Disclaimer:Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y/o los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en suTOTALIDAD.
Notas del autor:Bueno que ya sé que varias de ustedes están pesando en colgarme de las tetas y es casi seguro que merezco cada una de esas cosas. Solo me queda decir la verdad. Estaba bloqueada. Y es que tengo la cabeza hecha un lio, y para acabar de joderme tengo un puta bronquitis que me esta matando. Además que he empezando un nuevo proyecto, un pequeño blog sobre cosas de chicas. Espero que no les resulte pesado el capítulo, volver al Sakura P.O.V no me ha quedado fácil. Se les quiere y muchas Gracias por sus amados reviews, y a todos aquellos que me han agregado a sus alerts, favorite author y favorite story de verdad que me honra muchísimo. Sin más preámbulos, disfruten la lectura.
Por cierto, si alguna (o) de ustedes sabe dibujar y se considera apto. Ando buscando quien diseñe la portada de este fanfic. Así que el que le interese hagamelo saber :)
A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,
A pesar de todo seamos lo que seamos,
Siempre seremos los mejores amigos cariño.
Te amo.
Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.
XXXIII
Somebody I used to know.
Nara suri
La cabeza me daba vueltas y me sentía como con una montaña rusa girando a gran velocidad entre mis sienes. Oía sus voces tan altas como si estuviesen hablando por un megáfono. Eran Sai e Itachi sempai, me sentí mareada al instante. Gritaban, gritaban muy alto. Sobre todo Sai, era bastante desesperante. Sentí mi mano presionada contra la de alguien. No podía moverme, pero poco a poco sentí como cada uno de los músculos de mi cuerpo se despertaba de manera lenta y tortuosa. Tenia ganas de vomitar y una borrachera extraña. Sin embargo, mis sentidos se alistaron al instante.
-. En que idioma he de hacerte saber que le diré la verdad.- Era la mano de Sai la que sostenía la mía. Sentí su voz bastante próxima. Se le oía la mar de enojado. -. Ella sabrá que yo soy Lonely boy…- algo en mi se rompió en mil pedazos. Tire de mano hacia abajo liberándome de sus agarre. Y los ojos se me agolparon de lágrimas. ¡Tenia que despertar! ¡Esto debía ser una pesadilla!
-. ¿Qué cojones acabas de decir?- fue lo único coherente que pude decirle. De verdad necesitaba que alguien me pellizcase ¿En que estúpido mundo bizarro Lonely boy y Sai serian la misma persona?
-. Sakura yo…- le veía doble y hasta triple buscando las palabras. Sentí las manos de Itachi sempai en mis mejillas. Estaba realmente aturdida.
-. Calma pequeña…no te alteres…- me decía el mayor de los Uchiha. -. Saisuke es mejor que te retires.- le dijo al imbécil que estaba medio en shock.
-. Sakura…yo…-
-. ¿Es verdad esa mierda? ¿Tu eres Lonely boy?- le pregunté alterada y jadeante.
-. Sakura cálmate…- me decía Itachi sempai. -. Por favor Saisuke vete.- le decía al castaño. Cerré los ojos mareada y cuando los abrí él ya había cerrado de un portazo. …cálmate pequeña.- respire aturdida. ¿Dónde mierda estoy?
Veo las paredes cubiertas de un blanco impoluto que solo me da ganas de vomitar. El beep de los monitores resuena en mi cabeza, veo la intravenosa y un pequeño clip en mi dedo conectados a mí. ¿Qué demonios me había sucedido? No podía recordar nada coherente, sentía mi cabeza como si fuese una gran rompecabezas de cosas incoherentes. Recordaba haber ido a Nashiro's y haberme puesto hasta atrás de la tranca. Recuerdo el apartamento de Sasuke y recuerdo que lo estábamos haciendo. Yo sobre él, le estaba montando y él me estocaba de forma salvaje. Recuerdo haberme despertado y salido furtivamente de su departamento. Recuerdo el ir a lavar la ropa y recuerdo haberme encontrado a Karin en la puerta. Me cuestionó sobre Sasuke. Recuerdo sus manos en mi cabello y recuerdo la sensación de caer. El recuerdo de aquel golpe seco contra las escaleras me hizo estremecer al instante.
-. Estas en el hospital…- me advierte. -. Rodaste por las escaleras. Te hicimos una cirugía en el cráneo y te rompiste un brazo y tres costillas. Acabas de salir de un coma.- ¿Qué? ¿Cuánto tiempo he estado así? -. Has estado en coma por casi 3 semanas.- me suelta de golpe. Parece que me leyera la mente.
-. ¿Qué hora es?- preguntó. ¿Sabrán mis padres lo que paso?
-. Son alrededor las 3 am.- me dice gentilmente. El moreno mira al reloj -. 3:34 am para ser más exactos. Le diré a la enfermera que telefonee a tus padres que ya despertaste. Les alegrara saber que este bien.- dicho esto salió de la habitación.
¿Hospital? ¿Coma? ¡¿Tres semanas?! Que habría pasado con la escuela, en Konoha y mis padres. ¿Llevarían todo este tiempo aquí? ¿Sabrán lo que pasó? El corazón me latió desbocado y las nauseas me atacaron sin piedad. Tenía también mucha sed y me dolía la garganta. Itachi san irrumpió de nuevo en la habitación acompañado de otro medico un poco mayor.
-. Buenos días pequeña Sakura…-me saludo aquel hombre. -. Mi nombre es Azuma Sarutobi. Soy tu neurólogo.- me anunció. -. Te practicamos una craneotomía de emergencia para una lesión que recibiste como consecuencia de ese golpe que sufriste. Te practicare unas pruebas.- acto seguido sacó una lamparita y me hizo seguir la luz con sus ojos. Me hizo diversas pruebas más y me dijo que estaría bien. Después claro de cuestionarme por cosas como mi nombre, mis padres, mis amigos, etc. Se fue.
-. Necesito que te quites la bata.- me dijo Itachi sempai. -. ¿Me permites?- me preguntó mientras yo estaba sentada en la cama. Asentí y él me sacó la bata dejándome el cuerpo desnudo a sus ojos. Yo no llevaba ni siquiera ropa interior. -. Respira…- el frio estetoscopio cerca de mi pecho izquierdo me estremeció y tiño mis mejillas de rojo. -. Respira…- ahora estaba en mi espalda y yo mire mi pecho denudo. Una venda surcaba mis costillas y vi dos parches en cada uno de los costados de mi pelvis. Vi otros dos uno en mi estomago y justo arribita de mi sexo. Mi brazo izquierdo estaba enyesado. -. No encuentro nada malo. Ven te ayudare a cubrirte.- dicho esto me ayudo a pasar la bata por mi brazo enyesado. -. ¿Tienes hambre?- preguntó.
-. No.- le digo. -. Tengo ganas de vomitar y tengo muchísima sed.- él sonrió.
-. Iré a buscarte un poco de agua.- volvió después al poco rato mientras yo trataba de descifrar el porqué de los parches. El cuello ortopédico me molestaba un poco y sentía urticaria en el brazo.
-. ¿Recuerdas que te paso?- me preguntó Itachi sempai quien entró a un poco rato. Me ayudo a beber el agua lentamente.
-. No…- miento. Si mis padres están acá no seria seguro que supieran que una psicópata en potencia me tiro de las escaleras por una polla.
-. Esperaba que recordases algo.- me dijo decepcionado.
-. ¿Por qué Sai estaba aquí?- preguntó. El estomago se me revuelve, debe estar mintiendo él no puede ser Lonely boy.
-. Yo he sido quien lo ha dejado entrar.- me dijo. -. Pero no creo que sea bueno que le veas más, todavía tienes que recuperarte.- me dice.
-. ¿Crees que me den de alta pronto?- Le pregunto.
-. Aspiro que en un par de días.- él me hace una pequeña sonrisa. -. Te golpeaste bastante fuerte, es un milagro que hayas despertado. Es más, es un milagro que estés viva.- me mira divertido pese a estar diciendo algo bastante grave. Me mordí el labio. -. Tus padres han de haber llegado.- su localizador había sonado.
-. ¡Sakura! ¡Hija!- mi madre se arrojó a mis brazos gritando y llorando. -. Gracias al cielo despertaste mi amor…- me abrazaba lastimándome un poco. Me queje y ella me soltó.
-. Nos diste un buen susto pequeña.- me dijo mi padre sin tocarme. Me pregunté porque me miraba como si estuviese casi muerta.
-. Ni yo misma puedo creer que haya estado en coma.- hacia tiempo que no veía a mis padres. Unos tres meses.
-. Pero tranquila mi amor… te llevaremos a casa donde no dejáramos que nada te pase.-
-. ¿Qué?- pregunté sorprendida.
-. Si, esta visto que esta ciudad es muy peligrosa.- una mueca se formó en mi cara. -. Con tu padre hemos decidido que lo mejor es que te vengas a Nemuro.-
-. Discúlpame mamá pero yo no me voy para ninguna parte.-
-. ¿Cómo que no? Nos vamos a Nemuro a tu casa hermosa. Con tus peluchitos, tus amigos del instituto, es mas ya hasta te hemos conseguido la transferencia para la misma universidad que Ino.- me abofeteaba mentalmente. Esto no me podía estar pasando.
-. No…- dije.
-. ¿Cómo que no? Sakura esta visto que no puedes cuidarte a ti misma. Tokio no es una ciudad para ti.- me dijo mi padre. Lo mire enojada.
-. No me voy a ir a ningún lado.-
-. ¿Qué? hija te vas a venir con nosotros. Estas mal…-
-. No mamá ¡La que esta mal eres tu!- le grité. -. Yo tengo mi casa y queda en Konoha. Donde vivo y donde voy a mi universidad con un cupo que yo me gane.-
-. Eres menor de edad. Casi te mueres.- me dijo mi padre.
-. ¿Y que? Lo que me pasó me pudo a ver pasado en cualquier lado, me caí porque me tropecé. Así de simple. Entiendan que ya empecé una vida lejos de ustedes y quiero hacerlo.- dije.
-. Tienes 16 años. Aun eres una niña.- dijo mi madre. -. Legalmente podemos obligarte a irte.-
-. Mamá yo no soy una niña. La madures no se mide en años, así tuviera 8 puedo cuidarme. Les he demostrado que puedo administrarme sola, cuidarme, comer bien, sacar buenas notas y seguir siendo yo sin ustedes. Me duele mucho que hables de vías legales.- le digo. -. Yo podría emanciparme de ustedes y así no podría obligarme.- Itachi sempai abandono la sala, a lo mejor no quería pasar por cotilla. -. Yo los amo, son los mejores padres que alguien ha podido tener. Me criaron de la mejor forma y de verdad quiero quedarme en Tokio.-
-. Hija…- ver a mi madre llorando me partía el corazón.
-. Bien.- dijo mi padre. -. Quédate aquí entonces…- salió refunfuñando de la habitación dejándome a solas con mi madre.
-. ¡Oh Sakura!- lloriqueaba.
-. Ni lo intentes…no me vas a convencer.- le dije inflexiblemente. -. Ya yo tome una decisión mamá quiero que la respetes.-
-. ¡Es que no te entiendo hija!- gritaba entre llanto.
-. Existe un momento en la vida mami, en el que los padres deben aprender que los hijos ya crecemos.- le acaricie la cabeza con mi única mano buena. -. Míralo desde esta perspectiva, me educaste bien. Soy prácticamente un adulto ya. Tú a mi edad estabas embarazada de mí y ya te habías casado con papá. Tú tuviste tu oportunidad de escoger la vida que quisiste. Yo no te estoy pidiendo y ni diciéndote que me voy por ahí con un tío 30 años mayor que yo a vivir. Yo simplemente estoy viviendo en otra ciudad siguiendo un sueño que es educarme y salir adelante.- ella me beso la frente y sentí sus lagrimas.
-. Oh hija… cuando seas madre vas a entenderme.- me beso las mejillas.
-. Esperemos que no sea pronto.- mi sentido del humor salió a relucir y ella se río.
-. Ya tu padre dio su permiso, así que supongo que te quedaras aquí.- su sonrisa era amarga y la vi bastante mayor pese a que mi madre solo me dobla la edad.
-. Te quiero mamá.- una lágrima rodo por mi mejilla.
-. Lo único que me tranquiliza es que hayas conocido tanta gente maravillosa que te quiere y te protege. Tus amigos valen oro hijita atesóralos.- me dijo. -. ¿Te importaría si me quedo un par de días mas contigo después que tu padre se vaya? Me gustaría cuidarte un poco.-
-. Mamá.- le dije seriamente. -. ¿Quién es la madre tu o yo? No tienes que pedirme permiso para quedarte conmigo. Eres mi mamá puedes estar conmigo el tiempo que quieras.-
-. Solo decía… como ya eres un adulto. Quizás tú…ya no te intereses por tu madre.-
-. Eres una tonta…- le dije.
-. Respétame… aun soy tu mamá.-
-. Es la verdad…- no me riñó. Itachi sempai entró al cuarto en ese momento.
-. Disculpe señora Haruno…- tan educado como siempre. -. Pero Sakura debe descansar. Acaba de despertar de ese coma y necesita mantener algo de reposo. Mañana temprano la trasladaran a una habitación donde podrá recibir visitas. Así que…es mejor que se retire para que usted también descanse.- mi mamá lo miraba deslumbrada como si estuviera viendo un súper modelo.
-. De acuerdo Dr. Uchiha- dijo y le dio una mirada que me dio vergüenza ajena. -. Dulce sueños mi amor, vendremos mañana temprano. Ya se le pasara el enojo a tu padre.- me besó la frente y se retiro.
-. Disculpa a mi madre…-dije apenada.
-. Descuida… no es la primera. Suelo tener ese efecto en las madres de mis pacientes- me dio una sonrisa. -. ¿Tienes hambre?-
-. No…-le digo.
-. Bueno…te aplicare algo para dormir. Necesitas reposo. Te practicamos tres cirugías simultaneas.- ¿Tres?
-. ¿Tres?-pregunté.
-. Recibiste una en tu costado para extraer los restos de costilla de la que se te rompió, la craneotomía y un procedimiento laparoscópico en los ovarios.-
-. ¿Ovarios?- el peso del mundo cayó sobre mí. -. ¿Me quitaron los ovarios?- las lagrimas se agolparon en mis ojos. De ser así nunca podría tener hijos.
-. No.- me dijo. -. Te extrajeron un ovario porque un quiste se te creció y te dobló el ovario. Pero el otro esta perfecto. Así que no tendrás problemas para concebir con ese. Tranquila.- me acarició la mejilla. -. Te pondré la medicina para dormir pequeña.- me anunció.
-. Ujum.- dije aun con lágrimas en los ojos.
-. Tranquila…no paso nada. Eres una mujer muy fuerte.- me dijo. Cerré los ojos al instante y caí en un sueño profundo.
Desperté con la cabeza algo revuelta. Ya no me dolía pero aun me sentía somnolienta, me encontré con los grandes ojos azules de Naruto quienes me veían directamente y gritaba emocionado.
-. ¡Hinata! ¡Hinata! ¡Mira Sakura chan despertó!- gritó emocionado.
-. Naruto no hagas tanto ruido Sakura esta recién levantada.- le dijo ella de manera cariñosa.
Divise en la puerta a mi madre quien venia con un par de cafés. Detrás venia Tenten con otros cafés mas, el día estaba gris estaba lloviendo.
-. Muchas gracias hija.- le dijo mi madre a la castaña.
-. De nada señora Haruno.- dijo ella.
-. Dime Mebuki hija.- ¿Desde cuando Tenten se vestía tan… recatada? -. Mi vida ¿Cómo te sientes?- me preguntó. Seguía con el cuello ortopédico.
-. Supongo que bien.- le digo. El café olía delicioso. Me pregunto si me dejarían beber un poco.
Mi madre repartió los cafés a todos los presentes en la sala. Se encontraban Naruto, Lee san, Tenten y Hinata. A Sai no se le veía por ningún lado. Quería verle. Necesitaba hablar con él y aclarar toda esa mierda de anoche. Necesitaba respuestas. Él debía aclarármelo todo, Saisuke no podía ser Lonely boy.
-. ¿Te gustan las flores Sakura san?- me preguntó Lee san. Mire el ramo de rosas rojas que reposaban en el nochero.
-. Si, son hermosas muchas gracias Lee san no te hubieras molestado- le dije. Él se sonrojo y mi madre se murió de risa.
-. ¿Por qué no me habías contado que tenias novio?- palidecí. Dios que a Tenten o a Hinata no se le haya soltado la lengua con lo de…sentí ganas de vomitar.
-. ¿Que novio…?- me hice la idiota.
-. Pues Lee san que es una monería.- exhale tranquila. Ella no lo sabía y no lo sabría jamás.
-. Señora Haruno yo…- estaba nervioso.
-. Mebuki, solo Mebuki hijo.- le dijo. La mire con vergüenza.
El día pasó rápido. Según me contó mi madre mi papá seguía enojado y se había quedado en el hotel. Como sabía que era un viejo cascarrabias le reste importancia. Pasamos la tarde todos. Mi madre quiso quedarse conmigo, pero me negué le dije que era mejor que se fuera al hotel con papá para que lo convenciese que no se enojara conmigo porque quererme quedar en Tokio. La verdad es que quería quedarme a solas con Hinata y que ella me pusiera al corriente había pasado. Necesitaba despejar mi cabeza de tantas dudas.
-. Y bien...- le dije. -. ¿Cómo es eso que Naruto y tu se llevan bien nuevamente?-
-. Esto…somos novios la verdad.- me confesó.
-. ¿¡Qué!? ¡Porque coño me inducen un coma cuando esto pasa! ¿Cómo fue? ¿Se besaron? ¿Lo hicieron?- le pregunté. Era una suprema buena noticia.
-. Cálmate. No fue nada del otro mundo. – jugueteaba con sus deditos. -. Ese día estaba tan borracha como una cuba. Recuerdo que estaba vomitando hasta la bilis mientras él me sostenía el cabello. Fue a la barra me consiguió soda para el estomago y me contó que se había aclarado. Me dijo que era mejor hablar en un lugar mas tranquilo. Nos fuimos de Nashiro's y pues llegamos a Konoha. Hablamos en el jardín, pusimos todo en orden y lo estamos intentando.- suspire. Que bonita historia de amor. -. ¿Tú recuerdas que te paso? –
-. Más o menos, no estoy tan clara al respecto.- le dije. -. Me di con las escaleras. Las imágenes son confusas- le explico.
-. Cuando te golpeaste nos asustaste un montón. Te vi ahí ensangrentada no sabia que hacer. Entonces llegó Sai kun, él fue quien te trajo aquí. Estaba muy nervioso. Itachi san le entregó tu móvil a Naruto.- aun procesaba eso. -. Así fue que contactamos a tus padres. Nos dijeron que había posibilidad que murieras. Sai kun estaba destrozado.-
-. Necesito hablar con Sai.- le comunique.
-. Me dijo algo antes de salir de Konoha. Se fue a Osaka según creo. Se le veía cabreado.-
-. Sai estaba conmigo cuando desperté.- le comente.
-. ¿Pero como? ¿Itachi san me dijo que despertaste del coma a eso de las 3 am casi 4?-
-. No sé que coño hacia ahí pero allí estaba. Además que me dijo algo que francamente necesito confirmar o voy a terminar por estallarme las costuras de la cabeza.- dije en mal chiste. -. ¿Tu tienes mi teléfono?- pregunté.
-. Sí.- me dijo. A Dios gracias no se le dio por dárselo a mi madre. -. Pero esta en Konoha… ¿Para que lo necesitas exactamente?-
-. Necesito hacer una llamada.-
-. Puedo prestarte el mio…- me sugirió.
-. Esto…- ella pareció entender el mensaje y se retiró.
-. Iré por algo de comer, volveré en un rato.- dicho esto abandonó el cuarto.
Rebusque en el directorio de Hinata el teléfono de Sai. Necesitaba hablar desesperadamente con él. Necesitaba que me dijera la verdad. Él no podía ser Lonely boy, era físicamente imposible. Eran personas diferentes. ¡Por Dios me había acostado con los dos! Puedo diferenciar uno de otro. Lamentablemente ella no tenía registrado el número de Sai. Con miedo teclee entonces el numero que me sabia de memoria que se supone era el de mi ahora ex novio. Dio un par de timbrazos y luego oí su voz.
-. ¿Me puedes decir con quien hablo?- le pregunté.
-. Sakura…- dijo pausado. -. ¿Cómo estas? ¿Cómo te tienes?- me preguntó. -. Yo la verdad…-
-. Te hice una puñetera pregunta.- me estaba cabreando.
-. Hablas….conmigo.- me dijo.
-. Pues no estoy tan idiota para saber que hablo contigo. Deja de darle vueltas y dime de una puñetera vez quien demonios eres.- le grite. -. No me digas que te llamas Shin porque esa mierda te la creerá tu madre cabrón, a ese tío se lo pasaron a mejor vida hace un par de años.- escupía lo que me salía.
-. Soy yo Sakura, hablas con Sai.- confesó. Sentí mi mundo quebrarse en pedazos. -. Todo este tiempo he sido yo. Lo que escuchaste en el hospital es verdad. Pero por favor no me hagas a hablar por aquí.- sentí su voz quebrada tan quebrado como mi corazón y mi alma. -. Tenemos que hablar pero en persona. Itachi me prohibió volver al hospital, hasta me vetó la entrada. Necesito explicártelo todo por favor.- no sabia si seguir escuchando esto. Sentí unas ganas inmensas de morirme. -. Quiero verte, estoy en Osaka. Pero si me dices que quieres hablar conmigo me voy a Tokio enseguida. Sé que esto es difícil de asumir pero no es mentira. Soy yo, Lonely boy es mi verdadero yo. Te enamoraste de mi.- estaba ansioso. -. Te amo. Dime que vas a hablar conmigo por favor.- rompí a llorar en ese momento y le colgué.
¡Todo era una mentira! ¿En que mundo loco y bizarro he caído? ¿Cuándo pase de vivir en un tranquilo pueblo costero con mis padres y escasos amigos a verme envuelta en una aventura sexual con un loco bipolar con personalidad múltiple? ¡Esto es horrible! ¡Es un asco! ¡Me doy puto asco! Necesito huir, necesito olvidarme de todo esto. ¡Del cabrón de Lonely boy! ¡De ese cabrón de Saisuke!
Recordé entonces a mis padres mientras lloriqueaba. Recordé la propuesta de volver a Nemuro y alejarme de toda esta mierda. ¿A quien coño quería engañar? Yo era una niña, no era ningún adulto. Había perdido el control de todo… ¡Que me había enredado con un tío que había conocido en la internet y termino siendo el mismo con el que me acostaba! Esta aventura había ido muy lejos. Las gruesas lágrimas se escurrían por mi rostro, el teléfono de Hinata comenzó a sonar.
-. ¿Qué demonios quieres ahora? ¿Qué no te basta?- le pregunté hecha una magdalena. -. ¿No te ha valido lo suficiente? ¿Quieres lastimarme mas?- le grite.
-. No…- me dijo ahogando un sollozo. -. Sakura entiende que yo…yo…- dudaba. -. ¡Yo te amo joder! Me enamore de ti pero tenia miedo…-
-. ¿Y por eso tenias que mentirme? ¿Debías engañarme tan horriblemente? ¿Porque…? ¿Por qué tomarse tantas putas molestias?-
-. ¡Porque te amo! ¡Joder!- me dijo. -. Quiero que hablemos, frente a frente sin mentiras. Te lo diré todo por favor. Permíteme eso, por favor.- me rogaba.
-. ¿Verme?- esboce una carcajada amarga. -. No vas a volver a verme en tu puerca vida, Saisuke.- le anuncié. -. Me largo de Tokio-
-. ¡No puedes hacer eso! ¡No puedes dejar tus sueños por mí! ¡Tokio y la Tōdai son tu sueño Sakura! Por favor… -
-. Es tu puta culpa ¡Acabas de arruinar mi vida! ¡Tu me dañaste la vida! Nunca debí dejar que pasases a ser más que el tío del ordenador. Toda estaba bien hasta allí.- le dije. -. Me desgraciaste la vida.- le dije con todo el rencor que una persona podría destilar por otra.
-. Yo…lo siento.- me dijo. -. No lo hagas, por favor. Tokio es tu sueño nada me dolería mas que verte perder tus sueños. Pero…si alejarte de mí te hará feliz a ti, me hará feliz a mí también. Está bien si no quieres verme más. Pero por favor permíteme contártelo todo.- me dijo.
-. No quiero.- le dije ahogada en llanto.
-. Por favor…- me dijo.
-. Ya ha sido suficiente.- colgué la llamada para largarme a llorar un rio.
La llamada de Sai me dio otra perspectiva. Yo no podía huir. No podía darle el gusto de que él supiera que yo volvería a estar bien. Yo quería que él sintiese lo mismo que yo. Que sintiera el alma rota, el corazón troceado a pedazos y unas ganas de morirse tan grandes como la vida misma. No podía irme a Nemuro por eso. A su vez, porque debía reconocer que él tenia razón cuando decía que Tokio era mi sueño. No podía renunciar a mi anhelo de toda la vida por su culpa.
Mi madre se quedo solo en par de días después que me dieron la de alta en el hospital. No di mayores señas de dolor o depresión aun que sentía que mi alma se había muerto después de esa llamada. Debía aparentar tener buena cara, debía comer sin tener hambre, poner una sonrisa gigantesca cuando lo único que quería era morirme. Todo para no preocupar a mi madre.
A penas se fue mamá rompí a llorar estrepitosamente. Debía descargarlo. Era domingo y de nuevo llovía, el frio se te metía por lo poros. No había visto a Sai y ni siquiera sabía si habría venido de Osaka. Me suponía que si porque la universidad había iniciado clases el jueves pasado. Ese domingo me habían quitado el yeso, tenia un ligera venda porque resulta que lo me había roto era la muñeca. Gracias a Dios había sido la izquierda por lo que escribir no significaría ningún problema. La lesión de mi cabeza había cerrado parcialmente y me había retirado las costuras. Lloraba amargamente y Hinata entró a mi habitación.
-. ¿Por qué no vamos al mall un rato para despejarte?- me preguntó.
-. No tengo ganas de ir.- escondí mi cara entre las cobijas. No me gusta que la gente me vea llorar.
-. Vamos Sakura no seas tonta…- ella me acaricia el pelo y eso me asquea al instante. Él solía hacerlo también. Ultimadamente cada maldita cosa solo me recuerda a su asquerosa presencia. -. Necesitas salir un rato has estado encerrada aquí casi dos días.- me muerdo los labios aun contra la almohada deseando que Hinata pare de tocarme el cabello. Voy a explotar. Lo presiento. Estoy en mi límite. Me siendo en un profundo abismo. Me siento como si todo lo que me rodease fuese una ilusión. -. ¿Saku?- me llama. Sé que no me dejara en paz. Me limpio los ojos llorosos dándole la espalda y asiento.
-. Bien.- le digo.
Tengo unas ganas inmensas de llorar. Mi cuerpo carente de expresión mueve las piernas parsimoniosamente a la par que Tenten nos pone al corriente de las buenas nuevas. No ha parado de hablar desde que salí del hospital. Dice que debo ponerme a tono con todo. Yo simplemente finjo que le escucho para no entrar en otra polémica. Les adoro pero no me apetece hablar. Ahora todo lo que me apetece es tirarme a morir en mi puñetera cama. No tengo ganas de nada. No quiero comer pero Hinata me obliga aduciendo que es por mi bien y que necesito estar bien alimentada por la cantidad de comprimidos que debo tomar.
-. Has estado muy callada.- me dice Tenten. Al parecer ella no sabe nada.
-. Estoy cansada.- me defiendo.
-. Suéltalo…-me dice.
-. Que no tengo nada.- le digo con mala leche. Lo que menos necesitaba era una terapia de grupo. -. Estoy cansada, quiero irme a Konoha.- Hinata me mira con cara de circunstancia. Terminamos hiéndanos.
Existen palabras que pueden cambiarte la vida. Palabras como las que Sai me dio esa noche en hospital. Existen acciones que pueden trucar una existencia. Existen mil formas de romper a alguien también. Él probó cada una de ellas. Sin embargo, lo más asqueroso de este mundo es saber que solo basta una persona para joderte. Una mísera persona puede descontrolarte en un segundo.
Estaba parado en el portal de Konoha fumado y nos dedico una mirada que jamás olvidare.
-. ¡Hey dibujitos! ¡Pero si estas por Konoha!- le gritó Tenten. Apreté los labios tratando de contener las lágrimas.
-. Humm…- le contesta en un gruñido. Intento escapar rápidamente. -. Sakura.- me llama. Él tomo mi brazo y sentí un ardor incontrolable.
Mire con los ojos ya húmedos a Hinata y a Tenten, esta ultima que nos miraba sin entender. Tengo ganas de gritar pero la voz no me sale. Su mano quema y no puedo mover ni medio musculo. Sai tampoco se mueve. Es una escena rara y quiero salir corriendo. Las piernas me fallan. Busco en los ojos de estas dos una ayuda.
-. ¿Podemos hablar?- pregunta por fin. -. Por favor…-su voz se oye quebrada pero aun no me suelta.
-. No.- le contesto tajantemente. -. Suéltame.- le advierto.
-. De verdad.- me dice. -. Hablemos…-
-. No quiero hablar contigo.-
-. Saku…- su mano aun me agarra fuertemente. Su otra mano la repasa por mi cara y tengo ganas de vomitar. -. Por favor.-
Hinata y Tenten se han ido. Me han dejado sola y Sai aun me sostiene.
-. Sai.- le llamó. -. No voy a hacer un puto show. No voy a dejarte que me veas mal y me veas llorar. Suéltame.- le digo.
Sus ojos están aguados y de repente se ve joven. Saisuke se ve bastante joven pese a que se nota que hace más de una semana no se afeita. Sus ojos son los de un niño perdido. Me estrecha contra su pecho y yo no puedo hacer nada. Aprieto los labios.
Estoy jodida.
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