Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Sir Arthur Conan Doley y a la BBC, los utilizo simplemente con fin de entretenimiento y sin ánimo de lucro. Es puro entretenimiento.
Advertencia: Slash en algún momento, creo. Si no gusta, no leas.
N/A: Este fanfic participa en el reto "Apocalipsis" del foro I am sherlocked. AU.
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Capitulo 2
La luz del sol ya escaseaba y ellos no habían podido salir de la zona urbana de Londres. Escoltados por un grupo de diez hombres armados avanzaban con dificultad por las calles, donde altercados sucedías a cada paso. Cuando la gente los veía avanzar se apartaban dejándoles paso. Todo el mundo parecía aterrado, nadie sabía lo que estaba pasando. John miró su mano entrelazada con la de Sherlock, no lo había soltado desde que abandonaron el 221 de Baker Street y no se sentía con fuerzas de soltarlo. El simple hecho de caminar a su lado le daba una razón para continuar andando, una razón para intentar averiguar que estaba ocurriendo y no dejarse caer agotado en cada paso. Sherlock Holmes era su razón para continuar.
Dos horas después John estaba exhausto, había rodeado la cintura de Sherlock con un brazo y se había recargado sobre él, Sherlock prácticamente lo arrastraba con cierta dificultad pero en ningún momento se quejó. Era noche cerrada cuando divisaron el campamento de campaña al que se dirigían, eran pocas las luces aisladas que en el se veían, pero al menos lo veían. Parecían haber al menos quince tiendas dispuestas de manera estratégica y una gran valla metálica rodeándolas, seguramente habían estado desde primera hora construyendo aquel acuartelamiento. Había soldados apostados cada diez metros rodeándolo por completo, pero únicamente aportaban una falsa sensación de seguridad.
No les impidieron el paso, ya de cerca se dieron cuenta que las luces que habían divisado procedían de velas ¡Velas! Si el ejército tampoco tenía luz, aquello no era un buen augurio.
— ¡Vamos!—Sherlock arrastró a John hasta una camilla del hospital de campaña— ¡Siéntate John!
Sherlock rebuscó por los armarios volviendo rápidamente con gasas y antiséptico, al personal del hospital de campaña aquello no pareció molestarles en absoluto para sorpresa de John; si fuera él el médico a cargo de aquel lugar no dejaría que nadie metiera mano en sus provisiones.
Sherlock comenzó a limpiar las heridas del cuello de John, no habían tenido tiempo antes de salir del 221B y estaba claro que quería evitar una posible infección, tal vez llevaba horas sufriendo por eso. John únicamente lo miraba a aquellos ojos imposibles que buscaban cualquier resto de cristal en sus heridas. John no pudo evitar un gesto de dolor cuando comenzó a desinfectar las heridas y los ojos de Sherlock al fin lo miraron fijamente, buscando algo…
— ¡Sherlock estoy bien!— le dijo con una pequeña sonrisa— Solo estoy agotado, necesito comer algo y dormir… eso es todo ¡No me ocurre nada más!
—No tienes idea de lo preocupado que me tuviste John… yo... imaginé mil posibles escenarios en los que no regresarías nunca… yo… no…—los ojos de Sherlock comenzaron a moverse nerviosos de un lado a otro —Y Greg quería…
John posó sus manos en las caderas de Sherlock, lo acerco a su cuerpo y lo besó... paseaba sus labios sobre los de Sherlock acariciándolos suavemente y cuando ante el contacto Sherlock entreabrió los labios John invadió su boca en un beso ansioso, húmedo y necesitado. Sherlock gimió sin poder evitarlo y comenzó a corresponderle, sus labios primero lo besaron dulcemente, saboreándolo con deleite… para luego comenzar a recorrer ansioso su boca. John no podía evitar apretarlo contra su cuerpo una y otra vez necesitado de contacto. Aquel beso no era como el anterior, aquel beso no fue casto, aquel fue un beso de verdad. Un beso ansioso y necesitado; un beso que los dejo jadeantes y sin aliento cuando al fin rompieron el contacto, un beso que los dejó con una sonrisa boba en la cara.
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Habían conseguido comer algo y un par de catres para descansar, no podían hacerlo muchas horas, aquel no era un sitio seguro ni había nada que pudieran hacer allí. Al amanecer partirían de nuevo.
John comenzó a moverse inquieto en su catre, las imágenes de la mañana volvían a él, así como la ansiedad y el nerviosismo. Todas aquellas personas muertas en sus coches, algo que durante el día no había podido ni considerar, ahora volvían a su cabeza de la peor manera. Su respiración se tornó irregular y por momentos pareció gritar en silencio. Un movimiento a su lado lo asustó y se levantó de golpe, apenas si podía respirar…
— ¡Shhhh! John…John...— Sherlock le susurraba al oído, era él el que lo había asustado al intentar meterse en su cama — Túmbate debes descansar.
John se dejó caer de nuevo en su catre y Sherlock se acopló a su cuerpo en un abrazo protector pasando uno de sus brazos por su abdomen. John recostó la cabeza en su hombro y cerró los ojos. Podía sentir el cuerpo de Sherlock pegado al suyo y aquello lejos de ponerlo nervioso, lo tranquilizaba. Oír su respiración en el silencio de la noche estaba siendo hipnótico y si se concentraba un poco podía escuchar el latir de su corazón. Estaba quedándose dormido, cuando notó los labios de Sherlock posarse en su frente, no supo bien si fue un beso o si intentaba averiguar si tenía fiebre, pero prefirió quedarse con lo primero.
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El movimiento en el barracón comenzó antes del amanecer, cuando John abrió los ojos lo primero que hizo fue buscar los de Sherlock. Allí estaban para él. Había escuchado alguna vez que cuando la gente ve la muerte o la perdida de cerca, necesita sentirse vivo y hace cosas estúpidas; esperaba que no fuera aquello lo que ocurría, esperaba simplemente que fuera adelantar algo que inevitablemente iba a ocurrir entre ellos.
—Deja de pensar tonterías John — Sherlock le dio un suave beso en los labios que infló el corazón de John— Debemos movernos John.
—Si lo sé, debemos irnos—John le volvía a besar, aquello podía volverse adictivo.
—Uhm!.. digo de debemos movernos porque nos está mirando todo el mundo, no es que a mí me importe mucho... pero— John se volteó y vio que en efecto estaban en medio de un barracón de al menos treinta personas, la noche anterior solo fue capaz de llegar a rastras a una cama sin ser muy consciente de lo grande que era aquella tienda. Se separó de Sherlock a regañadientes y Sherlock no pudo más que sonreírle.
No tardaron en salir de la tienda y se sorprendieron enormemente de lo que vieron, parecía como si hubieran retrocedido en el tiempo. La mayoría de los soldados llevaban uniformes con trabillas, armadura en el torso y paseaban a caballo, por supuesto la guarda a caballo de la reina.
— ¡John! ¡Sherlock!— Lestrade se acercaba a ellos corriendo, parecía no haber dormido nada en toda la noche— Buenos días, espero que hayáis descansado porque salís inmediatamente hacia Woodstock.
— ¿Y como se supone que vamos a llegar allí Greg? Y… ¿que santo se nos ha perdido allí?— John no entendía nada.
—Vais al Blenheim Palace John—ante la mirada de incomprensión de John, Lestrade dedicó una mirada enfadada a Sherlock y continuó— Es donde se ha establecido una base de operaciones para abordar el… problema… al que nos enfrentamos.
John entre leyó que tenía una conversación pendiente con Sherlock, que obviamente había evitado tener. Pero en cuanto descubrió en debían de ir a caballo, aquello quedó realmente relegado al después, si sobrevivo.
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N/A: (O.O) Muchísimas gracias por los comentarios… les adoro (*.*)
Uf! Es realmente complicado escribir contra reloj…. (U.U)
Espero que después de esta actualización os continúe interesando un poquito la historia.
Besos Lord. (Lord se va a pensar más)
