Bueno, no diré tantas explicaciones al respecto, pero podré asegurarles que sus ojos se derritarán al leer el primer renglón de la historia, así que no me hago responsable de los acontecimientos ocasionados en sus ojos y el odio interno...
Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece. Stan Lee, Marvel y Disney. La locura de la historia, es solamente creada por mi imaginación.
The Avengers Soundtrack. - Es mejor de lo que creía.
En alguna de tus vidas, te has preguntado ¿por qué te tocó el lugar en el que estás ahora?
Yo, simplemente me pregunto lo mismo con la mía.
Bien, sumando que tengo cuarenta y tantos años, soy algo ya vejete y no, eso no implica que no pueda hacer algo de ejercicio cotidiano. Recuerdo que alguien me dijo alguna vez que me importaba sólo mi apariencia y nada más, y firmemente creo que estaba y está en lo correcto, aunque para ser sinceros jamás reconozco algo así. ¡Peor cuando se trata de un virgen de 90 años!, ¿cómo reconocer que está en lo correcto cuando ni siquiera está por mi nivel? Vaya, hasta en ocasiones presiento y siento que estaba mejor en el hielo: congelándose. No sé porqué mi padre se estaba esmerando en encontrarlo, como si tuviera algo de importancia un maldito súper soldado de los años 40' Mierda, no sé qué le ven a ese tipo. Sólo tiene músculos y nada de cerebro. En serio ¡puta mierda! Pero, está bien, está bien. Anthony, respira un momento y exhala en el siguiente. Se supone que tengo que trabajar con él en los momentos y situaciones drásticos. Y ¿por qué cojones lo llamamos capitán si no es uno en realidad? Muy bien Tony, se supone que estabas redactando tu vida o algo parecido y ese estúpido Capi-paleta llega a ¡tu jodida mente!
—Amm, ¿Tony?—se escucha una voz a lo lejos. Sus pasos, llegan hasta mis oídos retumbando sin cesar. Detesto los tacones, suenan como si estuvieran clavando algo, ¿cómo las mujeres resisten ante tanta presión en sus pies? Hasta presiento que Pepper se ha de hartar caminando con ellos, y ¿sí alguna vez decide correr por algún peligro?
—Dime...—contesto con algo de simpleza en mi voz. Mi garganta se encontraba seca y mi vaso de vidrió en donde se encontraba un delicioso líquido, ya no se encontraba más, sólo los cubos de hielo que se encontraban derritiendo poco a poco. En estos momentos, me nacía servirme otro poco de ese líquido, de ese manjar para mi garganta, de ese whisky que tanto anhelo en estos momentos verter en mi vaso y tomarlos como si nada me importara.
—Creo nuevamente que... Ya sabes...—en momentos parecía nerviosa, en otros segura de lo que iba a decir, pero volvía a ponerse nerviosa y a colocar una sonrisa con la misma actitud: ¡nerviosa! ¡Por Dios santo!—Thor ha vuelto a romper dos decenas de vasos de vidrio, otra vez por cuarta ocasión de las últimas dos semanas.—¡al fin! Así que... ¿eso era todo?
En ningún momento volteé a ver a Pepper, creo que durante esos escasos minutos que anduvimos "platicando", más ella que yo, lo más importante que veía era el techo del taller con una mirada demasiada perdida.
—Bueno, pues dile que no lo haga y ya.—contesto nuevamente con un deje de voz seco y glacial. Como si realmente no me importara en lo absoluto que haya roto 24 vasos de vidrio. Se volverían a comprar y punto.
—¿Pasa algo?—siento sus manos posarse en mis hombros, dándome un delicado y tranquilizante masaje. Estar cuidando de tres personas realmente extrañas: un semi-dios, un virgen de 90 años y un doctor que pierde el control con cosas puntiagudas, es una tarea estresante. Pero ¡qué decir de los dos primeros! Al menos uno sabe lo que hace, mientras otros deshacen lo que hacen. No sé porqué acepté que la torre llamada Stark, se convirtiera en un tipo cuartel para los Vengadores. Algún día el karma atacará a ese Nick. Lo juro, no por nada me llamo Anthony Edward Stark.—Te siento, estresado y pensativo últimamente. ¿Ocurre algo?—recarga su mentón en mi cabeza y poco a poco empiezo a ser rodeado con sus brazos suaves sintiendo su tez en mi cuello; sus manos se detienen en donde se encuentra el Reactor Arc. Respiro y exhalo un par de veces más para poder tranquilizarme. Hacía unos meses, esa diva* había intentado apoderarse del mundo, pero, obviamente, lo detuvimos a tiempo. De todo eso que pasamos últimamente, siempre tenía imágenes presentes en mi memoria, impidiéndome dormir. Aunque no eran demasiado constantes.
—No esa nada. Sólo que si Thor dice la verdad, acerca de su endemoniado hermano. Ya sabes, que lo tengan en una celda demasiado resguardada. Eso es lo que temo.—persuado perfectamente a la mujer con pecas. Mentir, no es lo mejor que hago, pero al menos no quiero que se preocupe.
Thor, había llegado unas semanas después de que se fueron a Asgard, tal vez sólo para asegurarnos que su hermano estaba en buenas manos y no saldría de allí. Pero algo, le hizo quedarse un poco más de tiempo; nunca quiso decirnos que era lo que realmente lo hipnotizo a quedarse.
—Pienso que dice la verdad. Sino, ya se hubiera ido desde hace tiempo, ¿no crees?—pregunta con una de esas sonrisas sinceras que me encanta ver en ella. De igual forma, sonrió de lado, no seguro de si sonreír pudiera cambiar algo. Me levanto de mi asiento, quitándome delicadamente los brazos de Pepper. Me estiro unos escasos segundos y bostezo. Volteo a ver a Pepper, que estaba negando con su cabeza. Sabía qué significaba esa negación: no hacer más de la cuenta.—Sólo quédate aquí, no salgas. Tuviste suficiente y creo que descansar es suficiente para ti.—me da la espalda, decidida a retirarse.
—¡Hey, mujer! Eso fue hace meses, creo que he descansado lo suficiente para al menos acompañarte.—me rasco mi nuca y sonrío débilmente. Y la miro fijamente, intentando que cambiara de idea.
—Eso es un no. Tony, desde que terminó aquella batalla, no has salido de tu taller y apenas diriges palabras a los demás. Hasta pienso que JARVIS dice lo mismo. Necesitas pensar y descansar.—nuevamente se acerca a mí y me planta un beso delicado en los labios y sonríe.—Thor viene conmigo. Si pasa desapercibido, lo lograremos.—se retira a la puerta, no sin antes dirigirme una mirada seria pero tranquilizadora.—Quiero que descanses. Pienso que es tiempo de ir allá arriba.—sus ojos se dirigen al techo y cierra la puerta tras de sí.
Pienso que tiene razón, pero... Mierda, sé que Bruce se fue hace dos horas a buscar algunos artilugios y no ha regresado el maldito, amenos con él tendría una buena y amena plática, pero el único que queda en esta lista es Steve, el capi-paleta. Mierda, mierda, mierda... En serio, ¿por qué me pasa esto sólo a mí? Suelto un suspiro cansado, meto mis manos en los bolsillos de mi pantalón y miro con fijeza la puerta. Me acerco a ésta y la abro. Mientras no me preguntara cosas sin sentido, por mí es más que perfecto.
Me ubico en el pasillo y camino con lentitud, sin ganas. Llego al elevador y antes de presionar cualquier botón, las puertas de abren de par en par. Algo extraño, aunque el toque de esperanza que sea Bruce invade mi ser y una pequeña sonrisa se forma poco a poco que las puertas comienzan a abrirse con lentitud.
Hay algunas veces en las que siento que fue un grave error hacer aquello.
Sí, me siento fuera de época.
No es que diga que no me guste estar en una torre demasiado lujosa y con demasiada tecnología para mí. Siento ser demasiado abusivo para que hagan todas esas cosas por mí. Peor aún cuando no puedo dormir en ocasiones (setenta años durmiendo, era suficiente, sin embargo mi cuerpo en ocasiones lo necesita), hablo con el techo y ¡me contesta!, siento que hasta me he vuelto loco o estoy loco. La primera vez que llegué y me establecí, no creía que fuera tan elegante y con demasiada tecnología para mí. La primera vez que llegué a mi cuarto, la misma voz con la que platico de vez en vez, me dio la bienvenida. ¡¿Cómo sabía mi nombre?! Vaya que Stark se ha empeñado demasiado en esta torre. Me dijo que era su inteligencia artificial aquella voz, pero... ¿por qué me contesta? Hasta siento que yo soy el único que habla con esa cosa de inteligencia artificial. Sinceramente, no sé porqué acepté en venir. Aunque sólo será por algunos meses, pero me he encariñado demasiado con el lugar. Por ahora, la señorita Pepper me ha enseñado algunas cosas que debería saber acerca de la tecnología moderna que contiene la torre, tal como Stark, me dijo que JARVIS era la inteligencia de la torre y de algunas otras cosas, cómo funcionaban los elevadores algunos aparatos electrónicos; como era la DVD, poner un disco en el estéreo, entre otras cosas más de la casa. Obviamente, tendría que acostumbrarme a ello, pues sería como una casa temporal mientras tanto.
Entres ratos, me sentaba y veía un poco de televisión. Observando cómo habían cambiado los programas, las caricaturas, los shows y noticiarios. Dependiendo de cada quien, me intrigaba demasiado cómo eran las películas de esa época, así que en ocasiones, veía unas cuantas películas que me interesaban demasiado, y sinceramente habían cambiado demasiado; algo que se llamaban los efectos especiales que hacían que algunas criaturas terroríficas de algunas películas o de acción, fuesen más realistas, puesto que con la tecnología hacían todo ese tipo de cosas.
Alguna vez en el primer mes que nos establecimos en la torre, el dr. Banner, me hizo saber cómo funciona una computadora y sus principales funciones, después de algunas semanas de estar casi dos horas en esa máquina, llegué a aprender demasiado rápido, aunque no era para tanta emoción aquello, pues sólo ese aparato era el inicio, algo que llamaban celulares, que son teléfonos portátiles y que con tocar sólo la pantalla puedes escribir y todo eso, ¡vaya que si me perdí demasiado!
Después del desastre ocurrido aquí, en Nueva York, presiento que algo demasiado grande se avecinará muy pronto. Pero como la señorita Pepper nos dijo a la mayor parte de nosotros: "Descansen al menos por un tiempo." Como alguien del ejército, mi prioridad no es descansar, pero tenía razón. Descansar, que después cosas peores llegarán en su momento, por eso me pasaba momentos viendo una que otra película o entrenaba en el gimnasio que la misma torre tenía, o me dedicaba a vagar por la torre en las noches o tardes, primero, para saber que todo estaba en orden; segundo, para investigar más y saber si había algo interesante en la torre.
Antes de ir a mi caminata por la torre, me encontré con la señorita Potts y Thor. Al parecer iban a comprar algo, después de todo cada cierta noche escuchaba a lo lejos que alguien tiraba algo de vidrio y éste se rompía en miles de pedacitos. Sin duda era el dios del trueno que hacía aquellos sonoros ruidos que se escuchaban estrepitosamente en todas las habitaciones.
—Señorita Potts, Thor. Buenas tardes.—obviamente, la gentileza no se iba de mí ni de mi porte. Les regreso una sonrisa tranquila. No quería que me respondieran el saludo.
—Sabes que no hay tantos vasos de vidrio, y espero que Thor haga lo que tenga que hacer.—estaba sosteniendo el brazo de Thor y él tenía una cara de culpa pero con una sonrisa que jamás se quitaría durante una buena semana.—Bruce no está, así que la sorpresa se te quedará encargada mientras este dioscumple con comprar vasos de vidrio.—mira a Thor otra vez.—Escogerá los mejores vasos, ¿no?—alza una ceja mientras sigue mirando al mayor de los rubios.
—Disculpe señorita Pepper, pero tienen demasiados vasos como para que se desesperen por un par de vasos que rompí.—comenta con una sonrisa y su voz grave resuena en todo el piso.—Exacto que compraré más de los que rompí.—observa la mirada casi asesina de Pepper. Se meten en el elevador y me despiden, después de que me llegue a mi mente una pregunta.
—¿Cuál sorpresa?—pregunto cuando las puertas del elevador se cierran.
Bien, ahora era tiempo de saber cuál era la sorpresa, pero si mi memoria no me fallaba, Pepper comentó que no se encontraba el dr. Banner y ellos dos, ella y Thor, se fueron a comprar vasos de vidrio y tal vez otras cosas más; por como son las mujeres, creo que el pobre Thor tendrá que tener paciencia, y el único que quedaba en la lista era... Tony Stark. El que, por momentos, no quería verlo a los ojos, no por envidia, no porque no quisiera hablar con él, sino por el hecho de que iba a morir por sólo seguir un maldito misil y aventarlo al espacio cuando el tiempo que teníamos era escaso, sólo por esas razones no quería entablar alguna conversación con él.
Algo me hizo que fuera al elevador y pusiera un número, el número del piso en donde se hallaba el taller de Stark; no soy demasiado bueno recordando pero Potts me había dado un plano de los pisos de la torre y cada uno con su indicado número. Me metí en el elevador, cada vez que subía o bajaba esa cosa, me hacía sentir un poco de cosquillas en mi estómago; eso sí, no sentiste nada de éso cuando aterrizaste el avión en casi medio de la nada. Apreté el botón y en cuestión de segundos, ya me dirigía al piso. Se detuvo el elevador y poco a poco se abrieron las puertas.
Sólo espero que realmente les haya gustado esta primera parte. Me esmeré demasiado y espero que sean gentiles y no me manden sandías a mi correo (? Amo las sandías. Así que espero de corazón les haya gustado este proyecto que tengo. Sí, sé que soy un fiasco y no me lo tienen que repetir variadas veces, gracias.
Por cierto, en momentos de la lectura, encontraron un asterisco (*). Bien, para aquellos que hayan visto la película...
Hacía unos meses, esa diva* había intentado (...) me refiero a Loki lol
Con esto me despido y espero ver sus hermosos comentarios, que fascinada quedaré.
