Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Sir Arthur Conan Doley y a la BBC, los utilizo simplemente con fin de entretenimiento y sin ánimo de lucro. Es puro entretenimiento.
Advertencia: Slash en algún momento, creo. Si no gusta, no leas.
N/A: Este fanfic participa en el reto "Apocalipsis" del foro I am sherlocked. AU.
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Capitulo 3
El viaje no tardó en comenzar, unicamente se despidieron de Lestrade quien no tardaría más que unos días en seguirlos. Habían abandonado el campamento a solas, no permitirían ser escoltados mermando la seguridad de todos los que allí permanecían. John había conseguido un par de armas y algunas balas a pesar de que el viaje no era largo y todo eran zonas abiertas donde en principio no tenían nada que temer.
John se perdió desde el primer momento mirando el trotar de aquel magnifico ejemplar. De cuerpo robusto, crines largas y color oscuro, prácticamente negro. Simplemente era perfecto para Sherlock, quien era portado por infinita gracia por aquel bello animal. A cada paso los rizos rebotaban desordenados y el abrigo se agitaba en el aire. El conjunto era impresionante y consiguió que por un par de veces John perdiera la concentración y prácticamente se cayera de su caballo.
El caballo de John también era magnifico, la guarda real tenía los caballos de las mejores razas del mundo, estos dos era pura razas, aunque ambos eran realmente diferentes. Mientras que el de Sherlock era totalmente negro, el de John era marrón rojizo, con las patas negras y de cuerpo más esbelto, pero con un trotar mucho más rápido.
Se podría incluso acostumbrar a aquello, ver el movimiento ascendente y descendente que provocaba el trotar del caballo de Sherlock se estaba convirtiendo en algo tan hipnótico como erótico y John tuvo que reprenderse mentalmente por tener ese tipo de pensamiento ¡Por Dios John la gente se está muriendo! Se forzó en pensar en la realidad que los envolvía ¿Cuánta gente habría muerto apenas horas atrás? ¿Y cuanta gente moriría privada de alimentos o simplemente por el frío? Millones en pocos meses desgraciadamente y no podían hacer gran cosa por evitarlo.
Pero la vida sin electricidad era totalmente viable, hacía poco vio un documental sobre los pueblos "amish" totalmente autosuficientes, con su ganado y sus campos. Renegaban de la tecnología y de la electricidad. Ese tipo de vida era posible y tras todo lo que John había pasado en su vida, se volvía incluso apetecible. Levantarse al alba y bajar a cuidar al ganado. Tal vez conseguir algo de leche de una vieja vaca y volver a la casa. Donde un Sherlock de pelos alborotados intentaría encontrar la manera de que las hortalizas crecieran más grandes o más rápido o dios sabe que se le ocurriría en aquella cabeza loca. La vida podía ser pacífica y tranquila. Sherlock incluso podría dedicarse a la apicultura, como tantas veces había comentado, aquel podía ser un nuevo comienzo para ellos dos, juntos. Juntos, aquello todavía era extraño de pensar…
— ¡John!—Sherlock había parado los caballos y lo miraba muy extrañado— Se serio John ¡Deja de pensar tonterías!— enfatizó todas y cada una de las palabras. John no pudo evitar hacer un mohín ante aquello y Sherlock rodó los ojos cansado de aquella actitud de John. Tras soltar un pequeño suspiro continuó— John… vamos a necesitar al Capitán Watson, esto no es un nuevo comienzo, esto es una amenaza y no sé cómo es posible que no lo veas.
—Ok, vale… bien ¡Lo siento, vale! Solo quería ser feliz, aunque fuera por unas horas…
—Vale ¡Tienes exactamente seis horas para acabar con esa actitud!— Sherlock fue tajante e hizo girar a su caballo para continuar sin decir nada más.
Ahora la visión de Sherlock alejándose a caballo y mirando a su alrededor, le recordó más la de los jóvenes soldados que se adentran en territorio enemigo, parecía asustado y aquello hizo que una corriente eléctrica recorriera toda su espalda. John entro en una actitud alerta como la del que espera que en cualquier momento le disparen.
Los caballos debían descansar tras tres horas de camino, afortunadamente habían encontrado un pequeño riachuelo donde podrían beber un poco de agua. Lo bueno de tener un clima un tanto lluvioso, es que agua no les faltaría.
John se había sentado al borde del riachuelo mirando el agua pasar y tirando de vez en cuando una piedrecita a este. Su actitud había dado un vuelco total y realmente ahora se veía bastante abatido. Notaba la mirada constante de Sherlock sobre él.
Pero no fue consciente del momento en que se acercó y se sentó a su lado.
—John, yo… no…— intentaba disculparse por ser un tanto brusco, pero pedir disculpas era un poco difícil para él, miró a John fijamente — Me encantaría sabes… pero no es el caso, esto va a ser peligroso…
—Claro, claro… no te preocupes Sherlock— John seguía entretenido tirando piedrecitas en el agua, mientras notaba como Sherlock lo analizaba una y otra vez, buscando algo que se le escapaba.
El movimiento de Sherlock lo tomó por sorpresa cuando se colocó entre sus piernas arrodillado y reclamó sus labios en propiedad. Sus labios fueron recorridos, acariciados, besados, lamidos y mordidos… No podía creer que aquello estuviera pasando realmente. Sherlock intentaba vencerlo hacia atrás mientras recorrería su cuello y su clavícula con besos nerviosos, mientras recorría la curva de su cuello con la nariz… mientras mordía el lóbulo de su oreja ... mientras sus manos lo recorrían sin pudor ... y John comenzó a gemir inmediatamente.
—Sher… ¡Sherlock!—consiguió decir entre besos y gemidos— ¿Pero qué?
—Creo –que- tardaremos –siete- horas -en –llegar- John…— Aquellas palabras entre besos mientras que Sherlock se sentaba a horcajadas sobre él fue lo que terminó de excitarlo completamente.
Sherlock le había desabrochado hábilmente la camisa y recorría su torso con sus manos, unas manos que le hicieron gritar cuando atraparon sus pezones y los pellizcaron. Fue un grito de placer que podía bien haberse escuchado a kilómetros de distancia, pero no le importaba ya nada importaba. No podía creer lo que conseguía hacerle sentir únicamente con sus besos y sus manos, quería explotar así mismo, pero aquello sería realmente vergonzoso si ocurría.
Tal vez notó el cambio en su respiración o el latir errático de su corazón, pero Sherlock paró un segundo para abrir el pantalón de John, que se dejaba hacer con seguramente una expresión bastante inocente en la cara. Cuando se volvió a sentar encima de él, John notó la calidez de la piel de Sherlock sobre la suya, se había retirado sus pantalones, pero no el abrigo que prácticamente tapaba a ambos. Sherlock continuó besándolo de aquella manera que lo estaba volviendo loco, mientras con un ligero movimiento de sus caderas conseguía que sus hombrías se rozaran de una manera increíble que hacía que John se apretara de manera necesitada a Sherlock, gimiendo en su boca de una manera descontrolada. No pudo evitar soltar aquel grito de placer cuando noto la mano de Sherlock rodeándolas, frotándolas juntas, acariciándolas y cuando Sherlock comenzó a gemir de placer en su boca, aquello lo superó... acabaron recorriéndole oleadas de placer que lo hicieron mover descontroladamente su cuerpo. Escuchar a Sherlock terminar con un grito gutural fue tal vez lo más excitante que había escuchado en su vida. ¡Y por Dios que quería volver a escucharlo!
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N/A: Capítulo dedicado a todas aquellas personas que querían que esto siguiera fluffy del todo. (*.*)
La verdad es que despues de Hero necesito mucho algodón de azucar n.n (si no lo has leido, hazlo por favor :3)
Lo siento ya no lo será mucho, ¡Por Dios esto es un fic apocalíptico! xDDD
Muerte y destrucción los rodea... ¡Y ellos besandose! xDD
Lord por favor madura!
Besos.
Espero sus comentarios ¡Gracias por todos los recibidos!
