Abby POV:

Llegué a la pequeña escuela donde trabajaba aún preocupada por la actitud de Travis esa mañana y también por lo que me estaba pasando a mí, todo era muy extraño, de repente vi que mi compañera Harmony, o más bien conocida como "la maestra de ciencias naturales" se acercaba a mí con una expresión de "chisme nuevo", típico de ella.

-Hey Abby ¿ya viste?- dije uniéndose a mí para ir a reunión de maestros de todos los días, era realmente aburrida pero era mi obligación.

-¿Qué? He visto muchos cosas hoy, un esposo nervioso, a mí con probablemente un extraterrestre dentro, una compañera de trabajo emocionada, debes ser más específica, Har! – dije sonriendo.

-Pus no, nada de eso, señorita "me casé a los diecinueve y no fue porque estaba preñada", digo al nuevo asistente de la directora- dijo ella apuntado a la izquierda donde estaba un tipo alto, de cabello castaño algo rubio y ojos verdes que estaba hablando con la directora Crumbley, no estaba mal debía admitir, ¡pero estaba casada! Ese tiempo de escanear a los chicos había pasado para mí.

-¿Y ese de dónde salió? ¿Asistente dices? Porque conociendo a la directora y su gusto por causarle infartos a su pobre esposo… pues yo creo que lo quiere para algo más- dije riéndome, cuando ella comprendió lo que quería decir río también. Por muy malo que sonara, el esposo de la directora tenía una gran fortuna muy bien guardada en "Dios- sabe- dónde" y se negaba a darle un centavo a su esposa, dijo que no quería que se convirtiera en una mujer mantenida y ella claro buscaba maneras de conseguir lo que quería de maneras algo drásticas, era muy penoso, el señor Crumbley me caía bien, más que mi jefa debo admitir.

-Bueno, solo Dios sabrá eso, querida Abby… ¡Ay no! ¡Ya lo invoqué!- dijo poniéndose detrás de mí, era cierto, el tipo se estaba acercando a nosotras y demasiado rápido, pero desprendía un aire de galán rompecorazones que no había visto desde que conocí a mi esposo, "Típico" pensé.

-Buenos días, profesoras- dijo él fingiendo amabilidad, Harmony se apartó de mi para verlo bien y él hizo lo mismo con ella, nos miró muy detalladamente debo añadir.

-No me vengas con formalidades, nuevecito ¿Qué se te ofrece? ¡Somos mujeres ocupadas!- a Harmony no le gustaba que la vieran muy de cerca, pero para los chicos era casi imposible ¡era realmente bella!, su piel era morena de esas que no se les nota imperfección alguna, ¡tenía unos ojos tan lindos! tenían un brillo natural, su cabello era negro y rizado y su figura… ¡Uf, ni hablar! Me superaba en eso, sí, pero me consolaba al decirme que yo estaba casada y ella… bueno… tenía como tres novios por semana, a veces se sentía sola.

-Disculpe maestra Todd, solo quería informarles que hubo un pequeño cambio de planes, las clases durarán solo hasta el medio día hoy.- ¡pero el chico sí que quería algo! Pasaba su mirada de ella a mí y viceversa, negado a despegar sus ojos de nosotras, me asqueé un poco y pensé algo para salir de la situación.

-Bueno, gracias por el dato, ¡nos vamos!- dije agarrando a Harmony del brazo y caminando lo más rápido que mis tacones me permitían, el glamur ante todo.

Llegamos a la sala de reuniones algo cansadas por haber corrido, y yo enojada sobre todo, ¿quién se creía que era para mirarme así?

-Un poco más y lo hubieras arrastrado por el piso, Abby… ¿Por qué no lo hiciste, ah?- dijo Harmony sentándose en la silla al lado mío.

-Al contrario de mi esposo, yo me considero una persona pacífica y sería haberle dado mucha importancia al imbécil ese- de repente recordad su cara me provocó una fuerte ira, de esas que no sabes cómo controlar.

-¡Wow! ¡Tranquila chica Maddox! No vayas a convertirlo en piedra por haberte mirado ¿Desayunaste llamas de fuego hoy o qué?- se río, eso me ayudó a calmarme un poco, otra cosa que añadir a la lista de rarezas de ese día. Pero algo empeoró cuando vimos al nuevo asistente pasar por la puerta, se acercó a mí de nuevo.

-¿Le dije que se ve muy bien hoy, maestra Maddox?- dijo con una autentica sonrisa de don Juan, yo hice cara de pocos amigos.

-No serías el primero- dije girándome para ver a Harmony y no a su estúpida cabecita, era una de las pocas personas que te caen pésimo a penas las ves.

-Vaya, tiene usted un fuerte temperamento, justo como me gusta- dijo mordiéndose el labio y después se alejo.

-Me huele a tipo muerto- dijo Harmony siguiendo al chico con la vista- Tenía razón, si Travis se enteraba, no duraría más que dos segundos.

Travis POV:

Trenton había pasado por mí para llevarme a casa de mi padre donde Thomas me estaba esperando, fue un pequeño viaje silencioso, estaba preocupado por Pidge.

Entonces ¿Qué tal la vida de casado?- pero Trent tenía que salir con sus estupideces.

-Bastante bien ¿Qué tal tú con Cami?- ese juego podían jugarlo dos.

-Genial, sin compromisos- dijo riéndose, estaba a punto de estamparlo contra la ventana cuando vi que nos acercábamos a la casa, decidí dejarlo vivo, por un tiempo.

-¿Qué hay, hijo?- dijo mi padre al verme, me dio una palmada en el brazo, se veía feliz.

-No mucho, papá ¿Y Thommy?- pregunté, ya estábamos tarde para la reunión con nuestro jefe.

-Está comiéndose todo lo del refrigerador con los gemelos, tardará un rato, sabes que son como plagas.- dijo apuntando adentro de la casa, eso era a lo que Thomas llamaba como "Tiempo familiar entre hermanos".

-¡Yo me encargo, señor papá!- dije frotando las manos, iba a ser divertido.

-Thomas- dije con una vos de macho que dejó a toda la cocina en silencio.

-Travis- dijo él con la boca llena aún, mis hermanos Taylor y Tyler eran inteligentes así que se fueron a la sala para dejarnos a nosotros arreglar nuestros asuntos.

-Oh hermano, no querrás darle una lección, ¡te vomitará encima!- dijo Trenton al entrar a la cocina.

-Tú siempre arruinando el momento, Trent- dije como niño haciendo berrinche, me hacía falta algo de acción.

-Vamos, pequeño Trav, el deber nos espera- dijo el sacudiéndome el cabello y saliendo por la puerta, ya necesitaba un corte, pero Pigeon había dicho que le gustaba más así, así que no lo hice.

Llegamos a una central encubierta que tenía la organización, por fuera parecía una mansión común y corriente, pero por dentro era como una película de James Bond, eso me encantaba.

-Agentes Maddox, 254 y 329, reportándose- dijo Thomas con su vos seria y el encargado de la puerta nos dejó entrar, la asistente de mi jefe Dolly nos sonrió al vernos.

-El señor los espera- dijo guiándonos a la sala de reuniones, cuando vi a mi jefe, supe que algo estaba mal.

-Señor- saludó Thomas pero yo me quedé congelado por la mirada en sus ojos.

-Descanse, Agente 254, siéntense, por favor- dijo él también sentadose en su gran sillón, Thomas y yo bromeábamos diciendo que se parecía a el padrino cuando se sentaba allí.

-Por su expresión puedo ver que hay algo que lo preocupa, señor- dije con el tono más calmado que pude hacer.

-Así es, Agente 329, hay algo que no anda bien- tragué saliva, no estaba listo para lo que iba a oír.

-Hubo un asesinato en masa en Las Vegas, es obvio que ya se sabe quién fue, no podemos esperar más, Maddox- dijo el pasándose una mano por su canoso cabello, le había dicho que aún no estábamos listos para confrontar a Benny, era peligroso e implicaba un viaje muy largo, no quería dejar a Pigeon.

-Pero señor… aún no puedo irme, tengo…- empecé a decir.

-¡Ya sé que tiene a su esposa, Maddox! ¡Lo sé! Pero todo el mundo aquí tiene familias y gente por la que se preocupa y aún así arriesgan sus vidas ¡Debe ser valiente, Maddox! ¡Debe cumplir con su deber!- dijo levantándose de su silla y mirando a las pantallas de seguridad.

-Si me diera un poco más de tiempo, señor, podría arreglar eso- dije tratando de negociar con él aunque sabía que no iba a funcionar.

-Tiempo… es lo que menos tenemos, agente, tiene que decidir, cuando tenga una buena razón para seguir investigando al tipo de lejos, consideraré no reubicarlo, de otra manera… me temo que deberá despedirse de su esposa.- dijo.

-Estamos jodidos- susurró Thomas.

Iba a perder a Pigeon.

Continuará…

Dreamer.