Travis POV:
Después de una desastrosa reunión con mi jefe, Thomas me llevó de regreso a la casa de mi padre, aunque no sabía en realidad en qué podrían ayudar ellos, tampoco podían enterarse cuál era nuestro oficio. Estaba perdido y desesperado ¿Qué iba a hacer? ¿Cómo iba a vivir sin Abby por Dios- sabe- cuánto tiempo? Las razones de mi tristeza eran así de simples: Tenía una maravillosa esposa, la amaba más que a nada en el mundo, no quería estar lejos de mi familia. ¿Pero qué? ¿Qué podría haber sido lo suficientemente grande para cambiar la opinión de mi jefe y no reubicarme?
-Relájate hermano, o papá sospechará y sabes que no puedes abrir tu bocota o será peor para ti y Abby- dijo Thomas en uno de sus momentos de "ayuda a sus hermanitos menores".
-Ya lo sé, Thommy. Gracias por el dato.- dije realmente fastidiado, el día iba de mal en peor y para colmo comenzaba a sentirme mareado.
-Tranquilo, pequeño Trav, ya encontrarás una solución… solo no le digas a Abby cuando te ponga ojos de cachorro.- dijo parqueando su auto en el garaje de mi padre.
-¡Eso también ya lo sé! … la pregunta es… ¿qué voy a decirle a Abby?- dije a punto de estallar en llanto, estaría aún más perdido sin mi Pigeon.
Abby POV:
Después de media, aunque cansada, jornada de clases, Harmony me estaba acompañando a mi auto para ir a la biblioteca por unos libros que necesitaba.
-Entonces… ¿Qué vamos a hacer con el señor "se ve muy bien hoy, maestra"? Ya te echó el ojo, Abby… es obvio que va a intentar hacer de las suyas - dijo revisando su celular. Una vez que había un jugoso problema en discusión ella no paraba de pensar en ello.
-No sé, Har. Algún día se dará cuenta de que estoy casada y que no le conviene meterse con Travis, se solucionará solo… no es que me preocupe mucho- dije mientras buscaba las llaves de la camioneta en mi bolso, esa cosa era un pozo sin fondo.
-Pues comienza a preocuparte, palomita… ahí viene de nuevo- maldije para mis adentros, otra vez debía lidiar con ese pervertido del cuál ni siquiera sabía su nombre.
-¿Necesita ayuda, maestra Maddox?- dijo siguiéndonos hasta mi auto, lo cual encontré muy desagradable.
-Disculpa, principito… Antes de arreglar esto ¿Podría aunque sea saber tu nombre?- dije parando de caminar y cruzándome de brazos, no estaba fingiendo enojo ¡Estaba enojada!
- Vincent, Vincent Doyle. Para servirle- dijo, me asqueé de nuevo.
-Ok, mira, el caso es que de verdad no estoy interesada en tus "servicios", Vincent y tampoco es que los requiera- dije mostrando mi brillante anillo de bodas para asegurarme de que comprendiera lo que quería decir. –Y si sabes lo que te conviene es mejor que dejes de seguirme y te limites a ser mi compañero de trabajo ¿Bien?- terminé, ni siquiera me detuve a dejarlo contestar y arrastré a Harmony hasta mi auto. Pero creo que fui demasiado rápido, de repente me sentía enferma.
-¡Bien hecho, palomita! Ahora sí que va a dejarte en paz.- dijo Harmony con una sonrisa de oreja a oreja, no pude devolverle el gesto… en verdad lo único que iba a devolver era el desayuno.
-¡Ay maldita sea! ¡Me estoy muriendo!- dije, de repente estaba asustada por tanto cambio en mi cuerpo, era demasiado rápido y extraño.
-Vamos, Abby, tampoco te pongas así, no es un pecado capital defenderte de un imbécil.- dijo frotándome la espalda, comencé a encorvarme por las nauseas.
-¡No lo digo por eso, Har! ¡Me siento terrible!- alcé demasiado la voz.
-Dios ¡es cierto! ¡Estás verde, Abby! ¡Debemos ir al hospital pero ya!- maldita sea, esa era la peor idea que había escuchado en mi vida, odiaba los hospitales.
-Estoy segura de que ya pasará, no es necesario- dije, pero la cabeza me daba vueltas y me sentía más y más débil.
-¡Silencio, pichoncito! ¡Vamos a ir quieras o no!- me ayudó a sentarme en el asiento del copiloto. Era un terrible error dejar que Harmony condujera, pero era aún más terrible la idea de que yo lo hiciera estando tan mal.
Cuando llegamos a una pequeña clínica que estaba cerca de la escuela, me sentía aún más enferma y todo porque Har conducía como fugitiva de la cárcel. Solo quería salir del auto y retorcerme en la calle, era mejor que estar dentro con una maniática al volante.
-Vamos, pichón ¡No exageres! Tampoco lo hice tan mal.- dijo llevándome a la clínica.
-No solo lo hiciste lo suficientemente mal para matarme- dije con el poco sarcasmo que podía sacar en esos momentos, llegamos con la recepcionista y Harmony habló como si fuera profesional en ello.
-Hola linda, disculpa, Mi amiga de aquí se está muriendo… considero que es una emergencia, así que si alguno de tus calvos y amargados doctores está disponible te lo agradecería mucho- bueno, al menos logró algo.
-Sala B15, hay una doctora ahí que puede atenderlas- dijo señalando a la izquierda con una mueca de desagrado infinita, Harmony solo le guiñó el ojo y cogida de mí mano me guió a la habitación. Iba a ser un día largo, muy largo.
Travis POV:
Thomas había pasado toda la media mañana intentando calmarme sin que mis hermanos o papá se dieran cuenta de lo que sucedía, pero yo estaba en una depresión profunda y todo empeoró cuando se les ocurrió jugar póquer ¿¡Cómo no iba a pensar en Pigeon así!? Estaba jodido, ¡No! ¡Peor! Estaba acabado… estaba… ¡Jodidamente Acabado! ¿Por qué tenía que pasarme esto a mí? En cuestión de días iba a perder lo que tanto trabajo me había costado obtener ¡Lo único que había sido importante para mí en verdad! Y todo por un maldito trabajo.
-Ya hermano, si sigues así vas a terminar cortándote las venas, siempre hay una solución para todo, Trav.- dijo dándome palmaditas en la espalda, como lo hacen con los bebés.
-No puedo arriesgarme a perderla de nuevo, Thomas- dije mirando a la ventana para no ver a sus ojos acusadores.
-¿Qué piensas hacer?- dijo algo nervioso, pude notarlo en su voz.
-Si en unos días no encuentro la solución… voy a tener que dejarlo todo, hermano- dije algo decepcionado, no es que mi empleo no me gustara, es que Pigeon era mi vida, no podía dejarla ir.
-¡Estás enfermo, hermano! ¿Qué estás diciendo? ¡No puedes hacerlo! Es más ¡No puedo dejar que lo hagas!- dijo alzando mucho la voz, agradecí a los cielos que no lo oyeran por el escándalo de las apuestas entre 4 dementes, me pregunté si Mick podría haberlos vencido así como Pigeon. Pero sí que estaba loco en ese momento ¡Pensado en Mick "malparido padre de mi hermosa Pigeon" Abernathy en vez de concentrarme en buscar una solución!
-Ella es todo lo que tengo, Thommy. Ninguna misión es suficientemente importante como para perder a Abby- dije, Thomas se veía muy preocupado.
-Hermano ¿es que no lo ves? ¡Ese es el caso! Si no acabamos con Benny y Mick algún día irán a buscar a Abby, todo se irá al demonio, Trav- dijo y maldije al saber que tenía razón, no podía dejar que eso pasara tampoco, todo era un maldito laberinto, no había salida.
Abby POV:
Estaba sentada en la camilla del hospital mientras Harmony iba a buscar a América en lo que llegaba a verme, le había dicho que lo haga, Har estaba ocupada y tendría que irse pronto así que Mare era la única que podía cuidarme. Agradecí a los ángeles cuando ella llegó.
-¡Santa madre perla, Abigail! ¿Qué rayos pasó?- dijo entrando con las llaves de mi camioneta en la mano.
-Es bueno verte también, Mare- dije medio muerta en la camilla, estaba preocupada y los exámenes de la doctora se tardaban mucho en salir.
-Si si, te amo y todo ¡Pero necesito explicaciones!- dijo y se sentó en el mueble que estaba al lado de la camilla.
-No lo sé, no parecía algo tan serio en la mañana. Aún están analizando los resultados.- dije pasándome una mano por la frente, por suerte no tenía temperatura o habría muerto con fiebre.
-¿Quieres que llame a Trav?- preguntó sacando su celular de su bolso. Algo dentro de mí me impulsó a detenerla.
-¡No te atrevas, América Mason! ¡Ya sabes lo histérico que se pone Travis con estas cosas!- dije arrancándole el teléfono de la mano.
-¡Tranquila, Mujer! Con un "No" era suficiente. - dijo con los ojos abiertos como platos y justo cuando iba a atacarla con otra frase, la puerta de la sala de exanimación y la de la habitación se abrieron justo al mismo tiempo. América le sonrió tímidamente a la doctora.
-Shepley trae tu trasero aquí si no quieres que te mate.- susurró reprendiéndolo por haber retrasado el veredicto. Shep hizo cara de pocos amigos y se sentó junto a Mare, se tomaron de las manos, comencé a temblar, miré a la doctora.
-¿Es un tumor?- fue lo único que se me ocurrió preguntar, ella negó con la cabeza, no parecía preocupada y eso me estresaba aún más.
-¿Es algo peor?- preguntó Shepley preocupado y Mare golpeó su brazo demasiado fuerte, debo añadir.
-Depende de cómo lo tome, Sra. Maddox- dijo riéndose, ¡maldita sea! Yo podría estar muriendo y la mujer solo se reía.
-Por Dios ¡Solo escúpalo de una vez!- dijo América perdiendo definitivamente la paciencia.
-Felicidades, está usted esperando un hijo-.
Continuará…
Dreamer.
