Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario, solo para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y los hechos que se cuenten a continuación y me pertenecen en su TOTALIDAD.

Notas del autor: Gracias por sus reviews sé que es un poco raro pero después se entendería mejor.


A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,

A pesar de todo seamos lo que seamos,

Siempre seremos los mejores amigos cariño.

Te amo.


Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.

II

Rammen con sabor a victoria.

Nara suri

Siempre he sido una persona de pocos amigos. De hecho de mis amigos la única persona que llame fue a Ino. Me dijo que era su héroe, que largarme de la casa con plata, universidad y apartamento, era de admirar. Que como había tenido huevos para pararme y decirle que se metiera su compromiso por lugares que no voy a nombrar. Venga nunca he sido especialmente una persona de hechos, soy lo que en el argot popular dicen "perro que ladra no muerde" pero después de la putada que me hicieron ese par, no era para menos mi reacción. En parte el coraje me lo dio aquella llamada. Reconozco que la voz de Lonely boy me dio la suficiente fuerza suficiente para mandar a la mierda todo, ser egoísta por un segundo y lanzarme a la aventura.

Ahora estaba sentada en la sala de espera con un tiquete de ida pero no de regreso a Tokio. El departamentito estaba en Nakano a unas 4 cuadras de la facultad. La facultad de ciencias de la salud, quedaba en ese barrio junto a la de ciencias físico matemáticas, ciencias politicas y la de artes. No me lo pensé más, necesitaba descansar me puse los audífonos le subí a toda y no supe más me dormí todo el vuelo.

El viaje en taxi hacia Nakano también fue largo, al menos las luces de Tokio te distraían un poco. En especial ya que estaba cayendo el sol. Se suponía que debía el día de mañana hacer un papeleo en la universidad. Y en una semana serie oficialmente estudiante de medicina en la universidad más prestigiosa de todo Japón. Bastante bien, debo decir pero me ataco el sentimiento de culpa no tanto por el hecho de que había ingresado en la Todai por algo llamado fraude, si no por el hecho de que a pesar de mis padres intentaron venderme a Takasawa sabía que lo hacían porque me querían. Menuda mierda ellos son los que me tratan como objeto de trueque y yo soy la que se siente mal. Pero vamos sabía que en el fondo mi madre no tenía la culpa toda había sido culpa de mi papa, bueno ni el mismo tenía la culpa. Joder porque me la pienso tanto. Ya logre lo que quería. Si me salí con la mía por qué demonios extrañaba tanto esa ciudad inmóvil.

El taxi paró, pague lo que marcaba el taxímetro y toque la puerta de la casera del edificio. La señora era una de esas gordillas bajitas ancianas de ojos arrugados. Me entrego la llave de apartamento número 601. Menuda sorpresa no había ascensor. Vaya mierda esto solo me pasa a mí. Me explico que el cuarto de lavado era compartido con los demás individuos, que no se permitían fiestas y que los pagos debían ser puntuales o tendría que irme. Le di el dinero y subí a ver lo que sería mi nuevo hogar.

Lo acepto mi condición física es una mierda. Detesto hacer ejercicio pero subir 6 pisos en escaleras de aproximadamente 18 escalones no es especialmente una prueba fácil. Cuando traes dos maletas iba por el segundo me resigne a esperar un par de minutos recuperar el aliento.

-¡Tú debes ser nueva!- un chico rubio de ojos azules. Me puso la mano en la espalda y gritó tan fuerte que me pego el peor susto de mi vida.

-Venga, venga no te asustes. Que no muerdo ni te voy a robar. Me llamo Naruto vivo aquí en el 202.- me dijo señalando animado su departamento.

-Soy Sakura Haruno, viviré en el 601-Me limite a decir. No es que sea grosera es que el susto de verdad me había pegado.

-Tranquila, tranquila…601 pobre de ti no sé por qué a esa vieja de la casera le encanta poner a las chicas en los últimos departamentos. Pobre de ti. Subir 6 pisos te compadezco.-me dijo sentado a mi lado como si fuéramos amigos de toda la vida. Este niño de verdad que era algo extrovertido.

-No te compadezcas tanto tengo que subir todo esto. Mas las otras 4 que están abajo- Le dije con la cabeza apoyada en mis muslos.

-Por que las mujeres serán así de complicadas, que tanto pueden traer allí. Pero si necesitas ayuda aquí estoy.-me dijo con una sonrisa gigante.

-No podría, además son muchas.-le dije.

-Eso no es problema estamos para ayudar. ¡Temes! ¡Vengan acá! ¡Panda de vagos!- Empezó a gritar como loco. Sentía algo de vergüenza ajena. Pero al menos si este era el panorama de Tokio vería muchos chicos lindos.

-¡Maldito dobe cierra el pico! ¡¿Qué demonios quieres?- Madre santa. Agárrenme que me derrito. ¿Quién era ese monumento de hombre? Cabello negro alborotado, piel pálida, la cara y el cuerpo de un adonis griego. Trague en seco y se me colorearon las mejillas.

-Sa…Sakura Haruno- Le extendí la mano. Tartamudeando. ¿Así o más patética?

-Hpm… Uchiha Sasuke- Literalmente el adonis me dejo con la mano extendida. ¡Que le den a ese cabrón! Quite mi mano algo apenada.

-Naruto porque gritas tanto es que acaso te acaba de llegar la regla.-una voz familiar muy familiar expreso aquello. Tan familiar que se me helaron los huesos.

-Lonely boy-dije despacio y mande mi vista hasta aquel chico. No era un adonis, pero debo decir que tenía un aire a aquel llamado Sasuke. Era también pálido, alto y de ojos y cabello negro. Aunque no alocado, ni alborotado. Me sonrió.

-No sé con quién me confundes niña…soy Sai- me extendió la mano con una sonrisa. –Vaya que eres fea- ¡que le den a este otro cabrón! Voltee mi cara para otro lado.

-Sakura Haruno…-Le dije. Definitivamente él no era Lonely boy.

-Par de temes echémosle la mano a Sakura chan, es nueva aquí y le toco en el sexto piso.-dijo Naruto.

-Está bien-se limitaron a decir. Creo que empiezo a entender por qué pusieron a los chicos abajo y a las chicas arriba.

Los sofocantes 6 pisos, iban a ser definitivamente una tortura. Más en esta época de verano. Los chicos no tenían muy buena cara, a Dios gracias que Naruto logro que me ayudaran. Cada uno cargo de a dos maletas. El señor Uchiha me creo genial fue el primero en subir se le veía, molesto.

-No eres de aquí cierto-me dijo mientras yo abría el departamento.

-No, soy de Nemuro en Hokkaidō.- le dije como tonta. Lo admito ese tipo esta como quiere.

-¿En el sur no es así?- entramos en el departamento.

-Si, así es. ¿Has estado alguna vez allá?-

-Hpm…yo no voy a cualquier sitio como ese.- Lo digo y lo sostengo que le den a este cabrón.

-Cómo puedes…-y paso olímpicamente de mí. Me había dejado hablando sola.

-¡Que te den!-dije en voz alta.

-Tu vocabulario es tan feo como tú- Lo que le faltaba a la convención de imbéciles. El tipo que hablaba como mi adorado Lonely boy.

-Cierra el pico-le solté.

-Tranquila es una broma-me dijo y sonrió simpáticamente.

-Definitivamente no se ve como en las fotos- atine a decir, todo estaba limpio, sí. Pero nada que ver con el cuarto espectacular de las fotos. Los muebles eran viejos y no había colchón.

-Otra víctima de las fotos. No es tan malo cuando te acostumbras, por lo menos todo está limpio. Además cualquier cosa es mejor que quedarse en casa ¿No crees?-

-¿Cómo es que…?-

-Tranquila, solo es que tienes toda la pinta de la niña bien, que se hizo la rebelde y se vino a Tokio- empezó a salir de la habitación.

-No me he hecho la rebelde, vengo a estudiar a Tokio-le dije.

-Dime algo que no sepa- Si no lo dijo creía haberlo oído. Pero cuando alcance a reaccionar. Ya se había ido.

-¿Pero qué coño le pasa a este par? Ni que los hubieras corrido.- Naruto entro con su típico humor alegre.

-Quien sabe. Muchísimas gracias, Naruto. No sabes lo mucho que te agradezco.- De verdad que lo agradecía. Menuda suerte la mía el toparme con este chico.

-Nah… No agradezcas todos hemos pasado por lo mismo al llegar aquí. Supongo que ni siquiera has comprado nada para comer. Ni tenías idea de que aquí no hay camas ¿Verdad?- de veras que te daba una sensación de calidez. No me pregunten pero lo siento como el hermano que nunca tuve. Si, sé que soy rara.

-No, no tenía idea. ¿No sabes donde hay un mall o algo así?-le pregunte.

-El mall queda a 10 cuadras, pero venga que para irte de compras a las 8 pm esta algo pesado. Puedes venir a comer con todos nosotros, no es nada en especial es un puesto de rammen de aquí cerca se llama Ichiraku's y para serte honesto hacen en mejor rammen que podrás comer en tu vida. Y no te lo está diciendo cualquiera te lo está diciendo todo un experto en rammen. –alardeaba el rubio. Supongo que debería ir a comer con ellos. Digo como agradecimiento. Jamás en mi vida había comido rammen en un lugar diferente a casa. Y parece que este sería el primer plato de libertad.

-Vale, vamos a comer rammen.-sonreí un poco. -¿Me dejarías hacer una llamada antes? Te alcanzo en el segundo piso.-

con toda confianza, mientras le avisare a Hinata chan, a Tenten, a la amargada de Karin y al par de temes a ver si quieren ir con nosotros. De paso conoces a las chicas. Nos vemos en el segundo piso.- Me dio una gran sonrisa. En serio si no se notara que es un muchacho tan enérgico creería que esta drogado.

Saque mi celular del bolso, marque su número.

-¡Hey Lonely boy! ¿Cómo va tu vida?-dije visiblemente más animada que la última vez.

-Creo que tan bien como la tuya. Bienvenida a Tokio señorita Haruno. Espero que allá tenido usted un muy buen viaje.-Me lo dijo como quien se burla.

-Andas un poco parlanchín ¿Cómo sabes que me fui de Nemuro?- me inquieto eso nunca dije que me iría la última vez que hablamos.

-Porque sé que escogerías la respuesta correcta. Buena suerte pequeña.-

-Hey no te deshagas de mi tan pronto. ¿Estas ocupado?-

-No solo controlo a la bestia de mi hermanito menor… nos vemos.-cerró el teléfono.

Ahora sabia una cosa más, Lonely boy tenía un hermano. ¡Kya! Un chibi Lonely boy. Hay Dios tengo mi problema con este tipo. Un minuto me dijo bienvenida a Tokio. ¿Será que…? No puede ser. ¿Pero y si…? Si de verdad Lonely boy viviera en Tokio. ¿Podría verme con él? Hay Dios si eso es así ¿Qué pasara? Tengo que llamarle, tengo que saber.

Le marque y le marque y no me contesto. Me harte y decidí bajar. Ya habría tiempo de preguntarle. Ahora saborearía mi plato de rammen sabor libertad.


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