Finales de Octubre... después de 3x06 (el triple asesino 3XK, archienemigo de Castle)
El escritor abrió la puerta de su loft. Era tardísimo, estaba oscuro, su madre y su hija estarían ya durmiendo. Cerró suavemente y, abatido, dio unos titubeantes pasos por el salón, lanzó su abrigo a un sillón, para finalmente dirigirse hacia la cocina. Su vida había estado en manos de un loco asesino en serie y pensó que una copa de vino le ayudaría a desconectar.
Había estado hablando con Beckett junto a la piscina de ese horrible motel barato, después de haberse enfrentado a la muerte. La detective le había aconsejado que hablara con el psicólogo del departamento, que eso le ayudaría, y él no lo había descartado, pero esa noche ya había tenido bastante y prefirió volver a casa. Kate le pidió a un poli que lo acercara en coche patrulla mientras ella se quedó en el lugar de los hechos ultimando detalles.
Eligió un buen reserva, porque la ocasión bien merecía un vino que estuviera 'de muerte'.
Aireó el vino en la copa antes de beber y el aroma inundó sus fosas nasales. Su mente se trasladó a la última fiesta a la que había asistido con Gina, la creme de la creme de la gente guapa de Nueva York, todo eso le parecía tan absurdamente superficial ahora... Pensó en Kate, en cómo se habían cogido de la mano y cómo ese simple gesto había reconfortado y calmando su alma como si estuviera en el lugar más seguro del universo. Cerró suavemente el puño acariciando sus propios dedos con el pulgar y se sorprendió sonriendo al recordar el calor de la mano de la detective.
El reloj de la comisaría 12 marcaba casi medianoche.
Kate estaba aprovechando el último chute de cafeína para ordenar papeles y adelantar algo de la tediosa burocracia que le esperaba al día siguiente cuando sonó su móvil. La palabra 'Castle' apareció en pantalla y antes de que le diese tiempo a pensar en por qué llamaría a estas horas, lo cogió.
- Beckett. - contestó cansada.
- Oh, menos mal, por un segundo pensé que ya estarías durmiendo. - dijo aliviado y despierto.
- Oh, Castle, que considerado ¿y aún así has llamado? - le pinchó con sarcasmo.
- Si, bueno, si no apagas el móvil para dormir, es cosa tuya... - dijo quitándole importancia.
Kate no contestó nada, sólo sonrió y puso los ojos en blanco. Él continuó hablando con su tono cantarín...
- Oye, he pensado que, ya que estudié al 3XK para documentarme, pues sería bueno que mañana temprano me pasara por la comisaría y os ayudara a redactar todos esos informes que hacéis los polis...
- ¿Bromeas? - le interrumpió ella riéndose - ¿Richard Castle madrugando para hacer aburrido papeleo? ¿Dónde está la trampa?
- Beckett, sólo intento ser un buen compañero - dijo él con su habitual tono de falso ofendido - Y te advierto que la oferta de ayuda irá acompañada de un café cursi de esos que tanto te gustan.
La detective se quedó en silencio valorando su 'oferta' que seguramente iba encubierta con otra cosa. Dios sabe qué. Podría ser algo serio y responsable, como documentarse más sobre el 3XK para conseguir anticiparse a su próximo crimen... o podría ser algo infantil y trivial, como escaparse de algún compromiso con su madre o su ex-mujer.
- Vaaale. - le contestó finalmente.
- ¡Genial!
- Pero no vengas muy temprano, porque a primera hora tengo que... - pensó en el vuelo de Josh - ...hacer unos recados. - improvisó rápidamente.
- ¡Uy, detective! ¿Secretiiiiitos? - preguntó juguetonamente captando la pausa de ella al hablar.
- Vamos, Castle, ya has conseguido lo que querías ¿no? No quieras forzar a la suerte - le esquivó ella, alegrándose en el fondo, de que aparentemente estuviese recuperado y listo para la carga.
- De acuerdo, de acuerdo pero te recuerdo que tengo una reputación como descubridor de misterios, así que...
- Y yo tengo un arma y sé cómo usarla... - Beckett se arrepintió al instante de lo que había dicho.
- ¡Oh!... la cosa se está poniendo íntima, detective. Así que mejor voy a colgar, porque no quiero que me pille ese motero tuyo que parecía tan fuerte. - dijo con finjida gravedad.
- Ok. Te veo mañana, Castle. - dijo finalmente Kate.
- 'ta mañana. - se despidió él.
Estaban anunciando la próxima salida del vuelo que tenía que tomar Josh con destino Frankfurt. De ahí saldría hacia el cuerno de África. Había unas colas tremendas de gente facturando equipaje y un bullicio propio del aeropuerto. El doctor apuraba los últimos minutos abrazando a su chica antes de cruzar el control de seguridad para embarcar. Se encontraban en medio del gentío y mirándola a los ojos, como si no hubiera nadie más.
Josh se inclinó para dar el enésimo beso de despedida a Kate, que simplemente cerró los ojos y se dejó besar por enésima vez. Un poco cansada de dar el espectáculo en plan peli romántica dio un pasito hacia atrás y sonrió. El doctor se acomodó su mochila al hombro.
- Venga, que no quiero que pierdas el avión por mi culpa. - dijo alentándolo a que se marchase de una vez por todas.
Kate se había levantado de buen humor esa mañana, al contrario que Josh. Y era raro, porque él no había dejado de hablarle del viaje y del hospital durante días, ilusionado como un niño que se va de campamentos. Ella estaba aún haciéndose a la idea... Un mes entero sola pero 'con pareja'. Se le hacía raro. Josh por iniciativa propia, le había dicho que comprendía que llevaban poco tiempo saliendo, pero que independientemente de lo que hiciese ella, él no pensaba 'salir con otras personas'. A lo que ella había respondido 'Más te vale o sacaré mi pistola, porque yo no pienso dejar usar mi bañera a otro'. Así que con eso quedó claro su fidelidad mutua.
- ¡Ey! Voy a estar fuera un mes entero ¿no vas a derramar ni una lagrimita? - dijo Josh fingiendo decepción.
- Mmmm... No. No soy esa clase de chicas. - le contestó ella burlona.
- No estaré en tu cumpleaños... ¿ni siquiera eso te pone un poco triste? - preguntó él acarameladamente atrayéndola otra vez hacia él y volviéndola a besar.
- ¡Ey! Como no te vayas ahora ese avión saldrá sin ti. - le cortó ella al cabo de tres segundos de contacto labial.
- Mmmm. Esquivas la respuesta ¿eh? ... Tranquila, te compensaré. - dijo educadamente.
Sonrió pensando en lo que Josh tendría en mente para compensarla.
- Pasaré las Navidades aquí y, aunque tenga algún día de guardia, prometo librar para abrir los regalos contigo. - dijo encantadoramente educado, como siempre.
Kate perdió la sonrisa rápidamente y esquivó su mirada, incómoda.
- ¿Ocurre algo? - preguntó Josh confuso.
- La Navidad... no es lo mismo desde que mi madre no está... - se explicó nerviosamente ella con un hilillo de voz.
Ella misma reconocía que había sido muy esquiva con el tema del fallecimiento de su madre. Una mañana, mientras se vestía en casa de Josh, éste le preguntó sobre el anillo que llevaba al cuello y entonces fue cuando se lo mencionó. Obviamente, como médico enseguida pensó en enfermedades y le preguntó la causa de la muerte. Ella le comentó que fue atracada, para no darle más explicaciones. Kate sabía que lo siguiente que le preguntaría era si por esa razón se había metido a poli, a lo que ella había contestado con un triste y escueto 'Sí' que zanjó la conversación.
- Lo siento, Kate. No haremos nada que no quieras, ¿de acuerdo? - dijo con la amabilidad canadiense que le caracterizaba.
- Ok. - dijo ella seria, pero más tranquila.
Volvió a sonar la megafonía del aeropuerto anunciando el vuelo. O Josh salía corriendo ahora mismo o no llegaría. Kate miró el arco de seguridad y suspiró.
- Lo siento Kate, me tengo que ir.
- Lo sé. Tranquilo. Estoy bien. - dijo ella colocándole bien el cuello de la cazadora distraídamente.
- Ey... ¿Me regalas una sonrisa de despedida? - le dijo intentando animar el asunto después del bajón navideño.
Kate sonrió. Durante un segundo, la forma de hablar le había recordado a Castle.
- Esa es mi chica... - dijo mientras la volvía a abrazar y le daba un beso en la frente.
Echó a correr y sólo paró durante un segundo para enseñar su documentación al guardia jurado. Cuando lo perdió de vista, la detective se dio la vuelta y caminó hacia la salida. Una solitaria y tonta lágrima recorrió su mejilla.
Otro día más en la comisaría 12. Otro día más llevando café a Beckett. Pero ella aún no había llegado y Ryan y Espo habían salido, así que Richad Castle esperaba aburrido sentado en el silloncito junto al escritorio de la detective. Había dejado el café en la mesa, y había tenido que espantar a más de un poli que miraba el super vaso humeante con malas intenciones.
El escritor se sacó del bolsillo el móvil en cuanto empezó a sonar. Observó un segundo la pantalla y se sintió decepcionado al comprobar que era Gina. Ignoró la llamada, volviéndose a meter el teléfono en el bolsillo y dejando que sonara, ante la perturbadora mirada de un agente que acechaba el café de Beckett.
¿Es que no le había quedado claro que hoy se iba a pasar por la comisaría y que no podía jugar al golf con los peces gordos? Ya sabía que era parte de su trabajo el mantener los contactos, el asistir a eventos... pero ahora estar en la 12 también era su trabajo, y se había dado cuenta que para enfrentarse a un papel en blanco necesitaba el estímulo que recibía en la comisaría. Y más después de lo que le había pasado la noche anterior. Necesitaba concentrarse en ese 3XK.
- Pensaba que finalmente te rajarías - dijo Beckett a sus espaldas.
Él se giró en una postura imposible
- Soy un hombre de palabra, detective. ¿Qué tal?. - el escritor continuó hablando mientras ella daba unos pasos.
- Toma te he traído uno especial. Aún está caliente, pero si quieres te lo pongo en el microondas. - ella se quitó la cazadora y se sentó en la silla. El continuaba...
- Pensé que lo de no pasarme a primera hora iba de coña, pero veo que has estado ocupada de verdad. He tenido que apartar a esos polis, son como buitres, y eso que no he traído donuts...
- Hombre de... muchas palabras. - dijo ella mientras sonreía y cogía su café para darle un pequeño sorbo.
- Sí, eso dicen. - fue lo que respondió Castle observando con curiosidad el color de lápiz de labios ligeramente difuminado, que le daba una idea del tipo de 'recado' que la había tenido ocupada a primera hora de la mañana. Pero permaneció en silencio.
La detective se sintió observada y la sonrisilla tonta que encontró en la cara del escritor cuando le miró, no la dejó tranquila. Se levantó y se dirigió al tocador maldiciendo mentalmente a Josh.
3x07 Beckett sigue buscando apartamento, pero por poco tiempo...
- ¿Y cuánto pide? - preguntó Kate Beckett observando la escalera de piedra que llevaba a la terraza.
- 2800 mensuales. - dijo el hombrecillo que le estaba enseñando el apartamento.
- Um. - fue el único comentario que dejó escapar ella.
Ahora observaba el impresionante fregadero de línea antigua, que le había enamorado, con cara de poker. Echó un vistazo a la isla de la cocina, donde había una placa de gas. Se agachó con curiosidad y observó la instalación de tuberías de cobre que quedaban perfectamente camufladas por el interior de las patas.
- ¿Cuando pasó la revisión de las instalaciones? - preguntó como si ella misma fuera una inspectora del gas.
- Eu... En... en febrero. Está todo en regla, señorita... eu... agente Beckett. - contestó él.
Kate observó cómo el hombre se había puesto tenso con la pregunta. Dio unos pasos por la sala y observó la chimenea. Antes de que ella preguntara, él le aclaró que también había pasado la inspección. La instancia no tenía más mobiliario, salvo una mesita destartalada, una silla con el asiento hundido y un par de cajas de cartón con trastos viejos que no habían querido llevarse.
- ¿Qué fue del anterior inquilino? - dijo observando un bastidor gigantesco apoyado contra la pared, que estaba torpemente tapado con una sábana.
- Eu... Era pintor, y tuvo que mudarse por motivos de trabajo. Eso me dijo.
- Um. - la detective retiró la sábana dejando a la vista el cuadro.
Una punzada le atravesó el pecho. No había visto algo así en su vida. Y sin embargo parecía que habían estado allí esperando a que ella lo descubriera. Una mujer atravesando un caos. Justamente como se sentía ella. Se fijó en el óleo, reconoció inmediatamente el subrealismo moderno con el toque oriental de Alex Gross, pero había un detalle...
- Falsificador. -dijo.
- ¿Cómo?
- Su anterior inquilino... pero no se preocupe, usted no tenía porqué saberlo, ¿verdad?
- Eu... verá, agente Beckett...
- Detective en realidad.
- Oh, perdón. Detective Beckett, verá, él pagaba puntual y eso era lo que me importaba. Vi cosas... en fin... un poco raras, pero no sabía nada hasta que lo detuvieron hace un par de semanas. Vinieron compañeros suyos de la policía y se llevaron un montón de cuadros pequeños, pero ese tan grande lo dejaron... dijeron que ya tenían pruebas de sobra para empapelarlo y que...
- ¿Y qué pensaba hacer usted, venderlo y sacarse un buen dinero?
- Eu, ¿qué? ¡No! ¡Si yo ni siquiera me acordaba del cuadro!... y además es bastante feo. - dijo arrugando la nariz mientras le echaba un vistazo.
El hombre parecía sincero. No parecía mala persona, pero sí poco avispado.
- 25000
- ¿cómo?
- El alquiler. Por un año. Le ofrezco 25000. En efectivo y por adelantado. Y me creeré que no iba a hacer nada con el cuadro.
El hombre le miró sudoroso y antes de que Beckett se moviese le ofreció la mano, que ella apretó para sellar su trato. Ya tenía apartamento.
Ea, el cuadro venía con la casa. En homenaje a Nathan Fillion que una vez comentó que cuando compró su casa venía con un gato (del que intentó deshacerse pero no hubo forma humana, por lo visto)
3x09 Abducción con chupetón
La puerta del nuevo apartamento de Beckett se abrió con un chirrido. La detective apartó una caja de cartón con el pie antes de abrir del todo y se encontró a un hombre alto y moreno, con barba de tres días, con una mochila al hombro y arrastrando más equipaje.
- Así que pensabas darme esquinazo mudándote de casa sin avisar, ¿no? - dijo con voz cansada y dejando resbalar la mochila, para acabar en el suelo, junto a su maleta.
- ¿Josh? - Beckett, sorprendida, se sacudió unas migas de la camiseta y se peinó inconscientemente la melena con los dedos de las manos - ¿cuándo has llegado?
- Lo que he tardado en taxi desde el aeropuerto. He pasado por tu apartamento, el que explotó, y tu casero me ha dado tu nueva dirección y... - el doctor miró su equipaje - ... me ha dado algo de correspondencia que he guardado en algún sitio.
- Pero... ¿no se supone que venías la semana que viene? ¿qué ha pasado? - preguntó Kate mientras él buscaba en los bolsillos.
- Bueno, mi relevo llegó con antelación y no... no podía esperar ni un día más. Toma. - le entregó los sobres.
Beckett le contempló sonriente mientras se le despertaba un instinto de ternura al ver al organizado y diligente doctor Davidson totalmente agotado e impaciente por verla. La detective soltó una carcajada y se lanzó a abrazarlo.
El exótico pero agradable olor de su ropa la embriagó. Josh le devolvió el abrazo con tantas ganas como un naufrago se agarraría a un tronco flotando. Kate también le abrazó con fuerza. Ambos sintieron que no se habían dado cuenta de lo que se habían echado de menos hasta ese momento en el que se habían vuelto a encontrar.
Fue Josh el primero en ceder un poco el abrazo y buscó los labios de ella. Primero se besaron suavemente como para recordar cómo funcionaba aquello. Él notó el sabor a chocolate en los labios de Kate, mientras que ella sólo sintió toda su maquinaria encendiéndose tras semanas de abandono.
A los pocos segundos ya estaban besándose con más destreza y pasión. Kate tiró de él para que entraran en el apartamento. Dieron unos torpes pasos hasta que tropezaron con una caja de cartón.
- Diría que te gusta vivir rodeada de cajas, detective. - dijo él echando un vistazo con el rabillo del ojo para no caerse.
- Mmmm. - Kate no estaba en condiciones de hablar. Sólo se separó un instante de él para arrear un empujón al equipaje que traía Josh y cerrar la puerta del apartamento.
El doctor observó como se sacudía las manos en el pantalón vaquero tras realizar la operación. Se miraron a los ojos. Había tantas cosas que se querían contar. Había tantas cosas que se querían preguntar. Pero ambos sentían también un fuego interior que tenían que calmar primero.
- Sinceramente, no pensé que... respondería. - dijo Josh sorprendido.- han sido 18 horas de viajes y escalas por medio mundo hasta llegar aquí.
Estaban tumbados encima de la cama, boca arriba, uno al lado del otro, completamente desnudos, con la piel sudorosa y todavía recuperando la respiración.
- En mi defensa diré que no sabía que tenía tantas ganas... - dijo Kate también sorprendida.- pero han sido 28 días de... pan y agua.
Ambos rieron. Y se ladearon para verse las caras.
- ¿Eso es un chupetón? - preguntó el doctor extrañado observando su cuello. - ¡Ah, no! Tiene la marquita de una aguja. - dijo acercándose a observar.
- Oh. - la detective hundió la cara en la almohada antes de reunir las ganas de contarle a Josh la historia del pinchazo en el cuello que a simple vista parece un chupetón y esperar a que le creyese.
- ¡Te repito por enésima vez que no es un chupetón, Gina! - el escritor dejó el portátil a un lado, se levantó del sillón de su despacho y se puso de pie frente a ella.
- ¡Pues no pretenderás que me crea la historieta de los marcianos, Castle!
- Sabes... preferiría que fuese un chupetón, sí, porque así no estaría preguntándome que han podido estar haciendo con mi cerebro... - dijo moviendo cómicamente los dedos como quien teclea muy rápido en un ordenador.
- Yo te diré lo que han hecho con tu cerebro: NADA. Porque de donde no hay no se puede sacar. - dijo molesta su exmujer pero actual novia y editora.
- ¡Me ofendes! ¡Sobre todo sabiendo que tú vives, en parte, de lo que sale de mi cerebro! - le contestó Rick dispuesto a seguir con el mal rollo que había encendido entre ellos.
- ¡Tú sí que me ofendes! ¿Te crees que soy tonta? Antes de dedicarte a perseguir policías sabía que te encontraría en casa, escribiendo... o jugando a videojuegos... o viendo la tele... ¡Pero ahora no sé donde estás la mayor parte de los días!
- Pues no me los paso esperando que me den chupetones. Eso te lo puedo asegurar.
La seriedad con la que Castle dijo esa frase hizo que ella se callara.
- Yo siempre he sido fiel. Mujeriego sí, vale. Cuando he estado soltero. Lo reconozco. Pero siempre he sido fiel. - dijo dolido esquivando su mirada.
Gina se calmó. Estaban volviendo a pisar las arenas movedizas de su antigua relación y era mejor pararse y pensar antes de seguir por ese camino.
- Ya te pedí perdón por eso, Castle. Y cuando retomamos lo nuestro acordamos en dejar el pasado en el pasado.
La editora se dirigió a la puerta y desapareció de su vista, abandonándolo con un portazo.
- Y sin embargo siempre acaba resurgiendo. - dijo el escritor observando la puerta cerrada de su despacho.
No hay crónicas que digan que Gina fue infiel a Castle (Meredith sí lo fue, según parece) ni tampoco nadie nos asegura que Castle haya sido fiel, pero yo he optado por escribirlo así. Ya perdonaréis mi osadía.
A los pocos días...
- Me habías dicho que eras buena es esto, pero no me esperaba algo así. - dijo Josh jadeando.
El sudor le resbalaba por la cara y a Kate le pasaba lo mismo.
- ¡Já! - la detective rodó sobre sí misma y se levantó de un salto, dejando más de un metro entre ella y el doctor, que resoplaba tumbado en el tatami totalmente vencido.
Beckett se rió para su adentros, pero es que era de cajón: si invitabas a un ligue a una sesión de defensa personal, ellos daban por echo de que entre refriegas y roces iban a acabar retozando como animales. Pero no con ella. Si Beckett te invitaba a una prueba de nivel en el dojo, ten por seguro que si no eras bueno podías acabar como si te hubiese pasado un tren por encima. Y era lo que le estaba pasando a Josh.
- ¡Oh, venga ya!¡No pensaba que tuvieras tan poco aguante! - se burló ella socarronamente.
- ¿Y haces esto todos los días? - preguntó él desde el suelo mientras daba grandes bocanadas de aire.
- Oh, no. Sólo los días que no corro mis cinco kilómetros en ayunas. No soy tan friki.
- Ah... menos mal... - dijo él en voz baja.
Ante la flojera de Josh, la detective se alejó para beber agua azucarada de su botellín y secarse el sudor. Pensó que era una ventaja que Josh fuera aficionado al taekwondo, así podrían entrenar juntos de vez en cuando. Eso era algo que le gustaba y por ejemplo no podría hacer con Castle. Se lo imaginó sobre un tatami y le vino a la cabeza él haciendo alguna imitación rollo Matrix o peli de kung-fu antigua y sonrió como una colegiala.
Entonces frunció el ceño y casi se atraganta con el agua.
Seamos razonables: Estaba sudorosa y cien por cien activada después de unas pocas volteretas y agarrones con Josh... entonces... ¿qué rayos hace pensando en si Castle esto o Castle lo otro?. Se enfadó consigo misma y se enfadó con Castle.
Tenía que dejar de hacer eso. Tenía que dejar de pensar en él. Bueno, al menos cuando estaba con Josh. Vale que cada uno es su cabeza se puede montar la película, pero no le gustaban esas incursiones Castlenianas.
Enroscó el tapón con fuerza y se dirigió rápidamente hacia Josh, que seguía tumbado boca arriba tragando aire como un boquerón fuera del agua.
Se inclinó sobre él apareciendo en su campo visual.
- ¡Vamos a las duchas! - le dijo Kate autoritariamente.
Josh dudó unos instantes porque ignoraba toda la reflexión ocurrida en las capas de cebolla más profundas de Beckett. Entonces ella le agarró la tela de la camiseta y de un fuerte tirón lo incorporó y le dio un morreo metiéndole la lengua hasta la campanilla.
Ahora ya lo había entendido.
Cuando entraron a trompicones a la ducha del gimnasio, Josh apartó su boca de la de Kate para preguntar: "¿Pero... y si viene alguien?" A lo que Kate respondió mientras se quitaba el top "¡Quien en su sano juicio va a venir a estas horas al gimnasio!"
Y ese día, por culpa de Castle, Kate hizo una excepción con Josh.
Fragmento en 'homenaje' a Victor Webster, cinturón negro de taekwondo. Ya le hubiese gustado al actor hacer algo así, ya... Bueno y en 'homenaje' a Stana Katic que por lo visto también karatekea por ahí... y tira con arco... otra caja de sorpresas, como Beckett.
