Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario, solo para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y los hechos que se cuenten a continuación y me pertenecen en su TOTALIDAD.

Notas del autor: Quería darles un regalillo de navidad así que he sacado algo de tiempo para ello. Espero les guste. Gracias por sus amados reviews, y a todos aquellos que me han agregado a sus alerts, favorite author y favorite story de verdad que me honra muchísimo. Entre esos reviews me han mandado un muy bonito. Y de verdad aun que todos son especiales quisiera decir en público que el review de "Kathy Aisaka Schiffer Kuchiki" me a gustado un montón. He dado saltitos y todo. Sin mas preámbulos.


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A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,

A pesar de todo seamos lo que seamos,

Siempre seremos los mejores amigos cariño.

Te amo.


Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.

VI

Mensaje de voz.

Nara suri

Hinata apareció unos 15 minutos después, compre unas pocas cosas pero no hable en todo el camino. Ella tampoco lo hizo. Tampoco volvimos a ver a Sasuke y agradecí por ello, tampoco quería verle.

Cuando llegamos al complejo, no sentí ni siquiera cansancio al subir los 6 pisos con el calor infernal a las 3 de la tarde. No había comido nada y no me importaba, no quería nada solo quería. Dormir. Al poco rato, llegaron 4 tipos cargando las cosas que había comprado. Se demoraron cerca de una hora descargando la mayoría de los muebles. Yo me tome cerca de media más acomodando los comestibles. Al final suspire cansada sobre el colchón mullido aun envuelto en el plástico, cerré lo ojos y me quede dormida.

Desperté bañada en sudor, no sé si debido el calor del verano o el hecho de que el colchón aún estaba cubierto por el plástico. Recogí mi pelo en un moño desaliñado y me dispuse a quitárselo, y a ponerle las sabanas nuevas. Cuando vi las sabanas puestas caí en cuenta de lo que había hecho. Un poco de culpa me ataco. Necesitaba contárselo a alguien, definitivamente.

Entonces llame a la única persona que me oiría. Mi mejor amiga por supuesto, Ino. Busque su teléfono en mi directorio y después de dos timbrazos me contesto.

-. ¡Ingrata! ¡Mala amiga! ¡Hasta que llamas mujer!- me grito en esa manía suya de hacerse la víctima.

-. Mira quien es la ingrata. Tú ni me llamas cerda.-

-. Joder, es que te quejas frentona. ¿Qué tal Tokio? ¿Hay chicos guapos?- estaba emocionada mi cotilla amiga.

-. Pues… bastantes.- le dije. Y bueno, vamos que era cierto hacía falta solo ver a Sasuke Uchiha, a Naruto y a el imbécil de Sai.

-. ¡Tienes que contármelo todo! ¿Cómo es el complejo? ¿Has hecho amigos? ¿Besaste a alguien? ¿Perdiste la virginidad?- me preguntaba como una desquiciada. Y me estaba haciendo sonrojar de vergüenza.

-. ¡Jo! Pero venga que eres un cotilla de lo peor, no sé ni para que te llame cerda.- era en broma. La quiero como la hermana que nunca tuve.

-. Sabes que me amas pelo de chicle y como tu madre ¡te exijo que me cuentes!- me gritaba. Toda la vida hemos bromeado con eso de la madre y de la hija. Si lo sé es un juego tonto, pero es una costumbre que tenemos desde la primaria.

-. Venga el hecho que seas 9 meses mayor que yo no te da derecho a exigirme nada.-

-. ¡Hey! ¡Quién sabe de derechos soy yo! ¡Tú a tus gripes y yo a mis leyes! Así que ¡a callar niña! Cuéntame.- me dijo bromeando. Ino era un chiste completo.

-. Me emborrache anoche.-

-. ¡Eres una sucia! ¿Dormiste con algún bombón verdad?- me dijo con un tono pervertido que no me gusto pero de nada. Ino tenía la mente más puerca que yo haya conocido.

-. Por supuesto que no ¡De veras que eres una cerdilla! Y espera a que te cuente lo otro.-

-. ¡Sakura Haruno! Me cuentas en el acto que has hecho. ¡Soy tu madre! Te lo exijo.-

-. Fuimos a un bar en la noche, comimos rammen. Bebimos algunas cervezas con los chicos.- grito tanto que me dejo sorda después de que le dije lo anterior.

-. ¿¡Chicos! ¡Te detesto zorra! Dame sus nombres, los buscare en el face. Necesito ver con quien te andas revolcando.- me dijo en uno de esos típicos chistes malos que solo ella sabe gastar.

-. Naruto Uzumaki es uno de esos.- la oí tecleando rápidamente.

-. ¡Huy cosota! ¡Explícame! ¿por qué demonios tú estás viviendo con este tipo y yo ando durmiendo todavía con mis muñecas?-

-. Pues ¿porque soy mejor que tú?- bromee. Me hacían gracia los comentarios de la cerda.

-. Bah… pero bueno no es muy mi tipo. Sabes que no me van los rubios. A ver mujer con quien más. Y esta vez tírame un bombón cariño. Mami necesita algo de amor.-

-. Sai… no se su apellido. Igual no es así importante.-le mentí.

-. ¿Es como medio artista? Una onda así como tirando a dark… me recuerda a nuestros días de rock cuando nuestros padres querían llevarnos al psicólogo- me pregunto. Lo último no era mentira, la edad del pavo venga que nos había pegado.

-. Pues, ha de ser.-

-. ¿Sabes que eres una perra muy afortunada?- me pregunto.

-. ¿Lo crees? Es un idiota. Aunque besa bien.- dije sin pensar a lo que Ino casi que me deja sorda.

-. ¿¡COMO? ¿Lo has besado? ¡Sucia!- me grito. -. Lo agregare al face. Y le contare que eres un frentona que no se baña y que tienes un gusano de peluche que amas y se llama Lonely boy II- si lo último no es mentira.

-. ¡NO!.- demasiado tarde ya le había mandado la solicitud. -. Solo fueron un par de veces.-

-. Tienes demasiada suerte para mi gusto.- me dijo en tono irónico. -. Soy nueve meses mayor que tú explícame ¿Porque tú has besado a alguien y yo no?- me pregunto.

-. ¡Jo! Y espérate a ver el que falta. Yo no solo he besado un chico-

-. Voy a matarte… suéltalo.-

-. Sasuke Uchiha…- le dijo

Ino quedo muda al otro lado de la línea. Sabía que reaccionaria de esa manera. Sasuke Uchiha era dolorosa y jodidamente hermoso. Como tallado un mármol. Un adonis en toda su expresión.

-. Te odio.- lloriqueo. -. ¡Cómo te aguantas a no cogerte a esa cosota! ¡Yo lo violo!- me grito.

-. ¿Por el hecho de que tú eres una cerda y yo no? Tonta.- le dije. Si lo que iba a decirle haría que me ella me molestara de por vida. -. También me he besado con el.- soy una zorra total pero bueno tenía que decírselo.

-. ¡Jo! ¿Estás de coña, no? Tú no puedes haber besado a ese adonis.-me dijo.

-. Y nos hemos besado en una tienda de comestibles ¿Cómo te ha quedado el ojo?- me mofé.

-. Eres una sucia repartidora de besos.- me dijo -. ¿Por qué que no me has llamado antes? Seguro que te llamo el mes que entra y ya perdiste la virginidad zorrilla.- me dijo en broma.

Nosotras éramos así, una panda de muchachillas vulgares que pasábamos mofando de la vida. Y era divertido. Pero la extrañaba. Aunque Hinata me diese una confianza y una paz, jamás podría relajarme al punto que lo hacía con Ino.

-. ¡Jo! Cerda sé que odias que me ponga sentimental pero… ¡Te amo perra!- le dije sacando a flote con algo de melancolía el cariño que le tenía.

-. Te pasas de pinza con tus cursilerías. Ya la distancia esta haciendo que te pongas lesbiana.- me bromeo. -. Yo también te amo sucia. Piénsame cuando te tires a Uchiha. Sueña que hacemos un trio.- se carcajeaba y yo también.

-. Solo espero que tú no me pienses cuando te cojas a mi primo.- le reñí.

-. Paso.- dijo asqueada. -. Hey… tengo que colgarte sucia pero prometo llamarte yo la próxima vez. Mi madre quiere que le ayude con la cena. Así que nos vemos. Cuídate mucho, bebe más seguido, suéltate el pelo, no te pongas bragas y haz un trio con Uchiha y el tal Sai. Y ahí piensa en mí. ¡Bye!- y colgó.

Fue realmente reconfortante. Estar allí tirada en mi cama hablando con ella. Pero ahora debía de enfrentarme a una realidad confusa. Habían pasado casi 48 horas y ya me había emborrachado y repartido besos a diestra y siniestra. Tenía que encarrilar mi vida a la manera en la que la tenía antes. Pensando y enfocándome en mi carrera y quizás tener una que otra fantasía con algún día conocer a Lonely Boy. Recordé que me había llamado, y que yo le había colgado. Me sentí horrible y pensé nuevamente en devolverle la llamada. En decirle "¡Hey! estaba dormida y no oí el teléfono." Aunque fuese una vil y absoluta mentira.

Tecle tan rápido que no di lugar alguno a arrepentimientos. El teléfono repico algunas veces, pero nadie atendió. Suspire mientras repicaba y al final la operadora hizo su típico trabajo.

-. Sistema correo de voz, después del tono grabe su mensaje.-

-. ¡Hey Lonely Boy! Soy yo Sakura. Esto…pues solo quería saber si tú pues… estabas bien y eso. Por qué pues me has llamado en la tarde y yo había colgado. Siento eso. Este no sé si ¿Podrías devolverme la llamada? De verdad me gustaría oírte. Y no se… esto quizás conocerte. Porque tú… pues no sé cómo que me pareces algo guay y lo máximo.- Ni yo misma podía entender la magnitud de mi estupidez y fue allí cuando callo aquella hecatombe. -. Creo que me gustas…Y…- reaccione.- ¡Bye!-colgué.

Me acababa de mandar el peor moco de mi vida y este sí que era el peor. Me le había confesado al Lonely boy. Mi más íntimo secreto revelado en un mensaje de voz ¡que original! Llore frustrada sobre el colchón y me retorcía de solo pensar que el en este momento podría estarse riendo de mis tonterías. Seguro yo le parecería una niñata insolente y tonta. Seguro jugaba conmigo y ya.

Después de desahogarme, empecé a pensármelo con cabeza fría. Bueno le había dicho, la había cagado pero yo era una persona madura y adulta y debía asumir las cosas como tal. ¿Qué era lo peor que podía pasar? Entre mis cavilaciones me sonó el estómago. Fui a la nevera saque la mermelada y la mantequilla. Le unte a una torreja de pan y me la comí apoltronada en la cama. Estuve un rato allí jugando con aire. Aburrida, resolví tomar algo de aire fresco. Así que baje las escaleras dispuesta a sentarme a ver pasar los carros. Si era oficial estaba aburrida.

Baje con extrema parsimonia uno a uno y contando cada uno de los escalones hasta el último piso. Eran exactamente 54 escalones. En la puerta estaba Tenten con su típica actitud aniñada hablando con un chico. Por el uniforme verde, los ojos de bicho y el corte de tonto deduje que era el chico de la tienda al que le había comprado el colchón.

-. Haruno san. No pensé volver a verte.-me dijo animado aquel chico cuyo nombre no puedo recordar. Vale lo se soy un asco para los nombres.

-. Eh…Hola…-mire en su placa. -. Lee san.-dije sin excesiva emoción.

-. ¡Te has acordado de mi nombre! ¡En hora buena!- grito emocionado.

-. Como olvidarlo.- mentí descaradamente. Me había dado un poco de lástima que se alegrase por una pequeñez como el hecho de que supuestamente recordase su nombre. Así que lo he dejado morir engañado, una mentira blanca.

-. ¿Es que ustedes se conocen?-. Pregunto la reina cotilla. Me enerva esa fea manía de andas chismorreándole la vida a la gente.

-. Haruno san es la chica de la que te hable.- dijo el algo apenado. ¿Qué le habría dicho este imbécil a Tenten sobre mí? ¡Jolines! Esto solo me pasa a mí.

-. ¡Oh! ¡Ya!.- dijo emocionada. Quisiera saber que le habría dicho de mí. -. Chicos los dejare solos un momento, necesito ir por…por…mi bolso-. Dijo en algo que se vio que una simple mentira.

Tenten subió a paso apresurado. Dejándonos a este y a mi aquí solos. El juguetea con nerviosismo con sus pies, y yo lo miraba con cara de pocos a amigos.

-. Nunca imagine que vivieses aquí.- me dijo como quien quiere hacer conversación.

-. Pues mi dirección estaba anotada en el papel de envió.- le dijo haciendo uso de mi infalible tono irónico.

-. Es irrelevante… haz puesto la dirección en número y eso es algo tedioso de encontrar. Todo conoce este sitio como Konoha. Si hubieses puesto así la abría pillado al instante.-me dijo.

-. Veo…- conteste sin nada más que decir.

Jugueteaba con sus pies como si quisiera preguntar algo y no se atrevía. Eso me hartaba de sobre manera.

-. ¿Es que quieres preguntar algo?- me figuro cuestionarle porque ya estaba algo aturdida con esa manía de jugar con los pies.

-. Quisiera…Quisiera preguntarte dos cosas.- me dijo algo tartamudeo y yo simplemente puse los ojos en blanco.

-. A ver dime…-

-. Pues… ¿Podría llamarte Sakura san?-

-. Ya seguro. Es mas llámame Sakura si te parece. Me desesperan los sufijos.- dije de mala gana. El pareció volverle el alma al cuerpo con aquello.

-. Y lo otro… es que quería saber.- el móvil me vibro en el bolsillo pero no conteste. Primero porque me sentí petrificada y lo segundo porque me pareció algo maleducado con este chico. La verdad es que lo he tratada algo mal. -. Quería saber si podría hacer un cumplido.- tuve que hacer un esfuerzo por reprimir mi risa. ¿Este idiota de que obra medieval lo habían traído? Venga un poco alegador que te preguntasen eso, pero ante semejante personaje.

-. Puedes decirme lo que sea…-dije.

-. Tienes unos ojos preciosos y eres…-okey esto ya estaba fuera de los limites. Tenía que detener a este tipo de una buena vez. ¡Joder! Voy a cambiarme de perfume. Tres chicos en dos días. Así que pasaría por grosera y contestaría el teléfono.

-. Lee san… Me están hablando, es mi madre y se pone de nervios si no le contesto.- mentí descaradamente. Últimamente era lo que mejor se me daba.

-. Adelante puedo decirte en otro momento…- dijo algo sonrojado y eso me dio fue miedo. Tome el móvil y me aleje un tanto.

Cuando quise contestar. Ya había dejado de sonar y apareció en la pantalla que tenía un nuevo mensaje de voz. El corazón me dio un vuelco y me decidí a escucharle.

-. Hola Sakura. Soy yo. He escuchado tu mensaje y mira que te has puesto cursi. Pero venga que no importa. Yo también tengo algo de decirte. Tienes unos ojos preciosos y eres un mujer hermosa. Debo admitir que eres más guapa en persona que en fotos. Te he visto hoy en el mall con tu amiga. Debo confesar que también me gustas. Me gustas un montón. Y creo que podría decir que te amo. Pero no estoy seguro de tus sentimientos. Así que tengo una propuesta. Juguemos un juego. Será divertido lo prometo, si logras vencerme prometo mostrarte quien soy. ¿Aceptarías? Mándame un texto con tu respuesta. – estaba al borde del desmayo con lo que había escuchado. De verdad que cambiaría el perfume cuatro chicos en dos días.

Tecle sin pensar dos veces mi respuesta. Era lo que siempre había esperado. Aunque no de esta manera.

-Sí.-teclee con avidez.

Después de ello caí en cuenta de sus palabras. ¿Un juego? ¿A qué se refería? No quería ni pensar al instante llego su respuesta.

-. Bien, juguemos entonces.-

Cuando sentí que las fuerzas del cuerpo me abandonaban algo llego para rematarme. Vestido y calzado parado arriba de las escaleras apareció el remedo de artista ese. Me escudriño con aquellos ojos negros y me dijo con voz demandante y algo de carácter.

-. Ven conmigo.- demando.

Y no sé por qué le hice caso. Me interne en su departamento. Era como si él fuera algo así como una pista o algo.

Cerró la puerta con seguro y me ordeno que me sentara. Lo hice sin rechistar.

-. Lo sé todo.- me dijo.

-. ¿Todo de qué?- articule nerviosa.

-. No te hagas la tonta que sabes de que y de quien te estoy hablando.-

-. ¿Cómo…?-

-. Bienvenida al juego.-

Un escalofrió me recorrió la espalda de norte de a sur.


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