Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes pertenecen a GameFreak, solo soy responsable de mi OC.

Advertencias: OC, puede que un toque de OCC. Este fic esta clasificado como T, ya que a lo largo del fic habrá violencia y contenido considerado Lemon (aunque aun falta mucho para eso) aunque la pareja es MewtwoxOC la relación no será PokémonxHumano, ya lo aclararé conforme avance el fic.

Aclaraciones:

-Hablan personajes-

-Pensamientos de los personajes-

"Hablan los pokémon"

Summary: Murazaki, una joven entrenadora, está buscando a su hermano desaparecido. Mewtwo está debil y no puede valerse por sí mismo ¿Se encontrarán? Giovanni recuerda todo y ahora quiere venganza


Capitulo XIV:

Sanando algunas heridas

-¡Murazaki-chan! ¿Te encuentras bien?

La peli morada despegó los ojos del cuerpo del clon para observar al pelirrojo que se acercaba a ella sobre el lomo de su fiel Dragonite con semblante preocupado; la chica acercó cabeza de Mewtwo más hacia ella, escondiéndolo de la vista de Lance sin estar muy segura de porqué.

-Estoy bien, Lance… gracias a que llegaron a tiempo no me ha ocurrido nada –le sonrió con tranquilidad, agradeciéndole de corazón haberla ayudado.

Lance, sin embargo, no pareció para nada convencido por la mirada que le dedicó a la chica. Indicándole a Dragonite que se acercara un poco más, llegó hasta ella y la tomo del brazo; al principio, Murazaki estaba perpleja por el súbito acto del pelirrojo pero, antes de poder preguntarle nada, sintió un ardor insoportable en donde Lance la estaba tocando.

Sin poder soportar más el dolor, Murazaki logró que este la soltara y, ahogando un gemido, vio que su brazo estaba de un para nada natural color rosado, la manga de la camisa que le había dado Susume estaba un poco corroída en la parte inferior. Trató de tocar con delicadeza la piel sonrosada pero el más ligero roce, el insoportable ardor que sintió al principio regreso.

Alejando la mano del lugar, la peli morada maldijo por lo bajo.

-¿Y bien?, ¿Dónde se supone que estás bien? –Dijo en un suspiro Lance y sacó de su bolsillo un pañuelo, envolviéndolo alrededor del área sonrosada, Murazaki volvió a maldecir por lo bajo por el ligero dolor –Siempre tan imprudente, si no tienes más cuidado vas a terminar perdiendo un brazo.

La peli morada se rascó detrás de la nuca, riéndose un poco mientras se disculpada con el pelirrojo, subió la mirada y observó a Wallace y Steve alejándose con los pokémon lastimados cuidadosamente rodeados por la poderosa fuerza psíquica de su Metagross, instantáneamente su mirada se dirigió al cuerpo inconsciente de Mewtwo entre sus brazos y descartó la idea de seguir a los dos campeones de Hoenn hasta el centro pokémon.

-¿Y ese pokémon, Murazaki-chan? –Preguntó Lance mientras veía a detalle a Mewtwo genuinamente interesado, la chica dio un pequeño brinco al ser sacada de sus pensamientos de forma repentina y trató de pensar en algo para responderle que le sonara creíble.

-Él es… umm… –no encontrando una buena escusa decidió decirle la verdad. Suspiró exasperada –Aparentemente el equipo Rocket está tras de él por alguna razón, supongo que es un pokémon raro.

-¿Supones? Has venido hasta acá y te has arriesgado a ser capturada por el equipo Rocket ¿Y aun no estás segura?

Murazaki sonrió algo contrariada sin apartar la mirada de Mewtwo mientras asentía sin muchas ganas, Lance se llevó una de sus manos al mentón de forma pensativa farfullando varias cosas sobre los peligros a los que la peli morada se exponía y las razones por las que el equipo Rocket pudiese querer capturar al pokémon que sostenía en brazos, pero ella no le estaba prestando mucha atención realmente; solo se dedicaba a mirar a Mewtwo, sumergida en sus propios pensamientos.

Lance no estaba muy alejado de la verdad. Si, ella no le había contado todo, como que Mewtwo podía comunicarse por telepatía con los humanos y que posiblemente conocía a Giovanni de hace tiempo pero aun así no pudo evitar concordar con Lance.

Porque a pesar de que ella y Mewtwo parecían tenerse más confianza, ella aun no sabía absolutamente nada acerca de él.

No le cabía duda alguna que si le preguntaba Mewtwo este se iba a negar a decirle nada seguramente con varios insultos acompañando su negativa; Murazaki frunció un poco el ceño y suspiró un poco frustrada, Pikachu llegó hasta ella y la miró un poco preocupado pero ella le sonrió ligeramente y acarició su cabeza.

-¿Tú qué crees Murazaki-chan? –Lance preguntó nuevamente llamando su atención, la chica lo miro algo confundida.

-¿Eh? –Lance suspiró indignado al haber sido completamente ignorado.

-¿No me estabas escuchando?

-Ah, lo lamento. Estaba pensando en otras cosas –le sonrió a modo de disculpa, agitando un poco una de sus manos para restarle importancia.

-No sé por qué me sorprendo, –susurró cruzando los brazos por encima de su pecho y la miró nuevamente – ¿Y? ¿Qué vas a hacer ahora Murazaki-chan? Deberías ir al Centro Pokémon también para que lo traten a él, –señaló con la cabeza a Mewtwo –y para que te curen esa quemadura que tienes en el brazo.

-No creo que sea una buena idea. –Dijo, más para sí misma que nada pero Lance alzó una ceja interrogante. Dándose cuenta de que había pensado en voz alta sacudió las manos inventándose algo para salir de su contratiempo – ¡Ah! B-bueno, digo, después de todo la enfermera Joy va a estar muy ocupada con todos esos pokémon heridos, ya sabes… ¡Ah, y no solo eso! Seguramente la señora Susume está preocupada por nosotros.

-¿Susume? Ah, esa es la curandera que vive en el Monte Quena ¿no? –La peli morada asintió y pareció recordar algo de pronto – ¿Qué sucede? –Murazaki le indicó que esperara un momento para luego pedirle a su Charizard que descendiera. Lance la miró con curiosidad y le pidió a Dragonite que hiciera lo mismo.

Murazaki le dijo a Natsu que se quedara a unos pocos metros por encima del suelo para que el clon no se cayera del lomo de este y saltó al suelo; tras poner su dedo índice y el pulgar dentro de su boca profirió un fuerte silbido y esperó unos momentos con las manos en la cadera.

Lance estaba a punto de preguntarle qué era lo que estaba haciendo pero un fuerte ladrido llamó su atención y de entre los frondosos árboles que rodeaban el paisaje saltó un Arcanine, el cual de inmediato llegó hasta Murazaki, lamiéndola mientras agitaba alegremente la cola.

-¡Buen chico Arcanine! ¿Me has esperado aquí tal y como te indiqué, verdad? ¡Mira qué obediente eres! –El can agitó una de sus patas traseras mientras la chica acariciaba el pelaje cremoso del pecho de este. Lance se aclaro la garganta para llamar la atención de Murazaki, al lograrlo esta sonrió mientras Arcanine se levantaba para sacudirse –Disculpa, me dejé llevar un poco.

-¿Ese es tu Arcanine? ¿Qué está haciendo aquí?

-Oh, no. Windy está con el profesor Oak en su laboratorio, este es el Arcanine de la señora Susume, me lo ha prestado para rastrear el olor de Mewtwo y llegar al dirigible, pero tuve que dejarlo aquí ya que no puedo llevar más pokémon conmigo.

-Rastreo por el olor ¿eh? Una excelente idea, no me esperaba menos de ti Murazaki-chan, –asintió bastante orgulloso el pelirrojo –Entonces ¿planeas regresar al Monte Quena?

-Sí. La señora Susume ha sido muy amable y seguro está preocupada, además solo ella puede ayudarme a cuidar de Mewtwo –le sonrió y se subió sobre el lomo de Arcanine –Arcanine, ¿creer poder llevarme de vuelta al Monte Quena? –El can aulló con energías y volvió a dirigir su mirada lila hacia el pelirrojo –Lance yo iré primero a ver a la señora Susume para poner a salvo a Mewtwo, pero luego iré al centro pokémon de Ciudad Iris para ver a los demás pokémon ¿tú que harás?

-Iré contigo, no sabes cuándo pueden aparecer los idiotas del equipo Rocket y tú no estás en condiciones de pelear.

Murazaki le agradeció y le pidió a Natsu que la siguiese con Mewtwo de cerca y a Pikachu de que vigilase que este estuviese seguro. Arcanine se puso en marcha con rapidez, seguido de cerca por Natsu y Dragonite sobrevolando el bosque para no lastimarse con la punta de los árboles. Afortunadamente el dirigible del equipo Rocket había salido de Hoenn para comenzar a rodear los límites de Johto, seguramente para que, cuando su hermano pudiese capturar a Mewtwo no perdiera tiempo para llevarlo al laboratorio.

Arcanine saltó uno de los desniveles del suelo y Murazaki se sujetó a su pelo más firmemente. El sol había terminado de salir y ahora brillaba con pálida intensidad sobre ellos; cuando llegaron al pequeño bosque brumoso que rodeaba la base del Cañón Pureza, la peli morada agradeció a Arceus el no haberse topado con ninguno del equipo Rocket hasta ahora.

Giró un poco la cabeza para observar a Natsu y a Dragonite alzar un poco el vuelo para no chocar con las puntas de los árboles y sonrió, afortunadamente llegarían con Susume y Mewtwo se pondría bien.

Arcanine ladró, anunciando la llegada a la base del cañón y con un gran salto, fue subiendo por los desniveles que se usaban como camino para los turistas con gran agilidad.

-¡Lance, trata de mantenerte lo más cerca del cañón que puedas! ¡Si tratas de volar más alto las corrientes de aire pueden ser muy peligrosas! –Gritó ella al pelirrojo el cual asintió y le indicó a Dragonite que se acercara más al cañón, al igual que Natsu.

Llegaron al borde y Arcanine saltó dentro del cañón, deslizándose sobre el desnivel de tierra hasta llegar dentro del bosque. Natsu y Dragonite descendieron un poco ya que el pequeño bosque no era muy frondoso y ellos podían evadir con facilidad los árboles que se les cruzaban eventualmente en su camino.

Murazaki divisó la casa de Susume a lo lejos y un gran alivio la invadió, finalmente podrían descansar un poco. Arcanine aulló y comenzó a bajar la velocidad así que cuando llegaron frente a la casa, apenas si estaba trotando; el can se sacudió un poco y la chica se bajó su lomo para recibir a Natsu.

Con mucho cuidado, Natsu descendió lentamente siempre procurando de no dejar caer al clon en su espalda; al tocar el suelo Pikachu se bajo de un salto y, al igual que Arcanine, se sacudió un poco.

-¿Has cuidado bien de Mewtwo Pikachu? –Sonrió la peli morada, riéndose levemente. Pikachu se paró orgullosamente sobre sus patas traseras y se dio un golpecito en el pecho mientras asentía dramáticamente.

Acercándose a Mewtwo, Murazaki lo inclinó contra ella para poder bajarle de la espalda de Natsu haciendo uso de toda la fuerza que era capaz, después de todo Mewtwo era más alto y más pesado que ella; cuando logró bajarlo, se fue agachando con mucho cuidado de no tropezar hasta que logró, de alguna manera, recostarlo sobre su regazo.

-Si Mewtwo se enterara de la posición en la que está seguramente no estaría para nada feliz conmigo –suspiró algo divertida al pensar en la serie de insultos que recibiría por parte del pokémon –bueno Pikachu, que este sea nuestro secreto ¿de acuerdo? –Sonrió al pequeño frente a ella poniendo su dedo índice sobre sus labios.

Pikachu asintió también con una sonrisa cómplice y ambos se rieron suavemente.

-¡Murazaki-chan! –La peli morada alzó la vista y vio a la dueña de la voz femenina frente a ella, la mujer corrió hasta ella y se agachó a su altura, abrazándola.

La peli morada se sonrojó un poco por la súbita muestra de afecto y se apartó algo incómoda para mirar a Susume, esta le devolvió una muy preocupada mirada.

-Umm… ¿Señora Susume?

-¡Oh, Murazaki-chan, qué alivio que estés bien! Estaba muy preocupada por ustedes. –Miró al regazo de la peli morada para observar detenidamente a Mewtwo, examinando si tenía alguna herida corporal.

-Está bien señora Susume, a mi no me ha pasado nada, pero por favor ayude a Mewtwo lo más rápido que pueda… no ha despertado en un buen rato y estoy muy preocupada. –Pidió Murazaki y Susume asintió.

-¿Qué no te ha pasado nada? ¿Es que no te has visto el brazo? –Ambas voltearon y vieron a Lance acercarse, este miró a la peli morada a modo de reproche –Aun te duele ¿verdad? –Murazaki frunció el ceño y escondió el brazo cubierto por el pañuelo del pelirrojo. Susume la miró con preocupación nuevamente y ella le devolvió una mirada suplicante.

-Yo voy a estar bien. Primero encárguese de Mewtwo por favor.

La mayor pareció dudarlo por varios minutos pero terminó asintiendo con una pequeña sonrisa y Murazaki le agradeció de corazón, levantándose junto con Mewtwo con bastante esfuerzo. Lance suspiró exasperado, a veces la peli morada podía llegar a ser bastante obstinada así que supuso que aquel extraño pokémon debía ser muy importante para ella, aunque Murazaki siempre se había puesto el bienestar de los pokémon por encima del suyo.

Llegó hasta ella y la ayudó a levantar a Mewtwo para que compartieran el peso del pokémon entre los dos, la peli morada le sonrió y le agradeció con la mirada.

-Sus heridas físicas no son graves pero que no haya despertado es algo muy extraño –comentó Susume mientras los guiaba dentro de la casa.

-Antes de irnos del dirigible casi se desmaya, no estoy muy segura de qué paso pero parecía dolerle mucho la cabeza… –informó Murazaki recordando el repentino dolor de Mewtwo –Quizás le han hecho más de lo pensé dentro de ese laboratorio… –se susurró a ella misma pero Lance pareció escucharla.

-¡¿Laboratorio has dicho?! Murazaki-chan, ¿sabes algo que yo debería saber? –El pelirrojo la miró con seriedad.

-Luego te daré las explicaciones que quieras, señora Susume quizás le han dado algo que no le ha dejado estabilizarse del todo y eso es lo que no le deja recuperarse. –La mujer se detuvo unos momentos pensativa para luego girarse y apuntar hacia el bosque a los lados de la casa.

-Si es así entonces lo mejor será que lo sumerjas en el manantial. Aunque averigüemos qué es lo que le han dado, temo que nunca he visto un pokémon como Mewtwo y no estoy segura si algún remedio para los tipos psíquicos sea suficiente para curarle.

Murazaki asintió y, junto con Lance, comenzaron a seguir a la mujer dentro del bosque. El pelirrojo no estaba muy seguro de qué estaba pasando por lo que prefirió guardar silencio pero continuaba mirando de reojo a la peli morada de vez en cuando, esta miraba al frente pero parecía estar perdida en sus pensamientos otra vez. –Sinceramente… quisiera saber qué es lo que está pasando –pensó mientras volvía a suspirar.

-Murazaki-chan. –Llamo Susume, sacándola de sus pensamientos. Habían llegado al manantial –Esta vez no lo coloques en la parte baja del manantial, deja que flote en la parte honda, allí es donde el agua pura generalmente se concentra, si es posible, dale a beber un poco del agua para que elimine lo que sea que le hayan dado.

Murazaki asintió y le pidió a Lance que sostuviera a Mewtwo mientras ella se sacaba los zapatos, antes de entrar, Susume le dio a la peli morada una pequeña botella de cristal para que allí colocase el agua. Al terminar el pelirrojo la ayudó a llevar al clon dentro del agua quedándose el no muy lejos de la orilla, la chica sintió el agua helada llegar hasta su cintura y sintió varios escalofríos recorrerle la columna.

Al llegar a la parte media del manantial, donde el agua le cubría hasta la mitad del pecho, aflojó un poco su agarre y usando todas sus fuerzas logró colocar a Mewtwo de forma horizontal, de manera que flotara sin problemas sobre el agua cristalina. Sacó la botellita de su bolsillo y la sumergió dentro del agua hasta llenar la mitad; acercándose al clon, alzó un poco su cabeza y colocó la punta de esta en los labios de Mewtwo y la inclinó dejando que su contenido fluyese.

La chica levantó la botella y esperó unos momentos, hasta que el reflejo natural del cuerpo de Mewtwo le hizo tragar el agua y el pequeño frunce en su rostro pareci+o suavizarse. Suspiró un poco más aliviada y volvió a colocarlo tal y como estaba antes, sintió un leve ardor en el brazo y recordó la ligera quemadura, por lo que, aprovechando la temperatura del agua, lo sumergió cuidadosamente dejando que el pañuelo que cubría la herida se mojara también.

Oi, Murazaki-chan si te quedas en el agua todo el rato con la ropa puesta vas a pescar un resfriado! –Gritó Lance desde la orilla cruzándose de brazos mientras sonreía con diversión. Ella se rió suavemente y se giró para regresar a la orilla pero antes de irse le dedicó una última mirada al clon.

-Mejórate pronto, Mewtwo –pensó, sabiendo que él podría escucharla en algún lugar de su mente.


K saltó del lomo de su Charizard a la pista de aterrizaje dentro del dirigible del equipo Rocket. Sacó su Pokeball y lo llamó de regreso a esta para adentrarse a paso apresurado dentro de los pasillos, pasando de largo de vez en cuando algunos que otros reclutas reparando el enorme agujero en el almacén de carga y en el pasillo, cortesía especial de la impulsiva chica peli morada.

Llegó al salón de conferencias y allí se encontró con el doctor Vallon, su ropa estaba desordenada y algo rota, uno de los vidrios de sus anteojos estaba roto y por el profundo ceño fruncido en su frente, se podría decir que no se encontraba del todo feliz.

-¡¿No has logrado capturar a Mewtwo de vuelta?! –Espetó furibundo – ¡Se supone que tu oponente era una mocosa de 18 años! ¡¿Cómo es posible que hayas fallado en algo tan simple como eso?!

K no se inmutó en absoluto, pero le dedicó la más fría de sus miradas e hizo que el mayor retrocediera un poco, intimidado.

-Ha habido otras complicaciones además de su infiltración al laboratorio. –Dijo finalmente, su tono de voz tranquilo pero su mirada igual de intimidante –Pero yo no le debo explicaciones a usted sino al señor Giovanni.

-¿Ah sí? Bueno entonces estoy ansioso por saber qué es lo que dirá Giovanni cuando se entere que su preciado trofeo ha sido robado de nuevo –sentenció con una sonrisa, el pelinegro abrió la boca para responderle pero el comunicador en su muñeca comenzó a sonar.

-¿Qué sucede? –Observó con severidad al recluta al otro lado de la pantalla, el joven al otro lado dio un respingo y lo saludó nerviosamente con una mano en la frente.

-¡S-Señor! ¡E-el jefe ya ha llegado al dirigible!

-De acuerdo, escóltenlo a la sala de reuniones y–

-¡Señor, temo que el j-jefe se ha dirigido al laboratorio!

El pelinegro chasque la lengua y apago el comunicado, indicándole a Vallon que lo siguiera al laboratorio. Al llegar otros dos reclutas los recibieron en la puerta con saludos nerviosos y les abrieron la puerta, encontrándose con el líder del equipo Rocket de espaldas a ellos, aparentemente observando el tanque roto de vidrio. La puerta se cerró tras de ellos y ambos se detuvieron cautelosos.

-Señor Giovanni –K fue el primero en romper el silencioso ambiente.

-Se supone que aquí debería estar el pokémon más poderoso del mundo, mi pokémon más poderoso del mundo. –Comentó Giovanni con voz neutra sin darse la vuelta –Y sin embargo, no he visto más que destrozos en esta base desde que llegue. Eso sin contar que el trofeo que he estado esperando tantos años por tener en mis manos no está.

-Señor Giovanni, me temo que Kamura Murazaki se infiltró dentro del dirigible y ha logrado liberar a Mewtwo junto con los demás pokémon que hemos capturado para los exp—

Una fuerte bofetada resonó en la habitación y el pelinegro cayó al suelo de rodillas pero antes de poder levantarse, Giovanni le tomó de cuello, obligándole a ver su enrojecía y furiosa mirada.

-¡¿Qué esa niña se ha infiltrado a una de nuestras bases y ha podido llevarse a Mewtwo?! ¡¿Qué demonios estabas haciendo entonces?! ¡¿Qué demonios estaban haciendo todos los inútiles que he movilizado para proteger esta maldita base?!

-Temo que las ha logrado evadir todas, mis más sinceras disculpas señor Giovanni, la he subestimado… Kamura Murazaki era más astuta de lo que pensé. –Frunció un poco el ceño y como pudo, inclino la cabeza –Además de eso, ha contado con refuerzos inesperados.

-¿Refuerzos inesperados? ¿A qué demonios te refieres?

-No sé cuando, pero ha llamado a los campeones de la Liga Pokémon de Kanto y Hoenn: Lance, Steve y Wallace para su rescate. No estaba en condiciones de hacerle frente a los tres por lo que tuve que retirarme junto con el dirigible.

Giovanni frunció el ceño y soltó al pelinegro, las cosas se complicaban más de lo que había planeado y ahora la Liga Pokémon también estaba metida en esto. Debían hacer algo, especialmente con aquella molesta chica.

-Si la Liga Pokémon también se ha involucrado entonces debemos tener más cuidado en nuestros movimientos. No podemos darnos el lujo de que se entrometan más, por lo menos no por ahora. –Dijo finalmente luego de sopesarlo por varios minutos –Por los momentos lo mejor será mantener un perfil bajo y movilizarnos con cuidado.

-Señor, ¿eso significa que la captura de Mewtwo estará suspendida también?

-Seguramente esa maldita mocosa ya les ha dicho que nuestro objetivo es Mewtwo, así que lo tendrán en completa vigilancia de ahora en adelante aunque no creo que sea por mucho tiempo, conociendo a Mewtwo como lo conozco no se dejará ayudar por humanos.

-Pero señor, si ha dejado que Kamura Murazaki le ayude ¿no dejaría también que lo haga la Liga Pokémon?

-Es obvio que esa niña se ha ganado algo de la confianza de Mewtwo, pero aun así el no va a dejar que otros le den órdenes. Antes de lo que crees saldrá de su vista y nosotros podremos hacer nuestro movimiento.

-¿Qué hay de la chica, señor?

-Por ahora déjala estar. Ya tendremos tiempo para hacerla arrepentirse por haberse metido en nuestro camino. Ahora ve y da la orden a los demás, también llama a las demás bases y a los agentes encubiertos.

El pelinegro asintió e hizo una reverencia antes de salir por la puerta. Giovanni tomó de una de las mesas una carpeta azul con varios papeles dentro y se la dio a Vallon, el hombre le devolvió una mirada curiosa.

-Bien, Vallon. He leído lo que tus pupilos han puesto en el informe de las pruebas de Mewtwo y me ha llamado la atención uno de los sueros que le has inyectado… HK-5 si mal no recuerdo. –Vallon sonrió de forma siniestra.

-Oh, ¿así que te ha dado curiosidad?

-Quisiera escuchar en lo que has estado trabajando… y Vallon, por tu bien, también espero que ese suero no dañe a mi preciado trofeo ¿entiendes?

-Pero por supuesto, es más, creo que encontraras este suero más interesante y conveniente en estos momentos de lo que crees.

-Estoy ansioso por escucharlo…


-¡Murazaki-chan, regresa aquí, deberías estar descansando! ¡Dile a Natsu que aterrice!

La peli morada giró el rostro para ver al pelirrojo sobre su Dragonite que la seguía lo más rápido que podía pero, aunque el pokémon dragón daba todo lo que podía por alcanzarla, aun se encontraban a una considerable distancia de ellos. –Bueno, Natsu es más veloz que la mayoría de los Charizard –pensó restándole importancia. Pikachu se asomó por su hombro para observar también a Lance y al ver que un no les alcanzaban le sacó la lengua.

-Pikachu no seas grosero, Lance solo está tratando de cuidarme, –le regaño su entrenadora volviendo a ponerlo en su regazo y acariciar su cabeza –pero por Arceus que es obstinado, si ya le dije que solo iba a echarle un vistazo a los pokémon del dirigible. –Escuchó un rugido bajito de Natsu y, viendo hacia abajo, se dio cuenta que ya habían llegado – ¡Ah! Ya estamos en Cuidad Iris, Natsu baja.

El Charizard fue descendiendo lentamente hasta aterrizar frente a las puertas del centro pokémon. Murazaki se bajó de su espalda con Pikachu sobre su hombro y esperó unos momentos hasta que Lance descendió también.

-Murazaki-chan, ¿Podrías escucharme de vez en cuando? Ni siquiera te has vendado la quemadura y le fuiste con la ropa mojada, ¡vas a pescar un resfriado de seguro! –La chica se rió un poco y se dio la vuelta para entrar al edificio seguida por el pelirrojo.

-Te he dicho muchas veces que estoy bien, a veces suenas como mi madre Lance.

-Pues no te vendría mal escuchar un poco, sinceramente, eres una cabeza dura.

-¡Ah, Wallace-san, Steve-san! ¡Por aquí! –Murazaki le hizo señas a los dos campeones de Hoenn quienes se encontraban cerca del mostrador charlando con la enfermera Joy y corrió hasta ellos cuando le devolvieron el saludo. Lance suspiró al ver que había sido completamente ignorado. De nuevo.

-¡Murazaki-san! Tiempo sin vernos –saludó Steve, la peli morada asintió sonriente –Igual que tú Pikachu –acercó la mano para acariciarle y el pequeño le miró con mala cara –Parece que sigue sin agradarte la gente.

-Lo siento mucho, de verdad debo hacer algo con ese mal humor que tiene con los extraños –sonrió avergonzada.

-Bueno, lo principal es que confíe en su entrenadora, lo demás llegará naturalmente –comentó Wallace entrando a la conversación –Deberías inscribirlo en más concursos de carisma.

-Wallace, deja de intentar hacer que Murazaki-chan concurse –Lance le regaño, finalmente alcanzándoles –ya te hemos dicho que lo suyo son las batallas pokémon.

-Los concursos también son divertidos, –sonrió la peli morada al coordinador –pero no creo que pueda llegar a concursar de forma profesional como Wallace-san.

-Una lástima la verdad, la última vez que luchamos tus combinaciones estuvieron geniales.

-Cambiando de tema, ¿Cómo están los pokémon? –Murazaki los miró preocupada, ambos campeones de Hoenn dirigieron su mirada a la enfermera Joy la cual asintió y se acercó más a ellos.

-Las heridas que tenían eran muy graves, la mayoría presentaba deshidratación y desnutrición, además de eso, la falta de tratamiento y la exposición en un ambiente no esterilizado ha causado que algunas de sus heridas se infectaran. No es una infección muy desarrollada pero si hubiesen seguido sin tratamiento hubiese sido peligrosa –Murazaki asintió y la enfermera pareció dudar en seguir –Lamentablemente… hemos perdido a siete pokémon. Al examinarlos, hemos descubierto que habían sido medicados múltiples veces y con sustancias diferentes... el estado en el que se encontraban no les ha permitido recuperarse y sufrieron una sobredosis.

La peli morada bajó la mirada tratando de procesar la noticia. Apretó los puños hasta que sus nudillos se volvieron blancos ante la frustración que sentía, si tan solo hubiese sabido antes que esos pobres pokémon estaban allí quizás hubiese sido capaz de recatarlos a todos. Volvió a alzar la mirada cuando se calmó, esta vez mirando preocupada a la enfermera Joy.

-¿Y los otros…? ¿Los otros pokémon se encuentran bien? ¿Ninguno de ellos está en peligro de…?

-No hay de qué preocuparse, –sonrió para tranquilizarla –hemos logrado estabilizarlos y hemos curado sus heridas sin complicaciones. Algunos han sido llevados a cuidados intensivos pero los más saludables están ahora en el área de descanso, ¿deseas pasar a verlos?

-¿Eh? ¿De verdad puedo? –Joy asintió sin dejar de sonreír – ¡Muchas gracias, Joy-san!

La peli rosa les pidió que la siguieran y los llevó por uno de los pasillos del centro, Murazaki seguía de cerca a la enfermera junto con Lance, Steve y Wallace. Joy se detuvo frete a una puerta y les indicó que pasaran, la peli morada abrió la puerta y frente a ella vio a una gran cantidad de pokémon salvajes siendo atendidos por varios Chansey y Blissey.

Al entrar en la habitación, varios pokémon se giraron a verlos mientras que los otros solo los ignoraron, la peli morada se llevó una mano al pecho al sentirse un poco más aliviada y Pikachu saltó al suelo para ir a jugar con algunos Pokémon.

-¿No es grandioso, Mura-chan? –Susurró Wallace a su lado al ver la expresión en su rostro, Murazaki no de volteo a mirarle pero asintió lentamente.

A sus pies, sintió un pequeño picoteo y al bajar la mirada un poco extrañada se encontró con la curiosa mirada de un pequeño Pidgey con algunas vendas alrededor del cuerpo. La chica sonrió, reconociéndolo, y se agachó sonriéndole.

-Ah~, a ti te recuerdo, veo que te sientes mejor ¿eh? –El pichón asintió con energías y ella acarició su cabeza –Eso es genial, seguro que dentro de poco vas a volver a volar otra vez. –El Pidgey extendió las alas con energías renovadas y ella se levantó luego de dedicarle una última sonrisa.

-Los pokémon en terapia intensiva van a tardar un poco más pero estos pokémon solo necesitan un poco de reposo y podrán volver a su estado salvaje. –Comentó la enfermera Joy.

-Eso es un alivio, al menos van a volver a su hogar en poco tiempo. –Murazaki silbó y Pikachu llego hasta ella, saltando a su capucha con una sonrisa –Supongo que ya no tengo nada de qué preocuparme, se los encargo mucho Joy-san.

La peli rosada asintió y los cuatro entrenadores se giraron para salir de la habitación, sin embargo, Lance notó un pequeño detalle.

-Murazaki-chan… creo que alguien te está siguiendo.

-¿Eh? –Lance apuntó al piso con diversión y ella se encontró con el mismo Pidgey detrás de ella. La chica dio un par de pasos adelante y el pequeño la siguió, deteniéndose antes de chocar con su zapato.

-Creo que este pequeñín quiere irse contigo, Murazaki-san –la soltó la enfermera junto con una pequeña risilla, la peli morada se agachó con Pikachu mirando curioso al Pidgey.

-¿Es eso verdad amiguito? ¿Quieres venir conmigo? –La chica se rió cuando este asintió y se acercó más a ella –Bueno, ¿Tú qué opinas Pikachu? –Pikachu sonrió y también asintió –De acuerdo, decidido entonces.

Estirando una mano, Murazaki le ofreció al Pidgey subirse a su mano, al hacerlo, ella se levantó y lo colocó en su hombro. El pichón se acomodó y agitó las alas contento.

-Murazaki-san, ¿no vas a meterlo en una Pokeball?

-Mis Pokeball están dentro de mi mochila y la he dejado en la casa de la señora Susume, además, seguramente a este pequeño le va a gustar volar sobre Natsu un rato.

Los otros tres entrenadores asintieron y salieron finalmente de la habitación. Una vez fuera, tanto Wallace como Steve acordaron ir a la región de Sinnoh y luego a Unova para informarle a Cintia y a Alder sobre la situación con el equipo Rocket para luego reunirse con ellos. Lance decidió acompañar a Murazaki un poco más por si a los del equipo Rocket se les ocurría aparecerse una vez más pero les pidió a los otros dos que los mantuvieran informado.

Cada uno montó en sus pokémon y salieron de Cuidad Iris bajo las miradas atónitas de algunos entrenadores que pasaban al centro pokémon, después de todo, no todos los días puedes ver a tres campeones regionales juntos. Murazaki miró a Pikachu disfrutando del aire con los ojos cerrados, acomodado cómodamente en su regazo con el pequeño Pidgey sobre su cabeza con la misma expresión; la joven entrenadora se rió suavemente y suspiró tranquila, mirando el paisaje frente a ellos.

-Vaya día que ha resultado ser. –Susurró rememorando los eventos del día.

Al menos por ahora iban a tener un poco de paz.


Buenas people :D aquí les vengo con la continuación tal y como les dije~ bueno antes que nada las aclaraciones:

*Pues si, he leído los comentarios y ya sé que quieren que les de un descanso a Mura-chan y a Mewtwo xD para que vean que no soy tan mala como creen les voy a dar unos capitulos de descanso a esos pobres protas xD serán de descanso pero son muy importantes para avanzar con la relación de Mura-chan con nuestro querido Mewtwo.

*El suero que ha mencionado Vallon no es un suero que exista realmente, aun no puedo revelar su efecto porque es muy temprano pero me gustaría saber si pueden atinarle.

*Espero que les agrade la introducción de Steve, Wallace y Lance pues van a tener un poco de relevancia (junto con Cintia y Alder) en los capitulos que siguen pues van a mantener al equipo Rocket en margen por un rato. Especialmente Lance, pienso darle un papel importante así que presten atención mis queridos saltamontes.

*No sé si algunos lo hayan notado, pero he tenido que cambiar el lugar donde llevaron a los pokémon heridos, de Ciudad Petalia en Hoenn a Ciudad Iris en Johto. Eso se debe a que la distancia entre Hoenn y Johto es bastante larga, no me había dado cuenta hasta que revisé el mapa de las regiones pero ya lo he corregido y así tiene más sentido :D

Bien! Al equipo de Mura-chan se ha sumado un adorable Pidgey. Bueno este capitulo fue más que todo de transición... en los próximos capitulos veremos un avance en la historia así que espérenla con muchas ansias!

Wao, no me había dado cuenta lo corto que podía ser la nota de autor sin tener que explicar porqué me tardo tanto jejé xD espero les haya gustado el capitulo, como siempre gracias por sus review, también les doy las gracias a los que visitan el fic y le dan fav y follow a mi historia, me hacen muy feliz con sus visitas y con el hecho de que les guste la trama~

Bueh, nos vemos dentro de dos semanas queridos lectores ^q^
ByeBye~