Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen. Solo los utilizo sin un valor pecuniario para un mero desahogo mental. Por tanto la historia y/o los hechos que se cuenten a continuación me pertenecen en su TOTALIDAD.

Notas del autor: ¡Feliz Navidad! Dado que ando de muy humor, teniendo en cuenta los acontecimientos ocurridos la semana pasada he querido hacer un capítulo larguito. Sai POV por supuesto, y el espero encuentro de todos. Muchas gracias por sus reviews y sin más preámbulos, el capítulo. Que yo me voy a estornudar confeti.


A mi querido Lonely boy por haberme soportado todo este tiempo,

A pesar de todo seamos lo que seamos,

Siempre seremos los mejores amigos cariño.

Te amo.


Juguemos al amor, y asumamos que yo gano.

XLVII

Solo a Terceros.

Nara suri

Sabía que me estaba metiendo en la boca del lobo, pero la obligación moral que tenía con Naruto y la necesidad de demostrarle a Sakura ella no me importaba, eran mayores. Tenía que ir a esa fiesta de compromiso a como diese lugar. Había pasado toda la semana estresado, entre las empresas, el papeleo y el tema de la sucesión, mi cabeza había esta liada y sin tiempo si quiera para hacerle el duelo a quien había sido como mi padre los últimos 20 años de mi vida.

Mi tío nunca se casó, ni tuvo hijos. Solo me tenía a mí, su hijo adoptivo en papeles y sobrino de sangre, a quien trató de hacer un hombre de bien. Me dio una escuela, un techo, lujos, mis carreras y una educación que si no la hubiese tenido probablemente estaría muerto. Danzu Shimura me enseñó prudencia, modales, normas de cortesía y a negociar. En secreto, él siempre quiso que yo lo supliera en sus negocios, pero a mí las navieras nunca me han gustado. Conocía como se manejaba el negocio, sabia bastantes cosas de administración y las cuentas se me daban bastante bien.

-. La última voluntad de su tío, señor Shimura es que sea usted el presidente de la naviera, que administre sus negocios alternos y que residiese en la mansión de Tokio.- me comunicó su abogado. -. Ha destinado una pequeña porción de su fortuna a las causas benéficas, pero todos sus bienes muebles e inmuebles pasan a su nombre.- nada de eso me interesaba a decir verdad. -. Este es el listado de empresas de su tío y ya se encuentran listos los respectivos cambios en los estatutos sociales de cada una de las empresas y de la naviera.- me extendió unos documentos. -. Aquí está la copia del testamento.- me la extendió también y se puso en pie.

-. Muchas gracias.- le dije aun sentado.

-. ¿Le apetece un whiskey?- me preguntó mientras él se servía.

-. No, gracias. No bebo.- le dije.

-. Su tío era una gran persona señor Shimura.- me dijo bebiendo un poco su vaso. -. Pese a su carácter, era un gran hombre y un negociante admirable. Solíamos hablar mucho de usted.- me dijo aquel hombre. -. Siempre quiso que usted se encargase de los negocios. Se quejaba constantemente de que no hubiese sido usted abogado o contador.- me dio una sonrisa.

-. Nunca le gustó mi pasión por el arte.- me encogí de hombros. -. Cuando fue a visitarme a Niza el año pasado, se encogió de hombros y me preguntó "¿Bueno y de verdad ganas dinero vendiendo estas cosas?"- sentí que se me quebró la voz.

-. Tenía un bizarro sentido del humor.- me explicó. -. Sin embargo estaba muy orgulloso de usted, colgaba en su despacho aquel par de cuadros que usted le regaló hace algunos años y cada que uno entraba a su oficina, decía con mucho orgullo que los había hecho su sobrino.- unas ganas terribles de llorar me atacaron. -. Le dolió mucho que se fuese usted tan lejos.- aquel hombre me dio una palmadita en la espalda.

-. Siempre lo supe.-

-. ¿Qué lo alejó de Tokio señor Shimura? ¿Le sedujo la bohemia vida parisina?- preguntó.

-. No realmente.- le aclaré. -. Tenía mis motivos para irme en aquel entonces. Mi novia con la que me iba a casar rompió nuestro compromiso.- aquel hombre me miró extrañado. -. Luego me he acostumbrado y me he quedado.-

-. Tengo entendido que es usted bastante joven.- me dijo.

-. Tengo 30 años.- le aclaré. -. Los he cumplido en noviembre pasado. Tenía 19 años cuando emigre a Francia.-

-. ¿Era un poco joven, no cree?- me preguntó volviéndose a sentar en su escritorio.

-. Algo…- vacilé. -. Estaba totalmente enamorado de ella…- no sabía por qué le estaba contando todo eso a aquel hombre. -. ¿Sabe? Si ella me hubiese dicho que le vendiese mi alma al demonio para probarle mi amor, yo lo hubiese hecho sin dudarlo.-

-. Era un sentimiento bastante intenso entonces. Probablemente si yo alguna vez pensase de esa manera con respecto a alguna mujer, tenga por seguro que también querría hacerla mi esposa.- me dio una sonrisa.

-. Lo era…-dije, la voz de mi conciencia me decía que aun lo es. -. Pero a ella eso no le importó.- apreté los labios.

-. Pero se casó usted joven…digo.-le interrumpí.

-. Me casé antes de irme a de Japón con una ex novia.- le dije. -. Ella estaba embarazada…-expliqué.

-. Ya veo…- me dijo.

-. Me entere después que mi novia me dejase, ella nunca lo supo.- le dije.

-. Ya…- bebió un poco. -. Danzu también hablaba muchísimo de su hijo.- sonreí. -. Me mostraba con orgullo sus fotografías. De hecho…-me dio algo de largas. -. Si se fija usted, ha dejado la mansión de Tokio a su nombre. Él solía decir que ese niño debió crecer en esa casa y no en Europa.-

Naturalmente mi tío era la única persona, junto a Temari que sabía que Shinsuke biológicamente no era mi hijo. Pero siempre respetó mi decisión de adoptarlo y al parecer, lo aceptó gustosamente como su nieto. Pese a que solo nos visitó para su nacimiento y el año pasado, y a que su carácter avinagrado no le hacía ser muy cariñoso con Shinsuke, podías verle en las noches cuando este dormía acariciarle la cabeza o mirarlo detenidamente como si realmente fuera su nieto.

-. Vale…-dije mirando el testamento. -. Matsuda…-le llamé al verlo pararse por otro whiskey.

-. Dígame señor Shimura-

-. Muchas gracias por su tiempo…y su paciencia.- le dije. -. Sé que mi tío no era un hombre fácil de tratar.- le di una sonrisa.

-. Fue con todo el gusto…- me extendió la mano. -. Si necesita alguna ayuda de carácter legal no dude en llamarme, aun que bueno esperemos que no sea en otra sucesión testamentaria o algún tema de familia.- la estreché.

-. Lo tendré en cuenta.- le dije. -. Aun que… quería saber si conoce usted a alguien que pudiese ayudarme con los temas de la naviera y las otras compañías-

-. Déjame pensarlo un segundo…- miré a la pared y vi sus diversos títulos. -. Hay una chica…- me miró. -. Fue mi alumna en el modulo de Derecho Internacional Familia de la especialidad en Derecho internacional. Es muy buena y si no estoy mal, ha hecho un magister en contratación y negocios internacionales. Es muy lista y rápida, una excelente profesional.-

-. Pues se oye bien- le comenté.

-. Es una rubia de metro sesenta…es bastante guapa a decir verdad.- pasaba de eso. Nunca me han ido las rubias ni meterme con el personal. -. Su apellido es Yamanaka si mal no recuerdo…-algo me golpeo por dentro. -. Yamanaka, si…Ino Yamanaka….- el corazón se me paralizó durante dos segundos.

-. Ya sé quien es…- dijo frunciendo un poco el ceño.

-. Pues mejor…- me dijo. -. De verdad que se la recomiendo muchísimo.- el hombre sacó su celular como buscando un número.

-. Contactare con ella entonces…-le di un apretón de manos. -. Nos veremos en el compromiso de un amigo en común mañana.- le expliqué. -. No sé si lo conozca Naruto Uzumaki-

-. No sabía que usted el señor Uzumaki fuesen amigos- guardó el teléfono móvil.

-. Fuimos vecinos en la facultad.- le expliqué. -. Yo solía explicarle economía…-le digo divertido. -. Su novia también fue mi vecina un tiempo antes de irme a París.-

-. Oh ya veo…-se encogió de hombros. -. Que le vaya muy bien mañana entonces.- me dio un abrazo y un par de palmadas en la espalda. -. Siempre a sus órdenes.-

-. Muchísimas gracias.-

Cuando salí de la oficina ya era de noche y llovía a cantaros en el corazón de Ginza. Tenía ganas de ir un rato al gimnasio y pasar un rato con mi hijo. Y me esperaba otra discusión de proporciones atómicas con la pesadita de mi mujer, por la cena de mañana y lo prolongado de la estancia en Japón. Me subí al auto y puse el GPS en 10 años la ciudad había cambiado un poco.

Después de un par de horas en el gimnasio y de darme una ducha, fui a ver a Shinsuke que jugaba con la consola. Temari había salido de compras, por lo que era un buen momento para hablar sobre los cambios que tendríamos y sobre la opinión del niño.

-. Shin…-le llamé.

-. Que…-me contestó en francés el muy cabrón.

-. Que no, señor.- le espeté molesto. -. Deja eso y ven a comer, por favor.- le pedí.

-. No quiero…-seguía hablando en francés.

-. Enano…por favor.- le pedí. -. Ven a comer, necesito que hablemos.- El niño dejó el aparato de mala gana. Y se sentó a la mesa, había pedido sushi. -. Shin…- le llamé.

-. Señor…-me contestó en francés con ironía.

-. ¿Quieres volver a Niza?- le pregunté. Él asintió. -. ¿Con tu madre?-

-. No…ya te dije que no quiero.- ahora si me contestaba en japonés.

-. ¿Solo te irías si yo voy con ustedes?- pregunté. Él asintió mientras comía. -. Veras…hoy abrieron el testamento de tu abuelo.- le expliqué. -. Tu ya eres un niño grande, y por eso no voy a imponerte nada.- tomé aire. -. Yo no voy a poder abandonar Tokio, al menos no en un tiempo.-

-. ¿Qué?- me preguntó.

-. Lo que has oído, mi estancia en Tokio es indefinida.-

-. ¿Y yo…?- preguntó.

-. Tú eres mayor y puedes elegir.- le expliqué. -. Puedes devolverte a Niza con tu madre, o quedarte aquí.-

-. Pero papá….-dijo molesto. -. Yo quiero que tú te vengas a Niza con nosotros.-

-. No puedo hijo…- le dije. -. Tu abuelo dejó muchas cosas por hacer.- suspire.

-. Entonces yo…-

-. Si te quedas aquí, pues te conseguiré una escuela. Nos pasaríamos a la mansión de tu abuelo. Tendrías que entrar a la escuela enseguida, en Francia estas de vacaciones pero aquí deberías ya estar en el colegio.-

-. ¡Eso no es justo!- gritó.

-. O la otra opción es que tu madre y tu se vayan a Niza y continúen su vida. Yo les visitaría un par de veces al mes.- no quería separarme de él.

-. Yo no me quiero ir con ella.-

-. ¿Entonces…vas a quedarte aquí?-me aventuré a preguntar.

-. ¿Puedo decidir la escuela también?- me preguntó.

-. Claro…enano.- le desordené el pelo. -. Aun que vas a tener que empezar a hablar más en japonés-

El asunto del niño estaba arreglado, le buscaría una buena escuela privada. Afortunadamente, no se iría a Niza no me creía capaz de soportar dejarle con Temari a miles de kilómetros de distancia. Además que, no creía que francamente mí adorada mujercita se fuese sola con el niño a Niza cuando sabía que yo sabía dónde podía ubicar a Sakura. Este matrimonio se había vuelto una tortura. La idea del divorcio me coqueteaba de sobremanera, pero el miedo que ella me quitase al niño era mayor. Ante las leyes y el mundo, él era mi hijo, pero una simple prueba de paternidad podía arrancármelo y dárselo a ella sin contemplaciones, pese a que esa mujer poco o nada le importase su hijo.

-. La moda japonesa es un asco…lo que hay que ver…-entró cargada de bolsas como siempre. -. ¿Ya han cenado?- preguntó al encontrar al niño dormido y a mí en la mesa revisando el testamento.

-. Son casi las 10:30…-fue lo que le contesté.

-. Yo voy a pedir algo, muero de hambre…- al menos no estaba borracha ni drogada. -. ¿Cómo te fue en tus cosas?- preguntó mientras tomaba el teléfono.

-. Esperare a que pidas, porque tenemos que hablar precisamente de eso.-

Después que mi adorada mujercita se cambiase a un sugerente camisón de encaje color negro y un albornoz transparente del mismo color, se sentó en la mesa con su Mozarella en Carroza después de poner nervioso al botones. Esa era mi esposa, aunque a veces me diesen ganas de estrangularla.

-. Me decías entonces cariño…- me habló. Yo me paré del sillón a la mesa donde ella comía sin muchas ganas.

-. Voy a tener que quedarme en Tokio.- le solté. -. Indefinidamente…-

-. Ya… ¿Y a que se debe eso cariño?- preguntó sin enojo.

-. Han abierto el testamento de mi tío.- le puse el documento en la mesa. -. Me ha dejado encargado de todos los negocios en Japón. Así que hasta que encuentre como solucionar esto, deberé quedarme aquí.- le expliqué.

-. ¿Y yo de que voy allí?- preguntó. -. A mí no me interesan tus negocios- le encogió de hombros.

-. Pues pasa cariño, que te lo estoy comunicando porque Shinsuke se va a quedar conmigo.- ella me miró seria. -. Así que si quieres devolverte a Niza puedes hacerlo sola.-

-. Ya…- bebió un poco de vino y me miró. -. Y tu esperas que yo me crea que te vas a quedar aquí por las puñeteras empresas y que encima de todo te vas a quedar con mi hijo. ¡Ah! Y vas a vivir con tu amante… y yo voy a irme tranquilita a Niza-suspiré con desgana. -. Vas jurado chaval…-

-. No voy a quedarme con nuestro hijo, ya he hablado con él y me dijo que no le importa quedarse aquí en Tokio. Mi tío le ha dejado su mansión de aquí y a mí todas las jodidas empresas, por lo que cariño debo quedarme. Ahora con respecto a mí supuesta amante, voy aclarándote que si te refieres a Sakura, no tengo las mas mínimas intenciones de tener algo con ella.- el corazón de se me encogía y mi yo interno se reía, ni siquiera yo mismo podía créemelo. -. Tu puedes quedarte si quieres, sabes que nunca te he obligado a nada. Si te quieres follar a medio Tokio ahí está la puerta, o si quieres irte a Niza es muy tu problema.- ella me miró ofendida.

-. Cariño…- me llamó con un tonito empalagoso. -. Cuando tu ibas por los chicles…yo venía haciendo bombas…- me guiñó el ojo. Dicho aquello se paró de la mesa.

-. No quiero líos, ni peleas estúpidas…- fui detrás de ella. La rubia se lavaba los dientes.

-. No los tienes.- estaba apoyado contra la puerta del baño. -. Yo solo me voy a quedar aquí contigo y nuestro hijo.- dijo como la madre dulce y abnegada.

-. Pues vale…-tenía los brazos cruzados mientras la miraba. -. Mañana necesito que me acompañes a una fiesta.- anuncié.

-. Vaya…tal parece que también vas a usarme como tu mujercita trofeo aquí en Tokio, en hora buena esposo mío…-dijo con ironía. Después de enjuagarse la boca.

-. Si no quieres, pues no vayas.- me encogí de hombros.

-. Oh no…me encantará conocer a los adorables ancianos amigos de tu tío que muy seguramente han organizado esa fiesta…- tomó el teléfono mientras.

-. No la han organizado ningunos vegetes…-le dije. Escribió en la pantalla virtual para pedir que viniesen por los platos.

-. ¿Ah no?-

-. No…a lo mejor y te ligas a alguien. Solo no lo hagas muy público.- la dije con odio y me metí en el cuarto.

Nuestra suite, era prácticamente un apartamento. Tenía dos salas de estar, comedor, el cuarto del niño y el nuestro. No era como nuestra casa en Niza, por temas de espacio, pero técnicamente era una buena suite. Empecé a desvestirme, con los años había perdido el pudor delante de ella, para mi Temari era como una prima lejana o un pariente con el que se comparte cama porque la casa está muy llena. Me importaba un comino si iba desnuda o con ropa.

-. ¿Y se puede saber quién es tu anfitrión?- cuando entró me había quedado en ropa interior.

-. Un viejo conocido…- mis ojos se posaron en el tirante de su camisón que caía. Parece que alguien había puesto de nuevo en apuros al botones… no había rastros de su albornoz. -. Naruto…-le mencioné de espaldas mientras buscaba un pantalón y un suéter de pijama.

-. Ya sé quien es…-su dedo se deslizó por la curvatura de mi espalda y me distrajo. -. El rubio amiguito de esa perra que tanto de te gusta…-no había cambiado ese tono empalagoso y dulzón. -. ¿Qué se siente cariño?- me preguntó apegando su cuerpo contra el mío mientras me abrazaba. -. Que se siente estar enamorado de una puta que solo le gusta humillarte…- se empinó para susurrármelo al oído. La sangre empezó a hervirme. -. ¿Qué se siente saber que por cada que tú te la cogiste tu propio primo se la follado diez?- sentí ganas de estrangularla. -. ¿Te excita eso?- me mordió el lóbulo de oreja levemente. La ira se apoderaba de mí. -. ¿Es eso lo que voy a tener que hacer para que me tengas de verdad como tu mujer?- su mano se coló en mi ropa interior.

-. Temari…-dije cuando sentí su mano sobre mi miembro. -. Deja de decir estupideces…- sabia como excitarme. Sus manos jugueteaban entre mis bóxers y yo apenas y la podía agarrar.

-. Yo soy tu mujer…- la ira y la lujuria se mezclaban en mi interior. -. ¿Te gusta más esa perra? Apuesto a que no sabías que todos estos años ha sido la amante de tu primo…y que viven juntos.-

-. Eso no es cierto…-el caballero de la armadura andante que vive en mi no podía creer esas cosas de Sakura. Yo sabía que es la novia de Itachi pero ellos no conviven. Sentía como me excitaba pese a la ira, sus manos eran expertas. Ella conocía cada punto.

-. Oh sí que lo es…- yo continuaba agarrando su mano. -. Menudo cornudo contento que eres, esa perrita vive con tu primo, es tan cínica que me ella misma me lo ha contado. – logré apresarla y quedamos frente a frente. Sus manos estaban fuera de mi ropa interior pero la tenia dura.

-. Deja de hablar sandeces…-casi que le grité. -. Eso lo estas inventando…-

-. Cariño…no tengo que inventar nada.- me echó los brazos al cuello pero yo la aparté. -. Me la encontré a ella y a toda su partida de zorras el domingo pasado, puedes preguntarle a Shinsuke.- la ira me consumió. -. ¿Ahora si me crees?- me preguntó echando sus brazos a mi cuello nuevamente. -. ¿O se la tengo también que chupar a tu primo para que me creas?- sentía ganas de ahorcarla.

-. Déjame en paz- le pedí temblaba de la rabia y los celos.

-. ¿Te la estas imaginando, que no?- me preguntó sentada en la cama en un pose sugerente con las piernas ligeramente abiertas dejándome ver unas bragas diminutas a juego con su camisón.

Y era cierto, tanta era la rabia que sentía que me imaginaba. Gimiendo bajo ese imbécil y jadeando mientras él la hacía llegar. Podía verla diciéndole que lo amaba, como tantas veces me lo dijo a mí. Me excitaba y me dolía recordarla así, en el éxtasis más ardiente y pidiendo más.

-. ¿Me pregunto cuantas veces se la chupara al día?- me provocaba. -. Tu primo ha de ser insaciable, así eras tú cuando ella no existía. La pasábamos tan bien juntos…- se acostó sobre la cama y arqueó las espalda de manera erótica, recordando tiempos remotos, cuando yo era casi un niño. -. ¿Le hacías todas las cosas que te enseñe?- me preguntaba mordiéndose el labio y acariciándose el cuello sensualmente. -. Seguro que le enseñaste todas las guarradas que te gustan a esa putita….-la miré serio, ella se acarició desde los muslos hasta el abdomen subiéndose el camisón transparente dejándome ver el vientre plano y perfecto, pese a haber tenido un niño. -. Ahora ella debe hacérselas a tu primo todas las noches.- me estaba colmando la paciencia.

-. Deja de joderme…-le advertí.

-. Oh no…porque mañana te voy a acompañar a esa fiesta tonta de tu amigo, donde seguramente estará tu zorrita… y luego de ello seguramente, tu primo se la cogerá hasta el cansancio como tú no lo haces hace años conmigo.- podía ver sus pechos firmes, grandes y erectos. -. Sé que te jode eso…- tenía los puños apretados. -. Lástima que no me jodas tu a mi…- la miré con odio y divise el paquete de preservativos en la cesta de regalos. Lo demás fueron meros tecnicismos.

Si existe una mujer que me conozca en esta vida, probablemente es la puta de mi esposa. La conocía desde hacen 17 años y había vivido con ella casi 11. Es guapa e inteligente, por lo que sabe cómo hacer para excitarme, su problema es que casi nunca la dejo pisar esa raya. Durante todo este tiempo juntos, ella volvió a nombrarme a Sakura desde que nos mudamos a Niza harán unos cinco años, pero yo casi que nunca le dejaba hablarme de ella, y siempre era para insultarle, por lo que el tema casi nunca pasaba a mayores y moría cuando yo le decía tres verdades. Pero si sabía que había algo que podía sacarme de mi era el hecho que me dijese que ella estaba con otro hombre, y ahora que sabía que ese hombre era el imbécil de Itachi el daño era aun más doloroso.

Cuando me desperté me dolía la cabeza y me sentía confundido. Recordaba todo a detalle y lujo, recordaba como estuve con ella y la poseí con violencia para saciar mi ira en su contra. Soy un asco de persona, lo admito, y no voy a intentar justificarme con nada. Me la había cogido como si no hubiese mañana, lo había disfrutado y no me había corrido así en años. Pero me sentía mal y sucio, como si hubiese profanado un recuerdo o una memoria. No debía sentirme así, yo no debía sentir que traicionaba a Sakura cada que estaba con alguien, era un dilema moral sostenía cada que me acostaba con otra mujer. Yo no le debía nada, ella ya tenía su marido y Temari era mi mujer, así que no había nada de malo en que una pareja de personas jóvenes como nosotros tuvieran sexo desenfrenado. Pero quizás lo hubiese, a lo mejor el hecho de pensar que era a Sakura quien me cogía en mi mente, si significase que aun tenía un problema con ella.

He ido al psicólogo y al psiquiatra, por esta terrible obsesión. Siempre es lo mismo, siempre es igual. Sea con ternura o a la bruto, siempre que tengo sexo desde que Sakura me dejó me imagino que la mujer con quien estoy es ella. Muchas veces incluso delante de mí amante Pauline, la chica francesa con la que he estado los últimos tres años, se me ha escapado el nombre de los labios cuando llego al clímax. Es incomodo, es molesto y odioso, de por si es de pena que cada mujer con la que estoy sepa que existió una mujer llamada Sakura en mi vida al ver mi costado, donde su nombre reposa escrito en Kanjis y que siempre me preguntan qué significa, ese mismo que nunca he tenido el valor de borrar por simplemente no tengo los huevos. La amo, como ninguna otra mujer. Temari tiene razón no soy más que un jodido cornudo contento, un perro que se humilla ante una zorra que me jodió la vida. Me metí en la ducha a ver si el agua despejaba mis culpas, Temari aun dormía.

Me puse a llorar como un crio en la regadera. Siempre me pasa, su recuerdo me persigue. Es una marca fuerte, una marca difícil de borrar, una cicatriz que no se irá nunca, ni cerrara. Soy un idiota, por seguir enamorado como un imbécil de ella. Cuanto me encantaría volver a sentirla cerca y hacerle pagar cada una de las humillaciones que me hizo. Desnudarla entera, recorrer su cuerpo, apretar sus pechos, deslizar mis dedos en su sexo, humillarla, ponerla en cuatro como un animal y follármela con violencia, tomarla del pelo mientras lo hago…sus pliegues estarán mojados y su interior estará caliente. Mi mano se deslizó hacia mi pene rígido, estaba bruto, empalmado de pensar en ella, en volvérmela a coger. Volví a pensar en ella mientras me la cascaba como un chaval, en su cuerpo de mujer, ya no como una adolescente flaca o como una niña de secundaria. En esas caderas redondeadas, la cintura estrecha y el pecho generoso. En cogérmela por el culo y hacerla chillar, se lo merece, no merece ningún tipo de contemplación de mi parte, no me importa si le hago daño, ella ya me lo ha hecho a mi durante tantos años. Sentí los testículos rígidos y llenos, y un gemido agolpándose en mi garganta, me correría. Llegaría imaginando como le rompía el culo de pollazos, mientras ella gemía como la zorra que es. La corrida cayó integra y por borbotones sobre las lozas del baño y se la llevó el agua que caía de la ducha.

Sabía que este día yo había tomado una decisión bastante radical. Me vestí camisa, pantalón, saco y corbata, me afeité, me lavé los dientes y pedí el desayuno a la recepción, mientras ojeaba el periódico en la tableta se ha despertado el niño quien se metió al baño y después salió con la cara lavada.

-. Buenos días…-dijo en japonés.

-. Buenos días enano…- le dije. -. ¿Te apetece desayunar algo?- le tableta del menú del servicio a la habitación.

-. Quiero tostadas…con mantequilla de maní y nutella.- dijo.

-. Pues vale, pide zumo de naranja.-

-. Papá…-me llamó. Yo veía las noticias. -. ¿Estás molesto conmigo?- preguntó.

-. No…-le dije. -. No tengo por qué estarlo.- le desordené el pelo.

-. Parece como si…no estuvieras de buen humor.- tocaron la puerta y le abrí al botones, quien parece haber agradecido que no le abriese Temari.

-. Solo estoy estresado.- le comenté después que se retirase el mesero. -. Tengo muchas cosas que hacer hoy y, tu madre y yo vamos a asistir a una fiesta.- le expliqué.

-. Ya veo…-me dijo comiendo sus tostadas. -. ¿Es una fiesta de adultos?- preguntó.

-. Sí, es una fiesta de compromiso de un amigo.-

-. Oh…supongo que me cuidara la niñera.- dijo refiriéndose al servicio proporcionado por el hotel.

-. Así es…-

-. Papá pero ya estoy grande…-me riñó.

-. Amiguito mientras tengas tus crisis de asma tienes que estar con alguien.- le dije.

-. Pero si ya no me dan…-dijo. -. Bueno solo cuando tengo impresiones fuertes…y solo no va a pasar eso.-

-. Él día que estabas con tu madre no recibiste nada fuerte y ya sabes cómo terminó.- comí un poco de mis huevos revueltos.

-. La doctora bonita dijo…que fue por una gripe…-mi mente volvió a mi recuerdo de Sakura vestida con su bata de doctora.

-. Pues el otro doctor dijo que no fue una crisis esporádica, que muy probablemente se te puede repetir.- lo habíamos llevado con otro pediatra para evitar una pelea.

-. Eso no es cierto…con los medicamentos he estado bien…es solo que ese día mi mamá dijo que…- él niño se vio interrumpido por Temari quien venía con el albornoz puesto, el cabello recogido y una sonrisa de victoria que me dieron ganas de matarla.

-. Pero si ya os habéis despertado…- dijo al vernos. -. Y no me han esperado para desayunar…-

-. Buenos días…-le dije de mala gana.

-. Buenos días cariño…- me besó en los labios suavemente con el amor del mundo. Idea que no me alegró mucho pero me tocó fingir un poco por el bien de Shinsuke. -. Buenos días mi amor…-le besó la frente cariñosamente a lo que el niño me miró extrañado.

-. ¿Qué me decías de tu madre Shin?- le pregunté.

-. Oh…nada importante, solo que se alteró mucho y yo me altere también, no era nada.- me dijo mirando hacia abajo.

-. Mi pobre bebé se puso muy mal…-le dijo.

Temari tomó la tableta y buscaba en el menú algo que le apeteciese desayunar, aunque debajo de la mesa parecía que lo que quería desayunarse era a mí, tocándome la pierna y haciéndome ojitos como si fuésemos dos adolescentes. Al final se ha decidido por una tortita de huevo, jamón y champiñones y un poco de té ingles. Cuando llegó el pedido el botones le miró nervioso pero ella no coqueteó de nada de con él. Los tres comimos en silencio hasta que ella atinó a decir.

-. Shin…-le llamó. -. Tu papá y yo habíamos pensado que ya era hora que tengas un hermanito ¿Te gusta la idea?- alguien que por favor me dijera que no había dicho eso.

-. ¿En serio?- preguntó. -. ¿De verdad voy a tener un hermanito?- preguntó.

-. No…no vas a tener un hermano.- dije seco y de golpe.

-. Aun no…-dijo con malicia. -. Pero lo tendrás… ¿Verdad cariño?- me dijo con esa tonito que tanto odio.

-. Shin…vete a bañar para que te vayas conmigo…- le pedí. -. Para que no te la pases encerrado y empecemos a ver lo de tu escuela…-él niño fue a regañadientes dejándome solo con la pesadita. -. ¿Se puede saber que cojones te pasa?- pregunté quitando su mano de mi pierna con brusquedad.

-. A mi nada guapo…-dije dándome una sonrisa. -. Él que esta alterado eres tú…- tomó un bocado de su comida.

-. Ya…- le dije. -. ¿Qué es toda esa mierda del hermanito?- le pregunté serio. -. Vas lista si crees que vamos a tener un hijo…-le dije molesto.

-. Oh…solo una bromita inocente…-dijo acaramelada. -. Después de esa nochecita que me diste cariño…yo te tendría los hijos que quieras…- suspiré con desgana.

-. Lo que pasó no va a volver a pesar…-le dije molesto. -. Tómalo como un puto lío de una noche…-

-. Oh cariño…no me trates de esa forma tan cruel…-dijo en un puchero infantil. -. La hemos pasado muy bien ambos…no recordaba que tuvieses tanta resistencia y follaras tan bien…-intentó echárseme encima de nuevo.

-. Corta el rollo…-le dije.

-. Yo que pensé que me ibas a despertar con el desayuno en la cama o bueno, una sesión de sexo matutino…-pintó círculos en mi camisa y yo la miré con reprobación. -. Pensé que íbamos a revivir viejas pasiones…-intentó besarme pero la paré.

-. Pues estas muy mal de la cabeza….-escupí con odio. -. ¡Shin te espero en el lobby!- le grité. Dicho esto tomé mi saco y mi maletín, dando un par de zancadas a la puerta. -. Te quiero vestida y perfecta a las 8:30 p.m… sin numeritos cariño.- acto seguido me retire.

Haberme acostado con Temari había sido una muy pero, muy jodida mala decisión. En este punto de mi vida lo que menos me apetecía era liarme más. Se había muerto quien había sido mi padre, había tenido que venir a la tierra donde juré jamás volver, tenía un matrimonio de mierda con una mujer que francamente no quería y había visto a la única mujer que he amado en mi vida, y volvería a verle esa noche. Francamente estaba como para tirarme a las vías del metro. Tenía ganas de un trago o de un cigarro, pero me había vetado de ambas cosas desde hacía muchos años.

á…-me llamó el enano quien había bajo a toda velocidad del ascensor. -. ¿Por qué no me has esperado?- preguntó.

-. Tenía asuntos aquí en el lobby…- atiné a decir. -. Porque tu madre es una maniática sexual…- dijo mi yo interior.

-. Hummm…- fue todo lo que dijo.

-. ¿Listo para que nos vayamos?- le pregunté.

-. Si…-me dijo tecleando en su móvil.

Shinsuke se aburría tanto como yo en las reuniones y sacaba su consola portable para jugar mientras que yo oía las aburridas peleas, explicaciones e informes de los socios de la naviera de mi tío. Pese a que la sede estaba en Sapporo, las reuniones se cumplían en Tokio. En tanto mi mente divagaba en el recuerdo adolescente de Sakura y aquellas charlas en su cuarto cuando apenas éramos unos adolescentes. Si tan solo ella no me hubiese roto el corazón…si tan solo ella y yo hubiésemos llegado a Tokio y vivido la vida que habíamos planeado: Estudiar, vivir juntos unos días en su piso y otros en el mío, vivir un romance de película y al final de las vueltas casarnos justo cuando ella acabara la carrera a los 23 y yo con 25 o 26, una boda hermosa, vivir en Tokio, tener un bebé…solo Dios sabe cuánto daría por que Shin fuese nuestro hijo.

Me ido a comer con el enano a un restaurante de cadena americano, a él le mola un montón la comida gringa, ya sabéis: papas fritas, hot dogs, pizza, alitas de pollo y esas cosas. Se ha pedido unas alitas con soda, por lo que he decidido acompañarlo. El pobrecito estaba muerto de hambre porque solo hasta las 3:00 pm hemos podido salir a almorzar.

-. Venga enano con calma…-le reñí cariñosamente.

-. Tengo un hambre que ni te enteras…-me dijo con la boca llena. -. Esos señores no se callaban y yo me estaba muriendo de hambre…-protestó.

-. Pues vale…-le dije comiendo. Un silencio reinó entre nosotros mientras comíamos, lo que me dijo en la mañana me dio vueltas. -. Oye…Shin….-le llamé.

-. Dime…-aun comía como poseso.

-. Esta mañana…cuando te he preguntado por lo que tu madre dijo el día del ataque…-indagué.

-. Nada…solo se puso nerviosa ya te dije…-miró hacia otro lado, sabía que me mentía.

-. Puedo leerte, me mientes…-le dije serio.

-. Ya te dije que no fue nada…seguro yo…- la estaba protegiendo.

-. Dime que te dijo tu madre ese día que te puso así…- le hablé fuerte y él me miró serio. Tenía machas de salsa BBQ por todo el rededor de la boca.

-. Ma…mamá me dijo que…tú tenías una amante… y que…nos ibas a abandonar…-la sangre hirvió como una olla de presión. Tenía la cabeza caliente y unas ganas de matar a esa arpía. ¡Era una jodida puta! ¡Cómo demonios se había atrevido a decirle eso a su hijo!

-. Ya…-no sabía ni que decirle. El niño me miró con los ojos aguados.

-. ¿Es cierto que tienes una amante papá?- me preguntó preocupado. -. ¿De verdad os vais a divorciar y me vas a abandonar?- preguntó.

-. Claro que no…-le dije molesto. -. Yo nunca te voy a abandonar….-le dije serio. -. Nunca te atrevas si quiera a pensar que yo podría abandonarte. Siempre, a pesar de todo, yo voy a ser tu papá y siempre vas a poder estar conmigo ¿Lo has entendido?- le dije. Mi pequeño asintió limpiándose una par de lágrimas que se le había caído.

-. Es que…me empezó a gritar y decirme que nunca la habías querido…- dijo entre hipidos. El niño buscó el inhalador en el bolsillo de su americana y se hizo una inhalación. -. Y que…la razón por la que habíamos venido era porque tu venias a verte con una amante que tenías y que luego….nos ibas a dejar…-

-. Eso no es cierto, no tengo ninguna amante.- le dije. -. Tu madre es poquitín exagerada.- ¿Exagerada? ¡Era una jodida loca! -. Sabes que no hay que hacerle demasiado caso con las cosas que dice. Te repito yo siempre voy a ser tu padre y jamás voy a abandonarte.- le desordené el pelo.

-. Tú no eres feliz con ella verdad…-me dijo cabizbajo.

-. Esos son temas de adultos que no deben importarte…- le apunté. -. Eres un niño, vive tus cosas de niño, que los adultos vemos como resolvemos nuestros problemas amiguito.-

El resto de la tarde pase divagando entre las distintas reuniones y la crueldad de mi querida mujercita. ¿Cómo era posible que alguien fuese capaz de indisponer a un niño de esa forma? ¿Cómo se había atrevido a decirle a Shin que yo tenía una amante? ¿Cómo se atrevía a decirle que yo había venido a Japón a verme con mi amante cuando era mi tío y casi mi padre quien había muerto? Después de la última reunión que fue a eso de las 6:00 p.m, el enano me ha pedido que le compre un videojuego para no aburrirse. Kiba me ha telefoneado mientras pagaba.

-. ¿Oye perra iras a lo de Naruto? - ¿A este que cojones le pasa? No me decía así desde el instituto.

-. Modera el vocabulario chaval, que tengo un niño cerca.- le espeté.

-. ¿Iras o no?- me preguntó.

-. Sí…- le confirme.

-. Vale…entonces supongo que iré.- me dijo no muy convencido.

-. ¿Tendrá algo que ver esa jodida rubia en eso?- le pregunté. Shin me miró extrañado.

-. No me jodas…va a volverme loco.- me dijo. -. No me coge ni el móvil, desde el domingo pasado. No contesta correo, llamadas, mensajes…tío me estoy volviendo loco.- me reí.

-. Bueno la veras esta noche…si no te conociese diría que te has enamorado.- salimos de la tienda hasta el auto. Había prescindido de tener chofer, me gustaba manejar mi propio auto. -. Espérame un minuto…voy a ponerte en altavoz…-puse el teléfono sobre su base y la voz de Kiba resonó por todo el auto.

-. Te digo…no sé, quiero verla…jodida loca, me tiene loco. ¡La necesito! ¡Joder! Hace una semana que no nos vemos…y quiero foll…- le interrupí.

-. Modúlate que…Shin te oye…-le expliqué.

-. ¡Ah! ¡Hola amiguito!- le saludó. -. ¿Cómo te has sentido del ataque?-

-. Bien…los medicamentos me han sentado bien y ya no siento cogestión. La doctora bonita es muy buena.- dijo.

-. Oh ¿La doctora bonita?- preguntó. -. ¿La que te atendió en el hospital?-jodido idiota.

-. Si…es muy bonita.- dijo el niño con una cara de tonto que ni te enteras.

-. Suficiente…-le dije.

-. Oh no…yo quiero saber cómo se llama esa doctora bonita. Tu tío Kiba necesita una novia…-le bromeó.

-. No…recuerdo. Es bonita tiene el cabello rosa…-el recuerdo de Sakura me vino a la mente.

-. Oh…la doctora Sakura.- dijo como si apenas reparase sobre quien hablábamos. -. Si es cierto, es muy bonita…-

-. ¿Se llama Sakura?- preguntó. -. ¿Cómo las flores?-

-. Si…Sakura Haruno se llama.- el solo nombre me destruía.

-. Corta el rollo.- le pedí.

-. ¿La conoces?- le preguntó. -. Yo quería que me volvieran a llevar con ella, pero mamá me ha llevado donde un memo gordo y feo.- le miré extrañado.

-. Si…en la universidad…- le contó. -. Estaba coladita por tu papá…-frené en seco. ¡Maldito Kiba!

-. ¡Papá!- se quejó el niño.

-. Lo siento…-dije.

-. Oh déjalo…es un lerdo de lo peor.- le ha dicho al niño.

-. Te voy a colgar cabrón…-le dije casi que entre dientes.

-. Nunca me contaste que conocías a la doctora bonita.- me riñó. -. ¿Y…era su novia?- preguntó.

-. ¡No!- grité.

-. ¡Sí!- gritó Kiba al mismo tiempo.

-. ¿Se podría poner de acuerdo?- preguntó divertido.

-. No…-le dije tajantemente.

-. Sí,fue su novia cuando íbamos en la facultad.- le informó.

-. Oh…supongo que por eso mamá no quiso llevarme con ella.- maquinó el niño. Ese mocoso no tenía un pelo de tonto. -. ¿De verdad tenías una novia tan bonita?-

-. No era mi novia…- le aclaré. -. Salimos unos cuantos días…-

-. ¿Y luego? ¿Te casaste con mamá?- preguntó.

-. Sí…- le dije. -. Conocía a tu mamá de antes, cuando yo iba en el instituto, lo dejamos un tiempo salí con Sakura y luego tu madre yo volvimos y nos casamos.- le expliqué.

-. Oh…- Kiba se reía al otro lado de la línea. -. ¿Y por qué no te casaste con la doctora bonita?- preguntó. Casi que vuelvo a frenar en seco.

-. Fue hace muchos años eso Shin- le dije con melancolía. -. ¿Tío y tu iras a la fiesta?- le pregunté a Kiba.

-. Oh…si vas he pensado que si me pasare. Hinata es mi gran amiga y Naruto también, han sido muy amables en invitarme, pero sé que esa furcia es la organizadora y puede que hasta que haya borrado mi plato de la lista de invitados.- rogaba porque Shin no supiese qué demonios era una furcia.

-. Aparécete qué más da…total ya te invitaron.- le dije.

-. Pues…si, vas a ver lo que voy a hacer para vengarme de ella- dijo con perspicacia. -. Hare par llamadas y nos vemos en la cena del compromiso…-me dijo.

-. Dale, nos vemos entonces…-le dije colgando.

El enano estuvo en silencio todo el camino, mientras estábamos atrapados en el atasco monumental que era el tráfico de esta ciudad. El parecía entretenido con la consola portátil, por que puse a sonar alguna canción que me hiciera relajar. Eran casi las 7:00 p.m y yo aun no me había bañado ni cambiado. Esperaba que mi querida esposa estuviese lista.

-. Venga cuéntame algo que me aburro…-le hable.

-. No quiero.- me dijo en francés como quien está enojado.

-. ¿Y a ti que bicho te picó?- le pregunté.

-. No me dijiste…-paró el juego y me miró hablándome en francés. -. No me dijiste que la doctora bonita fue tu novia.- estaba indignado el muy mocoso.

-. Venga…pero no tienes que ponerte así.- dije muerto de risa.

-. ¡A mí no me da risa!- casi que me gritó. -. No tenías que ocultármelo…-me dijo.

-. Con calma chaval, que tu padre soy yo.- le aclaré. -. Sakura es una vieja conocida, tu no estabas ni en planes cuando la conocí.- claro que lo estaba, el debió ser el hijo de ella y mío. -. Éramos vecinos y salimos un par de veces, solo que tu madre es un poco celosa y no le gusta que hablemos de ella.- ni yo quería hablar de ella, me ponía mal.

-. Mi tío dijo que había sido tu novia, así que no te creo que salieran un par de veces.- me sentía dándole cuentas a alguien más.

-. Tu tío es un bocazas, que se inventa cosas. Lo de nosotros no funcionó y punto…- le dije.

-. Yo quería que me llevaran a consulta con ella.- protestó.

-. Tu madre primero se mata antes de que yo la vea de nuevo.- dije en mal chiste. -. Ya sabes que ella es algo celosa, y el tema de Sakura la pone algo alterada.- le expliqué.

-. Es tan bonita…-dijo con una cara de tonto. -. La hemos visto cuando me llevó a comprar ropa, mencionó algo de tu primo.- me confió el pequeño. -. Pensé que tu única familia era el abuelo Danzu.-

-. Si…bueno tengo dos primos, pero no nos llevamos nada bien.- no quería involucrarle en mis problemas familiares.

-. Creo que la doctora bonita vive con uno de ellos, si no le entendí mal.- una punzada de dolor me atinó certera en el corazón. -. Seguro es su compañero de piso.- cuanta inocencia junta.

-. ¿Y quien más les acompañaba?- pregunté.

-. Oh…pues había una señoras con ella. Una castaña, que al parecer esa amiga de mamá, una niñita que ella dijo que era su hija, una con el cabello negro y una rubia…-

-. La rubia es la de tu tío…-le bromee.

-. ¿Es su novia?- preguntó.

-. Algo así…-le dije. -. El mundo de los adultos es complicado, así que no crezcas nunca chaval...- íbamos llegando al hotel. -. Es una trampa…-susurré. -. No te imaginas cuanto daría por volver a los primeros semestres de la facultad donde lo única serio que me preocupaba era levantarme temprano para ir a clases o que haría para cenar…-recordé mis tardes con Sakura cocinando para ella mientras tenía los ojos vendados y sus pijamas de conejos.

-. Papá…-me llamó. -. ¿Os dabais besos…y esas cosas?- esto era casi que surrealista. Mi hijo, ese que yo había visto casi que enseguida que nació me preguntaba por chicas.

-. Si…algo hay de eso.- las imágenes de nuestro tiempo compartido juntos me bombardearon. -. Fue una época muy tranquila de mi vida.- le confirmé. -. ¿Y a todas estas…eso a ti que te importa?- le bromee.

-. Solo preguntaba…- dijo. -. No me los imagino a ustedes dos con ropa de adolescente dándose besos.- fue hace no hace mucho tiempo. Ella aun usaba bragas de Hello Kitty y se usaban los jeans desgastados. -. ¿Os querías mucho?- preguntó.

-. Si…- confesé. -. Muchísimo, pero las cosas acabaron.- el hotel estaba solo a dos cuadras.

-. Oh…- dijo tranquilo. -. Supongo que yo tengo la culpa de aquello…-me preguntó como quien no quiere la cosa.

-. Claro que no…-le dije. -. Tú no tienes la culpa de nada de lo que pasó. Sakura me dejó por mi primo. Tú no habías nacido cuando eso sucedió.- le aclaré.

-. Hace mucho tiempo que se que ustedes, mamá y tú, no se casaron porque se quisieran…por mucho que vosotros dos queráis jugar a la familia perfecta delante de mi-entregué las llaves al valet parking. -. Mamá estaba embarazada de mi cuando se casaron…-me miró duramente como si quisiera llorar. -. Por eso se han casado.-

-. No…tu madre y yo nos casamos porque íbamos a emigrar a Francia.- le expliqué. -. Tú estabas en camino, pero era más fácil lograr una ciudadanía para ambos si estábamos casados. Por eso fue algo muy sencillo…- le desordené el pelo. -. Cuando tu madre me contó que te esperábamos yo estaba en el hospital…-dije con una sonrisa. Si el supiese que era a causa de una borrachera bestial.

-. Ya…-

-. No indagues tanto en esos temas, como te dije el mundo de los adultos es complicado.- nos montamos en el ascensor del hotel. -. No le digas nada de lo que hemos hablado hoy a tu madre- le pedí.

-. Vale…- fue todo lo que dijo mientras se ponía de nuevo a jugar. -. ¿Pero me contaras mas de ella en otro momento?- me preguntó. Yo asentí.

Cuando entramos a la suite, Temari ya estaba casi lista con un vestido corto negro, guardando todavía el luto por la muerte de mi tío como una excelente esposa. Me metí a bañar con el seguro echado previendo un posible ataque pasional de mi mujercita. Me puse la ropa interior y salí de la ducha. La encontré chateando con quizás alguno de sus amantes con una cara casi que orgásmica. Le perdí caso y busqué un smoking negro, como indicaba el código de vestuario de la invitación. En menos de quince minutos, estuve listo.

-. Se dice hola, cariño…- me dijo mientras me peinaba.

-. Hola Temari…-le respondí.

-. ¿Preparado para ver a tu putita?- estaba provocándome. -. Cornudo contento…-me espetó.

-. Lo que tu digas guapa…-le dije perdiendo interés. -. ¿Ha llegado ya la niñera del niño?- pregunté.

-. Sí…-me dijo. -. Así que salgamos, sino quieres llegar tarde a ver a la zorrita que se te metió en la cama pero le gusto mas como se la metía tu primo…-no podía perder el control.

-. Pues vamos…- le dije. -. Porque al menos ella, no tiene que provocarme y volverme ciego de ira para que me la folle hasta que amanezca.-

Salí del cuarto y me despedí del enano, mientras le dejé nuestros números a la niñera por si pasaba cualquier cosa y los medicamentos que debía suministrarle si mi hijo tenía otra crisis. Cuando me disponía a pedir el ascensor Temari ha venido con su mejor sonrisa, en ese vestido negro y una gabardina de piel preciosa, que la había lucir radiante. Tenía que prepararme mentalmente para lo que venía. El trayecto al club fue en silencio y parecía bastante divertida chateando con un tío.

Apenas le entregue la llave al valet parking sentía un subidón de adrenalina tremendo. Sentía el corazón en la boca del estomago como cuando apenas un crío y vi a Sakura aun siendo una niña en esa cafetería de Nemuro. Habría de verla ahora, elegante, estilizada con un vestido que le quedaría como un guante, del brazo de mi primo y con su anillo de diamantes. Le ofrecí mi brazo a mi mujer y ella me hizo una mueca de disgusto pero enseguida puso su sonrisa de millón de dólares. Íbamos a uno de los eventos sociales del año, y estaríamos con la sociedad de Tokio y Osaka y eso a ella, le molaba un montón.

-. ¡Ne Hinata! ¡Mira! ¡Te dije que vendría!- estaba emocionado Naruto como un crio la mañana de navidad.

-. Hola Hinata…-le saludé de beso. La morena lucía radiante, aunque al verme se ha puesto pálida. -. Creo que ya conocen a Temari…mi esposa.- les dije con un gesto parecido a una sonrisa. Ambas se saludaron y después ella saludó al rubio.

-. Un placer volveros a ver…en hora buena por su compromiso.- dijo como si de verdad lo sintiese.

-. Gracias…-dijo la morena.

-. Nosotros dos vamos a buscar un asiento.- le he dicho. -. Muchas gracias por invitarnos…-le dije a Naruto.

-. ¿Qué vas a buscar qué?- me dijo ofendido. -. Teme…tú eres de mis amigos. Y mis amigos están en mi mesa, no acepto un no por respuesta.- Hinata abrió sus grandes ojos perlados preocupados. Pude leerla, sabia quienes y que había en esa mesa.

-. Oh no te preocupes…de verdad…-la sonrisa de Temari era sumamente maliciosa y su cara decía te lo advertí en mayúsculas.

-. Claro que si…los años que viví en Konoha fueron los mejores de mi vida y hoy después de 10 años tengo la oportunidad de tenerlos a todos. Os podrás poner al corriente de muchas cosas, que serás ingrato y no te has dejado ver…-me rodeó con el brazo y me llevó caminando hasta la mesa.

-. Te digo que…-trataba de huir. En mala hora se me ocurrió venir.

Advertí al casi llegar a la mesa quienes se encontraban presentes, mientras el corazón me golpeteaba frenéticamente en el pecho. Ino Yamanaka, con el pelo rubio sobre un costado ondulado, la cara perfectamente maquillada como una profesional y los rasgos más maduros. A mi mente vino el recuerdo adolescente de aquella rubia insoportable, que solo hablaba por teléfono y disponía de mi dinero. Era ya toda una mujer, Matsuda tenía razón, era terriblemente guapa. A su lado, había un tío, no lo conocía de nada pero a leguas se veía que nos acaba por lo menos diez años fáciles a cualquiera de nosotros. Cabello negro con algunas canas, ojos verdes y tenía cara de griego, parecían divertirse.

Un rostro familiar, muy parecido al mío, estrelló su mirada enseguida con la mía. Se me endureció el rostro, sus ojos negros y penetrantes como los míos me escrudiñaban. El parecido era pavoroso, y si no supiese que soy mayor por un año podría pensar que he encontrado un gemelo perdido. A su lado, nada menos que otro imbécil que no me apetecía ver pero de nada, se le veía diferente asemejándose al recuerdo que tengo de mi tío Fugaku. Seguía siendo delgado, pero se le veía más repuesto. Se ha cortado el pelo y usaba lentes, supongo que la presbicia le debe andar dando duro, porque ya casi que araña los cuarenta. Su brazo estaba sobre un hombro delgado y femenino estrechándolo. Pase saliva con dificultad, era ella.

Iba demasiado guapa, tenía el cabello trenzado como una diosa y su cara era preciosa. Maldita sea, ella y esa fascinación que siempre ha irradiado. La odio, le odio con todas mis fuerzas, quiero aborrecerla pero no puedo. Quiero irme pero no me atrevo. Sus ojos verdes me miraban expectantes y se mordió el labio inferior nerviosa, bajó la mirada enseguida. Se me secó la boca y vi a Kiba a su lado vestido de traje con una rubia con todo demasiado en su lugar para ser natural. Al lado de la rubia Tenten y Lee conversaban animadamente. Temari se colgó de mi brazo y me dio una sonrisa cómplice. Habíamos llegado a la mesa.

-. Miren quien ha traído por aquí la boda…-Naruto me exhibió como a un trofeo ante la mesa de invitados.

Los músculos faciales de todos los asistentes salvo Kiba, su pareja y el tío que venía con Ino se endurecieron. Sorprendentemente el primero en relajar la cara y mostrar una de esas sonrisas arrogantes fue Sasuke. Sakura apartó la vista hacia otro lado del salón con desinterés, estaba nerviosa e Itachi la estrechó más contra él. Tenten me miró sin remordimientos y Lee también.

-. Hola chicos.- dije encogiéndome de hombros.

-. Dibujitos…-atinó a decir la castaña. -. Has venido…-

-. Naruto me ha invitado- le contesté. -. Les…les presento a mi esposa…aunque muchos de ustedes ya la conocen.- Temari les regalo una sonrisa y las mirada de ella y Sakura se encontraron.

-. Eh...tío pero siéntate…-me dijo Kiba y Naruto lo secundo acomodándonos en la mesa redonda donde estaban sentados.

Y allí estábamos, frente a frente con nuestras respectivas parejas estables por los últimos 10 años con los brazos enredados. Sentía los lamentos en la boca, agolpados. Ella estaba igual o más nerviosa que yo. Temari entrelazaba sus dedos cariñosamente conmigo y comentaba algo con la nueva chica de Kiba, con quien parece ya había empezado a relacionarse. Al punto que Lee y Tenten nos han cedido los asientos para que ellas pudiesen hablar a gusto y yo he quedado al lado de mi único amigo en esa mesa.

-. ¿Has visto con quien viene?- me dijo susurrando.

-. No… ¿Quién?- pregunte.

-. Ino…mírala…con ese vejestorio modelo setenta y tanto…- destiló con odio. -. Fijo araña el cincuenta si ya no lo pasó.- tenía a Sakura a menos de medio metro quien, escuchaba disimuladamente.

-. Se ven felices…-le dije encogiéndome de hombros.

-. Ni felices ni leches…-atizó. -. Es un puto anciano, que fácil puede ser nuestro padre.-

-. Bueno hombre, si tanto te jode no hubieras venido…-le dije.

-. Da igual…-le dio un sorbo al whiskey. -. ¿Cómo la llevas?- preguntó.

-. Sobreviviré.- le aseguré.

-. Itachi no le ha quitado el ojo de encima…parece un perro.- me dijo. -. Nos ha mirado como cuarenta veces en lo que llevas aquí.-

-. Pues no se que tanto cela…si ese asunto está liquidado.- bebí un poco de mi agua tónica con limón. -. Entre Sakura Haruno y yo, no existe ni existirá absolutamente nada.- dije con una convicción que ni me la creía, de tal forma que ella lo escuchase.

-. La está pasando mal…-me dijo él muy bajito.

-. ¿Demora mucho el brindis?-preguntó Itachi en voz audible a Ino.

-. Diez minutos…-aseveró. -. Estamos esperando que llegue el jefe del partido de Naruto…-le explicó.

Era cierto que yo también quería que empezara rápido el puñetero brindis para poderme largar. Temari y su nueva amiga parecían hacer buenas migas. Era extraño estar todos los que alguna vez fuimos vecinos y amigos en una misma mesa, y estar como si fuésemos completos extraños sin poder hablarnos. ¿Cuántas cosas me había perdido? Pude haber seguido mi vida y sentirme tan a gusto con ellos como hace tantos años cuando ninguno de nosotros pasaba los 20 años y nos sentábamos a comer rammen y cervezas en la barra de Ichiraku's. Los ojos verdes de Sakura me miraron compungidos, como suplicándome casi que me fuese, pero yo no estaba dispuesto a ceder. La miré fijamente, tanto que hasta para alguien que no tiene nada que ver conmigo sería bastante incomodo.

-. Hacía muchos años que no te veíamos Saisuke…- se animó a hablar Sasuke quien parecía sereno.

-. Ha pasado bastante tiempo…-le dije con molestia.

-. Supe lo de Danzu…-me dijo. -. Lo siento mucho-

-. Gracias…-dije sin ápice de emoción.

-. No pensé que ibas a estar de humor para un compromiso…-era Itachi quien me hablaba, el ánimo estaba tensó.

-. Naruto es una persona que estimo muchísimo, y pese a que no estoy para fiestas, tenía la obligación de asistir.- le contesté. -. No sabía que fueseis amigos…de Sasuke si, porque si no estoy mal se conocen desde la secundaria, pero hasta donde sé tú no eres de esta generación.- la cara de Sakura fue un poema y Tenten se ha reído bajito.

-. Naturalmente…-dijo con ese tonito paternal con que siempre me regañaba. -. Naruto es buen amigo de Sasuke, al igual que Hinata no por nada va a ser el padrino de la boda. Sin embargo, he compartido mucho tiempo con ellos en tu ausencia…son grandes amigos de mi prometida.- besó la mano de Sakura mientras la sostenía entre las suyas.

-. No tenía idea que estuvieses comprometidos…- Kiba me miraba nervioso. -. En hora buena Haruno…por fin parece que tienes el hombre que te mereces…-le di una sonrisa arrogante y Sasuke soltó una pequeña carcajada.

-. Por supuesto que es el hombre que me merezco…-me contestó ella muy altiva. -. Creo que es el mejor partido que una chica podría desear…-miró a Temari.

-. Esperemos que seas muy feliz entonces, ustedes chicas parecen tener mala suerte con vuestras relaciones sentimentales…-nunca había estado tan orgulloso de mi esposa. -. Aunque bueno, lo tuyo siempre ha quedado en familia…-Sakura casi que se le ha resbalado la copa de vino ante el comentario, apretando a Itachi con fuerza. Temari podía ser una autentica zorra cuando se lo proponía.

-. Chicos recordad que la ropa sucia se lava en casa…-dijo Tenten.

-. Es bastante de mal gusto, ese tipo de comentarios…- Ino Yamaka parece que nunca olvidó ese tono altivo y demandante muy de ella. -. Mas cuando existe gente que realmente no le interesan ese tipo de comentarios en esta mesa…-dijo mirando directamente a la rubia acompañante de Kiba, sin recordar quien la acompañaba también era un extraño.

-. Tu trofeo de la noche es uno de ellos.- apuntó Kiba echando mas fuego a la hoguera.

-. Les recuerdo que yo no fui quien se folló primero al novio de otra…-le dijo mi adorada esposa mirando a la Yamanaka. -. O a todos los parientes vivos…-Sakura apretó los labios enojada.

-. No me parece que esas sean palabras de una Dama…- Itachi el caballero de la armadura andante ha salido al ruedo a defender el mancillado honor de su prometida.

-. Pues vale…está claro que de pronto los caballeros no tienen memoria.- respondió cortésmente Temari. -. Sobre todo cuando todos sabemos que su prometida ha dormido con más de la mitad de los hombres de esta mesa.- Sakura tiró la servilleta de tela sobre el plato enojada. -. Y quien sabe…sospecho que medio Japón…-no aguantó más y se retiró de la mesa indignada.

-. Eres una…-Ino se mordió la lengua, al parecer no quería un escándalo.

-. ¿Una qué? Vamos preciosa…dispara, que te estoy esperando….-la desafió. -. Me estoy muriendo de ganas por decirte unas cuantas verdades…- bebió un poco de champan. -. Seguramente a todos en la mesa les gustaría saber cómo fue que le abriste las piernas por primera vez a un tío, que era mi novio, en la cabina de Dj o como después te follaste a mis hermanos en trío tan memorable que ha sido recordado en cientos de cenas familiares.- Kiba escupió el whiskey y el acompañante de Ino arrojó la servilleta indignado.

-. Creo que es mejor que yo me vaya…-dijo el señor.

-. Pero… Anker no…-la rubia le siguió. Sasuke y mi esposa intercambiaron miradas.

-. Que espectáculo tan bochornoso…-Itachi también tiró la servilleta y salió en busca de Sakura.

-. Para ti también hay guapo…que tu mujer y yo, también hemos compartido amante…-le dijo a lo que él alcanzó a escuchar.

-. Menudo numerito habéis montado…- apuntó la amiga de Kiba.

-. Ya lo creo…-el castaño estaba incrédulo. -. Es mejor que te devuelvas a casa…-se puso en pie y puso sus manos tras la rubia.

-. Pero…-

-. Pero nada linda…vamos voy a pedirte un taxi…- acto seguido se llevó a la rubia.

-. Se te ha ido la olla.- le dijo Tenten. -. Se te vio muy mal…-le riñó.

-. A mí no vengas a darme lecciones de moral, bien merecido se lo tenían.-

Al parecer la noche era más que prometedora.


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