Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y/o los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en su TOTALIDAD.
Notas del autor: Seguimos con el Sai P.O.V y los lemmons, por alguna extraña razón me salen cada vez mas pervertidos por su parte. Otro capítulo para que nuestros protagonistas se sinceren y haya el espacio porno que hace rato no había. Creo que me estoy enamorando del Sai de este fanfic, es simplemente un primor. Gracias por sus amados reviews, y a todos aquellos que me han agregado a sus alerts, favorite author y favorite story de verdad que me honra muchísimo. Sin más preámbulos, disfruten la lectura.
A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,
A pesar de todo seamos lo que seamos,
Siempre seremos los mejores amigos cariño.
Te amo.
Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.
XLII
Locked out of heaven.
Nara suri
Abrí los ojos pesadamente algo desorientado, había soñado que Sakura y yo hicimos el amor de manera exquisita, enseguida el olor a cerezos me invadió las fosas nasales y una sonrisa se curvo en mi rostros, no había sido un sueño. Mi pequeña efectivamente dormía a mi lado. Estreché su cuerpecito desnudo y menudito contra mí, a lo que ella se removió un poco, opte quedarme quieto para que no se despertase. Miré el reloj despertador de la mesa de noche que daba las 10: 21 a.m. Hundí mi nariz en su cabello aspirando su aroma. Esto sin duda era lo que llamaban felicidad.
-. Bueno días princesa.- le dije suavemente al oído cuando la sentía despertarse entre mis brazos.
-. Buenos días.-me dijo con parsimonia. Le busqué la boca suavemente rozando sus labios. -. ¡Saisuke!- me gritó apartando la boca.
-. ¿Que?- le dije sin entender.
-. Me acabo de levantar.- dijo en un puchero.
-. Sí, y estas preciosa.- le besé la nuca a lo que mi pequeña se estremeció.
-. Déjame lavarme los dientes.- me dijo.
-. Humm...- le dije besando su espalda mientras a ella se le ponía la carne de gallina -. No...me apetece otra cosa.- deslice mis manos por sus piernas.
Mi chica me dejó seguir tocándola sin detenerme, dejándome pasar mis manos por sus curvas y pechos diminutos que me pusieron enseguida. Esta mujer era mejor que cualquier viagra. Le mordisquee las orejitas monas que tiene, mi depravada favorita gemía bajito mientras la manoseaba a mi antojo.
Sakura volteó a verme excitada siendo ella la que buscó mi boca para besarme echándome los brazos al cuello, la besé con cariño y le pasé las manos por el trasero, a lo que después siguió por todo el cuerpo. Ocasionalmente le daba vueltas a alguno de sus pezones y refregaba mi erección contra su vientre, a lo que mi pequeña jadeaba excitada.
-. Sai...-joder oírla jadear mi nombre esa sublime. -. Lo necesito ya...- Ya puedo morir feliz.
Pase un dedo por su entrada y la encontré mojada, dispuesta y lista. Se la acaricie despacio mientras mi amada se retorcía, cuando la sentí cerca de llegar al orgasmo la hice rodearme con una de sus piernas y la penetré lentamente hundiéndome en su canal estrechito. La estoque lento tratando de no ejercer tanta violencia contra sus caderas, dadas las condiciones, pero mi pequeña tan solo me pedía mas y sacudía su cadera buscando mas y mas fricción. Al final esa depravada me ha tumbado a mi del todo sobre la cama y me ha montado.
-. Así esta mejor.- Era menudita y pequeñita, pero esto era jodidamente erótico.
-. ¡Oh cariño!- solté en un jadeo mientras ella marcaba el ritmo. -. No sabía que te movieses así.- nunca había probado esta posición con ella.
Marcaba el ritmo con su caderas apoyándose en mi pecho para su faena, mientras gemía de gozo. Yo la acaricie dulcemente en sus pechos y toquetee su clítoris hasta llevarla al éxtasis. Mientras ella se corría aumente la velocidad buscando mi propio placer. Me corrí junto con ella en su segundo orgasmo, salí de su interior cuando mi pequeña aun agitada se acomodó en mi regazo.
-. Podría acostumbrarme a despertar así.- le dije besando su frente.
-. Eres un guarro.-
-. Bien que te gusta.- le dije. -. Pervertida.- le dije al oído.
-. Tu eres un guarro.- se acurrucó poniendo su cabeza en mi pecho. -. Me muero de sueño.-
Traté de no hacer ruido ni movimientos bruscos para no despertarla, quería sorprenderla ademas de hacerla comer, por lo que me di una ducha rápida y salí a hacer algunas compras dado que sabía que ella dormiría a pierna suelta un rato mas. Una idea nostálgica recorrió mi cabeza y decidí acudir a esa cafetería tan mona donde la había visto por primera vez.
El lugar no había cambiado mucho a decir verdad, por lo que un sentimiento de nostalgia me invadió enseguida. Estaba en el sitio que todo había comenzado, donde la había visto. El rememorar ese día me daba cuenta de la forma en la que nos habíamos perdido, a lo desjuiciado que estaba yo hace unos cuantos años y a los que ya se habían ido. La última vez que yo había venido aquí conocí al amor de mi vida, la última vez que vine aquí mi mejor amigo aun vivía.
-. ¿Vas a ordenar algo?- una chica bajita con pinta de ser la mesera me preguntó.
-. Sí...-dije sentando en la barra. -. Dos batidos de fresa y chispas de chocolate. Me das también 4 panecillos y dos wafles con nutella.- esto estaba para dar un coma diabético pero se que esos wafles son los favoritos de mi...novia. -. Es para llevar.- aclaré.
-. Ya...-repuso ella. -. Los wafles demoran unos 15 minutos.-
-. Dame un Latte mientras salen.- la chica se puso a prepararme el café.
La decoración del lugar era bastante femenina, habían frases de canciones románticas sobre las paredes y un gran surtido de postres. ¿Como demonios habíamos ido a ese lugar? Realmente no lo recordaba. Helaba como la mierda, me moría por volver a casa donde había mi calefacción y me esperaba mi futura esposa.
-. ¿No eres de aquí cierto?- me preguntó la mesera.
-. No, bueno...en realidad sí.- le dije bebiendo un sorbo del café recién servido.
-. Nací aquí en Nemuro pero vivo en Tokio hace años.-
-. Ya decía yo que tu cara no me era familiar.- le resté importancia.
-. ¿Que trae a un chico de la capital a un pueblo como este?- el tono en el que me preguntó no me gusto de nada.
-. Mi chica es de aquí-
-. Pues ha de ser una chica afortunada.- Repuso. -. Eres bastante guapo- ya decía yo.
-. Supongo que gracias.-
-. ¿Como se llama tu novia?- me preguntó.
-. No es mi novia, es mi prometida.- le aclaré.
-. ¿Os vas a casar?- preguntó. -. Si se ve que que eres joven, no has de pasar los 20.-
-. Tengo 19.- le dije. -. Y si, nos vamos a casar.-
-. ¿Es que las dejado embarazada?-
-. No.- la sola idea me ponía contento. -. Simplemente quiero estar con ella toda mi vida.-
-. Pero les falta vivir cosas aun, eres un chaval.- me decía. -. ¿Cuantos años tiene ella?-
-. 16.-
-. ¡Por Kami!- gritó. -. Si ella tiene un año menos que yo.- tocó la madera de la barra. -. Que vamos yo no me casaría a menos que me hubiese quedado embarazada.- me dijo. -. No ha de haber ni siquiera terminado el instituto.-
-. Ambos vamos en la universidad en Tokio.- Me encogí de hombros.
-. ¡Entonces he de conocerla!- me dijo animada. -. Aquí en Nemuro solo hay un instituto, a de haberse graduado en mi clase el año pasado.- dijo alegremente.
-. Parece que todas las chicas de mi clase han traído novios guapos. Vieras que dieron una fiesta por año nuevo de muerte, y unas chicas que eran unas pringadas del salón han traído unos bombones de acompañantes. Una de esas tenía hasta un boy toy ¿Puedes creerlo?- Estaba segura que esta chica era de la clase de Sakura y que la chica del boy toy era Ino. El único imbécil que conocía capaz de decir esas cosas era Kiba.
-. A lo mejor...- esta tía me estaba hartando. -. ¿Siempre esta así de vacía?-
-. No, realmente se llena un montón.- me dijo la chica. -. Es por que estaba nevando.- afuera los copos de nieve caían.
-. Solo esta cayendo nieve.-
-. Aquí no nieva muy a menudo, usualmente cuando pasa hay tormentas. Se cortan las comunicaciones y es un follón por lo que la gente prefiere quedarse en casa. De hecho estaba a punto de cerrar cuando entraste.- el olor a wafles me pegó enseguida. -. Ya están tus wafles.-
Mientras la chica servía, rememoré mi noche con mi pequeña y ese delicioso polvo mañanero. Pensaba en que ojalá pudiese llegar a casa antes de la famosa tormenta y que mi amada no se hubiese despertado de nuevo mientras yo no llegase.
-. Mira aquí esta todo ya empacado.- me dijo. -. Son...- saqué unos cuantos yenes de cartera y pague. -. Quédate con el cambio por las molestias...- Mire su placa. -. Hanekawa...-
-. Gracias.-
Nevaba un poco mas fuerte cuando salí de la cafetería por lo que me apresure para llegar a la casa con mi Sakura. El reloj marcaba eso de las 12:38 p.m y mi amada aun dormía plácidamente desnuda entre mis sabanas, dejé la americana en una silla cerca de la cama. Aproveché para organizar nuestro intento de desayuno algo desfasado en la hora y se lo puse en una bandeja para subirlo.
-. Buenos días princesa.- le dije al oído después de poner la bandeja en la cama.
-. Humm- dijo malhumorada.
-. Es hora de que comas...levántate.-
-. Tengo sueño...-me dijo.
-. Anda a levantarse que ya es pasado medio día.- le besé la nariz y ella abrió los ojos de golpe.
-. ¡Mierda!- gritó. -.¿Como que medio día? Mi madre debe estar que me mata- caminó desnuda buscando sus bragas a lo que yo le mire divertido.
-. Llámala y dile que no has salido de casa de Ino porque esta nevando.- ella buscaba el móvil en su bolso.
-. ¿Esta nevando?-
-. Sí.-
-. Mierda, tengo que llamarla antes de que se corte la comunicación entonces. Y también a Ino para que me cubra si algo.-
-. Vale...- dije metiéndome uno de los panecillos a la boca en vista que mi pequeña había pasado de mi comida.
Sakura se puso mi camisa mientras caminaba de un lado a otro conversando con mi suegra. Yo la espere mientras la miraba divertido empezando a tomarme mi malteada que literalmente sabía a ambrosía de Dios. Después habló brevemente con Ino quien a parecer se había ido a dormir con Kiba al hotel bajo la misma excusa que mi pequeña.
-. Joder menudo follón...- me dijo.
-. No te des mala vida cariño...- la miré con dulzura. -. Ven aquí, tendremos mas tiempo para ambos.- Ella se sentó en mis piernas y yo le hacía cosquillas con la nariz en el cuello.
-. ¿Y esto?- preguntó por la bandeja.
-. Lo había comprado para ti cariño.- le di un beso corto en el cuello. -. Se que los wafles son tus favoritos y te traje un batido de helado de fresa y chispas de chocolate.-
-. Saisuke...-dijo indignada. -. ¿Sabes cuantas calorías tiene esto? Voy a volver a engordar.-
-. Así es...vamos a subir unos 10 kilos.- le bese la boca.
-. ¿¡Que!?- gritó.
-. Sí.-
-. Dijiste que no te importaba mi peso.-
-. Y no lo hace mi amor...- acaricié sus piernas mientras le explicaba. -. Sino que anatómicamente hablando en tu peso puedo llegar a lastimarte cuando hacemos el amor.-
-. Anoche no me has hecho daño, ni esta mañana.-
-. Anoche era tu trasero quien recibía el impacto de mi pelvis y hoy has estado tu arriba. Tengo casi 4 veces tu complexión, tus caderas se resentirían por el impacto.- le mordisquee esas orejitas tan monas, podía sentir el revuelo en mi entrepierna.
-. Voy a comer...-partí un pedazo de wafle y se lo di en la boca. -. Esta delicioso.-
-. A ver.- probé un poco yo. -. La verdad es que sí.-
-. Seguro quieres que engorde porque ahora no te gusto.- me dijo al segundo bocado. ¿Que no me gusta? ¡Joder! ¿Es que no siente la fiesta que tengo en los vaqueros por su causa.
-. Mírame.- le dije casi como en una orden. Ella volteo a verme. -. Date vuelta y mírame.- le ordené. Ella me hizo caso y ya se empezaba a notar el bulto en mis pantalones. -. Tu me encantas.- la miraba directamente a los ojos juntando mi frente con la de ella. -. Eres lo que mas amo en esta vida, y nunca... escúchame bien...nunca me vas a dejar de gustar.-
Besé delicadamente sus labios sosteniéndola por la espalda, poco a poco introduje mi lengua en su cavidad sin que ella opusiese resistencia, a ambos nos sabía la boca a chocolate. Acaricié su lengua con la mía y ambos sonreímos entre nuestro beso, roce mi nariz con la suya antes de romper nuestro beso.
-. Se te ha puesto dura.- dijo ella algo sonrojada.
-. Estas encima de mi cariño, no puedo evitarlo.-
-. Eres un sátiro.- me dijo sonriendo.
-. Solo si se trata de ti.- le aclaré. -. Ademas compréndeme acabo de salir de una abstinencia terrible.-
-. Pobre de ti verdad...-repuso ella bajando mi zipper.
-. Quieta...-le advertí. -. Primero come.-
-. Cariño pero es que mira nada como...- me tocó sobre el bóxer.
-. Deja eso y come... se buena...-coño. -. ¡Joder!- dije extasiado ante su caricia, quité su manita de golpe.
-. Aburrido.- me dijo le metí enseguida otro pedazo de wafle.
-. Mira el lado amable...- dije con una sonrisa. -. Se queman 500 calorías por sesión y yo no dejare que engordes.- ella puso la misma cara de viciocilla tan mona que solo ella hace. -. Pero solo si comes.- le di otro pedazo de wafle. -. Ademas si te soy sincero...me calientan los pechos pequeños...-toqué su pezoncito sobre mi camisa a la par que le daba otro bocado.
-. Uhmm...si.- coño estaba que no me aguantaba las ganas de violarla. Se lo apreté un poco mas violento. -. No pares...-me pidió antes de darle otro bocadito yo le hice caso.
-. ¿Porque no podemos comer como la gente normal?- le pregunté después de terminar de darle la comida, ella seguía sobre mi.
-. Porque tu eres un guarro.- nos besamos un poco mientras ella desabotonaba los botones de mi camisa.
-. Pues aun te falta tu batido para terminar de comer.-
-. Estoy empalagada.- me dijo. -. Y tu no has comido.- jugueteaba con mi cinturón.
-. Vale yo también comeré.-
-. Me apetece algo un poco salado.- metió la mano en mi bóxer y casi que me atraganto.
-. Quieta...-le advertí.
-. ¿A quien quieres engañar?- me dijo divertida. -. Tu solo come y disfruta.-
No pude sino tirar la cabeza hacia atrás de la succionada tan bestial que me estaba dando mi chica, me chupaba como si fuese mi polla un bombón, tanto tenía temblores. Se la metía casi que entera en la boca y el placer era intenso tanto que me metía grandes bocados de comida, me corrí al poco tiempo en un orgasmo intenso en la boca de mi chica.
-. ¿Es que tu me quieres matar?- le dije aun agitado cayendo sobre la cama. -. Te vas a quedar viuda antes del matrimonio.- le molesté.
-. Solo fue una mamada inocente.-
-. Casi me ahogo.-
-. Admite que habrías muerto feliz.-
Nos besamos acostados mientras bebíamos nuestras respectivas malteadas. Sakura me hacía condenadamente feliz. Era ella sin duda la mujer de mi vida, la amaba de una manera que solo se puede amar una vez, aunque usualmente no pudiese quitarle las manos de encima.
-. Vente a vivir conmigo.- le pedí mientras nos mirábamos semidesnudos.
-. ¿Que?-
-. Eso que vivas conmigo, cuando volvamos a Tokio-
-. ¿No es un poco apresurado?-
-. No me lo parece...- le di un beso corto. -. Te amo y si fuese por mi te dijera que nos pusiésemos la ropa y nos fuésemos a cualquier ministerio a casarnos ya mismo. Lamentablemente tu no tienes habilitación de edad para casarte y tus padres no creo que no hiciesen mucho caso si fuésemos con eso ahora, ademas esta lo del idiota de mi primo que bueno...es un fastidio.- me saque las zapatillas deportivas con los mismos pies. -. Pero ya en Tokio podemos estar juntos, dormir juntos, amanecer juntos, desayunar juntos, irnos a la universidad y bueno alguna que otra actividad varia...-le acaricié el cabello.
-. No lo se...- me dijo.
-. No tiene que ser enseguida...-repuse. -. Si no te sientes cómoda podemos hacerlo poco a poco, ya sabes puedo quedarme contigo unas cuantas noches a la semana y tu te quedas conmigo el resto.-
-. Me parece mejor esa idea.- me dijo.
-. En ese caso, así le haremos.- Le acaricié el trasero con descaro. -. Ya que has comido es hora de bañarte.
-. Yo me puedo bañar sola.-me dijo.
-. Pero a mi me gusta hacerlo.-Me desnude completamente y me saque los calcetines. -. Ademas me apetece un baño a mi también.- Dejé sus pechos diminutos al descubierto. -. A ver primero esto y luego...-bajé sus bragas. -. Esto también.- Mi pequeña pervertida ya estaba desnuda. -. Ven aquí, a bañarte.- la tomé entre mis brazos y me la lleve al baño.
No entrare en detalles sobre esas excitantes, calientes y orgásmicas dos horas en el baño. Nos tocamos de manera deliciosa, nos rozamos de manera exquisita y nos exploramos con mas libertad. En medio de la faena se nos fue la luz, supongo que la tormenta ya había empezado. Prendimos algunas velas eso lo hizo aun mas erótico. Al final nos hemos quedado en el cuarto a oscuras acurrucados solo con la ropa interior puesta.
-. Que horrible es tener que irse de aquí- me dijo ella mientras nos besábamos cariñosamente.
-. Lo se...-
-. ¿Cuando te iras a Tokio?- me preguntó.
-. En estos días, las clases empiezan la próxima semana y me he venido por tierra.-
- ¿Estuviste conduciendo...?-La interrumpí.
-. Casi 14 horas para verte Sakura Haruno.-
-. ¿Se ven lugares bonitos?-
-. Sí, aun que mi mente venia exclusivamente enfocada en recuperarte.- una idea divertida cruzó por mi mente. -. ¿Quieres irte conmigo?-
-. ¿En auto?- me preguntó. -. Mis padres me matan.-
-. No tienen porque enterarse.-
-. ¿Y que planeas? Me llevaran al aeropuerto.-
-. Puedo pensar en algo- le dije. -. ¿Que tal si cambiamos el tíquet de avión y nos reunimos en Sapporo?- le pregunté. -. Y nos vamos a Tokio parando donde nos apetezca.- le besé.
-. Suena peligroso.-
-. Será divertido, conduzco genial.- le dije. -. Será como una pequeña luna de miel.- nos besábamos a oscuras.
-. Yo me voy pasado mañana-
-. Perfecto.- le dije. -. ¿Nos escapamos juntos?-
-. Sí.- ya nada en el mundo podía hacerme mas feliz.
Esa tarde jugamos a los besos. Besos húmedos, lentos, rápidos, violentos, suaves o repentinos. Besos en la boca, en las mejillas, la frente, el cabello, el cuello, en la espalda, en el torso, en el abdomen, el ombligo, el sexo, las piernas, los pies, el trasero y las orejas. Era conocernos, explorarnos y amarnos. Saber que nos gusta, que nos da risa, que nos da cosquillas, que no nos gusta y que queremos.
-. Te amo.-
-. Yo también te amo- la acaricie contra mi pecho.
-. ¿Te puede preguntar algo?-
-. Claro que si tonta-bese su manita tan mona.
-. Es que no se sí quieras hablar de eso en estos momentos, quizás sea algo muy duro que no quieras compartir conmigo y yo...-
-. ¿Qué quieres saber?-la interrumpí. Seguíamos a oscuras, suerte que funcionaba aun la calefacción,.
-. ¿Tuviste algún problema de drogas?-
-. No, las he probado eso no voy a negarlo- mas o menos sabía hacia donde iba a esto. -. Realmente, tengo problemas con el alcohol. Soy consciente que tiendo a beber para olvidar algunas cosas, pero te prometí que no lo haría más.- volví a besar su manita.
-. Es que...Kiba una vez me contó algo así de su pasado.-
-. Kiba y yo nunca hemos sido adictos, de hecho el dice que las drogas no le hacen efecto.- le expliqué. -. Sin embargo...Shin si lo fue- sentí un nudo en la garganta.
-. ¿Me quieres contar?-
-. Voy a contarte mi historia- apreté los puños. -. Solo espero que no quieras salir corriendo cuando conozcas quien fui yo-
-. Tu no me juzgaste por lo que hice, no tengo porque juzgarte yo por quien fuiste.-
-. Bien- respire hondo. -. Después de que muriesen mis padres, mi tío Danzu se hizo cargo de mí. Viví unos años en el exterior en un internado en Inglaterra hasta que las cosas se calmaron. Volví a Tokio a los 11 años, para esa época me sentía muy solo conocí a Kiba y a Shin en la escuela media y con ellos el primer día de clase me pegué mi primera tranca con un par del botellas de Ginebra. Aprendimos a fumar después, como siempre el autor intelectual había sido Shin, Kiba había conseguido los cigarrillos con Hana su hermana quien iba en la universidad y fumaba como una chimenea. En fin, fuimos probando cosas poco a poco. Lo primero que nos fumamos fue un porro, tenía yo como 14 años esa noche perdí la virginidad con una chica- le bese la oreja. -. Una vez nos metimos un pase de coca, pero yo pasaba de las drogas. Me deprimía muchísimo usarlas, tanto que no me dejaban parar de la cama y me dejaban hecho un inútil por días. Por lo que yo siempre he bebido. A esa edad deje de vivir con mi tío y vivía solo en Tokio, por lo que las juergas se volvieron mas bestiales. En ese tiempo formamos la banda, y participamos en el festival. Un par de miembros del grupo se metieron un tranca bestial así que allí conocí a tu primo y a un Shikamaru Nara, ese día fuimos a esa cafetería y te conocí.-
-. ¿Cuantos años tenías?-me preguntó.
-. 15- le dije. -. Eras tan bonita...-tomé uno de sus mechones. -. Shin les pidió sus msn a Ino y a ti, te hable después que me hinchara las pelotas por días pero no paso nada. Tu te conectabas poco y yo reconozco que en esa época estaba en mi peor versión. Empece a interesarme por los coches y por lo piques clandestinos. También empece a ir a juergas, Kiba no iba mucho pero Shin y yo si, empezábamos desde el viernes y no parábamos hasta el domingo en la noche. En una de esas conocí a Temari.-la sentí tenerse. -. No voy a negarte que tuvimos química desde el principio, y tampoco que terminamos liados la primera vez que nos vimos. Pero nunca he sentido por ella algo más que el cariño que se le tiene a una hermana. Ella como sabes es años mayor que yo, de hecho es de la edad de Itachi, así que cualquier chiquillada ella la aniquilo. En esa época conocí a Tenten también aunque...- me calle al instante, no sabía si Sakura supiese algo de eso.
-. Aun que ¿que? ¿Es que acaso te liaste con ella?-
-. No- puse cara de asco. -. Es que...no se sí sepas, creo que ya se le pasó esa etapa...-saque valor. -. Tenten es lesbiana, bueno bisexual.-
-. Ya lo sabía-
-. En fin, la cosa es que Shin se engancho con las drogas en particular con la heroína-
-. Por eso te pusiste tan mal y me hiciste jurar te que no me inyectaba-
-. Sí- bese su manita. -. Empezó a degenerarse- le expliqué. -. No sabes los sitios donde teníamos que ir a recogerle vuelto mierda. El día de la graduación él no apareció, Kiba y yo nos fuimos de juerga y en medio de ella nos llamó diciéndonos que lo fuésemos a buscar que lo iban a matar. Yo...- se me empezó quebrar la voz. -. Estaba borracho pero conduje hasta allá y...lo encontramos vuelto mierda, pálido y sudando. Lo íbamos a llevar al hospital y entonces un camión nos envistió y...-no pude seguir hablando. -. Cuando...cuando me desperté él había muerto- ella me besó y yo solo me aguantaba las ganas de llorar.
-. Cálmate...ya pasó estamos aquí.- me besaba. -. Estas conmigo-
-. Quede vuelto una porquería, casi pierdo la movilidad del brazo izquierdo. No pude entrar a artes plásticas, mi tío me quería sacar del país o hacerme vivir con él en Osaka. Así que pase mucho tiempo frente al ordenador y empece a hablarte, cuando me preguntaste quien era me sentía tan disconforme conmigo mismo que preferí mentirte e inventarme alguien más.-
-. Que horrible no poder entrar a tu carrera, por eso estudias multimedia. Si tu eres zurdo como ibas a pintar con la derecha-ella me daba cortos besos.
-. Me aleje de todos los vicios y de Temari e incluso contemple el suicidio varía veces, me sentía culpable pero tu me salvaste.- agarre una de sus mejillas entre mi mano. -. Me diste ánimos para ser feliz nuevamente- le dije sinceramente. -. Me fui enamorando poco a poco de ti pero tenía miedo de dañarte, por eso no contacte contigo mas allá del teléfono inicialmente, ademas no sabría si estarías de acuerdo en verte conmigo-
-. Acepte vernos en Tokio- me recordó. -. Y siempre pensé que bueno yo ni te gustaba, y cuando tuvimos esa cita a ciegas no se, como que todo se me revolvió.-
-. No sabes cuanto me arrepiento.- le dije. -. Debí jugar limpio, de frente pero tenía mucho miedo de que me rechazases. Tu estabas ahí tan hermosa y yo soy solo un imbécil.-
-. Venga no te des tan duro- ella estaba encima de mi. -. Tu me gustaste también, aunque hicieras el imbécil y me salieses con tus guarradas o con algún comentario salido. Yo me enamore de ti siendo Lonely boy y siendo Sai-
-. Pues eso pasa cuando me pongo nervioso- le expliqué.
-. ¿Te pongo nervioso?- me besaba el pecho y las tetillas.
-. Coño amor no hagas eso...-
-. Lo divertido fue que me llevaste a la cama primero como Sai que como Lonely boy- seguía en su faena, yo no podía pensar con claridad.
-. Casi te folló primero siendo Lonely boy. Cuando estuvimos juntos la primera vez, llevaba casi dos años sin nada. Estaba putamente ansioso, como un chaval-
-. Yo recuerdo claramente esa noche- me dijo. -. Casi me muero cuando me preguntaste si me masturbaba-sonreí al recordarlo.
-. Me daba curiosidad, me abría encantado que me dijeses que si. Porque yo lo hacía pénsadote- le di la vuelta quedando sobre ella.
-. ¡Eres un guarro!- me gritó.
-. Sabes que te encanta cuando te tocó-nos empezamos a manosear.
-. Es diferente- me dijo agitada. -. Me gusta que tu me toques no que yo.-
-. No debe darte pena, de hecho es bastante erótico- una idea pervertida cruzó por mi cabeza. -. ¿Lo harías para mi?-le susurré al oído.
-. Amor eso me da pena- le mordí un pezón sobre el top de deporte. -. ¡Ah!-jadeó.
-. Hazlo, yo te ayudare a hacerlo bien para que goces.- le susurré.
-. Esto...-
-. Vamos cariño es una de mis grandes fantasías sexuales...- y lo era, iba justo después del sexo anal.
-. Esta...esta bien- me dijo jadeante entre nuestra sesión de manoseos. -. Pero vas a tener que ayudarme-
-. Por supuesto...-
Me puse de pie enseguida como un rayo y me fui corriendo al baño iluminado con un par de velas que habíamos dejado prendidas. Tomé par y me las lleve al cuarto buscando darle un poco de luz a mi pequeño y pervertido espectáculo. Ella metió su cara entre sus manos al verme llegar con eso y sabiendo que podría verla. Puse las velas en la mesa de noche y me senté en el borde de la cama.
-. Ven acá tontita- le pedí y ella me hizo caso acercándose. -. Quita esa carita, virgencita- le bromee con el mote que solía decirle cuando recién vino a Tokio.
-. Esto lo hemos hecho antes, ¿te acuerdas en el cuarto de lavado?- le acariciaba la espalda.
-. Aja...-me dijo como tonta.
-. Vamos recuéstate cariño- ella me hizo caso.
Mi chiquita estaba semidesnuda con las piernas abiertas y recostada sobre las almohadas. Me puse sobre ella besándole profundamente metiendo mi lengua de golpe en su boca acariciando la suya con pasión. Friccioné con mi pelvis contra su sexo para hacerla mojar, a lo que mi chica respondió agarrándome el trasero buscando más y más fricción. Mi pequeña viciosilla.
-. Cierra los ojos-le pedí, a lo que ella me hizo caso. -. Bien hermosa, piensa en algo que te ponga.- Besé una de sus pantorrillas mientras ella ponía esa carita de pervertida que tanto me gusta. -. Dime que te imaginas mi amor, compártelo conmigo vamos-
-. Anoche...estoy recordando lo que hicimos anoche- me dijo mientras yo subía mis labios por su pierna.
-. ¿Si? Cuéntame que recuerdas.-
-. En el baño cuando me la comiste...-pasé a su otra pierna.
-. Que guarrita que eres cariño, te encanta que te lo haga con la boca...- subí a su cuello y ella se estremecía. Comencé a excitarme -. Recuérdalo a ver...- le dije. -. Mi lengua deslizando por tu coñito húmedo y estrechito, como te beso los pliegues y como consiento tu clítoris.- le di un mordiquitos pequeños en el cuello al ver que ella se tocó el sexo sobre las bragas estremeciéndose.
-. ¿Quieres que te siga diciendo?-le pregunté.
-. ujum...- se tocaba discretamente. Le acaricié con un par de mis dedos uno de sus senos minúsculos.
-. Por cierto no sabes como me gustan estas cositas- el botón empezó a hincharse bajo el top. -. Si te las tocas se siente mejor ahí donde te estas tocando-esto me estaba excitando de sobremanera. Los calzoncillos me apretaban. -. Les voy a dar una chupadita antes que te los toques- Levanté el top y se los descubrí hinchándoselos con mis pulgares hasta hacerlos erguir. Deslice mi lengua sobre uno de ellos, mi chica gimió enseguida.
-. No pares...-me pidió.
-. Tócalos tú-le dije al oído. -. Me la tienes tan dura que me duele- mi chica se los tocaba al principio tímidamente y conforme se excitaba se los jalaba con fuerza. Me voy a a ir al infierno. -. Me encanta cariño deja que te chupe uno-le pedí ella me dejó uno libre y yo se lo mame. Sakura jadeaba muerta de la excitación. -. Estas mojada ¿verdad? Te excita que te vea- me toque un poco la polla se me removía inquieta en los calzoncillos.
-. Sai...- dijo casi que en un gemido.
-. ¿Me dejarías darle un probadita?- ni siquiera espere a que me contestara y le baje las bragas. Tenía el sexo húmedo e hinchado. Extendí sus labios y le di un gran lengüetazo, a lo que ella gimió. Unté uno de mis dedos con sus jugos y le masturbe un poco el ano. -. ¿Te gusta que te toque aquí?-
-. Sí...-dijo jadeando. Una de las manos que toqueteaban su pecho bajo a su sexo.
-. Tócate para mi, dale- no deje de estimularle entre sus nalgas, yo también empece a masturbarme. -. Date placer amor, yo ya me lo estoy dando viéndote- sus dedos empezaron a acariciar su sexo. -. Rico, enséñame como te gusta- Abrió más las piernas y con dos de sus dedos se frotaba rítmicamente. -. Hazme saber que te gusta cariño.-metí me dedo en su anito que se dilataba ante mis caricias. Sakura empezó a gemir de gozo. -. Mira como te mojas amor, date placer- yo me la cascaba violentamente también. Me sentía un pervertido completo.
-. Sai...Saisuke- gemía alto y sin control. -. Me...me vengo...-me anuncio, yo también sentía mi orgasmo llegar.
-. Córrete amor ¿Quieres que me corra contigo?- en ese instante ella se dejo ir en un gritó de puro éxtasis, yo saqué mi dedo de su orificio. Un par de segundos después me corrí yo también.
Me recosté al lado de ella mientras nuestras respiraciones volvían a la normalidad. La bese cuando me sentí repuesto de manera dulce y volví a ponerme la ropa interior. Ella hizo lo propio con la suya, volvimos a besarnos vestidos de nuevo. Sakura estaba sentada sobre mi por lo que podía acariciarla a mi antojo.
-. Parece que volvieron las comunicaciones.- me dijo ella después de oír el repique de los mensajes llegando a su teléfono.
-. A mi no me importa si no hay luz, no necesito mas luz que tu.- roce su nariz con la mía cariñosamente.
-. Te amo...-me dijo mi novia mirándome a los ojos.
-. Y yo también te amo a ti.- la besé de manera cariñosa.
-. ¿Crees que a medida que pase el tiempo dejaras de hacerlo? Somos my jóvenes, sobretodo yo un poco mas que tu.-
-. ¿Vas de coña, no? Nunca dejaría de amarte.- le dije besándole de nuevo.
, nunca...-le besé la frente. Tomé mi móvil que estaba sobre la mesa de noche. -. Son las 7 p.m.- le dije.
-. Sí, pero hoy si debería irme a dormir a mi casa.- ya le estaba besando el cuello.
-. Podrías llegar tarde...a las 10.- deslicé uno de los tirantes del top besando su hombro desnudo. -. Ya sabes una que otra actividad varia y después iremos a que comas.-
-. Amor tengo que llegar temprano mis padres son paranoicos.-
-. Bien.- dije resignado. -. ¿Quieres tomar una ducha?- le pregunté. -. Yo usare el baño de visitas y vamos a comer algo.-
-. Bueno...-dijo como una niña regañada.-. Prefería obviar la comida por otro tipo de actividad.- se había puesto en píe.
-. No juegues conmigo Haruno, tus comidas no son objeto de negociación.- me paré yo también. -. Al baño.- le di un nalgada en juego y ella me lanzó una mirada divertida.
Para sorpresa de muchos, cuando salí del baño me la encontré ya vestida. Mi pequeña tenía unos vaqueros ceñidos, un jersey color verde con rombos, botas sin taco y una americana de denin. Con la mayor de las desfachateces me he quedado desnudo delante de ella, buscando mi ropa.
-. Eres un guarro.- me dijo.
-. Aquí no hay anda nuevo para ti y tu eres una pervertida que te encanta verme el trasero, así que tus fantasías están satisfechas.-
Busqué un bóxer negro y me lo puse junto con un pantalón de mezclilla, una camiseta blanca, un jersey, las zapatillas de deporte y la americana. Me busqué la cartera y las llaves de la camioneta.
-. ¿Nos vamos preciosa?- le pregunté.
-. Vamos.- dijo no muy convencida.
-. ¿Va mal algo?- le pase los brazos por el hombro.
-. Nada, yo no tengo hambre.- hizo un puchero.
-. No seas caprichosa, sino no te voy a volver a invitar a dormir a mi casa.- le bromee.
-. No me invites.- me dijo.
-. No seas tonta, sabes que esta es tu casa y puedes venir cuando quieras.- le besé el puente de la nariz.
-. ¿Que vamos a comer?-
-. No se, se me antoja una hamburgesa.- helaba horrendo pero ya no nevaba.
-. ¡Saisuke!- me gritó.
-. Nada de peros...- le dije desactivando los seguros de la Audi. -. Súbete.- ella me hizo caso.
-. Lindo auto.- mencionó.
-. Gracias.- dije poniéndonos en marcha. -. Entonces ¿A donde vamos?-
-. Hay un sitio donde venden buenas hamburguesas...-me dijo. -. Ve andando yo te guío.-
Tomé su manita con la mía y me la lleve a la boca para besarla. Esto sin duda era el nirvana.
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