Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y/o los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en su TOTALIDAD.

Notas del autor: la migraña me esta matando despues de no dormir y una gripe que amenaza con matarme, pese a eso hay capítulo. Capítulo de impactantes revelaciones de los últimos diez años. Ya que Sakura no ha puesto al corriente es hora que Sai haga lo propio y sepamos como terminó con una familia. Lo que responderá a sus preguntas y múltiples teorías. Cuando escribía sentí un cambio importante en Sai, me parece que ya ha madurado, piensa mejor las cosas y ya no es un salido mental como solía llamarlo Sakura. Muchas gracias por sus reviews. Sin más preámbulos, disfruten la lectura.


A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,

A pesar de todo seamos lo que seamos,

Siempre seremos los mejores amigos cariño.

Te amo.


Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.

XLV

Creep.

Nara suri

He repasado esos 4 días mentalmente durante los últimos 10 años y para mi aun no hay una respuesta medianamente coherente que me lleve a justificarle. Aun aquí parado en el mismo cementerio en el que hace más 12 años esta enterrado mi mas grande amigo, viendo como bajan el ataúd de mi tío intentó buscarle una respuesta lógica a las cosas pero aun no la hallo. Una razón válida, una razón que me lleve a pensar que para ella lo nuestro no fue un juego, que no fue un arranque adolescente y que Sakura realmente me amó. Instintivamente lleve mi mano hacía mi costado derecho donde su nombre estaba grabado en mi piel para siempre.

-. Saisuke- me llamó la voz de un hombre mayor, me giré esperando encontrarme con otro de los múltiples socios de mi tío expresándome sus condolencias.

-. Señor Haruno- un temblor idiota invadió mis manos y a duras penas pude estrechar la de él hombre quien siempre quise fuese mi suegro.

-. Mi mas sentido pésame- dijo dándome un abrazó y un par de palmadas en la espalda. -. Tu tío fue uno de mis mas grandes amigos, al igual que tu madre. De verdad lo siento mucho-

-. Gracias- dije con la voz entrecortada. El nombre de Sakura se repetía en mi mente haciendo un eco como cada día los últimos 10 años. Él hombre me soltó después de un rato.

-. Me imagino que esto no debe ser algo agradable-

-. Mi tío era como mi padre- le dije. -. Aunque yo le sacase de sus casillas y el fuese un viejo cascarrabias, le quería mucho. Así que, su muerte no ha sido fácil de afrontar. He llegado a penas anoche de Francia y me queda papeleó por hacer-

-. ¿Haz estado viviendo en Francia?- me preguntó ignorante de todo. No sabiendo que su hija era la razón de mi exilio.

-. Sí.- dije sin mas con unas ganas inmensas de saber de ella. -. Pero dejémonos de cosas tristes...¿cómo esta su esposa? ¿Y su hija...?- sentía mi corazón palpitar rápidamente.

-. Muy bien muchacho, gracias por preguntar.- dije dándome un sonrisa donde reconocí algo de Sakura. -. Mi hija esta bien. Vive aquí en Tokio y se ha recibido como pediatra el año pasado, es novia de tu primo Itachi- la sangre me hirvió al escuchar aquello.

-. No tenía idea- dije mintiendo descaradamente. -. Mándele recuerdos de mi parte por favor- tenía que disimular. -. Por cierto, no le he prestando a mi esposa y a mi hijo- Temari estaba sentada con Shinsuke a su lado. Me acerqué con el padre de Sakura a ellos.

-. Mucho gusto, Kizashi Haruno- le extendió la mano y Temari me dio una mirada indignada.

-. Temari Shimura, un gusto.- dijo con fingída amabilidad usando su apellido de casa, apretando la mano de el hombre de los cabellos rosados. -. Saluda cariño- animó a mi hijo.

-. Mucho gusto- el japonés de Shinsuke no era muy bueno pero llegaba a hacerse entender.

-. El gusto es mío pequeñín- le desordenó el pelo y sentí algo de nostalgia porque me recordó a mi tío cuando yo era mas pequeño. -. No sabía que tuvieses un niño tan grande, eres algo joven. Mi hija y tu no se llevan mucho si mal no recuerdo-

-. No, nos llevábamos 3 años- sentía la mirada cargada de disgusto de Temari.

-. Me ha encantado saludarlos- dijo muy cordial. -. Ya me retiro-

-. Un gusto saludarlo señor Haruno-

-. El gusto fue mío muchacho, me alegra ver que Danzu hizo un buen trabajo educándote. Tienes una familia preciosa.- Sakura había heredado la sonrisa de su padre. -. Hasta luego-

-. Hasta luego- dijo Temari con la voz avinagrada y yo cerré lo ojos ante lo que ya sabía iba a decirme.

A penas se fue el señor Haruno, la que es mi esposa le dio un beso en la frente al niño antes de ponerse en pie y agarrarme del blazer para alejarme de donde pudiese escucharnos. No me apetecía hablar de nada, pero agradecía que ella pese a estar que echaba fuego por la boca respetaba aun nuestra regla de no peleas enfrente de Shinsuke. Cuando nos vio lo suficientemente lejos del niño y de los asistentes al entierro desembucho.

-. ¿Te haces una idea de la clase de humillación que me has hecho?-

-. No estoy de humor-

-. ¡Esto ya ha sido el colmo de tu desfachatez! ¡¿Tengo sentimientos, sabes?! ¡Y creo que todavía una poca de dignidad! Pero tu esta claro que ni eso te queda- allí iba de nuevo, habíamos tenido esta puta pelea por casi 10 años. -. ¡Respétame!-

-. Temari, realmente no estoy de humor para esto- no me apetecía un puto drama.

-. ¡Es que coño! ¡Ubícate! ¿Cómo coño se te ocurre traerme a saludar al padre de esa...?- la interrumpí.

-. No te permito que digas cualquier insulto contra su persona- que se meta con lo que quiera, pero mi recuerdo de Sakura no debe injuriarlo.

-. ¡Vete a la mierda! ¿Es eso lo que quieres? ¿Quedarte con esa perra? ¡Anda con ella! Al fin y al cabo Shinsuke y yo nunca hemos significado nada en tu puta vida...-

-. Mi hijo es lo mas importante en mi vida, y te vuelvo a pedir el favor que no te refieras a Sakura en esos términos-

-. Ya... ¿Y cómo cojones quieres que llamé a una chica que te dejó tirado en la mitad de la carretera después que tu le propusieses matrimonio? ¿Cómo carajo quieres que le llamé a un puto recuerdo que es una sombra en MI matrimonio? Nosotros te valemos pito, al fin y al cabo los dos sabemos que Shin no es tu...- la ira se apoderó de mi.

-. ¡Cállate!- le grité. -. ¡Por un demonio mide las putas cosas que estas diciendo y como las estas diciendo! Shinsuke es mi hijo y eso no se discute. Así que te vas a sentar con tu vestido tan mono y tus tacos de diseñador y lo vas a cuidar como la madre abnegada que quieres hacer creer que eres. Estamos en el puñetero funeral del que fue como un padre para mi por mas 20 años y tu insistes en pelear por un lío de adolescentes- le di una sonrisa irónica y ella se volteó con sus grandes zapatos. -. ¿Estamos claros cariño?- le pregunté mientras ella me daba la espalda.

-. Imbécil- me dijo.

-. Te pregunté que si estábamos claros.-

-. Vale- mataría por un cigarro ante tanto estrés, pero lo he dejado cuando nació mi hijo.

Nos fuimos del cementerio cuando caía ya casi la noche porque empezó a refrescar, debido a la enfermedad de Shinsuke debemos evitar a toda costa exponerle a una gripe. Nos fuimos al hotel donde nos estábamos alojando. No pasó mas de media hora cuando Temari a dicho que saldría un rato con pintas de irse de fiesta y la verdad a mi me importaba un rábano. Que hiciese lo que le diese la gana, total ella me daba francamente igual.

-. ¿Quieres cenar algo enano?- le pregunté en japonés acostándome con él en la cama mientras veía los dibujos animados.

-...- no me respondió una mierda.

-. Deja de hacer como si no me entendieras que bien que lo haces- mi pequeño hijo se sonrió.

-. La verdad es que no te entiendo- me dijo en francés el muy cabrón.

-. Contéstame en el idioma que te estoy hablando. Es de mala educación hablar en otro idioma-

-. Estoy enojado contigo- me dijo pasando los canales.

-. Ya... ¿Y eso?- le pregunté desordenando su cabello claro.

-. Mamá dice que nos quedaremos aquí una temporada- jodida Temari. -. Ella tampoco esta feliz-

-. Necesito arreglar algunos asuntos- me quité el blazer y él se acurrucó en mi regazo. -. Solo va a ser una temporada, luego volveremos a Francia-

-. No me gusta Japón- me dijo. -. Hace mucho frío y hay mucho ruido-

-. Necesito arreglar asuntos enano, cuentas y esas cosas aburridas que no me gustan de nada.- adoraba estos momentos padre e hijo. -. ¿Quieres irte a Niza con mamá?-

-. No...- me dijo. -. Quiero que nos vayamos los tres, mamá me deja solo cuando tu no estas- besé su frente y unas ganas de estrangular a su madre me vieron a la mente.

-. ¿Pedimos algo de comer?- le volví a preguntar.

-. ¿Puede ser pizza?- preguntó.

-. Vale- le dije. -. Están pasando la repetición del clásico ¿te apetece verla y luego una partidita de PES?- le hice cosquillas y él se reía como un demente.

-. Vale, vale...- empezó a toser por lo que paré. Le acerqué su inhalador y él mismo se hizo una inhalación.

-. Lo siento enano...- le dije, odiaba que su enfermedad interfiriese con nuestros momentos.

-. No pasa nada...- me dijo él acomodándose en mi regazo de nuevo. Aproveche para pedir el servicio a la habitación.

-. Todo listo enano, y he pedido pastel de chocolate- un pequeño deja vu me llevó a una suite presidencial en Sapporo en el invierno del 2011, hacen ya diez años.

-. Papá.- me dijo mientras me abrazaba viendo el clásico español.

-. Dime enano-

quiero- algo cálido se instaló en mi pecho haciendo un poco al lado la tristeza que sentía por la muerte de mi tío.

-. Yo también te quiero enano- le acaricié el cabello.

-. ¿Si te cuento algo no se lo dices a mamá?- me preguntó.

-. Claro, queda entre nosotros-

-. De los dos...te quiero mas a ti.- el servicio a la habitación llamó a la puerta, me paré a recibir nuestra comida.

-. Anda...pues no se lo digas a ella, ya sabes como es de susceptible.- traje lapizza que se reía de mí como un mal chiste, era sabor a 4 quesos que irónicamente era el sabor favorito de Sakura y él de mi hijo.

-. Ya se...- se abalanzó sobre la pizza. -. Es solo que...- le interrumpí.

-. Cálmate, la comida no se irá- le bromee. -. Y no hables con la boca llena- el tragó el bocado que había ingerido.

-. Es que...no se a veces siento como si yo no le importará. Ella no suele jugar conmigo, siempre esta con sus amigas o fuera. Siento como si no me quisiese- oír le hablar así me rompía el corazón.

-. No hijo, por supuesto que no. Tu madre te adora, solo que ella es así. Pero nunca pienses que ella no te quiere ¿si?- él seguía comiendo como si nada.

-. Vale...- me dijo. -. Solo no le digas, no quiero que se enoje conmigo.-

-. Descuida enano...mejor vamos a ver el fútbol.- empecé a comer con él.

El día de mi muerte fue el 7 de enero de 2011 cuando desperté en Akita solo y sin mi prometida. Primero la busqué entre las sabanas y al no encontrarle me dirigí al baño, pero tampoco estaba allí. Me tranquilice a mi mismo diciéndome que quizás ella podría haber salido a comprar algo, por lo que busqué una nota. La nota por supuesto le encontré, pero no era una de esas que decían "salí a comprar café", por supuesto que no.

Puedo repetir casi que de memoria el contenido de aquella nota en bolígrafo azul, bajo la caja de Tiffany's. "Perdóname pero no puedo casarme contigo. No me busques." La leí mas de mil veces buscando una razón valedera. Al principio pensé que era una broma, pero empecé a dudar al ver solo mis cosas en la habitación. Le marqué al móvil desesperado pero se me iba al contestador enseguida. Pasada una hora de la primera llamada, el teléfono suspendido. Era el fin.

Me bebí todo el mini bar de la habitación hasta dormirme de la borrachera y vomité al despertar volviendo a quedar sobre el escusado. Lo siguiente que recuerdo es a Temari manejando mi auto que me llevaba a un hospital en Akita donde me hicieron un lavado de estómago y me pusieron líquidos por toda una noche.

-. Menudo jaleo- me dijo al verme vuelto mierda en el cubículo de urgencias. -. Llevó días buscándote- iba en uno de sus modelitos cortos con medías y tacos. -. ¿Porqué cojones no me respondes el celular?-

-. Porque no me apetecía- le dije con la mala leche post reseca. -. ¿Dónde cojones esta mi móvil?-

-. Me lo deje en el hotel- me dijo aburrida. -. Todas tus cosas siguen allá. Y en vez de andarme gritando y mandando como si fuese tu empleada deberías agradecerme el que no murieses ahogado en tu propio vómito-

-. Vale, perdón.- le dije. -. ¿Cómo me has encontrado?- pregunté.

-. Tu mismo me has llamado. Dijiste que te ibas a suicidar y otra sarta de barbaridades que mejor ni te las cuento. Estaba buscándote en Nemuro cuando me haz marcado y he cogido el primer vuelo-

-. Joder...- dije. -. Muchas gracias- tenía ganas de llorar. -. Lamento las molestias-

-. Tengo algo que decirte y necesito tu ayuda-

-. Pues...no estoy en posición de exigir.-

-. Tengo un problema.- mencionó.

-. Si esta en mis manos ayudarte, sabes que lo haré-

-. Sai...yo- se mordió el labio antes soltar la bomba. -. Estoy embarazada...- le miré asombrado.

-. Anda- le dije. -. Y... ¿En que quieres que te ayude?- le pregunté.

-. Supongo que sabes que no es tuyo- me aclaró.

-. La aclaración está de más. La última vez que hemos dormido juntos harán como 4 años.- me dolía terriblemente la cabeza.

-. No se que hacer- me dijo con la voz delgada.

-. ¿Haz hablado con el padre?- le pregunté tomando su mano débilmente.

-. No.-

-. Deberías hacerlo-

-. Sai su padre nunca va a responder por él, es un desobligado- se mordía los labios para no llorar. -. Yo...yo te fui a buscar a Nemuro, cuando me dijiste que ibas a ir a buscar a Sakura. Iba a detenerte, porque es un locura. Y bueno...me vi con el padre del bebé y nos liamos, estaba muy borracha y colocada. Me enteré antes de ayer de mi...estado-

-. ¿Y yo de que voy en este asunto?- le pregunté crudo. No estaba de humor para dramas.

-. No se, tu siempre sabes que hacer. No tenía con quien hablarlo. Tengo...tengo mucho miedo- lloriqueó sobre mi y yo le acaricié el pelo buscando darle consuelo.

-. Todo esta bien cariño- le dije. -. Todo va ir bien, pero tienes que calmarte- mi cabeza me daba vueltas. -. En el curso normal de las cosas, quien sabría que hacer eres tu.- me atreví a bromearle.

-. Eres un idiota-

Después que me recuperase del todo, fuimos al hotel y ella me ayudó a recoger mis cosas. Nos fuimos por carretera a Tokio y llegamos al día siguiente, donde ella en ningún momento me dejó tomar algo diferente a Gatorade y Vitamin Water. Se adueño de mi departamento sintiéndose la dueña y señora de mi casa, obligándome a comer y a dormir. Me detuvo más de 6 veces cuando quise ir a buscar a Sakura pedirle una jodida explicación y me consoló durante mis ataques de llanto cada que pensaba en esos jodidos y maravillosos 4 días.

-. ¿Te vas a quedar con eso?- me preguntó viendo como jugaba yo con la caja Tiffany's.

-. No lo se-

-. Creo que deberías dejárselos, antes de que te vayas- ya había arreglado mi traslado a París para seguir con mis estudios de multimedia y de artes plásticas. -. Pero no debes verla- se había comportado como una madre conmigo.

-. Supongo que tienes razón- de solo ver esos anillos se me aguaban los ojos. -. ¿Haz decidido tu que harás con el bebé?- le pregunté.

-. Creo que si pero antes quiero...quiero preguntarte algo- estábamos en la sala de mi apartamento.

-. Soy todo oídos- me iría pasado mañana.

-. ¿Me...me dejarías irme contigo?- me preguntó. -. Es que yo...he decidido que lo quiero, quiero tenerlo. No tengo el corazón para abortar y bueno, ya que te vas lejos pienso que si me fuese a un lugar lejano así como tú me haría bien. Necesito alejarme de este ambiente. Necesito despejarme de el alcohol, el cigarro, la fiesta y las drogas.-

-. Creo que es una buena idea, si quieres tener el bebé es lo mejor- me sentía destruido con la moral tan por el suelo. -. Pero...no es necesario que te vayas conmigo-

-. Sai...- tomó mis manos. -. Yo...yo estoy enamorada de ti. Siempre lo he estado, desde que nos enredamos cuando tu eras un chiquito. Me haría mucho bien irme contigo- ella también había estado deprimida con la noticia de su embarazo. Pero sabía que dejarla ir conmigo podía alimentar un amor que yo no podría corresponder. -. Yo...yo no te estoy pidiendo que seas el padre de mi bebé, ni te estoy pidiendo que me ames. Yo solo...quiero estar contigo. Quiero estar tranquila.-

-. Yo te apreció mucho Temari- le dije. -. Te quiero muchísimo, pero mis sentimientos y los tuyos son diferentes. Yo no puedo prometerte a ti algo mas que la amistad. Estoy roto Temari, yo me morí en el cuarto de ese hotel en Akita cuando ella se fue. Se que esto puede lastimarte pero quiero que sepas que yo la amo. La amo más de lo que nunca he amado a nadie en el mundo. Tanto que duele, y me quema. Y eso jamás va a cambiar.- tomé su manita entre la mía y la bese, -. Tu te mereces algo mejor, te mereces un hombre que de verdad te quiera. Yo no soy esa persona. Tu y este niño merecen algo mas- puse mi mano libre sobre su vientre plano. Ella empezó a sollozar en silencio.

-. No...no me importa.- dijo casi que inaudible. -. No me importa sino puedes ofrecerme nada, quiero irme contigo igual-

-. Bien- le dije. -. Espero que sepas lo que estas haciendo-

-. Yo te amo, y se que puedo llegar a hacer que te enamores de mi-

-. Eso es imposible.-le aclaré. -. Y te pido que no lo intentes, porque vas a quedar tan rota como lo estoy yo en este momento.-

-. Deja...- la interrumpí.

-. No lo hagas. No va a pasar- me levanté del sofá y le di la espalda mientras ella lloraba de nuevo. -. Pero...si decides seguirme te haré una promesa de por vida.- su cara bañada en lagrimas me miró. No podía creer el poder que un adolescente de 19 tenía sobre una mujer de 26 como ella. -. Yo cuidare a ese niño como si fuera mi hijo, y te prometo que lo voy a querer como debí haberte querido a ti. Seré su padre hasta el día que me muera y no aceptaré que nada ni nadie, ni siquiera la mismísima Sakura ponga eso en duda.-

Shinsuke nació el 22 de septiembre de 2011 en París, cuando yo tenía todavía 19 años y Temari 27. Nos casamos antes de emigrar a Francia en un ministerio sin ceremonia, ni magnos eventos. Solo ella y yo, firmamos los papeles y nos fuimos. Que me casase con ella fue lo único que me había pedido porque no quería que su hijo no tuviese a sus padres debidamente casados. Pero el fantasma de Sakura me atormentaba día y noche, volviendo mi arte mas oscuro cada día.

Si hubo momentos hermosos en mi vida, ninguno se compara con tener a tu hijo en brazos. Sus manitas diminutas rodeando mi pulgar, la fragilidad de su cuerpecito y sus ojos abriendo para mirarte. Fue amor a primera vista, como lo mío con Sakura después de tenerlo conmigo una vez supe que iba a quererlo por siempre. Era mi hijo, era mío y no aceptaría que nadie le hiciese el mas mínimo daño. Era mi hijo sin importar sus orígenes, ni su concepción y eso nunca jamás cambiaría. No me importaba a quien ñtuviese que matar.

-. ¡Ya llegué...!- me sobresalte enseguida. Los dos nos habíamos quedado dormidos.

-. Hostias...- me levanté lentamente para no despertar a Shinsuke. El reloj de la mesa de noche marcaba casi las 4 a.m. -. ¿Se puede saber que son estas horas de llegar?- le pregunté indignado al verla mas borracha que una cubata y hasta arriba de coca.

-. Pues cariño, me fui a buscar lo que no me dan en casa a la calle. ¿Hace cuantos años que no me coges como me merezco? Yo tengo tengo necesidades- me llevé las manos a la cara mientras la metía en el baño a engugarle la cara.

-. ¿No te da vergüenza con nuestro hijo llegar así? ¿Con la tranca hasta el tope y la nariz blanca de tanta coca que te haz metido? ¿Qué jodido ejemplo le estas dando al niño Temari?-

-. Co...correc..corrección mi hijo- me dijo borracha. -. Porque tu guapo, ojalá hubieses puesto los espermatozoides- me dieron unas ganas inmensas de estrangularla.

-. Deja de decir sandeces y ayúdame a desnudarte, necesitas una ducha- traté de sacarle vestido pero sus brazos echados en mi cuello no ayudaban. -. Joder ayúdame Temari- ella empezó fue a desvestirme a mi. -. Coño déjate de payasadas-

-. Tranquilo chato que yo no muerdo, al menos no duro- se reía como loca. No me quedó más remedio que meterme en la ducha con ella y hacernos una sopa.

Se quedó dormida en su borrachera, durante los últimos 6 años había sido más de lo mismo y en el fondo, muy en el fondo sabía que era mi culpa el que ella estuviese a así. Su vida había estado siempre marcada por lo excesos y el descontrol, desde que la conozco Temari había sido la provisión de mis vicios. No voy a mentir y a decir que ella me enseño las cosas, porque ya la verdad iba encarrilado a la perdición antes de conocerla, pero he de admitir que con ella me era fácil conseguir todo: alcohol, sexo, drogas y fiesta. Pero, sabía que mi desamor la había empujado nuevamente a caer.

Los primero años fueron buenos, yo estudiaba en París y ella decidió abrir una boutique, ambos cuidábamos del bebé. No había mayores problemas, ella me daba mi espacio y entendía que yo no pudiese estar con ella como pareja. Con los años, empecé a ganar fama con mi trabajo mudándonos a Niza. Allí empezó toda esta debacle.

Nunca nos prohibimos ver a otras personas. Nuestros normas básicas de convivencia consistían en que si nos apetecía veríamos a quienes quisiésemos siempre y cuando ello no fuere público dado que teníamos un hijo al que le debíamos respeto. Ella desde siempre había hecho uso de esa libertad, al punto que hasta me contaba de sus rollitos. Cuando nos mudamos a Niza conocí a alguien, una chica francesa llamada Pauline. Yo no la amaba ni la amare, pero su compañía me resultaba agradable, compartíamos los mismos intereses intelectuales y el sexo sin compromiso alguno era bastante bueno, hemos salido por los últimos 3 años, pero cuando Temari lo descubrió volvió a la viejas andanzas.

Se quedó dormida después que le puse el pijama, la acosté en la cama del niño. Empece a cambiarme la ropa mojada por la ducha mientras pensaba en nuestros últimos años. Le había hecho daño, la había vuelto a romper. No voy a mentir y a decir que nunca tuvimos nada que ver, somos esposos y dormimos en la misma cama, quizás pudiesen contarse las veces con los dedos de una mano pero pasaba. Supongo que la ilusione, supongo que le hice la misma mierda que Sakura me hizo a mi. Me acosté de nuevo con mi pequeño en la cama principal y le acaricié el cabello sin poder conciliar el sueño, al mirarlo no pude evitar pensar en que ojalá Shinsuke fuera hijo de mi pequeña Sakura y mío. Todo hubiese sido así si ella no se hubiese burlado de mi.

-. Siento mucho lo de tu tío- la voz de Kiba se escuchaba al otro lado del teléfono. -. El viejo Danzu era un buen tipo- me dio risa eso último.

-. Gracias-

-. Deberías salir a distraerte tío- me dijo. -. ¿No juntamos ella noche a bebernos unas Cañas?-

-. Sabes que no bebo hacen más de 10 años, pero si quieres tomártelas que te acompaño. Me apetece salir un poco esa habitación del hotel me esta ahogando-

-. Vale señor aburrido, Te haré un espacio en mi apretada agenda y cancelare un encuentro sexual de lujo por ti-

-. Pues no te cortes hombre, dale la vuelta a la chica y salimos- le bromee.

-. No, me apetece tomar algo con un viejo amigo. Si voy por ella no va a soltarme en toda la noche-

-. ¡Venga! Pero que supér follón te haz vuelto en 10 años.-

-. Él que se casó en la plena flor de la vida, haz sido tu y no yo.-

-. Corta el rollo con eso- le dije. -. ¿Nos vemos en el bar del hotel?-

-. Vale, genio. Nos vemos en el bar de Park Hyatt a las 9 p.m- dicho esto le colgué.

Había salido de una reunión con los accionistas de dos de las principales empresas de mi tío y la cosa no pintaba nada bien. Esperaban ellos que yo me hiciese cargo de ellas, y al parecer no iban a aceptar una negativa. No obstante, de aceptar yo aquello mi idea de no pasar más que una temporada en Japón se hacía lejana. Sin saber que hacer empece a dar vueltas sin rumbo por la ciudad. Cuando me vi estaba en la puta puerta de Konoha.

-. ¿Te acercó a algún lado?- le pregunté a la mujer de cabello castaño que yo conocía muy bien.

-. ¿Perdón? ¿Es que nos conocemos?- me preguntó.

-. Mierda ¿Tan mayor luzco ya?- le bromee y le di una sonrisa, enseguida ellas pció reconocer.

-. Mierda...-

-. Venga ¿a dónde te llevó?-

-. ¿De verdad eres tu? Coño has cambiado un montón- me dijo.

-. No se, probablemente- le bromee.

-. Nunca. Nunca pensé en volverte- reconoció. -. Traigo coche, voy hacía el aeropuerto. - me aclaró pegada a la ventaja.

-. Anda...será en otra ocasión entonces-

-. ¿Te...te haz casado?- me preguntó al ver el anillo.

-. Sí- le contesté.

-. Este...voy muy apurada, que voy saliendo a Fukushima-se le notaba incomoda.

-. Me alegro verte de nuevo- le dije.

-. A mi también dibujitos- me llamó por ese apodo que ella solía llamarme cuando estudiábamos juntos. -. De verdad que si- dicho esto se dio la vuelta y se encaminó al auto.

-. Tenten- la llamé.

-. Díme-

-. Hazme un favor, no le digas a ella que me has visto-

-. Descuida- fue todo lo que me dijo después de irse.

Unas tontas ganas de llorar me asaltaron de golpe, era como una nostalgia incontenible. Ahogado en hipidos aparqué y subí hacia el segundo piso donde estaba mi apartamento. Ese lugar donde el mundo se detuvo al hacerla mi mujer. Nunca me había ido del todo, ese apartamento estaba intacto tal y como solía ser hacen 10 años. La sala pequeña, el sofá donde le eche mano por primera vez y la vi desnuda, la cocina donde ella me apagó el agua del café para que hiciésemos el amor por primera vez y el cuarto, donde en esa misma cama le había robado la inocencia. Todo estaba limpio, mandaba a limpiar mi santuario todas las semanas. Los recuerdos me ahogaron...me tiré en la cama y no pude soportarlo, rompí a llorar como un niño.

Siempre supe que de los dos yo era quien más amaba al otro. Siempre supe por eso que quien perdería más en todo esto habría de ser yo. Sin embargo, nunca tuve dudas de su amor. Ahora entiendo con el paso de los años que no debí confiarme tanto con ella, me deje seducir por su inocencia, su pasión y sus besos. Era muy joven, y me sentía muy solo, ella era hermosa y fingía no saber nada. Idiota de mi, no debí fiarme. Pero... ¿No se trata el amor de la entrega sin medidas y la confianza? ¿En mandarte al vacío y fiarte que el otro estará allí para atraparte? Yo le amaba como un loco, le amaba de manera enfermiza, retorcida, loca y febril. Le amaba mucho por lo que no espere que la pequeña Sakura secase las uñas y desgarrara mi corazón.

Me quede dormido entre mis cavilaciones y cuando desperté era ya eso de las 5 pm. Me lave la cara y enseguida supe que debía salir de allí lo mas rápido que pudiese antes que el fantasma de Sakura volviera a atormentarme como siempre lo hacía. Llegue al hotel donde el enano veía la tele y decidí pasar un rato con él antes de irme un rato al gimnasio para descargar tensiones. En vista que no podía fumar y había dejado la bebida para siempre, me había vuelto fanático del ejercicio porque me dejaba extenuado para no pensar en ella.

-. Voy al bar a tomar algo con Kiba para ponernos al corriente- le informé a Temari quien estaba vestida con uno de sus cortos vestidos con tacos y medias a juego. Me acababa de bañar después de un par de horas de ejercicio,

-. Ya...pues anda con tu comadre nosotros nos pudriremos aquí- me dijo, gracias a Dios el niño estaba tan absorto en su juego de video para oírla.

-. Tu te has ido a ponerte hasta arriba de coca anoche y nadie te ha dicho nada. Es más te he dejado que duermas a la hora que te apetezca. Así que te pido cariño bajes la voz- le dije poniéndome el blazer. A penas iba a ser eso de las 9 p.m.

-. Claro, seguramente te irás a ver a tu puta. Ándate con ella y ya. No te invistes rollos y vete con ella a que te trate como un puto te trapo. Vete a que te follé y te deje, pero ya sabes que ni yo ni mi hijo vamos a aceptarte de nuevo- tenía ganas de estrangularla. Joder con mi vida.

-. Te digo que bajes la voz- mire al niño tan absorto como siempre en su juego de video. -. Aquí no hay putas, y una mierda. Voy a acompañar a Kiba a beber, porque yo ni bebo. ¿puedes cuidar al niño un par de horas?- le pregunté.

-. ¿Porqué tengo yo que cuidar a ese mocoso si lo he hecho todo el día? ¡Estoy hasta las narices de estar encerrada!- me gritó. La tomé de brazo sin medir mi fuerza y la arrastré fuera de la habitación.

-. ¿¡Que puta parte de no grites delante de Shinsuke no has entendido!?- la solté de mala gana y ella se quejó.

-. ¡A mi no me jales como si fuese tu puta muñeca! ¡Ándate con ella y ya! Y yo digo lo que quiera delante de ese mocoso, para algo lo parí- me hervía la sangre cada que el decía mocoso.

-. No te metas con mi hijo Temari. Puedes meterte en mi vida, con mi dinero, con mis amantes, hasta con Sakura pero con mi hijo no-

-. ¡Ese criajo ni siquiera es tu hijo!- sentí ganas de matarla.

-. Padre no es el que engendra, sino el que cría. Y yo he sido más padre para ese niño de lo que has sido su puñetera madre. Me largo, cuida del niño.- tenía que irme o iba a matarla de verdad.

Baje hecho una fiera al lobby, quería estrangular a la pesada de mi mujer y sus estúpidos ataques de celos. Maldito el día en que me case con ella. ¡Joder! Que se metiera con todo pero no con mi hijo. A la mierda con esta falsa convivencia de mentiras. Entré al bar y me encontré a Kiba muy engalanado en un traje Calvin Klein ¿desde cuándo a este tío le gustan las cosas de diseñador? Pensé que el chico de los trajes caros era yo en esta historia.

-. Sai- Me saludo dándome un abrazo al que yo le correspondí.

-. Kiba- dije yo.

-. Anda hombre, menuda cara ¿va mal algo?- tenía un escocés en la rocas sobre la barra, yo me he pedido una vitamin water.

-. Problemas, ya sabes-

-. La pesadita de tu mujer.- me dijo muerto de risa. -. Con perdón pero no creí nunca que fueras a casarte con ella.- me dio una palmada en la espalda.

-. Ya vez, las vueltas que da la vida.- le comenté. -. Pero dejemos de hablar de Temari, cuenta de ese rollito que has dejado hoy-

-. Oh bueno un ligue viejo macho, pero es uno de esos que no te sueltan.- puse los ojos en blanco y me reí. -. Me la has presentado tu y todo.-

-. ¿Yo? Pues que yo ni vivo aquí hace más de 10 años-

-. Este...pues si lo has hecho tu...hace años cuando éramos unos críos-

-. Mierda ¿quien es?- le pregunté intrigado.

-. Me da algo de cosa decirte...- me dijo y enseguida lo entendí.

-. ¿Estas follando con Ino Yamanaka?- pregunté.

-. Coño si, pero no quería recordar su nombre. Han pasado años y todo pero se que es una herida abierta aun-

-. Descuida, Ino no me ha hecho nada- me encogí de hombros. -. ¿Son pareja?-

-. No- me dijo. -. Para nada, amigos con derecho a roce. O bueno, ya ni eso. Nos acostamos cuando nos apetece hasta que uno de los dos se lía con alguien más.-

-. Que complicados sois- le dije. -. Deberías buscarte ya una buena mujer. Tienes 30 años tío hay que sentar cabeza-

-. Bah...puede durar unos años más. Esa mujer me enloquece como solo ella sabe, pero es un neurótica. Se pasa del blanco al negro cada dos por tres. Un día me quiere y al otro me manda a la mierda, pero como se entere que estoy en rollo con alguien aparece la mar de amorosa a cortarme el rollo. En fin es un follón total-

-. Cásate con ella- le dije.

-. Tío, nos divorciaríamos al día siguiente. Ademas que es abogada y yo tengo mis reservas con esas mujeres. ¿Te imaginas si la hago enojar? ¡Que me deja en la calle!-

-. Me has hecho la noche con eso- sentí mi móvil vibrar, vi que era Temari y la mandé a buzón.

-. Esta guapísima, se ha venido a vivir a Tokio y se ha puesto majísima- seguía marcando y yo rechazando su llamada, no me apetecía pelear.

-. A ti siempre ta han ido las rubias- le bromeé. Me mandó un mensaje y decidí verlo, si era una de sus pesadeces apagaría el móvil.

"Contéstame el puñetero móvil. Estoy en el Hospital Universitario de Nakano, Shinsuke esta mal."

Sentí como se me bajaba la presión y Kiba me miró consternado enseguida.

-. ¿Va mal algo?-

-. Es Shin, esta en el hospital- dije suavemente, diciéndole al Barman que me cargara a la cuenta el consumo y poniéndome de pie como un autómata.

-. Mierda, vamos que te llevó...no puedes conducir así-

-. Vale- le dije aun en shock.

-. ¿Qué hospital?-preguntó.

-. Universitario de Nakano- Kiba que iba al volante se tensó, en ese hospital había muerto nuestro amigo Shin hacen más 12 años.

La urgencia era un jaleo completo y nadie ahí me daba razón de mi hijo. No encontraba a Temari por ningún lado y la desesperación empezó a hacer estragos en mi persona. Cuando por fin la pude ver una de las enfermeras se le llevaba a los cubículos. Demore dos segundo en explicarle a la enfermera que no me dejó seguirle que yo era el padre del niño que tenían dentro y cuando me dejó pasar abrí las puertas como un loco. Lo siguiente que vi sería mi acta de defunción.

-. Temari- pronuncié antes de verla.

-. Saisuke- ella me vio de arriba a abajo y yo la mire enseguida.

-. Papá- la voz de mi hijo me hizo despertar de mi burbuja y yo lo cogí en brazos.

-. Haruno- le saludé con frialdad.

Tantos años se resumían en este momento. Sus ojos verdes me miraban como si fuese yo un espanto y yo le miraba a ella confundido. Abrace a mi hijo con fuerza para no irme a los brazos de ella suplicándole que volviese conmigo. La amaba, mi pecho latía con fuerza por tenerla cerca. Quería besarla, llorar con ella, pedirle una explicación. Pero no podía. No podía pensar solo en mi, yo había escogido darle un hogar a mi hijo.

-. La...la crisis esta controlada- dijo nerviosa. -. Pero se debe tener un poco de cuidado y controlar los desencadenantes. En lo posible tratar de tenerlo en un ambiente libre tabaco, polvo o cualquier otro agente alérgico. Le recetare un par de medicamentos y lo pasaremos a otra sala para hacerle algunas terapias, porque al parecer ha contraído una gripe y eso le ha originado la crisis- la miraba absorto, ella se veía tan profesional. -. Después podrán llevárselo a casa, me gustaría que lo trajesen a consulta dentro de un par de días a ver como sigue- llevaba una falda larga hasta la mitad de los muslos y han camisa fresca haciéndola ver ya como toda una mujer. -. La enfermera jefe se lo llevara en un minuto- su cara aun lucía aniñada pero más jodidamente hermosa que nunca. Había recuperado un peso saludable ya. -. Yo me retiro. Que pasen buena noche- sus tacos resonaron en la pasillo cuando salió.

Tal y como dijo Sakura la enfermera jefe vino a llevarse al niño para hacerle las terapias. Lo han llevado a una salita llena de mascaritas y le han empezado a nubilizar. El pobre enano ha estado tosiendo como un condenado y su tez palida se puso completamente roja. Yo le agarraba la manita para que se estuviese tranquilo, mientras Temari me miraba con recelo. Al poco rato apreció Kiba.

-. Menudo susto amiguito- le dijo a lo que mi pequeño le sonrió.

-. Voy por algo de tomar a la cafetería ¿alguien quiere algo?- el enojo de Temati era palpable. Al todos negar con la cabeza ella se fue de la sala.

-. ¿Esta qué arde Troya, que no?- me preguntó.

-. Esto es un hervidero peor que Hiroshima- Shin nos miraba divertido sin entender.

-. ¿La viste, no es así?- yo solo asentí con dolor. -. Joder, hubiéramos ido a otro hospital-

-. Da igual- le dije.

-. Te estas muriendo por ir a buscarle- me dijo. -. Es vuestra confrontación donde os podéis mandar a la mierda definitivamente-

-. Hey...- le dijo llamando su atención.

-. Bah...debe saber groserías peores- dijo desordenándole el pelo, Shin se estaba quedando dormido. -. Si es un angelito- quedaban aun unos 10 minutos de nebulización. -. Búscala- me dijo.

-. No.- le dije tajantemente. -. Tengo que quedarme con el enano-

-. Ve por ella galán, yo me ocupo del niño- me dijo. Al verlo dormido fui en su búsqueda. Sakura Haruno me debía una explicación razonable.

Cuando he preguntado por ella me han dicho que ya ha salido, así que corrí al estacionamiento desesperado por encontrarle. El olor a nicotina me invadió y supe que quien se estaba fumando algo, probablemente Sakura. Y si, allí estaba ella fumando como nunca la había visto y con un cara de haber llorado un río.

-. Creo que me debes un par de explicaciones- le dije cuando reuní el valor de hacerlo-. Puedes compartirme un cigarro en lo que hablas, Haruno- necesitaba uno de verdad para afrontar esta conversación.

-. El que fumes no ayuda a la condición médica de tu hijo- me dijo. -. Y no hay nada que explicar, aprende a echarle tierra a las cosas.- se hacía la chula tratándome como a mierda.

-. No, es que la tierra esta echada guapa- le quité el cigarro con decisión haciéndome el chulo. No podía demostrarle que yo había estado muerto en vida todo este tiempo. -. Solo me parece que ya que te encuentro deberías decirme la verdad de las cosas- le pedí. Lo necesitaba.

-. No hay nada que decir. Y seriamente ya estamos grandes para estas tonterías de críos. Tuvimos un pasado común, vivimos muchas cosas juntos y puedo decirte que fui feliz a tu lado pero simplemente hay cosas no destinadas a ser.- desactivó los seguros del auto. ¿Como podía decirlo con tanta frialdad? -. Éramos un par de mocosos, y yo estaba coladita por ti. Míralo como un bonito recuerdo, tu ahora tienes una familia y un hogar. Yo tengo también mi vida.- sujeté su muñeca cuando quiso entrar al auto. -. No le busques cinco patas al gato y vuelve dentro con tu mujer y tu hijo.- forcejeo para liberarse de mi agarre.

-. Me apetece buscarle 8 patas.- la agarré con mas fuerza -. ¿Sabes cuantos años he pasado pensando en que te diría cuando te viese? ¿Te haces acaso una idea de cuantas veces repasé en mi mente esos 4 días preguntándome que hice mal?- necesitaba una explicación, necesitaba que me dijese ¿que nos pasó?

-. Suéltame- me dijo.

-. Lo deje todo por ti- la mire duramente. -. Te puse mi corazón y mi alma. Te lo di todo y tu simplemente lo dejaste tirado. Yo te amaba Sakura, como un loco. Más allá de los límites de lo imaginable.- dolía. Me ardía como la mierda el corazón.-. Pero a ti solo te apetecía jugar conmigo.- fruncí los labios con dolor. -. Solo querías divertirte. ¿Dime que fue lo que te divirtió más?- pregunté irónico lleno de rabia y dolor. -. ¿Follarte al imbécil de Sai para luego dejarlo tirado? ¿O jugar a la chica inocente e insegura?- quería lastimarle. Quería hacerle sentir en carne viva el calvario que yo viví por dentro cuando me dejó. -. No eres mas que una zorra Sakura- me dio un tortazo fuertísimo.

-. ¡Pues yo seré una puta pero tu no eres mas que un puto cabrón y un mentiroso!- la solté a verla tan alterada.-. Me deje convencer por tus mentiras ¡Me llevaste a ese estúpido viaje sabiendo que ibas a tener un hijo! ¿Porqué tantas molestias? ¿Te divertiste follando con las dos?- se montó en el auto.

-. No hables de algo que no sabes- le dije serio.

-. Niégalo- me retó. -. Niega que ella estaba embarazada cuando nos fuimos de viaje-

-. Piensa lo que te de la jodida gana- le dije. Jure que no permitiría que ella interfiriese con mi hijo.

-. Pues tu también y a mi no me jodas. Anda a cuidarle el culo a tu mujer y vete con tu hijo. ¿No se para que coño querías casarte conmigo cuando ya la habías dejado embarazada? ¿Esperabas que yo cuidase de tu hijo? ¿Esperabas que me aguantase que ella y tu estuvieran unidos para siempre? Que vas jodido guapo. ¡Afortunadamente te deje tirado!- metió las llaves en el encendido. Quería bajarla de allí y hacerle entender a la brava las cosas.

-. Ahora estas sacándome en cara algo que ni siquiera sabias antes de dejarme.- me apoyé en la puerta de su auto. -. ¿Qué te dijo para que dejases Sakura? ¿Que acabaría tu carrera? ¿Qué se iba a matar? O no...quizás ni siquiera eso, a lo mejor te ofreció un puesto en este jodido hospital a cambio de que le abrieses las piernas- puso el auto en marcha y me dejó allí tirado.

Me crují los nudillos tan fuerte que me dolió y sentí la necesidad de descargarme con algo. Estaba iracundo y con ganas de ir a matar a alguien, decidí respirar hondo y calmarme, no era bueno para mi alterarme, en especial porque seguramente me esperaba una discusión de proporciones nucleares con Temari. Decidí volver con mi hijo, estar con él me calmaba y me tranquilizaba.


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