que, primero, no me han entregado mi computadora sino hasta hace menos de una semana. Realmente me he decepcionado mucho porque la mandé a arreglar con un buen amigo y soy del tipo de persona que no puede hacer nada sin una computadora, lastimosamente, hemos tenido nuestros roces y preferí llevar mi laptop con otra persona, en menos de tres días la arreglo y soy muy feliz.
La segunda fueron que las inscripciones de la la universidad me han llegado una semana antes por los problemas actuales de mi pais. Sinceramente, esto es algo de locos, pero bueeh. Y la tercera pero no menos importante fue la falta de inspiración. No se porqué pero este capitulo se me ha hecho más difícil que los demás y las he pasado negras para hacerlo largo y con sentido.
Eeeeeen fin. Me pondré a trabajar en el proximo capitulo para subirlo el miercoles, ya no tengo más nada que hacer así que no se preocupen. ¡AH! No se si ustedes sabrán (aunque por los comentarios creo que varios sí) pero este año sacarán otra película de Pokémon con Mewtwo y estoy tan feliz *w*, quizá la utilice para hacer un especial jojo.
Amber le ha declarado la guerra indirectamente a Murazaki xD quien se quedará con el amor de Mewtwo? Nos vemos la semana que viene.
ByeBye
