Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario, para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y los hechos que se cuenten a continuación y me pertenecen en su TOTALIDAD.
Notas del autor: Después de una semana y antes de que se acabe el 2012 les traigo otro capítulo. Un poco de Sai P.O.V por quienes se preguntaban que había sido de él, le veremos decidido a volver por lo suyo pero a la vez humano y vulnerable, awww creo que me he enamorado de él (Yo quiero uno así *snif*). Muchas Gracias por sus amados reviews, y a todos aquellos que me han agregado a sus alerts, favorite author y favorite story de verdad que me honra muchísimo.
¡Por cierto! Les invitó a mi nueva historia Désespérément Vôtre una pequeña autobiografia.
A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,
A pesar de todo seamos lo que seamos,
Siempre seremos los mejores amigos cariño.
Te amo.
Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.
XXXVIII
The Scientist.
Nara suri
Helaba como la mierda y sentía las articulaciones entumecidas, pese a tener la calefacción prendida. Kiba roncaba como un puto anciano y Lee le hacia el contra bajo con los suyos terminando de contribuir a mi mala leche. Habíamos salido de Tokio a las 5 am del día anterior, no sé en qué puto momento me deje convencer de estos pringados de parar en un mini market a comprar chucherías. Me sentía bastante cansado había conducido 1448 kilómetros para llegar a Nemuro. Había decidido volver a jugármela, había decidido ir a buscar a Sakura.
-. Joder… ¿Ya llegamos?- me preguntó Kiba quien al parecer estaba despertando.
-. En media hora creo que podemos entrar.- le anuncié. Había bastante tráfico.
-. ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?- me preguntó por enésima vez. -. Piénsatelo bien, digo no es como simplemente ir a comprar cigarros.-
-. No te traje para que fueses mi puta conciencia.- le dije con el humor de perros que últimamente me estaba cargando.
-. Menudo geniecito.- me dijo tomando su celular. -. Entonces apenas lleguemos a Nemuro ¿Iras tras Sakura?-
-. No.- dije tajantemente con la mala leche a flor de piel. ¿Cuántas veces tenía que explicarle a Kiba el plan? -. Me va a mandar a la mierda si hago eso.- decirlo me daba un sin sabor en la boca horrendo. -. Así que tú y este, se van a quedar en el mismo hotel que Naruto. Mientras yo ultimo detalles.- le di una sonrisa estúpida, estaba totalmente de nervios.
-. ¿Me puedes explicar porque no nos podemos quedar en tu casa? Tienes como 8 habitaciones… y nos ahorraríamos un pastón- puse los ojos en blanco.
-. Te he dicho miles de veces que porque si Sakura si quiera se huele algo de esto se jode el plan.- explique por enésima vez. -. Sobra decir que espero que a ninguno de los dos se les ocurra decirle a Sakura que estoy aquí.- Lee acaba de despertarse.
Llegamos a Nemuro a eso de las 4 de la tarde. Faltaban apenas dos días para año nuevo y tenía que moverme rápido si realmente quería lograrlo. Lo había decidido esa navidad, cuando unas ganas de llamar a Sakura me embargaron y mi tío me bajó la borrachera con un café cargado. No podía seguir hundiéndome ni escondiéndome, había sido un puto cobarde. Temari me había dicho que debía luchar por ella y mi tío lo mismo. Al día siguiente me afeite, me lave la cara, me bañe, desayune y emprendí este viaje, esto es todo o nada así de simple, sino sencillamente me retirare.
-. Dame dos razones para no decirle a Sakura que estas en Nemuro.- había dejado ya a Kiba y a Lee en el hotel. -. Y espero que sean buenas.- Ino Yamanaka era bastante directa.
-. Supongo que…sabes lo que pasó.- no sabía por dónde empezar. La había llamado y la había recogido en el portal de su casa, ahora estábamos estacionados frente a la playa donde helaba como la mierda. ¿Cómo podía hacer tanto frio en un lugar costero?
-. ¡Eres un imbécil!- ella iba a bajarse del auto pero la sujete a tiempo, Ino era necesaria para mi juego.
-. Ino escúchame…- le pedí aun tomando su brazo entre mis manos.
-. Suéltame…- la rubia intentaba liberarse de mi agarre luchando. -. Sai, suéltame si no voy a gritar.- me dijo.
-. Ino solo escúchame ¿Quieres? Te juro que después puedes irte si quieres- rogué liberando mi agarre. -. Yo se que eres la única persona que sabe lo que sucedió y eras la única que puede ayudarme, así que te quiero proponer un trato.- la Yamanaka se quedó quieta.
-. Y según tu ¿Qué es aquello que podrías proponerme y me haría traicionar a mi mejor amiga desde que tengo uso de razón? - usaba ese tonito autoritario que me pone de nervios, pero debía calármelo. Ino era realmente irritante -. Y te advierto, que ya ni siquiera me agradas…- ¿Esta de que va? Si hace no más de 6 meses quería meterse en mis pantalones.
-. Es simple…yo se que quieres que ella sea feliz.- me interrumpió.
-. Bien…por ello deberías largarte en el acto. Sakura está bien y no necesita que vengas a joderla de nuevo. Tuviste tu momento Sai y la cagaste de manera monumental.- jodida rubia me estaban entrando unas ganas tremendas de estrangularla.
-. Mira Ino ¿Podrías dejarme hablar?- ella asintió abriéndome los ojos, supongo que por esa manía suya de siempre querer tener la razón. -. Sé que la cague ¿Si? Fui un imbécil, un cobarde y todo lo hijo de perra que quieras, pero quiero que sepas que yo a pesar de todo eso amo a Sakura. Estoy perdido, total y completamente enamorado de ella. Y sé que a ella le pasa lo mismo.- se miraba las uñas pintadas de una especie de dorado metálico. -. Sakura no está bien, tú mejor que nadie debes saber que yo soy su felicidad. ¿O me equivoco mi quería Ino?- Si ella le encantaba siempre tener la razón, debo confesarles que a mí también.
-. Desgraciado…- susurró.
-. Eso solo me confirma aquello. Ahora si no cooperas conmigo una última vez, me temo querida Ino que tu vas a ser la responsable que Sakura se case con un tío al que no quiera, tenga un matrimonio desgraciado y termine amargada de por vida ¿Es esa la vida que quieres para tu mejor amiga?- estaba claro que yo era un manipulador por excelencia, así que de algo tiene que servir.
-. Sakura está bien, ella lo está intentando…-se quedó callada al instante como si hubiese cometido el peor de los pecados.
-. Sé que se anda acostando con Sasuke y francamente, me importa una mierda ese tío solo la dejara mas jodida de lo que ya esta.- me hervía la sangre de solo pensar en todas las cosas que ese desgraciado le había de haber hecho a mi niña, ya no tan inocente.
-. Sai, creo que vas atrasado de noticias, lo de Sasuke ya es pasado. Sakura…lo está intentando con alguien más.- palidecí al instante.
-. ¿Quién demo…?- mis neuronas hicieron click enseguida.
-. No puedo decírtelo. Solo déjala ¿Si? Ella quiere intentarlo.- la actitud altanera de Ino pareció desaparecer y casi que me rogaba.
-. No…ella- no podía ser…ese maldito. -. ¿Esta ella saliendo con Itachi?- le pregunté.
-. Sai yo no…-ella balbuceaba.
-. Ino dime si están saliendo o no.- estaba alterado.
-. Sai…-la rubia estaba nerviosa de decirme, sabía que era él solo quería que Yamanaka me lo confirmase.
-. ¡Ino!- le grité desesperado.
-. S…Sí.- balbuceo. Yo golpee el volante en un arranque de ira. Maldito bastardo oportunista. ¿No se había conformado con destruir mi infancia?
-. ¿Cuánto?- dije muerto de ira, Ino me miraba asustada. Me temblaban las manos.
-. Sai kun deberías…-la interrumpí.
-. ¡Pregunte cuanto!- volví a golpear el volante. Estaba descontrolado.
-. No es mucho, un par de días. Pero lo están intentando, ella está contenta…- la rubia parecía aterrorizada. -. Sai cálmate…- no se atrevía ni a tocarme. Yo temblaba incesantemente con los ojos inyectados en sangre.
que ayudarme…-dije en un susurro. la quiero- podía sentirme desmoronar por dentro. -. La amo como no te haces una idea…- busque un cigarro y lo encendí, realmente lo necesitaba. -. Tú no puedes dejar que ella se vaya con ese, él es un idiota y ella no le ama.- Ino deslizó su mano por la cajetilla y también tomó uno mientras yo me lamentaba. -. Ino estoy desecho.- le anuncié. De repente me sentía tan estúpido. a este pueblo en medio de la mierda por ella, a pedirle una segunda oportunidad y dispuesto a no irme sin ella, pero ahora…- Irme o quedarme. No sabía que debía o no hacer. Lloré con la cara sobre el volante ella fumada a mi par. -. ¡Joder Yamanaka tienes que ayudarme!- dije desesperado y frustrado.
Podía aguantar el hecho que Sakura se acostase con Sasuke, sabía que no era nada serio. Aquello era simplemente una forma de quererme dañarme. Reconosco que me ponía condenadamente celoso el saber que se la estaría follando a sus anchas, pero a Sasuke realmente no le veía como una amenaza, es decir ese imbécil solo era un chavalín que le gustaba meterse droga hasta en el culo y coger como un conejo. Él no era del tipo de mi pequeña, no era un hombre por el que ella me cambiaria, ni con el que podría olvidarme. Pero Itachi, sí lo era.
-. Voy a ayudarte.- me anunció. -. Pero será tu última oportunidad, si Sakura te bota de nuevo debes jurarme que la dejaras en paz y te irás para siempre de nuestras vidas.- ¿Podría ser que Ino si quisiese ayudarme después de todo? -. Además que tendrás que someterte a mis reglas.- asentí aunque no me hubiese gustado como sonó aquello. -. ¿Estás dispuesto a hacer lo que sea?- creo que acababa de pactar con el diablo.
Eran alrededor de las 9 de la noche cuando desperté. Podía oír a Ino Yamanaka revoloteando por todos lados y parloteando como una cotorra con el móvil. Me lavé la cara y me los dientes, hacía años que no iba a esa casa. Salí a buscar a Ino, debía llevarla a su casa.
-. Si ya le dije…quiero 130 de esos con cobertura de queso crema y glaseado comestible color dorado…-de verdad que Ino me exasperaba. -. No…no quiero los de crema inglesa…mire le dije 130 con queso crema y glaseado color dorado.- caminaba de un lado a otro. -. Los quiero el 31.- al final al colgado. -. ¡Oh ahí estas! Ya está todo cubierto solo nos falta repartir las invitaciones…-por alguna extraña razón parecía que Ino hablase más de una boda que de una fiesta. -. Mañana temprano debes pasar a buscarme a eso de las 11:00 am tenemos que ir a los de las mesas y las sillas.- Esta chica voy a terminar por matarla. -. Tendré las invitaciones para entonces y podremos repartirlas.-
-. Vale…-dije algo aburrido. -. ¿Te llevo a tu casa, entonces?-le pregunté. Alguien tocó la puerta. ¿Desde cuándo yo recibía visitas? -. ¿Tienes algo que decirme…?-
-. A mí ni me mires, esta no es mi casa.- me entornó los ojos y movió ese cabello rubio.
-. Abre tú…no quiero sorpresas.- ella se encogió de hombros y bajó las escaleras hasta la puerta principal murmurando algo como que no era mi sirvienta.
-. Oye tío no voy a gastarme toda esa pasta en el hotel, Lee decidió quedarse con Naruto en la misma habitación, así que no te va a quedar más remedio que reci…-era la voz de Kiba indudablemente. -. ¡Jopetas! No sabía que tenias compañía….- mi cara de asco no se hizo esperar.
-. Sai está arriba…-dijo Ino aburrida después de darle un vistazo largo al castaño, mismo que él también le dio sin el menor disimulo. Como diría Tenten aquí va a haber lío.
-. Vale preciosa…-le dijo embelesado. A ese cabrón siempre le fueron las rubias.
-. ¿Qué demonios quieres?- le pregunté desde arriba de la escalera.
-. Pues anda que yo venía a que me dejases quedarme pero no sabía que tenías algo en el horno.- Ino le miró indignada y yo solo sonreí en mi mente. Quisiera ella que yo la tuviera si quiera como opción. Al parecer Yamanaka quería aclarar el asunto, a lo que yo me le adelante.
-. Kiba te presento a Ino Yamanaka, la mejor amiga de Sakura.- él me miró boquiabierto y con el ceño fruncido. -. Y antes de que digas algo sobre que vengo tras Sakura y me la estoy montando con su mejor amiga, te aclaro que nuestra relación es meramente comercial. Ino va a ayudarme con el plan, así que espero le des una disculpa.- la rubia sonrió.
-. Menudo lío…- dijo con la mano detrás de la cabeza, relajando los músculos de la cara. -. ¿Creo que la he liado parda, que no? Un gusto Kiba Inozuka.- le extendió la mano la rubia que antes parecía disgustada, misma que le ha plantado un beso en la mejilla. Ya ven lo que es la gente.
-. Ino Yamanaka.- le dio una sonrisa. -. Tu eres veterinario ¿No es así?-
-. Bueno linda, parece que estas informada.- ¿Esto es enserio? ¿Desde cuándo soy yo la celestina?
-. Estaba por llevar a Ino a su casa, ya es un poco tarde.- le anuncié, él pareció entristecido.
-. Bueno…ya que has conducido desde ayer, podría si es que tu quieres y si a la hermosa señorita no le molesta llevarla a su casa.- hasta a mi me asqueo. ¿Hermosa señorita? No le había oído decir eso desde que íbamos en la primaria. Además esa jodida rubia de señorita tenia lo que yo buena persona, es decir nada.
-. Olvídalo no podrás tus manos en mi auto.- le advertí.
-. Oh vamos Saisuke…-jodida Ino ya hasta ella se sabía mi nombre completo. -. Deja que el señor veterinario te colabore un poco, debes pasar por mi mañana así que deberías dormir.- tan colaborativa me resultó la cabrona. -. Además…piensa que si Sakura llega a vernos será tu fin.- en eso la muy forra tenía razón.
-. De acuerdo.- escupí. -. Toma…-le arrojé las llaves. La verdad era que si me sentía muy cansado. Ino tomó su abrigo y salió antes que Kiba. Yo baje a tomar algo de té.
-. ¡Jo! Macho ¿viste esas tetas? Creo que me he enamorado…-
-. No me digas…-dije irónico. -. Os pido que si van a liar, no lo hagáis en mi auto. Págale una habitación al menos. Las llaves están bajo el tapete de la entrada. Tercer cuarto a la derecha subiendo.- le dije. -. Como me despiertes te capo…-entorné los ojos y me dispuse a subir, me estaba cagando de sueño.
En Nemuro para el año nuevo existe una antigua tradición de celebrar fiestas en fin de año. Las familias más poderosas y pudientes de la ciudad las celebran invitándose entre sí, asegurando pasar un rato ameno con los de su mismo círculo social donde una familia puede demostrar el poderío económico y el roce social que tiene. Ser una familia invitada o ser invitado a una se considera un honor y es una oferta que ninguna familia o persona rechazaría.
En los tiempos de mis padres, la familia de mi madre solía ser una de aquellas familias que ofrecía grandes fiestas, yo no recuerdo nada de ello porque para cuando nací mis padres se habían trasladado definitivamente a Tokio y, mi tío amargado y resentido hacia los Uchiha pasaba su tiempo entre Osaka y Tokio, viniendo a Nemuro y Sapporo solo cuando había alguna reunión urgente de la naviera. Sin embargo, desde que sabe mi nombre Ino Yamanaka sabe quiénes son mis padres, siendo que los Uchiha no eran ningunos muertos de hambre y los Shimura aquí son bastante conocidos. Así que valiéndonos de ello, ella ha decido organizar una de esas fiestas al mejor estilo de las que organizaba mi abuela y mi madre, de las cuales resulta que la rubia era fanática ya que tiene una exótica y secreta pasión por ser organizadora de eventos.
-. Yo no sabía ni que tuviera un escudo familiar.- escupí mientras Ino me exhibía la invitación al mentado evento.
-. Habrás de haberlo visto miles de veces tu tío suele llevarlo en algún lado siempre.- Kiba le miró anonadado desde el asiento del copiloto y yo igual. -. ¿Qué?- nos preguntó con descaro.
-. Eres una jodida acosadora.- le solté. -. No volveré a dormirme mientras estés en mi casa, me sacarías hasta la talla del calzado.-
-. Oh cariño todo cubierto, puedo decirte hasta la marca de los calzoncillos que te pones.- vale esto se está tornando peliagudo.
-. Estás enferma.- dije con asco de solo imaginarla hurgando entre mi ropa interior.
-. ¿Que…? Fuiste una opción romántica y lamento decirte que tu nada despreciable fidecomiso te hace jodidamente atractivo.- es oficial Ino Yamanaka es una acosadora. Kiba me miró confundido.
-. Así que eres una caza fortunas…interesante planteamiento.-conduje hasta la puerca tienda de banquetes.
-. Bah… uno tiene que saber con quién se mete cariño, además admite que eres un rarillo así que necesitaba estudiarte.- puse los ojos en blanco y la deje parloteando sola.
Llegamos al único centro comercial en este mugroso pueblo donde Ino iría a supervisar parte del menú, música, mantelería y de paso se aseguraría que estuviésemos vestidos de manera apropiada. Le he soltado un par de maldiciones y le he dicho que se me vestir solo por lo que me fui a comprar el mugroso traje dejando a un no tan afligido Kiba con ella, total ¿Qué tan difícil podría ser?
Realmente no era difícil, bueno vale que lo es ¿que si esmoquin o frac? ¡Odio esta mierda! ¡Nunca me he vestido como un puto pingüino! Después de discutir con la estúpida dependienta he acabado escogiendo el jodido esmoquin y me importa una mierda lo que Ino Yamanaka tenga que decir al respecto, no obstante lo peor fue cuando he recordado que la muy zorra tiene mi tarjeta de crédito. Hecho una fiera he salido después de gritarle unas cuantas cosas por el móvil. Al parecer el andar últimamente sobrio como que me puesto de genio terrible.
Pasé irritado, molesto y con ganas de regalarle a alguien unas buenas extensiones cortesía de ese pelo rubio Barbie de Ino Yamanaka y fue cuando vi aquello. Mi pequeña Sakura, tan hermosa y perfecta como siempre con el cabello rosado ensortijado hasta la barbilla. Enfundada en un vestido de lana azul cuello de tortuga, calentadores negros a la par que sus botas sin tacos y una americana de denim bebía su chocolate caliente suturado de malvaviscos. Tan inocente y apacible que me provocaba acercarme, le fotografié con mi teléfono escondido para que no me viese. Le veía más flaca aunque no por eso dejaba de parecerme tan linda y deseable, también se le veía triste, quizás algo cabizbaja. Quería acercarme, así posteriormente me abofetearan por ello y por arruinar una fiesta gigantesca, estaba decidido que lo haría. Ese fue mi propósito hasta que vi al imbécil de Itachi acercarse a su mesa con una taza de café y un esponjado muffin de chispas de chocolate. Ella le sonrió de esa manera, de aquella forma que solo lo hacía conmigo cuando tenía los ojos vendados y yo tomaba la identidad de otro. Él le toma de la mejilla y ella le mira embelesada, algo en mi pecho se empezó a quebrar, y se rompió definitivamente cuando ese puto le ha besado la punta de nariz y posteriormente la boca. Apreté la caja en mi bolsillo.
Me quiero morir.
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