Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes pertenecen a GameFreak, solo soy responsable de mi OC.
Advertencias: OC, puede que un toque de OCC. Este fic esta clasificado como T, ya que a lo largo del fic habrá violencia y contenido considerado Lemon (aunque aun falta mucho para eso) aunque la pareja es MewtwoxOC la relación no será PokémonxHumano, ya lo aclararé conforme avance el fic.
Aclaraciones:
-Hablan personajes-
-Pensamientos de los personajes-
"Hablan los pokémon"
Summary: Murazaki, una joven entrenadora, está buscando a su hermano desaparecido. Mewtwo está debil y no puede valerse por sí mismo ¿Se encontrarán? Giovanni recuerda todo y ahora quiere venganza
Capitulo XVII:
¡¿Qué?!
El clon volvió a ahogar otro jadeo y el brillo blanquecino que ahora rodeaba su cuerpo disminuyó un poco su intensidad, pero no por eso el horrible dolor de cabeza que sentía se desvaneció. Murazaki, desesperada al no saber qué hacer para evitarle el sufrimiento al clon solo podía sostener sus manos a los lados de su cabeza; alzó el rostro para buscar apoyo en Pikachu pero este estaba casi tan desesperado como ella, sin embargo, una idea lo suficientemente coherente como para funcionar se asomó por su cabeza.
— ¡Tsubame! —Se giró a ver al Pidgey junto a ella —Necesito que vayas a la casa y traigas a la señora Susume y a Lance ¿Entendiste? —Este asintió y se alzó en vuelo hasta la casa de Susume. La peli morada volvió a enfocar su mirada en Mewtwo y, tratando de no entrar en pánico, intentó pensar en cómo podía ayudarle.
El clon volvió a retorcerse con dolor, apretando con ambas manos su sien y Murazaki volvió a entrar en pánico. Tenía que calmarse, se repetía, tenía que pensar en cómo iba a ayudar a Mewtwo y para eso debía calmarse primero. Murazaki trató de reunir toda la coherencia que le fue capaz y tomó con manos temblorosas la cabeza del clon y la colocó con suavidad sobre sus piernas; un nuevo quejido de dolor por parte de este casi le hace perder la poca calma que había reunido.
Sin saber qué hacer, la peli morada colocó sus manos sobre las de Mewtwo nuevamente y se inclinó hasta que su frente tocó la del clon. Cerró los ojos para pensar en algo que pudiera calmar el sufrimiento por el que pasaba Mewtwo y, casi de inmediato, sintió un dolor tan punzante dentro de su cabeza que tuvo que separarse del clon sosteniendo su propia cabeza.
— ¿Q-qué fue eso? —Se preguntó sin aliento, el dolor había desaparecido casi tan rápido como apareció cuando abrió los ojos. -El vínculo…- pensó y volvió a mirar a Mewtwo quien seguía en sus piernas, su expresión un poco menos adolorída.
— ¡Pika-chu!
Murazaki se giró al escuchar a Pikachu y lo vio apuntar hacia el manantial aun con desesperación en la mirada pero ella entendió lo que este le estaba intentando decirle. No era seguro que el manantial calmara su dolor pues, hasta donde sabía, esta sólo curaba heridas superficiales pero tenía que intentarlo; la peli morada asintió y trató de llevar al clon hasta el lugar más profundo del manantial.
Cabe decir que para ella, con su escaso metro y sesenta centímetros de estatura, levantar a un pokémon de dos metros de alto y un peso considerablemente mayor al de ella no fue tarea sencilla, pero entre ella y Pikachu lograron levantarle lo suficiente como para acercarlo más al agua. Para Murazaki fue uno de los tramos más largos de su vida.
Cuando el agua le cubrió hasta las rodillas, le indicó a Pikachu que la esperara en la orilla o el agua terminaría por cubrirlo, gracias a Arceus no estaba muy lejos del fondo. Con toda la delicadeza que fue capaz, se fue deslizando con Mewtwo hasta que lo logró colocar boca arriba sobre el agua y la peli morada pudo suspirar un poco más tranquila. Sin embargo, su alivio no duró mucho cuando este se hundió dentro del agua al volver a retorcerse adolorido y sin pensarlo dos veces, ella también se sumergió para sacarlo.
El fondo del manantial era más profundo de lo que había pensado y Mewtwo se hundía lentamente así que Murazaki logró llegar hasta él relativamente rápido, abrazándole por los hombros con toda la fuerza que fue capaz para que dejara de descender. Nuevamente con el peso corporal como enemigo, la chica apenas pudo subir unos escasos centímetros, sintiendo el cuerpo inmóvil del clon como un ancla. Sus pulmones ardieron por respirar y, a regañadientes, tuvo que subir por más aire, volviendo a sumergirse de inmediato y tomando su anterior posición alrededor de los hombros del clon.
Si quería sacarlo de allí entonces debía despertarlo. Con una idea en mente, tomó la cabeza de Mewtwo entre sus manos y unió su frente con la de él, cerrando los ojos para concentrarse en el vínculo que ambos compartían; el dolor volvió a atacarla sin cuartel, quizá un poco menos fuerte que antes y la peli morada apretó los dientes con fuerza para evitar gritar.
— ¡Mewtwo!— gritó en la mente del clon, comenzando a sentir sus pulmones arder. — ¡Mewtwo, por favor! ¡Por favor escúchame!—
— ¿M-Mura…zaki…? — escuchó débilmente la inconfundible voz del clon responderle, aun con el dolor dentro de su cabeza, abrió uno de sus ojos lilas y esbozó un intento de sonrisa. — ¿Qué... qué pas-.? —
"¡No hay tiempo para eso! ¡Rápido, sube!" Mewtwo entreabrió los ojos, confundido. —No creo ser capaz de-.— Los pulmones de la chica no aguantaron más y el clon pudo ver como esta perdía el poco aire disponible, sus ojos se abrieron un poco más con alarma y su cuerpo se inclinó instintivamente hacia ella.
— ¡Muraza-! — Antes de poder ayudar a la peli morada, Mewtwo sintió ser llevado hacia arriba. Al mirar de nuevo, vio a un Kingdra llevo a la superficie y cuando este le dijo que sacara también a Murazaki, el clon pudo ver por el rabillo del ojo una melena pelirroja tomar a la chica en brazos.
El podía aguantar un poco más de lo normal dentro del agua, así que cuando salía no tenía que respirar con dificultad para llenar sus pulmones con aire pero, debido al ahora casi soportable dolor que le invadía, no podía coordinar sus acciones como normalmente lo haría. El clon observó en la orilla a Susume con Pikachu cerca de ella, ambos mirando en su dirección con preocupación pura pintada en el rostro y entendió que eso se debía a que Murazaki aun no había salido del agua.
Estaba a punto de ordenarle al Kingdra que lo soltara para ir a buscarla cuando a la superficie salió el Swampert de Murazaki con ella y Lance a su espalda, ambos respirando con dificultad. Mewtwo la miró y supo que el vínculo aun estaba abierto y que ella aun estaba recibiendo la mitad del dolor que él sentía y frunciendo el ceño, lo cerró, rechinando los dientes cuando la oleada de dolor se hizo más fuerte.
Murazaki sintió cuando este abandonó su vínculo y, aun respirando con dificultad, trató de volver a contactarlo pero este no se lo permitió.
— ¡¿Estás loca?! ¡En el sagrado nombre de Arceus ¿En qué demonios estabas pensando?! ¡Pudiste haberte ahogado! —La regaño un furioso Lance, pero Murazaki no podía ver ni escuchar a nada ni a nadie aparte de Mewtwo — ¡¿Me estas escuchando al menos?!
—Lance, Mewtwo y yo… estábamos en una batalla y- comenzó a brillar y a gritar y y-yo no sabía qué hacer- é-él está sufriendo y- ¿Qué debo hacer Lance? ¡Tenemos que hacer algo! —La peli morada le respondió atropelladamente, mirándolo con ojos lloros y apretando su camisa.
El pelirrojo observó al clon, quien había vuelto a brillar con más intensidad y parecía sufrir aún más que antes y chasqueó la lengua.
— ¡Kingdra, llévalo a la orilla! —El dragón de mar asintió y nadó lo más rápido que pudo —Tsuchi, síguelo por favor. —Aun con una mirada grave, colocó una mano en el hombro de la chica para tratar de calmarla —Primero vamos a ayudarle, ya luego hablaremos de esto.
Ella asintió agradecida y le pidió a su Swampert que se apresurara a llegar a la orilla. Al llegar se bajó de la espalda de su pokémon para informarle a Susume sobre lo que le había pasado a Mewtwo, esta la sujetó por los hombros y le pidió que respirara para que pudiera contarle todo con calma. Murazaki no supo cómo pero, encontrando calma de quién sabe dónde, respiró profundamente y le explicó a Susume todo lo que había pasado; la mujer lo pensó por unos momentos.
—Por cómo han ocurrido las cosas y por lo que puedo ver, pareciera tratarse de una evolución. —Pero Murazaki negó con la cabeza.
— ¡Es imposible señora Susume, Mewtwo no puede evolucionar!
Eso llamó la atención del pelirrojo.
— ¿Cómo sabes eso, Murazaki? Pensé que jamás habías visto a un pokémon como Mewtwo —Ella asintió, dándole la razón —Entonces no puedes estar segura de eso, recuerda que hay muchas cosas sobre los pokémon que nosotros aún no sabemos.
— ¡Eso lo sé, pero estoy cien por ciento segura! —Lance y Susume se miraron entre sí sin entender — ¡Mewtwo no tiene otra evolución, él mismo me lo dijo! ¡Además las evoluciones nunca son así de dolorosas!
Para afirmar lo dicho por Murazaki, el clon se quejó con dolor y la peli morada los miró con súplica. Lance suspiró y se agachó para tomar a Mewtwo, tratando de ponerlo en pie.
—Lo que sea que tenga, quedándonos aquí no lo vamos a ayudar. Susume-san ¿le importaría que lo lleváramos a su casa? —Ella negó y le pidió que continuara —Bien, Murazaki ayúdame a llevarlo hasta allá, luego veremos qué podemos hacer.
La peli morada llegó de inmediato a su lado y se pasó el brazo derecho del clon por encima del hombro, levantándolo entre ellos dos mientras que la mayor se adelantó hasta su hogar para preparar una cama en donde podrían ponerlo. Murazaki observó a su Pikachu llegar hasta ellos y levantar la cola de Mewtwo para ayudarles y le esbozó una sonrisa agradecida.
Mewtwo era pesado pero entre los tres se las arreglaron para llegar hasta la casa ya con la puerta abierta de par en par. Pasaron con algo de dificultad y llegaron hasta el cuarto donde Murazaki había estado durmiendo la noche anterior, suavemente colocándolo sobre la cama. Susume se abrió paso entre ellos con varios instrumentos que Murazaki no pudo identificar, toda su atención concentrada en el cuerpo del clon que seguía envuelto por el preocupante brillo, a veces bajando la intensidad pero siempre volviendo a lo mismo. Lance colocó su mano en la cabeza de Murazaki y la acercó hasta él.
—Dejémoslo en manos de Susume-san ¿bien? —Le susurró, ella lo miró y luego volvió a mirar a Mewtwo.
—Está bien Murazaki-chan —trató de tranquilizarla Susume —haré todo lo que esté en mis manos para ayudarlo ¿de acuerdo? Ustedes espérenme afuera.
Ella no quería separarse de Mewtwo. Sabía perfectamente que quedarse allí no iba a hacer que se sintiera mejor pero aun así no quería dejarlo solo, no quería dejarlo pasar por todo ese dolor solo. Lance la tomó de la mano y ella se planteó el soltarse y llegar hasta donde estaba el clon pero al final se auto convenció que allí no hacía falta su presencia, así que se dejó llevar por el pelirrojo fuera de la habitación sin separar sus ojos lilas de Mewtwo hasta salir. Lance cerró la puerta con cuidado y la guió hasta la sala, obligándola a sentarse en el sofá.
—Escucha, iré a traerte algo para que te seques ¿bien?, espérame aquí. Tú y yo aún tenemos que hablar sobre un par de cosas. —Murazaki asintió levemente con la mirada perdida. Lance suspiró y colocó una mano sobre su cabellera morada, acariciándola suavemente —Todo estará bien. Déjalo en las manos de Susume-san.
La chica asintió nuevamente, esta vez con un poco más de fuerza y el pelirrojo salió del lugar para dirigirse a la cocina. Pikachu saltó hasta su regazó y lamió la mejilla de su entrenadora, él también estaba preocupado por lo que le había pasado a Mewtwo pero tenía que ser fuerte por el bien de Murazaki, una de las cosas que menos le gustaba era ver a su amada entrenadora triste. La peli morada le sonrió lo mejor que pudo y lo atrajo hacia ella en un abrazo.
—Estoy bien Pikachu, gracias. —Le susurró, acariciando el pelaje de su compañero. Pikachu asintió y colocó su mejilla contra la de su entrenadora, dejando que las ligeras chispas la contagiaran; entrando por una de las ventanas, Tsubame llegó hasta la cabeza de Murazaki y se sentó allí. — ¡Tsubame! —Tomó al pequeño con una mano y le sonrió —muchas gracias por traer a Lance y a la señora Susume, realmente no sé que me hubiese pasado sin su ayuda.
—Sinceramente, yo tampoco. —Comentó Lance con el ceño fruncido desde la entrada de la cocina, en sus manos había una toalla blanca y una taza humeante de té —No tengo ni idea de cómo te las arreglas para viajar sola.
El pelirrojo llegó hasta ella y colocó la taza de té en la mesa para luego colocarle la toalla sobre la cabeza y revolver (con más fuerza de la debía hay que agregar) sus cabellos para secarlos. Luego de su pequeña venganza personal, se sentó en el mueble frente a ella. Murazaki le sonrió a modo de disculpa.
—Fue una emergencia, generalmente soy más calmada y suelo calcular mejor. —Con la toalla se secó suavemente el cabello y el rostro —pero aun así Lance, gracias. Siempre que te necesito sé que puedo contar contigo.
El mayor suspiró y atrapó la toalla lanzada por Murazaki para secarse él. Al terminar la volvió a mirar con seriedad.
—Lo que hiciste fue bastante estúpido, Murazaki. No solo pusiste en peligro la vida de ese pokémon si no también la tuya cuando bien pudiste haber usado a tu Swampert para que te ayudase. —Le reprochó, la peli morada tan solo asintió a sabiendas de que todo lo que Lance decía era cierto —Si Pidgey no nos hubiese avisado a tiempo y yo no hubiese llegado, pudiste haberte ahogado. ¿Lo sabes, verdad? —Ella volvió a asentir con la mirada gacha. El pelirrojo suspiró —Tienes una mala costumbre de hacer todo tú sola, siempre has sido así desde que te conozco.
—Y aún así me has ayudado siempre, —le sonrió ella —es un poco tarde para quejarte.
—Aún no entiendo como lo hago, —se rió el también ligeramente —juro que un día de estos vas a matarme de un susto.
—Si… lamento eso. —Se disculpó ella con una pequeña sonrisa. Lance suspiró y negó con la cabeza, relajándose un poco más.
—Está bien, creo que estoy acostumbrado. Además, alguien tiene que cuidar de ti ¿no? Ahora, cambiando de tema, —inclinándose un poco hacia adelante, el pelirrojo la miró con seriedad, apoyando la barbilla sobre el dorso de su mano —Me debes una explicación.
Murazaki le devolvió una mirada igualmente seria. Asintiendo, se enderezó en su puesto con Tsubame y Pikachu a su lado, este último observando con algo de desconfianza al pelirrojo.
—Lo sé, ¿Hay algo en especial que quisieras saber? —Lance negó.
—Sólo cuéntame todo desde un principio. —La peli morada respiró profundamente, organizando todos sus pensamientos en su desordenada cabeza y buscó las palabras con las cuales empezar su explicación. —Este va a ser un día bastante largo. — Pensó antes de comenzar a hablar.
Un trueno retumbó en el cielo gris y la lluvia caía torrencial fuera de la casa. Lance miraba algo distraído las gotas de lluvia golpear con fuerza la ventana de la sala mientras que pensaba en todo lo que le había contado Murazaki horas atrás. Inconscientemente sus ojos se desviaron hasta la peli morada quien ahora dormitaba tranquilamente, acurrucada en el sofá con Pikachu fielmente a su lado.
No mucho después de que la chica le empezase a explicar toda la situación, el clima había cambiado drásticamente, tornándose gris y con vientos bastante fuertes. Una vez terminada, Lance comenzó a preguntarle todo lo que se le vino a la cabeza pero muy pocas fueron respondidas. El pelirrojo frunció el ceño, siempre que parecía hacer una pregunta clave ella negaba con la cabeza y le respondía: "Lo siento, no puedo contestar eso." Y siempre que le preguntaba el por qué esta solo le decía que ella había prometido no decir nada.
¿Qué era lo que Murazaki intentaba ocultar? Frustrado, Lance pasó una mano por su cabello pelirrojo y lo revolvió.
—Vaya lío en el que estamos, —se dijo a sí mismo, volviendo la mirada hasta la ventada —y para más el equipo Rocket también está metido en esto. ¿Pero qué demonios es lo que está pasando?
Un relámpago cayó en un árbol al otro lado del cañón pero pareció ser lo suficientemente poderoso como para causar un apagón en la casa. El pelirrojo maldijo y buscó el cinturón de Pokeball de Murazaki para llamar a Natsu y que le ayudara a buscar algunas velas. Sin embargo, el cuarto se iluminó un poco con lo que parecía ser la tenue luz de una llama y Lance se giró, encontrándose a sus espaldas a Susume, sosteniendo en una mano una caja y en la otra una vela, junto a ella estaba Arcanine.
— ¡Susume-san! —Ella se rió un poco, colocando la vela en uno de los estantes.
—El clima cambia tanto aquí que no es poco común que se vaya la luz de vez en cuando. Arcanine, por favor prende las velas.
El gran can ladró y se fue paseando por todo el lugar, prendiendo con cuidado cada una de las velas que se encontraban ordenadamente esparcidas por los estantes, haciendo que la luz en la sala fuese un poco más fuerte y permitiera ver las cosas mejor.
—Está bastante preparada para todo Susume-san —le dijo genuinamente impresionado por el cuidado en el que se habían posicionado cada una de las velas.
—Es bueno estar preparada para cuando llega una tormenta. —La mirada de la mayor llegó hasta la peli morada quien seguía durmiendo sin inmutarse por los fuertes truenos resonando a distancia —Ara, ¿Murazaki-chan puede dormir con semejantes truenos cayendo?
—Bueno, cuando eres entrenador te acostumbras a dormir a la intemperie; eso hace que seas inmune a casi todos los ruidos de la naturaleza, por así decirlo. —Explicó el pelirrojo, recordando los tiempos en los que él también se la pasaba viajando por el mundo y pasaba las noches a la intemperie junto a sus pokémon. Susume le sonrió y apartó uno de los mechones que caía sobre la frente de la peli morada —Por cierto, ¿Cómo ha ido todo?
Susume suspiró cansada.
—Pues no estoy muy segura. Por más que le revisé y revisé, no encontré ninguna herida o algún síntoma de malestar. Físicamente está en su mejor estado y ninguno de sus órganos internos parece estar dañado.
—Entonces ¿Qué cree que es lo que le causa dolor?
—No lo sé. —Negó con la cabeza —Quizá se trate de algo que padezcan los pokémon de tipo psíquico pero me temo que jamás había visto algo así. —Lance se cruzó de brazos y volvió a fruncir el ceño —Por cierto, ¿Ya te ha contado todo?
—Sé lo mismo que usted hasta ahora, que es un pokémon raro, que lo encontró en el Bosque Petalia y decidió ayudarlo porque estaba muy mal herido, que el equipo Rocket está tras de él y por eso lo secuestro. Más o menos me ha dicho lo necesario de la situación pero de ahí no ha querido decirme nada más.
— ¿Crees que Murazaki-chan está ocultando algo?
—Definitivamente. Pero no le preguntaré más, si lo está ocultando es porque seguro es algo muy delicado; lo único que queda es confiar en ella.
—Ustedes dos se tienen mucha confianza por lo que veo, —sonrió Susume y le palmeó la espalda suavemente —pero si sigues dándole largas, alguien más te la va a quitar.
Lance se sonrojó hasta la coronilla, su cara tomando casi el mismo color que su cabello mientras que de su boca solo salían sonidos incomprensibles. Susume se rió y se agachó, tomando el hombro de Murazaki y agitándolo suavemente; la peli morada abrió los ojos poco a poco y se sentó, bostezando. Sus adormecidos ojos se turnaban entre un extrañamente sonrojado Lance y una sonriente Susume, al caer en cuenta que la mayor estaba allí, la chica saltó de su asiento, su semblante tornándose más seria.
— ¡Señora Susume! ¿Cómo ha ido todo? ¿Está Mewtwo bien? ¿Ya no le duele nada? ¿Qué fue lo que le pasó?
Susume se alejó un poco y la trató de tranquilizar.
—Está bien, está bien Murazaki-chan tranquilízate un poco ¿Bien? —La peli morada frunció un poco el ceño pero asintió —Por ahora lo he puesto a dormir, conseguí bajar un poco el dolor pero no creo que se haya detenido; físicamente está completamente saludable así que no sé qué es lo que ha podido pasarle.
Murazaki apretó los labios pero se sentía un poco más tranquila, al menos Mewtwo estaba descansando y, quizás, cuando despertara ya se sentiría mejor. A su lado, sintió a Pikachu acariciar su pierna con la cabeza para darle ánimos y ella le sonrió agradecida.
— ¿Puedo quedarme con él hasta que despierte? —Susume le sonrió y asintió.
—Por supuesto.
La peli morada le agradeció y, junto con Pikachu, salió disparada hasta la habitación en donde habían llevado a Mewtwo. Al entrar, vio que la habitación estaba iluminada por un par de velas y, recostado en la cama en la cual apenas cabía, se encontraba el clon durmiendo con aparente tranquilidad. Ver el rostro relajado de este hizo que la preocupación de Murazaki se fuera casi por completo y, con cuidado de no hacer ningún ruido para despertarle, se fue acercando a la cama.
Pikachu saltó al colchón con el mismo cuidado que su entrenadora y se acurrucó junto al costado de Mewtwo. La peli morada se sentó en el piso, apoyando los brazos en el borde de la cama, justo al lado de la cabeza del clon.
—Pikachu… ¿tú crees que estará bien? —El pequeño amarillo asintió con fuerza, mirando a su entrenadora con suma seriedad, queriendo decirle con la mirada que no dudara de la fuerza de Mewtwo. Murazaki le sonrió y volvió la mirada al rostro del clon —Tienes razón. Si es Mewtwo entonces seguramente se recuperará antes de que nos demos cuenta.
La chica recostó la cabeza sobre sus brazos, aun sin quitar la mirada del rostro del clon, ambos callando y compartiendo sólo su compañía. Murazaki cerró los ojos, relajándose con el sonido de la lluvia golpear suavemente el techo y caer por la ventana mientras sentía que el sueño se apoderaba nuevamente de ella. Una última idea pasó por su mente y, tratando de no quedarse dormida, se concentró en buscar el vínculo que el clon había cerrado horas antes.
Le llevó algo de tiempo pero finalmente pudo encontrar la ligera línea de pensamientos de Mewtwo, resonando dentro de su cabeza como pequeños murmullos por lo que la chica supuso que el clon aun lo mantenía cerrado. Sintió el familiar cosquilleo en la base de la nuca y sonrió, aparentemente había hecho bien. Luchando contra el sueño, Murazaki se aferró a la débil línea de pensamientos pero sentía el cuerpo pesado aunque no entendía muy bien de qué estaba tan cansada; —Mejórate pronto Mewtwo. Pikachu y yo estaremos aquí a tu lado.— Pensó antes de perder completamente la conciencia.
Mewtwo no tenía ni la más mínima idea de en dónde se encontraba.
Luego de ver a Murazaki casi ahogarse en el manantial, ser rescatada por Lance y el cerrar el vínculo psíquico que compartían, el agudo dolor en su cabeza había vuelto con más fuerza (si es que eso era posible aún) y le había nublado completamente todos los sentidos, haciéndole imposible hasta el pensar claro. Había sentido el ser levantado, dos pares de brazos rodearle y llevarle hasta recostarlo sobre algo cómodo.
El clon no sabía cuánto tiempo había pasado: minutos, horas, días pero sintió el dolor bajar la intensidad y su cuerpo relajarse poco a poco hasta llegar al punto en donde se quedó dormido. Ahora estaba despierto, el dolor se había convertido en una pequeña molestia en la parte de atrás de su cabeza (y el clon estaba realmente agradecido por esto) y sus sentidos parecían haber vuelto a conectarse con su cerebro pero había algo extraño. Por más que lo intentara no podía abrir los ojos.
Y allí estaba él, rodeado nuevamente por oscuridad, sus ojos seguramente cerrados por alguna medicina para dormir con la que ya no tenía ganas de pelear y sin la menor idea de qué hacer. Fue entonces cuando escuchó la puerta abrirse y una agitada respiración entrar, escuchó un suspiro y pasos que se acercaban más y más a él.
No necesitaba tener los ojos abiertos para saber que se trataba de Pikachu y Murazaki, el primero acurrucándose en uno de sus costados y la segunda sentarse cerca. Les escuchó hablar, la peli morada preguntándole a su pequeño amigo si él estaría bien y este regañarla mentalmente por dudar de su resistencia; el clon no pudo evitar reírse un poco mentalmente ante eso, ahora que lo pensaba era la primera vez que había escuchado a Pikachu regañar a la peli morada.
Aparentemente el haber pasado tanto tiempo con humanos no había cambiado mucho su personalidad.
Escuchó a Murazaki responderle algo en un susurro y ambos callaron. Mewtwo sintió una pequeña presión dentro de su cabeza pero no se trataba de la molestia que aún se resistía a irse por completo, con algo de curiosidad el clon indagó de dónde venía o qué la causaba llevándose una enorme sorpresa al descubrir la línea de pensamientos de Murazaki tratando de darse paso y abrir el vínculo que él había cerrado. Con sincera sorpresa, Mewtwo solo la sintió aferrarse al pequeño hilo que apenas sí llevaba una pequeña parte de sus pensamientos y la escuchó cuando esta suavemente le susurró: —Mejórate pronto Mewtwo. Pikachu y yo estaremos aquí a tu lado.—
El clon se quedó quieto por unos segundos ¿Es que esa mujer no sabía lo que era preocuparse por ella misma? ¡Casi se ahogaba por Arceus bendito! Mewtwo suspiró. —Esa es una pregunta estúpida…— pensó casi de inmediato, casi olvidando lo imprudente que la peli morada podía llegar a ser. Casi riéndose internamente, Mewtwo volvió a abrir el vínculo y dejó que todos los pensamientos de Murazaki se colaran.
—Será tonta,— bufó mentalmente, sintiendo todos y cada uno de los pensamientos de Murazaki colarse a su cabeza —se ha quedado dormida en el enlace.—
Ahora que había abierto nuevamente su vínculo y todos los pensamientos de la peli morada se filtraban uno a uno a su cabeza, el clon ya no podía cerrarlo y, estando en el estado en el que se encontraba, no podía hacer otra cosa que quedarse allí. Por un momento pareció olvidarse de la molestia que aún se negaba a irse y, con una curiosidad lo sorprendió, vio pasar todo lo que pasaba por la cabeza de Murazaki, prestándole más atención de la que debería.
Mientras veía todas esas imágenes desfilar a su alrededor, Mewtwo se dio cuenta de que todas y cada una de ellas estaban rodeadas por ligeras auras de diferentes colores. Una de ellas le pasó por en frente y Mewtwo, sin poder controlar más su curiosidad, la tocó.
Al tocar la imagen que era rodeada por un púrpura claro, esta se hizo más clara a sus ojos y frente a él estaba el recuerdo de cuando ambos se conocieron en el Bosque Petalia pero esta vez era diferente, ahora veía todo desde la perspectiva de Murazaki (Frunció el ceño cuando vio el mal estado en el que se encontraba) y sintió la sorpresa y la incertidumbre que la peli morada sintió al verle. Mewtwo ensanchó los ojos con sorpresa, la imagen desapareció y con ella las emociones que se habían alojado dentro de él.
— ¿Puedo sentir lo que ella siente? — buscó con la mirada otro recuerdo y tocó uno que era rodeado por un cálido color anaranjado, este se amplió ante sus ojos y el recuerdo de ella jugando con un malhumorado y ceñudo Pikachu apareció. Esta parecía tratar de acariciarle la cabeza pero el solo se alejaba y le daba la espalda, ella solo reía; tal y como pasó con anterioridad, sintió una mezcla de ternura y un súbito cariño maternal instalarse en su pecho y el recuerdo desapareció.
Mewtwo estaba intrigado y asombrado y otros sentimientos similares todos mezclados. Hasta donde él recordaba, nunca había tenido una conexión de este nivel con algún ser vivo ni siquiera con Amber y, aunque no quisiese admitirlo en voz alta, quería ver más y más.
Siguió su recorrido por los recuerdos de Murazaki que lo rodeaban con sus diferentes gamas de colores, la mayoría parecía ser colores cálidos de naranjas, amarillos y rojos claros también había azules y algunos grises, blancos y verdes todos de diferentes tonos. Uno en específico llamó la atención de Mewtwo pues, a diferencia de los demás colores vivos, este era de color negro opaco.
El clon estiró la mano y lo tocó, causando la misma reacción que antes. Esta vez, el recuerdo no era placentero. Frente a sus ojos (o los de Murazaki) estaba parado aquel hombre de cabello negro y ojos morados mirándola fríamente; — ¿H-hermano? — la escuchó susurrar y sintió el desconcierto de la peli morada. Mientras más avanzaba, Mewtwo podía sentir más y más miedo invadirle, el miedo de Murazaki al ver a su hermano dándole la orden a su pokémon para que la atacara.
Mewtwo tuvo que apartar la vista así que el recuerdo paró y desapareció frente a él. El clon frunció el ceño. El aún no sabía porqué pero cada vez que miraba o recordaba la cara de terror de la peli morada le hacía sentir irritado y otra emoción que todavía no identificaba pero el sentir su terror en carne viva le hacía sentir muchísimo peor.
Él siguió su recorrido, esta vez viendo bastantes recuerdos rodeados por gamas diferentes de grises y algunos cuantos negros. Mewtwo veía algunos de vez en cuando, siendo invadido por un extraño sentimiento de tristeza variante en cada recuerdo, algunos eran de ella empezando su viaje, las noches frías, las batallas perdidas pero ninguno parecía ser grave. El clon se detuvo y su mirada se posó en una memoria en específico, esta era más grande que las demás y de un brillante y hermoso color rojo.
Estiró la mano y tomó el recuerdo, sintiendo rápidamente una calidez acogedora; el clon cerró los ojos y dejó que el recuerdo se revelara por sí mismo.
Bajo el hermoso y estrellado cielo nocturno luces de diferentes colores se abrían paso entre la oscuridad, iluminado las calles y los locales. Aquella noche era uno de los festivales más esperados en la Ciudad Verde y sus habitantes no habían reparado en gastos para decorar las calles y colocar los locales ambulantes de comida, juegos y muchas otras cosas para ver y comprar.
Una pequeña Murazaki de apenas cinco años de edad miraba con asombro las deslumbrantes luces de la calles y a los pokémon jugando con los niños o simplemente caminando lado a lado con sus respectivos entrenadores. La pequeña peli morada sintió un ligero jalón en su colorida Yukata azul cielo con estampados de flores rosadas y blancas combinado orgullosamente por su madre con un Obi azul oscuro. Miró hacia abajo y vio un Ratata olfateándola con curiosidad, ella le sonrió y le acarició la cabeza.
— ¡Ratata, vamos! —Gritó uno de los niños, agitando la mano para que el pokémon roedor lo viera, este se giró y corrió hasta el pequeño, perdiéndose ambos de la vista de Murazaki.
— ¡Oi, Murazaki! ¿Qué estás haciendo? ¡Ven acá!
Ella se giró con su hermosa sonrisa aun plasmada en su rostro y fue de inmediato hasta donde su hermano la estaba llamando. Al llegar, este hizo amago de revolverle el cabello pero ella apartó la cabeza antes de que su mano la tocase.
— ¡Oniichan! Mamá me dijo que no me despeinase —le regañó haciendo un puchero. El pelinegro apartó la mano y se rió de su hermanita, pellizcando una de sus sonrosadas mejillas —¡Itte! ¡Oniichan!
—Sí, sí. Lo lamento, es que eres muy fácil de molestar. —Murazaki apartó la mano del pelinegro de su mejilla y le sacó la lengua —Está bien no te molestes, ¿Qué te parece si jugamos algo?
Los ojos lilas de Murazaki se iluminaron de inmediato y tomando la mano de su hermano le arrastró por cada uno de los puestos en donde hubiese juegos. Luego de un rato, Shunsuke llevó a la pequeña peli morada a comer a uno de los puestos de Takoyaki, riéndose al ver la cara de absoluto deleite que esta ponía cuando se llevaba una de las pequeñas bolas fritas a la boca. Al terminar, siguieron su recorrido por los puestos de atracciones, haciendo paradas de vez en cuando para ver las muchas cosas que se vendían.
Ambos iban caminando de la mano, ella con una sonrisa de oreja a oreja sosteniendo una máscara de Riolu que su hermano le había comprado mientras él miraba los puestos, decidiendo su siguiente destino con su máscara de Charizard colgando a un lado de su cabeza. Murazaki alzó la mirada, su sonrisa desvaneciéndose un poco.
—Oniichan… —lo llamó en voz medio baja.
— ¿Qué sucede? —Le respondió aún con la mirada recorriendo los puestos. Murazaki se mordió el labio, pensándose si debía seguir o no. Al final decidió continuar.
—Ya pronto vas a recibir tú primer pokémon ¿Verdad? —Este asintió, sin poder evitar sonreír un poco — ¿Ya sabes qué pokémon vas a escoger?
— ¡Claro! —Esta vez sí la miró, una enorme sonrisa en el rostro —Definitivamente voy a escoger a Charmander. ¿Tú qué dices Murazaki?
—Creo que puedo imaginarte con un Charmander —se rió un poco, pero su sonrisa no llegó a sus ojos y el pelinegro lo notó así que paró el paso y se agachó para mirarla cara a cara.
— ¿Pasa algo Murazaki? —La pequeña peli morada bajó la cabeza, sus ojos lilas llenándose de lágrimas.
—No quiero que Oniichan se vaya. Quiero que te quedes en casa conmigo.
Shunsuke suspiró y apartó un par de lágrimas del rostro de su hermanita.
—Ya sé, ya sé. Si pudiera, te llevara conmigo también pero no puedo cuidarte siempre Murazaki ¿Lo sabes verdad?
Ella lo sabía. Sabía que a duras penas su hermano se podía cuidar a sí mismo, ni hablar de cuidarla a ella, una niña de cinco años, también. Eso sin contar que sus padres iban a responderles con un rotundo 'no'. Pero aún sabiéndolo, ella apenas tenía cinco años y su hermano no se iba a enfadar porque fuese un poquito egoísta ¿verdad?
—Pero… pero… —un sollozó escapó de sus labios y trató de limpiarse las lágrimas que no paraban de caer por sus mejillas. El pelinegro suspiró y acarició la cabeza de su hermanita.
Una idea llegó a su cabeza y alzó un poco el rostro para buscar un puesto en específico. Cuando lo encontró, le dijo a Murazaki que no se moviera y tras ella asentir, este salió disparado. Mientras que su hermano no estaba, la peli morada se limpió el rostro cuidadosamente con las mangas de su Yukata y trató de calmarse un poco; ella no quería llorar, ella quería ser una niña grande que pudiese desearle un buen viaje a su hermano pero el sólo pensar en estar sola la entristecía a más no poder.
Agitó ya cabeza e infló sus mejillas con aire, hinchando un poco el pecho tratando de reunir todo el coraje del que era capaz para decirle a su hermano que, aunque ella no quisiera que se fuera, estaba contenta porque su sueño de ser entrenador se iba a cumplir. Escuchó al susodicho llamarla por detrás y se giró.
Shunsuke sonrió, ambas manos en su espalda y Murazaki enarcó una ceja curiosa.
—Murazaki, quiero darte algo antes de irme. —Este sacó las manos de su espalda y le mostró a su hermanita el objeto que sostenía entre estas. La pequeña ensanchó los ojos en asombro y admiración al ver el pequeño dije de oro de Jirachi, con tres pequeñas piedras turquesas colgando en los extremos de la cabeza con forma de estrella del pokémon. Murazaki inclinó un poco la cabeza con curiosidad.
—Oniichan ¿cuál es ese pokémon?
—Se llama Jirachi de los deseos, es un pokémon legendario, más conocido en la región de Sinnoh. Jirachi es conocido por concederle deseos a las personas, pero solo concede uno cada mil años al despertarse de su largo sueño. —El pelinegro colocó el dije en las manos de su hermana —Este dije es super raro y puede concederte un deseo siempre y cuando sea para otra persona. Cuando pidas el deseo con todo tu corazón, tienes que darle el dije a la persona por la que pediste.
—Entonces… ¿Oniichan pidió un deseo… para mí? —Shunsuke se rió un poco pero negó con la cabeza.
—No, yo te regalo ese dije para que se lo des a la persona que más quieras ¿entendido?
Murazaki asintió y miró pensativa el dije. Decidida, lo apretó entre sus manos y se lo llevó al pecho, cerrando los ojos con fuerza. El pelinegro alzó una ceja sin saber qué estaba haciendo la pequeña y ensanchó los ojos cuando esta volvió a extenderle el dije.
—Aquí tienes Oniichan. —Le sonrió.
—Oi, oi espera. Te lo regalé para que se lo dieras a una persona que quisieras.
— ¡Eso estoy haciendo! Se lo estoy dando a la persona que más quiero en este mundo. —El pelinegro tomó el dije, conmovido por la sonrisa y las palabras de la pequeña —Le he pedido a Jirachi para que no te pase nada en tu viaje. ¡Así volverás a casa y contarás todo lo que has visto y me llevaras a todos los lugares a los que has ido!
Shunsuke se rió y le revolvió el cabello a su hermanita con cariño sin importarle el pequeño regaño que esta le dio por arruinar su peinado.
—Claro que sí tonta. Cuando tengas a tú primer pokémon tú y yo nos iremos juntos de viaje. —Los ojos lilas de Murazaki brillaron con emoción.
— ¿Lo prometes?
— ¡Prometido! Ahora ¡vamos a ver los fuegos artificiales!
— ¡Sí!
Mewtwo abrió los ojos lentamente, terminando de procesar el recuerdo que acababa de ver pasar ante sus ojos. Sin duda era mucho más intenso que los demás y el sentimiento de calidez no pareció abandonarlo cuando el recuerdo se desvaneció aunque en realidad no podía quejarse. Sin saber cómo sentirse o qué hacer, el clon solo se quedó allí sintiendo el reconfortante calor esparcirse por el resto de su cuerpo.
Cerró los ojos y se olvido de todas las imágenes a su alrededor. —Mi hermano, Shunsuke, ha sido la persona más importante para mí desde que tengo memoria— recordó las palabras de la peli morada la noche anterior al preguntarle por su hermano y Mewtwo creyó entenderla un poco mejor ahora aunque, por supuesto, eso nunca se lo iba a decir en voz alta. Dentro de su cabeza, la molesta vocecita que se había mantenido callada hasta los momentos volvió a susurrarle suavemente al oído —quiero ver a Murazaki— y, extrañado hasta la médula por sus pensamientos completamente ajenos a su personalidad, no le pareció una mala idea.
Mewtwo quería ver a Murazaki.
Así que se concentró, usando cada uno de sus despiertos sentidos para encontrar y anular el tranquilizante que le habían dado para dormir. Le llevó algo de tiempo pero finalmente lo encontró y lo neutralizó sin mayor problema ahora concentrando sus fuerzas en abrir sus adormilados ojos. Lentamente, sus ojos amatistas se abrieron poco a poco mientras miraba al techo hasta que su vista se enfocó perfectamente.
El cuerpo no le dolía pero lo sentía pesado, siendo capaz de tal vez levantar un poco los brazos y quizás la cabeza. Escuchó a su lado un suave hipido y el clon inclinó la cabeza con lentitud hasta que se encontró con el rostro de Murazaki a un metro del suyo propio. Murazaki aún permanecía dormida y su respiración era acompasada y aunque Mewtwo notó un camino de lágrimas cayendo a un lado de su rostro vio que sus labios se curvaban en una pequeña sonrisa.
Como si estuviese teniendo el mejor de los sueños, o en este caso, el mejor de los recuerdos.
El clon solo se quedó mirándola por unos minutos para luego ubicar a Pikachu acurrucado en su costado dormitando casi tan pacíficamente como su entrenadora. Extrañamente se sentía cómo y en paz, dos cosas que muy raras veces las sentía al mismo tiempo y no pudo evitar fruncir un poco la nariz al pensar que podía llegar a sentirse así de cómo con un humano ya que él mismo lo había decidido luego de escapar del equipo Rocket, el aún odiaba a los humanos con toda su alma pero admitía que la peli morada era un caso aparte, —Un muy molesto caso aparte…—
Sin embargo, fue sacado de sus pensamientos cuando sintió una punzada en la sien haciendo que cerrara los ojos con fuerza, preguntándose si se debería a su anterior dolor cuando este bajó su intensidad momentáneamente pero tan repentinamente como se esfumó volvió a atacar, extendiéndose hasta su pecho, sintiendo sus pulmones arder cuando inhaló por aire y haciendo que diera un respingo sobre la cama.
Tanto la peli morada cómo Pikachu sintieron la cama moverse y ambos se despertaron al mismo tiempo y con la misma sorpresa cruzándoles el rostro, Murazaki miró a Mewtwo y ensanchó los ojos.
— ¡Mewtwo, estás despierto! —Sonrió ella y Mewtwo entreabrió uno de sus ojos, una respuesta sarcástica bailando en su lengua pero todas sus palabras fueron acalladas por un nuevo dolor, esta vez proveniente de su abdomen. — ¿Q-qué sucede? ¿Aún te sientes mal?
Pikachu llegó al otro lado de su cabeza y lo miró preocupado.
"Mewtwo, ¿qué es lo que duele?" Le escuchó preguntarle para poder darse una idea de en dónde o cómo podrían ayudarlo pero el clon no tenía ni la menor idea de qué era lo que le dolía más. Ahora sentía todo su cuerpo, desde la punta de la nariz hasta su cola arder con dolor puro y el apenas sí podía contener los gritos que querían salir.
Murazaki frunció el ceño y se acercó más a Mewtwo, tomando su mano entre las suya y sintiendo a este apretarla bien sea por acto reflejo o solo para poder disminuir el dolor. Ella solo seguía buscando por la mirada alguna herida o indicio que le diera una pista de lo que le causaba sufrimiento a Mewtwo pero veía todo perfectamente bien. —Quizás sea algo interno, ¡¿Pero qué?!— Antes de poder siquiera pensar, el cuerpo del clon comenzó a emitir la misma luz de antes y el pánico llenó los corazones de Murazaki y Pikachu.
Pero aquella luz era diferente, era más intensa y cubría todo su cuerpo, iluminando incluso la oscura habitación, —No puede ser, Mewtwo está… ¡¿Evolucionando?!— Pensó, su alarma yendo en aumento cuando empezó a ver el cuerpo del clon cambiar de forma poco a poco, subió la mirada y vio a Pikachu casi tan boquiabierto como ella, mirándola estupefacto. La peli morada soltó la mano de Mewtwo para ir por Susume y por Lance pero antes de siquiera pararse, el clon volvió a atrapar su mano, apretándola con más fuerza como si su vida dependiese de eso.
Murazaki, lo miró y volvió a envolver su mano con la de Mewtwo pero se dio cuenta de que la mano que sostenía era diferente, el corto y suave pelaje que protegía el cuerpo del clon ya no estaba y la forma de su mano había cambiado. El cuerpo del clon se hizo un poco más pequeño y menos ancho bajo los sorprendidos ojos de Murazaki pero la cegadora luz blanca hacía imposible poder apreciar mayor cosa.
Mewtwo no lo soportó más y gritó con dolor, sus ojos abriéndose y tornándose azules haciendo que una onda psíquica fuera de control empujara a Pikachu contra la pared del cuarto y a Murazaki contra el gavetero de madera al otro lado de la habitación. La peli morada se apoyó en sus antebrazos, ignorando el dolor en toda su columna vertebral para volver a posar los ojos en el cuerpo del clon, o mejor dicho, en el cuerpo que creía aun era del clon.
Él dejó de gritar y volvió a cerrar los ojos, la luz finalmente desvaneciéndose de su cuerpo. Mewtwo aun estaba consciente y sintió el dolor convertirse en una ligera presión hasta que finalmente desapareció por completo, emitió un gruñido al sentirse mareado y se llevó una mano a la cabeza, sintiendo un extraño aumento de cabello en esa zona.
La peli morada jadeó al ver finalmente el "nuevo" cuerpo de Mewtwo cuando la luz se desvaneció. Cabello extremadamente largo y de color gris, piel pálida y pulcra, de contextura alta y delgada al parecer y el inconfundible ceño fruncido en su rostro. Murazaki volvió a jadear, esta vez más alto lo cual hizo que se ganara la atención de Mewtwo quien entreabrió los ojos lentamente sin dejar de fruncir. Nariz respingada, labios finos, más cabello lacio de color gris y sus inconfundible ojos amatista.
— ¡¿Q-QUÉ?!
Ni Murazaki ni Pikachu podían dar crédito a lo que veían. Allí frente a ellos estaba Mewtwo, un Mewtwo convertido lo que indiscutiblemente parecía ser un humano.
Cha-chaaaaaaan~! Hola gente bonita! Yo aquí reportandome con una semana de atraso con el capitulo xD bien, la verdad es que el capitulo lo terminé el viernes pero no lo quise subir si no hasta hoy por que ¡El fic cumple un año! Wow, pensar que llevamos todo un año en esto me sorprende, sinceramente siento como si hubiese empezado a escribir hace como un mes TwT bueno, antes de ponerme toda gay voy a poner primero las aclaraciones:
*Bueno, me he leído sus comentarios y los mensajes privados que me han mandado y he visto que muchos de ustedes han estado especulando qué era lo que iba a hacerle a Mewtwo ahora, pues si pensaron en esto ¡Acertaron! xD Sí señores, el querido Mewtwo ahora va a ser una de las cosas que más odia: un humano. Tal y como les dije desde el principio este fic no es PokemonxHumano porque yo no estoy preparada para escribir ese tipo de historias (aunque sí he leído una bastante buenas) Espero que no se decepcionen con este cambio de eventos.
*He dejado este pequeño recuerdo de la niñez de nuestra prota, no se si alguno de ustedes lo recuerden pero en un capítulo del fic, el hermano de Murazaki contemplaba un pequeño dije de Jirachi. Es un recuerdito para unir ese punto (para aquellos que se preguntaban de dónde lo había sacado) y que quizá unirá otra cosa más adelante. Solo eso.
*Como siempre, perdonen si Mewtwo queda muy OoC, ni él ni yo estamos acostumbrados a tantas emociones nuevas y quiero ser lo más fiel a su personalidad posible aunque, luego de ver como por décima quinta vez la primera película y el especial en su honor me dí cuenta de que, aparte de ser un personaje en conflicto con su existencia en este mundo, Mewtwo es relativamente un niño al que forzaron a madurar. Aun tiene esa pequeñita chispa dentro de él pero no la quiere mostrar a nadie y eso es lo que yo quiero sacar aquí. Aun así si ha quedado muy OoC ustedes avísenme y yo corregiré.
*Con este capítulo hemos alcanzado oficialmente la mitad de la historia (más o menos algo así) de aquí en adelante todo será nuevo para Mewtwo y para Mura-chan. Fufufu~
Arceus habían otras pero la memoria me falla como de costumbre xD pero ustedes saben que cualquier duda pueden hacerla en los comentarios o vía MP. También quiero darle las gracias a Mariel Black por el consejo de cambiar el guión por uno más largo ;O
Bien, volviendo al aniversario del fic. Quiero darles las gracias de corazón por aguantarme todo un año, aún con las demoras que me llevo xD les estoy sumamente agradecida. También quiero darle las gracias a los que me comentan desde un principio: Ryu, Black Chocolate, Nikki, María Elizabeth, Mariel Black, Estrella Marina, Coral. Me han aguantado desde un principio y siempre comentan los capis, ¡de verdad gracias no saben cuanto los amo!
También a los users que comentaron una o dos veces: Lady'z Phantom, Guest, xxMockingbirdxxx, La que escribe, Leira D. Halloway, CatLionwitch, Dark Rakzo, TakeshiHanataro, anonimo(bien anon!)gracias a ustedes hermosísimas personas por leer este fic, oh ¡a ustedes también los amo!
A los fav, a los Follows, a las simples visitas que dejan en cada capítulos, de verdad los amo y aprecio que quieran pasar su tiempo leyendo este fic. Antes de despedirme voy a decirles un par de cositas:
-Este fic, originalmente, no se trataba de Mewtwo si no de un Lucario solitario que se enamoró de una humana y que decide dejar de ser pokémon para poder estar con ella. Cambié y mejoré a los personajes fue porque, antes de decidirme a escribir, volví a ver el especial de Mewtwo que no veía desde mi infancia y el resto pues ya lo ven plasmado aquí.
-La creación de mi OC Murazaki me tomó un poco de tiempo pues, tuve que adaptar a mi personaje femenino de la idea original a uno con el suficiente carácter para aguantar a Mewtwo y del que este se enamorara con el tiempo. Créanme, no fue tarea fácil.
-Mi OC poseía a un Pikachu como pokémon desde el momento en el que me la imaginé pero tras ver el especial, decidí incluir a la historia al adorable PikachuTwo porque la historia sería más fluida y yo AMO a ese pequeño Tsundere. El equipo Pokemón de Murazaki también sufrió ligeros cambios, así que usé pokémon de los equipos que había formado en cada juego que completé.
-Yo tengo más o menos experiencia escribiendo personalidades como la de Mewtwo, pero cada personaje es un mundo diferente y yo quería hacerlo lo más canon posible así que me leí todos los fics de Mewtwo que me conseguí. Mi fuente principal de inspiración fueron las historias de La que escribe quien anteriormente se llamaba El exiliado, (más que todo en el fic de Humanidad) de allí me guié y construí mi propio Mewtwo. Debo decir que mejor fuente de inspiración no pude tener, simplemente amó todas tus historias *w*
Más o menos algo asó como las curiosidades del fic hasta ahora xD Me he divertido escribiendo esto, espero que puedan seguir aguantándome porque aún queda más o menos para terminar ;D
Creo que me puse muy gay u.u pero bueh, para agradecerles su tiempo, el capítulo que viene lo postearé ¡el próximo miércoles! Espero seguir leyendo sus hermosos comentarios, me despido hasta la semana que viene.
ByeBye~
