Disclaimer:Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y/o los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en suTOTALIDAD.

Notas del autor: actualizando casi una semana después y bueno corte pero sustancioso. La cosa es que estoy entrañablemente feliz, de hecho estoy que regalo plata. Cumplí uno de los mayores sueños de mi vida ver en concierto al (futuro) padre de mis hijos, entiéndase por este Edgar Ricardo Arjona. Juro que fue el momento mas sublime de joven vida. Dejando mis orgasmos de lado. Sé que el capitulo esta algo corto, pero no se preocupen lo he hecho así porque quería mostrar la perspectiva de Sakura. En el próximo veremos la de Sai sobre la eminente separación de esta parejita. Se les quiere y muchas Gracias por sus amados reviews, y a todos aquellos que me han agregado a sus alerts, favorite author y favorite story de verdad que me honra muchísimo. Sin más preámbulos, disfruten la lectura.

Por cierto, si alguna (o) de ustedes sabe dibujar y se considera apto. Ando buscando quien diseñe la portada de este fanfic. Así que el que le interese hágamelo saber :)

Pd: ¡Ricardo Arjona hazme un hijo!


A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,

A pesar de todo seamos lo que seamos,

Siempre seremos los mejores amigos cariño.

Te amo.


Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.

XXXIV

Love the way you lie part I.

Nara suri

Tengo ganas de vomitar. Me duele el cuerpo, las costillas y las piernas me flaquean. Su calor, su puñetera proximidad y su cuerpo estrechando el mio mientras él lloriqueaba como un chiquillo han terminado con la poca dignidad que me quedaba. Las lágrimas brotan sin piedad por el dolor. No es el cuerpo lo que me duele sino el alma. No son mis costillas las que me hacen llorar sino mi corazón muerto. No siento nada salvo una oscuridad perversa y mal nacida. Hace frio y llueve. La colilla de aquel cigarro que él fumaba antes de terminar así humea aun en el piso.

El olor a tabaco mentolado me inunda las fosas nasales y le aparto con mi mano buena, realmente lo intento pero Sai es más grande, más fuerte y sigue aferrado a mi persona como si su insignificante vida dependiese de eso. Gimo de dolor. Esa es la única forma que me suelte, en su cara se ve dibujada una mueca de sufrimiento.

-. Lo siento.- musita. -. ¿Te lastime?- me pregunta. Ya no me abraza pero sujeta mi mano buena para no dejarme escapar.

-. Creo que ya lo has hecho mucha veces.- escupo con odio y con las lagrimas a punto de escaparse. -. Suéltame.- le digo.

-. Las cosas no son como tú piensas.- sigue diciéndome ignorando mi petición. Me muerdo el labio nerviosa. -. De verdad, yo te adoro preciosa. Estoy enamorado de ti desde que tú eras una jodida niña. Desde ese verano en 2006 cuando bebías un batido de fresa con chipas de chocolate en aquella cafetería cerca a la playa.- besaba mi mano que retenía a la fuerza. -. ¡En que puto idioma tengo que hablar para que lo entiendas! Estoy enamorado de ti. De tus rabietas, de tu ropa, de tu forma de hablar, de ese ceño fruncido que tienes cuando de enojas, de la forma como te sonrojas, de ese jodido gesto nervioso que tienes al morderte el labio, de tu cabello largo y de color particular.- no paraba yo solo quería correr. -. Estoy loco por ti.- concluyó.

-. Suéltame.- le digo. Él parece ignorar mis suplicas. -. Suéltame. Me haces daño.- esas parecen ser las palabras mágicas y Sai libera mi mano de su agarre. Las piernas me fallan.

-. Por favor perdóname…- solo obtiene silencio de mi parte ¿Perdonarle? Tenia que estar de broma. -. Sé que te mentí. Que fui un imbécil olímpico, que la cague contigo. Pero quiero empezar de cero. – las lagrimas brotaban por mis ojos y no me podía mover. -. Por favor Sakura.- me decía. -. Mi amor por favor… háblame.- me pedía repasando delicadamente un mechón detrás mis orejas. -. ¿Me perdonarías?- me pregunta posando sus manos delicadamente en mis hombros. -. Dime algo.- me pide sin soltarme.

-. Suéltame- pido de nuevo, estaba vez lo hace sin necesidad que reitere la orden. -. Te voy a pedir un puto favor.- me mira con los ojos aguados y ya yo empiezo a ahogarme con mis propias lagrimas. -. No quiero gritarte, no voy a hacer un escandalo. Tampoco voy a golpearte.- le anunció. -. Solo quiero que sepas que en la vida voy a perdonarte esto. Te voy a pedir que no te me acerques. No me hables, no me mires. Es más asume que me morí en ese accidente en las escaleras y que jamás volverás a verme. Me repugnas, me das asco. No vuelvas a tocarme en tu puerca, jodida y mierdosa vida. Que tengas mucha suerte y ojala consigas otra chica a la que puedas querer y con la que no te portes como la mierda que eres en realidad. Hasta nunca.- camino lento y él sigue sin creerlo sobre el portal de Konoha. Me subo hasta mi piso sin ninguna interrupción.

Son las 5:23 pm es domingo y llueve. Hace más o menos 5 minutos he arribado a mi departamento, después de literalmente romper con Sai. Estoy apoltronada contra la puerta mientras escondo mi rostro entre mis manos llorando a grito herido. Estoy hecha mierda, tanto en cuerpo como en alma. Golpeo el piso con mi mano buena y reitero mi acción hasta que me sangran los nudillos, el dolor físico es mejor que la sensación de estar muerta. Me jalo el cabello desesperada y grito descontrolada. Lo había contenido mucho tiempo. Había pasado mucho tiempo fingiendo para contenerme.

Revente cada uno de los puñeteros platos de la vajilla contra la pared. La misma suerte corrieron cada uno de los vasos. Me tire al piso, patee, llore y grite. Sentía un dolor inmenso cada que lo hacia pero eso me importaba tan poco como si me ponía peor. Quería borrar cada rastro de él en esa casa. Cada recuerdo vivido. Cada cosa que recordaba que le gustaba. Entonces lo decidí, rebusque las tijeras en el cajón del baño y las deje volar sobre mi melena. Pique cada uno de los mechones de mi cabello rosado, ese que tanto admiraba él y al que tanto adulaba. Lo recorte con rabia y frustración llorando amargamente. Eso es lo último que recuerdo.

El hedor etílico me despierta algo descontrolada. Me duelen hasta las uñas de los pies y siento los ojos pesados al abrirlos. Me encuentro con dos pares de ojos mirándome. Son Tenten y Hinata quienes me miran consternadas.

-. Creo que debimos llevarla al hospital.- decía la castaña.

-. Itachi san dijo que venia enseguida.- le dijo. -. Creo que esta despertando.- me cuesta moverme porque el dolor es demasiado insoportable. -. ¿Sakura? ¿Estas bien?- me pregunta la morena.

-. Me duele todo el cuerpo.- digo en un quejido y lloriqueando. Siento como si tuviera rotos cada uno de los huesos del cuerpo.

-. Quédate quieta.- me dice suavemente Hinata.

-. ¡¿Y como mierda no quieres que te duelan?! ¡Eres una jodida inconsciente! ¡Saliste del puñetero hospital hacen 2 días! ¡Saliste de un puto coma hace 4! ¿Has visto como has dejado la sala?- me regañaba Tenten. -. ¿Quién coño te dijo que puedes andar por la vida como si fueras la puta ama del universo? ¡Te tengo noticias tía no eres el puto Chuck Norris! ¡Es que ni siquiera te han retirado los puntos de las costillas y seguro te los has reventado! ¡Inconsciente de mierda!- El dolor era insoportable.

-. Tenten ha sido suficiente.- le dice la Hyūga.

-. ¿Suficiente? ¡Esta jodida cría tiene que entender que no puede irse cagando toda! Mira guapa no sé que puto problema tengas. No sé que follón se tienen entre manos tu y Sai. Pero lo que te acabas de hacer me hace dudar claramente que estés en tus cabales. ¡Dejaste el apartamento como si hubiese habido alguna jodida fiesta de 4 noches! ¡¿Y que mierda te has hecho en el cabello?! ¡¿Que estas loca?! ¡Pareces una puta adicta que se ha chutado la jeringuilla en reversa!- ella camino hecha una fiera por el cuarto casi que echando espuma por la boca. En eso alguien ha tocado a la puerta y la castaña al parecer fue a abrir.

-. Sakura ¿Por qué te has hecho esto?- me pregunta la morena y no quiero responderle. Cierro los ojos algo frustrada y puedo oír los pasos que se aproximan, de repente no puedo pensar en otra cosa que no sea el dolor.

-. ¡Itachi! ¡¿Le puedes decir a esta loca de mierda que es una perra inconsciente?!- gritó Tenten.

-. ¿Te duele?- me pregunta Itachi sempai con esa mirada tan dulce que solo él puede darme.

-. Más que eso.- me quejo.

Me levanta el vestido rosado hasta el pecho y deja al descubierto mis bragas y abdomen. Hinata me mira horrorizada como si estuviese viendo una puta película de terror. La cara de Tenten no era mas prometedora y la de Itachi san solo se veía con un serio semblante. El dolor me estaba matando, estaba llegando a un límite que no podía soportar. Podría volver a desmayarme en cualquier momento.

-. Parece que hubieras salido de él set de la masacre en Texas- me advierte la castaña. -. Es una carnicería.- mi ojos se abren como platos. Itachi san me toma el brazo bueno y busca mi vena.

Apenas me da el pinchazo un escozor ardiente recorre mi vena a medida que el líquido baja. Esta caliente y me arde, aun que es lo que menos duele en mi cuerpo. Siento mis músculos relajar y como disminuye el dolor. Aprieto los labios cuando la aguja sale de mi piel.

-. Es morfina.- me dice. -. Necesito que estés calmada. Eres una inconsciente.- nunca espere eso de él.

-. ¿No deberíamos llevarla de nuevo al hospital?- preguntó la chica de los ojos perlados.

-. No.- le dice él mientras observo que me retira el hilo de las costuras. -. Afortunadamente esta sutura esta casi cerrada aun que puedo decirte con toda seguridad que te va a quedar una cicatriz.- estaba de mal humor.

-. Yo como que iré a limpiar, tanta sangre me hace sentir mareada.- dijo Tenten quien también estaba de mal humor. -. Vamos Hinata.- casi que se lo ordena. -. Dejemos a la señorita inconsciente, Itachi yo de ti no le hubiera inyectado una mierda.- me escupió con odio. La morena le siguió y cerraron la puerta de la habitación tras su salida.

Yo ciertamente no sentía dolor. La morfina realmente era algo efectivo cuando se trataba de disminuir ese sufrimiento que te ocasionaba el cuerpo. Sin embargo, parecía no tener ningún efecto con el alma, porque la mía dolía incluso más que aquella horrenda sensación de tener los huesos del cuerpo rotos. Lo peor es que no sentir dolor corporal solo hacia que esta rotura en mi pobre corazón se amplificara. Los ojos se me induraron al instante, quería llorar.

-. ¿Quieres que te inyecte un poco más?- me preguntó el moreno.

-. ¿Ah?- salgo de mi ensimismamiento a causa de su comentario.

-. Estas llorando.- me dice algo seco. -. ¿Te sigue doliendo?- me preguntó.

-. No…-le digo. -. ¿Estas enojado conmigo?- le preguntó.

-. Creo que tengo motivos para estarlo.- me dice secamente. -. Considerando que te opere con un cuerpo de 10 médicos durante 5 horas para salvarte la vida y vele por la misma cuando estuviste en coma por casi 3 semanas, y que ahora me llamen tus amigas muertas de miedo porque has destrozado medio apartamento y al parecer querías volver a hospital.- me soltó. -. Tienes que ser más cuidadosa.- me dice. -. Sé que lo que paso no es fácil, pero tienes que sobreponerte.- me dijo y el corte del hilo se hizo presente.

-. Yo…-rompí a llorar desconsolada.

Itachi sempai me acurrucó en sus brazos y me dio un largo abrazo. Yo me aferre a el como si mi vida dependiese de eso a la par que lloraba en silencio. No se hasta donde sabría Itachi de mi relación con Sai. No se como, cuando ni donde se enteró de lo nuestro. Sin embargo, en estos momentos este hombre trataba de ayudarme. Me acaricio la cabeza con cuidado y supe que buscaba la herida de mi cabeza escondida entre mis maltrechos cabellos. Seguramente mientras me brindaba este abrazo fraternal la estaría revisando. Itachi sempai era uno de los hombres mas bondadosos que yo hubiese conocido jamás.

-. Quizás ahora pienses que la vida no tiene sentido- su abrazo era cálido y sincero. -. Quizás pienses que nunca vas a salir de esta.- me dio un beso casto en la cabeza. -. Pero pequeña la vida continua, debes avanzar. Algún día no muy lejano pensaras en esto riéndote y él solo será un recuerdo de algo que alguna vez fue.- me despego de su pecho y trato de acomodarme los mechones mal cortados detrás de las orejas. -. Estas hecha un desastre.- me dice con una risita. -. Sé que trabajo como un loco y no tengo mucho tiempo, pero si necesitas un amigo sabes que aquí estoy.- me beso la frente y me acomodo de nuevo en la cama. -. Préstame ese brazo, son heridas superficiales pero no quiero que se infecten.- fue allí que vi con horror mi brazo bueno lleno de cortadas.

Itachi sempai se quedó para cenar. Aun que claro, debió dejar la mitad de la cena porque le salió una emergencia en su amada unidad de cuidados intensivos. Extrañamente Tenten no musitó palabra durante la cena, la verdad tampoco es que Hinata haya hablando mucho. Estaban enojadas. En especial porque tuvimos que comer en platos de plástico.

-. Vale, ya ¿Vais a estar enojadas toda la vida?- le pregunte cuando me harte de ese silencio.

-. ¿Y vas a explicarme que coño te ha pasado?- me escupió la pregunta con odio la castaña. -. ¿Tía te has visto el pelo? Pareces recién salida de un sanatorio mental.- apreté los labios.

-. Vale.- le digo. -. Estaba enojada.- le explico. -. Me estaba desahogando.-

-. ¿No podías pintar un cuatro? ¿Clavarle alfileres a un muñeco? ¿Escribir un puñetero fanfic?- me preguntó enojada.

-. No.- le digo. -. Fue un momento duro. Todos tenemos formas diferentes de expresar nuestro enojo.- le advertí.

-. Bien supongamos que tienes un punto.- me dice exasperada. -. No obstante, estas convaleciente. ¡Que tienes 4 jodidos días de haber salido de un puto coma tía! ¿Qué tienes que andar jugando a la maniaca con vajilla? ¿Por qué narices tienes que tijeretearte el cabello?-

-. Ya te dije que estaba enojada.- le digo.

-. Creo que debería cortarte el pelo.- me dice la morena. -. Pareces una enferma mental.-

-. No creo que este muy lejos de serlo.- completó la castaña.

Hinata intentaba hacer lo mejor que podía pero Tenten estaba hecha una fiera y no podía estarse quiera. Tanto que ya empezaba a marearme. Podría ver como retazos de mi cabello rosado caían a los lados. Al final ha terminado por salirse de la habitación y ha vuelto con un vaso de agua.

-. ¿Nos vas a contar que ha pasado con Sai?- preguntó.

-. No.- le digo tajantemente. -. No tengo ganas de hablar de eso. Es mas nunca voy a hablar de eso con nadie. Es un asunto personal en el que te pido que no te metas y que no insistas.- le digo. Ella me entorna los ojos.

-. Bien creo que ha quedado bastante más decente.- dijo la Hyūga. Me mire en el espejo del baño y mire mi nueva imagen ante el cristal.

Siempre he tenido el cabello largo desde que tengo memoria. Mi madre no me permitía córtalo. Decía que el cabello largo es un símbolo de femineidad y que como tal debía llevarlo. Para la gente como mi madre, que pese a ser joven parecía congelada en una era casi que rayando en lo medieval, el cabello corto representaba rebeldía y antipatía. Era como atentar contra la propia naturaleza misma de ser mujer. Era como arrancarte las tetas o sacarte la matriz. Supongo que cuando di rienda suelta a mi enojo con esas tijeras era algo así. Aun que, quizás yo no quería dejar de ser mujer realmente. Más bien era una forma de lastimarle. A ese siempre le gusto mi cabello. Lo adulaba con veneración. Solía juguetear con el y darme besos. Cortarlo era entonces, como cortar un lazo.

-. ¿Sabes que dicen que el primer paso para empezar a enloquecer es cortarse el cabello?- me preguntó la castaña. -. Te vez bien. Aun que te hace ver algo mayor de cabello corto. Pareces como de 24.- le entorné los ojos.

-. Tengo 16.-

-. A veces parece que tuvieses mas edad.- me dice. -. ¿Vas a contarme que paso con Sai?-

-. Te he dicho que no.- me levanté el vestido para ver que era aquello que Itachi sempai me había hecho.

-. Desahogarse es bueno, quizás por no hablar te pueda dar otra crisis.-

-. Creo que me desahogue bastante hoy.- me había vuelto a suturar una parte de la herida de las costillas.

-. Oh vamos…-

-. Olvídalo.- le digo. Ella parece desanimada. -. Algún día.- le digo. -. Algún día cuando ya sienta que estoy lista te lo comentare.- aprieto los labios.

-. Vale…-dice no muy contenta. -. ¿Te duele?-

-. Molesta un poco nada más.-

-. Ven te ayudare a recostarte mañana hay clase temprano.- me dice.

Tenten me apoya en ella como si no pudiese caminar. Realmente puedo hacerlo perfectamente pero la he dejado porque se nota que se ha preocupado un montón. A Hinata no se le veía por la habitación.

-. ¿Quieres que te traiga agua para los analgésicos?- asiento no quiero hacerla sentir mal. Ella va a por ellos y vuelve en unos segundos con un vaso de plástico y una caja de comprimidos que me había dejado el mayor de los Uchiha.

La vena nudista de Tenten ha vuelto a salir. Ha insistido en que va a quedarse a dormir conmigo, así que ha buscado entre mis pijamas una camiseta se ha despojado de su ropa quedando solo en bragas. Me arropó como si fuera mi mamá y se metió en las cobijas conmigo.

-. Buenas noches- me dijo después de apagar la luz.

-. ¿Por qué te has quedado?- le preguntó.

-. Porque alguien tiene que vigilarte.- dijo.

-. Buenas noches.- le digo.

-. Buenas noches.-

Intento cerrar los ojos pero simplemente no puedo dormir. Ahora que todo está en calma la tristeza me embarga y las ganas de llorar se hacen presentes. Un sentimiento de sobrecogimiento se apodera de mi pecho y al cerrar los ojos solo veo la imagen de aquel. Lo veo molestándome, sonriéndome, seduciéndome. Lo veo con esa cara de sufrimiento, lo veo pidiéndome perdón, lo veo haciéndome el amor. ¡Joder! Me grito mentalmente. Las lágrimas empiezan a salir pese a que no quiero llorar. ¡Le odio! ¡Le odio! ¡Le odio con todas mis fuerzas! Ahogue un gemido contra mi almohada y me removí inquieta.

-. ¿Qué tienes Saku…?- me pregunta sobresaltada Tenten. -. ¿Te duele algo? ¿Te sientes mal?-

-. No.- miento entre lágrimas. Tenten me hecha los brazos encima cuidando no lastimarme y me abraza de manera cariñosa.

-. Ya… tranquila.- me dice. -. Tranquila….- me acuna en su pecho. -. Sé que no quieres hablar de eso, pero debes calmarte. No se como este la historia pero una decepción amorosa nos pasa a todas. Quizás te encuentres mal pero pasara te lo aseguro.- me dice con cariño. -. Sai es buen tipo realmente se preocupo mucho por ti.- eso solo me daba mas ganas de llorar.

-. ¿Podemos dejar de hablar de él?- le preguntó.

-. Vale…- me dice. -. So…- alguien abrió la puerta he interrumpió nuestra platica.

-. Pensé que quien se quedaría con Sakura seria yo…-dice Hinata que acaba de llegar.

-. He querido darle un poco de sexo lésbico para que se le quite la depresión por eso me he quedado.- bromea. -. Es coña. Ustedes son mis amigas jamás me metería con alguna de ustedes.- nos dijo. -. Estaba preocupada por ella. Así que he pensado que podemos dormir las tres.- me suelta por fin de su abrazo.

-. No creo que sea buena idea podríamos lastimarla.- dice la morena que traía su pijama en las manos y su cepillo de dientes.

-. No hay problema-. Le digo. -. Apreciaría mucho que lo hicieras.- le digo con la voz cortada.

Ella se mete en las cobijas y nos abrazamos las tres. Es de noche, hace frio y es otoño. Es casi noviembre y estoy triste. Estoy rota y siento como si mi corazón hubiera muerto. Puede que a esta altura la rabia me domine y me haya descontrolado. Puede que quizás incluso la mitad de mi alma este ya muerta. Sin embargo, estando aquí en esta cama donde solía hacer el amor con quien creía que me amaba puedo darme cuenta que mientras tenga al menos a este par de chicas, ellas no me dejaran morir. Y sé que aun en la distancia tengo otra que tampoco lo hará. Muchos pensaran que las mujeres somos unas arpías que solo buscamos jodernos entre nosotras. Pero saben, si algo tiene Sakura Haruno. Son estas tres zorras: Ino, Hinata y Tenten.


Un autor con reviews es un autor feliz.

Un autor feliz es un autor motivado,

un autor motivado es un autor inspirado.

¿Reviews? :3

Por cierto si alguien quiere seguirme en Twitter: Hmesschic y de paso puede pasarse por mi nuevo blog.