Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario, solo para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y los hechos que se cuenten a continuación y me pertenecen en su TOTALIDAD.
Notas del autor: Bueno, bueno ya pasado mañana es el 2011 y he querido actualizar. ¡Oh! Si es el último capítulo del año. Y en hora buena porque me ha costado un montón escribirlo. Gracias por sus amados reviews, y a todos aquellos que me han agregado a sus alerts, favorite author y favorite story de verdad que me honra muchísimo. Es hora de destacar un par de reviews que he han gustado un montón. De nuevo el de "Kathy Aisaka Schiffer Kuchiki" y "lig hyuga" de verdad chicas han sido muy lindas. Y la historia no creo que finalice pronto.
A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,
A pesar de todo seamos lo que seamos,
Siempre seremos los mejores amigos cariño.
Te amo.
Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.
VII
Preguntas y respuestas.
Nara suri
Mi cara era como un libro abierto en ese momento. Miles de noches de desvelos en el ordenador. Cientos de conversaciones, sueños e ilusiones compartidos por medio de la red se redujeron a ese mísero momento. ¿Era esto por lo que yo tanto había luchado? ¿Era esto lo que siempre había yo querido? Creo que este habido sido el fin de la magia.
-. ¿Tu…? ¿Tú eres Lonely boy? - El me hizo una sonrisa falsa de esas que daba.
-. De verdad que tú eres una completa idiota.- el tomo asiento frente a mí. Y sonrió de nuevo. ¿Cómo le hacia este idiota para andar así? Para mí que se metía drogas. -. ¿De verdad piensas que si yo fuera esa persona estaría aquí parado?- la verdad es que sonó lógico y eso me hizo volver el alma al cuerpo.
-. Estas sentado de hecho.- mal momento para bromear. Él solo suspiro exasperado. Empecé a mordisquearme el labio. Es un gesto nervioso que tengo desde que era una niña. No es raro que salga en este momento la situación está como para tener el vello de punta.
-. Te lo voy a plantear del siguiente modo.- se mojó los labios y prosiguió.- Digamos que yo soy algo así como el mejor amigo de tu amado Lonely boy. Me ha pedido el favor de que le ayude a probar si puedes vencerle en su pequeño jueguecillo. Digamos que yo soy algo así como uno de los Boss del juego que debes vencer. Al final si apruebas quizás él quiera estar contigo.- sobra decir que su explicación era la mar de freak.
-. Ya…-dije sin más que decir.
-. Realmente no sé qué ha visto el de bueno en ti. Pero bueno, muy su problema.- me dijo el muy idiota. -. Entonces dime… ¿Qué quieres saber de él?-
Me lo planteo como si fuese lo más normal del mundo. Medite un poco mi respuesta ¿Qué quería saber yo de Lonely boy? ¿Qué no sabría yo a esta altura de él? Conocía la música que le gustaba, su comida favorita, su color preferido y en fin un sin número de cosas que la gente que se conoce personalmente no llega a saber de otra. Entonces empecé a verlo todo con más objetividad. Si Lonely boy quería este jueguecillo podría yo… ¿Aprovecharme de la situación? Digo después de todo él quiere jugar. Y yo, jugare por su puesto.
-. No lo sé… ¿Es más alto que yo?-pregunté desinteresadamente.
-. Así es. Te saca como diez centímetros.- me dijo. Vale, era un comienzo. Según el departamento de encuestas yo era una persona alta. Por lo tanto Lonely boy era un hombre alto. Eso descartaba más o menos a las cincuenta por ciento de la población.
-. Humm… ¿Qué compleción tiene?-
-. Normal.- me miro exasperado. Y yo descartaba otro veinticinco al cincuenta que me había quedado. -. De verdad que las mujeres preguntan nimiedades…- me dijo algo cabreado.
Sai se levantó de la silla y se metió en la cocina. Prendió la estufa y calentaba lo que parecía ser agua.
-. ¿Quieres té?- me preguntó cortésmente. Asentí con la cabeza y agrego.-. Puedes seguir preguntando.-
-. ¿Podrías…? ¿Podrías describirlo?- pregunte tímidamente.
Venga que lo acepto le he pedido una descripción para alimentar una fantasía. Siempre he querido poder imaginar cómo sería él. Que forma tendría su rostro, que color tendría su piel, ojos y cabello. Si su nariz es grande o pequeña. Si sus hombros son anchos o si su cintura es estrecha.
-. Pues… ¿Qué quieres que te diga?- me preguntó.
-. Pues ¡venga! Aspecto físico. Ya sabes color de cabello, ojos y esas cosas.-
-. Alto, claro, ojos negros y cabello oscuro ¿Feliz?- me dijo con sorna. A la par que traía el té.
Me entrego la taza y agradecí el gesto. Tome un sorbillo de aquel liquido caliente y me sentí algo aliviada. Empezó a dejar volar mi imaginación. De verdad que los hombres eran un asco con las descripciones pero bueno al menos ya tenía un bosquejo sobre la persona que tendría que buscar. Debí de verme patética en aquel momento porque al mirar a Sai este tenía cara de circunstancia y me remato con un.
-. ¡Jo! Pero que eres fea. Y aún más cuando estas fantaseando.- le mire con cara de malaleche y prosiguió. -. No sé ni cómo le gustas.- le puse los ojos en blanco.
-. Él me dijo que quizás me amaba…- le espete feliz.
-. No sé ni cómo te dijo eso.- se bebió su té. -. ¿Has terminado con tu juego de las preguntas?-. Me preguntó el muchacho.
-. Pues, quizás. En estos momentos no tengo nada más que preguntar me refiero. Pero no sé si pueda preguntarte cosas en otro momento.-
-. Demás que sí.-
Bebí el resto del té. Y me encamine a la puerta, el me siguió como para acompañarme. Fue ahí que me di cuenta que Sai era más alto que yo, y además unos diez centímetros más. Y como estaba completamente convencida de que Lonely boy no era él. Solo tendría que buscar un tipo tan alto como él.
En menos de dos segundos pase de ir hacia la puerta a terminar estampada contra la puerta y el artista temperamental me aprisionaba la salida. Me sonroje violentamente y las piernas me flaquearon. Su cara quedo a escasos centímetros de la mía y su aliento me golpeo directamente en la cara.
-. Ahora seré yo quien haga las preguntas.- sonó serio y gutural. Me estremecí aprisionada en sus brazos.
-. Dime ¿Por qué?- me mordisqueé el labio nerviosa. -. Dime ¿Por qué?- volvió a espetar molesto. Yo cerré los ojos y me decía a mí misma que esto no estaba pasando. -. Dime ¿Por qué?- siguió.
-. ¡¿Por qué qué?- le grite molesta y hastiada.
-. ¿Porque todos se fijan en ti? ¿Qué tienes Sakura Haruno? ¡Dime!- de verdad que no la pillaba. No entendía el porqué de su pregunta. Cerré los ojos tratando de evadir mi realidad.
Fue brusco al principio y su mano apretaba mi mandíbula. Me sentí algo invadida por su vehemencia y brutalidad casi que animal a la hora de besarme. Quería luchar pero había algo que era más fuerte que yo que me lo impedía. Ante semejante debilidad me deje llevar. Lo acepto soy una tonta. Pensé en Lonely boy pensé en aquel hombre alto de piel clara cabello oscuro y ojos oscuros. Me asegure a mí misma que era el que besaba mis labios primero de aquella manera animal y luego con la dulzura de un amante esplendido y candoroso. Deje que mis manos se enredaran en sus cabellos. El me besaba pero yo saboreaba en mi mente los labios de otro. Hasta que perdí la noción de la realidad. Haciéndome acariciar una hermosa fantasía. Pero me bajo de la nube cuando paró de golpe haciendo que el estrellón contra el piso fuera doloroso como un millón de patadas.
-. Ya lo comprendo.- lo mire horrorizada. No por lo que él había dicho sino por lo que yo había hecho. sé que tienes Sakura.- sentí el vómito en la garganta. -. Tu… Tú irradias fascinación.- me dijo antes de que yo en un acto desesperado saliera de su apartamento y cerrara la puerta de golpe.
Cuando creía que la vida no podría joderme más en este día y caí apoltronada en el piso de espaldas de la puerta propiedad del departamento del artista temperamental. Cual sorpresa al ver a ese hombre esculpido en mármol de nombre Sasuke Uchiha.
No sabía cómo se debía interpretar exactamente la situación. Eran alrededor de las siete u ocho de la noche y yo estaba saliendo del departamento de un hombre soltero con la ropa, el cabello y la cara fuera de lugar. Roja como un camarón e hiperventilado.
-. Que hay.- me dijo creo que por cortesía sin el menor ápice de remordimiento por lo había pasado al medio día.
-. Hola…- dude un poco. -. Sasuke kun.- agregue tartamudeando ¿Podría ser este día peor?
-. ¿Te sientes bien?- me pregunto al verme la cara como un tomate.
-. Si descuida no es nada.- le mentí.
-. Vamos a cenar…- casi que me lo ordeno. Un minuto ¿Me está invitando a salir?
-. No…- le dije con nerviosismo. Comer con Sasuke Uchiha sería el último paso para eventualmente sufrir un ataque cardiaco el día de hoy.
-. He dicho que vamos…- me miro duramente.
-. No tengo hambre. Y quiero irme a mi casa.- le dije y a eso me dispuse. Camine unos cuantos pasos y la puerta del departamento de Sai se abrió de golpe.
-. Entra tenemos que hablar…-me dijo. Se veía algo desesperado.
-. Yo… voy a comer con Sasuke y la verdad creo que las cosas han quedado claras.- me gire hacia el Uchiha.
Sasuke tenía cara de mala leche. Se miró durante algunos segundos con Sai y luego este cerró la puerta de su casa. Uchiha bajo las escaleras de manera lenta y yo le seguí. Ya me había mando el moco ya tenía que solucionarlo. Solo rogaba para que nadie nos viese y no se formasen chismes.
Caminamos silenciosamente. Había un restaurante italiano a unas 2 cuadras del complejo. Era pequeño pero bonito. A penas vi el letrero el estómago me sonó. La verdad era que no había comido nada decente el día de hoy. Entramos y nos atendió un mesero con un falso acento italiano y vestido de pingüino. El pidió un penne al burro y yo unos espaguetis a la carbonara.
Sasuke se veía hermoso sin duda alguna. Siempre se veía así. Pero no se veía varonil esta noche. Se veía casi que aniñado. Se veía indefenso y vulnerable. Enterneciéndome de sobre manera. Fue por ello que no me pare de la mesa y me fui a mi casa.
-. ¿Es que tengo algo en la cara?-. Me espetó molesto con su típica malaleche. El problema con Sasuke es que estas teniendo un buen momento con él y se transforma en un amargado completo.
-. Nada hombre.- le dije. -. Nada más te estaba observando.-
-. Hpm…- ¿Era eso una respuesta?
-. No sé ni para que me has traído aquí. Si ni siquiera vas a hablar.- le dije molesta.
-. Ni yo mismo sé a qué te he traído… ¿Podrías decirme tu?-. Me dijo en tono medio insinuante. Venga pecare por ilusa pero este tipo se está tomando las cosas algo enserio.
-. Mira ¿Sasuke? Si Sasuke. Te explicare una cosa.- me miro divertido. -. Te aclarare unas cuantas cosas. Tu a mí no me gustas ¿sí? Es más ni siquiera me agradas. Admito que estas como un tren y me causas algo de curiosidad pero no pasa de allí. Y mira la verdad es que no me interesa nada contigo si es lo que quieres saber. No me interesa terminar en tu cama ni mucho menos. ¿Estamos?-. Mencione el hecho de que algunas veces soy un tanto sincera y abierta con mis comentarios.
-. ¿Por qué te causo curiosidad?-. Me pregunto haciendo un sonrisilla de galán de cine y el mismo tonito insinuante.
-. ¿Es que no has escuchado ni media palabra de lo que te he dicho?- le pregunte realmente molesta.
-. Bueno vale está bien. ¿Por qué te causo curiosidad?-. Me preguntó ya en tono desenfadado y normal.
-. Hombre porque me das la impresión de tener algo más debajo de esos músculos y esa cara perfecta. Ya sabes ciento como si tú tuvieses algo. Llámame loca, pero tengo un sexto sentido para esas cosas.- y era cierto.
-. Vale creo que no me he equivocado contigo entonces.- y eso no lo he entendido.
La comida llego en aquel momento. Ambos degustamos nuestros platos en silencio. El comía con una sofisticación y galantería única. Y esa manía de escudriñarle los atuendos a la gente empezó a atacarme nuevamente. Sasuke usaba un arete pequeño en su oído izquierdo. Brillaba demasiado para ser de fantasía. Traía una camisa de marca que para nada parecía una imitación y créanme que yo se reconocer eso. Un reloj bicolor de una marca bastante reconocida. Unas cuantas manillas de grupos de metal y una pulsera de acero bonita. Sus dientes eran perfectos y a leguas se notaba que se había hecho algún blanqueamiento recientemente. De tanto mirarle no me di cuenta y un poco de la salsa de mi pasta me ha quedado en la comisura de la boca. Él sonreía divertido.
-. Mira cómo te has vuelto ¿Es que tienes 5 años?- me dijo limpiándome con una servilleta. A lo que me sonroje violentamente.
-. Perdón.- le dije incomoda y el me dio una sonrisa que me otorgo la paz del mundo.
Terminamos de comer en silencio de nuevo y pedimos la cuenta. He propuesto pagarla a la americana pero él me ha devuelto mi tarjeta y me ha dicho que él me había invitado y que el pagaba. Confieso que me alago porque jamás nadie me había invitado a comer y menos semejante monumento de hombre. Caminamos de vuelta y agradecí que nadie estuviese en la puerta por esas horas. Serian como las diez de noche.
empecé a subir los tortuosos seis pisos y Sasuke insistió en acompañarme hasta la puerta. La tortura no fue tortura al lado de él. Me sentí protegida y algo más calmada. Cuando Sasuke no se comportaba como un play boy y dejaba la malaleche podía ser un primor.
-. Duerme bien y hasta mañana.- me ha dado un beso en la mejilla que me ha dejado tonta. Abrí la puerta con dificultad y me metí en mi departamento.
Me apoltrone en el suelo de espaldas a la puerta y me toque la mejilla recordando el cálido momento. ¡Jo! Que cuando Uchiha quería podía ser el mejor de los tipos. Mi móvil empezó a vibrar y conteste de lo más feliz.
-. ¿Si diga…?-
-. Me parece la mar de horrible. Creí que querías jugar mi juego. No ir a jugar a la comidita con Uchiha.- me dijo
-. ¡Oh lonely boy! ¡Eres tú!- exclame bajándome de mi nube rosa de besos en la mejilla.
-. Si soy yo. Y se me hace una niñada de parte tuya. Pensé que eras una persona madura.-
-. Venga no te pongas melodramático Sasuke Uchiha es un amigo. Además ya le he preguntado lo que necesitaba preguntarle a tu amigo. Podemos jugar todo lo que quieras.- le dije tratando de calmar los ánimos.
-. Vale la pasare por esta vez. Pero te advierto que no me gusta que tengas otro. No soy plato de segunda mesa de ninguna. Además Uchiha no se anda por las ramas. Si has creído que eres diferente y que no te ha filtrado contigo es porque sabe que no conseguirá lo que quiere hasta que tu no le digas que sí.-.
-. ¿Y qué sabes tú? Sasuke no me parece un mal tipo. Y si estas tan de mal humor, no tengo nada de ganas de hablar contigo. Así que hablamos en otro momento ¡Bye!-
Sin duda alguna había sido un día de locos.
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