Víspera del episodio doble 3x16/3x17 (Setup/Countdown): Amenaza terrorista, cuarentena nuclear, frigorífico para dos y arrancando cables como una bestia parda.

Finales de Febrero...


- ¿Cómo dices? - Kate dejó de cortar las verduras inmediatamente y con el cuchillo en la mano se giró hacia Josh, que comprobaba el punto de sal de la sopa que estaban haciendo para cenar.

- A Haití, pasado mañana - dijo el doctor mirando fíjamente el cuchillo que ahora le apuntaba como por casualidad - Ha... Ha habido una baja de última hora y han pensado en mí, porque ya estuve el año pasado.

La detective no dijo palabra, se volvió y siguió cortando, pero ahora más enérgicamente.

- Kate... - dijo él sin recibir respuesta.

Se acercó a la encimera y se puso al otro lado de la isla de la cocina para estar cara a cara, aunque ella no levantó la mirada de la tabla de madera.

- Normalmente no viajo con tanta frecuencia, pero es una buena oportunidad. La gente ya me conoce y yo ya conozco la zona y sus problemas. - empezó a explicarse con su habitual educación y elocuencia.

- ¡No tienes... ! - le dijo Kate a la cara un poco bruscamente, se tomó un segundo para calmarse y empezó de nuevo - No tienes que justificarte ante mí, Josh. Es tu vida, estoy de acuerdo en que es una buena oportunidad.

Josh se quedó mirándola. Su lenguaje no verbal y la forma en que estaba asesinando a las verduras, traqueteando velozmente el cuchillo sobre la madera, parecían estar diciendo otra cosa.

- No iré si tú me lo pides.

Kate detuvo su masacre quedándose de piedra, manteniendo la pose de cocinera y mirándole de reojo un par de segundos. Transcurrido ese tiempo, dejó el cuchillo a un lado, respiró hondo y habló.

- No te lo voy a pedir. No me sentiría bien. No quiero que renuncies a ir por mí.

Él se revolvió nerviosamente mientas pensaba sus palabras. Llevaban varios meses saliendo, pero hasta hace poco Kate no había empezado a mostrarse más accesible. Y a Josh le gustaba lo que había encontrado. Le gustaba mucho. Pero aún no sabía si ella estaba en la misma onda.

- No renunciaría por ti. Renunciaría por mí, porque si me lo pidieras... sabría que... de algún modo, y no te enfades por lo que voy a decir, tú me necesitas... En tal caso yo preferiría quedarme aquí contigo.

Kate le miró pensativa y sin decir palabra. Le fastidiaba esa reacción: ella se había sincerado con él respecto a todo el dolor que tuvo que sufrir y superar y ahora resulta que Josh la veía 'necesitada', como a uno de sus pacientes.

- ¿Y tú Josh? ¿Me necesitas? ¿O sólo te gusta sentirte necesitado? Como en tu hospital y en tus misiones.

El doctor le miró a los ojos confuso. Encontró a una Kate incómoda y con intención de iniciar una pelea.

- No te enfades yo sólo quería saber... - ella levantó la palma de la mano pidiendo una pausa.

La detective se limpió las manos con un paño de cocina retorciéndolo entre sus dedos para desahogarse, cuando acabó lo dejó a un lado y volvió a respirar hondo.

- No puedo permitirte que me obligues a definir mis sentimientos hacia ti, porque con esta relación 'a intervalos' no estoy segura de nada. Vivo en una montaña rusa emocional. - dijo Kate con voz calmada pero muy seria.

El doctor asintió con la cabeza. Apagó la sopa antes de que se desbordara.

- Te comprendo. - dijo parcialmente desilusionado por no haber recibido la respuesta que esperaba.

- Pero lo que si tengo muy claro es que yo busco un compañero, no un 'cuidador'. Así que si me ves como a uno de tus pacientes, si eso es lo que te gusta... Pues entonces ya hemos terminado.

La forma de hablar de Kate había sido clara y tajante. Y se había quedado mirándole fijamente y en silencio.

- Vaya. Agradezco tu sinceridad. - fue lo único que se le ocurrió decir a Josh tragando saliva. Hubiese querido retroceder unos minutos para esta vez, olvidarse de provocar una reacción en Kate. Tan solo exponer lo de su viaje y hacer una fiesta de despedida o algo así. Era tan complicado acertar con ella... pero bueno, siempre dicen que lo que más cuesta es lo que más merece la pena, ¿no?

El doctor se movió incómodo cambiando el peso de un pie a otro y apretando los labios, señal de que iba a decir algo, así que la detective guardó silencio.

- Y ya que estamos siendo sinceros... yo también quiero pedirte algo. - dijo finalmente.

- De acuerdo. - dijo Kate respirando hondo para después prestarle toda la atención.

- Me gustaría que te plantearas un futuro conmigo, alejada de todo el estress emocional del caso de tu madre. Me gustaría pensar que yo puedo ser lo que necesitas para que de una vez por todas pases página.

- A mí también. -dijo ella - Pero no eso no se puede 'pedir', Josh, simplemente ocurre.

- Quizás si... lo intentaras de otra forma, Kate... No sé, es este ritmo de vida el que no deja ver las cosas con claridad. Quizás si te olvidaras de todo. Quizás un cambio... - dijo él jugueteando con una cuchara de palo.

Kate frunció el ceño y se le quedó mirando seriamente sin saber muy bien que quería decirle. Él la miró y supo que quizás no había sido buena idea plantearle un cambio cuando acababa de remover las piedras del fondo.

- Espera, espera un segundo Josh... ¿Qué me estás diciendo? ¿¡Que me olvide de mi vida!? ¿¡Que me olvide de lo que soy!? - dijo alzando la voz por encima de los decibelios agradables para el oído.

- No, tranquila, no he querido decirlo así.

- ¿¡Y después que Josh!? ¿¡Dejo la poli y me voy de enfermera contigo al fin del mundo!?

- No, no. - dijo él haciendo gestos con las manos intentando calmarla.

- ¿Y porqué no al revés Josh? ¿Por qué no coges tu fonendoscopio y te vienes conmigo y con Castle a jugar a polis y cacos? ¡Es lo que le faltaría a mi vida para ser una puta comedia! - gritó hacia el techo desahogándose.

La detective palmeó sus muslos con rabia y se llevó las manos a la cara incrédula por la situación que estaba viviendo. Josh que había destapado la caja de los truenos no sabía como dar marcha atrás.

- Mira Kate... No estaba pidiéndote que echaras por la borda tu vida tal y como la conoces. Sólo que ... bueno, quizás no te conviene seguir con... - Josh dudó antes de seguir hablando.

- ¿Con mi vida? - le ayudó ella.

- ¡No!

- ¿¡Con mi trabajo!?

- ¡No! ¡No! ¡Con esa obsesión de justicia! - Ya está, ya lo había soltado. Kate había logrado sacarle de toda su educación.

Kate se quedó en silencio mirándole fijamente, pasó de fruncir el ceño enfadada a rompérsele el gesto y poco a poco Josh notó como los ojos de la detective se humedecían más y más hasta que con el gesto serio derramó una lágrima al parpadear.

- Kate... - dijo él en un tono mucho más calmado. - El mundo no es justo, lo veo todos los días, aquí y en todas partes del mundo. Personas buenas que mueren por enfermedades, por accidentes, atentados, guerras...

La detective ignoró sus explicaciones y se dirigió con paso firme hacia la puerta de su apartamento, la abrió del todo y se volvió hacia él cruzándose de brazos.

- Yo no pienso dejar mi lucha. Y me gustaría que respetaras eso, igual que yo te respeto.- dijo para despedirlo.

Josh se lamentó del rumbo que había tomado la velada, pero eran temas que tendrían que superar si querían llegar a algo importante con su relación. Captando la 'invitación' de Kate a abandonar el lugar, recogió su cazadora del sofá y salió por la puerta sin tan siquiera despedirse, pensando en tomar una copa de algo fuerte antes de coger un taxi de vuelta a casa.


Kate se mantenía quieta y despierta en su lado de la cama. Podía ver en el maldito despertador como pasaban los minutos, minutos que ella debería haber pasado durmiendo y no en vela. Se hubiese levantado, se hubiese entretenido con algo esperando que se desconectara su cerebro, sin embargo había preferido quedarse ahí.

Josh.

No hacía ni un mes que había vuelto de África y pasado mañana, mejor dicho, mañana, salía hacia Haití. Al principio fue divertido tener una relación a distancia, así ella tenía tiempo para sus cosas mientras Josh estaba fuera. Y las vueltas eran una vorágine sexual. Pero en el último viaje ella lo había pasado fráncamente mal. No le importaba estar sola cuando no tenía pareja, pero el hecho de tenerla y no poder contar con ella era una sensación que no le gustaba nada. Peor de lo que ella pensaba que se podía llegar a sentir. No quería volver a pasar por eso.

Se levantó finalmente y se vistió con el chandal dispuesta a salir a la calle a correr. Le daba igual que fuesen la cuatro de la madrugada, se llevaría el arma. De todas maneras, con el humor de perros que tenía, ella era más peligrosa que cualquier maleante que se pudiera encontrar.


En todos los días de los dos años y pico que Castle llevaba observando a la detective Beckett (observación en pos de la novela policíaca) era la primerísima vez que el escritor la veía usar el móvil cuando debería estar atendiendo la explicación de Ryan.

Decir que estaba intrigado era poco. Era como una especie de señal, como cuando los animales del bosque huyen horas antes de que se produzca un terremoto, o algo así.

Quizás en otras circunstancias se hubiese acercado a ella para cotillear, pero hoy no. La habitual cara seria de Kate estaba agravada con una tensión extra en la forma de apretar la mandíbula, casi podía escuchar el rechinar de sus dientes.

Tras un minuto atendiendo al móvil, la detective hizo un comentario oportuno para finalmente dejar de mala gana el teléfono en su escritorio.

Debía ser algo gordo. Gordísimo. Y personal. ¡Beckett dejando que su vida privada interfiera en su trabajo!. ¡El Apocalipsis!.

El escritor tomó nota mental y siguió atento a la investigación.


A media mañana Beckett miró la luminosa pantalla de su vibrante móvil en la sala de observaciones. Era Josh.

No le hacía ninguna gracia interrumpir su ritmo de trabajo ni tampoco tener que excusarse delante de todos para contestar.
Su aún novio no había dado señales de vida en toda la mañana, después del mal trago que ambos habían pasado anoche, así que decidió contestar. Dijo unas palabras con la cabeza agachada y salió de la sala llevándose el móvil a la oreja. Le dolió tener que esquivar a Ryan que venía a su encuentro y parecía querer decirle algo.

Se dirigió a la sala de espera con el objetivo de tener algo de privacidad. Antes que le diese tiempo a decir nada, Josh empezó a hablar al otro lado, como temiendo que le fuera a colgar.

- Sólo déjame hablar... He pensado en lo de anoche. Y tengo que pedirte perdón, comprendería que no lo aceptaras, pero déjame pedírtelo, porque nunca debí juzgar tu actitud.- dijo casi sin respirar entre palabras, ella se sentó en el sillón y sin hablar ni una palabra siguió escuchando...

- Yo mismo he sufrido la impotencia y la desesperación que se siente al perder a un paciente que había depositado su esperanza en mí. Entonces sólo me queda encerrarme en la biblioteca e investigar, para analizar lo que hice y buscar alternativas por si vuelvo a enfrentarme a algo parecido. También podría considerarse 'obsesión' desde fuera, pero tu y yo sabemos que es otra cosa. Es amor propio. Por eso mismo tengo que ir a Haití.

Kate se quedó estupefacta. En un sólo párrafo Josh le había pedido perdón, le había hecho sentir comprendida y con el mismo razonamiento le había dejado claro que lo lógico era ir a Haití. Se preguntó si lo tenía escrito o algo así.

- Vaya. Ahora soy yo la que me siento una rastrera. Josh, estoy completamente de acuerdo y pienso que deberíamos continuar con nuestras vidas... por separado. No puedo soportar una relación de este tipo. Creía que sí, que el amor todo lo puede, pero... o no es así o no es amor lo que siento.

- Estás confusa y te comprendo. Pero no quiero que acabe y menos por teléfono. No te voy a preguntar si hay algo que pueda hacer para que sigamos juntos porque sé que no te gusta. Pero lo encontraré, ahora o cuando vuelva.

- Yo no tengo nada más que decirte, Josh.

- Kate.

- Tengo que colgar.

- ¡Kate! Dame una oportunidad para hablar cara a cara, ahora no puedo, entro en quirófano en un rato y esta noche tengo guardia y...

La detective suspiró harta de escuchar siempre la misma cantinela.

- Ya sabes donde encontrarme. - fue lo último que dijo antes de colgar.

Echó un vistazo hacia su mesa y encontró a Castle esperando impaciente, pero se notaba que era por el caso, no porque quisiese cotillear. Aunque hubiese querido hablar con alguien para sacudirse de encima toda la frustración que sentía ahora, salió de la sala para dirigirse hacia su escritorio y sumergirse de lleno en su trabajo.

- ¡Beckett! ¡Ryan me ha dicho que...! - empezó a contarle el escritor con la misma urgencia con la que un niño pequeño pide pipí, lo que para su sorpresa le arrancó una sonrisa en este mal día.


Al día siguiente...


El escritor dobló la esquina del pasillo con un café en cada mano. Como todas las mañanas. En invierno lo mejor era que llegaba con las manos calentitas a la comisaría.

Echó un vistazo a lo lejos, hacia escritorio de Beckett, y se quedó parado cuando se la encontró hablando airadamente con su presunto novio. En el cerebro de Rick Castle tuvo lugar un análisis de la situación tal que así:

Mmmm.

No hablan. Discuten. Sí. Beckett procura muy mucho no levantar la voz, pero los gestos de sus manos bien podrían estar dirigiendo una orquesta. La marcha imperial de Star Wars, por ejemplo.

Muy hábil eres, doctor-chico-de-la-moto, porque sin duda estás recibiendo una gran bronca, pero en medio de la comisaría Beckett jamás te montaría un numerito así que se queda en regañina.

Mmmm.

El doctor tiene ojeras y esta mañana no se ha afeitado, así que probablemente ha pasado la noche de guardia o... ¿en un club de mala reputación?. No,... eso sería más propio de mí.

Kate lleva ropa de lo más seria y maquillaje para disimular las ojeras, igual que ayer. Se lo noté cuando salió de la sala de espera con la cara desencajada tras hablar... ajá... presumiblemente con Josh, porque no llegué a verlo en la pantalla del móvil... eso tendría sentido.

Peleítas. Muy interesante.

No es que me alegre. Bueno, un poquiiiiiito sí. Lo peor va a ser ver a Beckett todo el día aguantando el gesto, callada y ensimismada. A no ser que... yo le pinche un poco, je je je.

Mmmm.

Me han visto. Se termina la 'charla animada' de repente, como si estuvieran cansados de dar vueltas al mismo tema. Como si ninguno de los dos tuviese nada más que decir. Agotados. Ya parece que les da igual. Conozco bien ese sentimiento... con dos ex-mujeres es como para no saberlo.

Saludo a Josh con el típico '¡Ey!' canadiense.

Beckett me coge el café y le pregunto por Josh. Durante unos segundos rezo para que no me lo tire a la cara. Me hace un regate y escapa contestándome con una evasiva.

Otra vez será...


Por la tarde...


Castle observó las cremalleras de la caseta anti radiación en la que se encontraba junto a Beckett. Bueno, pensó que si 'eso' era suficiente para protegerse de la radiación, entonces la cremallera de su pantalón también serviría para proteger su descendencia.

Observó a su compañera abatida, no sabía si por la situación o por sus peleíllas con el novio. Así que tanteó un poco antes de echarse a la piscina. Habló de una trivialidad como 'Hay una bomba nuclear y vamos a acabar fulminados'. Un tema normalito en lo que venía siendo su día a día.

Beckett le suplicó que cambiaran de tema y entonces, como si tal cosa le preguntó por Josh. ¡Sí!. Richard Castle: eres un genio. Fantaseó con que Kate iba a lanzarse a sus brazos para llorar en su hombro como en una novela romántica y que él la consolaría heróicamente.

Pero no. Kate puso una cara como diciendo 'Por favor, prefiero seguir hablando de la bomba nuclear'.

Lo que Rick sintió fue una desagradable punzada en el corazón cuando comprobó que su musa estaba totalmente desilusionada y cansada de la relación con su chico de la moto, hubiese sido como hubiese sido hasta el momento, porque él no tenía ni idea. Lo que sí sabía era de desilusiones amorosas y Kate tenía un caso grave en estos momentos.

Ella concluyó diciendo que quería sencillamente alguien con quien ir de la mano. Él estaba dispuesto a ofrecerse en plan '¡Ey!, si quieres puedes ir de mi mano... hasta que nos fulmine la bomba', cuando apareció un operario diciendo que podían salir ya y que no había peligro.

'Tío, gracias, pero me has cortado el rollo completamente...' pensó el escritor.


Aquella misma noche...


Era la segunda vez en un mismo día en el que Castle estaba encerrado con Beckett en una habitación... pero sinceramente, prefería el peligro de morir fulminado por una bomba nuclear a la tortura de morir lentamente de frío en un congelador.

Habían gritado, habían aporreado la puerta, habían recorrido la nevera con el móvil para buscar cobertura, pero nada. Incluso Beckett había disparado contra la puerta, lo que hizo que él gritara aún más fuerte llamándole 'loca'.

Agotados, terminaron por sentarse el uno junto al otro. Beckett tenía tanto frío que no se resistió cuando él le pasó un brazo por encima de los hombros y la abrazó contra su pecho para acabar los dos acurrucados.

Ahora todo empezaba a ser confuso para Castle, ya no pensaba con claridad, era como si se estuviera quedándose dormido. Procuraba hablar, para mantenerse despierto y para que Kate se mantuviera despierta, pero hacía un rato que le daba la impresión de estar hablando solo.

No sentía su propio cuerpo, ni siquiera sentía el peso de Kate encima suyo. Pensó que era una lástima estar tan juntos sin llegar a apreciar el calor de su cuerpo. Se sentía rígido y frágil, como el cristal, como si el más mínimo movimiento fuese a romperlo en mil pedazos.

Su vista sólo alcanzaba a ver la capucha de Kate cubierta con pequeños copos de hielo. Sus oídos se hallaban en el más profundo silencio, un silencio que hacía daño.

Un silencio que de repente se llenó de un sinsentido de ruidos, golpes y voces indistinguibles...


La detective recobró el sentido mientras un enfermero le realizaba técnicas de reanimación bajo las indicaciones del doctor Davidson, que estaba monitorizando sus constantes vitales. Kate se despertó muy sobresaltada y llenó sus pulmones con aire gritando varias veces mientras intentaba incorporarse en la camilla. Josh estaba sorprendido de la energía que tenía pese a haber permanecido varias horas en un congelador.

- Kate. Tranquila. Ya ha pasado todo. Tranquila. - intentó reconfortarla él.

Observó como ella completamente aturdida ignoró sus palabras e intentó orientarse mirando a todas partes. Estaba envuelta en una manta polar lo que limitaba sus movimientos, forcejeó un par de veces.

- Kate... - dijo él de nuevo sujetándole con delicadeza la cabeza y obligándola a mirarle cara a cara. - Tranquila. Te vas a poner bien.

Vio como su novia poco a poco se tranquilizaba. Josh comprobó con una luz que el reflejo de contracción de pupilas era correcto.

- ¿Te acuerdas de lo qué ha pasado? - le dijo con delicadeza.

La detective pensó durante un par de segundos y volvió a ponerse nerviosa. Balbuceando, con la mandíbula temblándole y mirando alrededor suyo preguntó por Castle.

- También está bien. Tranquila. Ahora descansa.

Kate no dejó de observarle mientras le volvía a tomar la temperatura, ya había llegado a los 35º. Ella le intentó agarrar un brazo con su aterida mano pero no acertó, él se dio cuenta y tomó su mano entre las suyas para darle calor. Ella frunció un poco el gesto y a pesar del temblor, balbuceó '¿Haití?', a lo que él respondió:

- He reordenado mis prioridades.

Al doctor le pareció ver, a pesar de los limitados movimientos musculares, una sonrisa dibujada en la fría cara de la detective.


Unas horas después...


Era la tercera vez en menos de 24 horas que Castle volvía a estar en peligro de muerte y también tenía a Beckett a su lado. Lo único que había mejorado era que ya no estaban encerrados en ningún sitio, sino que estaban en el Upper West Side y podían echar a correr como descosidos calle abajo, pero no iba a servir de nada si explotaba la bomba nuclear que tenían en sus narices.

Castle pensó que estaba siendo un día muy largo... aunque por otra parte, según la cuenta atrás del temporizador ya no faltaba mucho para terminarlo. Jé, pensó que tenía que apuntar el chiste.

Está bien, sólo quedaban unos segundos. No pensaba en hacer algo tan obvio como besar a Kate metiéndole la lengua hasta la garganta porque era muerte segura: si finalmente no explotaba la bomba, Beckett lo mataría después.

Así que pensó en lo de ir de la mano hasta el final. Se imaginó a dos ancianos caminando por una playa cogidos de la mano, obviamente aquí iba a ser menos bucólico, pero era lo que tenía la radioactividad. Le tomó la mano a Kate, que no se quejó -menos mal- le miró a los ojos y...

Lo siguiente que recuerda es mirar sorprendido el manojo de cables que había arrancado... mirar a Beckett igualmente de sorprendida que él... un abrazo, sí, hubo un abrazo... besos no recuerda ninguno, no, pero bueno... ¡seguían vivos! ¡ya se besarían otro día!


El haber salvado la vida tres veces en un día había catapultado el ánimo de Castle. Quería cantar, quería bailar, quería montar una fiesta para toda la comisaría. Y quería abrazar a Kate -otra vez- y fardar ante ella y bromear sobre lo sucedido... sólo para verla reír, para ver su cara iluminada por su deslumbrante sonrisa y sus brillantes ojos.

Sí, eso es lo que hubiese querido, hace unos cinco minutos.

Ahora bajaba en el ascensor dándose pequeños cabezazos en la coronilla lamentándose de que no todo había sido perfecto, porque Kate finalmente parecía haberse reconciliado con su doctor chico de la moto.


En este capítulo he cambiado un poco la tónica, introduciendo bastante más el punto de vista de Castle, para quitarle dramatismo.