Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario, solo para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y los hechos que se cuenten a continuación y me pertenecen en su TOTALIDAD.
Notas del autor: A petición del publico hay lemmon .No sean tan rudas (os) no suelo escribir lemmons asi que espero no haberme mandado el moco de mi vida. Por otro lado feliz navidad a todos y todas con mucho cariño. Gracias por sus amados reviews, y a todos aquellos que me han agregado a sus alerts, favorite author y favorite story de verdad que me honra muchísimo.
ADVERTENCIA: Contenido sexual explicito (lemmon), lenguaje maduro y comportamiento inadecuado (?).
A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,
A pesar de todo seamos lo que seamos,
Siempre seremos los mejores amigos cariño.
Te amo
Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.
XVIII
Need you Now.
Nara suri
Yo no entendía sus razones. Su negativa. Dispuesta a encararle había salido del cuarto descalza con los calzones viscosos. Me sentía excitada, enojada, frustrada y húmeda, debo decir que también algo nerviosa. Él bebía una cerveza sobre el sofá con la mirada perdida. Se veía guapo con el pelo revuelto y con el torso descubierto. Sai no era un tipo realmente musculoso pero era bastante grande tenia los músculos marcados y era realmente alto.
-. ¿Y ahora qué demonios te pasa?-me había sacado el vestido y me abotone su camisa.
-. No me pasa nada.- bebió un sorbo largo. -. Vete a dormir.- me dijo con sorna. Tenía un tatuaje en el brazo cosa de la que jamás me había percatado.
-. Eres un idiota.- camine hacia él y me senté a su lado.
Me ofreció una cerveza y yo la acepte. Y allí estábamos semidesnudos sobre un sofá esperando a que el uno le háblese al otro con el calor veraniego. Esperando una pequeña caricia, un roce adrede que encendiera de nuevo lo que ya se había prendido. Sai se mordía los labios y yo jugaba con los míos. Y al final en un acto lleno de estupidez y desbordada de pasión ambos nos besamos con vehemente necesidad. Desesperados y torpes enredábamos nuestras lenguas. Sus manos se colaron dentro de su camisa y volvió a masajear mi pecho endurecido por el calor del momento yo agarraba su desordenado cabello con desesperación. Se separo de mí de nuevo pero nuestras caras estaban aun cerca unidas por nuestras frente.
-. No puedo.- saco sus manos de mi pecho y las posó en mi cara.
-. Yo lo quiero Sai…-le buscaba los labios y el agitado me detenía.
-. Olvídalo yo no seré responsable de esto- iba a pararse pero no lo deje.
-. Lo necesito…-rogué. Tomé su mano no se que con qué valor y la metí dentro de mi ropa interior. Él me rozó suavemente a lo que respondí estremeciéndome involuntariamente. necesito…- le dije en un suspiro y allí se fue a la mierda el control.
Saco sus dedos de mi ropa interior y me cargo tomándome de los muslos. Era tan demandante y fuerte que hasta me costó seguir su ritmo. Me deposito de nuevo en la cama a la par que sus labios estrujaban fuertemente los míos. Acto seguido jugueteó con mi pecho derecho sobre su camisa y veía como se mercaba mi pequeño botoncito preso de excitación.
-. Si vas a detenerme tienes tiempo….- amasaba mi pecho a su antojo de manera descarada.
Yo solo me sentía extasiada mientras él abría los botones y me sonroje violentamente. Me miraba de manera deseosa y animal y parecía deleitarse con cada una de mis expresiones faciales al verme desnuda ya sin su camisa. Antes de posar sus labios sobre mi pecho duro prefiero grabar en su mente cada una sensaciones.
Primero mi seno izquierdo lo masajeo suavemente yo cerré los ojos hecha un coctel de sensaciones y gemí sonoramente cuando tiró de el de manera brusca. Uso sus dos palmas y masajeo ambos rápidamente haciéndome suspirar y respirar de manera entre cortada. Sentí como la humedad me había hecha su presa y tenía mis muslos pegajosos. Me mordisqueo el cuello sin dejar de estimularme. A lo que yo gemía bajito y respiraba torpemente. Jamás había deseado algo con tanta necesidad como en ese momento. Era como una sed insaciable de él que me hizo aferrarme a su espalda.
Sabía lo que hacía. Todo era perfectamente consciente y consentido. Yo lo había buscado y querido. Sai se ocupaba de mis pechos succionándolos hábilmente terminando con la poca de cordura que me quedaba. A lo que después bajo su boca a lo largo de mi esternón y delineo mis costillas con la punta de su lengua dando unas sensaciones bastante intensas que exteriorice enterrando mis pequeñas uñas en su espalda. Luego bajo a mi vientre del que se ocupo de con una devoción casi que religiosa, haciéndome relajar de una manera que no pensé que fuese posible. No obstante cuando llego al elástico de mis bragas me tense al instante.
-. ¿Quieres parar?- me dijo en una súplica.
-. No…- el subió hasta mi boca de nuevo y me beso fugazmente. solo que…ya me…bueno tu sabes.- parecía una niña tonta. Desasiendo el terreno ganado como mujer fatal ante sus ojos. Es decir todo mi esfuerzo por no ser una santurrona se había ido a la basura.
-. Además de fea…eres bastante tonta…- en un gesto cariñoso beso mi frente. Ahora yo estaba encima de él. Lo que aprovechaba para manosearme el trasero. -. Si hiciese eso ahora probablemente te dolería y bastante.- mordisqueaba mi lóbulo. -. Además estoy dándote tiempo para arrepentirte…- me masajeo suavemente un pecho y yo me dedique a sentir cada roce con los ojos cerrados sentada sobre su ingle haciéndome sentir la excitación de su miembro.
Volvió a ponerse encima de mí y a su vez a bajar por mi torso desnudo con solo la punta de su lengua. Llego de nuevo al elástico de la diminuta tanga que Ino me había hecho comprar esta mañana. No me la quito sino que siguió su recorrido sobre ella lamiendo la humedad que se despenaría de ella tensándome cada vez más. También lamio mis muslos internos pero allí estaba demasiado tensa cosa que el noto.
-. Tranquila- me calmó. -. Relaje un poco…es sexo no tortura china…-el chistecito estaba de mas.
Se puso sobre mí y me beso de manera sorpresiva. Sus manos se posaron en los elásticos y bajaron mi última pieza de ropa lentamente. Yo no respondí a su beso y él dejo de besarme. Mi cara estaba totalmente carmesí presa de la vergüenza.
Él se arrodillo delante de mí y me miraba de manera lesiva. Sai desabrocho el cinturón y se abrió los pantalones sacándoselos completamente. Sabía lo que vendría. Yo me cubrí con mis manos instintivamente, Sai solo rompió a reír.
-. ¿Oye de verdad cuántos años tienes?- dijo en mal chiste. -. Dime algo y se sincera…- quito mis manos que se impregnaron de ese líquido viscoso y lamia mis dedos. -. ¿De verdad eres virgen?- yo me sonrojé.
-. Claro que si idiota…- apreté los dientes.
El imbécil me tomo las piernas y las subió a sus hombros. Abrió mi pequeño sexo con sus manos y lo toco suavemente sin el menor pudor. Sentía un hormigueo constante recorriendo cada parte.
-. ¿Nunca te has masturbado?- enrojecí si es que se podía más sus dedos me tocaban sin pudor.
-. ¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Te crees que soy alguna de las zorras con las que estas acostumbrado a acostarte?-le espete molesta.
-. Que fea y santurrona eres…-se burlo. -. Querida la masturbación es parte de la vida de todo ser humano. Y no lo digo yo lo dice Freud…- esto parecía una clase de filosofía. -. Así que tal parece que aprenderás eso también…- se burlo.
Abrió mis genitales de manera descarada y presiono mis labios con una mano exponiendo todo el interior. Dos de sus dedos de su mano libre frotaban mi pequeño botón relajando cada uno de mis músculos dándome corrientosos intensos.
-. ¿Vez? ¿No es malo?- aumentaba la velocidad. Solté un gemido al sentir sensaciones indescriptibles por sus roces. Sentí mi sexo palpitar y humedecerse cada vez mas. -. Te gusta ¿verdad?- me sentí al borde de ese cielo llamado orgasmo. -. Sai…yo…Sai…- pero él sorpresivamente paró frustrando un gran orgasmo.
-. Te vienes rápido y te mojas bastante. Eso me gusta…- sonrió relamiéndose los dedos -. Sin embargo querida planeo que experimentes un poco más de placer antes de explotar…- enterró su cabeza entre mis piernas y sentí desmayarme de la vergüenza.
Lamia con avidez cada parte de mi sexo húmedo. Presa del placer yo simplemente disfrutaba de su lengua jugueteando con mi pequeño botón hinchado por la estimulación. Sentía corrientosos eléctricos recorriéndome tirando a la basura mi cordura, mi voluntad y mi decencia. Jadeaba sin control y cuanto me mordisqueaba ligeramente grita por el placer y tiraba de su cabello. El espasmo gigantesco y violento me recorrió cada vertebra y sentí por un nanosegundo una sensación similar a haber muerto culminado con un gemido sonoro y el liquido trasparente y vicioso saliendo dentro de mi incesantemente. él memorizo cada una de mis caras después del orgasmo, yo solo sentía una relajación total.
pensé que te habías acostado con tu amorcito…-me dijo algo molesto siguió tocándome alla abajo donde mis labios yacían hinchados.
-. No…-le dije jadeante.
-. Sabes bien…- enrojecí mas. -. Estas bien lubricada ya…- me acariciaba mi intimidad dejando sus dedos bañados en esa babaza transparente.
-. Esto…ya tu…-él me callo con un beso sin dejar de tocarme.
-. Me siento pedófilo. ¿De verdad eres tan inocente?- se rió. -. Puedo hacerlo ya pero en vista que se que es la primera vez no quiero que te lleves un recuerdo traumático ni que te hagas lesbiana cariño- otro de sus chistes malos.
-. ¿A ti no te molesta bueno…eso?-señale sus bóxers.
-. Puedo soportarlo, aun que punza bastante.-
-. Yo nunca he visto uno…-confesé.
-. ¿Es alguna clase de propuesta? ¿Es que quieres verlo virgencita?- se rio.
-. Solo digo que bueno…no solo yo tengo que sentir placer…- no sé de dónde me salió eso.
-. Venga estas empezando a gustarme…-me dijo en tono desenfadado. hacer algo para que te lubriques y para que yo sienta algo de placer- volvió a ponerse sobre mí y me besaba.
Podía sentir aun el gusto a mí en su boca. A la par, frotaba aun con sus bóxers puesto su abultado miembro contra mí haciéndonos sentir roces bastante placenteros. Lo oía gemir dentro de mi boca y eso me hizo sonreír.
-. Entonces cuéntame Sakurita que era lo que querías ver- dijo en un tonillo bastante irónico cuando bajo de encima agitado.
-. No quiero ver nada…-le dije avergonzada. Me gire y le di la espalda. Me puso su miembro duro en el trasero sin ápice de ropa. Sentí como el líquido salía de mi.
-. Mira querida lo que querías ver…- debo admitirlo era muy erótico.
Era como en los libros un falo de tamaño normal nada exagerado pero sin nada de pequeño un poco más oscuro que mi compañero de esta noche. Sin embargo un extraño y singular miedo me asalto ¿Eso iba a caber allí?
-. Esto…estas… ¿Estás seguro que bueno…eso va a caber aquí?- señale mi entrepierna y me dio un horrendo miedo.
-. Estoy seguro que si...-
-. Pero como es pequeño…-dije como una niña pequeña. El se carcajeo delante de mí.
-. Ven aquí…-sus manos tocaron mi entrepierna.
Sus dedos se deslizaron al interior de mi canal. En ese mismo lugar donde su pene entraría próximamente a darle fin a este calor a abrazador que nos comía por dentro. Ese mismo que borraría la inocencia de mi cuerpo y lo último que quedaba de una niñez próxima a extinguirse. Sentía mi conducto ancharse a la vez que el colaba un par dedos y los movía en mi interior. Era placentero sobre todo cuando tocaba una de mis paredes arrancando los gemidos uno tras otros y el calor recorrer mi cuerpo. Veía su miembro palpitante moverse inquieto él estaba excitado.
No sé de dónde saqué valor. No sé cómo ni cuándo aprendí a hacer eso. Pero instintivamente a la par que el tocaba mi interior yo puse mi mano sobre su sexo y lo masaje de arriba abajo. Sai respiraba de manera entrecortada y apretaba los labios dándome a entender que le gustaban mis caricias. Sus movimientos dentro de mí se hicieron torpes y las manos estuvieron temblorosas.
-. Detente…me voy a.- y explotó al instante cubriendo mi mano de una liquido viscoso y blanquizco. -. Dios…- lamio sus dedos. -. Tienes talento…- sonrió y me dio un beso corto.
Estiro su brazo hasta la mesa de noche aun sobre mí. Saco un paquete pequeño y me lo entrego. A la par que me besaba de manera sensual. Era un preservativo.
-. Esta es tu última oportunidad- me besaba y me acariciaba. Le entregue el condón y asentí. -. ¿De verdad es lo que quieres?- rasgo el empaque y se arrodillo delante de mi completamente desnudo.
-. Si…-dije en un susurro.
-. Dime que de verdad lo quieres….-después de ponerse el condón volvió a juguetear con sus dedos en mi interior.
-. Sa…Sai…-gemí su nombre y necesite la necesidad de que me penetrase. Respiraba entre cortadamente y sentí que me correría de nuevo. El cielo del orgasmos estaba por llegarme dado que frotaba una pared que me tenía al borde la locura.
-. ¿Segura? –
-. ¡Sí!- gemí sonoramente cuando arquee mi espalda con los ojos cerrados. -. ¡Joder Sai te necesito ya!- le grite. Acto seguido sentí la intromisión en mi interior.
Pese a que yo siempre me había resignado a esa mentalidad pueblerina que rodeaba a Sapporo y a mi familia no podía negar que había valores muy fuertes arraigados en mis adentros. Nunca tuve un novio, nunca había besado a nadie, jamás en la vida había bebido, las drogas eran algo irreal para mí y esperaba vivir algo como esta noche cuando fuese mi noche de bodas. Nunca pensé realmente el poder que había ejercido y el control de ese pueblo mugriento. Ahora aquí sola he derribado esas tontas estructuras y creo que parte de eso me había llevado a los brazos de Sai. Tener novio no era malo, besar a alguien tampoco, beber no estaba mal de vez en cuando, drogarse diré que al menos podre juzgar a mis hijos con base en algo que conocí y el sexo…el sexo era algo que iba a descubrir.
Una punzada de dolor me recorrió el cuerpo e hizo que me quejase un poco. Mi furtivo amante parecía preocupado por no dañarme demasiado sin embargo podía ver las ganas de entrar violentamente dentro de mí.
-. Estas bastante estrecha…. ¡Joder! Hasta duele…- era de esperarse era mi primera vez. -. No te tenses relájate- me beso fugazmente.
Me relaje un poco más cuando él me besaba cariñosamente. No era como las otras veces. Sai solía ser muy demandante y hasta brusco al besarme pero ahora me tocaba de manera suave los pechos y sentía entrar su miembro poco a poco. Cuando toco mi himen gemí de dolor su puta polla tenia la pequeña peculiaridad de ser un poco cabezona así que dolía un montón.
-. Cálmate….- las lágrimas empezaban a brotar. -.¿Quieres que pare?-me pregunto de manera cariñosa.
-. No…-le conteste.
-. Va a doler un poco tratare de ser más suave…-se le oía preocupado.
En ese momento mi vida como mi himen se rompió en dos.
-. ¿Te hice daño?- una mueca de dolor podía verse en su cara al verme bañada a en lagrimas.
-. Déjalo…-lloriquee.-. Solo contestemente algo ¿Qué hora es?-
-. ¿Qué clase de pregunta es esa?-me limpiaba las lagrimas con sus dedos de manera dulce.
-. Solo dime…- tenía todo su miembro en mi interior y ardía.
-. Un cuarto para la una…- le bese en ese instante.
Sabía que no era un cuarto para la una. Debían ser las 4 o 5 de la madrugada. Porque cuando salimos del club eran las 2:45 en mi móvil. No sé ni siquiera porque dijo esa hora. Pero esa será siempre la hora que recordare, la hora en la mi vida ser partió en dos. Ya no sentía dolor solo ganas de sentir placer de terminar esta pequeña metamorfosis de niña a mujer.
-. Sigue…-le dijo con beso.
Se movió ligeramente y eso se sintió bien.
Cambiamos de posición ahora yo estaba arriba.
-. Así estamos mejor… muévete a tu ritmo hasta que te sientas completamente bien-
Empecé a moverme ligeramente y sentía mayor placer al sacar su polla hasta la cabeza y volver a penetrarme. Lo hice unas cuantas veces y a él pareció gustarle la idea al ver mis pequeños pechos rebotar.
-. Dios…- suspiraba.
Me apoye en su torso para mas seguridad y seguía montándole proporcionándome mas placer al aumentar la velocidad. Él jugueteo con mi pecho succionándolo mientras yo seguía en mi faena. Cuando acabo con ellos lamio dos de sus dedos y los dirigió a mi erecto clítoris.
-. ¿Te gusta?-me masturbaba indecentemente a la par que yo misma me penetraba. Esto resultaba bastante erótico.
Mi respiración era errática y no coordinaba ni media palabra, solo sonidos guturales y respiraciones sonoras salían de mí ser en especial cuando me hizo correr y la penetración se hizo más suave y resbalaba mejor. Allí me giro y quedo de nuevo sobre mí posicionando mis piernas en sus hombros me estocaba de manera profunda. Gritaba de placer cada que entraba de golpe. Era violento pero despedía un placer demasiado bueno. Ya no me dolía.
Yo le pedía insaciablemente más y más. Más velocidad, más rudeza y más profundo presa de la excitación. Y el devoto me daba todo lo que le pedía sin rechistar. Allí sentí de nuevo ese espasmo encantador cargado de electricidad sobre mi columna. Era más fuerte y violento que otras veces tanto que hasta el último musculo de mi cuerpo se tenso y me contraje al instante. Grite su nombre poseída por ese demonio llamado orgasmo y morí por dos segundos. Dejándome extenuada.
El me daba estocadas más rápidas y fuertes, gracias a mi orgasmo había apretado tanto que seguro estaba por llegar. El también vocifero mi nombre en una forma tan erótica que no pensé fuese posible cuando se corrió cayendo sobre mi y dijo algo que cambiaria el curso de todo.
amo.- y se quito de encima echándose a mi lado.
-. ¿Qué cojones acabas de decir?- le pregunte sin salir de mi asombro.
- se giro dándome la espalda. -. Buenas noches…- me dejo con la palabra en la boca.
Podría haberle dicho algo. Pero estaba tan petrificada que ni siquiera tuve el valor de preguntar. Y así me tire ahora a los brazos de Morfeo.
