Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y/o los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en su TOTALIDAD.
Notas del autor: Mi musa ha vuelto, 30 páginas. Que aun ni me lo creo. Han sido días duros, día de perdón, de olvido, reencuentros y cierre de ciclos. Dejando de lado mis cosas pongamonos en materia. Capítulo maratonico, sexual y lleno de drama. Y vale lo confieso, medianamente autobiográfico. Lo defino como mi capítulo favorito, porque podemos ver la evolución de Sakura y sus constantes inseguridades. Podemos ver un Sai feliz, caballeroso y maniaco sexual. Pero también veremos las cartas sobre la mesa, como sus historias van siendo reveladas al otro poco a poco. Este era el final de este fanfic, pero las perspectivas cambian por lo que he decidido alargar. Gracias por sus amados reviews, y a todos aquellos que me han agregado a sus alerts, favorite author y favorite story de verdad que me honra muchísimo. Sin más preámbulos, disfruten la lectura.
A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,
A pesar de todo seamos lo que seamos,
Siempre seremos los mejores amigos cariño.
Te amo.
Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.
XLIII
We've Got Tonight.
Nara suri
No estaba muy segura hacer aquello, toda me parecía bastante arriesgado. Es decir, vamos que me he saltado la barda muchas veces en estos 6 meses. Si mis padres supiesen si quiera la mitad de las cosas que he hecho me habrían desheredado, pero esto era casi que hacerlo en sus narices como reírmeles en la cara. Miré la hora en el móvil 9:45 a.m. Él había salido hacía 1 hora de Nemuro, lo mas probable era que estuve llegando a Sapporo. Esto era un completa locura, jodido momento en el que me deje convencer por el salido mental de mi...prometido.
-. Fue un placer atenderlos chicos-dijo mi madre tan diplomática como siempre despidiéndose de todos mis amigos.
-. Muchísimas gracias por todo- dijo Tenten quien había sido la mayor usufructuaría de la hospitalidad de mis padres.
-. Espero que visiten pronto Osaka o Tokio- se despidió Hinata quien ya nos había puesto su casa de Osaka a la orden al igual que su novio el rubio.
-. Igualmente hijita aquí son completamente bienvenidos cada que quieran-dijeron ellos.
-. Voy a extrañarlos chicos- dijo la cerda. Menuda mentirilla todos sabemos que lo que va a extrañar es cogerse a Kiba. -. Iré a visitarlos cuando pueda- le ponía un mes para tenerla en mi puerta buscando donde dejar sus maletas.
El aeropuerto empezó a llenarse de lagrimas de parte de mi madre que como siempre estaba armando un drama, me abrazó llenando me la cara de besos y yo apretuje el tíquet de avión que debería decir Tokio pero dice Sapporo. Mi padre me dio un beso y me dijo queme cuidase, que les marcará apenas llegara. La última en darme un abrazo fue la cerda.
-. Ya se de tus planes zorrita- me susurró.
-. Cállate y cuidado con decir algo- le amenacé.
-. Sabes que soy una tumba, disfrútatelo.- dicho esto me soltó.
Naruto, Hinata, Tenten, Lee, Kiba y yo nos fuimos a la sala de espera, donde nada más Tenten y Kiba sabían de mi cambio de itinerario. Por lo que cuando llamaron a mi vuelo mas de uno se quedo pasmado al ver a donde embarque.
-. Sakura chan nuestro vuelo es hasta de 5 minutos- mi amigo el rubio fue sorpresivamente el primero en percatarse.
-. Ya se- le dije. -. Ha surgido un pequeño cambio de planes, nos vemos en Tokio-dicho esto fui a a abordar.
En el avión había poca gente. Habían solo ancianos y extranjeros, Sapporo estaba a 1 hora en auto desde Nemuro y a 10 minutos en avión, por lo que muy pocas personas se molestaban en tomar este avión. Apenas y pude escuchar dos canciones en el reproductor, y sentía la adrenalina a millón.
Sapporo era una ciudad peligrosa debido a que muchos de los socios y los negocios de mi padre están en esta ciudad, así que alguien con este color de cabello tan peculiar mío podía reconocerme y dar con mi parentesco. Unas ganas locas de comprar otro boleto a Tokio me invadieron enseguida, sin embargo alguien ya me esperaba fuera con una sonrisa de oreja a oreja como un niño la mañana de Navidad.
-. Justo a tiempo- me dijo después de estrecharme entre sus brazos besarme dulcemente. -. Ya te extrañaba.-
-. Pero si nos vimos anoche- le dije, él me entrego una caja de bombones.
-. Recordé lo mucho que te gustan mientras te esperaba-
-. Supongo que también quieres engordarme.- Sai tomó mi maleta me rodeo con su brazo. -. ¿Qué tal tu viaje?-
-. Aburrido- comentó. -. Se me hizo muy lento estando sin ti- me besó en la frente haciéndome estremecer.
Disfrute del calor de su compañía mientras caminamos hasta su auto donde él me abrió la puerta para que me fuese acomodando, mientras el castaño guardaba mi equipaje. Acto seguido se sentó en el asiento del piloto y prendió la calefacción.
-. Te vez hermosa- tomó mi cara entre sus manos y me besó suavemente. -. ¿Dónde te apetece ir?- me preguntó.
-. Lo mas lejos de Sapporo posible- pensé.
-. No lo se- me encogí de hombros. -. ¿Cuál es nuestro itinerario de viaje señor guía?- le agarré de las solapas de su americana y amagaba con besarle.
-. Planeaba que nos quedásemos por hoy en Sapporo y salir mañana temprano.- no podíamos quitarnos la manos de encima, no podíamos decirnos nada sin besarnos. -. Podríamos ir a turistear, a comer donde tu quieras, si quieres a una disco o no se...algún que otra actividad varía en el hotel- ya yo le había metido las manos entre la camisa apretando su espalda mientras nos besábamos.
-. Actividades varias me parecen bien- me pellizcó un pecho por encima de la blusa. -. Si te soy sincera, no hay nada que me apetezca conocer, vengo a Sapporo muy seguido.- dije jadeante.
-. Bien...- dejo mis pechos en paz. -. Entonces nos quedaremos todo el día en el hotel- puso el auto a andar y yo me arregle la ropa mientras el empezaba a conducir.
-. ¿Conoces Sapporo?- le pregunté al ver que manejaba muy convencido de para donde iba.
-. Disfruta del tour-
Condujo durante unos quince minutos hasta el centro de la ciudad, mientras charlábamos de las tornerías de Naruto y sus teorías de que el Rammen de Tokio es de inferior calidad al de Nemuro. Yo me comí los bombones en vista que al señor Shimura no le apetecía comer nada dulce a esas horas de la mañana, aunque su mano rozaba mi muslo cubierto por los vaqueros de manera muy sensual haciéndome ver que lo dulce que se quería comer era a mi. Aparcamos en un lujoso hotel en el corazón de la ciudad.
-. Saisuke- dije entre dientes.
-. ¿Que? me gusta este hotel- me dijo dándome un beso en la punta de la nariz. -. Además... Es nuestra luna de miel anticipada...- me dijo, recordándome como le había puesto ha este viaje.
-. Compartamos-
-. Olvídalo...yo fui quien te invitó-
-. Idiota- le dije bajando me del auto.
-. Fea.- dijo en broma bajando nuestro equipaje.
El papeleo demoro como veinte minutos y por supuesto Saisuke Shimura no me ha dejado pagar ni un duro. Calculé el tiempo y aproveche para telefonear a mis padres diciéndoles la gran mentira que ya había llegado a Tokio, me pidieron que me portase bien y que le diese recuerdos a Itachi de parte de ellos. Eso me hizo pensar un poco, nunca en toda esta locura tome en cuenta los sentimientos de Itachi. Me preguntó que dirá el cuando le pregunten por mi y no le den razón.
-. Todo listo- me anunció mi acompañante. -. ¿Te sucede algo?- me preguntó. La culpa al parecer se me notaba en la cara.
-. No...-le dije no muy segura.
Nos subimos en el ascensor y el mozo nos llevo hasta el último piso de tan alto hotel. Sin embargo, yo de verdad empezaba a notar el peso y las repercusiones que podían tener mis acciones. Itachi me había tendido la mano, me había sacado de entre la mierda que se convirtió mi vida cuando descubrí la enorme mentira de Sai. Le debía lo suficiente como para no poder pagarle en esta vida, y mucho menos hacer lo que estoy haciendo. Miré la pantalla de mi móvil y pensé en llamarle a decirle como estaban las cosas. Pero no había señal. La mano helada de Sai agarró la mía y me hizo recordar donde estábamos.
-. Si te soy sincero- se llevó el dorso de mi mano a la boca y la besó. -. Yo también estoy nervioso- sus reacciones me derretían el corazón. -. Habré ello muchas locuras en mi vida pero...nunca me había escapado con una chica por Japón- el ascensor llegó a su destino y caminamos sin soltarnos.-. Cariño...- me dijo algo vacilante. -. Se que esto puede que te traiga placenteros pero no gratos recuerdos pero...voy a tener que vendarte los ojos-
-. ¡Saisuke!-
-. No me digas así...-farulló -. Es para una sorpresa...-
-. Bien- dije algo molesta y el me puso la mas carita de dormir, a lo que finalizó dándome un beso en la punta de la nariz.
Sentí la cerradura de la puerta abrirse y a mi chico abrazarme por la espalda para guiarme. Me gustaba esta proximidad y el calor que su cuerpo despedía. Empece a tener otras ideas nada castas.
-. Voy a quitarte la venda pero no abras todavía los ojos ¿vale?- me dijo mordisqueando me ligeramente las orejas.
-. Vale- retiró la venda.
-. Abre los ojos princesa- me dijo cariñoso y yo los abrí.
La habitación era tan grande como mi apartamento en Tokio. Tenía sala, una cama de dos plazas y medias, y un baño gigantesco. Bajo mis pies había un camino de pétalos de rosas que me llevaban hasta la cama adornada con millones de ellos, había champaña enfriando y las luces estaban bajas.
-. Se que no es la primera vez que te invito a un lugar así, pero esta vez si quisiera que las cosas sean como deben.- yo estaba anonadada y él me tomó de las manos. -. Este era el tipo de primera vez que me imaginaba para ti, era así como me imaginaba nuestra primera noche juntos. Algo que tu recordases por siempre- me devolví a esa noche cuando regresábamos de Nashiro's y yo estaba medio borracha. -. Perdóname por todas las estupideces que he hecho- casi que me suplicó. Recordé como tuve que presionarle para que hiciese el amor y las múltiples veces que me preguntó si quería parar. -. Así que como la tercera es la vencida...- recordé nuestro encuentro en el hotel de Tokio donde la habitación estaba tan bonita como ahora pero tuve siempre los ojos vendados. -. Espero que esta vez lo la cague.- me miraba a los ojos y podía ver la sinceridad en ellos. -. Se que no es tu primera vez, que no es la mía pero quiero que sea la primera de nuestra primera luna de miel, y de las que seguirán-
-. Eso ha sido muy lindo...- tomé su mano y lo guíe hasta la cama donde ambos nos sentamos. -. Pero no necesitas pedirme perdón por nada.- tomé su cara entre mis manos. -. Somos quienes somos por un montón de razones y yo no cambiaría nada de lo que pasó, porque sin todo aquello tu y yo no estaríamos aquí en este momento.- fui yo quien le bese y él me correspondió.
-. Sin mentiras- me dijo juntando su frente con la mía. Le di un beso para calmarle. -. Te amo-
-. Yo también te amo-le dije.
-. ¿Quieres explorar la habitación?- me preguntó.
-. No...- le dije. -. Me apetece que me hagas el amor aquí mismo- lo reconozco a mi zorra interna le gusta bastante jugar con Sai.
-. Haces propuestas bastante interesantes- me empujó a la cama y quedo encima mío. -. Pero se que hay algo aquí que va a gustarte más que te coja aquí- algo dentro de mi se encendió.
-. ¿Ah si?- dije inocente.
-. Si...- dijo levantándose.
Saisuke se sacó la americana y la dejó en uno de los sillones, yo le imite y lo seguí hasta el baño. Me lo encontré con el torso desnudo y vi el burbujeante jacuzzi que nos esperaba.
-. Me apetece aquí...-me susurró al oído sacándome el jersey rojo escote en v. -. Mi amor que ropa interior tan ligera...- menciono al ver mi sostén de copas blandas y transparente. -. Conservemos esa delicia- me gustaba cuando mi novio se volvía un pervertido. -. A ver aquí debajo- desabrochó mis a vaqueros oscuros y me quitó las zapatillas. -. ¿Tu quieres matarme?- murmuró al verme en ropa interior. Mi zorra interna con ganas de joder al otro bando me incitó a desabrochare sus vaqueros.
-. Puede ser...- deslicé mi dedo por su torso duro. -. Sácate las zapatillas- le pedí y él me hizo caso. -. Que yo no quiero que conserves nada ahí dentro- le desabroche los pantalones y acaricié su miembro antes de bajarle completamente el bóxer. Ya estaba excitado cuando estaba desnudo. Nos metimos dentro del jacuzzi calentito mientras nos besábamos sin prisas.
-. Se que te prometí que no bebería pero un pequeño brindis no nos cae mal- tomó la botella de champaña rosada y nos sirvió dos copas.
-. Por esta vez tienes permiso- le pasé el dedo por el torso húmedo.
-. No juegues con fuego cariño, yo si fuera tu dejara ese dedito tan mono quietito.- me entregó la copa.
-. ¿Es que quieres que lo ponga en otro lado tontito?- le dije con voz melosa.
-. Si lo pones allí te vas a enterar de quien este tonto- me retó.
-. Eso suena excitante- me relamí los labios.
-. Vamos brindar después definiremos como te voy a hacer respetar a tu futuro marido- me dijo en broma. -. ¿Por nosotros?- me preguntó.
-. Por nosotros- le dije. Ambos bebíamos un sorbo y nos relajamos sentados en el jacuzzi. Sai me dio un beso corto y acarició su lengua con la mía. Miré hacia el techo y vi la ventana sobre el jacuzzi para que entrase la luz del sol.
-. Ha de ser genial en verano, hoy la luz esta bien deficiente- acaricio mi rostro con dulzura y yo me recosté en su pecho. -. ¿Quieres ir a un lugar costero por nuestra luna de miel?- me preguntó.
-. No se...la playa me fastidia-
-. Una isla en el Caribe solo para nosotros ¿te mola la idea?-
-. ¿Totalmente solos?-
-. Sí, aun que claro será una isla nudista- puso su dedos en mi nariz de manera cariñosa.
-. Eres un pervertido-
-. La que me metió desnudo a un jacuzzi fue usted señorita- me acarició un pezón sobre el sostén.
-. No me toques allí- le dije sintiendo como me excitaba. -. Humm...Sai- ronronee ante su toque.
-. Shhh...tu disfruta cariño- me dijo acariciando también el otro. -. Los tienes duritos- dijo el pervertido.
-. ¡Saisuke!- le grite.
-. Sabes que te encanta que te diga guarradas- si que me encantaba, me sentía arder por dentro. -. Es más voy a quitarte el sostén- me tomó en sus brazos y me sentó en su ingle a horcajadas. Sentí su miembro duro e inquieto bajo el agua caliente.
Sai desabrochó sin dificultad mi sostén en la parte de adelante liberando el poco pecho que me quedaba. Me besó el cuello acariciando suavemente mis pechos. Se sentía exquisito pero mejor se sintió cuando me chupeteaba sin tregua los pezones o me los mordisqueaba haciéndome gritar. Cuando se sació volvió a mi boca apretándome el trasero.
-. ¿Te he dicho lo mucho que me encantas?- me preguntó.
-. Siento que mis pechos no sean grandes, siempre he sido medio plana pero desde el accidente me he quedado sin senos-
-. No seas tonta, a mi me encantan tus pechos- iba a hundir su cabeza en ellos.
-. Si pero no son como los de Temari...- comenté. Él dejó de besuquear mi pecho y me miró fijamente.
-. Escúchame bien- estaba cabreado. -. Para mi, tu eres la mujer más hermosa y apetecible del mundo- me besó violentó y sin tregua. -. Y con respecto a Temari te aclarare por enésima vez, que ella para mí fue un lío de una noche salido control. Somos amigos pero nunca he llegado a sentir por ella la mitad de lo que siento por ti- baje la mirada apenada. -. Y si te interesa saber, son operadas. Se las heredo orgullosamente a su padre, cuando cumplió 18. Antes de que pienses locuras sobre operarte te aclaro que no me gustan las prótesis, que me encantan tus pechos y...- se acercó a mi oreja. -. Me calientan los pechos minúsculos, los tuyos me la ponen durísima- me susurró al oído. Puto pervertido. -. Así que no me cortes la inspiración mientras intentó follarte- me besó la punta de a nariz.
-. Lo siento- le di un beso.
-. ¿Porqué te sientes tan celosa de ella?- le sentía excitado pero más calmado. Busqué evadiré besándole el pecho pero él quería respuestas.
-. Porque has estado con ella desde que eras un adolescente, creo que eso la convierte en alguien especial-
-. Le aprecio mucho es todo- me hacia cariñitos con su nariz y me daba besitos. -. Te recuerdo quien es la que va a ser mi esposa-
-. ¿Te hace ilusión casarte?-
-. No sabes cuanta- nos bebamos sin prisas pero de forma caliente. -. Siempre me he sentido muy solo, como si todo lo que tuviese no fuese mío realmente. Sin embargo, cuando te tengo conmigo siento que algo por fin es verdaderamente mío.-
-. ¿Y casarnos te haría sentir que soy completamente tuya?-
-. No- tenía sus manos en mi trasero. -. Casarnos para mi es compartir mi mundo contigo plenamente, es un promesa de por vida de hacerte feliz.-
-. Eso es lo mas lindo que alguien me ha dicho en la vida-
-. No, es lo mas sincero que alguien que te dicho en la vida-
Sai me beso suave y profundo, sin prisas surcando de cabo a cabo mi boca con su lengua. Me acariciaba cada centímetro de piel y yo enredaba mis dos entre su pelo. El deseo me embargó de nuevo queriendo sentirlo de manera más íntima y que mi sexo reclamase su presencia. Su miembro se irguió debajo de mi en toda su virilidad, dejándome ver que él también estaba sintiendo como el calor se le metía en la piel.
-. Te adoro...- me volví gelatina entre sus brazos mientras él daba rienda suelta a sus besos en mi cuello.
Me tocó los pechos mientras me besaba y podía sentir que pese a el agua, tenía el sexo húmedo y dispuesto para él. Guíe su mano entre mis bragas para calmar un poco el deseo. Sai captó enseguida y me introdujo un par de dedos, nos besábamos mientras el me penetraba haciéndome ahogar los gemidos en su boca. Convulsione entre sus brazos ante el orgasmo y él sonrió complacido.
-. ¿Te viniste bien?- yo asentí aun aturdida. -. No sabes cuán feliz y cuanto placer me da el tuyo.- era un hombre bastante generoso, sobretodo con el placer. -. Ven, arrodíllate aquí- me señalo el lugar y yo le hice caso aun disfrutando de los espasmos de mi sexo.
El castaño tomó un mando pequeño y enseguida sentí como el agua salía a mas presión. También he entendido porque me pidió que me pusiese específicamente en ese punto, uno de los chorros apuntaba directamente a mi sexo.
-. ¿Se siente bien?-preguntó.
-. Sí...- dije. La presión era agradable.
-. Aumentará gradualmente no quiero que te vengas tan pronto.- sus dedos tomaron mi brasilera de encajes y la retiraron completamente. -. Necesito que lubriques todo el tiempo porque el agua hace que se pierda mucha de tu lubricación y no quiero que te duela- su polla rozaba mis nalgas.
Me separó las piernas y me penetró despacio. Era un poco molesto pero no dolía a mares, así que me dedique recordar las excitantes dos horas en el baño en la casa de Sai en Nemuro cuando lo hicimos parados contra la pared. Mi chico me estocó con mas violencia y yo jadee placenteramente mientras el bombeaba sin parar. Sus manos llegaron a mis pechos apretujando lo poco que allí me quedaba y la presión del agua sobre mi clítoris ya se sentía bastante bien.
No podía pensar en nada que no fuese correrme, el chorro me golpeaba duro en mi pequeño botón y sentía el orgasmo cerca. Convulsione casi que enseguida presa de un orgasmo exquisito y no mucho tiempo después me corrí en uno vaginal mas delicioso aun. El disparo caliente en mi interior me hizo saber que mi chico también había llegado. Él con su últimas fuerzas apago el masaje para no dañarme.
-. Te amo- me susurró al oído y me dio un beso en la oreja dejando de aplastarme.
-. Yo también- le dije, Sai me atrajo a sus brazos.
-. A veces me gustaría no tenerte tantas ganas- yo estaba sentada a su lado con mi cabeza recargada en su costado, había vuelto a encender el masaje y el agua era calientita. -. Pero me es difícil- me dio un beso corto. Supiera él que a mi también me excita.
-. Eso es porque tu eres un sátiro-
-. Solo contigo- me besó la frente.
Disfrutamos del agua un rato haciéndonos mimos y cariñitos. Sai me hacia sentir feliz y segura, era un sensación por momentos confusa pero era una sensación agradable. Después de todo, de las mentiras, las lagrimas, el drama y el daño estar tan felices era simplemente algo perfecto.
-. ¿En qué fecha te gustaría que nos casásemos?- le pregunté mientras le hacía un masaje en al espalda.
-. Cuando tu quieras, ya te dije que si por mi fuera nos casábamos enseguida-
-. Me gusta la primavera- le dije.
-. ¿Esta primavera?-
-. Sabes que no puede ser tan pronto-
-. Supongo que el otro año entonces...- esperar le cabreaba.
-. Pues...realmente quisiera esperar, apenas llevo un semestre en la universidad. Me gustaría terminar la carrera antes de casarme-
-. Supongo que tiene algo de sensato...- me dijo. -. No me gustaría que sintieses que soy un obstáculo para tu carrera-
-. No lo veo así-
-. Podría llegar a serlo...¿qué tal si te quedaras embarazada?-
-. Eso es teoría puede pasar aun siendo mi novio- le pegué.
-. Eso sería lo mas hermoso que podría llegar a pasarme en la vida después de conocerte-
-. No sabía que quisieses tener hijos-
-. ¿Bromeas? Yo adoro los niños- detuvo mis manos y se dio vuelta. -. Y si ese niño es tuyo y mío, sería el niño mas feliz del mundo. Yo mismo me encargaría de ello- me besó el vientre como si yo estuviese embarazada.
-. Sai cuando el accidente yo...perdí uno de mis ovarios- dude en decirle.
-. Yo se, estaba presente cuando tu ginecóloga lo dijo- siguió besando mi tripa.
-. Puede que me resulte difícil tener bebés-
-. Lo se, pero llegado el momento lo intentaremos. Y sino...a mi no me molesta adoptar- su boca ya iba dirigida a otros lugares.
-. Sai...- jadee cuando su lengua se perdía entre mis pliegues. -. ¡Saisuke...!- se me dormían los dedos de los pies ante su exploración.
-. Te dije que te enseñaría a respetar a tu futuro marido- me mordisqueo ligeramente.
Cuando le empece a hacer el masaje me había sentado en el piso cerca del jacuzzi para poder acceder a su espalda, ahora él me tenía abierta de piernas enterrando su cara entre ellas. Yo no podía hacer algo mas que jadear o gemir, si este tío sabía hacerme llegar era con su boca. Le empujaba más y más la cabeza buscando mas fricción, me corrí enseguida aun con su cabeza entre mis piernas.
-. Se ve que te gusto- dijo el putito relamiendo sus labios.
Nos pasamos a la ducha donde Sai me lavó y enjabonó entera, como lo hice yo con él. Nos permitíamos tocarnos de manera erótica pero tratábamos de no prolongarlo mucho porque sabíamos que terminaríamos cogiendo como conejos, ademas que empezaba a sentirme hambrienta. El sexo me abría el apetito. Terminamos echando un polvo rápido contra la pared del baño, del que nos lavamos entre besos. Nos pusimos los albornoces de cortesía de la suite y nos fuimos al cuarto.
-. ¿Qué se te antoja comer cariño?-
-. Pide lo que tu quieras- le dije echándome sobre la cama con mi caja de bombones a medio comer.
Yo solo lo escuchaba pedir por le teléfono y lo miraba divertida. Los bombones rellenos estaban buenísimos. Miré mi móvil y vi un mensaje de Tenten donde me decía que ya estaban en Konoha y preguntaba como iban las cosas. Le respondí con una carita feliz y que todo iba bien. Cuando iban responderle algo a la cerda el castaño me quitó el móvil.
-. Este tipo de aparatos están prohibidos en mi cama- lo apagó y lo tiró al suelo sin miramientos. -. A menos que quieras que nos tomemos un videito sexual o unas fotitos eróticas-
-. ¡Saisuke!-
-. Solo me gusta cuando lo dices gimiendo- me dijo el muy desfachatado sobre mi. -. O cuando te corres y lo gritas- su lengua acarició la mi mientras me abría la bata.
-. Si así te llamas- le recordé.
-. Fea- me dijo para hacerme rabiar.
-. A mi se me quita operándome, a ti el nombre no se te quita- le saqué la lengua y el me besó.
-. Tonta...- le abrí yo su bata y nuestra piel se rozó.
Volvimos a acariciarnos como lo hacíamos en el jacuzzi, sin prisas. El contacto de sus dedos me erizaba la piel. Saisuke Shimura era un amante delicado, cuidadoso y consentidor. Siempre anteponía mi placer al suyo. Me hacia excitar mamando como niño mis pequeños botones y me besaba el vientre con una devoción casi que religiosa.
Cuanto había extrañado ese calor, cuantas veces no me imagine a él aun cuando estaba con otro hombre tocándome así.
-. Te necesito ya- hundía mis dedos en su trasero, haciendo que su miembro erguido golpeara contra mi vientre.
-. Nuestra comida llegará en cualquier momento-nos besábamos sin tregua. -. Quieres que te deje justo en la mitad-
-. Por favor-le rogaba. -. Necesito que me toques-
Me acerco la polla a mi centro y me rozaba sin penetrarme. Era muy erótico sentirle empujar suavemente sus caderas contra las mías como si me cogiese. La cabeza de su pene me acariciaba el clítoris, era muy intenso. Se sentía mas intenso que hacerlo con ropa interior. A veces me arrimaba la cadera y se presionaba contra mi, en una de esas no pude más y convulsione de placer ante el orgasmo. Él sonrió complacido y siguió frotándose, se sentía putamente exquisito.
-. Servicio a la habitación-llamaron a la puerta. Sai se paró cabreado acomodándose la bata.
-. Gracias- dijo de mala gana recibiendo el carrito. Aproveche para coger mi móvil. Eran las 1:26 p.m.
-. ¿Es que planeas encerrarnos 6 días enteros aquí?-le pregunté.
-. Nos vamos mañana- dijo
-. Has pedido comida como para un regimiento militar-
-. Eso es porque te la vas a comer-
-. ¡Saisuke!-
-. Nada de Saisuke- su miembro estaba erguido y se notaba entre el albornoz. -. Ven a comer-
-. Tráemelo- le pedí. -. Me dejaste hecha polvo-
-. Floja...- bromeo.
Como el novio más atento del universo me trajo una bandeja con todo lo que él pensó que yo debería comer. No se como lo ha hecho pero ha dado con mis comidas favoritas, que hasta me las han preparado como ha mi me gusta. Me ha traído una selección de pastas que tanto me gustan, pan recién horneando y vino para acompañar. No contento con eso se ha dedicado a darme la comida como si fuese yo una infante.
-. Te vez tan mona cuando comes- me dijo.
-. Esta delicioso-
-. En parte por eso elegí este hotel, tienen el mejor chef italiano de todo Hokkaido.- me besó detrás de las orejas. -. Se que la italiana es tu comida preferida.-
-. Eres un lindo-
-. Tu eres hermosa-
-. ¿Dejas que yo te de la comida?-
-. Claro mi amor- me dijo. Yo me pare a servir un plato para él.
-. ¿Algo que no te guste?- pregunté.
-. Nada, todo me gusta. Yo no soy quisquilloso como cierta persona-
-. Idiota- le dije sentándome en la cama. -. Abre la boca-
-. Ah- me dijo. A lo que yo le di el bocado. -. Sabe delicioso-
Le di de comer hasta que se sació, Sai come demasiado y en porciones exageradas. No entiendo como demonios no esta gordo. Después compartimos pastel de chocolate con helado a lo que yo quede llenísima.
-. Me siento cansada- le dije mientras él me acunaba entre sus brazos.
-. Vamos a dormir un rato entonces- me tomó en brazos y me tendió como se debe en la cama.
-. No puedo dormir todavía tengo...que tomarme la píldora- le dije de verdad quede hecha una marmota.
-. ¿Dónde la buscó?- preguntó.
-. Esta en mi bolso, un sobre blanco pequeño de plástico, y una crema esta ahí mismo- bostezaba. Tanto sexo y comida me tenía echa un lío. Él simplemente las buscó.
-. Toma preciosa- me dijo a lo que yo me sobresalte, me había quedado dormida. Mi novio que es una mónada me había traído hasta el agua para que me las tomara.
-. Gracias- le dije metiéndome la píldora en la boca y pasándola con un poquitín de agua.
-. Te vez mona dormida pero no quiero que te descuides con eso, a mi no me importa con convertirme en padre. Si por mi fuera ya tuviésemos una guardería. Pero se que esto es importante para ti- rozo su nariz con la mía.
-. Gracias- le dije. -. Me pasas la crema-
-. Toma- me la extendió. -. Es para tus cicatrices ¿que no?-
-. Si...- dije con modorra. -. Es un fastidio...tengo sueño- me quitó el tubo de crema.
-. Duérmete...yo te la pongo-
-. No...-
-. Ven aquí- me abrió la bata.
Recuerdo vagamente sus dos sobre mis marcas. Me daba vergüenza, no me gustaba que Sai las viera. Eran asquerosas. No obstante, ante sus toques me quede dormida. Cuando desperté no estaba en la habitación, lo cual me sobrecogió un poco. ¿A dónde habría ido? Sus cosas seguían en el cuarto pero no estaba ni su móvil ni las llaves. Resolví telefonearle pero tocaron la puerta antes de que pudiese marcarle.
-. Servicio a la habitación- me acomodé el albornoz y le abrí al empleado. -. Señora le envía su esposo- ¿Señora? ¿Esposo? Voy a matar a ese imbécil. Me entregó una caja grande.
-. Gracias- dije recibiendo el paquete y llevándolo dentro.
Abrí la caja quitándole la tapa y me encontré con lo que parecía ser un vestido y en el tope una carta. Decidí leerla primero antes de cualquier cosa.
"Cariño, te invito a cenar esta noche. Te envío este vestido replica exacta de uno que sale en tu película favorita para que te veas más hermosa que nunca. Ponte guapa y nos vemos en dos horas en el lobby del hotel. Tuyo, tu esposo.
Pd: lamento si te despertaron y se que me quieres matar por lo de esposo"
Me lleve las manos a la boca cuando vi el vestido, esto tenía nombre propio y a Saisuke Shimura lo había ayudado Ino Yamanaka. Era la réplica exacta de el vestido de Keira Knightley en "Expiación" una de mis películas preferidas. Era el vestido que quería usar en mi graduación, el que no compre porque me veía como un puto pudín. Ahora casi 20 kilos abajo era posible que me fuera perfecto. Encendí el movil y vi un par de llamadas perdidas que me helaron, me sentí cobarde y miserable, no las devolví preferí marcárle a Sai.
-. ¿Cuándo nos hemos casado que ni me entere?- le bromeé aun con sentimiento de culpa.
-. Oh vamos...déjame soñar- hizo una pausa. -. ¿Te gustó la sorpresa?-
-. Esta precioso- le comenté.
-. Bueno entonces anda a ponerte mas guapa de lo que ya eres- me dijo. Como fui tan tonta si Lonely boy y él suenan igual. -. Tienes cita en el spa del hotel en 10 minutos.-
-. ¡Saisuke!-
-. Te quiero perfecta esta noche- dijo burlón -. Te amo- dicho esto me colgó.
Me lave lo mas rápido que pude y me puse ropa cómoda. Baje justo a tiempo hasta el spa.
Por orden de mi esposo, el señor Shimura me han hecho de todo. Desde la manicura hasta un masaje con chocolate. Me han dejado el pelo divino rizado semi recogido y me han quedado solo 15 minutos para cambiarme. Gracias a Dios también en habían maquillado.
Estas eran las grandes ideas de mi prometido. Me puse el vestido sin mucha dificultad y algo de perfume. Miré la hora en el móvil y me di cuenta que casi era la hora acordada. Habían varias llamadas y un par de mensajes cuestionándome donde estaba. Reuní el valor necesario y le marqué devuelta.
-. ¿Dónde estas?- fue lo primero que me preguntó a penas contestó.
-. Yo...- me mordí el labio sentándome en la cama.
-. Te pregunté ¿dónde estas?- me dijo bastante seco. -. Ya estaba a punto de llamar a tus padres- me dijo.
-. ¡No!- grité muerta de miedo. -. Itachi yo...- como explicárselo.
-. ¿No estas en Tokio, verdad?- preguntó serio.
-. No- le dije. -. Tampoco estoy en Nemuro así que no llames a mis padres.- le pedí.
-. ¿Estas...estas con Saisuke no es así?- me preguntó con la voz quebrada.
-. Yo...-
-. Eso solo me confirma lo que te acabo de preguntar- le dolía y eso me hacía se tiene la peor mierda del universo.
-. Itachi...lo siento mucho- sentía las lagrimas agolparse en mi ojos. -. Yo...yo solo-
-. No me expliques nada- me dijo. -. Supongo que tu has tomado una decisión-
-. Yo no quiero...-
-. Espero que sean muy felices. Solo déjame decirte algo- le interrumpí. Quería decirle cuanto lo sentía, que le quería demasiado y que siempre estaría agradecida por esos pocos días que compartimos juntos.
-. No lo planee...-
-. No me expliques nada- me intrumpió. -. La gente no cambia Sakura. Se que estas enamorada de él, pero tu ya viviste su realidad. Saisuke esta roto, es una persona dañada como mi hermano. Me gustaría no tener razón pero va a volver a romperte el corazón y para cuando lo haga yo no creo estar allí para recoger los pedazos- estaba dolido, muy dolido.
-. Yo...quería decírtelo. Pero te fuiste muy rápido de Nemuro después de año nuevo- le expliqué.
-. Sabía que era él quien la organizó- me dijo. -. Ha sabido jugarse sus cartas. Acepto mi derrota, por mucho que duela.-
-. Itachi yo...yo te quiero mucho- le dije.
-. Yo te amo Sakura.- me dijo. -. No deberías decirme que me quieres si estas con él-
-. Me siento muy mal, esto es muy confuso para mi- una lágrima rebelde rodó por mi mejilla.
-. Aclara tus cosas con él, si decides que es lo que quieres al volver a Tokio envía un mensaje diciéndome que me olvide de ti. Pero si te arrepientes...búscame- dicho esto colgó.
Salí de la habitación, tan rápido como los tacos me lo permitieron y me monté en el ascensor. Me sentía confusa y trate de limpiarme el rostro, ojalá el maquillaje fuese a prueba de agua.
Entonces le vi allí, tan guapo vestido de traje como cuando me ha pedido en el servicio del salón en Nemuro que me casase con él. Se le veía más hombre y menos niño. Como sí hubiese envejecido unos 5 años. Peinado como un chico bueno y con una sonrisa arrogante que creo los Uchiha deberían patentar.
-. Estas muy guapa- me besó la mano. -. Tanto que hasta duele mirarte- me ofreció su brazo. -. El salón nos espera- yo lo acepte.
-. Te vez mayor- le dije tratando de ocultar mi tristeza.
-. Ha sentarme el matrimonio-se mofó. -. Es extraño porque me he afeitado así que en teoría me veo mas joven-
-. Somos bastante jóvenes- le comenté mientras caminábamos. Ni siquiera con tacos llegaba a ser tan alta como él.
-. Eso solo nos da más años para pasar juntos-
El restaurante del hotel estaba inusualmente desierto, y me olía que alguien lo había mandado a cerrar. Ni había música ni nada, él me guió hasta nuestra mesa abriendo la silla como todo un caballero medieval.
-. Vale si lo mande a cerrar- aceptó. -. Quería estar a solas con mi esposa- Joder primero la suite presidencial del JR Tower Hotel Nikko Sapporo, luego un día completo de spa y ahora había mandado a cerrar el restaurante de un hotel donde se hospedan más de 800 personas. Me sentía saliendo con el hijo de un Yakuza.
-. No digas eso- le reñí. -. Mientras no me pongas...- iba decirle sobre un anillo de bodas pero caí en cuenta que me había dejado el anillo de compromiso en la habitación. -. Mierda...-dije en voz alta.
-. Supongo que no te gusta- me dijo con una sonrisa encogiéndose de hombros.
-. No es que... Me lo había quitado porque iría con mis padres...- estaba cabreado lo presentía.
-. Mira que tanto lo aprecias, que ni siquiera te acuerdas que te has dormido con el puesto y te lo he quitado.- me dio una de esas sonrisas enigmáticas.
-. ¿Eh? ¿Qué has dicho?- ¿Para qué cojones me asusta si me lo quitó?
-. Pues cariño que te lo he quitado- desfachatado de mierda. -. Es que bueno, si con tu primera vez la cague con mi propuesta de matrimonio no ha sido diferente. Fue bastante mal gusto haberlo hecho yo allí en el servicio de ese salón. Así que...- se estaba poniendo colorado. -. Quería hacer las cosas bien-
-. No entiendo-
-. Sakura Haruno ¿te gustaría ser mi esposa?- me preguntó con la soñada caja azul de Tiffany's.
-. Sai no tenías que...-
-. Sí, si tenía que.- dijo. -. Ahora por favor di que si quieres ser mi mujer- menudo romántico.
-. Acepto- le dije casi al borde de la risa.
Saisuke sacó el anillo de la caja y lo deslizó por mi anular derecho. Sin embargo me percate enseguida que no era solo el anillo viejo el que estaba en la caja.
-. Ese que llevas era de mi madre- me dijo. -. Fue su anillo de compromiso. Cuando ellos murieron herede muchas cosas pero es mi tío quien las guarda. Mi madre era amante de las joyas así que había muchas cosas y bueno...quería que tu lo tuvieses- sentí las lagrimas se agolparon en mis ojos. -. Mis padres fueron muy felices juntos, vivieron felices mas de veinte años y yo quiero que lo nuestro sea así. Mi mamá tenía tu edad cuando se casó con mi padre, ya se que eran otros tiempos pero...- tomó un anilló delgado de emblemática caja azul. -. También he querido ya que te estoy pidiendo que te cases conmigo por segunda vez que tengamos nuestro propio anillo de compromiso.- deslizó una sobria banda de platino y diamantes a juego con el anillo de sus madre. -. Es sencillo, se que no te gustan las cosas grandes ni ostentosas. Hace juego con el de mi madre como un pisa anillos. Así puedes llevar ambos en ocasiones especiales y usar el de nosotros siempre.- besó mi mano y ya yo estaba llorando.
-. Es...es muy hermoso- atiné a decir. -. No tenía idea que hubiese sido de tu madre- Sai también tenía los ojos aguados. Hablar de sus padres le era difícil, era aun un tema sensible para él.
-. Hay muchísimas joyas más que me gustaría darte- dijo no muy seguro.
-. Yo no...-
-. Se que tu modestia no te dejaría aceptarlas, espero que lo hagas cuando estamos casados-
El anillo de la madre de Sai era gigantesco. Un diamante enorme rodeado de múltiples diamantes a lo largo y a lo ancho, tanto que hasta pesaba y me había parecido demasiado cuando me lo había dado. Pero ahora...entendía lo mucho que esto significaba para él. Me acerque a su cara y le planté un beso.
-. Ya que nos dejamos de dramas... ¿Qué te apetece comer amor?- me dijo cuando dejamos de besarnos.
-. A decir verdad sigo repleta del almuerzo- él me miró mal enseguida.
-. No, tienes que comer- me ordenó.
-. ¿Desde cuándo eres mi padre?- le pregunté.
-. Cariño tienes que comer, ese vestido te va precioso pero estas muy delgada-
-. Ya se...-le dije medio enojada.
-. No pongas esa cara sabes que es por tu bien- tomó mis manos y me beso suavemente.
-. Anda come algo-
-. Quiero pastel de chocolate.- le dije como una niña pequeña.
-. No puedes comer solo pastel de chocolate- me regaño. -. Tienes que comer algo nutritivo-
-. Me estoy comiendo el pastel solo por complacerte-le dije.
-. Vale futura señora Shimura le tengo una propuesta- me dijo medio en broma. -. Pediré algo para los dos, si comes podrás comerte todo el pastel que quieras-me propuso.
-. No voy a comer nada de pastel entonces- hice un puchero. -. De verdad estoy a reventar-
Al final él ha terminado haciendo lo que quiso ya pedido un pollo a la cordon blue acompañado de puré de patatas y ensalada. Me ha hecho comer un poco, pero se ha conformado con el par de bocados que he dado, se ha portado como todo un caballero. Quien iba pensarlo el salido mental, patán engreído con comentarios poco asertivos y bastante fuera de lugar de Sai iba a terminar siendo mi prometido.
-. Hay tantas cosas que yo quisiera decirte...-esperábamos nuestro pastel de chocolate.
-. Pues dímelas...- le animé. -. Que no muerdo guapo- bromeé.
-. Tengo algo en mi hombro que refuta eso- bromeó de vuelta. -. Gracias por aceptar estar aquí conmigo-
-. Gracias a ti por invitarme- le dije. -. Aun que es bastante incómodo, me siento saliendo con el hijo de un Yakuza. Nunca me imagine que te gustase gastar tanto-
-. A diferencia de mis primos, yo no suelo gastar tanto. Nunca me ha gustado aparentar nada. Tengo muchísimo dinero Sakura que me heredaron mis padres, una cuantiosa indemnización del Estado Japonés y al ser su hijo adoptivo de mi tío me suma otra cuantiosa herencia. Tengo tanto dinero que es posible que mis bisnietos ni siquiera tuviesen que trabajar. Tu mejor amiga lo ha llamado un fideicomiso nada despreciable- oh esa cerda. -. Así que ya a sabes que un viaje de placer como este no es nada-
-. Ya...entonces ¿porque vives en un lugar como Konoha?-
-. Antes de la muerte de Shin yo...era un jodido derrochador. Podía gastar dinero a manos llenas. Tu has salido con Sasuke ya más o menos debes saber sus hábitos. Yo podía gastar incluso más que él en una noche- abrí los ojos desmesuradamente. Yo había visto gastar más dinero a Sasuke Uchiha en una noche del que yo gastaba en en año. -. Tenía penthouse y tres autos.- me aclaró. -. Que te puedo decir me gustaban los juguetes caros. Ese es el problema del dinero, cuando lo tienes en grandes cantidades te lo gastas como si fuese agua.- toda mi vida yo he sido una derrochadora, pero jamás como ellos.
-. Cuando pasó lo del accidente, mi tío me puso un alto.- el pastel arribó a la mesa y él sirvió una cucharada. -. Me hizo ir a alcohólicos anónimos, al terapeuta, me cancelo las tarjetas de crédito, vendió mis autos modificados y me hacia hacerme un test de alcohol y drogas cada semana. Se puso como un loco- sabía que Sai tenía problemas con la bebida. -. Aprendí a vivir austeramente. Vendí mi apartamento y me compre el auto.- oh claro amorcito menudo austero y andas en un Audi. -. Konoha me parece un lugar espléndido, ademas que queda prácticamente a una cuadra de la facultad.- me repasó un mechón detrás de las orejas.
-. Y... ¿Cómo es que ahora te permite gastarte media fortuna en un viaje de placer?- le pregunté.
-. Mi tío volvió a confiar en mi cuando le di muestras de mi cambio. Me devolvió las tarjetas y la generosa mensualidad, cosas que no suelo usar a menudo. Tengo el mejor promedio de mi semestre por lo que no pago colegiatura, no he armado ningún jaleo en años y ya no le he dado dolores de cabeza. Bueno hasta que...me mandaste a la mierda por el móvil- podía recordar esa escena como si fuera ayer. -. Me volví un asco, pasaba borracho. Creo que lo estaba incluso cuando me dejaste definitivamente en el portal de Konoha, me mudé de ahí a otro apartamento para no hacerte mas daño, no descuide la universidad y mantengo mi promedio pero...creo que mi hígado ya no será el mismo. A penas acabaron las clases mi tío se me plantó en el portal y me dio el sermón de mi vida.- le escuchaba atenta mientras él se entretenía dándome de comer. -. Se me paró en los pies, me parece bastante enérgico para ser un sesentón. Me puso una cachetada y un Starbucks mediano en la cara, dos minutos para empacar mi ropa, tres para bañarme, cuatro para afeitarme y dos mas para lavarme los dientes. Le hice caso en medio mi tranca y lo siguiente que recuerdo es una puta reunión de alcohólicos anónimos. Me dijo que era puto alcohólico, que había confiado en mi y que lo había defraudado de nuevo. Me soltó el discurso de la madre abnegada que había hecho sacrificios por mi y ya sabes ese montón de mierda que suelen soltar. Casi se me ríe en la cara cuando le dije porque estaba bebiendo- rechacé la porción de pastel que quería darme, mi prometido se la ha metido a la boca. -. Me dijo que era un idiota. Que me pusiera los pantalones y dejara de llorar como una niña. Que tu ni te habías muerto, ni te habías casado. Le conté de ti, que te amaba y que quería estar contigo siempre. Sabes que me dijo el muy cabrón: "pues por ahí hubieses empezado, deja de hacer el idiota y cásate con ella"- el tío de Sai parecía ser un hombre muy simpático. -. ¿Sabías que nosotros solíamos jugar juntos?-
-. Si, me lo contó mamá antes de la fiesta de año nuevo. Mi abuela y tu madre eran mejores amigas. De hecho, mi mamá conoció a mi papá en una fiesta que organizó tu madre al enterarse que estaba embarazada de ti- le dije.
-. ¿Menudo follón, no? Pues yo te tengo un chisme que ni tu madre debe de saber.- anda esto debe ser una bomba. -. Pudimos haber sido primos- la sola idea me asqueo.
-. ¿Eh?-
-. Bueno primos segundos, aun que en mi situación actual, sería tu tío adoptivo- menudo lío. -. Mi tío estaba enamorado de tu abuela, pero ella nunca le correspondió. Le pidió matrimonio y todo. Si ella hubiese aceptado, tu madre sería mi prima y mi hermana adoptivo.-
-. Vaya- agradecí mentalmente a mi abuela por no aceptar.
-. Cuando le dije el nombre de tu madre casi se atraganta. Me dijo: "ella pudo han sido tu prima"- me divertía al forma en al que Sai imitaba su tío. -. Y cuando le dije quien era tu padre pensé que se ahogaría con el café, fueron mejores amigos en su juventud.- eso si lo sabía. -. Sabes que me dijo ahí: "entonces Saisuke ahora que me has dicho quien es esta chica, espero que seas un hombrecito y sepas arreglar tus faltas. Si me entero que le has hecho algo te las tendrás que ver conmigo. Kizashi es mi mejor amigo, aun que se haya puesto de parte de los Uchiha y si esa niña es la nieta de mi amada Hikari ten por seguro que se me va a olvidar que eres mi sobrino"- estalle en risas.
-. Parece que tengo quien defienda mi honor entonces- le bromee. -. Me preguntó que diría tu tío de esta luna de miel anticipada-
-. Que no se entere, y si lo hace tienes que decirle que hemos dormido en cuartos separados. Me salió con un: "y por tu bien, que no me entere yo que has perjudicado a esa chica. Podremos estar en el 2010 pero la moral y los valores no cambian. Así que nada de ponerle un dedo encima sin la bendición de un cura de por medio."-
-. ¿Perjudicado? La última persona que le escuche eso fue a la abuela de Ino- recordé.
-. Ya vez como es- se limpió la boca con una servilleta. -. ¿Me dejas sacarte una foto?- me preguntó emocionado como un niño pequeño.
-. Vale tómala- le dije.
-. Ponte de píe. Estas muy guapa- le hice caso y él me sacó la foto. -. La usare para dibujar-
-. ¿Desde cuándo me dibujas?-
-. Desde siempre, me gusta mucho dibujarte- me dijo. -. Antes me las robaba de tu facebook, ahora te las tomo cuando te distraes-
-. En ese caso toma una de los dos- aproveche que el mesero venía a retirar los platos.
-. Solo porque me lo estas pidiendo, pero yo odio las fotos-
El mesero muy amablemente nos tomó un par de fotografías donde él me abrazaba por la espalda y hasta nos ha sacado una donde nos estamos besando y eso me ha dado la mar de vergüenza. Sin embargo, a Sai le ha molado un montón que hasta se la ha puesto de fondo de pantalla en el móvil. Al final han aparecido los músicos y nos han tocado unas cuantas canciones lentas donde mi prometido no ha perdido oportunidad para susurrarme cosas al oído, darme unos cuantos besos y poner sus manitas más allá de los límites de la moral y las buenas costumbres.
-. Gracias por estar aquí esta noche- me susurró al ritmo de We've got tonight. -. Gracias por ser lo mejor que tengo en la vida y gracias por aceptar ser mi esposa-
-. Gracias a ti por estar conmigo esta noche. Gracias porque a pesar de todo quieres casarte conmigo.-
Sai me besó lento y sin prisas, deteniendo nuestro baile son de esa canción de Bob Seger. Este era uno de esos momentos que recordaras por siempre. Como tu primer día de escuela, la primera vez que dormiste solo en tu cuarto, como el primer beso, como la primera vez, como el primer amor. Supongo que así mismo será tu boda o cuando tengas un hijo. Pero ahora y por este instante, este sería nuestro momento.
-. Te amo- me dijo después de parar.
-. Yo también te amo- le dije aun prendida de su cuello.
-. ¿Aceptaría usted un propuesta indecente?- me preguntó.
-. Adelante, le prometo que su tío no se enterara-
-. ¿Pasarías conmigo esta noche?-me susurró haciéndome sentir su aliento caliente en mi oreja.
-. ¿Me esta usted proponiendo que follemos como conejos toda la noche?- le pregunté.
-. No, te estoy proponiendo hacerte el amor la noche entera.- me mordí el labio al sentir sus manos descaradamente sobre mi trasero.
-. En ese caso, le prometo absoluta discreción- mi chico me ofreció su brazo y yo le tomé.
La canción de Bob Seger se repetía en mi cabeza mientras Sai me llevaba del brazo hasta nuestra habitación. Esta era nuestra noche, nuestra noche especial. No quería pensar en un mañana, solo necesitaba un ahora. Nosotros dos, solos. Con nuestras penas, con nuestras alegrías, y nuestros deseos juntos en una cama. Quería a este hombre, le deseaba con locura y necesitaba sentir el calor de su cuerpo sobre el mío. Me sentía arder, pero a su vez tan nerviosa como si fuese la primera vez que estaríamos juntos. El ruido de la habitación abrirse me trajo de vuelta.
-. ¿Puedo confesarte algo?- me preguntó mi prometido al entrar. Yo solo asentí. -. Me siento nervioso, no como esta mañana. Me siento ansioso-
-. ¿Como...como sí fuese tu primera vez?- él puso mi mano en su pecho y sentí su corazón martillear locamente.
-. Como sí fuera la primera vez- me dijo besándome la frente.
-. En ese caso...- Me mordí el labio me sentía nerviosa por lo que quería. -. Espero que hayas traído el lubricante y los condones- le dije al oído sintiéndome atrevida.
-. ¿Estas segura que eso quieres?- me preguntó. -. Es solo un pequeña fantasía masculina- estábamos parados en medio del cuarto. -. No quiero que te sientas presionada solo por complacerme, quiero que sientas placer.-
-. Quiero complacerte y quiero que lo hagamos- le tomé de la pajarita de su traje. -. Tu siempre buscas mi placer deja que yo te de un poco-le busqué los labios rozándolos lentamente.
-. No- me dijo. Puse sus manos sobre mi trasero.
-. Vamos...yo se que lo estas deseando- repase mi lengua sus labios.
-. Contéstame algo... ¿Te gusta lo que sientes si te tocó ahí?- el sonrojo cubrió mi mejillas.
-. Si- admití con vergüenza sin saber si estaba bien o mal el que me gustase ese toque.
-. Dime que sientes- ahora era él quien jugueteaba con su lengua sobre mis labios.
-. Yo...- sus manos se deslizaban por mis espalda desnuda apenas cubierta por los delgados tirantes verdes hasta el zipper invisible que mi chico bajó lentamente. -. Yo..- era vergonzoso. No tenía ningún referente sobre que debía sentir.
-. Tu que mi amor...-su boca estaba en mi cuello. -. Dime que sientes, quiero saberlo.- sus manos se deslizaron por mi espalda bajando las tirillas de mi vestido y este a la par.
-. Me da mucha vergüenza...- admití. Estaba desnuda, solo con las bragas transparentes y unos tacos dorados. Sai me tomó de las piernas y me cargó sin dificultad.
-. Dime...no tienes porque sentir vergüenza conmigo.- se comía mis pechos mientras yo ponía mis brazos sobre mi cuello.
-. Es que a mi me...- ¿Estaba bien sentir placer ahí?
-. Si esa boquita tan mona no me quiere decir quizás, tu cuerpo lo haga- se llevó dos dedos de su manos izquierda a la boca y los lleno de saliva. -. No te sueltes- me ordenó. Era yo quien estaba aferrada a su cadera y agarrada de su cuello. Saisuke rodó mi tanga y llevó sus dedos mojados hasta mi ano.
Sentía un cosquilleo delicioso entre mis pliegues mientras él jugueteaba con ese pequeño agujero entre mis nalgas. Era un calor que me hacia arder por dentro y me ponía húmeda. Sentía placer puro y físico, pero un placer diferente a la masturbación del clítoris o la intromisión de sus dedos en mi vagina. Era algo mas instintivo, animal y prohibido. Me sentía muy excitada y podía sentir como me lubricaba. Mi ano se dilataba ante sus caricias.
-. Vale...ya, me gusta.- me friccione contra su cadera buscando placer. -. Me gusta mucho que me toques ahí.- lo quería todo.
-. Voy a complacerte.- dejo de tocarme ahí y volvió a sujetarme el trasero. -. Pero si te estoy haciendo daño parare- sentenció.
Sai me acostó en la cama llena de pétalos y yo le saqué la pajarita, el blazer y la camisa. Me aferre a su cuello buscándole la boca excitada y jadeante. Mi chico me marcó un ritmo más pausado pero el fuego que ya me escocía en las venas no me dejaba. Ha terminado juntándome las manos y poniéndomelas encima de la cabeza.
-. No sabía que te molara el sado-le bromee.
-. Y es que no me mola, pero tienes que bajarle dos velocidades al carro cariño- sus manos entrelazaron las mías y él quedó encima de mi. -. Déjate hacer, no quiero que esto acabe tan pronto- me dio un beso delicioso que me encendió enseguida.
Intente calmarme tratando de respirar mas pausadamente, pero sus besos en el cuello y los hombros no me dejaban pensar en otra cosa. Me saboreaba entera, disfrutando cada expresión, cada roce, cada jadeo y cada gemido. Se veía mas hombre, eso me ponía. Acarició mi pecho y descendió a mi ombligo, podía sentirme empapada allá abajo. Descendió aun más pasando su lengua por mis bragas transparentes lamiendo la humedad de ellas, yo busqué placer refregando mi sexo contra su boca. Él hizo a un lado mi última pieza de ropa y se aventuró entre mis pliegues con su lengua. Le respondí con un gemido cuando su boca se poso en mi botón del placer, y me llevo al éxtasis para compensar.
-. ¿Sabes que es lo que más me arrepiento de que hayamos intimado tan pronto?- me dijo entre besos con sabor a mi, después de hacerme correr.
-. No lo se...- le dije.
-. Que nunca pude enseñarte- ahora yo estaba encima de él. -. Nunca pasamos por lo cambios de una pareja normal- Saisuke me sujetaba del trasero mientras yo besaba su pecho. -. Ya sabéis...los primeros roces, las caricias sobre la ropa, los toques en el sexo. Ese descubrimiento de la sexualidad- puntualizo.
-. ¿Y porque te sientes mal?- le pregunté.
-. Porque siento que te lo he robado y que te lo debo- me paso los dedos entre el cabello acariciándome la cabeza.
-. No me has robado nada. Tu me has dado mucho de eso...a ti te encantan los preliminares- chupetee su pezóncito que se puso erecto también.
-. ¡Hostias! No me hagas eso...- me dijo. Mi zorra interior queriendo jugar me incitó y yo busqué su otro pezón. -. Cariño cálmate...ese es mi punto sensible-
-. Tu solo disfruta guapo- soplaba sobre el calentándolo con mi aliento y luego lo soplaba para darle un cambio de sensación.
-. ¡Oh! ¡Cariño!- exclamaba complacido. -. De verdad que no es lo mismo-
-. Deja de torturarte con eso- le pedí besando el tatuaje con mi nombre sobre su costado. -. Tu eres quien me ha regalado las mejores y mas grandes experiencias eróticas de mi vida. ¿Crees que cambiaría eso por morreos de instituto?- le desabroché el cinturón mientras le preguntaba. -. Además si nosotros últimamente si no cogemos nos morreamos - le bromee.
-. Vale cariño tienes un punto- yo lo besé y él me dio una nalgada. -. Joder se te ve muy sexy así. - estaba encima de mi chico abriéndole la bragueta solo con una tanga y los tacos puestos. Tenía el pelo ensortijado hasta las orejas e iba maquillada bastante bien. Me sentía bella ante sus ojos. -. Soy un tío con suerte- se dijo mientras se sacaba los zapatos.
Sai me dio la vuelta y quedó sobre mi nuevamente, nos besamos despacio disfrutándonos. Mis manos tiraron de su pantalón de vestir y este cedió ante mi dejándonos en ropa interior. El miembro del castaño estaba hinchado podía sentirlo quemándome en el vientre.
-. Esta duro- le bromee.
-. Es tu culpa- puso su índice en mi nariz.
-. Se me ocurren un par de ideas para solucionarlo.- me puse sobre él. -. Espero que esto te complazca-
Saqué su miembro de entré sus bóxers y me lo metí en la boca sabiendo que lo mucho que esto le gustaba. Sai jadeo excitado soltando un par de improperios y diciéndome guarradas. Eso me excitaba, saber que le gustaba mi caricia. Me aventuraba a metérmelo mas adentro cuidando de no ahogarme o producirme una arcada. Sin embargo, me pidió que me detuviera.
-. Pensé que iba bien-
-. Precisamente- me besó sintiendo su carne caliente contra mi vientre. -. No quiero correrme todavía...me apetece como es que lo has llamado tu ¿morreo de instituto?- se guardó la polla entre la ropa interior. -. Vamos cariño sobre la ropa, como si fuésemos un par de mocosos de instituto- me bromeo.
-. Pues para que te lo sepas yo aun tengo edad para ir en el instituto- me senté sobre el bulto entre sus piernas.
-. Eso solo lo hace más excitante...- me dijo el muy guarro. Yo empece a refregarme contra su cadera friccionando su miembro hinchado contra mi sexo. -. Oh joder...espero que haya mucho de este morreo en nuestro viaje- la fricción me encantaba y al parecer a él también.
La sensación de nuestros sexos frotándose era sin duda alguna muy lasciva. Era un roce prohibido pero al mismo tiempo casi que inocente. Cerré los ojos inconscientemente y me perdí en un mundo deseos. Me imagine que hubiese pasado si Sai y yo nos hubiésemos conocido en la escuela. Era divertido imaginarnos un poco mas jóvenes, si él tuviese diecisiete y yo catorce, hubiera molado un montón que él hubiese sido mi sempai. Quizás en su casa, los dos solos jugando a explorarnos. Sus manos apretándome los pechos de manera sensual, el roce tímido de nuestros sexos. Mi mano viajando entre ellos sacando su miembro de su prisión de tela y yo corriendo mis bragas para que se encontrasen en una fricción más directa.
-. Estas muy húmeda cariño- la voz de Sai me sacó de mi fantasía de instituto. -. Se ve que en lo que sea que estas pensando te da mucho morbo o placer- acariciaba mi escasos pechos. Casi podía decirse que entre su pecho y el mío no había mucha diferencia.
-. La verdad es que si lo hacía- me frotaba con ahínco presa del placer. -. Pensaba en ti- dije en un jadeo ahogado. La cabeza de su pene estaba brillante.
-. Eso me gusta, saber que estoy presente en tus fantasías sexuales.- me dio una nalgada suave. Sentí el orgasmo cerca por lo que no paré ni un segundo y gritaba de placer mientras me frotaba.
-. Sa...Saisuke- lo llamé justo en la cúspide del placer lista a dejarme caer en un orgasmo sórdido. -. Me...- no pude hacer porque la explosión me dejó muda.
-. Te perdono porque has tenido una fantasía sexual conmigo- me bromeó. Yo me había quedado quieta disfrutando mi orgasmo con su miembro duro bajo de mi.
-. Lo siento- le dije. Mi chico se había quedado sin llegar.
-. No importa tontita. Yo también me he corrido- me besó demandante.
-. Pero si no has eyaculado-
-. No es necesario eyacular para tener un orgasmo. Aun que estoy a un pelo correrme de nuevo- me dijo. Nos seguimos besando y yo seguí frotándome contra él. -. No es necesario- dijo. Le ignore y seguí con mi tarea. -. Oh cariño...- me dijo antes de estallar de nuevo y salpicarme con su esencia.
-. ¿A que te gustó?- le bromee mientras el disfrutaba.
-. Dios bendiga la píldora anticonceptiva.- fue lo único que dijo. -. Te he embarrado toda, perdona- me dijo preocupado.
-. Esta bien...- le dije. -. Ya no necesitare estas- me saqué la bragas mojadas y llenas de su corrida.
-. Dame un par de segundos...- su pene no estaba flácido pero sabía que podía tardar algo en volver a la acción.
-. ¿Te apetece más morreo de instituto mientras te recuperas?- le pregunté.
-. ¿Qué tienes en mente?- me dijo con la voz pastosa.
-. Anda chato pues se me antojan unas caricias más prohibidas-
-. En mi cama nada esta prohibido, señorita Haruno. Nada salvo los tríos y el sado- bromeo.
-. ¿Dónde has dejado ese lubricante tan mono?- le pregunté excitada.
-. Esta en la maleta refundido entre mis cosas- nos besábamos lento como un par de críos. Me apetecía que me tocase allá. -. Aunque...siendo esta la suite presidencial y que creen que eres mi esposa, no me extrañaría que hubiese alguno en la canasta de regalos.- me paré de la cama a buscar la dichosa canasta en la salita. -. Joder que culazo...- dijo mientras me veía caminar desnuda.
-. Pervertido- le dije. -. Hay un montón de cosas raras acá.- le dije rebuscando entre los productos.
-. Tráela- me dijo aun acostado. Cada que él se venía el orgasmo lo dejaba bastante golpeado.
Le hice caso a mi supuesto esposo y me he traído la canasta de regalos a la cama. Le he bajado la intensidad a luz, al sentirme algo cohibida por las marcas. No quería que él se sintiese asqueado por mi cuerpo, yo quería que Sai me desease siempre.
-. Acuéstate boca abajo- ¿Lo haríamos tan pronto? El calor de lo prohibido me puso cachonda enseguida. -. Te dije que no te haré daño. Así que me apetece tocarte.- me dijo.
Mi chico me puso aceite en la espalda con olor a vainilla, haciéndome un masaje como el que yo le había dado en el jacuzzi antes que él me comiese el sexo sin piedad. Me tocó la espalda, los hombros, el trasero, las piernas y los pies, para luego recorrer los mismos lugares con su boca. Amasó mis pechos metiendo sus manos debajo de mi cuerpo mientras me besaba la espalda, podía sentir el miembro hinchándoselos de nuevo contra mis gluteos.
-. Alguien esta listo para la acción.- le bromee.
-. Tu también estas empapada- me dijo mojándose los dedos en un líquido viscoso acariciando mi sexo. Me la meneo contra el trasero mientras jugueteaba con sus dedos. -. ¿Te gusta...?- me preguntó con la voz ronca.
-. Si...- le dije excitada. Me animó a ponerme en 4 y se introdujo en mi con suavidad. Dejó caer lubricante en mi orificio anal y me froto iniciando el vaivén de sus caderas.
No me esperaba que Sai fuese a cogerme, de hecho había pensado que él estaría más pendiente a la idea de introducirse en otros lugares más primitivos. Se sentía bastaste bien, y me hacia chillar de placer. Mis paredes se contrajeron rápidamente por el orgasmo y me desplomé sobre la cama. Mi chico paró de estocar y se quedó dentro.
-. Se siente muy bien aquí- me mordisqueaba la oreja. -. Esta calientito y aprieta- me decía guarradas el muy puto.
-. Idiota-
-. Fea- me besó la espalda. -. Seré delicado- me dijo y yo me tensé al instante.
Salió de mi completamente erecto, y si moverse mucho cogió un par de almohadas poniéndolas debajo de mi pelvis, frotándome su miembro por el trasero. Mi cadera quedó más alta y el trasero como una invitación. Me masajeó los gluteos con aceite de vainilla y me ha dado un par de nalgaditas suaves. Me hizo un camino de besos en la espalda, a lo que luego sentí el frío lubricante cayendo sobre mi orificio.
-. ¿Segura que quieres esto mi amor?- se acostó a mi lado toqueteando su sexo sin vergüenza alguna.
-. Sí- le dije segura.
-. Me da miedo lastimarte- confesó.
-. No lo harás- le tranquilicé poniendo mis manos en su cara. -. Confió en ti- le dije. Ėl me besó la mano.
Sai rasgo la envoltura del preservativo y me enseño como se ponen. Fue un momento baste bonito por mas extraño que suene, nos sentí tan juntos que me parecía increíble y después de ponérselo me he echado de nuevo boca abajo sobre las almohadas. Me tocó sensualmente en mi esfínter e introdujo suavemente los dedos poniéndome bastante gel lubricante.
-. Piensa en algo que te ponga muchísimo para que te relajes- me acarició el cabello y sacó sus dedos. -. Si te estoy haciendo daño no te lo guardes y dímelo- la cabeza de su miembro estaba contra mi pequeño agujero. -. Te amo- me susurró entrando lentamente.
Decir que no fue algo doloroso sería mentir total y descaradamente, pero no era tampoco un dolor insoportable y horrible. Era un dolor erótico, morboso y animal, de esos que te hacen tirar la cabeza hacia atrás y chillar de placer. No me la metió entera, pero el gemido que soltó delató totalmente que esto le gustaba tanto como a mi. Me estocó despacio haciéndome gritar cada que su cadera aun que despacio chocaba con mi trasero. Me sentía muy excitada, malditamente húmeda y sintiendo un placer indescriptible.
Volví a mi fantasía sexual de instituto, imaginando que estaba cogiendo por ahí porque no quería que perder la virginidad. Era divertido, pensar en que yo era una virginal colegiala que dejó convencer de su novio de hacerlo por la puerta trasera. Él me estocaba y yo me movía buscando más de ese dolor morboso. A lo mejor y tenía una vena masoquista. Mi chico me buscó el clítoris con los dedos mojados en lubricante. Fantasee entonces con nosotros en su habitación llena de pósters de bandas americanas y animes, vestidos con el uniforme del colegio haciéndolo sin quitarnos la ropa. Él se la sacaba entre la bragueta y me había bajado las bragas, abierto algunos botones para tocarme el pecho y alzado la faldita tableada del colegio. Detuve su mano en mi botón del placer y tres segundos después me corrí.
Fue un estremecimiento extraño, sabía que a pesar de estar cerca no era mi clítoris la razón de mi orgasmo. Las paredes se me contraían con violencia y un escozor delicioso se sentía en mi esfínter invadido por su miembro. Sai estalló después de un par de estocadas mientras yo aun no salía de mi asombro. ¿Eran posibles los orgasmos por ahí?
-. Joder...- cayó a mi lado y se quitó el condón anudándolo.
-. Sai...- le llamé asustada.
-. ¿Qué paso?- se sobresaltó enseguida. -. ¿Te he hecho daño?- preguntó preocupado. -. Te dije que me dijeras que parara. Joder fue una mala idea- se lapidaba a si mismo.
-. Sai...- le llamaba.
-. Soy un puto bruto, perdóname mi amor. Esto no vuelve a pasar...te lo juro ni siquiera fantaseare con esto.- tenía las manos en mi cara y me daba besos cortos.
-. Sai...- le llamé de nuevo. -. No me has hecho daño...todo lo contrario- le dije aun asustada.
-. Entonces... ¿Porqué tienes esa cara?- me besó.
-. Es que...- era vergonzoso, pero Sai siempre me ha dicho que puedo confiar en él. -. Me...me corrí- admití escondiéndome entre su cuello.
-. ¿En serio?- me preguntó haciéndome mirarle.
-. En serio...fue...fue algo demasiado intenso.- nos estábamos besando de nuevo mientras nos manoseábamos.
-. Entonces ¿te fue placentero?- él estaba encima de mi rozando su nariz tiernamente con la mía.
-. Te estoy diciéndome que tuve un orgasmo- dije entre dientes porque me daba pena.
-. Pero te estaba masturbando así que...-negué con la cabeza. -. Pensé que te habías corrido cuando me detuviste la mano-
-. No, sentía un calor muy extraño por eso te paré. A los pocos segundos pues...-
-. Existen mujeres así, incluso hay personas pueden llegar al orgasmo fantaseando- me explicó. -. ¿Te dolió?-
-. Sí, un poco.- admití. -. Pero no era algo para echarse a morir, era placentero.-le expliqué.
-. Perdona por haberte causado dolor-
-. No seas tonto, lo he disfrutado un montón. ¿Cómo fue para ti?- eran toques muy eróticos los que nos dábamos algo están preparándose para el tercer asalto entre las piernas de mi amado.
-. Aunque me jode el hecho de haberte dañado, fue algo demasiado intenso- me admitió con dolor. -. Es muy estrecho. Tu de por sí eres bastante estrecha, ahí sentía que me apretabas fuertísimo.-
-. ¿Te gustaría meterlo dentro de nuestros encuentros?- le pregunté.
-. ¿A que te refieres con incluirlo?- su pene empezó a excitarse de nuevo.
-. A qué lo hagamos regularmente, a mi me gusto mucho- dije con verguenza.
-. Eres una viciosita la mar de mona- me dijo. -. Vamos poco a poco con eso, me es difícil saber que estas sintiendo dolor-
-. Me apetecía...- me interrumpió.
-. Creo que ya hemos tenido mucho de juegueteo previo, sexo sucio y felaciones- me dijo. -. A mi me apetece hacerte el amor despacio. ¿Te parece?-
-. Vale- le dije.
-. Bien... Vamos arriba entonces- me dijo.
-. No...no quiero- hice un puchero.
-. No puedo cogerte estando yo arriba. No quiero dañarte o que se te resientan las caderas y que camines 5 días como recién follada.- se burló.
-. Vamos te prometo que tu tío no se entera- le molesté.
Al final le he convencido y hemos hecho el amor en la clásica pose universal: él arriba yo abajo tumbados en la cama. Aun que fue realmente un momento hermoso, nos susurrábamos palabras cariñosas entre jadeos. No fue un polvo realmente multiorgasmico como acostumbramos pero fue bastante romántico y erótico, sobretodo cuando ambos nos vinimos diciéndonos que nos amábamos. Esa noche nos dormimos satisfechos y abrazados.
Supongo que esa noche fue el preludio a la inevitable despedida, y a mi decisión. A veces cuando la luz es escasa y siento los brazos de Itachi sobre mi cuerpo, me imagino que son los de Sai y que me hace el amor como en ese viaje idílico que parecía un sueño. Fueron cuatro días para recordar, cuatro días de placer, deseo y cariño. Pero en el fondo sabía que era una tontería, sabía que lo nuestro era una de esas cosas destinadas no ser.
Cualquiera podría juzgarme en ese sentido. Tenten y Hinata lo hicieron duramente durante un tiempo, pero al final han aceptado que en el fondo abandonar a Saisuke fue la decisión correcta. Quien quiera tirar la primera piedra que se ponga en mi lugar; yo solo tenía 16 años, tenía a penas un semestre en la universidad y aun ni siquiera había aprendido a ser independiente.
Reconozco que tanto compromiso me dio miedo, él esperaba mucho de mi: Quería que viviésemos juntos, que nos casásemos, no le tenía incluso miedo a un bebé. Así que en un acto de cobardía le abandone Akita una mañana después de viajar juntos durante cuatro día. No me sentí con el valor de explicarle el lío que yo estaba hecha y mis miedos, tan solo le devolví los anillos de compromiso aparejados a una nota con un simple "Perdóname pero no puedo casarme contigo. No me busques." y tomé el primer vuelo a Tokio.
Cambie de móvil, cerré todas mis redes sociales y me aislé del mundo un par de semanas. Él no me buscó tampoco, supe por Kiba que abandonó la universidad y se fue a Francia. Solo me envió por el correo certificado la emblemática caja azul con los anillos dentro y otra nota igual de sórdida a la mía. "Esto te pertenece, los regalos no se devuelven. Que tengas mucha suerte en tu vida. Hasta nunca."
Hay heridas que no cerrarán nunca, y son los amores breves de donde nacen las grandes historias de amor. Ya nunca volveremos a esos cuatro días en la carretera, nunca volveremos a el restaurante en Sapporo mientras bailábamos al ritmo de esa canción de Bob Seger, jamás volveré a sentir el mismo deseo prohibido que en esa suite en el invierno del 2011. No importa cuanto tiempo pasé, no importa cuantas veces quiera imaginarme su cara mientras estoy con su primo. En la vida no hay segundas oportunidades, y si las hay una vez desaprovechadas no vuelven nunca. Han pasado años, y no se nada de él. Es como fantasma entre nosotros, mis amigos no le mencionan. Se que él y Kiba han de hablar seguido, pero se lo calla.
Te das cuenta entonces, que una década vuela en un segundo.
Un autor con reviews es un autor feliz.
Un autor feliz es un autor motivado,
un autor motivado es un autor inspirado.
¿Reviews? :3
Twitter: Hmesschic y de paso puede pasarse por mi nuevo blog.
