Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes pertenecen a GameFreak, solo soy responsable de mi OC.
Advertencias: OC, puede que un toque de OCC. Este fic esta clasificado como T, ya que a lo largo del fic habrá violencia y contenido considerado Lemon (aunque aun falta mucho para eso) aunque la pareja es MewtwoxOC la relación no será PokémonxHumano, ya lo aclararé conforme avance el fic.
Aclaraciones:
-Hablan personajes-
-Pensamientos de los personajes-
"Hablan los pokémon"
»Continúa el párrafo.
Summary: Murazaki, una joven entrenadora, está buscando a su hermano desaparecido. Mewtwo está debil y no puede valerse por sí mismo ¿Se encontrarán? Giovanni recuerda todo y ahora quiere venganza
Capitulo XV:
Charla nocturna
Mewtwo abrió los ojos lentamente, acostumbrándose poco a poco a la cegadora luz del sol. Al abrirlos finalmente observó un claro cielo azul y las copas de algunos árboles que parecían rodearle. Recobrando algunos de sus otros sentidos, se dio cuenta de que gran parte de su cuerpo se encontraba sumergido en agua y giró un poco la cabeza para saber más precisamente en dónde se encontraba ahora.
Vio algunas rocas y una pequeña cascada no muy lejos de él, todo el paisaje rodeado por árboles. Mewtwo no tardó mucho tiempo en saber en dónde se encontraba. –El manantial –pensó, volviendo a mirar al cielo.
Si se encontraba en el manantial, eso significaba que le habían ganado al equipo Rocket ¿verdad? O quizás todo aquello hubiese sido solo un sueño y en cualquier momento iba a escuchar la vocecilla de aquella molesta peli morada. –No, un sueño no se siente tan real. –Si no fue un sueño, entonces ¿qué le había pasado a los pokémon que intentaban rescatar?, ¿cómo había llegado allí?
Esas y muchísimas otras preguntas se arremolinaban en la mente del clon, ya de por sí abrumada por alguna razón ajena a su comprensión. Cerró los ojos para tratar de detener el mareo que sentía y suspiró ligeramente para calmarse. Se sentía cansado, como si hubiese estado peleando con un feroz enemigo por varias semanas.
Mewtwo quería saber cómo había llegado hasta allí y cuál había sido el desenlace de la pelea contra el equipo Rocket (en la cual solo podía esperar que ellos hubiesen ganado) pero su cuerpo le exigía descanso, así que decidió complacer aquella necesidad y se dejó caer poco a poco al mundo del sueño.
Natsu aterrizó suavemente, seguido por Lance y su Dragonite, Murazaki tomó al Pidgey y lo colocó en su hombro al mismo tiempo que Pikachu saltaba dentro de la capucha de su chaleco. Lance llegó a su lado y ella estiró la espalda, si bien estaba acostumbrada a viajar en Natsu, no podía evitar nunca esa sensación de adormecimiento que le quedaba en el cuerpo al tocar el suelo luego de un largo viaje.
-¿Estás bien? –Preguntó Lance con curiosidad, ella levanto su pulgar y asintió. Hasta ellos llegó Susume con semblante algo preocupado, Murazaki suspiró y le sonrió para tranquilizarle.
-Estoy bien señora Susume, –le aseguró antes de que esta pudiese preguntarle –no sé por qué se preocupan tanto… ¡Llevo siete años de mi vida viajando! ¿Saben?
Susume y Lance cruzaron miradas y se rieron un poco ante el puchero de Murazaki.
-Siete años o no, sigues siendo una niña –se burló el pelirrojo revolviéndole el cabello para molestarla –y el deber de los mayores es proteger a los niños.
-¡Tengo dieciocho años, joder! –Se quejó quitando la mano ajena de su cabeza. Lance se rió con más ganas al haber cumplido con su cometido.
-De todas formas Murazaki-chan –intervino Susume ahora más tranquila –no deberías esforzarte mucho, aun si eres joven no es bueno para tu salud.
-Ella tiene razón Murazaki-chan –concordó Lance haciendo énfasis en el honorífico que usaba en su nombre, logrando fastidiarla aun más –no te exijas demasiado.
Murazaki le fulmino con la mirada y Lance le sonrió satisfecho para luego girarse a encarar a Susume.
-Por cierto, Susume-san, ¿Ha pasado algo mientras nosotros no estábamos? Algún movimiento sospechoso o algún ruido…
-¿Cómo está Mewtwo? –Preguntó la peli morada ahora genuinamente preocupada.
-Parece que aun no se ha despertado pero seguro es por cansancio, le he pedido a Arcanine que lo vigile, el Haxorus de Lance también se ha ido con él. –Lance asintió complacido –En cuando a lo demás, pues no he visto nada raro y Salamence ha estado vigilando desde el aire.
-¿Has dejado a Salamence también, Lance? –Murazaki se giró a ver al pelirrojo.
-Por supuesto, después de todo es del equipo Rocket del que estamos hablando así que no hay que tomarlos a la ligera. Además, –la chica alzó una ceja con curiosidad, el pelirrojo suavizó su sonrisa –no estoy muy seguro de lo que pasó pero ese pokémon… Mewtwo ¿verdad?, es muy importante para ti ¿no?
Murazaki se sonrojó un poco, no muy segura si por culpa de la sonrisa que el pelirrojo le regalaba o por lo que este le había dicho. –Bueno, yo tampoco se mucho de Mewtwo pero supongo que si ¿no? –pensó, confundida por sus propias reacciones. Lance no pareció notar su sonrojo y volvió a dirigirse a la mujer.
-De todas formas Susume-san, quisiera mantener esta zona vigilada un poco más si no le molesta –Susume asintió y Lance se volvió a Murazaki, esta vez con el ceño fruncido.
-¿Qué?
-¿Cómo que "¿qué?"? ¿Te has olvidado que tú también estas herida acaso? –La chica soltó un pequeño "ah" y miró el pañuelo mojado aun amarrado en la quemadura de su brazo –Arceus, ¿cuándo vas a empezar a preocuparte por ti antes que los demás?
-Estás exagerando, ya ni siquiera me duele. –Lance alzó una ceja con cara de "Oh, ¿en serio?" y estiró el brazo para tocar la quemadura por encima del pañuelo – ¡Itte!
-¿Entonces ya no te duele? –Murazaki le miró mal y le sacó la lengua, Lance suspiró –Susume-san, perdone la molestia pero ¿le importaría curar a esta irresponsable?
-No hay problema –se rió ella suavemente –entremos a la casa, creo tener algunos ungüentos dentro y así aprovechamos y me dices qué le pasó al Pidgey que tienes en el hombro Murazaki-chan.
-Realmente lamento molestarla con esto. –Se disculpó Lance siguiéndola hasta entrar a la casa, Murazaki se quedó en su lugar mirándoles estupefacta.
Pikachu y Pidgey le miraron interrogantes y ella suspiró con una pequeña sonrisa.
-Honestamente… y yo que pensé que había dejado la preocupación maternal en casa… –dijo con un deje de nostalgia.
-¡Murazaki-chan! –Llamaron ambos desde dentro de la casa.
-¡Ya voy, ya voy!
El resto del día paso sin mayores problemas, Lance se había asegurado de que sus pokémon mantuvieran el mayor terreno posible dentro del cañón vigilado ante cualquier muestra de hostilidad y, si bien ocurrieron un par de deslices con el cambiante clima, todo parecía indicar que se encontraban fuera de peligro. Pero el pelirrojo no era un entrenador primerizo y sabía de primera mano que con el equipo Rocket no se debía andar suponiendo así que prefirió no bajar la guardia.
A cada tanto, salía de la casa para asegurarse de que todo estuviera bien tanto con la vigilancia como por el bienestar de sus queridos pokémon. Murazaki estaba un poco más tranquila y el mal presentimiento que se había alojado en su pecho desde la noche anterior cuando raptaron a Mewtwo había desaparecido casi por completo.
Susume le sugirió el dejar salir a sus pokémon por un poco de aire fresco y ella estuvo de acuerdo con la idea, así podría presentarles al nuevo miembro del grupo a los demás. Con bramidos energéticos sus pokémon salieron uno a uno de sus Pokeball para saludar a su entrenadora con una enorme sonrisa. La presentación no tomó mucho tiempo y Pidgey pareció adaptarse rápidamente al grupo gracias a la ayuda de Pikachu, por supuesto; Murazaki les dedicó una sonrisa y se apartó un poco para que el pequeño pokémon volador se fuera acostumbrando por sí mismo y, si bien este giraba su cabecilla hasta ella de vez en vez, no pareció estar asustado.
Luego de ser regañada por Lance y una inesperadamente enojada Susume, la peli morada aceptó finalmente en ponerle prioridad a curar la quemadura de su brazo. La mayor la había hecho sentarse en el sillón de la sala con Lance aplicando un poco del agua curativa del manantial en el pañuelo para mantener la zona húmeda mientras que ella buscaba algunos ungüentos en la repisa de su armario.
Cuando finalmente llegó frente a ellos, puso sobre la mesa un par de ungüentos junto con algunas gazas y otros instrumentos de primeros auxilios. Susume le pidió a Lance que retirara el pañuelo del brazo y este obedeció, desenvolviéndolo con cuidado. Murazaki sintió un pequeño ardor, obviamente muchísimo menos doloroso que la primera vez que había tocado la herida pero que era lo suficientemente molesto como para hacerla chasquear la lengua con incomodidad.
Susume destapó uno de los ungüentos y tomó el brazo de la peli morada para empezar a llenar la sonrosada zona con este. La chica arrugó la nariz un poco al principio pero los movimientos circulares de la mano de Susume y el alivio inmediato que le brindaba el bálsamo le hicieron olvidar el molesto ardor para concentrarse en el olor a té con especias que despedía dicho ungüento; al terminar, Susume se limpió las manos y comenzó a vendar lentamente la zona.
Murazaki le agradeció e hizo un ademán de pararse pero las manos de Lance la detuvieron y la volvieron a sentar en su lugar. Antes de que ella pudiese preguntar nada, Susume ya tenía una gaza de algodón remojada en alcohol la cual llevó con cuidado hasta la mejilla de la peli morada; no fue sino hasta que sintió cierto picor en la mejilla que se dio cuenta de que tenía un par de cortadas allí. Susume cubrió la herida con una curita cuadrada que abarcaba parte de su mejilla y prosiguió con la cortada de su cabeza, limpiando el rastro de sangre seca que había dejado a un costado de su rostro.
Mientras se dejaba hacer, ignorando el escozor que le provocaba el alcohol en la herida, Murazaki se preguntó en qué momento se había lastimado tanto. Es decir, sí. Había hecho cosas bastante imprudentes y peligrosas que jamás se atrevería a mencionar frente a Lance y Susume ahora que había descubierto su lado sobre protector pero no pensaba que fuera para tanto ¿o sí? Quizá era por ese motivo que Lance le había insistido tanto en la curación de sus heridas; la peli morada suspiró, pensando en que en serio debía de verse mal a pesar de no sentirse así.
Con curiosidad, vio que Susume abrió el otro frasco con ungüento el cual despedía un relajante olor a menta y, tomando un poco en un dedo, lo aplicaba en el dorso de su otro brazo donde no había notado que se encontraba un pequeño punto azulón. Dio un suspiro nuevamente y supo con certeza de que de verdad estaba más magullada de lo que pensó.
Susume le pasó el ungüento y le indicó que se lo aplicara luego de tomar un baño en los demás moretones que estaba segura que tenía alrededor del cuerpo, seguramente escondidos por la ropa. La chica asintió y, suponiendo que no se los iba a sacar de encima hasta tomar un baño gracias a la mirada de Lance, tomó su bolso y se introdujo dentro del baño, seguida fielmente por Pikachu, Chikorita y Pidgey.
Tratando de no mojar el vendaje de su brazo (tal y como se lo indicó Susume), la peli morada se dedicó a buscar más moretones mientras que sus tres pokémon retozaban dentro de la amplia bañera; gracias al color blanco cremoso que tenía su piel, no tardó mucho en encontrar un par de moretones en sus piernas y en la cintura por lo que no pudo hacer más que preguntarse nuevamente en qué momento se habría lastimado tanto.
Escuchó a Susume entrar para dejarle un cambio nuevo de ropa que suponía era de su nieta y tomaba la que había dejado afuera para quitarle la suciedad. Un poco más tranquila, dejó que un suspiro aliviado dejara sus labios cuando su piel entró en contacto con la calidez del agua, relajándola de inmediato y haciendo que el cansancio que sentía en el cuerpo desapareciera levemente.
Una vez fuera del baño, tomo el ungüento y lo aplicó por las secciones oscurecidas en su piel, cambiando también las curitas de su rostro que se habían humedecido para luego cambiarse con la nueva muda que consistía en una guardacamisa blanca, una camisa manga larga de color azul pálido holgada y unos shorts beige que le llegaban hasta la mitad del muslo. Murazaki se preguntó si Susume solo escogería ese tipo de ropas para ella o si quizás su nieta tenía un gusto bastante específico.
Alzándose de hombros se ató el cabello en moño alto y pasó a secar a sus tres acompañantes. Al salir se encontró con algunos aperitivos y comida para pokémon dispuesta sobre la mesa, Lance se había quitado la capa y la había dejado a un lado del sillón para deleitarse con la deliciosa comida; la chica se llevó una mano a la boca para evitar reír ante la expresión de deleite puro que tenía el pelirrojo, este se dio cuenta de su presencia y se sonrojó un poco, retomando algo de su anterior compostura.
Murazaki se rió y se sentó junto a él, tomando uno de los emparedados luego de haberles ofrecido a sus pokémon algo de comida, asegurándole que no era necesario ser tan formal con un amigo.
No pasó mucho tiempo para que la tarde tiñera de colores rojizos el cielo. La peli morada, que había salido de la casa luego de terminar de comer, alzó la vista al cielo viendo distraídamente las nubes pasar. Pidgey se acurrucó en su regazó junto con Pikachu, sus demás pokémon llegaron a su lado y se acomodaron junto a ella.
Ahora apoyada en el costado de Natsu y con Lucario y Swampert a cada lado, Murazaki se preguntó si habría pasado mucho tiempo desde que ella y sus pokémon podían respirar tranquilos e inevitablemente a su mente llegó Mewtwo. Abrió los ojos y pensó un momento. Mewtwo. Una parte de ella quería que el amargado pokémon estuviese cómodamente acomodado a su lado, disfrutando también de los últimos rayos del sol.
Porque luego de mucho pensar, Murazaki finalmente creía saber la razón por la cual no podía dejar de ayudarlo. Ahora ya sabía la razón del por qué hacía lo que hacía por él.
Sin poder evitarlo, sintió preocupación llenar su cuerpo nuevamente y, cuidando de no despertar a sus ya dormidos pokémon, se levantó. Dejó a Pikachu y a Pidgey acurrucados junto a Natsu y se dirigió hacia el manantial donde esperaba que siguiera Mewtwo.
Al llegar saludó al Haxorus de Lance y se sintió más tranquila al ver al clon flotando en el mismo punto donde lo había dejado. Se arremangó las mangas de la camisa y dejó los zapatos en la orilla para luego acercarse a una de las rocas sobresalientes que estaban cerca de Mewtwo sentándose en la superficie de esta, subiendo las piernas y abrazándolas.
Murazaki miró por varios minutos a Mewtwo antes de decidir hablar.
-Nee, Mewtwo ¿estás despierto? –hubo un largo silencio y el clon no pareció inmutarse por lo que la peli morada se preguntó si estaría durmiendo. Una nueva idea llegó a su cabeza, cerró los ojos y trató de concentrarse.
No sabía desde cuándo o cómo había empezado pero ella sabía que Mewtwo podía sentir sus pensamientos y, de vez en cuando, ella también. No podía llamarlo vínculo o algo cursi como eso pero era algo más o menos parecido.
-Mewtwo, ¿puedes escucharme? –pensó sin abrir los ojos, intentando poder sentir algo de los pensamientos del clon. Al principio sintió un ligero cosquilleo en la base de la nuca y luego una ligera presión – ¿Mewtwo?
-Puede oírte fuerte y claro la primera vez, humana. No es necesario que te metas en mi cabeza.
Murazaki abrió los ojos con sorpresa al escuchar la voz de Mewtwo, llevó sus ojos lilas hasta donde se encontraba el clon y se encontró con los ojos amatistas de este devolviéndole una mirada algo fastidiada. La peli morada se sonrojó un poco y se disculpó.
-L-lo lamento Mewtwo. ¿Te desperté? –el clon negó levemente.
-No, he estado despierto desde hace rato. No he podido conciliar el sueño desde hace unas horas.
-¿Has tenido pesadillas? –Preguntó ella en tono de broma pero ante el silencio del clon no pudo hacer más que mirarlo con sorpresa – ¿Eh? ¿De veras has tenido pesadillas?
-No lo sé. –Resoplo con cansancio –Aun no sé si llamarle a eso "pesadillas".
-Oh… espera, quieres decir que hace rato me estabas… ¿ignorando? –La peli morada sintió el tic en su ceja regresar mientras lo miraba entre indignada y curiosa.
-Podrías decir que sí. –Respondió este, sonriendo de forma imperceptible por lo que la chica no se dio cuenta.
-Honestamente no sé ya ni por qué me molesto. –Sonrió algo resignada –Pero me alegra ver que estas bien… me tenías muy preocupada luego de que recibiste esa Bola sombra.
Mewtwo recordaba haber visto más humanos llegar en ayuda de Murazaki y también recordaba cómo aquel dolor en su cabeza lo había hecho desconcentrarse pero no podía recordar mucho de haber recibido aquel ataque del pokémon de aquel hombre. Recordaba un poco el dolor y también la voz de Murazaki llamándole preocupada, pero luego todo se había convertido en un gran punto negro.
-Murazaki, –le llamó algo pensativo, la chica le prestó toda su atención al notar el cambió en su habitual tono – ¿qué es lo que ha pasado?
-¿No recuerdas nada? –Ante su silenció la peli morada supuso que no –Bueno, no es de extrañar… Te desmayaste luego de recibir de lleno ese ataque. Como puedes ver todo ha salido bien, logramos librarnos del equipo Rocket por ahora.
-¿…Cómo?
Murazaki suspiró. Realmente no quería contarle nada al clon pues no quería estresarlo ahora que finalmente tenía la oportunidad de curarse por completo pero no necesitaba conocer a fondo a Mewtwo para saber que este no iba a estar tranquilo hasta que le contara todo.
-Antes de salir a buscarte al dirigible del equipo Rocket, llamé a Lance para darle indicaciones de dónde estaba y que iba a necesitar de su ayuda. Gracias a Arceus él, Steve y Wallace llegaron a ayudarnos cuando ese ataque te alcanzó; Steve se encargó de los pokémon heridos y Wallace te atrapó antes de que cayeras. De no ser por ellos, tal vez no hubiésemos podido escapar.
Mewtwo asintió levemente, tratando de recordar poco a poco los detalles de antes de ser golpeado por la Bola sombra. Luego de unos momentos de silencio, el clon volvió a fijar sus ojos en la peli morada.
-¿Qué ha pasado con ese hombre? –Murazaki le dedicó una mirada curiosa y Mewtwo dudó unos momentos si preguntarle o no, no estaba en su naturaleza ser considerado ni mucho menos con los humanos pero estaba consciente de que ese era un tema delicado para la chica y francamente, la expresión de dolor en su rostro luego de descubrir la identidad del encapuchado le molestaba de cierta manera. Aunque aún no estaba muy seguro del porqué. –El encapuchado nos atacó. Tú… hermano.
La peli morada ensanchó un poco los ojos al entender y, casi de inmediato, apartó la mirada de Mewtwo, su rostro reflejando nuevamente el dolor y la tristeza que le causaba el recuerdo. Aunque no le estaba mirando, el clon notó cómo sus ojos se humedecieron peligrosamente y el sintió un poco de pánico, obviamente sabiendo cómo manejar dicha situación.
-Mi… mi hermano… el logró escaparse junto con el resto del dirigible… –le respondió en un susurro, pero Mewtwo logró escucharla –ni Lance ni yo hemos logrado detenerle y… ha podido escapar frente a nuestras narices. Lo siento.
-¿Porqué te disculpas? –Frunció un poco el ceño, sonando entre molesto y confundido, el pánico que sentía no le ayudaba mucho tampoco. –No ha sido culpa tuya al fin y al cabo.
-Ya sé, créeme que yo tampoco estoy segura de por qué me estoy disculpando, –soltó una pequeña risilla sin ganas –pero… después de todo él es mi hermano. De alguna u otra forma, siento que todo lo que pasaste es en parte mi culpa.
El clon no le dijo nada, solo se dedicó a mirarla intrigado. Murazaki no pareció notarlo, seguramente estaba pensando en un montón de cosas a la vez; sin poder detenerse, Mewtwo dejó que la curiosidad lo embarcará, muchas preguntas rondando por su cabeza desde que supo que aquel hombre era el hermano mayor de Murazaki.
-Mu… Murazaki. –La llamó algo dudoso, ella alzó la cabeza lentamente, sus ojos aun humedecidos –No es tú culpa.
No era su intención sonar más severo de lo que tenía planeado pero, por favor, en su vida había tenido que consolar a alguien al borde del llanto, sin mencionar que ese alguien era de la especie que tanto dolor le había causado y que tanto odiaba. Que aun odiaba. Pero aunque Mewtwo era terco y desconfiado en extremo, sabía que Murazaki era uno de los pocos humanos que se había ganado su confianza. Quizá aun se resistía a ese extraño sentimiento pero sabía que estaba allí.
Él estaba consciente de que esa extraña chica que de una u otra forma se le había metido por los ojos no era la culpable de nada.
Murazaki pareció un poco sorprendida al principio, no estaba seguro si se debía al tono de voz que había usado o por lo ridículamente nada parecido a él que había sonado esa pequeña línea; sin embargo, ella asintió y se frotó los ojos con el dorso de la mano. Mewtwo notó el vendaje en uno de sus brazos y las curitas en su rostro y no pudo sino sentirse peor.
Arceus, ¿Qué le había dado esta mujer para hacerle actuar tan fuera de sí tan seguido?
-Gracias Mewtwo –le sonrió ella aparentemente más tranquila –de verdad puedes ser agradable cuando te lo propones ¿sabes?
-No te acostumbres. –Bufó este y ella se rió levemente.
-La verdad es que hay otro motivo por la que he venido a verte Mewtwo –él le devolvió la mirada y le indicó que continuara –sé que vas a pensar que estoy metiendo las narices en algo que no me importa pero quisiera saber más acerca de ti.
El clon primero ensanchó los ojos y luego la miró interrogante, enarcando una ceja.
-Hoy me di cuenta de que a pesar de que te he estado ayudando por algún tiempo, la verdad no se absolutamente nada de ti y tú no sabes nada de mí. –Sé más de ti de lo que te imaginas –pensó el clon, mordiéndose la lengua –Por eso quisiera saber un poco más de ti y, si te parece bien, yo también te contare algo de mí si quieres saber.
La peli morada no pensaba que Mewtwo fuese a aceptar ese trato, seguramente mofándose de ella con un "¿Y por qué querría yo saber de una humana?" o algo así pero, aun así, Murazaki pensó que no tenía nada que perder. Esperó a que este comenzara a reírse y la rechazara con un comentario sarcástico pero este nunca llegó.
Ella lo miró curiosa y él asintió.
-Está bien. –Mewtwo observó la mirada incrédula que le dedicaba la chica y sonrió un poco más notablemente. – ¿Qué? ¿Es tan increíble que aceptara?
-Bueno pues… sí. Es decir, no pensé que quisieras saber más cosas de mí. –Le respondió Murazaki genuinamente sorprendida. Mewtwo cerró los ojos y se alzó de hombros.
-Tengo mis motivos. Ahora, ¿qué es lo que quieres saber?
Murazaki le preguntó todo lo que le vino a la mente, de dónde venía, por qué podía hablarle telepáticamente, por qué el equipo Rocket le perseguía y otras cosas más. Mewtwo la calmó y comenzó a responder una a una sus preguntas, tomándose su tiempo de vez en cuando, cosa que la peli morada entendió. Seguramente para el clon el contarle todas esas cosas era bastante difícil.
Mewtwo le contó que su origen no era el mismo que el de otros pokémon, sino que había sido creado por humanos a partir de restos fosilizados de un Mew para que fuere una versión mejorada de dicho pokémon, convirtiéndolo en el pokémon más poderoso del mundo y cómo, al ver que no valía nada para aquellos que le habían dado la vida, destruyó el laboratorio por completo. También le contó que Giovanni le había propuesto un supuesto trato para ayudarse mutuamente pero que al final no era nada más que un engaño para utilizarlo.
Murazaki le escuchaba atentamente a cada palabra sin evitar poder evitar sentirse mal por todas las cosas que había tenido que pasar Mewtwo a lo largo de su vida. –No es de extrañar que no le agraden los humanos, –pensó –los primeros que conoció solo lo veían como un objeto.
El clon continuó, comenzando a contarle el cómo había planeado conquistar el mundo usando clones creados de los pokémon de otros entrenadores, de su pelea con Mew y de cómo al final se había dado cuenta de que tanto clones, pokémon y humanos podían coexistir mutuamente gracias a la valentía de un chico humano que se había interpuesto en su pelea con Mew solo para detenerlos.
También le contó que él y los demás clones habían venido al Monte Quena para poder vivir en paz, pero que Giovanni, en su afán de capturarlo, casi lo destruye a él y al lago pureza. Nuevamente le dijo que fue gracias a la ayuda del mismo chico que él había podido escapar y también que había sido él el causante de la misteriosa desaparición del lago.
Mientras Mewtwo le contaba más y más detalles de lo que había sido su vida, Murazaki se sentía cada vez más fascinada por este. La vida de Mewtwo había sido muy dura y había tenido que ver la parte más oscura de la humanidad pero aun así, de alguna manera, se las había arreglado para ver la luz al final del túnel.
Finalmente, el clon le contó que había decidió viajar por el mundo para buscar su propósito en la vida. Siempre solo. Siempre resguardado por la luz de la luna. Le dijo que, en su último destino se había encontrado con tres de los ejecutivos del equipo Rocket: Atenea, Petrel y Atlas y que no tuvo otra alternativa que enfrentarse a ellos; luego de recibir mucho daño por parte de estos, se las había arreglado para escapar y esconderse dentro del bosque Petalia que contaba con una inusual neblina la cual usó para perderlos.
Luego de desmayarse un par de veces y pasar allí quién sabe cuánto tiempo, Pikachu lo encontró y lo demás ella ya lo sabía.
Murazaki se quedó callada por un largo tiempo, pensativa y Mewtwo lo comprendió y prefirió guardar silencio. No era fácil digerir tanta información, mucho menos la que le había dicho de forma tan súbita así que era natural que ella se encontrase en shock.
Era bastante obvio que Mewtwo no conocía del todo a la peli morada.
-Creo que entiendo más o menos tu historia. –Dijo, colocando su mano en la barbilla –Básicamente Giovanni quiere destruir tu voluntad y que vuelvas a ser parte de su ejército pokémon o algo así ¿no?
Esta vez Mewtwo no se quedó callado para darle tiempo a Murazaki de reponerse, se quedó callado para reponerse él del tono tan casual que había utilizado ella para resumir todo lo que le había estado diciendo. –No sé ni para qué me molesto. –suspiró mentalmente.
-Supongo que es un punto de vista válido. –Le respondió neutralmente –Aunque aun no podemos estar seguros si eso es todo lo que planea.
-¡Pues a mí me parece bastante claro! –Se cruzó de piernas y de brazos –Quiero decir, tú mismo lo has dicho, no es la primera vez que lo intenta.
-La última vez que nos enfrentamos me aseguré de borrar su memoria y la de sus secuaces –le respondió con calma –y aun así, tanto Giovanni como Domino parecen recordar con claridad lo que pasó aquella vez.
-Quizá hayan encontrado un método para recordar esas memorias… Yo, personalmente, no conozco a Giovanni aun pero según lo que he escuchado de Lance y de Red-san parece ser un tipo bastante intuitivo y cauteloso… no me parece extraño pensar que haya podido contrarrestar la amnesia.
-Es una posibilidad.
-Bueno, obviando eso, –el clon alzó la mirada y ella le dedicó una sonrisa de oreja a oreja –me alegra mucho que hayas confiado en mi Mewtwo, te lo agradezco. Ahora supongo que es mi turno, ¿hay algo que quieras preguntarme?
Mewtwo asintió y pensó en qué preguntarle.
-Pikachu me contó que estabas buscando a tu hermano cuando nos conocimos, ¿puedo saber porqué?
La pregunta no tomo por sorpresa a Murazaki quien se imaginó que una de las preguntas que este le haría sería en relación a su hermano así que se acomodó y trató de buscar las palabras para comenzar a explicarle. El clon esperó, mirándola con curiosidad, el recordaba cuando ella, siendo una niña, había visitado el Cañón Pureza con su hermano y ambos se veían felices con la compañía del otro por lo que no podía evitar preguntarse qué había pasado con el pasar de los años.
-Bien, es una historia algo larga… creo que tomará algo de tiempo pero déjame contarte todo desde el principio ¿sí? –Mewtwo asintió y ella tomó aire. –De acuerdo… Mi hermano, Shunsuke, ha sido la persona más importante para mí desde que tengo memoria aun más que mis padres y aunque entre nosotros había una diferencia de cinco años, siempre estábamos juntos. Desde pequeña yo nunca tuve una… ermm… digamos "buena" relación con otras personas y solo confiaba en mi hermano así que para mí fue muy difícil hacer amigos que no fueran pokémon.
»Cuando mi hermano recibió su primer pokémon a los diez años, como la mayoría de los entrenadores, no pasó mucho tiempo para que el también saliera en su propio viaje –ante el recuerdo la peli morada se rió suavemente –recuerdo que no le solté el brazo hasta que llegamos al puerto y que lloré como una bebe cuando se fue. Creo que pasaron un par de años antes de que regresara a casa aunque solo fue para ganar la medalla del gimnasio. La última vez que fue a casa creo que fue en mi noveno cumpleaños.
»Aunque la separación fue bastante dura para mí, creo que logré acostumbrarme de alguna u otra forma, traté de abrirme más con otras personas y de hacer amigos. Mi hermano llamaba a casa de vez en cuando al llegar a un centro pokémon y me contaba todo lo que había hecho en sus viajes y todos los diferentes pokémon que había visto; quizá fue eso lo que me motivo también a ser entrenadora y, cuando cumplí los diez años, también recibí mi primer pokémon del profesor Oak.
»A diferencia de mi hermano yo no tenía tanta confianza como para salir sola de viaje así que él me prometió regresar a casa y llevarme con él en sus viajes mientras comenzaba a acostumbrarme, creo que le esperé un año pero nunca volvió y siempre que trataba de llamarlo a su Videomisor o su PokeGear nunca contestaba y perdimos contacto con él.
-¿Desapareció tan de repente? –Preguntó Mewtwo, dándose cuenta lo metido que había estado en la historia de Murazaki, ella asintió.
-Al principio, cuando no podía contestar las llamadas siempre llamaba de vuelta pero fue dejando de contestar hasta que ya no lo pudimos ubicar más por ninguno de sus transmisores. El último que lo vio fue Lance, ellos siempre habían sido muy amigos pero cuando desapareció ni siquiera él sabía en dónde se encontraba; mi hermano era siempre muy directo con sus palabras y no le gustaban las mentiras pero recuerdo que la última vez que hable con él parecía estar ocultándome algo y parecía más demacrado que de costumbre aunque me había asegurado que no era nada.
»Durante ese tiempo en que no supimos nada de él, mis padres se separaron y tuve que mudarme con mi madre a Cuidad Verde. Las últimas noticias que tuve de mi hermano fue en mi onceavo cumpleaños donde Alder me dijo que escuchado que habían visto a un entrenador con las características de mi hermano junto a un enorme Charizard rondando por el Bosque Blanco, así que decidí que si había una persona que podía encontrarlo entonces esa iba a ser yo, después de todo lo que mi hermano había hecho por mí era lo mínimo que podía hacer.
»Empaqué mis cosas, tomé mi Pokedex, mis Pokeball y a Natsu y salí de casa sin decirle nada a nadie, fue muy duro al principio y no voy a negar que a veces quería regresar a mi casa pero mi deseo por ver a mi hermano de nuevo me motivó a seguir adelante. Tomé uno de los ferris que salían a Isshu y empecé mi viaje pokémon… creo fue gracias a eso que todo mi mundo cambió. He conocido a tanta gente y a tantos pokémon diferentes, tantas historias, tantas cosas que jamás pensé llegar a ver –una suave risa volvió a escapar de sus labios –es algo irónico tal vez, creo que en algún punto de mi viaje, encontrar a mi hermano dejó de ser una prioridad y me dejé llevar por viajero interior.
-¿Y no has tenido más pistas sobre él desde que te fuiste?
-No, todos los detalles que me daban eran muy vagos para significar algo… era como si mi hermano no quisiese ser encontrado, lo cual tiene sentido ahora que lo he visto de nuevo. La única pista que significó algo fue la invitación que le habían enviado para ir a Isla Nueva –Murazaki alzó la vista y le miró con curiosidad –ahora que lo pienso, tú eras ese supuesto entrenador todopoderoso ¿no? ¿De casualidad mi hermano fue a esa isla?
Mewtwo negó.
-No recuerdo haber visto a alguien como él, y los que llegaron a la isla no eran muchos.
-Ya veo, –la peli morada resoplo y apartó uno de los cabellos del fleco del rostro –no esperaba mucho tampoco pero es bueno saber que la única pista que tenía no sirvió de nada. Hablando de viajes innecesarios.
-¿Has ido a Isla Nueva? –Mewtwo le preguntó sin dejar que la curiosidad fuese evidente en su tono de voz, al notarlo se maldijo internamente.
-No hace mucho he ido hasta allá, aunque he tenido esta invitación por bastante tiempo… es solo que… no sabía si volver a pisar Kanto o no. No he vuelto a casa desde que salí de viaje y eso fue hace siete años.
Mewtwo asintió, no sabiendo qué decir o si debía decir algo. Por lo que podía entender, ni siquiera la misma Murazaki sabía qué le había pasado al pelinegro para terminar siguiendo órdenes del equipo Rocket e incluso llegar a atentar contra su propia hermana; alzó un poco la vista y la vio observando el firmamento nocturno con ausencia y una parte (una muy pequeña parte) deseó tener algunas palabras de consuelo ya que, créanlo o no, el clon había notado la creciente incomodidad que sentía cuando veía que Murazaki ponía ese tipo de caras.
La chica notó el prolongado silenció que Mewtwo parecía mantener y se preguntó si lo hacía para darle tiempo de recuperarse de aquellos recuerdos, –Tal vez es más considerado de lo que pensé –se dijo a ella misma, sonriendo por primera vez desde que hubo terminado su historia.
-Sé que aun no es mi turno pero, ¿puedo preguntarte algo? –Cortó el silencio una vez vio que el ceño del clon se fruncía un poco más, este volvió a dirigirle la mirada, dejando su conflicto interno a parte y asintió – ¿No tienes frío?
Mewtwo parpadeó un par de veces, claramente sin esperarse esa pregunta tan fuera de tema. Pero de nuevo tuvo que recordarse que Murazaki no era una persona precisamente predecible.
-Estoy bien. Deberías preocuparte más por ti, esa ropa que llevas no parece muy abrigada y ustedes los humanos tienden a sentir frío por el más mínimo cambio en el clima.
Murazaki se sonrojó hasta la raíz del cabello. – ¿D-desde cuándo te fijas en lo que llevo puesto? –Escuchó Mewtwo a través de su vínculo telepático, la peli morada se protegió el pecho con los brazos y cruzó las piernas para otra dirección sin que el sonrojo en su rostro desapareciera. El clon enarcó una ceja sin entender su reacción. – ¿Qué tiene eso de malo? –.
La chica no le contestó pero desvió el rostro con el ceño algo fruncido. Mewtwo suspiró.
-Honestamente, cada vez entiendo menos a los humanos. Hay algo más que quiero saber… –Ella asintió y se relajó un poco. – ¿Por qué me estas ayudando?
Murazaki se encontró con la mirada del clon y se quedaron mirando a los ojos del otro por lo que pareció ser un largo tiempo. Ella pensó un poco en su respuesta, buscando las palabras correctas para explicarle.
-Creo que al principio lo hacía por Pikachu, eso debes saberlo ¿verdad? –El asintió.
-¿Aun me ayudas por esa razón o existe otra? –Ella le sonrió y asintió.
-Hoy luego de darme cuenta que no sabía nada de ti, me puse a pensar en por qué seguía ayudándote… es verdad que, en parte, es por Pikachu y porque pareces ser muy importante para él pero eso no es todo. No estaba segura la primera vez que los pensé pero luego de escucharte estoy segura… Mewtwo, tú me recuerdas tanto a mí cuando salí de casa.
El clon ensanchó los ojos con sorpresa, de todas las respuestas que pudo imaginarse que le podría dar, nunca pensó que le respondería con algo como eso. Murazaki no dejó que su sonrisa flaquea, aun cuando Mewtwo frunció un poco el ceño, en cambio, solo soltó una ligera risa y agitó las manos.
-No lo estoy diciendo para molestarte ni para que me lo tomes a mal, –trató de defenderse ella antes de que él se enojara –pero no estoy mintiendo Mewtwo. Me recuerdas tanto a mí cuando me fui de casa. Desconfiada, aturdida, arrogante hasta cierto punto y sin comprender nada de lo que me rodeaba pero con aires de saberlo todo… pero más que nada, tan irremediablemente sola. –Su mirada se suavizó al igual que su sonrisa –Creo que tú y yo nos parecemos un poco en ese aspecto Mewtwo. Ambos sabemos cómo se siente la soledad.
Sin poder responderle el clon solo se quedó allí en medio del manantial, sin apartar su mirada de los ojos lila de Murazaki que no solo le transmitían tantos sentimientos diferentes, sino que también le contaban silenciosamente por toda la soledad que había tenido que pasar. Ambos habían vivido cosas diferentes y de maneras diferentes pero, hasta cierto punto, ambos podían entenderse mutuamente.
-Sé que no es lo mismo –continuo ella –sé que lo que tú y yo hemos tenido vidas muy diferentes pero ambos conocemos lo que es estar solos. Yo ya no estoy sola. Tengo a mis pokémon, a Pikachu y los amó más que a nada en este mundo pero también tengo amigos que se preocupan por mí y estoy segura que de no haberme ido cuando lo hice jamás hubiese sido lo que hoy soy.
Murazaki se levantó de la roca donde hasta ahora se encontraba sentada y caminó hasta donde él estaba, deteniéndose cuando el agua del manantial le cubría hasta un poco más arriba de las rodillas. En ningún momento el contacto que mantenían sus ojos con los de él se rompiera y sin dejar que esa pequeña sonrisa reconfortante dejara sus labios; instintivamente, Mewtwo retrajo un poco los músculos de su cuerpo, para nada acostumbrado a una situación como esta.
-Yo pude salir de mi soledad pero ¿Qué hay de ti Mewtwo? –El calló al igual que ella. No era su intención presionarlo y tampoco iba a obligarle a responderle, todo lo que ella quería era transmitirle todo lo que había estado pensando –No necesitas responderme, –le tranquilizó suavizando su voz –tampoco espero que lo hagas. Pero quiero que sepas que estoy dispuesta a ayudarte Mewtwo. Que sepas que no todos somos malos y que no importa si no volvemos a vernos luego de esto, yo quiero estar allí para ti. Para que ya no te sientas solo.
-Quiero que cuentes conmigo no importa qué. –Terminó en su mente, sabiendo que el clon la escucharía.
Y solo se quedaron allí, los dos callados y sin atreverse a apartar la mirada de los ojos del otro. Ella solo le sonreía sin decirle más, bastante satisfecha con lo que ya le había dicho y él solo trataba de absorber todo lo que ella le había dicho; Murazaki hizo ademán de acercarse un poco más pero los reflejos de Mewtwo actuaron sin coordinación con su mente e hicieron que este se alejara un poco más.
Murazaki no se molestó ni tampoco se sintió incómoda o como una idiota. Ella simplemente asintió y salió lentamente del manantial, desconectando finalmente sus miradas pero sin hacer desaparecer la sonrisa en sus labios.
-No quiero presionarte, sé que te he dicho muchas cosas que no te esperabas. Pero no me voy a retractar ¿eh? –Se rió ella al llegar a la orilla –Soy muy cabezota como para echarme para atrás, supongo que en eso también nos parecemos. –Se colocó los zapatos y se dio la vuelta para regresar a la casa –Mañana vendré a ver cómo estas ¿de acuerdo? Tenemos todo bien vigilado así que no te preocupes, déjanos todo a nosotros. –Sintiendo la mirada del clon aún sobre ella, giró el rostro y agitó una mano lentamente en ademán de despedida –Buenas noches Mewtwo. Descansa.
Con eso se dio la vuelta y comenzó a caminar en dirección a la casa de Susume, seguramente sus pokémon se estarían preguntando a dónde habría ido hasta esas horas de la noche y Lance y Susume la regañarían por estar llegando tan tarde, alegando que estaba herida y que tenía que cuidar más de su salud. Una brisa nocturna la hizo detenerse a cubrirse los brazos y estornudar.
Mentalmente le dio la razón a Mewtwo al recordar que este le había dicho que los humanos podían sentir frío al mínimo cambio del clima y deseó no haber pescado un resfriado. No tardó mucho en llegar hasta el frente de la casa, encontrándose con sus pokémon jugando o durmiendo de aquí para allá los unos con los otros; Pikachu fue el primero en notar que había vuelto y saltó a sus brazos alegre.
Ella le acarició la cabeza con cariño y el pequeño saltó hasta su hombro, juntando su mejilla con la de su entrenadora. Murazaki se rió al sentir el cosquilleo de la electricidad de su pokémon y tomó el pomo de la puerta para entrar.
-Buenas noches… Murazaki. –Escuchó la inconfundible voz de Mewtwo dentro de su cabeza y sin querer, se giró en dirección del manantial.
Pikachu la miró interrogante pero ella solo le sonrió, indicándole que no se preocupara y aun con la sonrisa adornando sus labios, entró a la casa mucho más tranquila.
Gaaaaaaaaaaaaaaaaaaash, bueno Hello gente, me extrañaron? Yo les dije que iba a actualizar así que no se preocupen xD solo me he demorado un par de días más porque me faltaban unos detallitos ;P Ok, pasemos a las aclaraciones de acuerdo?
*Primero que nada, quisiera disculparme si Mewtwo me ha quedado muy OoC en este capitulo. Siempre he tratado de llevar el mismo ritmo pero al final, la última palabra la tiene ustedes. Bien, si me ha quedado más OoC es porque necesito que sea un poco menos... ermmm... él y que por el bien del fic se comporte un poco xD Si me he pasado, me disculpo pero he tratado de contener mi escritora cursi lo más que pude.
*Aquí tienen un poco del pasado de Mura-chan, en sí no es una historia muy complicada y, aparte de lo de su hermano y otro incidente que mencionaré más adelante, no ha tenido una infancia traumática. Solo se trataba de una niña tímida y desconfiada que salió al mundo creyendo que podía con él. (No muy diferente a como somos cuando tenemos que irnos de casa xD)
*Todo lo que Mewtwo le ha dicho (como ya todos sabrán) ha sido lo que ha pasado en la Película y en la OVA, los demás es mi suposición en base a lo que nos dijeron cuando Mewtwo se fue con los clones del Lago Pureza y las introducciones de las demás películas. Sé que no es muy importante pero igual quería aclararlo.
Este capítulo no tiene muchas aclaraciones en realidad, solo recordatorios, pero si se me ha pasado algo recuerden que siempre pueden preguntar en los review o por MP ;O
Bueeeeeeeeeeno, me he abstenido de meter a Amber a esto porque creo que aun es muy pronto y a nosotros aun nos queda historia. Lo mismo pasa con el trauma que causo que Mura-chan lleve un arma de electrochoque con ella. Siento que se me escapa algo pero mi memoria es pésima como siempre...
¡AH! Antes de terminar quiero agradecer de nuevo a los maravillosos review que me dejan. En serio, ustedes me hacen querer seguir con la historia con más y más ganas (y más y más rápido aunque no lo parezca xD) me hacen tan feliz con cada comen que me dejan TwT también a los que ponen mi historia como Follow o Fav y a los que simplemente la leen. Espero estén disfrutando la historia tanto como yo disfruto escribirla.
Ermm creo que no tengo más nada que agregar, como siempre nos leemos en dos semanas ;O
ByeBye~
