hola hermosas, gracias por la paciencia y lamento la espera, empece clases y no me acostumbro a la rutina...espero que este capi sea de su agrado!:)


¿Por qué no?


Capítulo 18: Anything but innocent and saint

CLAIRE POV

Tener una mujer alrededor con la cual hablar de cosas de mujeres, o cosas que simplemente no puedes contarle a tu padre o a tu sobre protector hermano, ha sido para mi, lo mejor que ha podido pasarme desde que mamá murió.

Bella ha sido para mi más que una amiga, ha sido mi hermana, la que me ha aconsejado y ha guardado secretos por mi, o simplemente escucharme cuando tengo alguna duda.

Se que tengo a Emily, y la conozco desde hace bastante, pero es…diferente. A Emily le puedo contar cosas pero no las mismas cosas que a Bella, porque la relación es..diferente. Emily fácilmente me puede llevar unos 4 años, Bella es casi de mi edad, 1 año más grande que yo, pero nuestra cercanía de edad es…muchísimo mejor.

Las cosas con Quil se estaban poniendo muy serias, muy rápido y eso me estaba poniendo nerviosa, porque sentía vértigo, me sentía que estaba corriendo cuando no había ninguna prisa. Por eso agradecí tanto que Bella me haya dejado compartir mis miedos con sus amigas, eran chicas estupendas, y me alegraba que formaran parte de la manada. Aunque si era un poco incómodo saber la intimidad de tu hermano, ese podría ser el contra de ser tan cercana a la novia de tu hermano.

Estaba en mi casa, acostaba en mi cama, con la música a un volumen bajo, Paul estaba en su habitación durmiendo o haciendo quien sabe qué. Quil estaba (hasta donde yo sabía) o en su casa, o de guardia. Aún era temprano, no era medio día todavía y ya me sentía ahogada. La reunión con las chicas había sido hacía una semana exactamente, y yo no había podido ver a Quil, pues él estaba o en las rondas con la manada, o durmiendo, o estudiando para exámenes finales. Decidí aparecer en su casa, no podía seguir así.

Toqué la puerta de la habitación de mi hermano y le avisé que iba a salir, mi padre estaba trabajando, por lo que o me cuidaba yo, o ponía a mi hermano de niñero (que en realidad nunca me cuidaba, salía con algunas chicas, o se quedaba a mi lado molestando mientras veía tv), era bueno ver que había cambiado.

Paul respondió con un –De acuerdo, ve con cuidado- y me fui a pie. No era muy lejos, aunque tampoco era tan cerca. Unos 15 minutos caminando, pero me harían falta esos minutos al aire libre.

Por el camino me conseguí a varias personas que sabía estaban en el grado de Quil, y me encontré a algunos de la manada que estaban terminando o yendo a hacer sus rondas, a todos les dije que estaba bien y que sólo caminaba un poco para tomar aire pues estaba aburrida en mi casa.

La madre de Quil me recibió con un abrazo, dando la casualidad que estaba con el viejo Quil Ateara.

-¿Está Quil?-El viejo Ateara me observó con una sonrisa burlona, como si pudiera saber lo que pasaba por mi mente. Estos ancianos de la tribu, erizan mis cabellos, son tan…perturbantes cuando te miran como si supieran tus pecados más horribles.

-No cariño, está haciendo sus rondas. ¿Quieres esperarlo?- su sonrisa cordial era una invitación difícil de declinar, pero había salido de mi casa porque estaba ahogada y no esperaría dentro de otra.

-No gracias. Cuando llegue, avísale que estaré en la playa-Ella asintió y con un gesto de la mano me despedí del abuelo de mi novio.

Cuando estaba caminando para la playa me recorrió un escalofrío. Realmente, los ancianos de la tribu hacen que me replantee las leyendas. Como Billy, todos saben que es uno de los más sabios, pero los más cercanos creemos que esa sabiduría viene de algo más…místico.

Cuando llegué a la playa me senté en la orilla de playa, quitándome las sandalias y permitiendo que las pequeñas olas mojaran mis pies, dejando que el frío distrajera un poco mi mente de todas mis dudas y mis inseguridades.

Jared pasó por la playa, corriendo al bosque, no había escuchado ningún aullido, por lo que seguro iba tarde. Lo saludé desde lejos y volví mi atención a la nada que se extendía más allá del horizonte visible de la playa.

En ocasiones como éstas, es en las que deseo tener un súper poder como teletransportarme, o correr a la velocidad de la luz, para así poder recorrer la inmensidad del mar. Recuerdo que de pequeña, siempre me encantaba venir con mi madre a la playa y escuchar historias mientras miraba el mar, y me imaginaba a las personas de la historia en un lugar como éste. En la paz de la arena, en la paz de la playa. Suspiré nuevamente, realmente extrañaba a mi madre. Y hay cosas que un hermano, o una chica a la que quieras como tu hermana, no pueden hacer para suplantar a una madre, son cosas que simplemente se pierden cuando la persona se pierde.

Limpié las lágrimas que se deslizaron sin consentimiento por mis mejillas y abracé mis piernas. Cuando las lágrimas fueron más de las que podía limpiar, dejé que corrieran. Eran lágrimas furtivas, lágrimas de un dolor que a pesar de haber sido curado, en algunas ocasiones se hace presente y te toma por sorpresa. Son lágrimas que luego que son derramadas hacen que me sienta mejor.

Las lágrimas se secaron, y me permití reír, era liberador tener unos minutos a solas para permitirme extrañar a mi madre, sin que nadie me dijera que estaba bien llorar, sin que nadie me dijera que sonriera, en fin era liberador tener mis propias dudas y no tener a nadie alrededor de quien esconderlas porque simplemente son mis dudas y las quiero mantener para mí y para la persona que me las puede responder.

El día estaba bastante cálido para estar en la península de Olympic, donde llueve más días de los que hace sol. Tenía muchas ganas de entrar al agua, pero no me había puesto el traje de baño debajo de la ropa, así que solo me adentré al agua hasta que el nivel de la misma me llegaba por los muslos, un poco más abajo del short que me había puesto.

De pequeña, aún después de que mamá murió, papá siempre me traía algún día a la semana para que jugara en la playa, a recoger piedras verdes, rojas, amarillas, de todos los colores, se metía al agua conmigo, estuviera cálida o estuviera helada. Era una niña inquieta. Más de una vez me dijo que parecía una sirena, y que jamás había visto a una persona que le gustara tanto el mar como a mí. Había perdido la costumbre de bajar sola a la playa cuando entré en la secundaria, cuando mis gustos comenzaron a cambiar, cuando las muñecas fueron reemplazadas por sujetadores, y pinturas de uña y maquillaje y revistas con chicos.

Tenía dos camisas, a pesar del clima, una camisa de tirantes blancas y por arriba una rosada, ninguna se transparentaba, pero me gustaba el color que adquiría la camisa rosada, dándole un color extraño.

Me quité la camisa rosada y la dejé al lado de mis sandalias, y me sumergí en el agua. Estaba un poco fría, había perdido la insensibilidad al agua de las playas de first beach. Dejé que mi cabello rubio ondulara por el agua a medida que nadaba, más y más y más lejos de la costa.

Cuando salí del agua, me di cuenta que había llegado más lejos de lo que me proponía. No había corriente, no había viento, no había ningún tercer factor que aletargara o alterara el ritmo suave de las olas naturales de la playa.

De lejos observé a un chico moreno acercarse a mis cosas, no veía muy bien de lejos, y desde la distancia en la que estaba tampoco es que pudiera delatar quien estaba acercándose a mi ropa.

Nadé rápido a la orilla y con un suspiro de alivio noté que era Quil, y para mi fortuna traía una toalla con él. Bendito sea.

Pero no estaba contento. Su ceño fruncido al igual que sus labios delataban que no estaba contento , bien sea conmigo o con alguien más.

-¿Te importaría decirme qué hacías tan lejos?-Si, estaba molesto conmigo.

Fruncí el ceño-Estaba simplemente nadando, me provocó-respondí defensiva.

Él suspiró pesadamente pasando la toalla por mis hombros. –Claire, el agua está helada. Tienes los labios azules-me encogí de hombros, la temperatura del agua no me afecto, estaba pensando en otras cosas.

-Sólo nadaba un rato. No me iba a quedar toda la tarde en el agua-resistí el impulso de rodar los ojos porque quizás eso lo enfadaría más, y…realmente necesitaba sacar de mi sistema todo el asunto de "nuestra relación va muy rápido y me asusta".

Nos sentamos en la arena donde había dejado mi ropa, él pasó su brazo derecho por encima de mis hombros, para supuse calentarme con su temperatura corporal. Había extrañado estar con él. Recosté mi cabeza en su hombro

-Mi madre me dijo que fuiste a buscarme a mi casa-asentí levantando la cabeza para mirarlo a los ojos.-¿Quieres hablar de algo?

No sabía cómo decirle, pero necesitaba sacarlo, él me entendería.- El otro día nosotros fuimos un poco rápido. Pasamos de un inocente beso a algo más, y de no ser porque Bella llamó a la puerta, hubiéramos terminado haciendo el amor- me daba un poco de vergüenza hablarlo. Él asintió instándome a que continuara.-El punto es…que pienso que vamos muy rápido, y realmente no hay tanta prisa. ¿entiendes?-Él asintió.

-Lo siento. No era mi intención presionarte de ninguna manera. Pero eres hermosa, tanto física como interiormente, y tienes una personalidad atrayente, fuerte, atractiva y me dejé llevar por el momento.-Bueno, si me iba a elogiar tanto, mejor le decía todos los días que me sentía insegura. –Te amo Claire y no quiero que pienses que tengo alguna prisa por meterme en tus pantalones y después salir corriendo. Y sé que tu hermano me va a matar cuando oiga esto, pero sé que todo lo haremos a su debido tiempo.

Yo le sonreí, era la primera vez que me decía con tantas palabras que me amaba, yo lo quería mucho.- Gracias por entenderme-le di lo que en un principio sería un casto beso, pero él lo convirtió en algo más profundo. Bueno, supongo que eso me pasaba por haber empezado yo a profundizar nuestros besos el otro día-y también te amo-él rió y me dio otro beso.

No nos quedamos mucho tiempo en la playa, pues el tiempo empezaba a enfriarse y yo estaba empapada. Así que contra todas mis quejas, Quil me subió a su espalda y a paso rápido me llevó a mi casa.

Paul había salido y había dejado una nota en la nevera, diciendo que estaría en casa de Bella y que no lo esperáramos.

-Tu hermano va a patear mi trasero cuando sepa de nuestra conversación.-me dijo Quil acercándose a mi. Yo reí y me alejé un paso.

-Es bueno que te cures rápido.-le di un beso como el que él me dio en la playa y me fui a bañar. Tal vez me parecía que íbamos un poco rápido, y me diera miedo, pero definitivamente ni él ni yo éramos dos santos, teníamos nuestros pecados lujuriosos y no pasaría mucho tiempo hasta que sucumbiéramos ante el deseo que ambos sentíamos.

Tal vez, yo estaba pensando muchos las cosas, pero definitivamente habría más de esa sesión que tuvimos el otro día, antes de que Bella apareciera en casa. Y me alegraba que hubiera aparecido, porque de lo contrario, quizás hubiera terminado haciendo algo apresurado de lo que me hubiese arrepentido por no haber esperado un poco más.


Como ven Claire es mas abierta que Bella, y meno santa que ella, supongo que puede deberse a vivir con dos hombress en casa y sin casi nadd de influencia femenina... :)

llore escribiendo el cpapi, mi papa murio hace 3 añoas asi que lo que siente Claire es lo que aveces siento yo... +

nos leemos pronto

Paty4Hale

5/10/13