Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario, solo para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y los hechos que se cuenten a continuación y me pertenecen en su TOTALIDAD.

Notas del autor: He andado algo lenta por que ando reescribiendo vivir bajo tus reglas, pero bueno hago lo que puedo. Un capitulo ligeramente sasusaku, a los gustosos también de esta pareja como yo seguro les encantará. Gracias por sus amados reviews, y a todos aquellos que me han agregado a sus alerts, favorite author y favorite story de verdad que me honra muchísimo.


A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,

A pesar de todo seamos lo que seamos,

Siempre seremos los mejores amigos cariño.

Te amo.


Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.

V

Frenético.

Nara suri

Hinata no hace muchas preguntas, eso me gusta en las personas. Me molesta la gente que quiere saber más de cuenta, lo encuentro odioso e inoficioso. No me preguntó nada cuando entré en su departamento hecha un manojo de nervios después de confrontar a ese imbécil con complejo de Van Gogh. Fue algo así como una de esas conexiones extrañas, no tuve que explicarle que pasaba, se limitó a callar durante un tiempo mientras mi ritmo cardiaco volvía a la normalidad.

Dado que tenía el cabello vuelto un desastre Hinata se ha ofrecido a planchármelo, me ha recordado un poco a Ino, usualmente ella iba una vez por semana a hacerlo. Siempre he sido un desastre con el pelo, Solía usarlo muy corto, pero me lo he dejado crecer para la graduación. Un día de estos volveré a cortármelo. Entre el pelo y el calor de la plancha Hinata me hablaba de una y otra trivialidad, ya saben de películas, idols y música. A decir verdad me sentí a gusto y logre de una u otra forma olvidar el desagradable reencuentro con Sai. Él lograba un efecto en mí que me abrumaba y que algo dentro de mí se estremeciera.

-Y que tal te la has pasado Haruno.-Me dijo de lo más formal. Se notaba a leguas que era una niña muy bien educada. A lo mejor su padre era un terrateniente importante de alguna villa, que la había enviado a estudiar a la capital.

-Bien, acostumbrándome supongo. Puedes llamarme Sakura. No pasa nada, no me gustan mucho los formalismos.- el peine con el que cepillaba el cabello planchado bajo unos cuantos centímetros de mi cara, me dejo entre ver sus manos pequeñas y delicadas y sus uñas bien cuidadas.

-Entonces tu puedes llamarme Hinata.- Me dio una gran sonrisa planchando la parte de delante de mi cabello. –He terminado- dijo. –Has quedado bastante mona- sonrió de nuevo. Repare en su cara llevaba muy poco maquillaje, quizás algo de polvo de cara y ya. Su piel tenía una textura hermosa y bien cuidada. Sus dientes eran completamente blancos y perfectos. Se le notaba por encima que era alguien bien acomodada. La pregunta en cuestión era ¿Qué hacia una chica como esa en un lugar como este?

-Gracias. ¿Tienes tú muchos días de haber llegado?-

-Unos cuantos. O bueno a lo mejor un par de semanas. Me he acostumbrado ya creo.-

-¿Podrías acompañarme al mall? No tengo la suficiente confianza con nadie aquí como para pedirle que me acompañe. Perdona la confianza.-

-Descuida, así me sentía yo la primera vez. Pero tranquila aquí todos son buenas personas, hasta Karin aunque no lo creas. Yo soy bastante tímida y ya vez me he acostumbrado.- seguí inspeccionando su aspecto vestía una camisa de marca con unos pantalones de mezclilla sencillos pero caros. Ella oficial ella tenía clase. No es complejo de inferioridad, pero se nota leguas que ante ella, esta manada de locos e inclusive yo estábamos por lo menos dos estratos debajo. –Y por supuesto que te acompaño. Sirve que voy a comprar los comestibles también.-caminamos hacia afuera. Mi corazón latió en la boca de mi estómago. Pero ha vuelto a mi pecho cuando me di cuenta que Sai no se encontraba en el pasillo.

Bajamos las escaleras normalmente, la bajada no era nada pero estaba claro que la subida sí. Me sorprendió no ver a nadie en el segundo piso. El edificio estaba en calma eso me hacía sentir bien. Ya en la última escalera, divise la entrada. Un par de tipos estaban en la entrada pero no pude distinguirles, a medida que bajábamos se hacían más claras y el corazón me retumbaba en la boca del estómago, mi respiración se hizo pesada cuando dos pares de ojos negros me miraron con esas miradas tan penetrantes que solo he podido ver en ellos.

-Buenos días Sasuke kun.- -Buenos días Sai kun.-saludó tímidamente Hinata. Yo no sabía hacia dónde mirar, tenía a Sasuke a mi derecha y a él imbécil de Sai a mi izquierda. Prefería la primera opción. A ese Adonis hecho hombre.

-Buenos días.- Dijo Sasuke después de sacarse el cigarro de la boca. Voltee a mi izquierda, llena de vergüenza, la belleza de Sasuke era sobrehumana y eso me mareaba. Sin saber que más me marearía al ver a los penetrantes y melancólicos ojos negros de Sai mirando directamente los míos.

-Bu…buenos días.- Logre musitar con esfuerzo. A lo que el autista respondió metiéndose los audífonos hasta los tímpanos. Un tic apareció en mi ceja, de verdad que me cabrea este puto.

Y volvió a mirarme directamente a los ojos, como quien me reta. Una paz interior me invadió y luego sentí mi corazón latir frenéticamente en mi pecho. Me mordí el labio inferior, al sentir el golpeteó arrítmico. Me escrutó detenidamente, y sentí que su mirada en mi cuerpo quemaba. Aparte la vista entonces, mire hacia Hinata que charla con Sasuke. Sentí mi corazón volver a la normalidad. Pero anhelaba sentir de nuevo esa sensación, aquella quemazón en mis venas y el golpeteo frenético en el pecho. Ahora fui yo quien lo miro directamente y el bajo su mirada. Entonces pude ver que una sonrisa socarrona se dibujaba en su pálido rostro. Luego, me miro divertido con una sonrisa estúpida, esta se tornó perversa y me miró fijamente ¿A que juega? Torcí la mirada avergonzada de nuevo. ¡Qué demonios! ¿¡Quién putas era él para yo sentirme así! Le plantea una mirada serena y firme. Sonrió estúpidamente cerrando los ojos. Era un juego tonto, lo sé. Su mirada negra, penetrante y solitaria me había invitado a jugar este jueguecillo tonto.

-Nos vamos Sakura.-Me dijo Hinata. Le di una mirada más y torcí mi rostro.

-Vamos.- si quizás había sido un juego tonto. Un juego sin ganador alguno, pero…asumiré que gane. Después de todo el mismo había emprendido la retirada, lo sé porque después de caminar un trecho pequeño desvié mi mirada hacia atrás y vi su espalda ancha perdiéndose entre los pisos del complejo.

Sasuke, decidió acompañarnos en nuestra travesía al mall. Tenía como siempre cara de pocos amigos y caminaba con sus aires de chulito de barrio. Se pavoneaba como si se tratase de alguien de la realeza y a decir verdad si por su físico fuera yo hasta apostaría a que tiene sangre azul. Era un hombre dolorosamente hermoso. Su piel pálida y nívea daba un contraste infrahumano con su cabello color negro azabache. Su cabello era un desorden, pero un caos verdaderamente hermoso en el cual provocaba perderse. Sus cejas masculinas enmarcaban unos ojos pequeños dotados de unas pestañas varoniles y unos orbes negros como el carbón, que tenían una mezcla entre melancolía y perversión. Su nariz cincelada debía ser de proporciones anatómicamente perfectas, porque era recta. Su boca era sin duda uno de sus mayores atributos. La sola curvatura de esos labios delgados, era sin duda una invitación a un juego peligroso. Y su barbilla tan varonil como el, se veía arrebatadoramente sensual adornada con aquella sombra de los pocos pelillos que saldrían en ella. Francamente si la perfección tuviera nombre, seguro se llamaría Sasuke Uchiha.

-¿Se te perdió uno igual a mí? – okey en referente a mi opinión anterior quisiera acotar algo. El hecho de que sea perfecto físicamente no disculpa el hecho de que su personalidad sea total y reverenda grosería.

-. No.-conteste tajante. siquiera te veía a ti, veo los lugares.- me miro no muy convencido con esos ojos feroces e insinuantes, logrando que una gran sonrojo apareciera en mi cara. Me sentí como una imbécil. -. Debo familiarizarme si es que quiero sobrevivir aquí.-agregue estúpidamente para que mi explicación sonase más fuerte.

-De veras que eres molesta.- ¡Que te den cabrón! Aceleramos el paso y al poco tiempo nos adentramos al mall. Pasamos por muchas tiendas de diversas cosas y al final nos dirigimos a una de esos almacenes de cadena, a comprar comestibles y las cosas que posiblemente necesitaba.

Usualmente en mi casa, mi padre compraba todo lo relacionado con los comestibles y los productos de aseo. Si aunque no lo crean mi padre decidía hasta la marca de toallas que tenía que usar cuando me viniera el periodo. Pero no más, este era uno de esos momentos en que me sentía grande. Tomé todos son enseres domésticos que necesitaba. Y lo que se me pego la gana comer, lo reconozco llene mi carro del súper de puras chucherías y gominolas. Pero venga no todos los días tienes una tarjeta y la libertad de comprar lo que se te antoje.

-Hinata me gustaría ver lo del colchón.- Para esas alturas el señor Uchiha a había prescindido de nosotras a lo mejor hacia alguna conquista menor, la verdad poco me interesaba.

án por allá, si quieres compramos el pescado y vamos.- me dijo dirigiéndome a la sesión de mariscos. No me lo tomen a mal y respecto al que le gusten. Pero yo detesto la comida de mar, su sabor no me desagrada sino su olor. Enserio si, sé que es raro un japonés que no le gusten los mariscos pero que puedo decir soy un estuche lleno de monerías.

-. Yo me adelantare, mejor. Me alcanzas si quieres prometo no moverme de ahí hasta que no llegues.- de verdad ojala no opusiera resistencia, detesto los mariscos. Su olor me hace vómito y ya había tenido suficiente de eso hoy.

-Está bien pues.- ¡Amo a esta chica!

Me encamine hacia donde estaban los colchones. A decir verdad no sabía que comprar y tenía un vendedor de colchones bastante molesto. Iba vestido de verde en un enterizo bastante ridículo, sus cabello negro brillaba debía al exceso de cera para el cabello y lo traía en un corte de esos graciosísimos que parecen hechos por una taza. Estaba apasionado acerca del poder de la juventud que tenía el pillow sense y no sé qué diantres. A decir verdad no le prestaba excesiva atención, me sentía aburrida y confundida. Pensaba en Sai, ese tipo me ha dañado la cabeza. Me sentí, entonces tentada a llamar a Lonely boy.

-. Entonces mi bella Haruno san ¿qué colchón comprará?- Me sacó de mi letargo.

-. Eh pues… No sé cuál compraría usted…-Mire la placa con su nombre –Lee san- mire hacia enfrente y Sasuke hablaba con un impulsadora con cara de pocos amigos. Era abrumante ver como se le lanzaban las mujeres tan descaradamente. Si yo fuera Sasuke creo que también andaría todo el tiempo de mal humor. De verdad debe de ser incomodo que todas las tipas estén enseñándote las bragas solo para que les des 10 minutos debajo de ti. Si lo sé es crudo pero cierto, la belleza a veces podría ser el peor de los males.

compraría este Haruno san.- Me miraba con esos horrendos y perturbadores ojos de bicho.

vale entonces Lee san.-le dije sin mucha emoción. El muchacho saltó de la emoción a lo mejor era su primera venta. Seguí mirando hacia Sasuke, quien volteo a verme desde donde estaba haciendo que me sonrojara violentamente.

-. Espera aquí, no te muevas iré a hacer el trámite para que te lo lleven hoy mismo a tu casa. Traeré la planilla para que me des todo los datos.- dijo corriendo con ímpetu y emoción, murmurando algo sobre el poder de la juventud. Yo me senté en le mullido colchón y me quede mirando largamente hacia Sasuke.

Verdaderamente era guapo. Si soy cara era el rostro de la perfección su cuerpo era la tentación era la lujuria y el deseo hecho hombre. Con algo tan sencillo como unos pantalones de mezclilla oscuros y una camisa de cuello a rallas horizontales. Unas zapatillas deportivas negras le daban el toque perfecto. Me sentí mal por Sasuke. Y me sentí mal también por pensar así en él. Todas las personas debían ver lo mismo en él unos músculos firmes y una cara angelical con toque demoniaco. La pregunta ahora era ¿Qué hay detrás de todo eso? ¿Qué tipo de persona era Sasuke Uchiha? Me gustaría averiguarlo. La pregunta entonces seria ¿me atrevería? O bien ¿podría?

Mi teléfono empezó a sonar con esa cancioncilla tan divertida que tenía como timbre, a lo mejor era mi madre con la que había quedado de hablar pero que no había llamado. Mire la pantalla y cuál fue mi sorpresa y horrar al ver de quien se trataba. Lonely Boy.

¿Debería yo contestar? Lo digo por el hecho de que venga de verdad no sé si hablar con él. Me había llevado un tiempo aceptar el hecho de que le amaba, pero en las últimas 24 horas mi vida ha dado un giro tan grande, que en la vuelta siento como si algo entre él y yo se ha perdido. ¿Podría explicarle esto? Podría decirle, mira quizás a veces necesitamos un poco de realidad para tener más que una amistad. Quien sabe, lo más probable es que no. Hombre no puedo decirle eso, quedare como una idiota. Quedare como la idiota que se ha enamorado de un tipo del que no sabe ni su nombre, enamorada de una idea y de una personalidad que podría ser ficticia. Mi vida se había abierto a un mundo de posibilidades, que quizás no vi antes porque no encontraba novedad en Nemuro. Me sedujo quizás el misticismo y la idea delo diferente. Ahora en Tokio empezaría de nuevo y tendría muchas posibilidades. Solo en 24 horas he visto que puedo llegar a vivir experiencias tan intensas que incluso me hacen dudar del supuesto amor que le profeso. No, no podía hablar en ese momento.

Mi dedo se deslizó por el botón rojo y colgué la llamada. Al mismo tiempo que sentí un peso diferente al mío en el colchón a mi lado derecho. ¡Santa mierda! Nada más y nada menos que Sasuke Uchiha. Mi vente divago entre la confusión y acaricie un posibilidad, remota pero sin duda una posibilidad. Mi mano se corrió unos centímetros sobre la superficie mullida del colchón hasta rozar ligeramente la suya. Mi cara se volvió un libro abierto y mis mejillas se encendieron de un color carmesí intenso.

No pasaron ni dos segundos cuando mi cabeza aturdida callo en un sórdido golpe sobre el colchón, aturdida quedé bajo el peso de aquellos orbes negros que me miraban haciendo que el fuego recorriese mis venas, mientras su aliento fresco se estrellaba en mi cara. Si sin duda había acariciado una posibilidad, una posibilidad que me llevaba quizás a una realidad que no sabría decir si estaba preparada para asumir. Mis manos inmovilizadas por las suyas. Su olor tan masculino, tan rustico y varonil me tenía al borde de cometer una locura. Ahora entendía por qué todas las mujeres caían ante sus encantos.

Sus labios demandantes rozaron los míos, y me estremecí con su solo toque. Sasuke olía a madera, olía a tierra mojada, en una palabra olía a, hombre. Una de sus manos soltó la mía y se posó en uno de mis muslos, su toque sensual y atrevido término con la poca de cordura y sentido común que me quedaba. Poco me importo que estuviéramos en un lugar público, está completamente a su merced. La estocada final vino cuando la punta de su lengua rozo mis labios, ya ahí no sabía ni cual era mi nombre.

-…disculpe Haruno san.- Lee se quedó estático y con las mejillas rojas de la vergüenza. Yo recupere mi sentido común y me vi sometida ante el peso de un hombre del cual solo sabía su nombre. Le empuje ligeramente y él se paró, se acomodó la camisa y se perdió entra la multitud. Lee san me extendió los papeles los llene rápidamente, mi cara ardía de vergüenza. Se los entregue con mis manos temblando.

Ahora si me había mandado el moco de mi vida.


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