NOTA:
Capítulo empieza al principio de la temporada 3 durante ese caso en el que asesinan a una medium y la encuentran en el sofá (3x02), aunque no es relevante para nada.
Finales de Septiembre...
Kate observó, desde su coche, el edificio del Hospital donde a parecer trabajaba Josh mientras tamborileaba el volante con sus dedos parada en un semáforo en rojo. Estaba nerviosa, no por enfrentarse al pequeño paso que suponía conocer el lugar de trabajo de su ligue, sino porque para ser justos ella tendría que ofrecerle a Josh la posibilidad de pasarse por la comisaría para recogerla, cosa que no le hacía mucha gracia. Más ahora, que había vuelto Castle. Ya se lo imaginaba canturreando 'Beckett tiene novio, Beckett tiene novio...'. ¡Arg!. Borró esa imagen de su mente.
Eran las seis de la mañana y hubiese preferido quedarse un rato más durmiendo en vez de madrugar para desayunar con él,
pero el doctor Davidson tenía un horario complicadísimo, casi tanto como el suyo propio. Llevaban varios días sin poder verse y al final sólo habían logrado ajustar agendas para que el fin de guardia de él se juntara con el inicio de jornada de ella. Bostezó y esperó que el café mereciese la pena, en todos los sentidos.
El semáforo cambió a verde y condujo con destreza por la entrada de urgencias, pasó de largo la puerta y estacionó su coche en el reservado para la policía. Se aseguró de que la identificación de 'coche policial' estuviera bien visible y recogió la sirena portátil. Bajó del coche y se dirigió a la entrada sonriendo al recordar a Castle insistiendo en que le dejara 'tocarle la sirena' con todas las connotaciones sexuales que llevaba su propuesta. 'Concéntrate Kate' se dijo a sí misma 'acaba de volver a la comisaría y ya está invadiendo la parte del cerebro que tendría que estar pensando en Josh'.
Entró en el edificio y buscó el mostrador de admisión, pero estaba todo invadido por pacientes, los médicos y enfermeras se movían de un sitio a otro pareciendo muy ocupados, así que ella echó a andar hacia la cafetería y buscó su móvil para avisar a Josh. Mirando la pantalla y de reojo observando a la gente pasar, se quedó de piedra cuando se encontró con su amiga forense por el pasillo caminando hacia ella.
- ¡Lanie! - exclamó sorprendida.
- ¡Kate! Chica, que cara, ni que hubieses visto un fantasma...
- Ver fantasmas, lo que me faltaba...¿Que haces aquí? - preguntó ella extrañada
- No, cariño, que haces tú aquí, porque a mí me han levantado de la cama para trabajar. - le contraatacó ella con guasa.
- Eee.. Estoy... He quedado.
No el hizo falta decir más para sentir que se ponía colorada. Lanie se percató del asunto y divertida le comentó:
- Aaaahhh...¿Un amigo en el hospital, detective?
Pasaron unos segundos en los que Kate aún se puso más colorada.
- Sip.
- Caray, que calladito te lo tenías.
En ese momento Josh apareció caminando por el pasillo con una indumentaria verde de cirujano. Kate lo vio y no supo si echar a correr o esperar a que se la tragase la tierra. Sabía que era absurda su obsesión de mantener su vida privada... en privado, pero era así como le gustaba a ella. Sabía que era imposible pero, al menos, le gustaba que las intersecciones de ambos mundos fuesen controladas por ella misma, no por el azar.
El doctor la vio desde lejos, le sonrió y comenzó a acercarse. Ella sonrió tímidamente y le saludó con la mano.
-Guau, no me digas... ¿el doctor Davidson?- dijo Lanie por lo bajo hacia Kate, para acto seguido sonreír también mirando hacia Josh.
A Beckett no le sorprendió que su amiga lo conociese, porque Lanie tenía un don especial para ser la primera en enterarse del nombre completo y el estado civil de todos los tíos buenos de todos los gremios con los que se cruzaba.
- ¡Hola Kate! ¡Qué puntual! - dijo él en cuanto llegó a la altura de las chicas.
- Hola Josh. - contestó ella tímidamente sin poder dejar de mirar su sonrisa. - Conoces a...
- La doctora Parish, pero puedes llamarme Lanie - dijo ella presentándose con su habitual musicalidad al hablar y ofreciéndole la mano.
- ¡Ah! ¿La forense Parish? Creo que algún informe suyo ha pasado alguna vez por mis manos.
Lanie se quedó mirando la gran mano del doctor un segundo mientras la apretaba. Kate apostó que su amiga estaba pensado en ofrecerle algo más que informes para pasar por las manos la próxima vez.
Tras algún intercambio de frases entre los doctores y unas cuantas miradas muy persuasivas de Kate a Lanie, la forense se despidió alegando que el deber le llamaba, dejándolos por fin solos. La detective se quedó observándola de reojo asegurándose que doblaba la esquina y los perdía de vista.
Entonces, y sólo entonces, Kate se acercó un poco torpemente a Josh y le pasó un brazo por la cintura. Él, sorprendido pero encantado, la rodeó por los hombros. Ella alzó la cabeza y le sonrió, para acto seguido echar a andar hacia la cafetería. A él, después de una dura noche de trabajo le supo a poco, así que la abrazó obligando a Kate a pararse en medio del pasillo. Ella notó su corazón acelerarse mientras Josh le alzó la barbilla delicadamente con la mano. La besó en los labios con suavidad, sosteniéndola entre sus brazos.
Kate no llegó a sentirse cómoda con esta muestra pública de afecto en medio de un pasillo de un hospital con olor a desinfectante, más aún cuando abrió los ojos y se encontró a Josh mirándole con ojos de cachorro. Ella le sonrió pero se apartó con timidez y empezó a andar, seguida de el doctor, que se quedó pensando en lo mona que se ponía cuando algo le daba vergüenza.
- Le llamamos el resucita muertos. - dijo Josh tendiéndole un vaso de café que ella cogió con una sonrisa - Un poco macabro para ser un hospital, lo reconozco.
Kate olió desconfiada el mejunje y empezó a echar de menos el super café con leche con aroma a vainilla que solía beber, lo que le llevó a pensar en Castle. Otra vez. 'Caray, Beckett concéntrate' se dijo a sí misma. Puso la mente en blanco y tomó un sorbo. Era muy dulce, con un toque a canela, y fuerte, muy fuerte. En unos segundos notó como las telarañas de sueño ubicadas su cerebro caían fulminadas.
- Guau. - tomó otro sorbo - ¿Seguro que no lleva sustancias prohibidas? - comentó relamiéndose.
- Nadie lo sabe. Si me mantiene despierto un turno de guardia doble yo no hago preguntas. - bromeó él.
En ese momento el móvil de la detective vibró. Era de la comisaría así que se excusó un segundo para contestar. Se levantó y caminó por la cafetería mientras hablaba. Josh cogió el periódico recién traído de la mañana para echar un ojo, pero Kate acaparó su campo visual. Era increíble lo enérgica y profesional que se le veía al teléfono, con su sobrio traje pantalón y unos tacones de vértigo, parecía que estaba gobernando el país desde ahí mismo. Oyó palabras sueltas pero no pudo distinguir nada. Al cabo de unos minutos volvió a la mesa.
- Perdona la interrupción, Josh, estamos en medio de un caso...- se explicó ella poniendo los ojos en blanco mientras se guardaba el móvil.
- No me digas que tienes que marcharte ahora. - comentó él con una pizca de desilusión que no se molestó en disimular.
- No, los chicos podrán estar un rato sin mí.- dijo sonriendo de oreja a oreja y retomando su 'resucita muertos'
Josh se derritió al observarla 'eso sí que es una sonrisa' pensó. En sus pocos encuentros hasta ahora, se había dado cuenta de que Kate era una mujer independiente, fuerte y bastante reservada con según que temas. Él se moría por conocer más de la detective.
- Cuéntame algo de tu trabajo, Kate. - se aventuró a decir.
- ¿Qué quieres saber? - dijo ella sin perder la sonrisa, aunque se concentró en juguetear con la espuma de su café, más que en responderle.
- Pues... Cuéntame quienes son 'los chicos' ¿lleváis mucho tiempo trabajando codo con codo? - preguntó él deseando no haber metido la pata.
- Ah... Bueno. Está el detective Esposito, exmilitar, un hombre rudo, pero fiel como un cachorro. Como... un hermano mayor ¿sabes? - dijo ella mirándole a los ojos.
El doctor captó la franqueza de sus palabras y la admiración de Kate hacia su compañero.
- También está el detective Ryan, meticuloso buscando pruebas y de muy buen corazón. A veces me siento como si tuviera que protegerlo, como a un hermano pequeño... no sé si me explico...
Josh asintió con la cabeza sonriendo y se sintió aliviado al verla más relajada. Ella bebió un sorbo de café antes de seguir hablando.
- Y... y... bueno, básicamente esos son 'los chicos' - dijo queriendo dar por concluido el tour por su privacidad.
- Tal y como hablas de ellos parecen buenos compañeros.
- Sí. Lo son.
Ambos sonrieron. 'Gracias a Dios' pensó Kate cuando él se dio por contento. Se supone que un hombre serio va a querer saber algo más que "hola, soy detective, tengo moto y tengo pistola" y eso eran puntos a favor de Josh, pero ella se sentía incómoda. Y le incomodaba sentirse incómoda ¿por qué?. El doctor interrumpió sus pensamientos:
- Oye, como te gusta el cine, estaba mirando la cartelera a ver si ponen algo...
Kate echó un vistazo al periódico se sobresaltó al ver un anuncio a toda página que anunciaba el próximo lanzamiento del nuevo libro de Castle 'Naked Heat'... Diablos. Era como si le persiguiera. Ella estaba intentando tener una cita y ahí estaba él, poniendo miraditas de las suyas en una foto junto a la portada de su libro. La detective se sintió como en una telecomedia, vigilada por la foto del chico graciosillo mientras ella intentaba ligar con el guaperas. Sintió como sus mejillas se calentaban. Se inclinó junto a Josh para hacer como que buscaba algo en la cartelera esperando a que se le pasara. 'Maldito Castle' pensó.
Cuando el doctor Davidson llegó al edificio de apartamentos donde vivía Kate no le llamó la atención el andamio que había levantado. A fin de cuentas en Nueva York raro era que los edificios no necesitaran un repaso de vez en cuando.
En el portal coincidió con el casero del inmueble, lo notó por la forma en que gritaba a un obrero de los del andamio. El hombre se le quedó mirando con extrañeza y el doctor preguntó por el piso de la detective Beckett por educación, aunque ya lo sabía. "Siga los escombros" fue lo único que le dijo haciéndole una señal con el dedo hacia el fondo.
Subió las escaleras, que ciertamente estaban llenas de polvo, pero no vio escombros. Cuando llegó al descansillo se fijó en que a diferencia de los otros, este estaba recién pintado. Josh tocó el timbre de la puerta que también parecía nueva.
- ¡Un momento! - oyó gritar a Kate desde dentro.
Tras unos segundos el doctor escuchó ruidos de cosas siendo arrastradas por el suelo, un golpe seco, seguido de una maldición y finalmente el ruido del cierre de seguridad al abrirse.
- ¡Josh!- dijo Kate abriendo la puerta una rendija- ¡Llegas pronto!.
- Sí, pocos enfermos, es la calma previa a la temporada de gripe... ¿Te he pillado ocupada? - dijo tras observar que no abría la puerta del todo.
- No, no, espera...
Kate empujó una pesada caja de cartón con un pie y consiguió abrir lo suficiente para que Josh entrara. La imagen que se encontró el doctor fue de caos total y absoluto.
Todo el salón estaba invadido por cajas de cartón, algunas apiladas formando torres, pero la mayoría distribuidas por el suelo, abiertas y medio llenas. Podía ver montones de libros, algunos en buen estado y otros ennegrecidos. Y montones de ropa, puede que ordenados siguiendo alguna lógica, pero a él le parecía que había pasado un tornado.
Ya fijándose en detalle vio que había trozos de pared que estaban recién instalados y aún no tenían el papel pintado, mientras que otros estaban raramente envejecidos.
- Disculpa... Tienes que tener cuidado en donde pisas. Mi mudanza se está alargando más de lo que esperaba.- le dijo ella mientras daba medidos pasos pisando zonas de suelo firme.
Él la imitó andando por donde ella lo hacía y, atravesando la jungla, llegaron a una zona algo más despejada al lado de un sofá envuelto en plástico, con muchos abrigos encima.
- ¿Mudanza? - dijo él confuso mirando alrededor fijándose en una caja de trastos visiblemente chamuscados.
- Sí. Eso es... - dijo señalando lo que él miraba - que el apartamento voló por los aires hace unos meses. - dijo Kate con la misma tranquilidad que si dijera 'café con leche y dos terrones, por favor'.
- Vaya. Caray. Lo siento. - dijo él sorprendido.
- No importa, así he tenido una escusa para renovar mi fondo de armario. - Contestó bromeando. - Obviamente mi casero no me piensa renovar el contrato, pero para no perder la fianza estoy reparándolo antes de irme. Tengo un buen seguro.
Josh la observó de arriba a abajo, pelo en coleta, camiseta amplia, vaqueros desgastados y zapatillas Converse. No podía estar más arrebatadora.
- Pues... - dijo él oteando el panorama- Creo que ya que estoy aquí lo menos que puedo hacer es echarte una mano con todo esto.
- No. Por favor, Josh, no hace falta.
- Insisto. Tenemos tiempo de sobra, además si no llegamos a la primera sesión podemos ir a la segunda - dijo quitándose la cazadora y quedándose en camiseta. - Al menos déjame abrir un camino hasta la puerta.
Se puso de cuclillas e hizo mención de coger una caja llena de libros, pero Kate se agachó en frente suyo.
- Eres un encanto, Josh, pero de verdad, no hace falta. - Kate le puso las manos en sus antebrazos para que lo dejara.
Fue como si el tiempo se parara. Sus suaves y cálidas manos no se movieron. La detective le sonrió vergonzosamente. El doctor se fijó en que tenía la cara graciosamente tiznada y se rió.
- ¿Qué? - susurró ella
- Que mona estás con ese maquillaje... - le contestó con guasa él.
- ¿Cómo?
Josh pasó un dedo por un cacharro de metal requemado de la caja e intentó tocarle la nariz, pero ella se resistió riéndose. Kate le agarró la mano, perdió el equilibrio y cayó sobre los brazos de él, que la sostuvo con fuerza para que no se diese un culetazo en el suelo mientras ambos reían. Sus risas se calmaron y entonces se dieron cuenta de lo cerca que estaban sus caras, sus labios.
Josh le apartó un mechón despeinado sin dejar de mirarla a los ojos. Kate le agarró la nuca con una mano y lo atrajo hacia ella. Sus labios se fundieron en un beso, tímido y tierno al principio, pero que - para sorpresa del doctor- ella se encargó de ir avivando hasta convertirlo en un beso húmedo y pasional. Josh sintió el fuego en su ser y, dejándose llevar, abrazó a Kate recorriéndola con las manos a través de la ropa lo suficiente para que ella gimiera y le dijera atropelladamente, mientras señalaba con la mano: "La cama... allí..."
- Esto... ¿Kate? - dijo Josh en voz baja.
Kate estaba hecha una bolita tan a gusto entre las sábanas que sólo articuló un perezoso '¿Mmmmmh?' y abrió un poco el ojo que no estaba tapado por la almohada. Se encontró a Josh, mejor dicho, al atlético cuerpo de Josh que podría dar envidia a todos los modelos de Calvin Klein, vestido únicamente con una toalla alrededor de la cintura que se sujetaba con una mano. Se asomaba desde el cuarto de baño con cara de preocupación.
- La... la bañera está llena de libros, Kate. ¿Puedo sacarlos para ducharme? - preguntó encantadoramente educado.
Kate ordenó las palabras en su mente y contestó con un aletargado 'Sí, claro.' y volvió a cerrar los ojos. Oyó a Josh emprenderse a la tarea, mientras ella en su somnoliento estado encajó las piezas... Libros en la bañera... Libros en la bañera... Entonces se acordó. Libros dentro de la bañera. Mierda. El baño ya estaba reformado y ante la falta de espacio 'limpio', había metido ahí todos sus libros favoritos mientras organizaba el resto en el salón. Que vergüenza. Era como dejar abierto su diario para que Josh lo leyera. Se irguió rápidamente, buscó algo que ponerse y en menos de un segundo entró en el baño.
- Vaya, tienes un montón de este Richard Castle. ¿Eres una fan? - le preguntó él con el libro 'Ola de Calor' en la mano.
'Demasiado tarde' fueron las palabras que pasaron por la mente de Kate.
- Eua... Sí. Bueno. Fan del género. - dijo mientras se agachaba rápidamente para recoger libros ella también.
'Por supuesto, Josh y yo medio desnudos y voilà aparece Castle' pensó ella.
- Ajá. Anda, si están hasta firmados... con dedicatorias y todo.
Josh hizo mención de abrir la tapa para seguir curioseando, observado por los ojos redondos y horrorizados de la detective, que rápidamente puso la palma de la mano abierta sobre el libro de Castle para tapar lo que había escrito ese inmaduro. Él se quedó paralizado observando como Kate se ruborizaba y torpemente le quitaba el libro de las manos, cerrándolo con un sonoro '¡Plaf!' delante de sus narices.
- Ey... - dijo él confuso - No te pongas así, Kate.
La detective frunció en ceño, más enfadada consigo misma que con nadie. De todos los libros, había tenido que coger uno de Castle, bueno, vale, tenía los ventitantos libros de Castle en la bañera, pero ya era mala suerte que, de todos ellos, tuviera que abrir ese. Kate se quedó seria y cabizbaja intentando decir algo. Josh se colocó bien la toalla, un poco incómodo.
- Escucha, Kate, si... de momento... lo que quieres es que tengamos una relación de tipo superficial, sólo para divertirnos, pues por mí vale.
Kate lo miró extrañada. Cierto es que no habían hablado mucho sobre su relación, pero lo que había pasado en su dormitorio hacía un rato no hubiese ocurrido si ella no fuese en serio. Y sabía que Josh iba en serio, porque si sólo hubiese querido sexo, siguiendo el standar neoyorkino, ya hacía semanas que se hubiese aburrido de esperar a que ella tomara la iniciativa.
- ¿Esa impresión te doy? - preguntó dolida por no haberle dejado claro su seriedad.
- No quería ofenderte, pero entiéndeme, comprendo que eres una persona muy reservada, comprendo que necesites más tiempo para confiar en mí, pero quiero que sepas que quiero conocerte y quiero que tú me conozcas, así que si hay algún modo en que yo...
Kate, sin ganas de escuchar las supercomprensivas y educadas palabras, pensó que ya era hora de coger el toro por los cuernos. Abrió el libro que le había quitado de las manos, se aclaró la voz y leyó en voz alta:
- "Para la extraordinaria KB y para todos mis amigos de la 12" Esa soy yo 'Katherine Beckett'. - le aclaró ella.
Siguió leyendo una dedicatoria manuscrita que había en la página:
- "Para la detective estrella que inspiró todas y cada una de las escenas, especialmente las calentorras y que tan impaciente está por leerme." Kate miró de reojo a Josh que se quedó boquiabierto.
- Espera, que sigue... " Para que lo disfrutes en la intimidad de tu baño junto a una copa de vino y música sexy ", entre paréntesis, "Bam-chika-bam-bam" y hay dibujadas unas notas musicales, mira. - dijo señalando con el dedo y mostrándoselo. Josh medio paralizado no llegó a reaccionar lo suficientemente rápido para mirar.
- Y aún hay más... " Cuando quieras que revivamos juntos algún pasaje, llámame, viciosilla." firmado "Ricky." y hay dibujados unos corazones.
Kate volvió a cerrar el libro con un sonoro '¡Plaf!'. Josh se quedó mudo. Ella se le quedó mirando apretando los labios como diciendo 'Sí, esto es lo que hay.'
- ¿Entonces... conoces... conoces... a Richard Castle? - dijo él remarcando la entonación para averiguar el nivel de 'conocimiento'.
Kate suspiró.
- Lleva dos años siendo mi perrito faldero en el trabajo, para documentarse. No creas, la mayor parte del tiempo es como tener a un chiquillo de 12 años de visita en la comisaría. Y no, no lo conozco... íntimamente. Pero no le ha hecho falta, para eso tiene su calenturienta imaginación.
Kate resopló jugueteando con el libro en sus manos. Josh seguía sosteniéndose la toalla con la mano pensativo.
- Bueno, pues... ¿lo ves? No era para tanto. - dijo finalmente Josh sonriendo.
Kate sonrió y prefirió omitir el detalle de que desde entonces, el escritor había cambiado y hasta había resultado ser sorprendentemente útil en muchas investigaciones. Dejó el libro junto a los demás.
- Si me doy prisa aún podemos llegar a la segunda sesión... - dijo el doctor.
La detective se le quedó mirando a los ojos sin decir palabra y lentamente fue bajando la mirada observando la dorada piel de su torso hasta que llegó a la toalla. La agarró con la mano y tiró de ella, dejándole perfectamente claro a Josh que, como muy pronto, llegarían a la sesión de madrugada.
Octubre...
Después de un par de semanas limpiando hollín y carbonilla de todos los libros y trastos de Kate, ordenándolos, clasificándolos y empaquetándolos; y de limpiar y empapelar las paredes, el apartamento de quedó 'salubre y habitable' en términos de la Organización Mundial de la Salud. O al menos eso pensaba el doctor, que a pesar de las reiteradas negativas de Kate, le había estado ayudando a ratos a recuperar la normalidad en su vida.
Aquella noche Josh se había ofrecido a preparar la cena y, mientras Kate estaba entretenida dándose un baño, él se puso manos a la obra. Sacó verduras de la nevera, las lavó en el fregadero y al coger un paño del armario para secarse las manos, un libro se cayó. 'Que sitio más raro para guardar un libro' pensó él.
Lo recogió del suelo. 'Vaya, Richard Castle en la contraportada, ¡como no!' pensó Josh. Le dio la vuelta y vio el título 'Naked Heat'. En estos últimos días, gracias a internet, había hecho por su cuenta un cursillo intensivo de Richard Castle y su mundo, y ya sabía lo suficiente como para saber que este era el último libro del escritor, recién salido a las librerías.
También había deducido por todos los titulares de la prensa rosa, que el hombre era un juerguista mujeriego y que era más joven y guapo de lo que él inconscientemente se había imaginado. Con la mosca detrás de la oreja echó un vistazo...
"Para la verdadera Nikki Heat", ya sabía que ese era el nombre del carácter inspirado en Kate. No encontró nada manuscrito, lo cual le alivió. Pasó de página y... rayos, ahí estaba la dedicatoria de su puño y letra... se dispuso a leerlo para echarse unas risas con las ocurrencias de ese tipo...
"Para mi musa, mi inspiración y la razón por la que madrugo (casi) todos los días."
"Gracias por dejarme conocerte. Gracias por dejarme compartir horas de investigación y acción contigo."
"Gracias por dejarme ayudarte y gracias por ayudarme a mí con mis pataletas paternales."
"Nuestra amistad perdurará siempre (quiero decir, siempre que tú no me des la patada)."
"Léelo y disfruta -carita sonriente-. Agente Civil Asociado Castle a tu servicio."
Josh cerró el libro y lo dejó en su sitio, procurando que no se notara que lo había estado tocando. Parecía otra persona la que lo había escrito. Empezó a sentir una vocecilla interior que le decía que tenía que encontrar una escusa para conocer a ese tipo lo más pronto posible y dejarle claro que Kate estaba con él. De momento se conformó con coger el cuchillo más grande y afilado que encontró y picar las verduras muy -pero que muy- menuditas.
NOTA:
Como no tengo idea de cuando Beckett consiguió su nuevo apartamento (en el 3x07 seguía buscando) ni dónde rayos vivió mientras tanto, he puesto aquí que anda de 'mudanza' que es algo que se puede alargar en el tiempo durante meses...
La dedicatorias manuscritas me las he inventado, pero creo que Castle sería capaz de escribirlas.
Aquí enlazaría cuando Josh en el 3x04 va a recoger a Kate a la comisaría a pesar de decirle que ella iba a recogerle a él. Josh ya se ve que recela de 'el escritor' al hablar. Yo creo que todo este capítulo del fanfic hace que esa aparición de Josh tenga más sentido.
Espero que haya gustado.
