Abby POV:

Cuando llegamos al apartamento de Mare y Shepley, ella me dijo que dejara de llorar o me deshidrataría, pero ¿Cómo podía dejar de llorar en un momento así? ¡Mi vida y existencia entera se venían abajo!

-Ni se te ocurra darle el teléfono, Shep ¡Eso solo lo haría peor!- dijo América ayudándome a entrar a su pequeño departamento, ni siquiera se preocupó de hablar bajo para que no la escuchara, igual estaba haciendo un escándalo fatal, lloraba como si me hubiera quedado viuda. Me senté en una silla del comedor y puse mi rostro entre las manos, sollozando aún más fuerte. Mare se sentó a mi lado y me pasó un brazo por la espalda.

-Vamos, Abby. Todo va a estar bien.- dijo abrazándome fuerte, Shepley se sentó a mi otro lado.

-¿Qué voy a hacer, Mare? ¡Mi matrimonio se está acabando!- dije quitándome las manos de la cara para verla a los ojos, me miró muy preocupada.

-No digas eso, solo, haz lo que dijiste, Trav necesita tiempo…- dijo tratando de reconfortarme.

-¡Lo estoy perdiendo! Sabía que esto iba a pasar.- dije con voz entrecortada, traté de calmarme un poco.

-¿A qué te refieres?- preguntó Mare.

-¿No es muy obvio? Él y yo… siempre fuimos muy diferentes. Trav siempre tuvo una vida loca y alborotada y él la amaba y yo… solo trataba de escapar de la mía, somos agua y aceite. Esto nunca iba a funcionar, tal vez fue un error.- dije rindiéndome, era uno de esos momentos cuando todo se te viene encima, te sientes atrapada con tus penas.

-¡No digas eso, Abigail! Solo porque tienen algunos problemas no significa que haya sido un error. Las diferencias siempre van a hacerlos fuertes, Abby. Es lo que los ha mantenido juntos hasta hoy.-respondió Mare, sequé las últimas lagrimas que salieron de mis ojos.

-Bueno, es seguro que aquello se está terminando.- dije cruzándome de brazos, Shep me acarició dulcemente el brazo.

-Oh no, linda. Esto apenas está comenzando.- dijo Shepley sonriendo.

-Tú oíste lo que dijo, probablemente me odia ahora- le dije. Él y Mare se miraron y sonrieron, después ella pasó su mano por donde mi hijo estaba creciendo, ya se notaba algo ahí.

-Mierda, es cierto.- recordé, eché mi cabeza para atrás.

-Y no creo que Trav llegue a odiarte nunca, de hecho, cuando sepa del niño te va a querer aún más.- me tranquilizó Mare, ambos me abrazaron de nuevo y yo sonreí.

-Amén por eso.- dije y los tres reímos, estaba segura de que Trav se contentaría igual, al fin pude calmarme un poco.

-Aunque tal vez se moleste un poco porque ya serán 5 semanas en poco y no se lo dijiste.- me reprochó Shepley.

-¡Hey, Yo me enteré hace 2 días! Además debió haberlo sospechado después de esa noche… algo intensa.- estaba a punto de soltarles toda mi vida intima, mejor que me di cuenta cuando sus miradas se congelaron ante mis palabras.

-Cambio de tema ¡Imágenes mentales, Abby! ¡Es mi primo, por Dios!- lloriqueó Shepley

-Ok, entonces ¿Cómo supieron que necesitaría ayuda con Travis?- pregunté, no se veían nerviosos y yo estaba algo extrañada de que hubieran llegado justo a tiempo.

-Thomas llamó a Shep esta mañana.- dijo América algo preocupada.

-¿Qué te dijo?- le pregunté a Shep.

-Dijo que Trav estaba muy mal y que tratara de hablar con él o si no acabaría con el mundo entero.- me explicó Shepley.

-Nos preocupamos por ti y por el bebé y… Shep pensó que sería mejor si te quedabas aquí hasta que Travis estuviera mejor.- dijo Mare mientras acariciaba mi cabello con dulzura, ella sabía que eso me calmaba.

-Tal vez si fue buena decisión. Gracias, Shep- abracé al primo de mi esposo hasta que sentí que Mare me tocaba el hombro.

-Sí sí, muy bien "ama de casa desesperada" ¡él es mío! … ¡Y la idea fue mía también!- sonreí ante sus celos y le devolví el abrazo también. "Tiempo, solo es eso. Solo necesita tiempo" pensé mientras suspiraba aún en los brazos de América.

Travis POV:

Estaba sentado en el comedor tratando de controlarme y dejar de destruir la casa entera. Después de que Pidge se había ido con mi primo y su novia, simplemente exploté, había un montón de cosas rotas a mí alrededor y me había detenido al ver una foto. Era la foto de nuestra segunda boda, esa que habíamos hecho por nuestro primer aniversario, estábamos Abby, Mare, Shepley y yo sonrientes con un bello fondo playero en la puesta de sol, cogí el delicado marco entre mis manos y una lágrima cayó por mi mejilla. Fue entonces cuando decidí tranquilizarme, sin dejar de ver a mi bella esposa en la foto.

-Te dije que te perdería, mi Pigeon. Pero no pensé que tan pronto.- parecía un loco hablando con una foto, pero no importaba, tenía que tenerla en frente mío de alguna manera. Pasé una mano por mi cabello y dejé de llorar, mi celular vibró en el mueble donde Abby lo había dejado. Era un mensaje de Thomas.

"¡Te dije que no la regaras, mocoso! ¿Por qué está Abby con Shepley? ¡Ah sí! Porque casi la matas de susto. Acaba de decírmelo ¡Debes calmarte, hermano! o todo se irá al diablo, lo sabes bien."

Suspiré y tecleé la respuesta.

"Fui un idiota como de costumbre ¿Te sorprende? Ya no sé qué hacer Thommy, tal vez es mejor que esté con ellos y yo… me iré pronto para que ella no sufra."

Después de un minuto y medio mi teléfono volvió a vibrar.

"Tú sí que eres un patán inconsciente ¡Es tu esposa! No puedes irte así nomás. Comprendo que esta situación se esté poniendo más difícil, que tal si tratas de arreglar las cosas con ella y después… le explicas que vas a hacer." Me quedé en shock, no podía estar diciéndolo en serio.

"¿Te refieres a que le diga la verdad? Como ¿Toda la verdad?" respondí.

"Ella entenderá mejor de esa manera, pequeño Trav. Te apoyará y estoy seguro de que va a esperarte si se lo pides." Analicé bien esa propuesta y… ¡maldita sea! Tenía razón, tal vez sería mejor. Pidge no era bocona, si no se lo decía a nadie, mi jefe podría no darse cuenta y dejarme volver a casa pronto sabiendo que mi esposa no tenía ni idea, era buena opción.

"Buena idea, hermano. Gracias" respondí. Pero tendría que esforzarme y mucho para poder hablar con ella.

Abby POV:

La mañana siguiente Mare y Shep me trataron como si fuera reina, desde despertarme temprano en la mañana amablemente y servirme un desayuno inmenso y nutritivo a la vez hasta irme a dejar al trabajo ¿Qué más podía pedir? Cuando llegamos a la escuela ambos se despidieron de mí como si hubieran sido mis padres.

-Que tengas buen día, Abby.- dijo Shep mientras me bajaba del auto de Mare.

-Y llámanos si surge algo ¿sí?- dijo América y yo asentí, después de un rato se fueron. Harmony corrió hacia a mí en cuanto me vio dirigirme a la entrada.

-¡Dime que ya se lo dijiste!- dijo interponiéndose en mi camino, sonreí tímidamente y negué con la cabeza.

-Todo lo contrario, Har.- dije pasando alrededor de ella y yendo hacia el pasillo.

-¡Ay no puede ser! Esa hubiera sido una excelente razón más para que matara al tal Vincent. Créeme, niña, esto no te va a gustar nada.-dijo con tono preocupado, seguí caminando hacia la reunión matutina.

-No creo que me interese mucho, Har.- le respondí ignorando lo que había dicho.

-¿Ah, no? Ósea, ¿No te interesa que le ande diciendo a todo el personal que estas "muy buena" sabiendo que tienes marido? ¡El tipo es un cerdo!- dijo casi gritando, me detuve en seco.

-Maldito estúpido.- fue lo único que respondí y seguí caminando, "¿Qué demonios le pasa? ¡Coqueteando con una mujer casada! Y encima que espera un hijo, el tipo tiene serios problemas, ¡Ay! Cuando Travis se entere va a arder" eran algunas de las muchas cosas que se pasaban por mi mente, yo también quería matar al gigoló de la directora.

La reunión y las clases pasaron más rápido que lo usual, excepto que en medio de una lección me mareé y casi traumo a mis alumnos de por vida, por suerte me contuve. La pequeña Lucie se preocupó y me preguntó si estaba bien, le aseguré que sí, que no era nada malo más bien lo contrario. Los niños me rogaron para que les contara y no pude esconderles mi secretito al ver esos rostros angelicales, gritaron de la emoción cuando se los dije. Perfecto, medio mundo sabía que yo estaba embarazada menos el padre de mi hijo.

Estaba saliendo del colegio al final de la jornada para encontrarme con Mare en la cafetería que estaba cerca, le estaba mandando un texto cuando un adefesio se interpuso en mi camino.

-¿Cómo vas, Abby?- dijo Vincent mientras se acercaba a mí mirándome de arriba para abajo y mordiéndose (molestamente) el labio.

-Lo último que me faltaba. No molestes, pervertido.- traté de apartarme de él, pero fue muy tarde, me tenía acorralada contra la pared, me asusté un poco.

-Ya no te resistas, bebé. Es obvio que el tipo no te complace, te ves muy triste.- dijo con su rostro muy cerca del mío, me acarició la mejilla, me aparté de él lo más que pude.

-No es divertido.- dije empujándolo y él se volvió a acercarse, comenzó a besarme el cuello.

-Maldita sea ¡Ya déjame!- golpeé su pecho pero él era más fuerte que yo, me tenía atrapada.

-Me dijeron que no lo hiciera, pero ¿Cómo puede alguien resistirse a alguien como tú?- comenzaba a toquetearme por todas partes, no podía escaparme.

-¡Ya déjame, enfermo!- grité, pero parece que nadie me oyó. Seguía tratando de "deshonrarme" ahí mismo, comenzaba a desesperarme.

-Ya basta, Cookie. No hay modo de que detengas eso- dijo riéndose sin separar su boca de mi mejilla, oí ese insufrible apodo de nuevo y con toda mi fuerza traté de empujarlo de nuevo, pero alguien lo apartó de mí antes, agradecí que ese alguien lo hubiera hecho y luego… casi me da un infarto.

-¡Travis!- grité, tenía agarrado a Vincent por el cuello de su camisa y después lo apartó con fuerza. Cogí su brazo.

-¿Quién es este idiota, Pidge?- me preguntó, yo seguí temblando del susto, presioné más su brazo para que se calmara. Hacía ya mucho tiempo que no veía esa mirada de odio en sus ojos.

-Trav, te juro que yo no…- traté de asegurarle que no era lo que él estaba pensando.

-Yo me encargo.- se puso en medio de Vincent y yo para que no se me acercara.

-¿Así que es él, no? Sí, dijeron que te gustaban los chicos malos.- dijo el idiota sonriendo, yo me preguntaba ¿quién rayos eras esos "ellos" de los cuales tanto hablaba? Le habían dicho que no se metiera conmigo y que me gustaban los chicos malos.

-¿Tu mami no te enseñó a no meterte con las esposas de otros?- dijo Trav alzándose las mangas de la camisa, era obvio que iba a ponerse fea la situación. Vincent también comprendió lo que mi marido estaba a punto de hacer.

-¡Anda, hazlo! Veamos si te encierran como el animal que en realidad eres.-dijo riéndose. Trav ni siquiera respondió y en menos de un segundo Vincent estaba sangrado en el suelo, le fue imposible defenderse, Travis lanzaba golpes a su diestra y siniestra y cada vez había más color rojo en el piso del estacionamiento, la gente comenzó a amontonarse a nuestro alrededor por el escándalo de los gritos de Vincent.

-¡Trav ya para! Nos miran.- le dije, pero estaba muy ocupada destrozando la cara de mi atacante. Vi que la directora Crumbley salía de su oficina.

-¡Amor, detente! Estoy bien.- traté de agarrarlo por los hombros pero se deshizo de mis manos y siguió golpeando a Vincent. La directora corrió de nuevo a su oficina y cuando salió tenía su celular en la mano y una expresión aterrada en su rostro.

-¡Travis, basta ya!- grité y solo entonces mi esposo reaccionó, soltó a Vincent y él cayó al suelo, se dirigió a mí y intentó atraer mi rostro con sus manos ensangrentadas. Me aparté de él y revisé al maldito pervertido desde lejos.

-Pigeon ¿Qué rayos?- me dijo Trav tomándome por la espalda pero lo aparté por segunda vez y seguí con Vincent.

-Mira lo que hiciste ¡De seguro van a matarnos por esto!- dije dejando a la víctima en el suelo, Trav me miró triste.

- ¿Qué pasa aquí, Srita. Maddox?- gritó mi jefa mientras se acercaba a mí.

-Fue… un accidente, directora ¡Se lo juro!- rogué para que se calmara un poco y no me culpara por lo que estaba pasando, se acercó a Vincent y le ayudó a levantarse.

-¡La estaba acosando!- exclamó Travis, le dirigí una mirada amenazante para que se callara.

- Pues que pena, Sr. Maddox ¡Ahora la policía viene para verlo a usted no al pobre Sr. Doyle!- le gritó a Travis mientras se iba con Vincent inconsciente a su auto, sabía a dónde se dirigían, era muy obvio, estaba preocupada por lo que había dicho.

-¿Y ahora qué hacemos? ¡Ya no tengo formas de mantenerte fuera de peligro!- le dije recordándole la razón principal por la cual nos habíamos casado en las Vegas, se lo había confesado durante uno de los muchos juicios que tuvo que presenciar después del incendio, miró al suelo y suspiro.

-Pidge, yo solo… lo siento ¿Sí? Sabes que lo hice para protegerte.- me miró con sus ojos que podían derretirme en un segundo. Pero me mantuve firme, cogí su mano y comencé a correr hacia la salida de la escuela.

-Después me explicas, ahora tenemos que tomar responsabilidad por el herido en la clínica.- dije y Trav no protestó.

Ahora sí que estábamos en problemas.

Continuará…

Dreamer