Hola hermosas!..mil gracias por sus reviews!:)...espero q este capi les guste!..

Felices fiestas y nos leemos en año nuevo:)


¿Por qué no?


"Sí, el amor está muy bien a su modo, pero la amistad es una cosa mucho más alta. Realmente nada hay en el mundo más noble y raro que una amistad verdadera" Oscar Wilde

Capítulo 4: Dudas

BELLA POV

Después de ver a Seth temblar como una hoja en otoño, Ángela me arrastró a mi habitación y me explicó que Seth podría entrar en fase en la sala de mi casa.

Aún cuando pasamos una relajante tarde en casa de Emily yo todavía no salía de mi asombro, una cosa es saber que eres la impronta de un lobo y saber las implicaciones de la situación pero otra cosa es ver o casi ver en vivo como uno de los chicos se transforma en uno.

Al entrar en la casa escuché la televisión de la casa encendida y algo olía estupendo. Para mi sorpresa en la sala estaba Billy Black, en su silla de ruedas con una cerveza en la mano. Me pregunto si sabe lo que le ha sucedido a Seth.

-Buenas noches Billy-saludé cansadamente al padre de mi mejor amigo.

Él me miró y me dio una pequeña sonrisa que en su envejecido rostro tenía muchos significados. Que sabe lo que ha pasado, y que no es nada de lo que haya que preocuparse por ahora y que está lo suficientemente entretenido con lo que sea que estén dando en la televisión como para dirigirme mas que una pequeña sonrisa.

Caminé hasta la cocina para saludar a mi padre y darle las buenas noches, los sucesos de los últimos dos días eran demasiado extenuantes y anoche no había podido dormir lo que se dice muy bien.

-Hola Bells.-¿Charlie cocinando?

-¿Cocinas?-él me dirigió una mirada de esas que dicen "Puedo hacer varias cosas aunque no lo creas".

Yo le di una sonrisa inocente y me serví un vaso de te frio antes de darle las buenas noches y dirigirme a mi habitación.

Al entrar en mi habitación lo primero que hice fue cambiarme por mi pijama y sentarme en el pequeño sofá que había colocado debajo de la ventana. Me senté allí y abrí la ventana dejando que el frio aire de Forks se colara por la habitación trayéndome un poco de alivio y claridad mental.

Lejos al inicio del bosque me pareció ver un lobo de color plata. Lo miré atentamente y el animal parecía ser bastante inteligente, al parecer captó que lo miraba e inclinó su lobuna cabeza como si hiciera una reverencia hacia mi.

Sacudí mi cabeza, era una locura, los animales no suelen ser tan inteligentes. Cerré la ventana y dejando el vaso vacío en mi mesita de noche me acosté en mi cama.

Embry había mencionado cuando me burlaba de él que Paul-mi novio, como él lo llamó-estaba celoso. Nunca me ha gustado que las personas me celen, me parece infantil y un poco tonto, pero cuando mi primo lo dijo me dio risa, y no pensé que fuera infantil o tonto, me pareció tierno pensar que estaba celoso.

Pero lo que me había hecho pensar había sido el hecho de que lo había llamado mi novio, y aunque tuviéramos solo dos días de habernos conocido, o al menos en mi caso, me sentía completamente bien estando a su lado. Sonará como una ridícula telenovela, pero Paul me hacía sentir especial, me hacía sentir bien y me gustaba esa sensación que se producía cuando me abrazaba.

Cuando me preguntó que había dicho Embry, me parecía vergonzoso admitir en voz alta que quería ser su novia, quería que lo pidiera cuando las circunstancias lo guiaran y no que lo hiciera porque le había dicho que quería que lo hiciera.

Pero me sorprendió que lo hiciera esta noche, y algo muy dentro de mi, se removió como una gelatina al escuchar la pregunta salir de sus labios. Era un poco impresionante.

No supe que hora era ni en que momento me había dormido pero unos ruidos en la cocina me alarmaron de la presencia de alguien en mi casa, miré la hora en el reloj de mi mesita de noche y era muy tarde para que Charlie estuviera en casa.

Alarmada me levanté de la cama, tomé el bate que mi padre me había dado y con sigilo bajé las escaleras sin hacer el mínimo ruido, entré en la cocina dispuesta a atacar al intruso, pero no había nadie, al girarme para regresar a mi habitación me topé de frente con el intruso y alcé el bate dispuesta a darle un buen golpe en el brazo, no era tan animal como para golpearlo en la cabeza.

-Wow, Bella. Soy yo!-gritó Embry tomando el bate de mis manos.

Yo lo miré atentamente, aún atontada y lo único que quería era darle una patada en sus países bajos. Malditos lobos.!

-¿Qué demonios haces en mi casa?-pregunté tomándome la cabeza con las manos.

Él se rió a carcajadas y yo no le hallaba lo gracioso, tal vez una patadita no causaría daño, según me contó Paul ellos sanan rápido. Tal vez si debí haberle pegado con el bate.

-Tengo llaves de tu casa, aparte tu puerta nunca tiene seguro-respondió encogiéndose de hombros.

-Embry…

-Esta bien…mi madre salió de la reserva hace unos días y decidí que sería divertido pasar un tiempo contigo. Desde que me transformé no hemos podido hablar.

Yo suspiré cansada. Tenía razón, desde que me mudé y supe que uno de los chicos de la reserva era mi primo, me había tomado mi tiempo para conocerlo y había aprendido a quererlo como un hermano, solía pasar mucho tiempo en mi casa pero cuando se transformó en lobo hace un mes, había dejado de venir, lo que por un lado me había parecido de mal gusto, pero luego me explicó que había sucedido algo en la Push y no podría pasar tanto tiempo conmigo como antes.

-¿Entonces? ¿Te quedarás allí parada o comerás algo?-su voz me trajo de vuelta a la tierra.

Sacudí la cabeza y levantando mi dedo índice le indique que me diera unos minutos, subí al baño, me cepillé los dientes, me lavé la cara y cepillé mi cabello atándola en una cola alta.

No me preocupé por cambiarme mi pijama, era bastante decente, unos shorts blancos, con una camiseta fucsia.

-¿Qué hiciste de desayuno?-pregunté, con un poco de mejor humor que cuando bajé con el bate.

-Tostadas a la francesa. ¿Qué pensabas hacer con el bate?-señaló mi arma recostada en la puerta de la nevera.

-Pensaba inmovilizar al intruso por un buen rato mientras llamaba a mi padre. Eres bastante ruidoso en la cocina.

Él me dio una sonrisa de disculpa.-Lo siento, intentaba sacar un sartén y se me vinieron las tapas encima. No pretendía despertarte.

Me encogí de hombros restándole importancia. Familia es familia, no importa cuan torpes o ruidosos sean.

Embry depositó un plato con dos tostadas cubiertas de azúcar y un vaso de jugo delante de mi, y él por su lado se sentó con seis tostadas cubiertas de azúcar y un vaso grande de jugo.

-¿Comerás todo eso?-pregunté impresionada. Si siempre comía así, ¿como es que no era un barril ambulante en este momento?

Él me miró confundido por un momento pero luego sonrió socarronamente.

-Paul no te ha contado esa parte ¿cierto?- Esa parte, no sonaba como un buen augurio.

-Supongo que no.-respondí.

Después de que terminamos de comer, bueno yo de comer y él de engullir, dejamos los platos en el fregador y él se sentó de nuevo en la mesa. Estaba un poco ansiosa por saber a que se refería con esa parte.

-Nuestra temperatura corporal ronda los cuarenta grados, quizás un poco más, no lo sé con exactitud todavía. Nos curamos rápido, pero nuestra temperatura quema rápidamente todas las proteínas y carbohidratos que ingerimos, así como somos inestables con nuestra transformación, lo único que somos capaces de detener es de herir a un humano o a una impronta, sea la propia, o la de otro lobo.

-¿Eso que tiene que ver con la cantidad de comida que ingieres?-no entendía el punto, y aún había tantas cosas que quería preguntar.

-Lo acabo de decir Isabella-reclamó-comemos tanto, porque además de que nuestra temperatura quema lo que un humano normal ingeriría, tenemos que alimentar al animal dentro de nosotros. El lobo es parte de nosotros, tenemos que alimentarlo de alguna manera.-finalizó.

Yo asentí en entendimiento. Pero estaba un poco confundida con todas las cosas. No me arrepentía de darle una oportunidad a Paul, se veía que era un gran chico, y me gustaba eso, supongo que con el tiempo aprenderé a amarlo como una pareja, cosa que espero que suceda, porque puedo sentirme a mi misma idealizándolo cada día más y gustándome cada día más.

-¿Hay algo que quieras preguntar?-ahora no era el chico bromista y despreocupado que es, ahora estaba en ese modo de hermano mayor, que a veces le he visto.

-No es exactamente una pregunta. Pero sigo confundida con todo. Son demasiadas cosas, demasiado rápido. Me siento como mareada. Es decir el jueves solo me preocupaba por pasar los exámenes de fin de semestre de la escuela y solo pensaba en que podría cenar esa noche, luego el viernes todo cambia, resulta que todos los cuentos de miedo, todos los mitos que le enseñan a los niños para mandarlos a dormir, son ciertas, y no solo eso, sino que resulta que soy la impronta de un lobo. No me malentiendas, Paul parece un buen chico, y se que voy a estar bien en sus manos, pero es como subirte en las tazas que dan vueltas en los parques de diversiones y terminar vomitando.- Tenía que decir eso, en algún momento, o iba a explotar, eran demasiadas emociones que manejar.

Él asintió pensativo.

-Puedo entender un poco como te sientes. Es técnicamente como me sentí yo cuando entendí en lo que me había convertido. Pero créeme, las cosas con el tiempo se pondrán mejor. Las cosas dejarán de parecerte abrumadoras, y verás que esas cosas que ahora piensas que son increíblemente confusas serán las mas normales para ti. Y por la imprimación, no le des mucho pensamiento, porque no lo descifrarás. Es algo instintivo. –Creo que a veces la mejor persona para aconsejarte de algún problema es alguien que este involucrado en el mismo problema. Es capas de entender como te sientes y poder darte un punto de vista más útil que alguien que esté fuera del problema.

-Gracias-le di una pequeña sonrisa a mi primo y él se encogió de hombros restándole importancia.

-¿No deberías estar donde Sam y Emily?-pregunté dándome cuenta en ese momento que Sam había pedido explícitamente ayer que se reunieran en su casa para establecer los horarios de patrullaje.

-Debería, pero si utilizas bien a Emily, Sam sabe como decir que si-me guiño un ojo y yo solo reí.

Pasamos el resto de la mañana conversando de cualquier cosa, poniéndonos al día, viendo películas, incluso almorzamos y Charlie se alegró de verlo en casa al llegar.

Embry era más que nada un primo tercero, era hijo de la prima de mi madre, no se sabía quien era su padre, ni mi madre lo sabe. Es un misterio, pero parece no afectarle.

A eso de las cinco de la tarde después de cenar, Embry dijo que tenía que irse porque tenía que hacer algunas cosas antes de ir a casa. Le agradecí la compañía durante el día y él respondió que siempre estaría para mi, cualquier duda, o cualquier situación que requiriera algún consejo podía acudir a él.

Se sentía bien poder hablar con alguien. Se que Ángela es una buena oyente, y podría responder mis preguntas como otra impronta, pero creo que Embry era el mas adecuado, aunque se que Paul también respondería mis preguntas sin ningún problema.

El teléfono de la casa sonó y dado que yo estaba lavando lo que habíamos ensuciado, Charlie contestó el teléfono.

Lo escuché murmurar pero no entendía lo que decía.

-Bells-Brinqué del susto. No lo había escuchado entrar en la cocina.-Lo siento. La llamada es para ti.-Eso era raro, no solía recibir llamadas a la casa, generalmente me llaman al celular.

-¿Quién es?-pregunté secándome las manos.

-Alguien llamado Paul-respondió un poco malhumorado y claramente sospechando algo.

Me dirigí con apuro al teléfono y me quedé mirando la pared para no mostrarle a mi padre mi sonrisa. Era instantáneo, como dijo Embry, era instintivo.

-Hola pequeña-Me pareció enormemente divertido y tierno el nuevo sobrenombre.

-Hola guapo.-reí y escuché su risa al otro lado del teléfono.-¿A que debo tu llamada?-pregunté curiosa.

-Pues, ya que aparentemente no escuchas tu celular, te llamaba para invitarte a una fogata en la Push en una hora.-Vi la hora y no era muy tarde, Charlie no tendría problemas en dejarme ir.

-¿Por qué una fogata?

-Por que los ancianos de la tribu contarán las historias a los chicos que se han transformado en el último mes, y a las improntas también…¿Te gustaría venir conmigo?- ¿Cómo es que el temperamental lobo del que tanto hablan, sea tan tímido y comedido cuando habla conmigo? ¿Cómo es que cuando se trata de Paul, mi sarcasmo, y mi lengua viperina mueren?

-Me encantaría ir contigo. –Accedí y pude escuchar el pequeño susurro de victoria que al parecer quería decirlo bajito. No pude evitar reírme. Me hacía sentir especial el que celebrara el hecho de que lo acompañaría a una fogata.

-Eso suena genial. Te busco en una hora. Nos vemos-Me despedí de mi novio y colgué el teléfono. Al girarme vi que Charlie estaba apoyado en la pared con los brazos cruzados.

-Es de mala educación escuchar las conversaciones ajenas sin una orden Jefe Swan.-Él enarcó una ceja y yo mantuve mi altanera expresión. No me gustaba la idea de que me espiaran mientras hablaba por teléfono.

-Sobreviviré el regaño-odiaba cuando usaba el sarcasmo conmigo. Se supone que ese es mi truco.-¿Te importaría decirme quien es Paul?-preguntó sin moverse de su lugar.

-Es un chico de La Push que me invitó a salir hace dos días y hoy me invitó a una fogata en La Push. Billy y Harry lo conocen, puedes preguntarle si quieres. Pero ahora debo ir a cambiarme.-Corrí por las escaleras tropezando más de una vez en el camino, era común en mi tropezarme si iba corriendo. Estaba nerviosa.

Me duché en tiempo record, dejaría que mi cabello se secara al natural, me vestí con unos jeans negros (probablemente nos sentaríamos en la arena, así que blanco no era una opción), una camisa manga larga de algodón de color blanco, unos zapatos azules y me coloqué la chaqueta. He ido varias veces a La Push de noche, y se que el clima es frío.

El timbre de la casa me indicó que mi cita había llegado, al bajar vi con un poco de horror que Charlie mantenía la puerta abierta pero bloqueaba el paso de Paul a la casa, y tenía esta pose de Jefe de policía malo.

-Papá…-Advertí desde las escaleras. Él se giró y Paul me guiño un ojo con una sonrisa divertida en su rostro, que la quitó por una expresión de falsa seriedad cuando Charlie lo volvió a mirar.

-Cuídala o estarás en problemas.-amenazó. Yo rodé los ojos y tomé mi bolso del sillón y salí de la casa.

Para mi confusión Paul solo me dio un beso en la mejilla y nos subimos al auto. Un par de cuadras adelante se paró a un lado de la carretera.

-¿Qué haces?-pregunté divertida y confundida.

-Tu padre estaba mirando por la ventana. Difícilmente podría besarte sabiendo que él estaría viendo.-Mi risa fue ahogada por los labios de mi novio. Cada vez que lo decía me gustaba más como sonaba eso.

Cuando nos separamos él me dio una sonrisa socarrona y seguimos hablando hasta llegar a la playa.

Las miradas inquisitivas de algunos ancianos eran perturvantes hasta el punto de ser incómodas. Paul me abrazó más fuerte contra su costado y depositó un beso en mi frente tratando de calmarme. Embry tenía razón sobre una cosa, su temperatura es realmente alta.

-¿No tienes frio?-Pregunté viendo que estaba con una camisa manga corta que no parecía abrigar mucho.

Él me dio una sonrisa y negó con la cabeza.

-Hey Bells-saludó Embry desde su posición con la boca llena de comida, Emily lo miró reprobatoriamente.

Saludé a los chicos de la manada, así como a Ángela y a Emily, pero no conocía a la chica que estaba sentada entre las piernas de Jared. Pero supuse que debía ser su impronta.

-Bella ella es Kim, mi impronta y mi novia. Kim ella es Bella, la impronta de Paul-yo saludé a Kim con un "encantada de conocerte" y una sonrisa tímida. Ella respondió de la misma manera.

Billy me miró asintiendo con la cabeza y Harry Clearwater, mejor conocido, como el proveedor de pescado frito de la casa Swan, me dio una pequeña sonrisa y se volvió hacia los demás con quienes hablaba.

Paul se sentó en la arena y yo me senté entre sus piernas, imitando la posición de Kim y Jared. Además hacía bastante frío esta noche, y si mi novio era un calentador ambulante, mejor sacarle el mayor provecho. Paul me envolvió en sus brazos y tomó mis manos entre las suyas.

No pasé por alto las miradas de muchos ancianos hacia nosotros, pero mientras hablábamos traté de ignorarlos.

Billy se aclaró la garganta audiblemente y todos guardaron silencio inmediatamente. Supongo que él contaría las historias.

Paul se acomodó un poco detrás de mi, y apretó más su abrazo. Podría haber sido incómodo, si fuera otra persona, pero con él, era totalmente natural.

Tal vez, ser la impronta de un lobo, sea mejor de lo que pensaba.


¿Qué tal?... ¿Les gusto la conversacion entre Embry y Bella?

¿Que tal el parentesco entre ellos?..

Este capi fue mas serio que los anteriores...:) pero conserva el sarcasmo y el humor de los lobos:)...

Felices fiestas

"7/12/12

Paty4Hale