Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes pertenecen a GameFreak, solo soy responsable de mi OC.
Advertencias: OC, puede que un toque de OCC. Este fic esta clasificado como T, ya que a lo largo del fic habrá violencia y contenido considerado Lemon (aunque aun falta mucho para eso) aunque la pareja es MewtwoxOC la relación no será PokémonxHumano, ya lo aclararé conforme avance el fic.
Aclaraciones:
-Hablan personajes-
-Pensamientos de los personajes-
"Hablan los pokémon"
Summary: Murazaki, una joven entrenadora, está buscando a su hermano desaparecido. Mewtwo está debil y no puede valerse por sí mismo ¿Se encontrarán? Giovanni recuerda todo y ahora quiere venganza
Capitulo XVI:
Paz, ¿Supuesta paz?
Al día siguiente, Murazaki y Pikachu se despertaron temprano gracias al canturrear del pequeño Pidgey en la ventana, acompasado por los trinos de los demás pokémon voladores que sobrevolaban el Cañón Pureza. Murazaki se tomó su tiempo para estirarse un poco y terminar de despertarse, después de todo había pasado algo de tiempo desde que dormía en una cómoda cama y ya se había acostumbrado un poco a dormir a la intemperie.
Pikachu en cambio decidió ignorar al Pidgey y volvió a enterrarse entre las cobijas para seguir durmiendo. La peli morada se rió ligeramente para no despertarle y le acarició el lomo, el roedor dejó salir un agradable suspiro y sus mejillas soltaron algunas chispas.
Murazaki se paró y decidió empezar su día con una refrescante ducha, luego bajaría a desayunar algo y a darle de comer a sus pokémon. Cuando salió del baño, se colocó una muda de ropa que llevaba dentro de su bolso y que consistía en una camisa de tirantes beige y unos pantalones negros, cortos hasta la rodilla. Le dio una última mirada a Pikachu y, al ver que había vuelto al mundo de los sueños, prefirió dejarle dormir.
Pidgey saltó de la ventana hasta la cómoda que estaba cerca de ella y Murazaki se acercó lo suficiente como para que este pudiera volar una corta distancia de la cómoda a su hombro. Al salir de la habitación, el aroma de comida recién hecha llego hasta su nariz; al llegar hasta la sala vio a Susume salir de la cocina con un par de platos en sus manos, en la mesa donde se encontraban los demás platos Lance estaba terminando de devorar un par de panqueques.
Ambos notaron su presencia y la saludaron dándole los buenos días, ella devolvió el saludo y se sentó junto a Lance para servirse con la comida que Susume le ofrecía. El desayuno transcurrió sin mayores percances, al terminar, Lance se levantó y le pidió el teléfono a Susume; al indicarle donde estaba el pelirrojo se disculpó por las molestias y salió del comedor.
Susume y Murazaki lavaron los platos mientras charlaban animadamente, la peli morada acarició el lomo de Pidgey, el cual estaba concentrado en eliminar cada una de las migajas de la mesa. Al terminar, Susume le cambió el vendaje del brazo por otro nuevo, haciendo lo mismo con las curitas en el rostro de la chica para luego concentrarse en las heridas en el ala del pokémon volador.
-¿Cuándo cree que pueda volver a volar, señora Susume? –Le preguntó Murazaki a la mayor, masajeando las alas del Pidgey mientras Susume buscaba un nuevo cambio de vendas.
-Bueno, sus heridas se han curado bastante bien y está en mejores condiciones pero por ahora deberá quedarse así un par de días más hasta que las alas sanen por completo. Por supuesto, todo esto depende de la rapidez con la que se mejore.
Ella asintió y ayudó a terminar de colocar los vendajes alrededor de las alas de Pidgey. El pequeño saltó de su regazo al suelo y sacudió su plumaje, esponjándolo ligeramente.
-Ahora que estás listo, ¿podrías hacerme el favor de despertar a Pikachu, Ochibi-chan? –Le preguntó Murazaki, sonriéndole al pequeño. Este asintió felizmente y se dirigió hasta el cuarto donde estaban durmiendo no hace mucho con energías renovadas.
-¿Vas a ir a algún lado hoy, Murazaki-chan? –Preguntó la mayor con curiosidad mientras guardaba las vendas y demás ungüentos en un estuche, la peli morada asintió y se levantó del sillón para estirarse un poco.
-Quisiera ir a un centro pokémon a hablar con el Profesor Oak, tengo un par de cosas que quisiera consultar con él… además estoy algo preocupada y me gustaría hablar con Cintia-sensei de la situación en Sinnoh.
-¿Y por qué no lo llamas de aquí? La verdad me preocupa que te vayas sola; no sabemos lo que el equipo Rocket esté haciendo.
-Me preocupa más dejarlos a usted y a Mewtwo aquí solos pero necesito enviarle a algunos de mis pokémon también y para eso necesito las máquinas del centro pokémon. –Le sonrió un poco para tranquilizarla –No se preocupe, aunque no lo crea soy bastante fuerte y mi equipo ya está completamente descansado así que no me pasará nada.
Susume frunció un poco el ceño, insegura e iba a decirle otra cosa a Murazaki, pero se vio interrumpida cuando Lance entró por la puerta, disculpándose nuevamente con la mayor por haber tardado tanto en el teléfono. Por su expresión parecía algo alterado y cuando llegó hasta ellas se sentó en uno de los mullidos sillones con un suspiro exasperado. La peli morada alzó una ceja con curiosidad.
-¿Ha pasado algo Lance? No tienes muy buena cara. –Lance lanzó un nuevo suspiro y la miró con cansancio.
-He hablado con los de la Elite Four de Kanto, Johto, Hoenn y Sinnoh. Aparte de explicarle a detalle a Alder mientras iba camino a Unova para comunicárselo a sus altos mandos… juró por Arceus que nunca más aceptaré hablar con todos ellos por separado, simplemente me vuelven loco. –Murazaki se cubrió los labios con una mano para evitar que una pequeña carcajada se escapara de estos.
-Pensé que tenías experiencia lidiando con los miembros. –El pelirrojo bufó y se pasó una mano por el cabello.
-Con los cuatro de Kanto y Johto. Trata de sumarle a eso ocho miembros más preguntándote por qué no se los había informado antes y cómo el equipo Rocket ha podido trabajar tan ágilmente bajo nuestras narices, entre otras cosas mientras tú tratas de explicarles cómo Giovanni es una comadreja escurridiza desde siempre y que te escuchen sin volverte loco. Adelante, te reto.
Esta vez Murazaki se carcajeó sin tratar de esconderlo y le dio un par de palmaditas en el hombro al pelirrojo.
-Es en momentos así que recuerdo porqué renunció a los títulos siempre que logro ganar algún torneo. Sus trabajos son sinceramente horribles. –Lance se rió un poco también, un poco más calmado.
-Ya que lo mencionaste, ¿Cuándo vas a retar a los líderes de Kanto? Recuerdo también que llegaste hasta la torre de batalla en Johto pero no volviste más. No sería un mal momento para nombrar a otro campeón ¿sabes? Un descanso no me caería mal.
-¿Y terminar como estás tú ahora? No, gracias. Además, no creo que haya alguien mejor para el título que tú, Lance; eres simplemente la imagen perfecta de lo que un campeón debe ser.
Lance se sonrojó ligeramente pero apartó el rostro, rascándose un poco la mejilla avergonzado por el súbito elogio, sin embargo, la peli morada no se dio cuenta ya que al escuchar un sonido tras de ella, se giró para encontrarse a Pikachu con los ojos un poco adormilados con Pidgey montado sobre su cabeza. El roedor se detuvo cuando estuvo frente a ella y bostezó, ella sonrió y se agachó para tomar las mejillas del pequeño entre sus dedos, jalándolas en diferentes direcciones y haciéndole poner diferentes caras.
-¡Mira quién se ha decidido a levantarse! ¿Nada como dormir en una cómoda cama, eh dormilón? –Murazaki soltó sus mejillas y le acarició el pelaje de la cabeza.
Pikachu se sacudió un poco pero le devolvió una sonrisa algo adormecida, asintiéndole y luego volvió a bostezar para trepar hasta el hombro de su entrenadora. Pidgey aprovechó el escalón y dio un pequeño salto para aterrizar en la cabeza de la peli morada, esta se rió un poco y llegó hasta su bolso para sacar el plato que usaba Pikachu para comer y sirvió comida pokémon. Este se bajo y comenzó a comer un poco más animado.
-Murazaki-chan, –llamo Lance desde el sillón, ella se giró y alzó una ceja – ¿recuerdas que me prometiste que me ibas a explicar qué estaba pasando? Creo que ahora es un buen momento ¿no te parece?
La peli morada ensanchó un poco los ojos y soltó un ligero "oh".
-¡Lo lamento mucho Lance! –Se inclinó a modo de disculpa –Ahora no puedo darte explicaciones, iré al centro pokémon a hablar con el Profesor Oak y si es posible con Cintia-sensei. Pero te prometo que te diré todo lo que sepa en cuanto regrese. –El pelirrojo alzó ambas cejas con sorpresa.
-¿Vas a salir? ¿Por qué no me habías dicho nada? Deja que te acompañe. –Murazaki negó y le sonrió para tranquilizarlo.
-Estaré bien, no te preocupes. –Lance frunció un poco el ceño y estaba a punto de contradecirla pero Murazaki, anticipándose a ese hecho habló primero –Pero si de verdad quieres que esté bien, entonces quédate aquí con la señora Susume y Mewtwo. Yo me sentiría muchísimo más tranquila sabiendo que estás aquí para protegerlos.
Lance seguía sin estar convencido pero la cara de súplica que la peli morada le estaba dirigiendo le hacía difícil el poder negarse. Finalmente suspiró y volvió a recostarse en el sillón.
-Está bien, –dijo finalmente –si eso es lo que quieres que haga lo haré, pero que sepas que no estoy de acuerdo con que te vayas sola ¿eh?
-¡Gracias! –Le sonrió ella – ¡No sabes cuánto te lo agradezco Lance! Definitivamente no sé qué es lo que haría en estos momentos sin ti.
-Sinceramente yo tampoco. –Bromeo Lance y Murazaki se rió un poco.
Pikachu saltó a su hombro una vez hubo terminado de vaciar su plato, la peli morada le acarició la barbilla y se acercó a la mesa para tomar el cinturón donde tenía sus seis Pokeball para colocárselo, seguido de su chaleco al cual Pikachu saltó alegremente para acomodarse dentro de la capucha, finalmente Murazaki se agachó para tomar su bolso y se lo pasó por el hombro.
-Bien, creo que ya estoy lista. Señora Susume ¿podría decirme dónde queda el centro pokémon más cercano? –La mayor se llevo el dedo índice a la barbilla y lo pensó por unos momentos.
-Creo que el de Ciudad Orquídea. –Ella asintió y se dirigió hasta la puerta.
-Bien, estaré de regreso para el medio día si me demoro un poco es porque me he quedado a almorzar, de todas maneras llevo mi Videomisor y mi Pokegear conmigo así que siéntanse libres de llamarme si están preocupados.
-Murazaki. –La peli morada se giró para encarar a Lance, un poco sorprendida por la seriedad tanto en su tono de voz como en su rostro pero lo que más la había sorprendido era que la llamase por su nombre sin el diminutivo "chan" al cual estaba acostumbrada y eso solo quería decir que o estaba muy enojado o iba muy en serio con lo que le fuese a decir. Un poco nerviosa, esperó hasta que este volviese a hablar –Ten mucho cuidado. Y si llegas a encontrarte con alguno del equipo Rocket, sin importar lo insignificante que sea, me llamas de inmediato ¿entendido?
Ella frunció un poco el seño, algo molesta porque el pelirrojo no confiara lo suficiente en ella como para poder manejar sola al equipo Rocket pero tomando en cuenta las revelaciones recientes y la seriedad con la que se lo decía Murazaki se imaginaba que Lance debía estar bastante preocupado por ella y seguramente estuviese asiendo un gran esfuerzo por obligarse a sí mismo a no acompañarla aun en contra de su voluntad. Dejando salir sus ganas de contradecirlo con un suspiro, asintió sin más para luego salir de la casa, no sin antes prometerle varias veces que sí lo llamaría si se daba alguna emergencia.
Al cerrar la puerta tras de sí, resopló con cansancio. Pikachu se asomó por su hombro y la miró con curiosidad al igual que Pidgey quien no se había movido de su puesto sobre la cabeza de la peli morada, ella solo negó con la cabeza mientras reía un poco.
-Tengo dieciocho años y siento que me están tratando como una niña de diez que apenas está empezando su viaje pokémon –colocó las manos en su cadera y arrugó la nariz, dejando escapar nuevamente un suspiro frustrado –Arceus, es lindo que se preocupe por mí pero no tiene que decirlo como si fuera una idiota irresponsable sin causa.
-¿Y no lo eres? –Comentó una voz en su cabeza. Murazaki dio un pequeño respingo al escuchar la voz de Mewtwo de la nada dentro de su cabeza, ensanchó los ojos sorprendida y miró alrededor por instinto.
-¿Mewtwo? –susurró más para sí misma que nada, Pikachu y Pidgey la miraron con curiosidad, el pequeño roedor con algo de suspicacia al haber escuchado el nombre de su creador. – ¿Eres tú? –preguntó esta vez mentalmente para estar más segura de que no estuviera imaginado cosas.
Dentro de su cabeza escuchó un bufido –Por supuesto que soy yo, tonta ¿Acaso alguien más te habla por telepatía? –.
-No tienes que ser tan sarcástico –le regañó frunciendo el ceño y haciendo un pequeño puchero –es solo que no me esperaba a que me hablaras o bueno, no sin que yo te sacara un tema de conversación.
-Es algo tedioso estar solo flotando sin poder moverte. Además no pude solo ignorar el comentario. –Ella alzó una ceja y se cruzó de brazos.
-¿Es decir que has estado escuchándome todo el tiempo? Deberías buscarte un hobby –se rió un poco.
-¿En serio vas a ir a Ciudad Orquídea? –le preguntó ignorando completamente su comentario, ella alzó una ceja sin estar segura del tono con el que se lo había preguntado. Era su tono neutral de siempre, casi desinteresado pero ella había notado algo más.
-Sí, necesito hablar con un par de personas… acaso estas ¿preocupado? –Ella no estaba segura si lo que había notado había sido preocupación pero, vamos, tenía que preguntar. Un silencio la invadió y por un momento pensó que quizás había atinado – ¿Mewtwo? ¿De verdad estás preocupado por mí?
-No lo sé. –Admitió y Murazaki abrió la boca, completamente de piedra –No estoy seguro de cómo sentirme al respecto. Quizás… quizás un poco.
La peli morada no supo que responderle, el que Mewtwo se estuviese preocupando por ella o el simple hecho de que fuese capaz de admitirle cómo se sentía realmente en lugar de hacerla callar y decirle que no era de su incumbencia. –Mewtwo… ¿te sientes bien? –.
El cayó por unos momentos, inseguro de si decirle o no –Yo… no sé qué es lo que me pasa… desde anoche no puedo—Yo—Un ligero gruñido se escuchó –Mejor olvídalo. Tengo muchas cosas en las qué pensar, eso es todo.
Murazaki asintió, comprendiendo que el clon aun no se sentía preparado para ser completamente honesto con ella y que la conversación que habían tenido ayer aun le daba vueltas por la cabeza, pero se sentía un poco feliz al saber que lo que le había dicho no había caído en oídos sordos.
-No te fuerces a ti mismo, si no quieres decirme está bien. Tal y como te dije ayer, no pretendo obligarte a nada. –Le dijo a modo de consuelo –Y no te preocupes que yo voy a estar bien, créanlo o no sé cuidarme a mí misma.
-Eso lo sé. –Respondió el clon como si fuera la cosa más obvia del mundo, Murazaki se sonrojó ante la honestidad de sus palabras –Aunque no me agrada para nada que le pidieras a ese sujeto que me cuidara. Créelo o no, soy más fuerte que todos sus pokémon juntos aunque me encuentre en este estado.
-Sí, sí –se carcajeó ella –aun así, no hay nada de malo querer estar segura de que hay alguien que vele por ti.
-No me agrada para nada, especialmente siendo un humano.
-Pues me aceptaste a mí ¿No? –Comentó suspicaz, Mewtwo soltó un gruñido.
-Eso es completamente diferente. –Masculló y ella sonrió.
-De todas formas, me tranquilizaría mucho saber que hay alguien para vigilarlos así que ¿puedes tratar de aguantarlo hasta que yo vuelva?
-No prometo nada. Solo regresa pronto.
Ella asintió y sacó una de las Pokeball se su cinturón de la cual, al lanzarla, salió Natsu dando un gran bostezo y estirando sus alas. Murazaki se acercó a saludarle acariciando su hocico y este le ofreció su espalda para que ella se subiera, de un salto llegó a su lomo y le indicó al enorme dragón naranja que despegara. Este dio un fuerte rugido y, agitando sus alas, se separó del suelo.
-A Cuidad Orquídea, Natsu. –El pokémon de fuego asintió y agitó las alas en dirección a la cuidad.
-Murazaki, –escuchó la voz de Mewtwo llamarla nuevamente –si algo llegara a pasar, solo dilo y yo iré a ayudarte, ese humano no podría con el equipo Rocket.
Ella ensanchó los ojos, bueno eso sí que no se lo esperaba. No sabía que Mewtwo también podría llegar a ser sobreprotector, muchísimo menos si se trataba de un humano. Cuando iba a responderle que no hacía falta, solo sintió una extraña sensación de vacío en su cabeza.
-Honestamente, –se quejó sin saber si debía sentirse feliz o frustrada por que todos intentaran "protegerla" –no entiendo qué es lo que le sucede a esos dos… parecen mis padres.
Pikachu se rió ante el comentario y se terminó de acurrucar junto con Pidgey en la capucha de su entrenadora con claras intenciones de disfrutar su viaje hasta el centro pokémon, decidiendo que le pediría un par de explicaciones sobre su aparentemente nueva relación con la peli morada a Mewtwo cuando regresaran.
El viaje fue relativamente tranquilo. Por lo único que Murazaki estuvo muy preocupada fue cuando salieron del Cañón Pureza debido a los extraños cambios en el clima, pero el resto del trayecto (corto para su sorpresa) fue bastante sereno. Al aterrizar frente al centro pokémon, la peli morada se estiró un poco al igual que Pikachu tras bajarse de su capucha, Pidgey saltó hasta al hombro de su nueva entrenadora.
-Espérame aquí ¿De acuerdo Natsu? No me demoraré mucho, si alguien trata de fastidiarte espántalos con un Lanzallamas, pero no los quemes ¿eh? –Natsu asintió y ella se despidió para entrar al Centro.
Dentro, un Chansey los saludó sonriente y ella le devolvió la sonrisa para ubicar a la enfermera Joy atendiendo a un par de entrenadores en el mostrador; sin querer molestarla, la peli morada le preguntó al Chansey en dónde podría encontrar los teléfonos para transferencia de Pokeball y esta le señaló la sección de teléfonos a una esquina del edificio. Murazaki le agradeció y se dirigió hasta uno de los teléfonos desocupados.
Pikachu saltó hasta el pequeño mesón que estaba bajo el teléfono y observó a su entrenadora marcar los dígitos de la región de Kanto y los que correspondían con el laboratorio del profesor. Esperó por unos momentos hasta que finalmente la imagen de Samuel Oak junto con un enorme Muk que estaba sobre el apareció en la pantalla, Murazaki parpadeó y se rió bajito, acercando el auricular a su rostro.
-¿Profesor? –Le llamo tratando de sonar lo más formal que pudo aunque un par de carcajadas se le escaparon de los labios, el mayor dejó de discutir con el Muk y saludó con una de sus manos libres, sonriéndole con incomodidad.
-¡Hola Murazaki-chan!, lamento que me encuentres en esta situación tan embarazosa. –Se disculpó haciendo el mayor esfuerzo posible por despegar al Muk de él. La peli morada le sonrió y negó con la cabeza.
-No se preocupe, es solo que no sabía que le gustase tanto a los Muk.
-Para serte sincero, yo tampoco lo sabía. Este es el Muk de uno de mis mejores entrenadores y, como todos los demás, lo mantengo en mi laboratorio cuando su equipo está lleno hasta que me pide que se lo regrese pero es un poco más cariñoso que los demás pokémon. –Explicó él y como si estuviera secundando la declaración del profesor, Muk le abrazó más y Murazaki se rió nuevamente ante la cara que ponía el mayor.
-Eso puedo verlo, ver a Muk así de cariñosos siempre es algo tierno –el Muk del otro lado le sonrió y continuó con su trabajo de semi asfixiar al profesor, la peli morada giró su rostro hasta Pikachu –vamos Pikachu, tú también saluda al profesor.
El pequeño roedor miró con malicia a la pantalla, más precisamente al hombre al otro lado de esta y ligeras chispas salieron de sus mejillas mientras fruncía levemente el ceño. No es que aquel hombre no le cayese bien, relativamente, era una de las pocas persona que él podía aguantar sin querer electrizarle el trasero pero aun así su nivel de confianza era solo un poco más alta que con los demás y eso se debía únicamente a que este era una de las personas en las que más confianza tenía su entrenadora.
-¡Pikachu! –Lo regaño ella al ver las chispas y se volteó a la pantalla, sonriéndole con vergüenza al mayor –Lo lamento mucho profesor.
-No te preocupes, –la tranquilizó riéndose como pudo bajo el Muk –hola a ti también Pikachu, me alegra ver que te encuentras bien. –El pequeño asintió sin quitar la mala cara a pesar del regaño de su entrenadora, Oak volvió a intentar de apartar al Muk de encima de él, esta vez con mejores resultado que la vez anterior –Y ¿qué me cuentas Murazaki-chan? Creo que ha pasado un poco más de una semana desde la última vez que hablamos. Veo que tienes un nuevo amigo ¿eh?
La peli morada sonrío mientras tomaba al pequeño Pidgey entre sus manos y lo bajaba de su cabeza para ponerlo frente a la pantalla y así el mayor pudiera verlo mejor. El pequeño pokémon, al no estar acostumbrado a ese tipo de situaciones, se encogió sobre sí mismo con miedo en los ojos; Murazaki acarició su cabeza emplumada y le dijo que todo iba a estar bien y que no tenía nada que tener.
-¡Hola pequeño! –Lo saludo el mayor con una enorme sonrisa del otro lado de la pantalla –Yo soy el profesor Oak, ¿eres el nuevo amigo de Murazaki-chan? –Un poco cohibido, el Pidgey asintió –está todo bien, no tienes por qué tenerme miedo así que no te preocupes.
Nuevamente Pidgey volvió a asentir con timidez y volteó a ver a Murazaki con urgencia, ella se rió al entender el mensaje y lo tomó entre sus manos para llevarlo hasta su hombro en donde se acurrucó contra su cuello. Murazaki le acarició para volver a mirar hacia la pantalla.
-Es un poco tímido, creo que aun no se ha acostumbrado del todo a la gente.
-Bueno, parece que es solo un pichón así que no me sorprende, ¿Me has llamado para que lo examine?
-No, la enfermera Joy ya lo hizo. La verdad es que lo llamo para enviarle a uno de mis pokémon a su laboratorio. –Oak hizo una cara de sorpresa.
-¿Tan pronto? Bueno ya tienes seis Pokeball ocupadas así que supongo que tu equipo está lleno. –Ella asintió –Bien, de acuerdo ¿a qué pokémon planeas enviarme esta vez?
-Creo que le enviaré a Iicchan, le he pedido mucho estos últimos día y ella aun no está acostumbrada a tanto. –Tomó la Pokeball de su Chikorita del cinturón y la colocó sobre la bandeja de intercambio que había a un lado de la pantalla y esperó a que el mayor oprimiera el botón del otro lado para que comenzara la transferencia. De inmediato la Pokeball comenzó a brillar y en un santiamén ya estaba del otro lado.
-Transferencia exitosa, Murazaki-chan –dijo Oak del otro lado de la pantalla sosteniendo la Pokeball de Chikorita para que esta la viera.
-Se la encargo mucho profesor, cuando pueda volveré a comunicarme con usted ¿de acuerdo? En estos momentos estoy un poco apurada. –Se disculpo ella, el mayor negó con la mano para restarle importancia.
-No te preocupes, sabes que puedes llamarme cuando sea. ¡Ah, casi se me olvida! Yo también quisiera pedirte un gran favor, Murazaki-chan, ¿crees que puedas hacer una entrega por mí?
-¡Por supuesto profesor! Solo dígame qué es lo que tengo que entregar y a quién. –Oak se apartó un momento de la pantalla para buscar algo, cuando regresó, sostenía en sus manos una Moonball.
-Necesito que le lleves esto a la profesora Encina, dile que le agradezco mucho que me hayan ayudado con las investigaciones y que cuando visite Kanto estaré encantado de mostrarle los resultados.
Murazaki no entendió muy bien de que iba la cosa, pero decidió que ponerse a preguntar acerca de lo que el mayor estaba hablando le iba a tomar bastante tiempo y tenía que acortar todo el tiempo que pudiera en orden de regresar temprano para que ni Lance ni Susume (ni Mewtwo) le regañarse luego. Oak colocó la Moonball en la bandeja de su laboratorio y oprimió los botones, Murazaki lo imitó y la recibió sin ningún problema.
-Transferencia exitosa. Me aseguraré de darle su mensaje a la profesora Encina, no se preocupe.
-Entonces lo dejo en tus manos, ¡Cuídate mucho Murazaki-chan! Recuerda llamar a tu casa de vez en cuando.
La peli morada le sonrió algo incómoda y se despidió agitando una mano del mayor, cuando la pantalla se volvió negra dejó salir un suspiro, sinceramente no le gustaba hablar para nada de su casa. Tomó la Moonball y la observó por unos instantes para luego hacerla más pequeña y guardarla en uno de los bolsillos más seguros de su bolso. Nuevamente se inclinó a la pantalla y marcó el número personal que Cintia le había dado; esperó unos minutos hasta que la cara de su maestra apareció en la pantalla.
-Buenos días Cintia-sensei, ha pasado tiempo. –La saludó cordialmente, haciendo una pequeña inclinación. La rubia sonrió apacible y le devolvió el saludo.
-¿Cuántas veces te he dicho que no seas tan formal conmigo? –Le regaño, Murazaki solo se rió con suavidad –Ciertamente ha pasado algo de tiempo Murazaki, es malo que un aprendiz no se contacte con su profesora en mucho tiempo ¿sabes?
-Pues también es malo que la profesora tenga siempre el PokeGear y el Videomisor apagado y no se comunique con su aprendiz ¿no le parece?
-Ah, están apagados porque sinceramente no puedo lidiar siempre con la Elite Four todo el tiempo. No creerías lo terriblemente molestos que son algunas veces, no tengo ni la más mínima idea de cómo Lance lo logra. Ese chico sí que tiene talento y la paciencia de un santo.
-No debería dejarle todo el trabajo a Lance sensei, un día de estos va a explotar él también –se rió ella y la rubia la acompaño también.
-Bien, ¿qué es lo que puedo hacer por ti Murazaki? Tengo entendido que no me has llamado para darme los buenos días solamente ¿cierto?
Murazaki asintió y su cara tomó una expresión más seria que de costumbre.
-La verdad quisiera consultarle un par de cosas…
Mewtwo suspiró nuevamente mientras continuaba observando el vasto cielo azul que se levantaba sobre él. Arceus, no recordaba la última vez que se había aburrido tanto en su vida. El cielo estaba hermoso y el clima no podría estar más confortable pero después de un rato de admirar las creaciones que el Dios pokémon les había regalado, el aburrimiento no se hizo esperar.
El clon se había acostumbrado a vagar en las noches con la luna como única compañía y dejaba los día para dormir y recuperar sus fuerzas, por lo que no estaba acostumbrado a ver aquel paisaje que tenía frente a sus narices y realmente quería hacerse un buen panorama mientras todavía tenía la oportunidad pero vamos, estar flotando todo el día viendo el mismo paisaje podía llegar a aburrir a horrores.
Momentos así, Mewtwo pensaba que no le acería mal una pequeña actividad para distraerse. Podría ser cualquier cosa, desde desobedecer las instrucciones que la curandera humana le había dado de quedarse quieto hasta que recuperase las energías para levantarse y surcar el cielo hasta algo tan simple como una pequeña y sencilla conversación con cualquier otro ser viviente.
El encontrarse a sí mismo ansiando tener la compañía de otro ser viviente le tomó por sorpresa, mucho más al descubrir con quién específicamente no le importaría tener aquel contacto.
Así que Mewtwo decidió tratar de analizar el porqué se sentía en esos momentos, luego de tantos años de perfecta soledad que había mantenido voluntariamente, deseando sentir nuevamente un contacto con otro ser. Mientras más indagaba en sí mismo y en las razones que le habían hecho llegar hasta ese punto, más aparecía en su cabeza aquella melena morada y ojos lila.
¿Es que acaso estaba ya al punto de la locura? ¿Por qué no podía pensar en un par de cosas sin que aquella peli morada se colara a sus pensamientos?
Desde la noche anterior, más específicamente desde la aquella charla que ambos habían tenido, el clon comenzó a tener sentimientos encontrados para con ella. ¿La odiaba? ¿Le agradaba? ¿Qué demonios era lo que sentía hacia ella? ¿Es que acaso era tan difícil conseguir una condenada respuesta?
Para Mewtwo, Murazaki era un ser completamente alienígena a todo concepto que él tenía (y se había creado) de los humanos. No podía ni comenzar a enumerar las cosas que la hacían, a los ojos del clon, totalmente extraña a los demás; lo que tampoco podía terminar de enumerar eran las cosas buenas que la chica le había mostrado y esa falta de defectos a Mewtwo no le gustaba.
No era desconfianza. Él sabía que ella había cometido ciertos errores, tal y como ella bien se lo había dicho, pero que él mismo estuviese escogiendo ver más el lado positivo que el negativo, especialmente tratándose de un humano, era algo que le preocupada a niveles inquietantemente altos.
"Tal vez es porque te gusta ¿no te parece?" Resonó una voz algo infantil y aguda dentro de su cabeza y el clon dejó su enredadera mental para buscar al portador de esta.
Inimaginable fue su sorpresa cuando se encontró nada más al abrir los ojos, cara a cara con Mew.
-¡¿Qué dem—?!
"¡Shhhhhhhhh! No seas escandaloso Mewtwo, no quiero llamar la atención ¿sabes?" le regañó el Mew frunciendo un poco los ojos pero de inmediato volvió a su mirada juguetona en un dos por tres.
Mewtwo en cambio frunció profundamente el ceño.
"¿Qué se supone que haces tú aquí? ¿No deberías estar jugueteando por otro lado, lejos de mí?" Al Mew no pareció importarle mucho el tono amenazante con el que lo cuestionaron, así que se rió un poco y dio una vuelta sobre sí mismo en el aire.
"Estoy aquí precisamente para asegurarme de que estás bien, Mewtwo. Tenías a los de arriba algo preocupados con tu temeraria pelea con el Equipo Rocket." Explico calmado, aunque eso no calmo a Mewtwo tampoco.
"Si tan preocupados estaban, entonces ¿Por qué no bajaron a detenerlos en lugar de quedarse solo mirando?"
"Oh, Mewtwo. Tú también eres parte de los pokémon legendarios ¿verdad? Es obvio que ibas a poder con eso, además, no es como si no te hubiesen mandado ayuda ¿Murazaki te encontró no es así?"
Mewtwo iba a reclamarle un par de cosas más, pero que Mew hubiese nombrado a Murazaki y su encuentro como un hecho más que evidente le llamó la atención.
"¿A qué te refieres con eso? Murazaki y yo nos encontramos por casualidad" el clon entrecerró los ojos con suspicacia "¿No es así?"
"Bueno, en parte sí y en parte no. Yo solo le pedí ayuda a PikachuTwo, que su entrenadora viniese con él y que las cosas terminaran tal y como lo hicieron fue una sorpresa para mí, aunque no tanto para los de arriba. Parece que ellos ya lo sabían."
El clon recordó cuando se reencontró con Pikachu en el Bosque Petalia y este le había dicho que Mew le había informado de lo que le había pasado y en donde se encontraba, sin embargo, lo último que el pequeño pokémon había comentado le molestaba un poco.
"¿Entonces, los de arriba sabían que Murazaki y yo nos encontraríamos?" Mew se encogió de hombros.
"Eso parece. Yo no estaría tan seguro aun así. Ellos siempre quieren aparentar que lo saben todo."
"¿Qué es lo que quieres conmigo, Mew?" Preguntó finalmente el clon, el pokémon rosado dejó de juguetear con su cola y le devolvió la mirada.
"Quería asegurarme que estuvieras bien. Eso y no pude evitar notar el remolino mental que has creado con respecto a tu situación con Murazaki."
"¿Desde hace cuanto te has vuelto tan perceptivo, eh? Lo que pase por mi mente no es ni de tu incumbencia ni la de nadie." Mew inclinó la cabeza pensativo pero el clon gruñó entre dientes amenazadoramente. "Ahora que ya has visto como estoy, vete."
"Como siempre tienes muy mal genio Mewtwo, yo no sé mucho de los gustos de los humanos pero estoy seguro que a Murazaki no le gustan los gruñones." Comentó el pequeño como si nada. El clon frunció más el ceño (si es que eso era posible todavía) y sus ojos comenzaron a centellar un azul claro. Mew, sin embargo, siguió sin inmutarse ni un pelo. "Vamos, no te lo tomes todo tan personal… ¡seguro que si eres un poco más amable le empiezas a gustar!"
"Solo te lo diré una vez más. ¿Qué es lo que quieres conmigo, Mew?" Le miró molesto. Ese pequeño y rosado pokémon sí que sabía cómo llegarle a los nervios. Esta vez, Mew volvió a posarse frente a él con una mirada un poco más seria.
"Mewtwo, he escuchado que te había capturado el Equipo Rocket. ¿Te han hecho algo?"
"No hasta donde sé." Contestó simplemente sin ganas de decirle más.
"¿Has visto a Giovanni de por casualidad?" Esta vez el clon alzó una ceja confundido pero negó con la cabeza, el pequeño frunció un poco el ceño. "Bueno esa es una buena noticia, los de arriba dijeron que ese hombre era muy peligroso y que te mantuvieras alejado de él lo más que pudieras."
"Planeo hacerlo. Ahora, si ya has terminado te agradecería mucho que te fueras y me dejaras solo."
"Ehh, ¡pero si hace un momento estabas aburrido de estar solo y querías hablar con alguien!"
"Tú no eres alguien con quien yo deseara hablar. Ahora vete." Mew se llevó las patas delanteras al hocico y se rió. "¿Qué?"
"Pero sí querías hablar con Murazaki ¿verdad?" El haber sido descubierto ya de por sí era malo, pero el hecho de que fuera Mew lo hacía mucho peor.
"¡C-cállate! ¡Ahora vete de aquí antes de que yo te obligue!"
"Está bien, está bien…" Se alejó aun sonriente y riéndose de vez en cuando. "¡Recuerda ser más amable con Murazaki si quieres gustarle también!"
Y tan repentinamente como llegó, se fue. Mewtwo suspiró más tranquilo, intentando borrar de su mente esa absurda charla así que volvió a mirar al cielo el cual parecía no haber cambiado ni un ápice desde que apartó los ojos y así, volvió a sentir el aburrimiento apoderarse de él.
Una parte muy profunda dentro de su cabeza se preguntó en dónde estaría Murazaki y qué estaría haciendo, una parte incluso más pequeña que esa se preguntó si no le habría pasado nada en el camino al centro pokémon pero Mewtwo las calló y trató de pensar en otra cosa, sanarse rápidamente por ejemplo.
Aunque ciertamente le causaba curiosidad que la peli morada estuviese tan presente en sus pensamientos aunque llevase tan poco tiempo de conocerla. Lo que más le causaba curiosidad era el hecho de que, aun con tan poco tiempo de conocerse, había una cierta sensación de familiaridad a su alrededor que hacía que se sintiera confortable al estar a su lado. Quizá era porque Murazaki se parecía hasta cierto punto a Amber.
Cerró los ojos. Si iba a estar así de aburrido bien podía dormir un poco, tal vez así recuperase más rápido las energías y pudiese dejar de flotar en ese manantial sin hacer absolutamente nada.
-Lamento no poder ayudarte más, Murazaki. Me ha tomado por sorpresa lo que me has contado.
La peli morada apretó los labios y asintió.
-Comprendo. No esperaba que usted estuviese enterada de algo como eso, Giovanni suele ser muy reservado en sus movimientos.
-Bueno, si te sirve de algo yo también haré una investigación por mi cuenta. No podemos dejar que ese hombre esté haciendo de las suyas, menos bajo nuestras narices. De ahora en adelante mantendré apagados el PokeGear y el Videomisor, trataré de mantenerte informada en todo lo que pueda. –Murazaki asintió – ¿Qué es lo que planeas hacer tú Murazaki?
-Por ahora no creo que el equipo Rocket vaya a actuar, tienen a la Elite Four de las cinco regiones al tanto de sus movimientos así que no harán nada imprudente así que estaré bien. Hay alguien importante al que tengo que mantener a salvo por los momentos.
-Si es así entonces da lo mejor que tengas ¿de acuerdo? Y por favor dile a Lance que le encargo a la Elite Four de Sinnoh. –Murazaki se rió y asintió. –Hablamos luego, Murazaki. Cuídate a ti y a tus pokémon.
La peli morada se despidió de su maestra y la pantalla se volvió oscura. Murazaki suspiró y marcó un tercer número, del otro lado del comunicador apareció Roxanne. Esta la saludó y le agradeció el haberle prestado su preciado Aerodactyl y lo colocó en la bandeja para enviárselo.
La castaña tomó la Pokeball y le indicó que la transferencia se había llevado a cabo perfectamente. Roxanne le preguntó si se había reunido con Steve pues según había escuchado del Alto mando este se había ido sin dar muchas explicaciones y Murazaki le comentó que seguramente aun se encontrara en un centro pokémon ayudando a atender a los pokémon heridos que habían rescatados.
Roxanne hizo una cara de sorpresa e iba a preguntarle a la peli morada qué era lo que había pasado exactamente pero fue llamada por uno de los entrenadores que la asistía dentro del gimnasio con una emergencia, así que se tuvo que disculpar y colgó, despidiéndose de Murazaki con prisas.
Ella se quedó unos momentos mirando la pantalla por unos momentos pero termino por encogerse de hombros.
-Supongo que ella también tendrá mucho que hacer en el Gimnasio, bien, vamos Pikachu es hora de irnos.
Al llegar a la puerta se despidieron del Chansey que los había recibido y de la enfermera Joy para luego salir del centro pokémon. No muy lejos de donde estaban pudo ver a Natsu tomando una siesta bajo un frondoso árbol por lo que supuso que se demoró más de lo que había planeado, gracias a Arceus aun era lo bastante temprano como para que no la regañasen al volver.
Antes de dar un paso hacia Natsu, la peli morada recordó algo importante. Giró el rostro para ver a Pidgey.
-Casi se me olvidaba, aun no te he capturado pequeño. –Murazaki lo tomó entre sus manos y le bajó de su hombro, agachándose para buscar en su bolso una Healball, mostrársela al pichón –Te lo preguntaré formalmente, ¿Quieres venir conmigo en mi viaje pokémon?
El pequeño Pidgey asintió con energías y Murazaki correspondió su sonrisa.
-Perfecto, entonces ¡Pokeball, ve! –La bola tocó con suavidad la cabeza de este, rodeándolo en una luz roja y metiéndolo dentro de la Pokeball. El botón del centro de esta comenzó a brillar en rojo hasta que finalmente cesó, completando la captura y de inmediato su Pokedex timbró. Al sacarla esta le indicaba si quería o no ponerle un mote a su nuevo Pidgey y Murazaki se lo pensó por unos momentos –Creo que ya sé cómo le pondré. –Al terminar tomó la Pokeball y la lanzó – ¡Sal, Tsubame!
La Pokeball se abrió y de esta salió el pequeño Pidgey, esta vez volando libremente por encima de su cabeza hasta aterrizar en su hombro, completamente curado de las vendas que tenía. Para hacer notar la rápida recuperación en su brazo, el pichón extendió ambas alas mientras trinaba alegremente; Murazaki le sonrió y le acarició.
-La Healball en la que te capturé ha terminado de curar tus heridas, así que ya puedes volar libremente con tus alas sanas ¿qué tal, eh? –El Pidgey la sobrevoló nuevamente para mostrarle el gusto que sentía al volver a sentir el viento en sus plumas, ella se rió bastante contenta –Me alegro que te guste entonces. ¿Y qué te ha parecido tu nuevo mote? Tsubame me parece un buen nombre ¿te acostumbrarás? –El pequeño asintió, volviendo a aterrizar en su hombro –Genial, entonces Tsubame, Pikachu. Es hora de regresar.
Ambos soltaron al unísono un sonido de aprobación y caminaron hasta donde Natsu se encontraba. Murazaki se agachó y despertó suavemente al enorme dragón naranja, el cual emitió un sonoro bostezo mientras estiraba las alas, recibiendo una caricia en el hocico por parte de su entrenadora. La peli morada llegó de un saltó al lomo del Charizard y este agitó las alas para elevarse del suelo.
Pidgey también comenzó a agitar las alas y se despegó del hombro de Murazaki para volar hombro a hombro junto a Natsu, Murazaki palmeó al Charizard en uno de los costados al ver la mirada de desafió que este le envió al pequeño.
-Natsu, trátalo bien ¿eh? Que aun es un pichón. –Natsu refunfuñó un poco pero terminó por aceptar.
Aunque el viaje de regreso al cañón no era muy largo, la peli morada esperaba que Tsubame, tarde o temprano, regresase hasta ella para descansar un poco las alas todavía no acostumbradas a volar largas distancias, sin embargo, grande fue su sorpresa al ver como este seguía volando alrededor de Natsu alegremente; de vez en cuando bajaba el ritmo pero de inmediato se recuperaba y volvía a estar junto a la cabeza de Natsu.
Sin embargo, cuando ya se acercaban al cañón, Murazaki le indicó (o más bien, tuvo que ordenarle) al pequeño que se refugiase con ella y con Pikachu ya que no quería que las cambiantes corrientes del cañón le hicieran daño y al final, aunque a regañadientes, tuvo que obedecer y llegó hasta su hombro. Por supuesto, para Natsu las corrientes de aires eran ya poco efectivas, así que pasó a través de ellas como si nada y comenzó a descender cuando divisaron la casa de Susume.
Murazaki se bajo al aterrizar y le agradeció a Natsu.
-¡Señora Susume, Lance ya regresé! –Gritó con ambas manos alrededor se su boca para que estos la escucharan y escuchó algo caer dentro de la casa, seguido por repetidas disculpas y pasos apurados. Ella solo se rió y su mirada se desvió hacia el bosque –Quizá debería ver cómo está Mewtwo. Natsu, regresa, –tras meter a su Charizard a la Pokeball miró a sus otros dos pokémon –andando Pikachu, Tsubame.
Los dos pokémon siguieron a su entrenadora a través del bosque hasta llegar al pequeño manantial; Murazaki buscó al clon con la mirada pero se sorprendió al no poder encontrarlo en donde lo había visto la noche anterior y en lo primero que pensó fue en el equipo Rocket. Pikachu también se alarmó al no ver a Mewtwo por ningún lado y miró a su entrenadora alarmado siendo correspondido de igual forma por parte de ella.
La peli morada se dio la vuelta apresuradamente y tomó la Pokeball de Natsu de nuevo, dispuesta a perseguir a quien sea que se hubiese llevado a Mewtwo de nuevo, sin embargo, una voz a sus espaldas la detuvo.
-¿A dónde crees que vas? ¿Qué no me has visto detrás de ti, humana? –Aquel tono sarcástico era inconfundible en esos momentos para ella, se giró y pudo encarar a Mewtwo.
La chica se quedó callada, sus ojos ensanchándose como platos al verlo. Esta vez, el Mewtwo que estaba parado frente a ella era una visión completamente diferente al Mewtwo que hasta ahora había estado ayudando. Parado en sus dos patas traseras, completamente erguido con orgullo renovado, sus brazos caían a sus costados cubiertos en el corto pelaje gris completamente pulcro y su cola se movía tras su espalda mientras que le devolvía la misma mirada escudriñada que con la que siempre parecía estarla detallando. Aquella era una visión completamente nueva para ella debido a que, sin darse cuenta, había estado acostumbrándose a ver a un herido y débil Mewtwo que siempre necesitaba de forma u otra de su ayuda y el verlo ahora, completamente saludable y con sus fuerzas al máximo le hacía darse cuenta que ya no era así.
Mewtwo inclinó ligeramente la cabeza, frunciendo el ceño.
-¿Qué? ¿Acaso tengo Aipoms en mi rostro?
Ella parpadeó un poco más y dudó en acercársele, Pikachu en cambio llegó a sus pies y le miró con admiración.
"¡Mewtwo, estás curado! ¿Ya te sientes mejor, verdad? ¿Has recuperado tus energías, verdad? ¡Estoy tan feliz por ti!" El clon asintió a cada una de las apresuradas preguntas que le hacía su pequeña creación y volvió a dirigir su mirada hacia Murazaki que aun lo miraba sorprendida.
Eso a Mewtwo le pareció extraño y se preguntó si, finalmente, la peli morada estaba comenzando a tener miedo de él pero como siempre aquella chica era un enigma en su cabeza así que solo se quedó allí mirándola, esperando a que hiciera algún movimiento.
Esta vez, un poco más repuesta de su sorpresa inicial, Murazaki comenzó a acercarse lentamente a él y se alegró internamente al notar que este no hacía nada por alejarse de ella. Detuvo su paso cuando ambos estuvieron frente a frente.
-¿Mew…two? –Peguntó ella dudosa, el clon solo soltó un bufido y volvió a fruncir el ceño.
-Claro que soy yo, tonta. ¿A quién más esperabas?
-Es que… te ves tan… yo nunca… –ella arrugó la nariz al no poder formular bien sus oraciones, así que preguntó lo que le había estado rondando por la cabeza – ¿De verdad te sientes mejor o solo estoy soñando?
-No tengo idea de qué tipo de sueños raros tengas, pero sí. Ya estoy mejor.
Un pequeño silencio se hizo entre ellos hasta que Murazaki le sonrió como sólo ella sabía hacerlo.
-Qué alivio. Por un momento pensé que estaba imaginando cosas. –El asintió suavemente, girando el rostro para evitar ser atrapado por esa sonrisa, fue entonces que sintió los brazos de la chica rodearle la cintura y su cálida respiración chocar contra el pelaje de su pecho. Mewtwo se congeló sin saber qué hacer, su cabeza se había vuelto un total caos de sentimientos encontrados –Estoy realmente feliz por ti Mewtwo.
El clon intentó reorganizar sus pensamientos y poder alejarla de él, realmente lo intentó con todas sus fuerzas pero cada vez que el aliento ajeno chocaba contra su pelaje todo se derrumbaba una y otra vez. El único pensamiento que parecía tener lógica dentro de su desordenada cabeza era el mismo que había estado tratando de suprimir desde hacía ya un buen rato, aquel que en esos momentos estaba eufórico por haber establecido un pequeño contacto con Murazaki.
La peli morada había sentido el cuerpo de este volverse rígido como una piedra así que, para no incomodarlo, se separó de él y se alejó unos pasos atrás. Pacientemente, esperó a que el clon se recuperase pero una nueva duda surcó su cabeza así que no tardó en preguntársela.
-Por cierto, ¿qué estás haciendo aquí si ya te sientes bien? Pensé que apenas te mejorarás te marcharías.
-Así lo tenía planeado, –le respondió ahogadamente una vez que pudo recuperar algo de compostura, irguiéndose para tratar de aparentar que no había pasado gran cosa –pero tenía algo pendiente contigo.
Murazaki parpadeó nuevamente confundida.
-¿Conmigo? –El clon asintió y pareció un poco renuente a seguir hablando pero terminó por darse por vencido.
-Sí. No recuerdo habértelo dicho antes y ten por seguro que no lo repetiré, así que escucha. –Ella asintió y se concentró solo en él. Mewtwo suspiró –Por todo lo que has hecho por mí y por todo lo que has pasado para ayudarme, te estoy sinceramente agradecido. No eres igual a los demás humanos que he conocido y eso puedo verlo. Gracias.
Mewtwo había cerrado los ojos e inclinado un poco el rostro al momento de darle las gracias y cuando los abrió se encontró con los ojos lilas de ella inundados en lágrimas que bajaban por sus sonrojadas mejillas. Inmediatamente los ojos amatista del clon se abrieron con sorpresa y Pikachu hizo amago de ir hacia su entrenadora. La mano que alzó la peli morada los detuvo a los dos.
-Estoy bien, –dijo con voz un poco temblorosa y se limpió las lágrimas del rostro con el dorso de su brazo –es solo que no me lo esperaba y creo que me he dejado llevar. Pero estoy bien, de verdad. Estas son lágrimas de alegría. –Él asintió aun un poco sorprendido por su reacción –Gracias por haberme esperado para decirme esto. Estoy muy feliz de haberte conocido ¿sabes?
Mewtwo creyó sentir algo en su interior estremecerse, aunque no estaba seguro. Aquella sonrisa había capturado su atención por completo, sin embargo, el clon trató de volver a su actitud prepotente.
-Aun hay algo más antes de irme.
-¿Lo hay? –Le preguntó ella sorprendida, Mewtwo sonrió de forma arrogante y la miró desafiante.
-¿No habías dicho que debía pelear contra ti una vez que me hubiese curado?
Ella recordó la silenciosa promesa que este le había hecho la noche antes de que lo capturaran y llevaran al dirigible del equipo Rocket, sorprendiéndose al ver que Mewtwo la había recordado y planeaba cumplirla. Correspondiendo al desafío en los ojos amatistas con el mismo sentimiento en los suyos, Murazaki se dio un salto hacia atrás y se colocó en posición ofensiva. Mewtwo la imitó y su cuerpo fue rodeado por un aura azul.
-No voy a contenerme. –Sonrió, preparándose para el ataque. Ella sonrió de oreja a oreja, sacando una Pokeball de su cinturón.
-No podría desear menos, ¡Vamos Zoroark! –Tras el flash rojo de la Pokeball, el oscuro zorro bípedo sonrió, dejando que un aura negra le rodeara –Zoroark, hay que enseñarle a Mewtwo de lo que estamos hechos ¿listo?
Tras el asentimiento de su confiable Zoroark, la pelea entre el clon y la peli morada comenzó. Desde un principio ambos parecían igualarse en habilidades y resistencia, a veces él atacaba y ella defendía, a veces él defendía y ella atacaba. Sus ataques chocaban unas que otras veces y no paraban ni un momento.
Murazaki le indicó a Zoroark que utilizara Pulso Umbrío y este obedeció, apuntando directamente al clon, este logró esquivarlo y comenzó a preparar una Esfera Aural pero todos sus movimientos fueron detenidos por el mismo dolor en la parte de atrás de la cabeza. Esta vez era tan fuerte que no podía escuchar nada más que un agudo zumbido y tuvo que llevarse las manos a la cabeza para tratar de calmarlo.
La chica detuvo las órdenes a su pokémon y llamó a Mewtwo, preocupada por el súbito detenimiento de sus ataques, está aumentando considerablemente al verle encogerse sobre sí mismo con dolor. El clon no pudo concentrarse lo suficiente y el aura a su alrededor desapareció, haciendo que este comenzara a descender hasta chocar con el suelo.
-¡Mewtwo! –Corrió ella hasta él, seguida por Pikachu, Zoroark y Pidgey. Se agachó junto al clon y colocó ambas manos sobre las de Mewtwo en ambos lados de su cabeza, este jadeó al no poder aguantar el dolor y Murazaki ensanchó los ojos –M-Mewtwo, estás… ¡estás brillando!
Murazaki pensó desesperadamente en qué hacer. Generalmente una luz así estaba asociada con la evolución, ¿Acaso un ser como Mewtwo podía evolucionar? O más importante ¿Se suponía que una evolución fuese así de dolorosa?
Hellooooooo~ Sí, sí. Ya sé. Me he tardado siglos en subir el capitulo. No tienen idea cuánto lamento haber tardado tanto, pero como siempre, déjenme hacer las aclaraciones del capítulo antes de decirles qué paso.
*¡Ah aparecido Mew de nuevo señores! No ha sido mucho, pero su aparición ha ayudado a poner una pequeña espina en nuestro querido Mewtwo y pues, nadie como él señoras y señores. No se preocupen que no es la última vez que lo verán pero por ahora solo daré ese pequeño cameo. Ah y que sepan que "los de arriba" de los que Mew habla, por supuesto, son Arceus y los demás creadores, todos legendarios.
*Mewtwo ya está empezando a dejarse llevar por los encantos de nuestra prota, nuevamente debo disculparme si me ha salido OoC pues no es mi intención. No he leído muchos fics donde Mewtwo se haya interesado en alguien en esos ámbitos sin que se salga totalmente del personaje así que estoy haciendo mi mejor esfuerzo por serle fiel a su carácter y si tienen observaciones y correcciones ¡bienvenidas sean!
*El adorable Pidgey ya ya sido capturado y hasta mote le han puesto xD ah, por cierto, Tsubame significa gorrión o paloma en japones. Es un nombre no muy conocido entre las japonesas aunque nuestro Pidgey es un macho.
*Jajá. Y ustedes pensaban que les iba a dar más capítulos de tranquilidad. Señores, así las cosas no se ponen interesantes xD aunque sí me siento medio mal por mortificarlos tanto.
Sé que se me escapan muchas otras pero mi memoria es pésima y eso ustedes lo saben. Pues bueno, como siempre cualquier duda háganla en los review o via MP. Bien ahora mi excusa...
Bueno, la semana pasada, más concretamente el Lunes antepasado, salí de viaje con mi familia y no he vuelto sino hasta el miércoles pasado. Mi intención original era matarme escribiendo para subir el capítulo antes de irme, pero tuve que hacer muchas cosas en la uni antes de irme y no me fue posible terminar. Entonces resolví llevarme la laptop y en el hotel escribía en la noche para actualizar la semana que me tocaba. Si les soy sincera, no pude escribir más de cinco párrafos en toda la semana. Fue un viaje familiar y visitamos muchos parques y llegaba al hotel bañándome y lanzándome a la cama.
En fin, llegue a mi casa y me puse a escribir como loca. De verdad mis más sinceras disculpas, quisiera compensarlos con un capitulo la semana que viene pero no creo que me rinda el tiempo u.u aun así me esforzaré para actualizar rápidamente.
¡Ah, se me olvida! Varios me han escrito que un capítulo del fic se repetía. Pensé que lo había arreglado pero resulta que no :O Lamento las molestias, ahora creo que ya está arreglado, cualquier otra cosa avísenme.
También quería hacer referencia al comentario que me dejó xxMockingbirdxxx y que, de echo, es mi primer comentario en inglés. (Yes, I would love to make an english translation of my fic, but as you see, my english is not good enought to do so. I would love to work with someone who could help me out with the translation tought, so if you knew someone or if you wish to help me yourself it would be really awesome! Thanks for your review, I don't know if you read all the fic alredy but I really appreaciate you came here!)
La verdad, ya me había planteado hacer una versión en inglés pero me temo que no le tengo la suficiente confianza a mi inglés como para hacerlo y quisiera mejorar un poco más antes de intentarlo porque de verdad quisiera hacer un buen trabajo. Si alguien quisiera echarme una mano, empezaría a trabajar en el proyecto y de verdad que lo apreciaría mucho :D
Bueh, creo que esto es todo, les agradezco los hermosos review, los fav, los follow e incluso a los que solo pasan por aquí para leer. Sus visitas y su interés son muy importantes ówo~ nos vemos en dos semanas, quizá si me alcanza el tiempo la semana que viene!.
ByeBye~~
