Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y/o los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en su TOTALIDAD.

Notas del autor: Realmente esto iba a publicarlo ayer como un regalo de San Valentin, pero mi proyecto de investigación me tiene la vida hecha trizas. Sobre decir que han pasado a penas las festividades. El alcohol me ha pasado factura y termine haciendo gala de mi ya conocida denominación del año 2013 como el año de la promiscuidad y a alguien que inspira a Sai en otro de mis fanfics no le ha caído en gracia la noticia. Sobretodo que se ha comido el chisme completo de mi borrachera hablando francés, con vomitó y comportamientos lascivos. En fin, después de mis solitario San Valentin en el que casi cometo otra de mis idioteses romanticas les traigo este capítulo seudo porno. Bastante cargado de lemmon, y limes, donde por fin mis dos protagonistas podrán sincerarse, donde veremos por primera vez un lemmon desde el Sai P.O.V para todas las que me lo llamaron maniaco sexual jajajajaja. Gracias por sus amados reviews, y a todos aquellos que me han agregado a sus alerts, favorite author y favorite story de verdad que me honra muchísimo. Sin más preámbulos, disfruten la lectura.


A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,

A pesar de todo seamos lo que seamos,

Siempre seremos los mejores amigos cariño.

Te amo.


Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.

XLI

A Thousand Years.

Nara suri

Verla allí me complacía de sobremanera, saberla mía sin duda alguna era una de las mejores sensaciones del universo. Bebí el tercer vaso de Coca-Cola a la par que comía la sexta rebanada de Pizza Cuatro Quesos, esa que sabía era su favorita y por eso había pedido. No había comido nada en todo el día. Ella solo picoteaba su pedazo algo nerviosa mientras jugaba a chuparse el labio inferior, las ganas de besarla me embargaron enseguida.

-. Ahora si dime ¿De que querías hablar cariño?- le pregunté con dulzura.

-. Supongo que de todo esto. Hay cosas que debemos sentarnos a hablar, ya sabéis...- se sonrojó como una escolar y eso me complacía. Hacia tiempo que no le proporcionaba estos rubores, ella solo solía tenerlos cuando yo le vendaba los ojos y me trasformaba en Lonely Boy.

-. ¿De nuestra boda?- pregunté con una sonrisa de victoria en la cara. Pude imaginármela entrando del brazo de su padre a la iglesia y a mí esperándola.

-. De eso...-dijo en un susurro. -. Y de... nosotros.-

-. En cuanto a nuestro matrimonio cariño, podemos hablar con tus padres cuando quieras. Mañana mismo si así lo deseas mi amor.- con Sakura era tan fácil ser cursi. -. Por mi tío no hay problema, cuando le conté mis planes estuvo de acuerdo, tu padre y él son grandes amigos. Ademas piensa que casarme me ayudaría a sentar cabeza y dejarme de niñadas. Y sí no fuese así sería igual porque yo tengo la habilitación ya para casarme- Nunca me había encantado tanto tener mas de 18 años.

-. Me...me preguntaba si tendrías una fecha.- sabía que algo le inquietaba.

-. No realmente, mi único plan era que aceptaras.- me encogí de hombros. -. ¿Quieres mas Coca-cola?- le pregunté al ver la mitad de su vaso vacío, ella negó enseguida con la cabeza.

-. Yo...- traba de buscar las palabras. -. Yo he aceptado tu propuesta pero, me gustaría que no fuese tan pronto.- se mordió el labio y empezó a buscar alguna señal de enojo en mi cara.

-. Cuando tu lo quieras estará bien para mi.- le di una sonrisa y me levante a fregar mi plato. -. Pero si me gustaría formalizar, al menos que tus padres conozcan que tenemos una relación.- Sakura dejó caer el vaso fuerte sobre la mesa. -. No quiero medias tintas esta vez, no quiero ocultar nada.-

-. Sai...-cerré los ojos buscando calmarme, sabía perfectamente que iba a decirme. -. Yo no creo que sea el momento para ello.- casi quiebro el vaso muerto de ira. -. No...no te enfades es solo que...bueno no hemos tenido una relación "convencional" en el sentido estricto. Ademas que para mis padres yo salgo con tu primo.-chasquee la lengua con fastidio. Ese puto.

-. Vale.- dije con disgusto.

¿Porque demonios Itachi tenía que arrebatarme todo lo que siempre he querido? Primero fueron mis padres, quienes murieron a causa de su estúpida amistad con ese terrorista hijo de puta que se inmoló contra el edificio. Después a mi pequeña Sakura quien cayó en sus garras y él se aprovecho de ello para tenerla, y ahora que la recupero y quiero hacer las cosas por el derecho su inmunda presencia retrasa el obtener el lugar que me corresponde.

-. ¿Estas molesto?- preguntó ella con timidez trayendo su plato y vaso.

-. No has comido nada, deberías comer un poco mas.- no quería hablar del tema. Le quite el plato con suavidad de las manos y me puse a lavarlo con tal de no tener que verla a la cara.

-. Sai...-

-. De verdad deberías comer un poco mas, casi que no has comido nada.-

-. Sai...-

-. Sakura, enserio come un poco mas.-

-. Saisuke...- dejé los platos secándose y voltee a verla. -. ¿Estas molesto no es así?- nos mirábamos frente a frente. Nada estaba oculto para mi pequeña sirenita de cabellos rosados.

-. No.- dije seco. -. Solo...- mi depredador interior la acorralo entre el lavaplatos y mi cuerpo. -. Me pone condenadamente celoso saber que es ese imbécil quien es tu novio oficial cuando soy yo quien quería hacer las cosas por el derecho.- Quería besarle y hacerla entender mis frustración.

-. Sai yo...-

-. Se que tienes razón y que este no es el momento de aparecer en el panorama, sobretodo si voy a llegar de la nada a comunicarle a tus padres que nos casaremos y que lamentablemente ese imbécil y yo somos familia. Tu aun eres menor y necesitas el permiso de tus padres para casarte.-Podía aspirar su aliento cálido. Las 16 primaveras de mi pequeña lamentablemente no ayudaban a nuestro matrimonio. Si ella tuviera al menos 18 podríamos casarnos sin problemas, pese a no ser mayores de edad. -. Pero te amo mas que a cualquier maldita cosa en este mundo. Quiero pasar todo lo que me quede de vida a tu lado.- Rocé sus labios con cada palabra y ella parecía como si fuese a derretirse.

-. Y ese asqueroso que te embauco para enrollarse contigo y hacerme rabiar me lo esta haciendo postergar.-

Sakura olía a primavera, a cerezos y vainilla. Su boca era putamente adictiva y su lengua un placer demasiado exquisito para salir bien parado. Ella me enredó las manos en el pelo y mi depredador interior la puso sobre el lavaplatos sin dejar de besarle, mi pequeña me rodeó la cadera con sus piernas cubiertas por calzas negras. Me volví loco besándola, sacando en ese contacto tan adictivo toda mi rabia y mi pasión por ella, necesitaba tenerla, tumbarla a mi lado, hacerle el amor de maneras inimaginables. Algo en mis pantalones por supuesto empezó a arder y palpitar como diciendo presente, pero en mi interior sabía que debía parar, esto no era lo mejor en estos momentos.

-. Lo...lo siento.- le dije agitado recuperando mis papeles. -. Se me ha ido la olla.- le di un casto beso en la frente. -. Soy un puto bruto.-

-. Sai...esto...yo.- la interrumpí.

-. ¿Quieres que te lleve a tu casa?-

-. Pues...- ella se mordió el labio aun apoyada en el lavaplatos. -. He dicho en casa que me quedaría donde Ino- ¿Porque me haces esto Dios? Justo cuando quiero ir despacio, justo cuando ir lento.

-. Sakura creo que es peligroso que te quedes aquí.- le miré buscando alguna señal en su cara.

-. Vale, supongo que nos veremos mañana y me iré a casa de Ino de verdad.-

-. Mi amor, yo...joder Sakura te quiero...-ella me interrumpió.

-. ¿Coger?- acotó mi pequeña en una pregunta.

-. No.- le dije tajantemente. -. Quiero hacerte el amor, pero siento que aun es muy pronto para ello.-

-. Ya veo...- ella buscó su móvil. Al parecer era nuevo no se lo conocía.

-. No, cuelga.- le dije la chica de ojos verdes me hizo caso. -. Quédate.- le rogué.

-. ¿Podrías definir que quieres Saisuke?- me dijo la chica de los ojos verdes con un deje de molestia.

-. Quiero que te quedes.- le dije por fin. -. Puedes quedarte en el cuarto principal y yo dormiré en el otro cuarto, para evitar tentaciones inoportunas.-

-. No quiero incomodarte.- odiaba esa faceta irónica de mi Sakura.

-. De ninguna manera lo haces.- le di una sonrisa y bese su mano como un caballero. -. De hecho mataría por dormir a tu lado pero no me fío.- fui a la mesa a recoger el par de pedazos de pizza que quedaban allí. -. ¿Segura que no quieres comer mas?-

-. ¿No te fías de mi?- ignoro mi pregunta sobre la comida por lo que procedí a guardarla. -. No soy tampoco una ninfómana de lo peor.-

-. No, no me fío de mi mismo.- le aclaré. -. Tengo demasiadas ganas de quitarte la ropa para tu propia seguridad.- limpié la mesa enseguida a la par que le hablaba. -. Te deseo Sakura, te deseo mas de lo que imaginas.- empecé a meter las sillas, odio de sobremanera el desorden.

-. Ya...entonces esperaremos como las parejas convencionales.- le tomé de la mano y la guié hacia el sillón de la sala. -. Hasta la boda.-

-. No tengo problema con eso, si así lo quieres.- me encogí de hombros ya sentado en el mueble. -. De momento mi prioridad es aclarar nuestras cosas.- Sakura se acurrucó en mi regazo cuando la llamé. -. Nos hemos hecho mucho daño cariño, el sexo solo empeoraría las cosas.-

-. Sabes es algo irónico que seas tu quien este evadiendo el contacto sexual, siempre has sido de los dos el mas libidinoso.- me estaba provocando. Lo sabía porque me mordisqueaba el lóbulo de la oreja derecha mientras lo hacia.

-. Cariño yo vivo empalmado cuando estoy cerca tuyo, no me provoques.- le di unas pequeñas palmadas en el dorso de su muslo. -. Sakura para de verdad.- ella se apegó mas a mi costado mi mano se deslizó por inercia hacía ese culito respingón que se gasta que ni con todo y que la veía tan delgada se le había perdido.

-. Pero si yo no te estoy haciendo nada.- me dijo con malicia pasando su manita derecha por mi torso mientras me dejaba manosearle el trasero a mi antojo. -. Eres tu quien me esta metiendo mano.- iba a dejar de hacerlo pero ella me ha parado. -. Ahora no te las vengas a dar de santito, cariño.- ¿En que momento mi inocente Sakura había pasado de pequeña criatura a esta mujer fatal tan desinhibida?

-. No me hagas hacer cosas de las que yo me puedo arrepentir.- le pedí. -. Quiero...- mi amada no me dejaba hablar ni pensar con claridad dado que empezó a besarme con premura. Ahora yo ni siquiera tenia una sola mano sino las dos bajo la falda de su jardinera tocando su trasero sin miramientos. -. Mi amor de verdad yo...- Tenía la mente turbada.

-. Shhhh...-me decía ella. -. Podemos ducharnos y lo hablamos.- mi autocontrol estaba llegando al límite.

-. Cariño si ahora quiero comerte entera y aun estas vestida ¿Te puedes imaginar el desastre que sería verte sin ropa?- saqué mis manos de debajo de su falda poniéndolas en su espalda ahora que mi pequeña estaba encima de mis piernas a horcajadas.

-. Puedo ponerme una toalla como en los termales.- me tenia los brazos en el cuello besándome con pasión. -. Prometo controlarte.- me rogó. -. Ademas te ayudara a dormir- rozó su naricita perfecta cariñosamente con la mía. Por supuesto no pude negarme a esos ojitos verdes. -. Ino ha dicho que pareces un zombie.-

Oh Saisuke Shimura estarás eternamente jodido, debías de haber puesto el agua la bañera helada en vez de caliente. Sí, ahí estaba yo empalmado y listo, cuando ella ni siquiera había entrado al baño. Joder Sai eres un puto guarro, simplemente debía pensar en Naruto depilándose las piernas, y eso hubiese funcionaba si no fuera porque mi pequeña Sakura había entrado en ese momento al baño envuelta en esa cortita toalla dejándome ver esas piernas largas.

-. ¿Puedo?- me preguntó apoyada en el borde de la bañara donde podía ver que yo estaba tieso.

-. Te dije que era una mala idea.- me encogí de hombros.

-. Eso no importa.- dijo ella acomodándose entre mis piernas y apoyándose en mi pecho dejando que mi erección le quemé en la espalda. ¿Podría haber mayor tortura?

Sakura tomó de esos estúpidos frascos con los que Ino Yamanaka había decorado cada rincón de la casa, argumentando que los espacios necesitaban un toque femenino. Vació un poco del liquido en el agua y lo revolvió con su manita infantil hasta formar la espuma. Luego mi pequeña cerró esos hermosos ojos que solo ella tiene y suspiró feliz sobre mi pecho, mismo que se me hinchaba de orgullo al saber que la Haruno sería mi esposa dentro de muy poco.

-. Ino me lo ha contado todo.- ella me besó el esternón de manera tierna aun acurrucada. -. Me refiero a lo de la fiesta y el complot.-

-. Menuda bocazas.- le dije en forma de broma.

-. Eres un exagerado, no debiste montar una fiesta así solo para poder hablar conmigo.-

-. Tu no me has dejado otra opción.- me encogí de hombros. -. No querías verme Sakura, me tocó encerrarte en un baño por las malas para que me escucharas.- su naricita me acariciaba el pecho de manera cariñosa.

-. Vale, se que fui una cabezota. Debía haberte escuchado desde el principio.-

-. Yo fui un idiota, un cabezota y un mentiroso, así que los dos tenemos algo de culpa.- le besé la frente relajándome un poco. -. Siempre te he amado Sakura, desde que tu no eras mas que una niña-

-. Y yo siempre te he amado, te llamases como te llamases. Lo hacía desde que eras Lonely boy y solo hablábamos por teléfono.- la pelirosa se abrazó a mi cariño.

-. Lamento haberte dañado, mi intención nunca fue mentirte.- le pasé la mano húmeda por la carita mojándosela un poco.

-. ¿Porque nunca me dijiste quien eras?- me preguntó recostada sobre mí.

-. La verdad es que si te dije quien era, al principio cuando recién te agregue al msn.- le expliqué. -. Supongo que lo olvidaste, fue hace muchísimos años. Tu le diste su correo a un chico en una cafetería aquí en Nemuro estabas con Ino.-

-. Yo no recuerdo nunca haber hecho aquello.-

-. Si lo hiciste, bueno Ino lo hizo. Quien les pidió el correo fue Shin. Yo no me atreví a acercarme, eras tan hermosa. Tenías un vestido color verde y bebías una malteada de fresa con chispas de chocolate.-

-. ¿Hace cuantos años fue eso? No he bebido un batido de esos en años, mi madre me los prohibió.- se ruborizó un poco. -. Yo solía ser un poquito...gor...de huesos grandes.- no pude evitar reírme. -. Es enserio, no te rías.- me riñó. -. Esa es la fuente de muchas de mis inseguridades, mi primo solía decirme que parecía una ballena.-

-. Lo se, conozco a tu primo hace años. Eso fue lo que dijo cuando entramos a la cafetería y las vio, y estabas un poquitín mas rellenita que ahora.- le bromee.

-. O sea que tu... ¿Tu me viste cuando parecía la prima de Shamu la Orca?- preguntó.

-. No es para tanto, a mi me parecías encantadora.- le besé el hombro.

-. Me voy a morir.- susurró.

-. No digas tonterías.- la estreché en mi pecho. -. Te veías hermosa. En esa cafetería me enamore de ti.-

-. ¿Te hiciste otro tatuaje?- me preguntó mirando hacía mis costado derecho.

-. Sí- dije suavemente. -. ¿Quieres verlo bien?- ella asintió y se dio vuelta para ver mis costado. Apenas lo vio se llevó las manos a la boca y se sonrojó violentamente. Mis ojos en cambió se posaron en sus pechitos diminutos cuyos pezones se marcaban en la toalla.

-. ¿Porque te hiciste eso?- me preguntó.

-. Porque te quería tenerte en mi cuerpo, me lo hice cuando caíste en coma.- le expliqué. -. ¿No te gusta?-le pregunté.

-. Sí, es solo que estará allí para toda la vida.- dijo tocando el Kanji sobre mi piel.

-. Como mi amor por ti.- le aclaré. -. Voy a amarte toda la vida, hasta que mi corazón deje de latir.- la besé de manera cariñosa.

-. Te amo.- me dijo ella después del beso.

-. Te amo.- le dije de vuelta. -. Me lo hice a este lado como tu cicatriz de las costillas- Sakura apretó mas la toalla contra su cuerpo tensándose.

-. Te... ¿Te importan las cicatrices?- me preguntó nerviosa.

-. No.- le dije enseguida. -. No me importan en lo mas mínimo. Ellas son tan perfectas como tu, y cuando te sientas segura puedes compartirlas conmigo.- le sonreí. -. Yo solía contar tus lunares mientras dormías-

-. ¿Que?- dijo sonrojada.

-. Tienes 76.- le dije. -. Oh bueno tenias, la ultima vez que los conté.-

-. ¡Sai!- me gritó.

-. ¿Te molestan tus cicatrices?- le pregunté mientras ella se acurrucaba de nuevo a mi regazo.-. Sí, bastante. Los médicos dicen que desaparecerán con el tiempo. De hecho se han reducido un poco pero son algo grandes.- Sakura se mordía el labio. -. Me avergonzaría mucho de que la vieses, me imagino que debe ser desagradable para ti.- hablaba como una niña pequeña. -. Así que si terminamos liados por favor hazlo con la luz apagada.-

-. Para nada.- le aclaré. -. Serán hermosas, como todas las cosas que hay en tu cuerpo.- acaricié su cuello.

-. Pero tu...tu has estado con mujeres preciosas, de cuerpos increíbles.- dijo tímidamente. -. Mira a Temari, es jodidamente preciosa. Su cuerpo es perfecto, sin imperfecciones ni queloides.-

-. Eso no me importa, a mi me gusta tu cuerpo. Gorda, flaca o con cicatrices. Para mi tu eres el sinónimo de perfección Sakura.-

-. Me avergüenzan-

-. ¿Te daba pena que los otros tíos las vieran?- la pregunta no pudo evitar salir y yo quise morderme la lengua.

-. Pues...no...yo- era un pregunta incomoda. -. No me importaba lo que pensasen, a ellos no quería gustarles solo quería que me hicieran olvidarme un rato de ti.- la tome entre mis brazos y busque besarla.

-. No sabes cuanto me odio por haberte arrojado a sus brazos, de solo imaginarte en los brazos de otro me pone de nervios.-

-. Sai yo...se que mi expediente no esta tan limpio como quisiese, pero hice cosas terribles antes. Cosas que creo tienes que saberlo, si vamos a casarnos.- aquí íbamos. -. Yo...estuve con tu primo, estuve con Sasuke- La ira me golpeó en seguida, pero no por sorpresa. Sabía que ellos habían sido amantes. -. Varias veces.- mi cara era para morirse. -. Él y yo...hicimos muchas cosas.- por favor no me las digas. -. Estuve en un trío con el y otra una mujer también.- Ese cabrón de Sasuke lo voy a matar, por enrollar a mi inocente ángel en sus asquerosas sesiones de sexo. -. Así que...espero que esto no...-

-. No pasa nada.- respire hondo antes de decirlo. -. No tengo derecho a juzgarte.- le aclaré. -. Yo no puedo cambiar lo que haya pasado, como tu no puedes cambiar quien yo fui antes de conocerte.- hice una pequeña pausa. -. Lo que no le quita el hecho de que me ponga condenadamente celoso- ya arreglare yo cuentas con el maricón de mi primo. -. ¿Algún otro pariente?-

-. No.- me dijo ella.

-. Itachi y tu...nunca.-

-. No.- me aclaró. -. No pasó nada de eso.-

-. Gracias a Dios...-

-. ¿Me habrías dejado?- me preguntó mirándome a los ojos.

-. No, pero no me habría encantado la idea.-

-. Y tu... ¿Te acostaste con alguien...?-

-. No.- le dije.

-. Como...desde octubre tu no...-

-. Aja...- le dije con fastidio. -. Nada de nada-

-. ¿Y lo intentaste?-

-. Pues...solo una vez. Realmente no lo busque yo...estaba borracho y estaba con...-

-. Temari.- me dijo ella con desgana.

-. Sí pero...es que a mi...- tome aire, esto no es fácil de admitir para ningún hombre. -. No se me paró- dije casi en un susurro.

-. ¿Que?-

-. Lo que oíste, no lo voy a repetir.-

-. No se te...-

-. No- le dije. -. No pude tener una erección- dije con los dientes apretados.

-. Entonces ¿Como hiciste estos...?- ni la deje terminar.

-. Matarme a pajas, no tenía mas opción.- le dije en mal chiste.

-. ¡Sai!- me gritó.

-. ¿Que? Es la verdad.- le dije riéndome. -. Aun que bueno, para ser sincero pasaba mas de la mitad del tiempo borracho.- acaricie sus cortos mechones. -. En las mañanas iba a clase y apenas venía me ponía beber.- le bese la oreja.

-. Realmente nos hicimos muchísimo daño.- musitó ella. -. No me gusta que bebas.- se abrazó a mi pecho con devoción.

-. Prometo no hacerlo mas, si así lo quieres.- besé su frente. -. Ven aquí.- la acuné contra mí aunque la erección me estuviese quemando de sentirla tan cerca.

-. Yo también busqué alivio en los vicios.- mi corazón se partió en dos al oír aquello.

-. ¿Bebías?- la sola idea de imaginármela borracha como una cuba me sobrecogía.

-. Sí.- dijo ella avergonzada. -. No mucho pero si lo hacía, fumaba también yo... y me drogaba.- admitió abrazada a mi pecho donde mi corazón se rompía en millones de fragmentos.

Mi pequeña lloró desconsolada sobre mi pecho a lo que yo le abrace fuerte buscando darle consuelo. No podía concebir que mi hermosa niña hubiese estado esnifando papeletas o hasta arriba de pastillas. La sola idea me volvía loco, y ni siquiera podía imaginarla chutándose heroína porque la piel se me ponía de gallina. Ironías de la vida que mi mejor amigo y mi chica estuvieron marcados con el mismo mal. Tomé su carita angelical entre mis manos y la hice mirarme mientras ella estaba arrodillada entre mis piernas. Sus ojos verdes tan hermosos como el jade me miraron llenos de lagrimas y arrepentimiento.

-. Dime por favor que nunca te inyectaste.- le pedí consternado. -. Sakura...- le llamé.

-. No...yo no lo hice.- suspiré aliviado y bese su naricita. -. Solo me ponía hasta arriba de coca un par de veces a la semana y fumaba hierba.- ella lloraba pero yo seguí besándola aliviado.

-. Oh cariño...perdóname.- le pedí. Besé sus labios rosados, mientras ella cerraba esos ojos llorosos. -. Perdóname por haber sido un imbécil.- le limpié las lagrimas.

-. No, yo fui una idiota.- me dijo. -. Perdóname tu a mí.- me pidió. -. Te juro que jamás volveré a hacer algo como aquello.- me decía. -. Estoy limpia desde que llegué aquí y no pienso volver a consumir.-

-. No lo harás mi amor.- Le dije. -. Ven aquí preciosa.- acto seguido la bese.

Surqué su boca con dulzura disfrutando de ella sin premuras, tenía toda la vida para besarla. Rocé mi nariz cariñosamente con la suya, por lo ojos cerrados de mi pequeña bajaban algunas lagrimas rebeldes mientras me echaba los brazos al cuello. Mi lengua se abrió paso entre sus labios pidiendo permiso que ella dio sin prisa, me sentía tan feliz y completo. Inevitablemente partes de mi cuerpo que se habían dormido ante las lagrimas y el drama despertaron de nuevo, mis hormonas entre algunas de esas. Acaricié sus piernas mas allá de lo que la toalla dejaba ver y ella se derritió en mi brazos cuando mi besos bajaron a su cuello.
El ambiente estaba caliente y claramente no era el vapor del agua, toquetee su trasero y deje su sexo descubierto a mi vista subiéndole esa toalla que cubría su desnudes, que mi pequeña no quería soltar.

-. Quítate eso.- tomé sus manitas y besé sus muñecas haciendo que la molesta prenda cayese. Sakura se apegó a mi cuerpo arrodillada sobre la bañera dejándome seguir con mi faena de besarle ese cuello cremoso. Dejé de hacerlo al poco rato para admirar su cuerpo desnudo.

Mi pequeñita estaba delgada, demasiado para mi gusto, tanto que se le marcaban las costillas en los costados. Sus pechos que siempre había sido pequeños eran ahora diminutos, como una estudiante de escuela media con lo pezoncitos erectos que se me antojaban rosaditos. Su cinturita era pequeñita y sus caderas eran definidas. La cicatriz de las costillas era de un tamaño considerable pero era igual de encantador para mí que el resto de su cuerpecito. Tenía otro par a cada lado de la cadera de un par de centímetros y un pequeño queloide justo arribita de su sexo pequeñito y depilado. Sentí mi polla removerse inquieta la deseaba demasiado.

-. Eres hermosa.- la ayudé a ponerse en píe. Dejándome ver esas piernas cremosas. -. Te dije que tenerte aquí desnuda conmigo sería demasiado para mí.- me arrodillé delante de su persona como la diosa que era ella. -. Te deseo Sakura, con locura. Me vuelves loco.- contaba con la suerte de que mi diosa era bastante mas bajita que yo por lo que arrodillado tenía yo acceso a sus pechitos enanitos.

Ella ahogó un gemido cuando me mentí uno de esos en la boca para lamerlo sin piedad. Tan desfallecida que tuve que ayudarla para que no perdiese el equilibrio en la bañera, jadeaba de forma tan erótica que yo no estaba seguro de poder manejarme durante mucho tiempo, mucho menos cuando buscó una de mis manos para que le acariciase el sexo calientico y pequeñito.

Deslizar mis dedos en su interior era una de esas sensaciones de las que podría vivir. Mi amada tenía el sexo dulce, mojado y listo para recibirme, mi pulgar le daba placer a su clítoris tan pequeñito como todo en ella, a lo que de nuevo tuve que sostenerla antes de que se cayese hipnotizada por el placer. Complacerla era tan fácil y tanto me gustaba que esto era el cielo para mí.

Le indique que se sentase en el borde de la bañera con la espalda pegada a la pared para que estuviese segura y yo pudiese dedicarme a proporcionarle placer y hacerla correr. Ella me abrió las piernas regalándome un vistazo excelente, por lo que yo procedí a comerme semejante manjar.

Sakura sabía dulce, siempre había amado el sabor de su sexo desde la primera vez que la probé en mi cuarto cuando la hice mi mujer por primera vez. La lamí con avidez y me concentré en los lugares que la hacen enloquecer, me sabía el camino de memoria pero ardía por recorrerlo siempre. Succioné ese pequeño botoncito y deslice de nuevo un par de mis dedos en su canal estrechito. Se corrió sonoramente dejándome los dedos y la boca empapados de ella, me sentí loco por poseerla. Ahí supe que debía parar. Salí rápido del baño tomando una toalla, buscando un par de calzoncillos a ver como acomodaba el lío que teníamos yo y mi otro yo allá abajo. Busqué un pantalón de pijama y una camiseta, resolví irme al otro cuarto para no toparme con Sakura y terminar por follármela sin tanto escrúpulo.

Soy un jodido bruto, un animal, un pendejo y un guarro de lo peor. Ella se estaba sincerando conmigo y a mí se me ha subido el calentón. Soy un puto depravado y encima Sakura no me ha parado el carro. Necesitaba desconectarme para poder bajar la carpa de circo que tenía montada desde que salí del baño, pero nada parecía poder sacar de mis pensamientos esa carita tan mona y pervertida que ponía mi amada cada que yo la llevaba al éxtasis. Justo cuando ya iba a tomar justicia por mi propia mano mi pequeña a aparecido.

-. Así que aquí estabas.- dejé las manos quietas. -. ¿Sabías que es de mala educación dejar a alguien en pleno orgasmo a su suerte en un baño?- tenía el pelo mojado y una de mis camisas con solo un par de botones en sus respectivos ojales sin sujetador. Sin duda debía de haber una norma de cortesía que le prohibiera estar así.

-. Lo siento.- le dije. -. Es mejor que descansemos.- ella se metió en la cama conmigo a lo que yo le miré desconcertado.-. Te dije que te quedases en el cuarto, yo vendría al de visitas.- me puse de lado no quería que ella me viese empalmado.

-. No quiero dormir sola.- me abrazó por la espalda. -. Veo que tu tampoco.- me dijo maliciosa al oído. Poniendo su manita sobre mi erección.

-. Sakura de verdad, es por nuestro bien.- le rogué. -. Vete al otro cuarto- le pedí en los limites de todo mi autocontrol.

-. Pero yo...yo quiero.- ¿Podrías matarme Dios? Justo cuando a mi se me ocurre ir por le buen camino de la castidad a mi pequeña quiere violarme. Esto, realmente no es justo. -. Ademas estas demasiado excitado mi amor.- su manita se coló bajo mi camiseta rozando mi torso.

-. Cariño de verdad...esto puedo apañármelas solo, pero si no sales del cuarto y dejas esa manita tan mona tuya quietita...- saqué su mano debajo de mi camiseta. -. Te voy a coger y te vas a correr tanto que no te vas a acordar ni de como te llamas.- le aseguré.

-. Eso no sería mala idea.- me dijo al oído. -. Pero yo lo que quiero es dormir contigo.- le miré incrédulo y me acosté a su lado. -. Así que si lo necesitas puedes correrte.-

-. Olvídalo.- le dije. ¿Como demonios quería que me masturbara con ella al lado?

-. Vamos cariño ¿No eras tu el que decías que la masturbación hace parte de la vida?- le miré indignado. -. Parece que ahora predicas y no aplicas, amorcito.- Oh Haruno no sabes con quien te acabas de meter.

Me baje la pijama y el pantalón de un solo tirón dejándole ver mi miembro erguido y duro que se removía excitado. Ella se mordió el labio y yo sonreí con autosuficiencia, verla a mi lado vestida con mi ropa solo me hacía empalmarme mas. Agarré mi polla con la mano izquierda desde la mitad del tronco y me di un masaje suave exponiendo mi glande mientras me corría el prepucio, enseguida empecé a suspirar pesadamente hasta que los gemidos se agolparon en mi garganta.

-. Porque no te motivas un poco, parece que lo disfrutas un montón.- la visión era demasiado buena. Sakura tomó mi mano y me dejó toquetearle los pechos. Esto sin duda era el nirvana, Sakura Haruno me pone a punto desde que hablaba con ella por teléfono y las tetas pequeñas siempre han sido mi fetiche.

-. ¿Puedo...hacerte una mamada?-dejé de tocarla y le sonreí complacido.

-. Me parece que alguien esta excitada.- apreté uno de sus pezones y ella gimió.

-. Eres un petulante.- me dijo. -. Te pregunto si te la puedo comer y te burlas de mí.- me moría por sacarle la camisa, abrirle la piernas y follármela como si no hubiera un mañana.

-. Ven aquí.- le pedí ella se apoyó en mi pecho.

La bese mientras me la cascaba y mi princesita solo se reía complacida. Rompió nuestro beso y se dirigió a mi miembro firme y caliente que la esperaba. Mi camisa le iba gigantesca dado que yo siempre había tenido el doble de su complexión, pero ahora con lo delgada que estaba era minúscula a mi lado por lo que cuando se puso a gatas le he visto hasta los intestinos, joder.

Lo tocó primero con esos deditos de niña, con las uñas cortitas pintadas de rojo. Este tiempo lejos sin duda era afrodisiaco, dado que no recordaba que mi chica la chupara tan bien. Solo me estaba lamiendo los testículos y cascando la polla pero ya me sentía morir, ademas que la vista me estaba matando. Me moría por cogérmela, pero mi conciencia aun me advertía que eso iba a liar las cosas. Acaricié su carita pidiéndole que para.

-. ¿No te gustó?- me preguntó consternada con un puchero que casi termina con mi juicio.

-. No cariño.- le dije. -. Ha estado divino, pero te estoy viendo hasta la fecha de nacimiento y eso va a hacer que mande a la mierda mi autocontrol.- ese puchero cambió enseguida a una sonrisa lasciva.

-. Si el problema es la vista, eso puede arreglarse.- ella se puso en píe. -. Siéntate en el borde de la cama.- me pidió. ¿Que no sabía ella lo que me provocaba? A regañadientes le hice caso, mi pijama y ropa interior cayeron a mi tobillos.

-. ¡Oh Sakura! ¡Joder!- no pude evitar jadear cuando ella se arrodillo entre mis piernas y se engulló mi pene hasta la mitad en un bocado.
No recordaba esta sensación tan gloriosa, de hecho nunca me habían gustado las mamadas pero Sakura acaba de malcriarme. La forma tan deliciosa con la que sus manitas me la jalaban, su boquita pequeñita siendo llenada por completo y su lengua jugueteando debajo de la cabeza eran sencillamente el paraíso. Enredé mi mano entre sus cabellos y la animaba a metérsela mas adentro, por momentos me sentía algo impotente dado que no quería hacerle daño pero realmente se la quería meter entera.

-. ¿Esta mejor así?- me preguntó con esa vocecita de niña aun con la polla metida en la boca.

-. Esta... ¡Oh! De muerte.- jugaba como si se tratase de un caramelo. -. Ca...cariño para me voy a correr.- le advertí. Ella solo sonrió como quien da el consentimiento, al final no pude contenerlo, el trago espeso y caliente salió disparado hacía su garganta. Mi pequeña depravada se lo ha tragado sin apuro.

-. Servido.- me dijo muerta de risa sentándose a mi lado en la cama.
Me acomodé el pijama y los calzoncillos todavía acalambrado por el orgasmo, mi amada me miraba con picardía.

-. Me voy a ir al infierno.- dije limpiándole las comisuras donde se le habían escapado residuos de corrida.

-. ¿Y porque?- me preguntó mi pequeña pervertida.

-. Por corromper vírgenes...- dije entre dientes, tumbándome de nuevo en la cama.

-. ¿Entonces me puedo quedar contigo?- se acostó a mi lado sobre su costado, uno de sus pechos diminutos se le escapo a mi vista.

-. Si te vistes como una señorita y te portas bien.- le reñí cubriendo su desnudes.

-. Vale.- dijo ella metiendo los botones en los ojales. Se acostó en mi pecho donde empezó a jugar sobre mi camiseta. -. ¿Era este tu cuarto de pequeño?- me imagino que preguntó por la decoración algo infantil.

-. Sí, el otro cuarto era el de mis padres. No suelo venir a menudo por lo que la decoración no ha variado mucho.-

Me paré al baño del cuarto de mis padres, donde habiamos estado bañandonos a lavarme los dientes porque si seguía allí me la iba a coger literalmente. Sakura tan inocente y desinhibida a la vez era una bomba de tiempo que terminaría con mi cordura. Quería besarla, tocarla, hundirme en ella, joder que me voy a volver a empalmar. Cerré los ojos buscando calma me estaba convirtiendo en un maniaco sexual. Las manitas de mi pequeña y su cuerpecito menudo abrazándome por detrás ella apenas me llegaba al pecho.

-. ¿Te enojaste?- preguntó ella con timidez. ¿Cómo podía osar yo enojarme con ella?

-. No.- le dije escupiendo la espuma en el lavamanos.

-. Pensaba que sí.- traía también su cepillo de dientes de color rosa, le hice espacio para que ella se lavara. -. Es que yo no lo hago muy...- la callé enseguida.

-. Cariño.- le interrumpí. -. Esa...- ella me miraba con esos ojitos preciosos y el cepillo de dientes en la boca. -. Ha sido la experiencia mas erótica de mi vida.- la miré serio y ella solo sonrió.

-. Pensaba que la había cagado es la segunda vez que lo hago.-

Me enjuague la boca y decidí esperarla, ella se lavaba con parsimonia. Sin embargo por mi mente no pasaba otra cosa que el saber que yo era el único hombre con el que mi pequeñita hacia esas cosas. Una mezcla de orgullo y excitación se me arremolinaba en el pecho.

-. ¿Puedo preguntarte algo?- me reí con su preguntita.

-. Claro tonta, puedes preguntarme lo que tu quieras.- le acaricié el cabello mientras ella se cepillaba.

-. ¿Tu me amas?- me preguntó.

-. La pregunta ofende ¿No crees?- busqué su manita donde seguía ese anillo gigantesco. -. Esto es la prueba de ello.- bese su anular.

-. Entonces... ¿Porque...porque no quieres estar conmigo?- Oh Sakura yo queriendo hacer las cosas como son. -. Ya sabes...-

-. No es que no quiera.- ella escupió los restos de crema dental de su boca. -. Yo...- medité antes de decirlo. -. Yo tengo miedo Sakura, miedo que me abandones. Miedo a que esto sea una fantasía o que todavía este durmiendo. Tengo miedo de arruinarlo, el sexo contigo es maravilloso, hacer el amor contigo es perfecto, llegar al orgasmo contigo es sublime pero siendo sinceros es lo que nos ha jodido.- tragué con dificultad antes de seguir mientras ella me miraba expectante. -. Sin embargo, no puedo evitarlo me resultas magnética, tanto que me siento un depravado cuando te miro, tratándose de ti me excito con cualquier tontería. Ademas de que tu últimamente como que no contribuyes a mi autocontrol. Realmente, no quiero arruinarlo, no quiero hacerlo hasta estar completamente seguro que no estropeara esto.-

-. No lo hará.- me dijo convencida poniendo su cepillo de dientes color rosa junto al mío. Ya allí lo supe, esto no acabaría. No por sus palabras, sino por sus acciones. La tomé entre mis brazos y la bese hasta robarle el aliento.

-. Te amo.- le dije entre besos.

-. Yo también.- me dijo ella un poco confundida con mis acciones. -. Entonces...- Sakura miró sus pies descalzos.

-. Entonces esta noche y las que me restan de vida, soy completamente tuyo.- le besé la frente y ella se colgó de cuello poniendóse de puntillas para besarme.

-. ¿Entonces regresamos a la habitación?- me dijo picarona guiñando uno de sus ojos.

-. Pasemos la noche aquí...-me recosté en su hombro abrazándole por la espalda. -. Estaremos mas cómodos.- empecé a hurgar dentro de mi camisa que ella llevaba puesta.

-. Como quieras...- Sakura se giró quedando frente a mi guindada de mi cuello en puntitas sonriéndome, a lo que acto seguido la besé.

La cargué con delicadeza liberado de mis barreras mentales mientras le comía la boca a besos, la acaricié despacio y sin prisas dispuesto a disfrutar de esto. La puse con cuidado en la cama sin dejar de besarla mientras mi lengua se enredaba con la suya, mi pequeña depravada me intentaba sacar la camiseta por lo que decidí colaborarle un poco dejando mi pecho al descubierto, volviendo enseguida a ponerme encima de ella sin aplastarla. Decidí admirarla antes de proceder a desnudarla.

-. ¿Podrías apagar la luz?- yo le había desabrochado cada uno de los botones dejando al descubierto su esternón, ombligo y braguitas de encaje, sin duda alguna ella quiere matarme.

-. No.- le dije dándole pequeños besos a lo largo del hueso que sostiene sus costillas. -. Quiero admirarte mi amor.- pasé mi lengua lentamente por el surco de su ombligo.

-. Sai...- no sabía si eso era un lamento, un gemido o una expresión de disgusto pero sin duda alguna me gustó, por lo que seguí jugando con ese ombligo tan encantador. -. Sai...-volvió a llamarme.

-. Dime cariño...-me deslice con la lengua de su ombligo hasta llegar a su pecho izquierdo tan pequeño que me cabía entero en la boca.

-. Oh...Sai...- Oírla gemir así sofocada me complacía de sobremanera. -. La...la luz...- alcanzó a decir chupetee su penzóncito rosadito.

-. Olvídate de la luz.- enredé mi dedos en su botón derecho mientras me comía el izquierdo, los gemidos le salían solos.

-. Pe...pero ¡Ah!- Dios mío como amaba esa carita tan erótica. Sus uñas se clavaban en mi espalda. -. Por favor.- me pedía.

-. ¿Te incomoda mucho? Ya las he visto en el baño- volví a su boca. Podía sentir que alguien allí abajo ya estaba despierto. Mi pequeña asintió. -. Bien.- besé su frente y me puse en píe. -. Será como tu quieras mi amor, quiero complacerte esta noche.- apagué la luz del cuarto quedando solo iluminado el baño del que no apagamos la luz, a penas y distinguía su silueta en la oscuridad. -. ¿Esta bien así?- le pregunté aun de píe.

-. Sí.- me dijo ella arrodillada en la cama.

-. ¿Te molesta si enciendo esta?- la lamparilla de la mesa de noche no iluminaba mucho, sin embargo podía ver a mi pequeña de manera clara dándole a la habitación un matiz bastante erótico, era como hacer el amor a luz de las velas.

-. Sai no quiero que las veas, son asquerosas.- la miré incrédulo y le esbocé una sonrisa.

-. Que feo concepto tienes de ti.- le susurré al oído poniéndome tras ella. -. Eres preciosa.- mordisquee su lóbulo derecho, Sakura tenía unas orejitas monísimas. -. Eres la mujer mas hermosa que he visto en toda mi vida.- deslicé mi camisa por sus hombros dejándole solo con esa braguitas chiquititas. Estábamos arrodillados sobre el colchón. -. Estas cicatrices...solo te hacen mas hermosa de lo que ya eres. Y no quiero que vuelvas a decir que son asquerosas.- besé la cicatriz chiquitita de su cabeza en su cien derecha ya acaricié con la yema de mis dedos la de sus costillas y una de las de su costado. -. Te amo cariño, eres lo único bueno que tengo.- me enterré en su cuello mientras la oía suspirar.
Acaricié sus pechos con mis manos mientras ella apoyaba su peso en mi cara evitar caerse gimiendo deliciosamente. Mi erección se pegaba a su espalda cada que ella suspiraba pesadamente y se iba hacía atrás. Busqué su boquita preciosa y la besé expectante. Mi mano izquierda se coló hacia sus bragas húmedas que ya olían a sexo.

Descubriendo ese coño delicioso y mojado, le colé un par de dedos sin dejar de besarle ni acariciarla en ningún momento, quería darle placer. Para mi no había mayor felicidad y satisfacción que el clímax de mi pequeña.
Se corrió con un gemido ahogado en mi boca rompiendo nuestro beso y tirando la cabeza hacia atrás al hueco de mi hombro, donde yo sonreía complacido sintiendo su sexo contraerse y envolver mis dedos. Me tomó del cuello al recuperarse y se giró quedando ambos arrodillados frente a frente el uno del otro.

-. Te amo...-me dijo ella mirándome a los ojos con las frentes juntas.

-. Te amo.- le repetí de vuelta besando sus labios rosaditos.

La recosté sobre la cama quedando yo entre sus piernas con sus brazos aun en mi cuello. Nos besamos largo rato mientras mis manos acariciaban sus piernas, rozando mi pelvis con la suya haciéndola jadear. Ella me agarraba el trasero buscando mas fricción entre nuestros sexos aun vestidos.

-. Déjame sacar los preservativos del cajón.- le dije. Como diría Kiba: Soldado avisado no muere en guerra. Los había comprado por si las dudas.

-. Sigo cuidándome con las pastillas, no me apetece parar.- agradecí esas pastillas milagrosas porque yo quería sentirla piel contra piel.

-. Solo será un momento igual.- busqué el botecito de lubricante.

-. ¿Que es eso?- me preguntó algo disgustada por haber parado.

-. Lubricante.- le besé volviendo a mi faena.

-. ¿Te gusta usarlo?- me preguntó algo extrañada. -. Nunca lo hemos probado...-

-. Sí, y antes de que pienses idioteces, tu lubricación es perfecta- le mordisquee el lóbulo izquierdo y enredé mis dedos en su pezón derecho. -. Entre mas lubricado este, mejor te vas a sentir y esta noche, se trata de ti. De tu placer y de tu comodidad.- delineé su clavícula con mi lengua y succioné el botón derecho que estaba en punta. -. ¿Lista para llegar de nuevo?-le pregunté.

Me aventuré a sus piernas que abrí mas de lo que ya estaban, mientras después de chupar su seno izquierdo lamí su ombligo y vientre. La toquetee sobre la tanga de encajes color negro que estaba seriamente empapada de tanto lubricar, mi pequeñita ronroneaba excitada poniéndomela durísima, pero mi polla tendría que esperar.

Corrí la tanga dejándome ver su coñito rosadito bañado por su excitación, pellizqué ese clítoris enanito completamente erecto y duro como mi pene dando ella un autentico gemido de placer, procedí a darle así una lamida a todo su centro a lo que mi amada buscó mas fricción con sus caderas y con jadeos exquisitos. Le quité toda la prenda intima deslizándola por sus piernas, quedando anclada en su tobillo izquierdo.

Si había algo que me gustaba era comerle el coño a Sakura. Era pequeño, delicioso y dulce. Le daba pequeños mórdisquillos a su sexo, succionaba su botón del placer y friccionaba la lengua contra el. Se corrió de manera exquisita en mi boca y las ganas de poseerla se hicieron gigantescas. Aproveche ese periodo cortito de recuperación para ponerme en pie y sacarme el pijama.

-. Abre las piernas- le pedí, las había juntada cuando me paré me imagino para disfrutar aun mas de las sensaciones. -. Sentirás aun mas rico cuando te ponga esto.- me puse un poco de el liquido viscoso color transparente. Sakura me hizo caso y expuso su sexo que aun se contraía ante mí. -. Buena chica cariño.- empaté su centro con el liquido.

-. Esta caliente.- me dijo ronca.

-. Es de sensación térmica.- le dije. -. Vas a sentir frío y calor.- le expliqué. -. Te pondré un poquitín aquí también.- le puse un poco de lado para aplicarle el gel en el ano con el dedo. Ella se dejó hacer mientras yo le estimulaba esa zona a menudo olvidada para algunos. -. Cariño supieras como me la esta poniendo hacerte esto.- tirarme a Sakura por el culo siempre había sido mi mayor fantasía, pero sabía que esa zona llevaba tiempo para que ella también pudiese disfrutarlo.

-. Se siente bien.- me dijo con la voz ronca.

-. Me encantaría cogerte por aquí.- dije sin pensar víctima de mi propio deseo. -. Algún día, claro.-

-. He oído que duele.- dijo deliberadamente.

-. Si te gusta, podemos ir poco a poco jamas te dañaría.- se lo deje en paz porque ya estaba perdiendo la cordura.

-. Ponte un poco tu.- Me rozó el paquete con el pie derecho mientras apretujaba sus piernas. -. Se siente demasiado bueno.- me dijo en un gemidito exquisito.

-. ¿Me lo pones cariño?-le pregunté, ella me mandó a pararme y se sentó en el borde de la cama. Me desnude completamente dejando al descubierto mi virilidad.

Mi pequeña me la chupó un poco antes de ponerme el gel, concentrandose en mi cabeza. Me la meneo también empapándose la palma derecha con el lubricante cubriéndome la polla entera con ese gel tan estimulante. Me puso también en los testículos dándome esa sensación tan excitante.

La idea de tener a Sakura bajo de mi era el nirvana, pero en su peso actual no me parecía recomendable. Yo pesaba casi 4 veces lo que ella, por lo que se que el impacto de mi pelvis chocando con la suya la dejaría caminando bastante raro por unos cuantos días. Así que esta noche ella estaría arriba, sin embargo yo quería darle todo el placer posible y gusto en todas sus locuras.

-. Amor.- la llamé cuando me senté a su lado en la cama desnudo. -. Esta noche quiero complacerte.- la besé íntimamente y con cariño. -. Quiero hacerte el amor como mas te satisfaga.- la acosté en la cama de nuevo solo besándonos, con los sexos oscilando entre el frío y el calor. -. Así que dime como...-

-. Me gusta mucho cuando me penetras en cuatro.- oh mi pequeña pervertida quieres matarme. -. ¿Te apetece así?- la pregunta hasta ofende, ella sabe perfectamente que tiene un culito de muerte y que poderlo acariciar mientras me la follo es la perfección.

-. Como tu quieras preciosa.- Me quite de encima poniéndome de nuevo en pie. El cuerpo delgado de mi amada quedo en posición, sus piernas estaban abiertas dejándome ver su sexo hecho agua y su culo respingón bien paradito.

Froté mi miembro contra sus nalgas y centro antes de penetrarla, estaba tan estrecha como la recordaba y yo la estocaba duro y hasta el fondo. Sakura chillaba de placer ante el vaivén de nuestras caderas pidiéndome más, con mi mano izquierda aprovechaba la posición para pellizcarle morbosamente los pezones a esas teticas de colegiala que se bamboleaban cada que me introducía en ella. Mi pequeña solo pedía mas con cada intromisión pero yo no quería ir con tanta rudeza.

Le busqué el anito escondido entre su culazo y se lo estimule con el dedo previamente empapado con gel, ella solo gimió mas alto. Me mojé un segundo en lubricante y en un acto atrevido se los metí mientras me la estaba follando deliciosamente, mi pequeña depravada chillaba complacida y me alentaba a que le hiciese mas guarradas, hasta me ha dado vía libre para que me la cogiera por el culo.

No niego que se me ponía de solo imaginármelo, pero mi instinto protector hacía mi pervertida no me permitía hacerlo, ya que sabía que podría dañarla sin la debida estimulación. Me fundí con mas violencia y velocidad, hasta que mi chica explotó de golpe no pudiendo mas aguantar dicha posición. Resolví cambiarla y me tumbé en la cama sobre mi costado, le atraje hacia mi y la puse de costado descansando sobre mi regazo, mi pene duro como roca se introdujo de nuevo en su sexo mojado.

Ella suspiraba y gemía bajito como cuando le hice el amor en mi piso por primera vez, me la follaba lento y sin prisas mientras le besaba el cuello, y mis manos le acariciaban los senos, el torso y las pequeñas cicatrices que me parecían sumamente perfectas. Le masturbe delicadamente poco después haciendo movimientos circulares con la palma de mi mano sobre su clítoris gimiendo mi nombre completo al llegar al orgasmo. Esa era la única forma de que me gustase ese nombre tan particular que me han puesto.
Nos vinimos juntos mucho tiempo después mientras nos besamos, ella en su tercer orgasmo desde que la penetre y yo en un único pero precioso orgasmo ademas de una corrida monumental dentro de ella.

-. Te amo.- le dije.

-. Yo también te amo.- contestó de vuelta.

Sakura se durmió entre mis brazos casi que en el acto, teniéndome aun dentro de ella. La cubrí de besos y la acaricié entera al sentirla tan mía. La luz del baño aun estaba prendida y podía ver sobre el lavamanos el vaso con nuestros cepillos de dientes. Sonreí complacido y satisfecho, embargado por una inmensa sensación de seguridad. Sakura era mía y no se iría jamas, nada ya podría arruinarlo. Y después de esto supe enseguida ese cepillo rosa tan mono, siempre estaría al lado del mío.


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