Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes pertenecen a GameFreak, solo soy responsable de mi OC.
Advertencias: OC, puede que un toque de OCC. Este fic esta clasificado como T, ya que a lo largo del fic habrá violencia y contenido considerado Lemon (aunque aun falta mucho para eso) aunque la pareja es MewtwoxOC la relación no será PokémonxHumano, ya lo aclararé conforme avance el fic.
Aclaraciones:
-Hablan personajes-
-Pensamientos de los personajes-
"Hablan los pokémon"
Summary: Murazaki, una joven entrenadora, está buscando a su hermano desaparecido. Mewtwo está debil y no puede valerse por sí mismo ¿Se encontrarán? Giovanni recuerda todo y ahora quiere venganza
Capitulo XIII:
Escape
Mewtwo parpadeó un par de veces, algo confundido y sin estar seguro de haber escuchado bien ¿Qué aquel hombre era el hermano mayor de Murazaki? Volvió a posar su mirada en el rostro de la chica, convencido de que seguramente estaba viendo cosas, pero la cantidad de sentimientos que su rostro reflejaba le hizo dudar de su seguridad.
Giró el rostro para encarar al pelinegro que seguía sin quitarles la mirada de encima y trató de hacer memoria. Intentó recordar cuando la vio en el Monte Quena cuando apenas era una niña y logró acordarse de que esta estaba acompañado por un chico de cabello negro, mayor que ella y al cual llamaba "Oniichan". ¿Podría ser aquel hombre el que los estaba atacando? El clon no podía estar cien por ciento seguro.
Antes de poder llegar a una conclusión, Mewtwo sintió a la chica avanzar unos pasos hacia el hombre que parecía imperturbable.
-¿He-hermano? –La oyó decir con voz temblorosa, el aludido no respondió nada. -¿Eres tú, verdad? No… no puede ser… ¿P-por qué estas ayudando al equipo Rocket?
Completamente ajeno a lo que esta le estaba preguntando, el pelinegro continuó mirándola sin hacer movimiento o gesto alguno. El clon frunció el ceño, no confiaba ni un ápice en aquel hombre; su aura, o mejor dicho, la falta de esta era algo que le preocupaba enormemente. Pikachu llegó a su lado y le miró confundido.
"Mewtwo, ¿Qué está pasando?" El clon negó con la cabeza, ni él mismo sabía que estaba pasando en esos momentos, la mirada preocupada del pequeño llegó a su entrenadora "¿Qué es lo que le pasa a Murazaki?"
Mewtwo no le contestó, no porque no quisiese, sino porque no sabía que decirle. Podía ver con claridad que la peli morada estaba sufriendo de una cantidad inimaginable de sentimientos encontrados, todos contrariándose al mismo tiempo y no necesitaba leer sus pensamientos para saber que su cabeza estaba vuelta un caos. Pikachu también lo había notado, no necesitaba ser un pokémon psíquico, él conocía a su entrenadora y esta era la primera vez que la veía en ese estado.
"Ese hombre es malo," dijo el pequeño rompiendo el tenso silencio, frunció el rostro y se puso en posición de ataque "puedo sentirlo, ese hombre no es de fiar."
Bueno, eso Mewtwo ya lo sabía.
Murazaki dio un paso adelante y usando toda la fuerza que fue capaz, esbozó una pequeña sonrisa. Ella sabía que algo estaba mal y le gritaba que se detuviera, pero sus acciones estaban siendo controladas por aquella niñita de nueve años que vio partir a su amado hermano mayor en una aventura y del cual más nunca regresó.
-Hermano… –le llamó nerviosa –e…está bien. Todo está bien así que ¿regresemos a casa, si?
-¿Hermano? –Habló finalmente el pelinegro, mirándola directamente a los ojos. La peli morada sintió un sudor frio bajar por su nuca al ver esos ojos violetas completamente vacios –Me confundes por otra persona. Yo no tengo familiares.
Murazaki se detuvo, no estando muy segura de si le había escuchado bien, ¿no la recordaba? No podía ser, ella estaba completamente segura de que el hombre parado frente a ella era su hermano mayor; sí, se veía mucho peor de lo que hubiese podido imaginar y sentía escalofríos recorrerle el cuerpo ante su mirada vacía… pero era su amado hermano al que había estado buscando arduamente por mucho tiempo después de todo.
-¿Q-qué estás diciendo? Soy yo… Murazaki –trató de recordarle pero el aludido no pareció tener el efecto que ella quería.
-Te conozco. –Dijo finalmente el pelinegro sin cambiar su rostro inexpresivo, la peli morada sonrió un poco más abiertamente al escucharle, quizá la incomodidad que sentía en su pecho era solo su imaginación –Te llamas Kamura Murazaki, dieciocho años, has participado en la liga de Johto y Teselia quedando en primer lugar y en la liga de Hoenn y Sinnoh como el segundo. Eres sujeto de interés para el equipo Rocket y actualmente estas estropeando los planes del señor Giovanni al ayudar a escapar en varias ocasiones al experimento Mewtwo.
-¿Sujeto de interés? ¡Soy tu hermana menor! ¿Qué acaso no me recuerdas? –La peli morada no estuvo segura del momento en que sus ojos habían empezado a escocer, amenazando con derramar las lágrimas de la pequeña que se negaba a aceptar la negación de su hermano – ¿Te has olvidado de quien eres acaso?
-Soy la mano derecha del señor Giovanni, el Agente K del equipo Rocket. No tengo familiares ni pasado y cumplo sin falta las órdenes que me dan. –Afirmó sin inmutarse.
"Como un vil perro faldero… sí que sabes escoger a tu gente, Giovanni." Pensó Mewtwo con desagrado al recordar como él también llegó a ser controlado por aquel despreciable hombre con la vil excusa de que eran "socios".
Murazaki estaba al borde del llanto, así que, para detener las lágrimas que querían salir de sus ojos lilas, cerró los ojos con fuerza mientras se repetía mentalmente que aquello que estaba diciendo su hermano no era cierto. Al tener los ojos cerrados, la peli morada no se dio cuenta cuando el pelinegro alzó su mano para darle la orden de ataque a su Charizard.
-Eres un estorbo para los planes del señor Giovanni, es una lástima pero vas a tener que desaparecer en este momento.
La chica solo alcanzó a cubrirse con ambos brazos al sentir el abrazador Lanzallamas rodearla y por un momento de verdad pensó en que no podría salir de esta, pero al dejar de sentir el sofocante calor sobre ella, abrió los ojos sorprendida, encontrándose con la barrera psíquica de Mewtwo protegiéndola una vez más. Cuando el mar de llamas se detuvo, el pelinegro chasqueó la lengua para fulminar con la mirada al clon y Murazaki escuchó un leve quejido a sus espaldas.
Al girarse se encontró a Mewtwo con una de sus manos alzadas, haciendo un esfuerzo enorme por mantenerse firme en esos momentos. Sin embargo, las palabras de preocupación de la peli morada murieron en su garganta cuando Mewtwo la miró claramente enojado.
-¡¿Qué se supone que estás haciendo idiota?! ¡Si no te defiendes no vas a poder ayudar a los pokémon que están capturados!
Las palabras de Mewtwo llegaron como un gran balde de agua fría, ayudándola a reaccionar de una vez por todas, rápidamente retrocedió hasta quedar junto a Mewtwo y Pikachu, quien solo estaba esperando la orden de su entrenadora para lanzarse a atacar a aquel bastardo que había osado lastimarla. –Mewtwo tiene razón –pensó –Si dejo que me derroten aquí no podré ayudar a nadie... –.
El clon, aun con lo mareado que se sentía, sonrió con arrogancia. Por supuesto que tenía razón.
-¿Aun insistes con interponerte en los planes del señor Giovanni? –Dijo el pelinegro, sacando otra Pokeball de uno de sus bolsillos, Murazaki solo frunció el ceño, imitándole –Entonces voy a hacer que desaparezcas de una vez por todas.
Liberó la Pokeball y de esta salió un Garchomp.
-No voy a dejar que el equipo Rocket se salga con la suya, aunque tenga que enfrentarme a ti. –Liberó la Pokeball y salió de esta salió su Swampert profiriendo un potente rugido –Shirayuki, –esta llego a su lado y se preparó para atacar –Pikachu, lo siento pero necesito que te marches con Mewtwo y que tú y Zoroark protejan a los pokémon heridos.
Pikachu la miró con el ceño fruncido y negó con la cabeza, para nada dispuesto a dejar a su entrenadora sola nuevamente. Esta le sonrió como pudo.
-Entiendo lo que sientes, pero ¿quién más que tú podría protegerlos?
El pequeño lo sopesó por unos momentos pero terminó por obedecer a regañadientes, guiando a Mewtwo y a Zoroark a la habitación donde se encontraban los pokémon capturados por el equipo Rocket. El pelinegro lo observó y le hizo una seña con la cabeza a Garchomp para que fuera detrás de ellos, sin embargo, antes de ir muy lejos un Rayo de hielo le detuvo.
-No voy a dejar que les pongas una mano encima.
-Ya veremos si es así.
Ambos se miraron por varios segundos antes de indicarle a sus pokémon que atacaran al contrincante.
Mewtwo escuchó una explosión tras de sí y al voltear el rostro por sobre su hombro vio un una capa de humo colarse por el pasillo, sin embargo, ninguno detuvo el paso. Sabían que si se detenían allí entonces la ventaja que Murazaki les había conseguido se hubiese ido al traste.
El clon dirigió su mirada a Pikachu, algo sorprendido de que no se hubiese detenido ni siquiera a voltear a ver si del humo salía su entrenadora; en lugar de eso, continuaba a paso firme hacia la puerta que estaba al final del corredor con ojos decididos. No le era muy difícil adivinar lo que estaba pasando por la cabeza de su pequeño amigo en esos momentos, sí, seguramente estuviese preocupado por Murazaki y en cierta parte, Mewtwo podía entenderlo pues, sin darse cuenta de cuando, se había encontrado a sí mismo deseando que a la peli morada no le pasase nada.
Pero preocupación no era lo único que pasaba por la mente del pequeño pokémon eléctrico. No, seguramente eran las palabras que le había dedicado la chicha a Pikachu antes de irse. Aquella pequeña frase que rebosaba en confianza para con su pequeño compañero. Eso había hecho que Pikachu entendiese que, aunque le fuese muy doloroso y no desease separarse de su entrenadora, debía hacerlo por el simple hecho de que la chica confiaba plenamente en que él podía.
A solo unos centímetros de llegar a la puerta de metal, la cola de Pikachu brillo de un color platinado, casi rayando a un blanco algo metalizado, y dando un salto, golpeó el pomo de la puerta para abrirla. Dicha puerta se abrió y el pequeño le indicó a Mewtwo y a Zoroark que entrasen antes de que llegasen otros miembros del equipo Rocket.
Cuando el clon cruzó la puerta se quedó observando por un largo tiempo a los pokémon a su alrededor. Heridos, débiles, hambrientos y algunos en condiciones sencillamente deplorables. Un Ursaring que se encontraba en condiciones más o menos decentes se levanto y llegó hasta Pikachu.
El clon les escuchó hablar entre ellos, el gran pokémon preguntándole acerca de lo que estaba pasando y en dónde se encontraba la humana que había visto antes y Pikachu contándole todo lo que había pasado hasta ahora, pero para Mewtwo, sus voces parecían distantes y confusas puesto a que él solo podía observar la deplorable situación en la que se encontraban aquellos pokémon.
Todos parecían ser pokémon salvajes que se encuentran comúnmente en los bosques y praderas, ¿qué tipo de mal pudieron haber hecho aquellos pokémon para que les trataran así?, ¿eran acaso esos humanos tan perversos que no les importaba el grave estado en que se encontraban?, ¿qué no se daban cuenta de que podían morir si no los ayudaban de inmediato? Mewtwo apretó la mandíbula. No, por supuesto que no. Cómo a unos seres tan egoístas y traicioneros como los humanos les iba a importar lo que les pasara.
El sabía de antemano de lo que eran capaces desde hacía mucho tiempo, así que no entendía la razón del sentimiento que le oprimía el pecho dolorosamente en esos momentos. El clon nunca había esperado simpatía de los humanos, mucho menos amabilidad, si era así, ¿entonces por qué no podía dejar de sentirse frustrado?
Ah.
En su cabeza un manchón borroso de color morado se movió y Mewtwo pudo ver cómo este tomaba forma y se giraba para sonreírle. ¿Murazaki? Cuando finalmente algo en su cabeza termino de encajar, descubrió la razón del inesperado malestar en su pecho. Claro, era Murazaki.
Aquella extraña y molesta humana a la que había conocido no hacía nada y que, casi tan repentinamente como llego, le había hecho pensar de manera inconsciente que tal vez su juicio para con la humanidad era solo rencor hacia el hombre que había traicionado su confianza; que, probablemente los humanos no eran seres despreciables como él pensaba. Esa pequeña y frágil humana que parecía conseguir de él todo lo que se proponía con tan solo sonreírle alegremente como si nada estuviese mal.
Sí, ahora lo entendía todo.
Sin querer, su extraño encuentro y la "relación", por así decirlo, que ambos compartían había hecho que Mewtwo, inconscientemente esperase un poco más de los humanos, que les tuviera fe.
Obviamente, encontrarse con una vista tan desoladora había hecho que la pequeña chispa de aprecio por la humanidad que estaba naciendo muy dentro (pero muy dentro) de él se desvaneciera tan rápido como apareció. Cerró los ojos con fuerza para tratar de calmarse, Pikachu llegó a su lado y le miró interrogante.
"¿Mewtwo?, has estado muy callado ¿te encuentras bien?" el con asintió y abrió los ojos lentamente.
-No es nada, es solo que no pensé que la situación fuese tan grave.
"Sí… Murazaki y yo también nos hemos llevado una enorme sorpresa cuando les encontramos…"
-¿Aun así está bien, Pikachu? –El pequeño le miró por unos momentos sin comprender –Aun con todo esto, ¿sigues confiando en los humanos?
Pikachu parpadeó unos momentos, tratando de procesar las palabras de su creador. Frunció un poco el seño y giró un poco la cabeza.
"¿De qué hablas, Mewtwo? yo nunca he confiado en los humanos." El clon giró la cabeza, pidiéndole una explicación con la mirada. Pikachu entendió a lo que se refería y se alzó de hombros "Bueno, es verdad que desde que estoy con Murazaki, he conocido a muchos tipos de humanos, pero nunca he dejado de desconfiar de ellos."
-Si aun sientes desconfianza por ellos, entonces ¿Cómo puedes permanecer al lado de Murazaki?
"Es diferente… no creo que pueda ser capaz de confiar en los humanos tan plenamente como lo hacen otros pokémon. Pero Murazaki es diferente… Murazaki es simplemente Murazaki, y es por eso que confío en ella. Porque sé que no es como otros humanos."
-Sigo sin entender… ¿Qué es lo que hace a esa mujer tan diferente?
"Bueno, es difícil ponerlo en palabras, pero ¿tú también lo has sentido, no Mewtwo?" al ver la mirada confusa de su creador, Pikachu colocó una mano en su pecho "seguro que tú también lo has sentido, cuando estas con Murazaki o cuando ella sonríe… sientes un calor aquí y antes de darte cuenta, terminas queriendo confiar en ella."
El clon llevó una mano a su pecho y pensó seriamente en lo que el pequeño le había dicho.
Interrumpiendo el pequeño silencio que se había creado en la habitación, una nueva explosión retumbó por todo el dirigible, esta vez, había sido bastante cerca del lugar en el que se encontraban. Pikachu se levantó y llegó hasta la puerta, aguardando a cualquier movimiento junto con Zoroark.
El pequeño le había dicho a los Ursaring que retirasen a todos los pokémon de la puerta al fondo de la habitación ya que en cualquier momento, los miembros del equipo Rocket llegarían al lugar para averiguar qué había causado la explosión. Asintiendo, los Ursaring llevaron a los demás pokémon al lugar de la habitación que Pikachu les había indicado.
Pikachu miró a Mewtwo y este comprendió, colocándose frente a los pokémon heridos de manera protectora y cerrando los ojos para concertar su poder, si bien el efecto del sedante había pasado en su mayoría, debía concentrarse para poder despertar su poder.
Ahora lo importante era proteger a aquellos pokémon, luego podría pensar con claridad sobre sus sentimientos encontrados para con la humanidad.
-¡Tsuchi, esquiva!, ¡Shirayuki, Canto helado!
Ambos pokémon asintieron e hicieron tal y como su entrenadora les había indicado, tal y como había ocurrido antes, el inexpresivo pelinegro tan solo le había hecho un par de señas a sus pokémon para que estos realizaran las órdenes que este les daba. Murazaki chasqueó la lengua.
Que un entrenador pudiese comunicarse con sus pokémon sin necesidad de palabras era algo que solo se lograba a través de una enorme confianza y respeto entre entrenador y pokémon.
Hasta donde sabía, sólo conocía a una persona que podía realizar tal acción y en esos momentos seguramente se encontrase en lo más alto del Monte Plateado, esperando a recibir a cualquier entrenador lo suficientemente bueno como para llegar a la cima y retarle. Sabía que su hermano era un excelente entrenador y que, seguramente, en los años que habían pasado sin saber de él, hubiese mejorado aun más pero aquello definitivamente superaba sus expectativas.
Los pokémon del pelinegro lanzaron un ataque en conjunto, al cual Shirayuki y Tsuchi pudieron escapar por pura suerte, llegando hasta donde estaba su entrenadora. Murazaki les vio detenidamente, claramente estaban cansados y si seguían recibiendo aquellos ataques no iban a poder seguir; apretó los puños hasta que sus nudillos se tornaron blancos sintiendo cómo el cansancio también la invadía pero trato de ahuyentarlo agitando fuertemente la cabeza.
Cerró los ojos con fuerza e intentó idear un plan que la sacara a ella y a sus pokémon de la terrible situación en la que se encontraban en esos momentos. Ciertamente podía devolver a Tsuchi y Shirayuki a sus Pokeball y llamar a otros dos pero, si bien lo recordaba, a su hermano aún le quedaban otros cuatro pokémon completamente saludables más los otros dos que aun estaban peleando y que parecían estar aun en muy buena forma.
Por el contrario, ella solo contaba con otros tres pokémon para pelear y, aunque sabía que su equipo era fuerte, estaba totalmente segura de que no podrían derrotar a los pokémon del pelinegro. Repentinamente ensanchó los ojos notando algo de lo que no se había percatado antes; al mirar al frente pudo ver a los dos pokémon del pelinegro frente a este sin hacer nada más que mirarla. Entonces Murazaki se dio cuenta de algo.
¿Por qué no la estaban atacando? Solo estaban parados allí, mirándola fijamente mientras esperaban la señal de su entrenador para continuar con su ataque. Su hermano también había detenido las señas a sus pokémon para mirarla sin ninguna pisca de emoción en sus ojos. Murazaki sabía por qué.
El simplemente estaba jugando con ella.
No parecía perturbado, ni siquiera cuando sus pokémon recibían los ataques de los pokémon de la peli morada. La chica sintió el alma salírsele del cuerpo, sabiendo que eso significaba que, en cuanto su hermano decidiera ponerse serio, ni ella ni su equipo serían capaces de detenerles.
Si eso pasaba, era solo cuestión de tiempo para que dieran con Pikachu y Mewtwo.
No. Eso no podía permitirlo. Esos bastardos del equipo Rocket iban a ponerle las manos encima a Mewtwo y a su preciado Pikachu por encima de su cadáver.
Tratando de calmarse, cerró nuevamente los ojos e inhaló profundamente ya sin importarle que el pelinegro se estuviese tomando su tiempo para acabar con ella, al final, mientras más tiempo se tomara, más tiempo le daba a ella para planear algo. Abrió los ojos y se dedicó a observar a todo detalle su alrededor; se dio cuenta de que, aquel largo pasillo no contaba con cuartos, tampoco notó nada sobresaliente a su alrededor y estaba segura de que el ligero ruido que escuchaba venía de la ventilación.
-¡Eso es! –pensó, finalmente con un plan más o menos decente. De su cinturón sacó una Pokeball y le dirigió una última mirada a su hermano.
El pelinegro la observó tomar otra Pokeball y estiró su mano, preparado para indicar el ataque de sus pokémon. Ambos se quedaron así por varios minutos, sin hacer nada más que verse directamente a los ojos, cada uno con determinaciones diferentes.
K no deseaba jugar más con aquel estorbo, fue por eso que decidió atacar primero.
Cuando el Charizard y el Garchomp tomaron el impulso para atacarles, Murazaki detuvo su respiración, el momento de poner en marcha su plan había llegado.
-¡Tsuchi, Bomba lodo! –Plantándose frente a ambos adversarios, el Swampert abrió la boca para liberar las venenosas bolas de lodo. Ambos pokémon se detuvieron y se protegieron con una de sus extremidades, el pelinegro frunció el rostro sin notar a Murazaki agacharse junto a su Froslass para susurrarle –Shirayuki, utiliza la Pantalla de humo más densa que puedas ¿bien?
Shirayuki asintió y aspiró profundamente, dejando salir de su boca un humo espeso de color negro que rápidamente cubrió el estrecho pasillo antes de que el pelinegro pudiese detenerlo. Esta vez, fue K el que chasqueó la lengua y enseguida sus pokémon llegaron a él; tosió un poco y trató de cubrirse la nariz para concentrarse y encontrar el paradero de la peli morada.
Escuchó no muy lejos de él unos murmullos y lo que parecía ser una Pokeball abriéndose, vio a ambos lados y se dio cuenta de que no podría indicarles a sus pokémon los ataques a través de señales ya que, debido a que el humo era muy espeso, su pokémon no lo verían.
-Solo te has conseguido un poco más de tiempo, pero aunque cures a tus pokémon no van a ser capaces de derrotarme –dio un paso al frente y en voz baja llamó a sus pokémon –Lanzallamas, Hiperrayo.
Ambos pokémon empezaron a cargar sus ataques pero antes de siquiera lanzarlos recibieron de lleno el impacto del Pulso dragón que atravesó el humo, sorprendiéndolos completamente; el impacto también hizo que el pelinegro diera un par de pasos atrás, llamó a sus pokémon pero ninguno de estos solo respondieron con leves gemidos y sin poder levantarse.
-¡Tsuchi, Poder terrestre! –Un ligero brillo amarillento se escurrió entre el humo y el piso empezó a temblar frenéticamente. Con rapidez, K regresó a ambos pokémon a sus respectivas Pokeball para luego retroceder hasta chocar con la pared que conectaba con el corredor contiguo.
El temblor se hizo más fuerte y el humo comenzó a dispersarse de manera súbita y extrañamente rápido, cuando K pudo abrir los ojos, observó atónito cómo, tanto el piso como parte de la pared izquierda, habían desaparecido completamente; en su lugar, se podía ver con suma facilidad la gran distancia a la que el dirigible flotaba por encima del suelo y dejaba fácilmente entrar la corriente de aire, razón por la cual la pantalla de humo se desvaneció con tanta rapidez.
-¡Esa maldita mocosa! –Soltó sumamente molesto el pelinegro al mismo tiempo que daba un puñetazo a la pared, ahora no podría llegar hasta Mewtwo y con su Charizard tan débil no podría usarlo para cruzar volando. Ahora que lo pensaba, ¿A dónde había ido la peli morada? Al actuar con tanta rapidez, estaba cien por ciento seguro de que no le había dado tiempo para llegar al otro lado del pasillo antes de que el piso se derrumbara, principalmente porque seguramente se habría desprendido de ese lado primero.
Quizás aquella molesta chica que parecía estar empeñada en estorbarle en su misión había liberado a su Charizard para llegar al otro lado volando; si eso era así, entonces en cualquier momento se encontraría con los reclutas esparcidos ante la alarma de intruso y, aunque seguramente ninguno pudiese ganarle, sería suficiente como para retrasarla.
Dio media vuelta y corrió lo más rápido que pudo para poder encontrar una ruta que le llevase a la habitación donde estaban los pokémon para experimentos.
-¿Ya se ha ido?
Lucario cerró los ojos para concentrarse para luego mirarla y asentir.
Murazaki liberó el aire que había estado reteniendo inconscientemente en sus pulmones y dejó que su frente tocara el frio mental del tubo de ventilación, suspirando ante el refrescante contacto.
-¡Qué alivio! No sé qué hubiese hecho si se daba cuenta de que nos hemos escondido dentro de la ventilación… te debo una Lucario. –Alzó la mano derecha y observó las dos Pokeball que descansaban en esta –Shirayuki, Tsuchi, ustedes también han hecho un excelente trabajo… tomen un merecido descanso.
La peli morada sabía que se le había pasado un poco la mano al derrumbar el piso y parte de la pared, pero sinceramente no pudo pensar en una mejor forma de escapar del pelinegro. Al menos había conseguido evitar una confrontación inminente con su hermano.
-Realmente no me gusta tener que usar pantalla de humo para un ataque a ciegas pero no tenemos de otra, hay que llegar con Pikachu y Mewtwo lo más rápido posible, Lucario, necesito que guíes el camino.
Lucario asintió y cerró los ojos, los sensores detrás de su cabeza irguiéndose mientras comenzaba a gatear a la dirección correcta, Murazaki se levantó lo más que pudo y le siguió.
-Pikachu, Mewtwo, espérenme… enseguida iré con ustedes.
Mewtwo sintió nuevamente una punzada en la parte de atrás de la cabeza, por lo que tuvo que detener su ataque para no perder el equilibrio. Era la tercera vez que eso le pasaba y se estaba empezando a preocupar.
Entendía que seguramente su cuerpo estaba cansado y que aun debía quedar algo de los medicamentos que usaron aquellos científicos para noquearle y meterle en ese endemoniado tubo, pero por más cansado que se encontrara, él era el pokémon más fuerte del mundo y no podía dejarse vencer en esos momentos, mucho menos con aquellos pokémon heridos que contaban con ellos.
En las dos esquinas de la habitación, tanto Pikachu como Zoroark se encontraban inmersos en sus propias peleas con los grupos del equipo Rocket que parecían no dejar de llegar; ambos se veían cansados pero peleaban con todas sus fuerzas sin dar cuartel.
Cuando su visión se enfocó finalmente, observó a los pokémon de los reclutas rodearle para embestir con los ataques que les habían indicado usar; los ojos del clon se tornaron de un azul claro y fue rodeado por una aura en forma de esfera del mismo color de la cual salió una onda psíquica que impacto con todos a su alrededor, enviándoles a diferentes partes de la habitación.
Un zumbido en su cabeza le obligó a disipar el aura azul mientras más reclutas seguían llegando.
"¡Esto no tiene fin!" escuchó a Pikachu quejarse con cansancio, jadeando sonoramente para luego lanzar un Impactrueno "Si siguen entrando más van a atraparnos de todas formas"
"No podemos hacer nada más," contestó Zoroark del lado contrario asestando una Garra umbría "a menos de que se cierre la puerta no van a dejar de entrar."
Mewtwo se giró hacia la puerta, o mejor dicho, abertura que habían hecho los reclutas del equipo Rocket al volar la puerta de la habitación para poder entrar y trató de pensar en una forma de sellarla pero más pokémon llegaban hasta él con intención de atacarle y los repelía con la misma onda psíquica junto con sus entrenadores.
Un sonido por encima de ellos les hizo subir la mirada a todos. Escucharon un par de golpes más hasta que, ante la sorpresa de todos, el techo colapsó sobre la entrada. Mewtwo aprovecho el momento de conmoción para enviar con fuerza psíquica a los reclutas que quedaban, fuera de la habitación y apilar todos los escombros frente al agujero.
Pikachu y Zoroark suspiraron aliviados pero un crujido de entre los escombros les hizo ponerse nuevamente en guardia, esperando a que entrara de nuevo los reclutas del equipo Rocket; sin embargo, bajo la atónita mirada de los tres, Murazaki salió de entre un par de rocas, seguida de Lucario. La peli morada tosió un poco y se sacudió el polvo de la ropa.
-¡Pika-pi!
Sin que la chica pudiese terminar de girarse, Pikachu y Zoroark le saltaron encima, haciendo que se balanceara y cayera de bruces al suelo con ambos pokémon alegremente abrazados a su querida entrenadora.
-¡Uf! Chicos yo también me alegro de verlos pero eso dolió –les regaño la chica sin una pisca de molestia en su voz; se sentó y abrazó a sus pokémon, ensanchando su sonrisa –estoy tan contenta de que estén bien. Estaba muy preocupada.
Murazaki alzó la mirada y se topó con los ojos amatistas del clon quien sólo la miraba algo sorprendido; la chica amplió su sonrisa y alzó los brazos cuando Pikachu y Zoroark se alejaron un poco, Mewtwo enarcó el ceño al no entender.
-Mewtwo, también estaba preocupada por ti, vamos ¿quieres un abrazo?
El clon bufó sin mucha gracia y la ayudó a levantarse con su fuerza psíquica.
-No seas ridícula, ni se te ocurra acercarte.
-¿Eh? Hace rato no te escuche quejarte.
-¿Qué has dicho?
-¡Nada!
Mewtwo iba a decirle otra cosa pero nuevamente una punzada en la parte de atrás de la cabeza hizo que perdiera el equilibrio, por suerte, Murazaki logro atraparlo para que no cayera. El clon cerró con fuerza los ojos y colocó una mano en su cabeza.
-¿Estás bien, Mewtwo?
-Si… no es nada, –el clon se irguió una vez que el dolor se fue y volvió a concentrarse en la chica –si estás aquí entonces debiste vencer a ese tipo…
Los ojos de la chica se oscurecieron y bajo la mirada con algo de pesar, Mewtwo no supo porqué razón pero se sintió terriblemente mal por preguntar, aunque claro, ese remordimiento solo duró unos segundos.
-Mi… mi hermano… es más fuerte de lo que creí, tuve que perderlo escondiéndome en la ventilación.
-¿Perderlo? Si no lo has derrotado cómo lograste que no te siguiera.
-Yo… quizás destruí el piso del pasillo… –le contestó algo sonrojada y desviando la mirada, Mewtwo sintió un sudor frio –Esta mujer está loca. – ¡Pero solo fue porque no veía otra salida! Si no hacía algo drástico, no hubiese podido llegar a tiempo.
"Eso explica el temblor de hace rato" comentó Zoroark mirando con gracia a Pikachu, este asintió orgulloso.
"¡No podía esperar menos de Murazaki!"
Mewtwo suspiró sin ganas de reprocharle nada en realidad, después de todo, era como la chica lo había dicho, si no lo hubiese hecho, seguramente más reclutas hubiesen entrado y ellos estarían en serios problemas. –Aun así pienso que ha exagerado. –Pensó para sí mismo.
-Por cierto, ¿Dónde están los pokémon heridos? –La peli morada miró a todos los lados en busca de los pokémon salvajes pero no les encontró.
-Están escondidos en la parte de atrás de la habitación, –explico el clon –era muy peligroso que se vieran atrapados en fuego cruzado, así que les hemos dicho que se escondan.
Murazaki asintió y asomó la cabeza por sobre el hombro de Mewtwo, viendo a varias cabecillas de algunos Pidgey y Rattata asomarse por una de las esquinas. La chica sonrió aliviada y dirigió su mirada lila a la pared de escombros que cubría la puerta.
-Debemos hacer algo para sacarlos… los escombros no durarán mucho en pie y estoy segura de que hay más reclutas del equipo Rocket en camino.
-Sin contar a ese hombre que por ahora has logrado evadir.
-Tienes razón, –la chica apretó los labios frustrada –me las he arreglado para perderle pero seguro que encuentra otro camino para llegar hasta acá. Si eso pasa, estaremos en muchos problemas.
-¿No crees poder detenerle? –El clon vio nuevamente como la chica bajaba el rostro al tiempo que apretaba los puños entre triste y frustrada consigo misma y, tal y como la otra vez, ese sentimiento de culpa le invadió –Si eso pasa, entonces yo me ocuparé de él.
Murazaki alzó el rostro, claramente sorprendida.
-¿Qué tu qué? ¡Por supuesto que no! –El clon le devolvió una mirada de reproche, pensando en lo molesta que era aquella chica –Escucha Mewtwo, sé que eres muy fuerte y todo pero es muy peligroso… sobre todo en tu condición.
-¿A qué te refieres con "condición"? –Preguntó de mala gana el clon.
-No te hagas el tonto, ¿Estás cansado verdad? Si no te hubiese atrapado ahora seguramente caes al suelo –Mewtwo desvió la mirada. Murazaki se acercó más, quedando frente a frente con el clon y con delicadeza colocó una mano sobre la mejilla de este, dejando al clon completamente inmóvil por la sorpresa –No importa lo fuerte que seas, Mewtwo, no debes exigirte tanto a ti mismo.
El clon solo se quedó allí observando los ojos lilas de la peli morada sin ser capaz de reclamarle. La chica retiró su mano y le sonrió para tranquilizarlo, Mewtwo se pregunto si aquella pequeña humana era del todo normal. Ahora que lo pensaba, ella era la segunda humana que le había tocado con tanta confianza, siendo el primero cierto chico de Pueblo Paleta.
Tratando de calmarse, cerró los ojos y suspiro.
-¿Y qué propones entonces? –Murazaki se llevó una mano al mentón y comenzó a pensar, al ver que los minutos pasaban y ella seguía en la misma posición Mewtwo decidió sacarla de sus pensamientos – ¿Y bien?
-Mmm… lo siento no se me ocurre nada –le respondió con el ceño semi fruncido y una sonrisa tímida – ¡Será…! –
-Si no se te ocurre nada, entonces dime ¡¿Qué es lo que sugieres que hagamos?!
-¡Cálmate, cálmate! Solo debemos pensar un poco más, si me ayudaras quizás no estuviésemos en este problema.
-¡¿Desde cuándo soy yo el responsable?!
Mientras que ellos discutían, Pikachu y Zoroark escucharon varios golpes provenientes de donde anteriormente se encontraba la puerta, por lo que se acercaron un poco más para escuchar con mayor detenimiento. Tras la pared de escombros que impedía a los demás miembros del equipo Rocket entraran se escuchaban varias voces, seguidos por varios golpes contra los pedazos de techo. Eso significaba que era solo cuestión de tiempo para que los del equipo Rocket entraran a la habitación.
Pikachu llegó hasta su entrenadora y llamó su atención como pudo, esta y el clon bajaron la mirada y se encontraron con un muy alterado Pikachu.
"¡Tenemos problemas! ¡Los del equipo Rocket están tratando de derribar la puerta, hay que hacer algo o van a entrar aquí!"
-¿Qué pasa Pikachu? No puedo entenderte bien –dijo la chica agachándose al nivel de Pikachu, el pequeño amarillo vio a su entrenadora alarmado para luego mirar a Mewtwo, rogándole con la mirada.
-Está diciendo que los del equipo Rocket están tratando de abrirse paso a través de los escombros para entrar –le dijo el clon desviando la mirada hacia la puerta, escuchando los sonidos de los ataques venir del otro lado –y que si no hacemos algo estaremos en problemas.
Murazaki volvió a mirar a Pikachu, quien asintió antes las palabras de Mewtwo, para luego levantarse y caminar hasta donde estaban los pokémon heridos. Aunque el pequeño grupo de pokémon curiosos que asomaban la cabeza dieron varios pasos atrás, un pequeño Pidgey se acercó a la chica y, luego de mirarla por unos segundos, frotó su cabecita contra el pie de esta; la peli morada le sonrió y lo acarició.
-No podemos evitar que entren, pero debemos al menos ser capaces de proteger a estos pokémon… hay que sacarlos de aquí antes de irnos.
Mewtwo asintió.
-No me agrada admitirlo, pero tienes razón. Yo los llevaré a tierra.
-¿Estás seguro? –Le miró la peli morada con seriedad, levantándose y caminando hasta él –no es necesario que te sobre esfuerces Mewtwo, además, si te fallan las fuerzas los vas a poner en peligro.
El clon le devolvió una mirada de total seriedad y asintió lentamente.
-Eso lo sé muy bien. –Murazaki le sostuvo la mirada un poco más para suspirar derrotada.
-De acuerdo, si dices que puedes entonces te creo. Pero no vas a hacerlo solo, Lucario también va a ayudarte. Nosotros te cubriremos mientras los bajas, Lucario –el pokémon luchador llegó hasta ella –ayuda a Mewtwo a abrir una salida de escape, supongo que tendremos que seguir con los planes drásticos.
-¿Qué vas a hacer si ese hombre llega? –Murazaki se quedó en silencio por unos momentos hasta que suspiró.
-Supongo que si eso pasa tendré que detenerlo hasta que saques a los pokémon de aquí.
El clon asintió no muy convencido por la sonrisa forzada que le había dedicado la peli morada, sin embargo, un nuevo golpe se escucho, esta vez más fuerte que los anteriores y Murazaki tomó una de las Pokeball en su cinturón, posicionándose frente al clon junto con Pikachu y Zoroark.
-Ustedes dos apresúrense y saquen a estos pokémon de aquí, nosotros nos encargaremos de retrasar a los del equipo Rocket. –Ambos asintieron y llegaron hasta donde estaban los pokémon heridos –Zoroark, Pikachu ¿creen que aun puedan seguir peleando? –Estos asintieron decididos y la chica liberó de su Pokeball a su Chikorita –Iicchan, necesitamos tu ayuda también.
-¡Chiko!
Al otro lado de la habitación, Lucario embistió el piso con su ataque de Garra metálica más potente, mientras que Mewtwo trataba de concentrar todo su poder psíquico para que no hubiese error alguno cuando fuese a utilizar sus poderes; lo que más le preocupaba era que aquel inexplicable dolor punzante en la parte de atrás de su cabeza volviera y que, a causa de eso, volviese a perder el control momentáneo de sí mismo.
Por el bien de aquellos pokémon debía concentrarse para evitar que eso pasase.
Un nuevo golpe se escuchó y de inmediato, la pared de escombros de derrumbó en una cortina de polvo; del agujero en donde antes estaba la puerta entraron los fieros pokémon del equipo Rocket, seguidos por sus entrenadores, los cuales empezaron a gritar órdenes de capturarles. La peli morada le indicó a Pikachu y Zoroark que atacaran a los pokémon más cercanos, mientras que ella y Chikorita mantenían al margen a los reclutas que trataban de llegar a ellos.
Lucario saltó hasta donde estaba Mewtwo y se preparó para lanzar un poderoso Pulso dragón, el cual, al impactarse contra el suelo, abrió un enorme agujero por el cual se colaba la corriente de aire. El pokémon luchador le dirigió una mirada a Mewtwo y este asintió, cerrando los ojos para dejar que el aura azulona le rodeara el cuerpo.
El clon se elevó del suelo y la misma aura cubrió a varios de los pokémon heridos, levantándoles con cuidado. Un grito ahogado les llamo la atención y ambos dirigieron la mirada a la entrada, donde Murazaki estaba luchando con uno de los reclutas del equipo Rocket que trataba de llegar hasta ellos.
-Ve con ella, yo los sacaré de aquí –Lucario observó a Mewtwo con seriedad pero termino asintiendo, dándole las gracias mentalmente.
Mewtwo inhaló profundamente y cerró los ojos, dejando que el aura azul rodeara a los demás pokémon; los elevó con sumo cuidado y, junto con él, los sacó de la habitación. Cuando la peli morada vio que Mewtwo salía del dirigible con los demás pokémon suspiró aliviada, Lucario derribó a los pokémon que llegaban a su alrededor y llegó a su lado.
-Gracias Lucario, –se giro y encaró a sus pokémon –Zoroark, usa Pulso umbrío; Pikachu, Onda trueno. –Ambos pokémon hicieron lo que les indicó su entrenadora e hicieron que los presentes a su alrededor retrocedieran –Ahora Iicchan, Lucario sáquenlos de aquí, Danza de pétalos, Esfera Aural.
Los dos pokémon obedecieron y mandaros a los demás enemigos cercanos lejos de ellos; con rapidez, Murazaki llamó a sus tres pokémon a sus respectivas Pokeball y Pikachu llegó hasta ella, subiéndose a su hombro. La peli morada llegó hasta el agujero que había abierto Lucario y buscó a Mewtwo con la mirada.
Se tranquilizó al verle un poco más lejos del dirigible, sin embargo, se alarmó cuando un Lanzallamas casi impacta contra el clon; al mirar un poco más allá encontró al pelinegro montado sobre su Charizard, el cual no parecía estar en muy buenas condiciones.
El clon chasqueó la lengua y lanzó una Bola sombra hacia este, el Charizard logró esquivarlo a duras penas para luego volver a lanzar otro ataque de fuego. Murazaki llamó de su Pokeball a Natsu y de un salto se montó en este, pidiéndole que se acercara lo más posible al enorme Charizard no muy lejos de ellos. Este asintió y se acercó a toda velocidad a este, embistiéndole por sorpresa, el clon dirigió su mirada a la chica.
-¡Lleva a esos pokémon a un lugar seguro, yo te cubriré!
-¡Bola sombra!
Ambos miraron hacia abajo y vieron cómo el pelinegro había llamado a su Gengar, este lanzó una esfera oscura que el clon pudo esquivar a duras penas.
-¡Natsu, Onda ígnea!
Mientras la chica y el pelinegro luchaban y esquivaban ataques contrarios, el clon luchaba para no perder la concentración pero nuevamente, aquel dolor punzante lo golpeó y por un momento casi logra hacerle soltar a los pokémon. Murazaki volvió a ordenarle a Natsu que esquivara el ataque del pokémon fantasma, esquivando también por los pelos uno de los ataque de fuego del Charizard.
-¡No me vas a ganar con tus patéticos pokémon! –Exclamó el pelinegro perdiendo la paciencia –Voy a capturar a Mewtwo para el señor Giovanni, pero antes de eso voy a eliminarte de una vez por todas.
-¿Quieres aportar?
La peli morada se giró ante la nueva voz que resonó sobre ellos, ensanchando los ojos al ver a un pelirojo con una capa negra ondeando por las corrientes de aire, montando sobre un Dragonite; Murazaki agradeció fervientemente a Arceus.
-¡Lance! –Dijo extremadamente feliz de ver al joven campeón de Kanto, este le sonrió de vuelta.
-¡Lamento haberte hecho esperar, Murazaki-chan! Después de que me llamaste, traté de llegar lo más rápido que pude.
-Perfecto –susurró Mewtwo con sarcasmo para sí mismo, luchando contra el dolor en la parte posterior de su cabeza –Justo lo que necesitaba, más humanos.
Lance llegó hasta Murazaki y dirigió una mirada incrédula al pelinegro, este chasqueó la lengua al verse nuevamente interrumpido.
-¡¿Shunsuke?! ¡¿Eres tú?! –Exclamo sin podérselo creer, el aludido frunció levemente el ceño.
-Mi nombre es K del equipo Rocket y jamás tendría contacto cercano con un idiota del alto mando. –Respondió cortante. Lance volvió su mirada hacia Murazaki la cual solo negó con la cabeza.
K giró sus ojos hasta Mewtwo, al verle tan indefenso decidió usar esa oportunidad y le indicó a su Gengar que lanzara una Bola sombra contra él; lastimosamente, el clon no pudo advertir el ataque a tiempo y lo recibió de lleno. Al perder la concentración, liberó la fuerza psíquica que usaba para levantar a los pokémon, los cuales empezaron a caer; sin embargo, antes de que Murazaki pudiese gritar, estos fueron levantados nuevamente por una nueva fuerza.
Frente a ella Steve, el actual campeón de la Liga pokémon de Hoenn, llegó hasta los pokémon montando en su Archeops y junto a él estaba Metagross usando su fuerza psíquica. La mirada de la peli morada se dirigió de inmediato hasta Mewtwo, este aun se mantenía a flote a duras penas.
-¡Mewtwo! –Lo llamo, este la miró y perdió la conciencia, cayendo a gran velocidad. Murazaki se alarmó – ¡Natsu hay que atraparlo!
El dragón naranja expandió sus alas y se acercó a gran velocidad a la figura del clon, la chica se alarmó al ver cómo el clon se acercaba cada vez más al suelo pero antes de chocar con la punta de unos árboles, fue atrapado por Wallace, el maestro coordinador pokémon, montando sobre un Salamence. Este alzó la mirada y le sonrió, llegando junto a ella.
-¡Ha pasado tiempo, Mura-chan!
-¡Wallace-san! ¿Qué está haciendo aquí? –Le preguntó aun incrédula.
-Lance nos ha llamado a Steve y a mí, dijo que tenías problemas. –El peli verde alzó un poco a Mewtwo y lo colocó con cuidado en los brazos de Murazaki – ¿Es tuyo no? No te preocupes, nosotros nos haremos cargo de ahora en adelante.
Murazaki asintió y le vio marcharse para llegar hasta donde estaba Lance. Suspiró y examinó a Mewtwo, colocándole de la forma más cómoda posible sobre el lomo de Charizard, alzó los ojos y se encontró con la mirada furibunda de su hermano. Este observó a los tres campeones con detenimiento para luego ordenarle a su Charizard que usara Pantallahumo. Cuando Dragonite dispersó el humo, el pelinegro ya se había marchado.
-Parece que ha preferido retirarse –dijo Steve llegando junto a los otros dos, Lance asintió pensativo y observó a los pokémon que aun estaban flotando con fuerza psíquica.
-De todas formas, primero hay que encargarnos de esto, Steve lleva a estos pokémon con la enfermera Joy, Wallace y yo iremos tras el dirigi– ¡¿Qué?! –Los otros tres observaron atónitos cómo el dirigible del equipo Rocket que hace no mucho estaba sobre ellos, había desaparecido sin dejar rastros.
-¿Los perseguimos? –Preguntó Wallace, el peli rojo suspiró y negó.
-Por ahora concentrémonos en estos pokémon, hay que darles asistencia. Yo iré con Murazaki-chan para que me cuente qué sucedió allá adentro.
Los dos asintieron y llevaron a los pokémon heridos hacia el centro pokémon más cercano, que era el de Ciudad Iris, en Johto. La chica les vio marcharse y suspiró aliviada; finalmente toda esa pesadilla se había acabado, ahora debía llevar a Mewtwo con Susume para que le pudiese tratar adecuadamente.
-Ya todo acabó Mewtwo –susurró y realmente deseó poder creerse sus palabras.
Gash. Ok, ok. De verdad lo siento con todo mi corazón.
Se los juro que no fue mi intensión tardarme tanto con la continuación. Wow, un poquito más de un mes, les pido que por favor no me maten :( bien, antes de darles mis lamentables excusas voy a hacer las aclaraciones ¡Ah! y luego les daré una pequeña información sobre la continuidad de este fic, pero tranquilos que no son malas noticias ;D, bien aclaraciones:
*Primero dejenme decirles que la estructura del Dirigible es de un solo piso, ya que este dirigible solo tenía el proposito de transportar y experimentar con Mewtwo antes de darselo a Giovanni, por eso cuenta solo con un piso y no tiene muchas habitaciones.
*El lugar o "habitación" en donde llevaban a los pokémon heridos era algo así como un almacén, por lo que es la habitación más amplia del dirigible, de allí a que hubiese tanto espacio para esconderse.
*Recuerdan que en capitulos anteriores, Mura-chan a hecho una llamada? Bueno, he aquí a la persona que a llamado. Porque quién mejor que el campeón de Kanto y Johto para cuidarte las espaldas? Los otros dos campeones de Hoenn también han hecho su cameo porque, después de todo, es su región la que está siendo invadida.
*El Salamence que usa Wallace no es de él, se lo ha prestado Lance. Había querído darle un pokémon volador pero prefiero apegarme lo más que pueda al canon (al poco que hay).
Estas son las principales, ya si hay otras de verdad que no recuerdo :/ bueno, si tienen dudas, recuerden que pueden plantearlas en los Review o via MP, lo cual me parece más efectivo porque siempre que vengo a actualizar se me olvidan las cosas xD Ah, si claro la información.
Como ya les había dicho antes al principio del fic, iba a ver si actualizaba semanal o mensualmente, decidí hacerlo semanal porque de verdad pensé que podía hacerlo pero obviamente los dejo esperando más de lo que les prometo así que prefiero cambiar un poco las fechas. No se preocupen, no dejaré las actualizaciones para que sean mensualmente porque, aunque si me he tardado más o menos eso, es porque he tenido mis razones y me parece que mensualmente es mucho tiempo para actualización.
Por eso, les aviso que de ahora en adelante actualizaré el fic cada dos semanas, por supuesto, si tengo el capitulo listo para la semana que viene, lo posteo como si fuese semanal pero si no, ya saben que es para la semana que viene. De verdad me viene mejor así, espero que no les moleste a ustedes ;O
Bueeeh, les explico. Este mes no he podido actualizar porque es el último mes de mi semestre en la uni y por lo general, ese último mes es el más fuerte porque tengo trabajos, defensas, presentaciones y bla bla bla. Si les soy sincera este mes ha sido HORRIBLE, estoy muerta x.x no puedo conmigo misma, pero al menos ya estoy de vacaciones :D también pasaba que, en los pocos ratos libres que tenía, tenía muy poca imaginación y me ha costado un mundo para no quedarme estancada.
He terminado el Capitulo ayer y trataré de empezar con el proximo mañana mismo de ser posibe. Por eso, para aquellos que aun se lo preguntan, yo SI voy a continuar con el fic. Se los dije antes y se los digo ahora, yo termino este fic sí porque sí.
Y bueno, si han leido todo esto realmente se los agradezco. También agradezco su paciencia xD Espero les guste el capi, nos leemos.
ByeBye~~
