Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y/o los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en su TOTALIDAD.
Notas del autor: No he querido demorare mucho para subir al leer varios de sus reviews preguntándome si el capítulo anterior era el final. Y no como sabrán ahora, no lo era. Ha pasado el tiempo eso es todo. Ya se que mas de uno le ha corrido hasta el último de sus parientes a la Sakura de este fanfic y sospecho que hasta mi, pero como les dije anteriormente cuando yo empece a escribir este fic no esperaba que ellos quedasen juntos. Para mi los finales felices solo llegan después de mucho sufrimiento, ademas que esta iba ser una historia de mero amor adolescente y siendo honestos, eso nunca perdura. He buscado siempre que este fanfic sea lo mas realista posible, llegando al punto que los lugares y hasta las lineas de tren que se citan aquí son reales. Así que ¿De verdad piensan que un par de mocoso de 16 y 19 durarían para siempre? Pero bueno, como le dije he decidido ampliar mis perspectivas y este fanfic, por ello ha pasado el tiempo. Sakura y Sai se merecen otra oportunidad. Así atendiendo a la pregunta que me hizo Kuran en review he decidido que pasen 10 años y n porque consideró que solo a esa edad podría existir un final feliz, se darán cuenta que ahora Sakura ya es una mujer de 26 años y Sai un hombre de 29 con una vida más clara y definida, con heridas de guerra y con un recorrido más amplio en la vida para tener más perspectiva. Ademas era por el hecho que se notase que aparentemente ellos no estarían juntos. Espero que sigan leyendo este fanfic y muchas gracias por sus reviews. Sin más preámbulos, disfruten la lectura.
A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,
A pesar de todo seamos lo que seamos,
Siempre seremos los mejores amigos cariño.
Te amo.
Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.
XLIV
Time after time.
Nara suri
El turno de la noche en el hospital había estado bastante movido. Eran las eso de las 8 a.m y había quedado de desayunar con la cerda, Hinata y Tenten para ultimar detalles de la boda del siglo como la había auto denominado mi amiga la rubia tomando se a pecho su papel de wedding planner. Después de todo, no todos los días se casan la primogénita de el empresario del año y el único hijo de un ex primer ministro japonés. Así que por mas hecha polvo que estuviese, tenía que ir.
Me lleve un cigarro a la boca de la cajetilla que guardaba en mi taquilla. Le encendí cuando llegue al patio y decidí relajarme un poco de tanto estrés. Si Itachi se entera seguro que me mata, pese a ser pareja hace años ha intentado que deje el tabaco. Incluso en su papel de director general del Hospital Universitario del Distrito de Nakano ha liderado un férrea política en contra del cigarro en las instalaciones. Le di un par de caladas más al ver que me quedaba prácticamente una hora para llegar a mi apartamento, darme una ducha y cambiarme de ropa. Esto de ser doctor, es algo de locos.
-. Ya que estamos todas podemos empezar a elegir ¡centros de mesa!- les mencione que juntar Ino Yamanaka y boda en una misma oración eran una mala idea.
-. No otra vez por favor...- pidió Tenten quien se le veía ojerosa. -. Llevo días soñando con esas jodidas mierdas- dijo refiriéndose a los centros de mesa.
-. ¿No habíamos quedado que serían azules?- se preguntó la futura señora Uzumaki algo confundida.
-. Sí, efectivamente, pero es que hay muchas gamas de azul- me extendió un libro con una paleta extensa de azules a que mi forma de ver estaban todos iguales.
-. Ino...creo que necesitas terapia- le dije dándole un sorbo a mi capuccino.
-. Eso es porque tu eres mas simple que la leche desnatada, frontuda.- un ligero tic aparerció en mi ojo.
-. Vamos, que todas sabemos que estas pagando tus frustraciones al estar casi en los 30 y no tener ni luces de casarte...cerdita- le solté en un comentario áspero.
-. Oh cariño, para mi no se hizo la monogamia. Paso de vuestras patosas, sosas y desabridas vidas sexuales insatisfechas follando con el mismo tío por mas de diez años- esto era la guerra. Tenten se cagaba de risa y Hinata miraba confundida la hoja de los colores.
-. No tengo que ir a buscar nada en otra parte.- le recordé. -. Yo no soy una jodida neurótica que no puede estar en una relación estable.- me mofé. No íbamos en serio. -. Aparte que no tengo serios problemas con el compromiso.-
-. No tengo problemas con el compromiso. Solo no he encontrado al primer hombre que haya podido darme tres vueltas y hacerme dudar sobre mi independencia. Soy una brillante abogada graduada con una maestría en contratación internacional y negocios, soy guapa, rubia, sexy e independiente. Estoy clara que los hombres no pueden lidiar con eso- esa era Ino Yamanaka.
-. Pues mira que yo hacia gala de ser independiente y he sido la primera en echarse a cuestas un compromiso. Así que yo de ti cerrara esa boca, quien escupe para arriba ya sabéis donde le cae la saliva...- recordó la chica. -. Hay que sentar cabeza...no podemos pasarnos en la cama de un tío diferente cada fin de semana- prendió un cigarro burlándose de nosotras.
-. Todos sabemos que fue lo que te hizo sentar cabeza y no fue precisamente un compromiso sentimental.- le aticé más leña a la hoguera.
-. Vale, fue un acto de irresponsabilidad. Pero he asumido las consecuencias...- le disculpó. -. Además no pueden negar que yo soy la mejor, más jodida y genial madre del mundo-
-. Yo no te definiría exactamente como la mejor...- Hinata habló después de escucharnos gastar comentarios irónicos un rato pero Tenten la interrumpió.
-. ¿De que hablas?- le preguntó molesta. -. Sabes que lo soy...-
-. La dejas comer chocolates, magdalenas y syrop de Arce en el desayuno...revuelto. La dejas quedarse en casa cada que te dice que no le apetece ir al Kinder, acostarse tarde viendo caricaturas y le compras todo lo que se le ocurren la cabeza. No me extraña que la pobre Akari sea hiperactiva.-
-. ¡Pero si tu novio también promueve eso! ¡Él también la deja!- aquí vamos. -. Hasta le dan nuevas ideas de ponerle crema batida a las magdalenas con syrop.-
-. Naruto no es su padre, y yo le regaño cuando lo hace. Tienen que ponerle reglas.-
Akari Hyūga es la hija de Tenten y Neji, resultado de una de sus tantas idas y vueltas como pareja. Pese a que esos dos tienen un historial de rompimiento violentos, sufridos y dramáticos se tomaron las noticia que serían padres con bastante humor. Así a los 24 años, el 13 de julio de 2017 Tenten dio a luz a la pequeña Akari pesando 3 kilos y midiendo 58 cm con los mismos ojos perlados que todos los Hyūga por si quedaba alguna especie de duda sobre la paternidad del castaño. Ahora que tiene 3 años es toda una mónada, y es por supuesto la consentida de todos nosotros a quienes llama tíos, aun que Hinata no este de todo conformé con su educación.
-. Mi pobre sobrina- le dije. -. No se que coño le estáis enseñando, el otro día que Itachi y yo nos la hemos llevado al zoo, nos ha preguntado que es un orgasmo.- Oh Dios ninguno de los dos supo donde meterse. -. Así que creo que ustedes dos deben medir sus palabras frente a esa niña, miren que ya sabe repetir y resulta que es la mar de curiosa- mire a Ino y a Tenten. A mi novio y a mi nos tocó responderle diciéndole que no se decía orgasmo sino origami y que era el arte de doblar papel.
-. Yo no he dicho nada de eso frente a ella- se defendió su madre. -. La única de nosotros que lleva una vida licenciosa es Ino- la rubia revolvió su ice coffee.
-. Precisamente me ha dicho eso cuando le pregunté de donde lo ha sacado. Que a sido su tía Ino a quien se lo oyó y por supuesto que no entendía porque le había dicho a su tío Kiba que él le daba los mejores orgasmos telefónicos. Que como se doblaba el papel por teléfono- bromee. La rubia enrojeció totalmente y las otras dos mujer le miraron anonadadas.
-. ¡Pensé que estaba dormida!- gritó. -. No sabía que me estaba escuchando-
Debido a su trabajo Tenten suele pasar unos 10 días del mes visitando diversas plantas. Actualmente es supervisora de seguridad y control de riesgos nucleares del gobierno japonés. Así que nosotras solemos turnarnos para cuidar a la niña, como Ino es la única soltera y Hinata también suele ausentarse mucho por la campaña de Naruto, es al rubia quien la cuida cuando yo tengo guardia en el hospital.
-. ¡Es una niña!- gritó Hinata. -. ¿Podrías evitar...ya sabéis? Van a crearle un trauma de por vida-
-. A mi no me importa que te haya escuchado, que vamos ya se esta haciendo mayorcita y debe saber que no hay nada de malo con los orgasmos. Lo que me ha dejado de una sola pieza es que estabas teniendo sexo telefónico con Kiba, eso es tan de principios de siglo que me hace sentir anciana- esto a el colmo de la desfachatez. -. Además ¿vosotros no habías cortado el rollo hace años?-
-. Vale, es muy de principios del 2000 pero sigue siendo bueno. Además estaba aburrida, me apetecía un buen orgasmo y no me entusiasmaba hacerlo sola- Hinata estaba entre la indignación y el bochorno. -. Esta bien, él y yo tonteamos de cuando en cuando. Ese día nos habíamos mandado un par de mensajes súbditos y bueno no podía salir porque estaba cuidando a Akari...así que decidimos hacernos una llamadita de placer...-
-. Itachi esta pensando seriamente en quitarte la custodia de la niña- le bromee a Tenten.
-. Dile a tu seudo marido que no se meta con mi hija.- me dijo.
-. Hablando de Itachi...- jodida cerda sabía que iba a decirme. -. Ya va siendo hora que le des el si, que vamos Sakura esta casi que entra a los 40.- me molestó. -. Y déjame organizar otra boda-
-. Sabes que pienso del matrimonio- le dije tajantemente. -. Itachi y yo estamos bien así, ademas no tiene 40...tiene 36. Prácticamente vivimos juntos, a duras penas voy a mi departamento a coger ropa y cuando no estamos en el hospital. Casarnos es prácticamente estúpido...-
-. Sabes que tus problemas con el matrimonio no son de institución- dijo Tenten. Una sensación nostalgia hizo que se me aguasen los ojos.
-. Váyanse a la mierda...- les dije. -. Todos sabemos que aquí la única que no le huye al matrimonio es Hinata.- miré a Tenten. -. Tú no quieres formalizar ese rollito que tienes con Lee por miedo a Neji se entere- mire a Ino. Tenten se rió ante mi comentario. -. Y tu...ni siquiera le tienes miedo al compromiso. Lo tuyo es que sabes que Kiba jamás de propondría esa boda que tienes en la cabeza y antes que dejarlo prefieres follartelo a él y a todo lo que se mueva- me miró con falsa indignación.
-. ¿Podemos volver a los jodidos centros de mesa?- preguntó Ino.
Realmente no era un discusión, esto era mas de lo mismo cada que nos encontrábamos. Ino se había mudado a Tokio después de terminar su carrera en la privada cerca a Nemuro. Se graduó de su maestría hace un año y actualmente le va muy bien como abogada de un par de multinacionales. A decir verdad, si es una mujer hermosa y acostumbrada a cogerse lo que le apetece y cuando a ella le apetece . Aun que de una forma u otra cualquier intento de relación siempre le terminaba fatal porque Kiba Inozuka se la jodía metiéndome en sus bragas, esos dos desde los últimos diez años han llevado un rollito medio raro de idas y venidas menos dramático que el de Tenten y Neji pero igual de inestable. Tenten solía decirle que debía cambiarse el nombre a Carrie Bradshaw por aquello que ella era rubia, seguía escribiendo y vive en una gran metrópolis comoTokio, a su vez le sugería entre bromas a Kiba que se apodare Mr.B, como los de la serie noventera el Sexo y la Ciudad. El castaño actualmente tiene una veterinaria famosa en la ciudad y es socio en varios zoo criaderos en Osaka, que tiene con su hermana Hana.
Hinata era por descarte junto a mi, la única con una relación estable y duradera. Después de 10 años juntos Naruto le ha propuesto en su décimo aniversario de novios que se casasen y ella ha aceptado. El rubio actualmente se encuentra en campaña para ser senador, después de haber sido el alcalde más joven que haya visto la ciudad de Tokio. La chica que se ha recibido como enfermera hace 4 años, se dedica a dirigir una fundación para personas con discapacidades.
A final, han terminado escogiendo el mismo jodido color que ya habíamos escogido la última vez para los putos centros de mesa. Ino ademas ha decidido que deberíamos empezar a buscar los vestidos de damas de honor pero hemos zafado acordando vernos pasado mañana domingo que todas tenemos el día libre y para que de paso llevásemos a Akari para su vestido. La boda sería dentro de 3 meses, en junio en Osaka.
Ino me ha dejado en casa, ya que Konoha le quedaba de pasada. Me ha dicho que tenia una pinta fatal y que me faltaba dormir un poco. Hemos echado un par de risas y le dije que le haría caso después de tomar un baño caliente. Me desvestí desde que entré en la casa y cuando quise entrar al baño ya no me quedaban ni las bragas. Llené la tina de agua caliente, prendí un par de velas aromáticas, puse algo de música y me metí dentro buscando descanso.
El sonido del móvil me sacó de mi sueño a lo que lo cogí algo desorientada aun metida entre la tina.
-. Cariño...- la voz pastosa de mi padre me sacó de mi ensoñación.
-. Hola papá.- dije con algo de pereza.
-. ¿Estas dormida?- preguntó.
-. Algo hay de ello, pero dime ¿A que debo el honor de tu llamada?- le pregunté bromeando.
-. Pues he querido hablar con mi única hija.- me dijo bromeando también. -. Te quiero mucho cariño- vale esto si es raro, mi papá no da estas muestras de afecto.
-. Yo también papi-le dije. -. ¿Te pasa algo?- le pregunté.
-. Nada raro hija, pasa que me siento muy viejo. Ya vez...-esto empezaba a preocuparme.
-. No seas tonto, tu no estas viejo. Eres el mejor papá del mundo.- le dije.
-. La verdad es que llamaba para decirte que...estoy en Tokio.- eso me sacó una sonrisa. -. Y me preguntaba si la mejor pediatra de todo Japón tendría tiempo para su anciano padre-
-. Haberlo dicho antes ¿dónde estas?- le pregunté.
-. En el cementerio de Aoyama, ha muerto un amigo muy querido y he venido a su funeral-
-. Lo siento mucho papá...- le dije, le notaba muy golpeado. -. ¿De quien se trata?- le pregunté preocupada por él.
-. Danzu Shimura- quedé muda al otro lado de la línea el escuchar ese apellido. Un nudo se me formó en el pecho.
-. Oh...- dije helada. -. ¿Te vas esta noche a casa?-
-. No he podido coger vuelo y me apetece verte- me dijo. -. ¿Estas de guardia esta noche?- preguntó.
-. No.- le dije.
-. Pensaba alojarme en un hotel cercano a tu departamento-
-. No seas tonto papi, puedes quedarte aquí conmigo- le dije. El corazón me latía fuertemente. ¿Estaría...? ¿Sería posible que...? -. ¿Quieres que te acompañe al funeral..?- hiperventilaba.
-. No...hay puras personas que no conoces- me dijo.
-. Ya...- la curiosidad me mataba. ¿Estaría Sai ahí?
-. El entierro es ahorita a las 3- me dijo. -. Te telefoneare cuando haya terminando para vernos.- ya yo entendía muchas cosas, el porque estaba tan golpeado.
-. Vale papá.- le dije. -. Nos vemos entonces mas tarde...-
-. Nos vemos hijita te quiero-
-. Te quiero- dicho esto colgué.
Me bañé aun sin poder creerlo y le daba vueltas en mi mente mientras me ponía algo caliente para dormir. Sin duda alguna Danzu Shimura era el tío de Sai, recordaba su nombre cuando mi madre me ha contado sobre los padres de de este en la víspera de año nuevo del 2011. La pregunta que me rondaba ahora era ¿Estaría Sai en Tokio?
Aunque me doliese, yo no había dejado de pensar en él un solo día. Mi amor por Saisuke pese a que pensé moriría con el tiempo solo se ha avivado. Yo me torturaba. Lo hacía día a día cuando le pensaba, por haber hecho lo que hice. No me arrepentía, al menos no del todo, dentro de mi me ponía paños de agua tibia diciéndome que había sido lo mejor. Que Saisuke no habría podido ofrecerme nada, que habría terminado en un matrimonio infeliz y que me habría roto el corazón. Aun que cualquier tontería me hacia volver a esos 4 días del viaje y solo pudiese pensar en él las pocas veces que tenía un orgasmo.
¿Habría cambiado mucho con los años? Sin duda alguna. Trate de envejecer su último recuerdo en mi mente. Debía ser un hombre guapo, elegante y sensual, que debía de haberme olvidado. Posiblemente él también tuviese a alguien, se merecía ser feliz. ¿Le habría cambiado el carácter ante lo que le hice? Lo mas probable es que me odiase. Que no quisiese saber nada de mi y que si por él fuese me mandaría a matar. Rompí a llorar al saberme tan pérdida. Siempre era mas de lo mismo.
De tanto llorar me he quedado dormida nuevamente semidesnuda en mi cama. Desperté a eso de casi las 5 p.m y decidí arreglarme un poco, la llamada de papá entro cuando me maquillaba un poco las ojeras y los ojos hinchados. Quería ver a mi padre, quería saber a Sai.
-. Te vez muy guapa...- nos encontramos en el restaurante italiano cerca a Konoha donde solía ir a comer con Itachi en mis primeros años en la universidad.
-. Oh papá...guapísima con estas ojeras- le bromeé mientras le daba un beso.
-. Te vez muy bien de verdad- iba vestido de negro. -. ¿Cómo van tus cosas?- me preguntó.
-. Bien, un poco movido el trabajo por el invierno. Los niños se enferman mucho para esa época pero la primavera ha bajado un poco el flujo. Itachi te manda recuerdos y que siente mucho no poder venir pero ha tenido que quedarse haciendo un papeleo por unas juntas médicas.-
-. Es una lástima. Ha de estar ocupado, ni siquiera se ha aparecido en el funeral a darle el pésame a su primo- me helé. Oficialmente Saisuke estaba en Tokio.
-. Si...ni siquiera le he visto hoy. Aun que me la he pasado durmiendo y en los preparativos de la boda de Hinata.- le excusé. -. Oh bueno quizás ni se ha enterado de la muerte del señor, Itachi no se lleva bien con su primo.-
-. Deberías dedicarte a preparar la tuya ya va siendo hora que Itachi y tu os caséis.- aquí vamos de nuevo.
-. Papá...-
-. Ya han pasado casi 5 años desde que me pidió permiso para que se casasen y tu sigues dándole largas. Primero usabas la carrera de excusa, y luego la especialidad.- odiaba esta conversación.
-. Aun soy joven para eso papá.- ordenamos nuestras pastas.
-. Yo solo te lo digo porque cariño Itachi ha demostrado ser un gran hombre, y aun que me duela no puedo encontrarle ningún defecto. La muerte de Danzu me ha hecho pensar que estoy poniéndome viejo, mira que ya he pisado el 7mo piso y antes de morir quisiera verte casada, con un hogar estable y conocer a mis nietos- estaba bastante golpeado por la muerte de Danzu. -. Fíjate que tus amigos Naruto y Hinata se están casando, Tenten ha tenido a Akari y bueno Ino...esa sueña con casarse y quien sabe quizás algún día hasta lo consiga.- me dio risa eso último. -. Que hasta el primo de tu novio, el sobrino de Danzu se ha casado.- mis ojos se abrieron al instante y me sentí quebrada.
-. ¿Casado?- pregunté. -. ¿Con quien?- caí enseguida en cuenta de la impertinencia de mi pregunta y lo sorprendido que quedo papá.
-. Si, ese pobre chico estaba deshecho. Danzu lo adoptó y lo crió, se le veía muy mal. Su esposa es japonesa, una mujer muy elegante pero tiene rasgos de americana. Tienen un niño- quedé en una sola pieza, el aire empezó a faltarme. -. Aunque me da la impresión que es algo mayor que él- no recuerdo nada más.
Cuando desperté me encontraba en el hospital algo desorientada. Itachi y papá estaban frente a mi tratando que volviese en mí. La cabeza me daba vueltas y una opresión en el echo no me dejaba vivir.
-. Menudo susto- me dijo papá al besarme en la frente.
-. ¿Cómo te sientes cariño?- preguntó mi novio.
-. Algo mareada- le dije.
-. Te hicimos unos análisis, esta todo bien gracias a Dios.- el Uchiha agarró mi mejilla de manera cariñosa.
-. Os dejó solos chicos. Esperare que te den la de alta- mi padre salió de el cúbico lo de urgencias y nos dejó solos.
-. ¿Cuando fue al última vez que comiste?- me preguntó.
-. Pues...- no quería responderle se molestaba cuando no comía. -. Vieras que estuvo movida al guardia y...-
-. Ya hemos hablado de esto, no puedes olvidarte de comer.- me acarició el cabello desordenando un poco. -. Apuesto a que solo has tomado café- me dio un beso corto.
-. Tenía mucho sueño-
-. Sabes...cuando tu papá me dijo que te habías desmayado por un momento pensé que podrías...- oh Dios no quería hablar de esto ahora. No después de esas terribles noticias. -. Pensé que podrías estar embarazada, las pruebas han dado negativo- dijo algo fastidiado.
Itachi me propuso matrimonio en Nemuro hacen cinco años cuando fuimos a visitar en Navidad a mi padres, pero yo me negué. Le dije que no me sentía lista para un compromiso de esa magnitud y que quería terminar la carrera primero. Cuando me recibí como médico, volvió a pedírmelo o al menos a que viviésemos juntos, a lo que volví a negarme. Después del nacimiento de Akari me propuso tener un hijo cosa a la que también me negué poniendo de excusa mi carrera. Cuando me he recibido de pediatra el año pasado, me lo pidió de nuevo y esta vez no pude negarme. Hemos intentado pero realmente no consigo quedarme embarazada pese a que según los estudios ambos estamos perfectamente sanos y sin problemas de fertilidad. Mentalmente y en secreto lo he agradecido, no me hace feliz la idea de tener que casarme, porque si me quedo embarazada eso es lo que me tocaría hacer.
-. Llevamos vidas muy agitadas y llenas de estrés. Es normal que todavía...- sabía que este asunto de tener hijos le estresaba demasiado, a lo mejor a él le había sonado el reloj biológico.
-. Quiero ese tipo de compromiso contigo Sakura.- tomó mis manos juntas y las besó. -. De verdad me hace mucha ilusión tener un bebé contigo- mi mente estaba en otra parte, en algún lugar de Tokio.
-. Lo se...- le dije bajito.
-. Necesito que te cuides y comas por favor- me dio un beso corto en los labios. -. Así que ahora vamos a ir a comer los tres y quiero que me prometas que te meterás a la cama a penas llegues.- a veces me hablaba como si fuera mi padre y no mi novio.
-. No tienes que acompañarnos- le dije. Él empezó a quitarme la canalización. -. Tienes muchas cosas que hacer...-
-. Ya me he salido de la reunión, que es salirme una hora más- besó mi mano con el esparadrapo y la gasa. -. Ademas que no me gusta que estés así de débil- besó mi frente. -. Me quedo mas tranquilo viéndote comer y dejándote en casa, al menos tu padre esta aquí y se que no estarás solita- me ayudó a ponerme en pie. -. Mañana tienes el día libre, ya te he firmado la incapacidad.-
-. ¡Itachi!- odiaba eso, yo quería trabajar.
-. Nada de Itachi, quiero que estés con tu papá y que descanses.- cogió mi bolso y me llevaba del brazo. -. Anda, así puedes quedarte en casa mañana, hacerme un masaje y podemos intentar buscar a ese bebé, sin que yo me preocupe por tu salud- me dio risa su comentario.
Itachi nos llevó a un restaurante espléndido en el corazón de Nakano, supongo que no quería alejarse mucho del hospital y que yo llegase rápido a casa. Han hablado del fútbol y de las eliminatorias al mundial del próximo año. Entre los dos me han obligado a comer, y ahora pedir postre. En cambio yo...solo pensaba en alguien.
-. Y ¿ese milagro que nos visita?- le preguntó el Uchiha a mi padre.
-. Ha muerto un amigo muy querido.- le explicó. Contuve la respiración rogando a todos los dioses que no dijese quien era el fallecido. -. Ha muerto el hermano de tu tía Uruchi, Danzu Shimura- los ojos de Itachi se encontraron con los míos y pude ver que eso no le había gustado.
-. No tenía idea- fue lo que dijo. Están alterado aunque trataba de disimularlo. -. ¿De que ha muerto?-
-. Un ataque al corazón.- dijo. -. Me extrañó no verte por el funeral, después de todo fue él quien crió a tu primo- Itachi empezó a toser se había atragantado. -. Pero bueno ya Sakura me ha dicho que no tienes una buena relación con tu pariente- los ojos negros profundo de Itachi me miraron.
-. Si, algo hay de eso. Danzu odiaba cualquier cosa que llevase el apellido Uchiha. Hasta se lo ha hecho cambiar a mi primo- no dejaba de mirarme.
-. Que lo sabré yo, hombre- dijo mi padre. -. Murió sin volverme a hablar después que fuese yo a la fiesta organizada por tu tía Uruchi cuando se enteró de su embarazo. Sin embargo, lo apreciaba muchísimo- En ese momento el pay de limón me parecía asqueroso.
-. Yo solo le vi una vez...el día de la explosión cuando se llevó a mi primo- se encogió de hombros. Un silencio incómodo se instaló en la mesa. -. ¿Y...ha venido mi primo al funeral entonces?- el aire empezó a faltarme nuevamente.
-. Sí, el pobre chico estaba destrozado.- de nuevo Itachi volvió a mirarme. -. La última vez que le había visto era apenas un infante, tenía como 5 años y jugaba con Sakura- esta conversación estaba resultando tan incómoda. -. Él pequeño Saisuke, ya es todo un hombrecito- su solo nombre me causo escozor. -. Lo que me causo curiosidad es que se ha acordado de mi, lo cual es bastante raro porque eso hace más de 20 años- mierda. Me mordí el labio.
-. Se han visto más recientemente- comentó Itachi. -. Sakura y Saisuke eran vecinos- mire a Itachi asustada. -. Estaba en el hospital el día del accidente, ellos dos solían ser bastante amigos.- ¿Que cojones le pasaba a Itachi?
-. Anda...menuda vergüenza ni lo he saludado ese día.- dijo papá. -. Pero tu nunca me comentaste nada, sabes que Uruchi era una amiga muy querida para mi-
-. No...no me pareció importante.- dije como una idiota. -. Saisuke y yo nos...llevábamos muy mal.-
-. Ah...vale- no quiso ahondar más y yo agradecí. -. Hablando de tus parientes Itachi ¿Cómo esta tu hermano?- le preguntó.
-. Bien, muy bien. Esta promocionando su libro en América.- dijo. -. Llegarará justo a la boda de Naruto, le han pedido que sea el padrino-
-. Me alegro mucho. Sobretodo que haya podido recuperarse de sus adicciones y ayudar a mas personas con su testimonio. Es admirable- Itachi pidió la cuenta.
-. Estoy muy orgulloso de él.- comentó.
Después de una pequeña discusión sobre pagar la cuenta Itachi ha ganado. Mi padre no muy contentó le figuro aceptar a regaña dientes. El moreno me ha acompañado hasta la puerta de mi departamento en el sexto piso para asegurarse que llegaría con bien y quedamos de vernos al día siguiente despidiéndose de mi con un beso. Gracias a Dios había recogido la ropa.
-. Bueno papá siéntete en tu casa.- le dije. -. Mi cama es toda tuya.-
-. No cariño, yo dormiré en el sofá. Tu necesitas descansar bien- me dijo.
-. No...- le dije.
-. Sí- me dijo.
-. Duerme conmigo entonces...-
-. Creo que ya estas un poco mayorcita para dormir con papá- me bromeo.
-. Oh vamos...como cuando era niña- le dije. -. La cama es de dos plazas, así que estaremos cómodos.-
-. Nunca pensé que dormiría con mi hija de 26 años de nuevo-
No quiso ver la televisión y dijo que lo mejor era que durmiésemos, el vuelo de papá salía sobre el medio día y ya era casi media noche. Me puse la pijama y me acurruque en el regazo de mi padre como hacia años cuando yo solo era una niña. Sin embargo no podía dormir. La idea de saber que Sai estaba en Tokio y que Itachi ya lo sabía me tenía intranquila.
-. ¿No puedes dormir cariño?-
-. No...- le dije.
-. Yo tampoco...me hace falta tu madre- me acariciaba el cabello.
-. Debe estar pasándola bomba en su retiro espiritual- bromee.
-. Ahora que ha entrado en los cuarentas se le ha dado por eso- refunfuñó. -. Saisuke me ha preguntado por ti- me dijo, mi corazón empezó a latir fuertemente.
-. Que raro que se acuerde de mi, no le veo hace como 10 años- abrace a mi papá.
-. Me preguntó como estabas-
-. Supongo que no ahondaste en muchos detalles-
-. Le dije que estabas bien, que eras toda una doctora y que vivías aquí en Tokio-
-. Vaya...- dije.
-. Me presentó a su mujer y a su hijo-
-. Ojalá sea muy feliz- le dije a papá. -. Creo que me ha entrado sueño...buenas noches papi- dije para cortar el tema o rompería a llorar.
Cerré los ojos muy fuerte abrazada a el único hombre que tenía certeza me iba a amar por siempre. Estaba destrozada, herida y arrepentida. Pude tenerlo todo, pude tener al amor de mi vida, pero deje que de me fuese de las manos. Ahora él no sería mío, era ya un hombre feliz, completo, maduro y con una familia. ¿Cómo sería su esposa? ¿La amaría tanto como dijo alguna vez amarme a mi? ¿Y su hijo? Debía ser sin duda un niño adorable y malcriado, Sai siempre quiso tener hijos. Hijos que iban a ser míos también, pero que por culpa de mi inmadurez ya no lo serían más.
Desperté sobre las diez de la mañana con la luz colando por la ventana. Mi padre terminaba de acomodarse la ropa frente al espejo y me dio una sonrisa al verme despertar.
-. Ya has despertado hija- me dijo.
-. ¿Qué hora es?-
-. Once menos veinte. Me queda el tiempo justo para llegar al aeropuerto- me dijo dándome un beso en el cabello y desordenándolo.
-. ¡Hostias! Dame 5 minutos te prometo que no demorare nada en bañarme-dije corriendo como una loca hacia el baño.
-. No te preocupes cariño, puedo llegar con bien solo. Tu tienes que descansar. Ademas...Tenten te ha llamado, necesita ir a Fukushima por el día de hoy y no tiene con quien dejar a la niña. Le dije que tenías el día libre y ha dicho que te la traerá a las once-
-. Mierda...- dije.
-. Me habría encantado ver a la pequeña Akari pero voy a perder el vuelo si no me voy enseguida. Así que dale recuerdos de mi parte y que me llamé- mi papá adoraba a Akari como si fuese fu propia nieta. Cuando visitaba Nemuro solía llevármela y se hablan regularmente por teléfono.
-. Vale...- dije no muy convencida. -. Llámame antes de salir y cuando llegues-
-. Lo haré cariño- me dio un abrazo y un beso. -. Dale recuerdos a Itachi de mí parte y a tus amigas-
-. Te quiero papi- le dije con voz de niña, me sentía vulnerable.
-. Yo a ti también mi amor- me dio un beso y se despidió con la mano.
Tenten trajo a Akari con puntualidad suiza a las 11 de la mañana, diciéndome que si no salía enseguida perdería el vuelo a Fukushima. Seguía viviendo en Nakano pero se había mudado de Konoha cuando nació la niña a una casa a un par de cuadras. Solo Hinata y yo seguíamos viviendo aquí, aun que técnicamente ella vivía con Naruto y yo con Itachi.
-. ¡Tía Sakura!- gritó al verme el pequeño monstruo.
-. Hola cariño- le salude. Su madre despreocupada la había traído en pijama.
-. Volveré por ella mañana ¿vale?-
-. Iremos donde Itachi esta noche, la llevare mañana cuando vayamos a ver los jodidos vestidos- dije.
-. ¿Jodidos? Qué bonita palabra- dijo Akari.
-. Cariño porque no entras a ver las caricaturas- dijo Tenten.
-. Bueno...- dijo la nena. -. Jodidos...jodidos- canturreaba.
-. Genial, estará con eso todo el día- dijo la castaña.
-. Y que lo digas-
-. Bueno tengo que irme, que me deja el avión. Suerte con el pequeño alíen, que no te vuelva demasiado loca. Me ha dicho tu padre que te desmayaste ayer.- se me hizo un nudo.
-. No fue nada, recibí una fuerte impresión. Ya te contaré...- le dije. -. Ahora vete que te deja el avión- no era el momento de hablar de eso.
-. ¿Iremos al departamento de tío Ita?- preguntó emocionada.
-. Sí, en la noche.-
-. ¡Yupí!- caturreó emocionada. -. Y comeremos pizza-
-. No estoy segura- era lo que comeríamos, esa niña a mi novio lo tenía comprado.
Luche todo el día para que Akari se bañase y para que almorzara algo nutritivo. Se empeñaba en comer uno de sus revueltos extraños de chocolates con syrop que no acabo de entender. Jugamos un rato a los maquillajes y a el colegio. La nena era muy inteligente y al verla no pude evitar acordarme del hijo de Sai. ¿Tendría una edad similar a la de Akari o sería un bebé de brazos? Debía ser un niño tan feliz, él sin duda alguna le daría a su hijo la infancia que a él le fue destruida. Itachi pasó por nosotras a eso de las 7 pm.
Hemos cenado pizza y pastel helado por petición de la mas pequeña de a casa. Aun que, Itachi no le ha dado permiso para ponerle syrop de Arce a la pizza. Él jugó un rato con ella mientras yo veía un poco la televisión absorta en mis pensamientos. Saisuke Shimura me rondaba en la cabeza como un fantasma atormentándome. Akari se ha quedado dormida a eso de las 9 e Itachi se ha sentado conmigo en el sofá.
-. No me imaginaba nuestra noche para dos comiendo pizza y pastel helado- me bromeó. -. Hasta qué se ha dormido, aun que te confieso que he tenido que darle algo de jarabe a para la tos-
-. ¿Y eso?- pregunté sin mucho interés.
-. Quería...- me besó demandante. -. Quería estar a solas contigo sin peligro- bajó a mi cuello.
-. Cariño en la sala no...- le dije. Realmente no me apetecía. -. Nos puede ver-
-. No te apetece ¿que no?- ¿Tan fácil era de leer?
-. Si, es solo que...- su boca seguía en mi cuello. -. Me da miedo que nos vea-
-. Vámonos a la habitación y le echamos llave- me cargó. Mi localizador empezó a vibrar en la mesa. -. Mierda- masculló él bajando al sillón de nuevo.
-. Una urgencia...- dije sin mas.
-. Vamos yo te llevó.- me dijo.
-. Tranquilo, tomare un taxi. Cuida a la niña-
-. Te llevó, no se despertará en un rato- me dijo.
-. De verdad mejor quédate- le dije.
-. Bien, vete en el auto- me dio las llaves y yo le hice caso, necesitaba llegar rápido.
Como pediatra veo cientos de niños enfermos al mes, gripes, diarreas y uno que otro caso más grave. No obstante, cuando ese localizador sonaba indicaba que alguien o había llegado muy mal o bien alguno de mis pacientes internos se había complicado. Lo cual en ambos circunstancias es realmente malo. Entre corriendo a urgencias y me hice una coleta alta y me puse la bata mientras corría a buscar a la enfermera jefe.
-. Nueve años, crisis asmática severa que no cede. - me informó mientras iba por mi paciente quien se encontraba en el cubículo de urgencias. -. Shinsuke Shimura- me helé al oír el apellido pero me calme al instante, sabiendo que no solo Saisuke tenía ese apellido a diferencia de los Uchiha eran los únicos dos vivos.
El niño tenía los labios azules y sudaba muchísimo, lo que indicaba que era una crisis bastante severa. Le administramos medicamentos rápidamente y yo intentaba calmarle mientras hacia su efecto. En las crisis asmáticas de pacientes tan pequeños es difícil controlarlos porque se desesperan y se angustian. A medida que se calmaba sus vías respiratorias empezaron a despejarse y empezó a tener mejoría.
-. ¿Te sientes mejor?-
-. Sí...- me dijo débilmente en japonés bastante extraño. -. Me siento cansado- era un niño muy mono. Tenía el cabello color caramelo, los ojos color almendra y la tez pálida.
-. ¿Dónde están sus padres?- pregunté a la enfermera jefe.
-. Hemos tenido que sacar a su madre, sus nervios nos ayudaban a la crisis- me explicó.
-. Hazle pasar, por favor- le dije a la enfermera. Empecé a oír sus pulmones con el estetoscopio y su corazón. La taquicardia había disminuido.
-. Cariño...-la voz de la mujer me sacó de mi trabajo, resultaba vagamente conocida.
-. Señora la Dra. Haruno- introdujo la enfermera.
-. Sakura Haruno- me llamó la madre y voltee a mirarla. Me sorprendí enseguida y voltee a mirar al niño. No daba crédito a esta situación.
Temari Sabaku estaba frente a mi tan guapa como podía recordarla con ese cuerpo de infarto y esa cara muñeca. El cabello castaño claro le caía ensortijado hasta la mitad de la espalda y sus ojos color almendra me escudriñaban sin piedad. Iba enfundada en un vestido Dior negro que dejaba ver sus piernas perfectas y sobre unos Manolos precisos. Si habría una frase para describirla era: treinta y pocos pero fabulosa.
-. Te...Temari- dije helada viendo un fantasma. El gran reflejo de todas mis inseguridades femeninas me miraba de arriba a abajo. -. No sabía que fuese tu hijo- miré la historia clínica del niño y algo en mi mente hizo click.
-. Sí...- se vio interrumpida por la puerta de urgencias abriendo de par en par dejando ver a probablemente el monumento de hombre más grande que había visto en los últimos años.
-. Temari...-podía verse distinto por fuera pero podría reconocer esa voz en cualquier lugar.
-. Saisuke...-dije suavemente mientras sus ojos me miraban como quien ha visto a un fantasma.
-. Papá- El pequeño pronunció al verlo y eso solo me confirmo mi conjetura.
-. Haruno- susurró al coger al niño en brazos.
Algo dentro de mi crujió con fuerza, creo que era mi corazón. Temari Sabaku era la esposa de Sai y Shinsuke su hijo.
-. La...la crisis esta controlada.- dije tratando de verme profesional. -. Pero se debe tener un poco de cuidado y controlar los desencadenantes. En lo posible tratar de tenerlo en un ambiente libre tabaco, polvo o cualquier otro agente alérgico. Le recetare un par de medicamentos y lo pasaremos a otra sala para hacerle algunas terapias, porque al parecer ha contraído una gripe y eso le ha originado la crisis- hablaba como una autómata mientras ambos me miraban penetrantemente. -. Después podrán llevárselo a casa, me gustaría que lo trajesen a consulta dentro de un par de días a ver como sigue- les expliqué. -. La enfermera jefe se lo llevara en un minuto- me temblaban las piernas, el aire me faltaba y me sentía morir. -. Yo me retiro. Que pasen buena noche- mire al piso para no caerme dejando tras de mi al que fue el amor de vida abrazando a su hijo al lado de su mujer.
Pasé la puerta de urgencias yendo hacia mi taquilla por un cigarro mientras las lagrimas amenazaban con salir. Nunca imagino volver a verle, nunca pensé que sería así. Tokio es una de las ciudades más densamente pobladas del mundo con cientos de hospitales y precisamente nos habíamos encontrado en este.
-. ¡Eh! ¡Sakura!- me gritó alguien mientras ya iba rumbo al pasillo.
-. ¿Esta todo bien?- preguntó aquel hombre. Era mi buen amigo Kiba Inozuka.
-. No, no lo esta- le dije al borde de romper a llorar.
Soy una estúpida, una imbécil por amarle aun y creerme después de tantos años sus mentiras. Fui una tonta al creerle esa tontería que no se había acostado con nadie cuando me lo dijo en su casa de Nemuro. Ese niño tiene 9 años, estaba más que claro que cuando nos fuimos de viaje ya había la había dejado embarazada. O quien sabe si hasta dormía con ella mientras también estaba conmigo, Ino sin dice que la vio en Nemuro ese año nuevo, pero yo nuca le di importancia. Soy una imbécil.
-. Sabía que no debimos de haber traído a Shinsuke a este hospital- me dijo mientras me abrazaba. -. Soy un idiota-
-. El niño esta bien, ya esta estable- le dije entre mis sollozos. -. Tu lo sabias ¿verdad?- le reclame aun prendada su traje. -. Sabías que Sai tenía un hijo con ella y me lo escondiste-
-. Saku, eso no me incumbía ustedes dos se hicieron mucho daño. Él quedó deshecho después que le abandonaste y...- le golpeaba mientras él me abrazaba. -. Solo lo supe hasta hace unos cuantos años cuando les visité en Niza-
-. Sabías que se veía con ella...- no tenía fuerzas para seguir.
-. Todo esta bien- me calmaba. -. Tienes que calmarte, debí decírtelo.- me decía. -. Solo que pensé que ya era un tema superado, Itachi es prácticamente tu marido y bueno-
-. No te preocupes- me limpié las lagrimas y me solté de su agarre. -. Ya no importa...-le dije. Quería llorar sola y buscar un cigarro.
Deje a Kiba en el pasillo y corrí hasta el salón de descanso donde se encontraban las taquillas y algunos camarotes para los médicos que estaban en guardia. Me apoltroné sobre uno de los colchones y rompí a llorar como una cría. Le maldecía, le insultaba y me retorcía al recordar cuantas veces me había lamentado por abandonarle. Itachi siempre tuvo razón y él habría terminado por romperme el corazón. Me habría dejado por ella cuando tuviese el bebé o en el peor de los casos me habría tocado a enfrentarme a ser la madrastra de ese niño a los 16 años.
Pero tampoco podía quitar de mi retina la imagen de él entrando en la sala de cubículos de urgencias vestido de camisa, pantalón y blazer negro y mirándome con esa mezcla de deseo, sorpresa e indignación. Su piel pálida, perfecta y su mirada inquietante y vacía. Y yo allí como congelada en el tiempo, con mi coleta alta y una bata hasta las rodillas. ¿Cómo esperaba que mi recuerdo adolescente pudiera competir contra esas piernas de infarto? ¿Cómo si quiera pude llegar en ese momento a pensar que mi yo de 16 años le sería suficiente? Vamos no tenía pechos, parecía una lombriz de lo flaca que andaba, el cabello lo llevaba corto por las orejas...ella era, es y siempre ha sido preciosa.
Me limpie las lagrimas amargas, empece a maquillarme para esconder los ojos hinchados. No podía darle el gusto de verme así, no podía dejar que me viese destruida. Necesitaba salir del hospital. Necesitaba volver a puerto seguro, antes que tuviese que volver a verle. Me quite la bata y tomé mi bolso cogiendo un par de cigarros y el encendedor. Salí del hospital y me dirigí al aparcamiento a fumar.
-. Creo que me debes un par de explicaciones- me helé como la niñata de 16 años al escuchar su voz. -. Puedes compartirme un cigarro en lo que hablas, Haruno- el corazón se me aceleró como una quinceañera.
-. El que fumes no ayuda a la condición médica de tu hijo- le dije. -. Y no hay nada que explicar, aprende a echarle tierra a las cosas.- le di una calada al cigarro tratando de aparentar se la mujer madura.
-. No, es que la tierra esta echada guapa- imponente en su mas de metro ochenta. Me quitó el cigarro de entré los dedos como el bastardo desfachatado que siempre ha sido. -. Solo me parece que ya que te encuentro deberías decirme la verdad de las cosas-
-. No hay nada que decir. Y seriamente ya estamos grandes para estas tonterías de críos. Tuvimos un pasado común, vivimos muchas cosas juntos y puedo decirte que fui feliz a tu lado pero simplemente hay cosas no destinadas a ser.- desactivé los seguros del auto. -. Éramos un par de mocosos, y yo estaba coladita por ti. Míralo como un bonito recuerdo, tu ahora tienes una familia y un hogar. Yo tengo también mi vida.- su mano helada me sujetó la muñeca cuando quise entrar al auto. -. No le busques cinco patas al gato y vuelve dentro con tu mujer y tu hijo.- forcejee para liberarme de su agarre.
-. Me apetece buscarle 8 patas.- me agarro mas fuerte. -. ¿Sabes cuantos años he pasado pensando en que te diría cuando te viese? ¿Te haces acaso una idea de cuantas veces repasé en mi mente esos 4 días preguntándome que hice mal?-
-. Suéltame- le dije.
-. Lo deje todo por ti- me miraba duramente. -. Te puse mi corazón y mi alma. Te lo di todo y tu simplemente lo dejaste tirado. Yo te amaba Sakura, como un loco. Más allá de los límites de lo imaginable.- las facciones se le habían endurecido, poco quedaba de aquel niño de 19 años que yo conocí. -. Pero a ti solo te apetecía jugar conmigo.- fruncía los labios con dolor. -. Solo querías divertirte. ¿Dime que fue lo que te divirtió más?- preguntó irónico. -. ¿Follarte al imbécil de Sai para luego dejarlo tirado? ¿O jugar a la chica inocente e insegura?- me hería con cada una de sus palabras. -. No eres mas que una zorra Sakura- una lágrima rodó por mi mejilla derecha y mi mano se estampó en su cara de modelo francés.
-. ¡Pues yo seré una puta pero tu no eres mas que un puto cabrón y un mentiroso!- le grité a lo que él me soltó. -. Me deje convencer por tus mentiras ¡Me llevaste a ese estúpido viaje sabiendo que ibas a tener un hijo! ¿Porqué tantas molestias? ¿Te divertiste follando con las dos?- logre zafarme de su agarre y me monté en el auto.
-. No hables de algo que no sabes- me dijo serio.
-. Niégalo- le reté. -. Niega que ella estaba embarazada cuando nos fuimos de viaje-
-. Piensa lo que te de la jodida gana- me dijo.
-. Pues tu también y a mi no me jodas. Anda a cuidarle el culo a tu mujer y vete con tu hijo. ¿No se para que coño querías casarte conmigo cuando ya la habías dejado embarazada? ¿Esperabas que yo cuidase de tu hijo? ¿Esperabas que me aguantase que ella y tu estuvieran unidos para siempre? Que vas jodido guapo. ¡Afortunadamente te deje tirado!- metí las llaves en el encendido.
-. Ahora estas sacándome en cara algo que ni siquiera sabias antes de dejarme.- se apoyó en la puerta. -. ¿Qué te dijo para que dejases Sakura? ¿Que acabaría tu carrera? ¿Qué se iba a matar? O no...quizás ni siquiera eso, a lo mejor te ofreció un puesto en este jodido hospital a cambio de que le abrieses las piernas- puse el auto en marcha, ya no podía más.
Maneje a toda velocidad mientras lloraba como una idiota, sentía el escozor en la muñeca aun de su agarre. Aparqué en el edificio donde vivía mi novio y llore como una imbécil no se por cuando tiempo. Saisuke me odiaba, para él yo solo era un puta que lo abandono. La peor de las perras, el zorrón mas grande de todo Japón. ¿Pero era acaso él diferente? No había negado que ella estaba embarazada antes de irnos de viaje, eso solo lo convertía en culpable. Me seque las lagrimas y me arregle un poco antes de subir.
-. ¿Cómo te fue?- estaba viendo la televisión bebiendo una cerveza con el pijama puesto.
-. Todo controlado, crisis asmática severa- trate de sonar casual, me sentía muy herida. -. ¿Se ha despertado Akari?-
-. No, duerme como un angelito.- me senté en sus piernas y él me dio un beso corto. -. Hueles a tabaco- dijo no muy contento.
-. Solo ha sido uno, te lo juro.-
-. Amor intentamos tener un bebé, sabes las complicaciones que supone una madre fumadora. Ademas afecta tu salud.- sus manos viajaban bajo mi falda.
-. Estoy estrenada, necesitaba algo que calmase mi ansiedad- me desvestía lentamente.
-. Shhh...no pienses en nada y pon la mente en blanco- me decía. -. Yo me encargaré de todo-
Ese noche con las luces apagadas me hundí en mi propia miseria mientras Itachi me acariciaba el cuerpo desnudo. Saisuke me dolía, me calaba hondo. Le pensaba, pensaba en su imagen actual tan varonil. Tantos años sintiéndome miserable y cobarde. Años poniéndome paños de agua tibia sintiéndome como la zorra que le abandono cuando él se entregó a mi. Sentía el peso del cuerpo de Itachi y el golpeteo de sus caderas contra la mías. Su miembro caliente adentrando entre mi carne y el orgasmo débil mientras pensaba yo en su primo. El líquido espeso me bañó las entrañas y jamás desee tanto algo se concibiese en esta noche. Quería dañarle, quería hacerle saber que yo también estaba atada a alguien más y que nunca caería de nuevo en sus brazos.
Te odio tanto...Saisuke Shimura. Te odio tanto como te amo, cabrón.
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