Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario, solo para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y los hechos que se cuenten a continuación y me pertenecen en su TOTALIDAD.
Notas del autor: Oficialmente estoy aburrida. Por fin después de mucho tiempo de estar llena de fotocopias he tenido un pequeño campo para escribir. Pero eso es cosa aparte. Para los que se preocuparon ya estoy bien. Aunque las lecturas siguen en aumento. Creo que me voy a redimir un poquitín con este capítulo. Por ahí en un review se dieron cuenta de algo interesante. Gracias por sus amados reviews, y a todos aquellos que me han agregado a sus alerts, favorite author y favorite story de verdad que me honra muchísimo.
A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,
A pesar de todo seamos lo que seamos,
Siempre seremos los mejores amigos cariño.
Te amo.
Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.
XII
Magnético.
Nara suri
Itachi tenía mini cooper rojo bastante mono en el que me hizo entrar. Orquestado claro por Hinata y la niñata de Tenten que había aparecido mientras yo me bañaba. Me ha contado que él se ha recibido hacían ya tres años en la Todai y que acababa de llegar de llegar de Irlanda de terminar una especialidad en medicina intensiva. Me he enterado que tiene 26 años y que no es casado.
El auto se detuvo a la entrada de un local de comida. En la ventana escrito en caligrafía elegante se leía "Le petit Bistrot." A apagado el motor y me ha abierto la puerta y dado la mano al bajar. Hemos entrado y nos sentamos en una de esas mesas de mármol y hierro forjado de esas que uno ve en las películas francesas y yo mirándole con cara de poco amigos le dije.
-. ¿No se suponía que iríamos a tu consultorio?- dije en tono irónico.- Esto no tiene pinta de hospital por ningún lado.- rematé con mi sarcasmo.
-. Estamos en consulta pequeña Sakura.- me dijo haciéndole señas al mesero para que viniera.és de todo debo velar por que mi paciente se alimente bien.-
-. ¿No ibas a hacerme exámenes de sangre?- le dije cuando el mesero nos ha enseñado las cartas.
-. Pues…prefiero hacerte otro tipo de examen- mire la carta mientras él hablaba. -. No solo un hemograma puede decirte que tiene un paciente.- No entendía ni una puta mierda de lo que decía en esa carta.-. Hay enfermedades que no son propiamente del cuerpo- el vello se me ha crispado y el mesero ha aparecido en mi salvación.
-. Qu'est-ce que vous voulez commander monsieur?-. Le ha dicho el mesero y no se entendí un pito.
-. Toast français avec de la crème fouettée et les fraises. Et un café au lait. S'il vous plaît.- le ha dicho el imponente Itachi al mesero en un francés perfecto.
-. Et pour la madame?-me ha mirado y supe que era conmigo. He pecado por ignorante y he pedido lo que supe medio leer.
-. Sandwich au fromage.- dije con una sonrisa idiota.
El tipo vestido de pingüino se ha ido con cara de pocas pulgas y yo me he preguntado por qué. Itachi me miraba divertido.
-. Y a ese ¿Qué bicho le ha picado?-le he preguntado yo a Itachi quien se retorcía de risa en su silla.
-. Nada, solo se ha ofendido un poco por que no le has dicho por favor.- dijo entre risas. Yo suspire con desgano -. No te desanimes que están a mano. Él te ha llamado señora.- Vale eso me ha cabreado sé que no aparento mi edad pero tampoco me veo como al esposa de este tipo.
-. Ya…- le dije.
-. Eres increíble…-me dijo después de un rato aun muerto de la risa.
-. ¿Qué te parece increíble? Sé que mi cabello parece un desastre de peluquería pero tampoco es para que te burles.- la sola frase me helo por que la había repetido al noche anterior a alguien que no quiero recordar.
-. No me refería a eso.-
-. ¿Sino?-
-. Me refería al hecho de que te invito a un elegante restaurante francés donde hay opciones riquísimas para desayunar y tú pides un sándwich de queso.-
-. Ya vez, bien dicen que más vale malo conocido que bueno por conocer.- le dije tratando de excusar y disfrazar mi ignorancia.
-. Vale que eres todo un caso pequeña.- me dio una hermosa sonrisa lo cual me hizo sonrojar.-. Y dime ¿Cómo te fue con los calmantes?-
-. Pues de maravilla. Dormí como un bebe y eso que este refriado esta por matarme- le dijo después de estornudar.
Me acaricio la cabeza de forma casi que paternal. Llamo al mesero con la mano e intercambiaron un par de palabras en francés. Al poco rato el hombre vestido de pingüino trajo un jugo de naranja y me ha hecho tomarlo. Me ha dicho que debo incrementar mis fuentes de vitamina C y que con un medicamento de venta libre para la gripe la libraría.
-. ¿Por qué corrías anoche cuando te estrellaste conmigo?- me pregunto de improviso y como quien no quiere la cosa. El hábito de morderme el labio apareció como un tic de respuesta ante su pregunta.
-. Pasa que yo… he tenido un problema familiar. Y la noticia me descoloco un poco.- era la misma mentira que la había dicho inicialmente a Hinata. Esperaba que estaba vez no me delatase.
-. Ya…- me dijo y me miró fijamente a los ojos. -. Hubiera preferido que me dijeses que no puedes decirme a que mientas.-me dijo de manera seria y mi pequeño tic se acentuó aún más.
-. Yo no…-
-. Ni siquiera intentes negarlo.- su semblante volvió a ser apacible- Sabes yo de verdad no quería ser estudiar medicina, siempre quise ser psicólogo.-hizo una pausa.-. Pero bueno reconozco que me he enamorado ya de mi profesión pero siempre he tenido la empatía y la intuición para saber cuándo va algo mal con alguien. Y ese, pequeña es tu caso.-
-. Itachi sempai yo…-
-. No estas obligada a decirme nada. Pero me pareces una persona interesante. Y me ha gustado tratarte. Así que aquí tienes un amigo cuando lo necesites.- su sonrisa era sincera -. Espero que algún día puedas contarme eso que te aquejo tanto para verte tan mal como anoche.- y en ese momento llego la comida.
Comimos en silencio. Su comida se veía exquisita eran una especie de pan tostado con crema chantilly, azúcar pulverizada y fresas, lo último era lo único malo. Además tenía un café latte. Mi modesto sándwich en cambio era más grande de lo que se me antojaba comer. Le di una mordida y tuve que hacer un esfuerzo gigantesco por no tirarlo ahí mismo, el queso sabia literalmente a culo. Y olía más o menos a lo mismo. Itachi debió notarlo en mi cara porque se ha reído con ganas y ha tomado el plato de tostadas y el del sándwich y los ha cambiado. Yo me he quejado por que me ha dado vergüenza, sobre todo porque ese queso sabia horrible.
-. Come mujer que se te van a enfriar…-me dijo mientras le daba un mordisco al horrendo sándwich.
-. No es tu comida ándale cómetela.- le dije.
-. No, quiero que te comas ese. Yo me quedare con este delicioso sándwich de Camembert.- me dijo son un sonrisa en su serio semblante.
Aparte poco a poco los trozos de fresas en el rio de crema chantilly y el me miro divertido. Corte un pequeño trozo y me lo metí en la boca. ¡Joder! Sabían a cielo. Itachi me miro complacido. Terminamos de comer y he dejado que pague. Primero porque el invito y segundo porque si Itachi me dejaba ahí literalmente me tendría que haber ido caminando al complejo de apartamentos. Nos montamos de nuevo en su auto.
Con Itachi me pasaba algo raro, me daba la sensación de haberlo conocido hace mucho tiempo. Te daba esa seguridad y sensación de estar protegida. Una sensación a la que yo quizás no era ajena por que la había experimentado solo con una persona en particular la cual en este momento su solo recuerdo me dejaría deprimida y vuelta literalmente mierda en tres segundos. Me refería pues a aquel innombrable. Por mi salud lo mejor era que no pensase en eso.
-. Le he dejado mi móvil a tu amiga Hinata para cualquier cosa pequeña. Así que si te sientes mal, tienes alguna duda con la universidad o simplemente quieres hablar mi teléfono esta prendido a cualquier hora.- me dio un beso en la mejilla y quede mareada en ese instante.
Bajé con algo de vértigo. Su contacto cariñoso y sin ápice de doble intención me turbo la mente. No sabía que me estaba pasando y eso me asustaba. Algo en mi pecho se estremecía cuando pensaba en los momentos que habíamos compartido en la mañana. Camine algunos cuantos pasos y hoy su auto seguir. Voltee y así era. Suspire aliviada, al fin se acabaría este coctel de sensaciones.
Francamente esto tenía que acabar. Lo había decidido esta mañana. Había decidido que iba a pasar a segundo plano mi vida sentimental. Yo debía recobrar la línea que me había trazada en mi vida y esa era ser una prestigiosa cirujana cardiovascular. No terminar siendo la amante de turno de un tipo del cual no conozco nada. En los últimos tres días había tenido diversos tipos de acercamientos. Le había dado mi primer beso a un tipo extraño que se siente con alguna clase de poder, me bese con un chico en una tienda de comestibles sin importarme un pito lo que pudiera pasar, me había calentado con las caricias de aquel extraño amigo del innombrable que hasta siento vergüenza conmigo misma por ello, me deje tocar por un idiota que no se ni como se llama y para ponerle una nueva cereza a mis pastel de hombres, encuentros y hormonas. Desayune con mi médico y creo que me gusta. Francamente esto tenía que parar.
Subí las escaleras, distraída. Tanto que solo Salí de mi ensimismamiento cuando sus manos pálidas me taparon la boca y me arrastro hacia su departamento. De un codazo logre que me soltara. Tenía aquella sonrisa cínica en el rostro y el peso del mundo callo sobre mí al ver donde me encontraba y al recordar lo que allí había pasado anoche.
-. ¡¿Qué diantres te pasa animal?- le grite al verle. Tratando de ignorar el hecho de que las fuerzas me estaban abandonando.
-. Que agresividad. Tranquila, tranquila. Fea.- me dijo. Iba a golpearle pero me ha detenido la muñeca y me a jalado con él.
El rose de sus labios con mis orejas me aturdió en el acto. Su aliento caliente invadió mi sensible piel y suspiro hastiado.
-. Ya que tengo tú atención.- Me tenía aprisionada en sus brazos como si me abrazase.-. Te has olvidado de mí anoche. Menudo desorden que dejaron ¿Pensaste en mi cuando él estuvo contigo?- me decía en burla.
puedo creerlo que ese cabronazo haya tenido todo esto…-su mano subió por mi muslo levantando ligeramente mi vestido rosa, la sensación de nausea, vómito y asco me invadió. Mi mano termino en su cara y logre soltar el tortuoso abrazo.
-. ¡¿Cuál es tu puto problema?- Le grite y acto seguido me encamine a la puerta. Me tomo del brazo haciendo uso de su fuerza y me ha zarandeado un tanto para que me calme.
-. Era una broma inocente.- se rio. Me sobe los brazos cuando soltó su agarre. Estornude a causa de la infernal gripe.
-. Salud. Era una broma.- Me extendió el bolso que llevaba anoche.-. Te has dejado esto aquí ayer. Y no quería que tus amiguitas fuesen a armar algún chismecito. No me conviene que me relaciones con una perra tan fea como tu.- Mi mano se estrelló en su cara de nuevo pero esta vez en vez de darle en mejilla le he pegado en la boca con todas mi fuerzas, tanto que le partido el labio.
-. ¡Perra fea tu madre! ¡Patán!- voltee mi rostro con el bolso en la mano y me salí de su departamento.
Corrí lo más rápido que pude hasta mi departamento. Cuando cerré la puerta me tire en el suelo aliviada a coger el aire. Tosí en seco y estornude de nuevo. Me sentía intranquila, aturdida y cansada. Como pude camine hasta la cama y caí rendida. Sin duda había sido un día muy largo y eso que apenas era media mañana.
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