Descargo de Responsabilidad: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen. Algunos nombres nuevos sí.
Jajis Escritora de la Historia Original.
"Las Malas Decisiones, A veces No Tienen Retorno".
Quinn
A la mañana siguiente Quinn se levanto a la misma hora de siempre, solo que esta vez ahora había algo nuevo en ella, algo en sus ojos que se evidenciaba desde lejos, era un brillo nuevo, acompañado de una gran sonrisa que desbordaba felicidad por todo su rosto haciéndolo más angelical, más hermoso que de costumbre. Todo esto por el simple hecho de haber besado a Rachel y porque en toda la noche se la paso soñando con ella y recordando como poco a poco consiguió lo que estaba anhelando desde el instante que la conoció, en como su vida dio un giro de 180° dejando todo patas arriba, sin saber qué hacer, o que decir, así que en ese momento solo se dejo llevar por lo que estaba sintiendo.
Salió entonces de su casa, llego al trabajo temprano como de costumbre, subió al ascensor y apenas esas puertas abrieron, una lluvia de recuerdos inundo su mente, haciéndola erizar de solo recordar lo que había pasado en aquel ascensor. Mientras subía pensaba en lo sucedido y hasta ese momento cayó en cuenta que en unas pocas horas se iba a encontrar de nuevo con aquella mujer que con solo mirarla la derretía, y fue entonces cuando entro en pánico, no tenía la más remota idea de lo que le iba a decir a Rachel, el porqué la beso, porque había reaccionado como reacciono, en ese momento deseaba que Rachel olvidara todo lo que había pasado para así poder evitar tener que hablar con ella, Quinn no sabía qué hacer, si decirle lo que sentía o más bien decirle que lo que había pasado era un completo error.
Quinn estaba tratando de distraerse un poco, de olvidar que en pocos minutos entraría por ese ascensor aquella mujer, trataba de hacerlo pero sus intentos eran fallidos, cada vez que miraba su reloj y veía que las 8:00 am se acercaban todo su cuerpo temblaba, de pronto de un momento a otro sonó el teléfono de Quinn así que esta lo tomo:
Quinn: presidencia buenos días, en que le puedo colaborar?.
Finn: buenos días señorita, habla con Finn Hudson.
En el momento que Quinn escucho la voz de Finn se puso roja a causa de la ira que sentía en su interior, ya que ella presentía que a Finn le gustaba Rachel, y esto le daba unos celos impresionantes de los cuales ella ni sabía que podía llegar a sentir, ya que nunca antes en relaciones anteriores había presentado esta sensación que para ella era completamente nueva y lo más desagradable de este mundo.
Quinn: buenos días doctor, como esta, en que le puedo colaborar?.
Finn: pues muy bien señorita muchas gracias, me podría comunicar con Rachel por favor.
Quinn: que pena doctor pero la doctora Rachel no ha llegado.
Finn: a ok, entonces ¿me podría usted hacer un favorcito?
Quinn: dígame doctor en que le puedo servir
Finn: señorita lo que pasa es yo quería saber si usted me podría informar si Rachel se encuentra libre esta tarde, lo que pasa es que nos quedaron temas pendientes y la verdad es que necesito organizar todo esto lo más rápido posible.
Quinn: pues doctor, la verdad es que hoy la doctora no tiene ningún compromiso LABORAL a la hora del almuerzo, pero tendría que hablar con ella para ver si es posible almorzar hoy con usted o si por el contrario ya tiene planes.
Finn: ok, muchas gracias señorita y ¿me puede hacer un último favor?
Quinn: si claro doctor, dígame.
Finn: ¿me podría apartar una cita para las horas del almuerzo mañana con Rachel por favor?
Quinn: -inundada aun mas por los celos- si claro doctor ahora mismo se la separo
Finn: ok niña, muchas gracias.
Quinn: para servirle doctor.
En el momento de colgar, Quinn se sintió impotente, no sabía qué hacer, veía como este hombre le trataba de robar a la mujer que ella tanto quería, pero no se encontraba en las condiciones para poder luchar contra él, todo en lo que pensaba era que él no se iba a rendir hasta conquistar a Rachel y esto la ponía muy mal, el solo hecho de pensar que la iba a perder hacia que Quinn perdiera los estribos y no fuera capaz de controlarse, se notaba mucho que algo le inquietaba pero nadie tenía el valor suficiente como para preguntárselo. Pasaron los minutos y Quinn aun seguía con su ira, cuando de pronto se abre el ascensor y sale de él Rachel, completamente hermosa, se veía fresca, reluciente, pero igualmente preocupada, se acerco al escritorio de Quinn y le dijo:
Rachel: buenos días Quinn como estas.
Quinn: bien doctora y usted.
Rachel: bien gracias, Quinn me puedes hacer le favor de pasar a mi oficina en 10 minutos que tengo que hablar contigo.
Quinn:-con todo su rostro ruborizado- si claro doctora, en 10 minutos estoy alli.
Rachel siguió su camino hasta su oficina y Quinn se quedo sin saber qué hacer, todo en su cabeza daba vueltas, no sabía que podría llegar a responderle a Rachel si ella le preguntaba algo de lo que había pasado el día anterior, todo a su alrededor daba vueltas, solo deseaba que el tiempo se parara para que jamás llegara la hora de ir a hablar con ella, pensaba y pensaba, cuando de repente una voz la saco de sus pensamientos, cuando abrió sus ojos lo primero que vio fue un arreglo floral inmenso y detrás de él se encontraba un hombre, el cual le preguntaba por Rachel:
Hombre: buenos días señorita, ¿esta es la oficina de la señora Rachel Berry?.
Quinn: si señor claro, en que le puedo colaborar.
Hombre: usted me podría hacer el favor de entregarle esto que le mandaron- dijo esto estirando sus brazos para entregarle el arreglo.
Quinn: si como no, venga yo le recibo,-mientras estiraba sus manos recibiendo el arreglo y colocándolo encima de su escritorio.
Hombre: muchas gracias, me puede firmar acá por favor- dijo esto pasándole un papel para que firmara.
Quinn: si claro, ya se lo firmo.
Hombre: muchas gracias señorita, que le vaya muy bien.
Quinn: de nada y gracias.
Al entrar el hombre en el ascensor y al cerrar este sus puertas, Quinn empezó a buscar desesperadamente la tarjeta, para ver quién era el que le había mandado ese espectacular arreglo floral. En el momento de encontrar la tarjeta con la dedicatoria la abrió rápidamente y leyó lo que decía:
"Espero que estas flores sean capaz de trasmitirte a través de su aroma lo mucho que te quiero y lo importante que eres para mí".
Con todo mi amor
Finn.
Al leer esto Quinn no pudo contener sus lágrimas, y lentamente todo su rostro se vio inundado por aquellas pequeñas gotas que brotaban a cantaros de sus ojos, salían involuntariamente de estos e impedían que esta pudiera ver a su alrededor, lo único que podía ver era su entorno borroso, sin dirección alguna donde se pudiera guiar, tanto su mente como su corazón estaban destrozados, pero poco a poco se fue reponiendo, y fue en ese instante cuando tomo una decisión que marcaria el rumbo de su vida y el de Rachel, limpio sus lagrimas, se organizo y se dirigió hacia la oficina de Rachel llevando en sus manos el arreglo de flores de Finn, tomo aire, y toco la puerta.
Rachel: Adelante.
Quinn: -abriendo la puerta y ocultándose detrás del arreglo- doctora que pena incomodarla pero lo llego esto.
Rachel: y quien lo manda.
Quinn: la verdad no se doctora, no he mirado la tarjeta.
Rachel: ven te ayudo –le recibió el arreglo a Quinn y se dispuso a buscar la tarjeta, la leyó y abrió sus ojos sorprendida, pero no dijo nada, no quería que Quinn supiera quien había sido el que se las había enviado, así que la coloco encima de su escritorio y se sentó como si no fuera nada importante.
Quinn: bueno doctora eso era todo-al decir esto se fue dirigiendo hacia la puerta pero luego se devolvió- Eh, casi se me olvida doctora, esta mañana antes de que usted llegara el doctor Finn la llamo-en ese momento Quinn vio como la expresión de Rachel cambio de inmediato a preocupación- y le dejo dicho que si al fin si va a almorzar con él hoy en la tarde, porque tiene unos asuntos pendientes que tratar con usted.
Rachel: eee, la verdad es que no se qué agenda tengo para hoy así que no sabría decirte- maldición, porque me está pasando esto a mi ¿eh?, ojala tenga algo para hoy en la tarde, por favor, por favor, que tenga algo.
Quinn: pues la verdad doctora, para hoy no tiene nada a la hora del almuerzo- Rachel se veía intrigada y con cara de sorpresa- ¿entonces llamo a doctor Hudson para organizar la cita?
Rachel: espera Quinn, que te pasa, estas muy rara
Quinn: a mi nada doctora, porque lo dice.
Rachel: porque estas muy seca conmigo, ni siquiera eres capaz de verme a los ojos, que tienes Quinn yo se que a ti te pasa algo.
Quinn: ya se lo dije doctora, no me pasa nada.
Rachel: ¿es por lo que paso ayer entre nosotras?.
Quinn: ¿Qué paso ayer entre nosotras?.
Rachel: no te hagas la tonta Quinn que estoy hablando enserio.
Quinn: pero si de verdad doctora no sé de qué me está hablando, o espere- dijo esto con cara de estar recordando algo- Si ya, usted se refiere a lo que paso en el ascensor, claro, claro, el beso ¿cierto?
Rachel:-con su cara completamente seria- si a eso me refería, pero que te pasa Quinn, es que no te importo nada de lo que paso ayer.
Quinn: y ¿Por qué debería importarme?, fue un simple beso, nada más que eso- el mejor beso que jamás nadie me había dado en la vida, pero tengo que continuar, no puedo dar mi brazo a torcer- las personas se besan a cada rato y eso no significa nada o al menos eso creo yo.
Rachel: la verdad Quinn me desilusionas, como es posible que me digas esto, si en todo lo que he pensado desde ayer a sido en eso, en ese beso que me hizo perder mi razón, y vienes tu y me dices que es un simple beso, no me jodas Quinn.
Quinn: -pensó en el beso, pensó en mi, Oh no, Dios por favor dame fuerzas para continuar, no es posible que ella me diga esto, no por favor no -pensó Quinn - perdone doctora si usted mal interpreto la situación, pero no era mi intención que pena con usted, pero de verdad fue solo un beso y ya - no puede ser que la esté haciendo sufrir, no lo puedo soportar, por favor acabemos con esto, Dios ayúdame a terminar con esto.
Rachel: no lo puedo creer, es increíble, cuando te bese sentí que fue diferente, que había algo que nos conectaba, pero al parecer estaba muy equivocada.
Quinn: pues la verdad que si doctora, yo no sentí exactamente lo mismo, como le digo un beso es solo un beso.
Rachel: ok, ya entendí Quinn, ahora puedes retirarte.
Quinn: ok doctora, hasta luego.
En el momento de cerrar la puerta de la oficina de Rachel, Quinn salió corriendo al baño, no podía aguantar más las ganas de llorar, el solo recordar las palabras que le dijo a Rachel la herían completamente, ya que estas la hirieron mucho, pero lo que pensaba Quinn y lo que le daba pie para que siguiera haciendo lo que hacía era el saber que esto era lo mejor para ambas, lo que más se le venía a la cabeza era saber que Rachel tenía un pretendiente y que este era mucho mejor para ella, así que era mejor que se alejara de ella para que esta pudiera ser feliz con Finn, sin tenerse que preocupar por nada ni nadie.
Pasaron unos 10 minutos y Quinn seguía en el baño llorando, cuando de pronto la puerta se abrió, Quinn trato de disimular lo que le pasaba, trato de limpiar rápido sus lagrimas pero el intento fue fallido, de repente se escucho una voz ya muy conocida para ella:
Santana: mi niña, no otra vez, que te está pasando, esta es la segunda vez que te encuentro llorando, no puedes seguir así Quinn, te tienes que desahogar con alguien y aquí me tienes, dime por favor que te pasa.
Quinn: Santana, ojala yo supiera que es lo que me está pasando, aunque no me creas, ni siquiera yo misma sé que es lo pasa.
Santana: a ver, pues dime entonces porque estas llorando, mira que esto te puede ayudar a liberarte un poco.
Quinn: es que no sé cómo decirte esto Santana, es algo que no sé como paso, ni nada, es mas no sé si lo que siento es de verdad, no sé, de verdad no sé.
Santana: a ver ¿es por alguien que conociste o qué?.
Quinn:-con su cara llena de lagrimas y sonrojada- si, es por alguien que conocí.
Santana: a ver, pero cuéntame, tu sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras- dice esto quitando una de las lagrimas de su cara y mirándola tiernamente-
Quinn: es que es difícil de explicar Santana, no es fácil para mí decir esto, pero me enamore de alguien que no debí hacerlo- después de decir estas palabras empieza a llorar con mas desespero.
Santana: mi niña- la abraza fuertemente- eso nos pasa a todas, no te sientas mal por eso, siempre nos enamoramos de las personas equivocadas, pero está bien desahogarse, tranquila, aquí estoy yo, llora mi niña, llora todo lo que quieras.
Quinn:-sollozando- gracias Santana, no sabes todo lo que te agradezco esto.
Santana: no tienes que agradecerme nada, lo hago con todo el gusto.
Quinn un poco más tranquila, fue secando sus lagrimas, pero sin separase de Santana a la cual tenía abrazada fuertemente, Quinn veía en ella una persona que le daba una fortaleza que la ayudaba a salir a delante, Santana era su mejor amiga, siempre se contaban todo, pero en esta ocasión Quinn decidió no contarle la historia completa, así que solo le digo que estaba enamorada de alguien que no podía corresponder su amor y ya, nada más, lo único que necesitaba Quinn en esos momentos era a su amiga para que le diera ánimos, así que ya con sus lagrimas completamente secas decidió quedarse un rato más en los brazos de Santana que la acogían con gusto y hacían que se sintiera protegida, estando así con Santana, se escucho el ruido de la puerta abriéndose, las dos se sobresaltaron al sentir esto, y fue mucho más la sorpresa cuando frente de ellas se aparece Rachel con cara de pocos amigos, le lanzo una mirada de furia Quinn y dijo:
Rachel: perdón por la interrupción, la verdad no quería molestarlas- y hace ademan de irse.
Santana: tranquila doctora, no inter...
Quinn interrumpió evitando que Santana terminara la frase:
Quinn: no importa doctora, igual ya nos íbamos, cierto Santi-dice esto acariciando la cara de Santana y cogiendo su mano, la cual se sorprendió mucho al ver la actitud de Quinn, pero le siguió la corriente.
Santana: cierto, que pena doctora, el baño es todo suyo, hasta luego.
Rachel: ok, gracias.
Tanto Santana como Quinn salieron del baño cogidas de las manos, y el momento de estar ya afuera Quinn soltó a Santana y esta intrigada le pregunto:
Santana: ¿Qué diablos acaba de pasar allá dentro?.
Quinn: no paso nada.
Santana: ¡que no paso nada! noooo señorita a mi me explicas que fue lo que paso allá dentro, porque hiciste eso, a ver contéstame.
Quinn: por nada Santana, no te imagines cosas que no son, allá dentro no paso nada, todo fue producto de tu imaginación.
Santana: si claro, como no, producto de mi imaginación, ¿también fue producto de mi imaginación ver como intentaste darle celos a la doctora Rachel conmigo? O me lo vas a negar.
Quinn: no amiga, hoy si estas muy paranoica, como se te ocurren tales cosas, no, no, no.
Santana: Quinn Fabray, no me vengas a meter los dedos a la boca, porque te salgo mordiendo, yo ya soy lo suficientemente grandecita como para saber cuando alguien quiere darle celos a otra persona, así que me lo vas aclarando de una vez, ¿te gusta la doctora Rachel?.
Quinn:- por tal pregunta de inmediato se sonrojo y corrió la cara para que Santana no se diera cuenta- Dios, Santana que preguntas son esas, como se te ocurre pensar en eso.
Santana:-la coge de la cara y la coloca frente a la de ella, a tan solos unos milímetros distancia- dime mirándome a los ojos que no te gusta la doctora-sostenía su cara muy cerca a la de ella y la miraba directamente a los ojos.
Quinn: suéltame Santana por favor, o no respondo.
Santana: a ver qué vas a hacer, ¿me vas a seguir utilizando para darle celos a tu doctora?.
Quinn: Santana por favor suéltame, te lo suplico, no me hagas esto, ¿sí?.
Santana: no te voy a soltar hasta que me digas la verdad, ¿te gusta la doctora?.
Quinn:-no podía evitar mirar esos ojos color negro que la acusaban con su mirar- n… no me pregun…tes eso, por favor.
Santana: entonces si te gusta la doctora, ¿es ella la persona de la que te enamoraste y no puede corresponderte?-le decía todo esto mirándola fijamente a sus ojos.
Quinn:-luchando con las manos de Santana - suéltame Santana, por favor, ya te dije todo lo que necesitabas saber, ahora suéltame.
Santana: a que le tienes miedo Quinn, tú sabes que puedes contar conmigo en todo lo que quieras, porque me esquivas ahora, hace unos minutos me utilizaste para darle celos a la doctora, y ahora no puedo si quiera hacerte una pregunta directa.
Quinn: no es eso Santana, solo que- no dijo nada mas, no sabía cómo hacer para que Santana no mal interpretara las cosas-no sé, no me gusta estar así contigo, suéltame por favor.
Santana: que pasa Quinn ¿te pongo nerviosa?.
La verdad era que si pero, Quinn tenía muy claro que debía separarse lo más pronto posible de Santana para que no se confundiera mas, pero las manos de Santana sosteniendo su cara de tal manera que le era imposible separarse de ella, la distancia a la que se encontraban era casi nula, Quinn estaba perdida en su mirada, nunca antes se había fijado en esos hermosos ojos color negros que adornaban tan bien la mirada de Santana, nunca antes la había visto diferente a una amiga, en ese momento, al tenerla tan cerca y después de lo que había pasado, Quinn la vio diferente, pero al pensar en esto hizo un movimiento brusco, y por fin logro separarse de ella, pero de inmediato Santana la agarro de la cintura y la volvió a acercar a ella esta vez ya sin tener escapatoria, mientras se sentía aprisionada le dijo a Santana:
Quinn: pero que estás haciendo, que te está pasando Santana.
Santana: a mi nada, dime más bien que es lo que te está pasando a ti, porque si mal no recuerdo fuiste tú la que empezaste con este jueguito, y es a mí a la que le va tocar terminarlo, así que dime que te está pasando, ¿Por qué lo hiciste?
Quinn: ¿Por qué hice qué? No sé de lo que me estás hablando.
Santana la acerco más a ella
Santana: no pues, me salió amnésica la niña, a ver Quinn, porque dijiste eso en el baño, porque acariciaste mi cara y me tomaste de la mano, a ver quiero saberlo.
Quinn: bueno está bien te lo voy a contar, pero suéltame por favor.
Santana: a no, eso sí que no,- y la apretó con más fuerza- primero me cuentas y luego si te suelto o ¿es que de verdad te pongo nerviosa?
Quinn: ja, ja, ja, tan chistosa, bueno, te voy a contar para que me sueltes de una buena vez
Santana: ok
Quinn le conto todo rápidamente a Santana, haciendo énfasis en el beso y luego contándole lo de las flores, y le explico que lo del baño lo había hecho con el fin de que Rachel creyera que a ella no le importaba ni poquitico y así poder que esta se olvidara de ella. Santana escuchaba atentamente a su amiga, cuando de repente escucharon un ruido detrás de ellas, cuando voltearon, era Rachel pidiéndoles permiso para poder seguir hacia su oficina, al ver esto Quinn se sintió muy mal, porque en la situación que estaban ella y Santana era demasiado comprometedora, así que se sentía un poco avergonzada por lo sucedido, en ese instante Santana soltó a Quinn, haciendo que el paso se abriera para que Rachel pasara, viendo en ella una cara de furia, veía como sus ojos irradiaban, odio, desprecio, desesperación, celos.
Al pasar Rachel por el medio de ellas, ambas quedaron inmóviles, no sabía qué hacer, ni que decir, solo atinaron a irse cada uno a su puesto de trabajo y hacer como si nada hubiera pasado, así pues Quinn llego a su escritorio y se sentó, empezó a trabajar y a organizar la agenda de Rachel, de pronto suena su teléfono:
Quinn: presidencia buenos días.
Finn: buenos días, señorita, otra vez yo, Finn Hudson, podría hacer el favor de comunicarme a Rachel.
Quinn:- bueno días, doctor espéreme un momento veo si ella puede atenderlo.
Finn: ok, gracias.
Quinn: doctora el doctor Hudson está en la otra línea preguntando por usted, ¿desea que se lo comunique?.
Rachel: si por favor Quinn comunícame con él.
Aquellas palabras hicieron que Quinn sintiera un dolor muy fuerte en su interior, se dio cuenta que lo que había pasado anteriormente realmente había funcionado pero se sentía mal, así que trato de dejar pensar más en eso, porque algo si tenía claro Quinn, era que ese sentimiento que sentía hacia Rachel fuera el que fuera no podía ser posible, así que dejo que las cosas quedaran así, dejándole el camino completamente libre a Finn.
La mañana trascurrió lenta, Quinn veía como las manecillas del reloj se movían cada vez más lento, haciendo así que el tiempo no pasara rápido y sintiendo ese dolor tan grande dentro de su ser que la agobiaba y no le permitía concentrarse, por primera vez en su vida se había atrasado de una manera impresionante en su trabajo, tenía muchas cosas por hacer, pero su cuerpo y su mente no le respondían, solo se dejaba llevar por el dolor y el desamor, solo pensaba en lo injusta que es la vida por hacer que en su camino se encontrara con Rachel, en lo tonta que era ella por haberla dejado a un lado, por haber dejado que otro se la llevara, pero luego pensaba de nuevo con calma y pensaba que era lo mejor, ya que la sensación que sentía al estar cerca de Rachel al pensar en ella no estaba bien, así que lo mejor para todos era que ella se alejara de una vez por todas de Rachel.
Así paso la mañana, poco movida realmente, todo estaba completamente normal, no había pasado ningún contratiempo en toda la mañana, eran ya las 12:30 pm, y de un momento a otro se abre el ascensor y de él sale Finn, como siempre con un traje elegante, con su toque tan varonil, con su porte de hombre exitoso y para mala suerte de Quinn con una caja de chocolates en sus manos, se dirigió hacia Quinn y con un tono de voz muy suave le dijo:
Finn: hola señorita, ¿le podría decir a Rachel que ya estoy aquí?.
Quinn: buenas tardes doctor, ya se la llamo.
Mientras Quinn marcaba a la oficina de Rachel deseaba con todo su corazón que esta no le contestara, o que al contestarle le dijera que lo sentía mucho pero que esta vez no podía salir con él a almorzar, después de unos segundos Rachel levanto la bocina y contesto:
Rachel: dime Quinn, que paso.
Quinn: doctora, lo que pasa es que aquí se encuentra el doctor Finn preguntando por usted, que le digo
Rachel: dile que ya salgo, que me de 5 minutos en un momento estoy allí.
Al escuchar esto Quinn se desborono, todo a su alrededor se torno gris, su cuerpo no aguantaba más, el solo hecho de saber que Rachel iba salir con Finn la ponía mal, pero en su interior sabia que se lo merecía, por ser tan cobarde y por no luchar por lo que quería, por dejar a un lado lo que sentía por Rachel y hacerse creer tanto a Rachel como a ella que lo que había pasado no había significado nada, que todo había sido una equivocación, un error del destino y tratar de hacer pensar a Rachel que no sentía nada por ella, tratando de demostrárselo con Santana, utilizando a su mejor amiga para demostrarle a ella que todo era un error, eso le pesaba en el alma, toda ella se sentía caer, sentía como poco a poco su cuerpo no respondía sus impulsos y de un momento a otro toda su mente se torno de un blanco profundo, donde solo podía ver una luz resplandeciente y al fondo la imagen de Rachel regalándole una sonrisa.
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Hola aquí un nuevo capítulo, primero gracias por sus comentarios son geniales y segundo espero que disfruten la lectura, Gran abrazo y Beso, Saludos Gente Bonita.
