Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a Sir Arthur Conan Doley y a la BBC, los utilizo simplemente con fin de entretenimiento y sin ánimo de lucro. Es puro entretenimiento.

Advertencia: Slash en algún momento, creo. Si no gusta, no leas.

N/A: Este fanfic participa en el reto "Apocalipsis" del foro I am sherlocked. AU.

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Capitulo 4

Cuando Greg les comentó que debían ir al Blenheim Palace e incluyó en la misma frase "centro de operaciones", jamás consideró que se dirigían realmente a un castillo. Todo habían sido bosques y praderas hasta llegar allí donde aquel majestuoso edificio se levantaba rompiendo con la sencillez de las vistas. Y allí estaban ellos, llegando a caballo a uno de los más magníficos castillos que John había visto en su vida.

La belleza del lugar era indiscutible, incluso Sherlock perdió valiosos segundos observando aquel palacio que prácticamente estaba rodeado por un gran rio. El camino se estrechaba obligándolos a pasar por un largo puente para acceder a él, por una carretera que ahora no servía de gran cosa. La hermosa visión se rompía por la presencia de un enorme cañón de enormes ruedas a un lado del camino con tres guardas armados apostados allí, que los miraban expectantes. Tal vez por eso fue elegido como centro de operaciones, un lugar fácil de defender, de difícil acceso.

Aquellos soldados los dejaron pasar sin problemas en cuanto Sherlock se identificó y continuaron su camino. Nada más pasar el rio John observó como a su izquierda se expandían amplios campos de cultivo, aquello sentó una duda en su cerebro. Observó a los agricultores trabajar la tierra, mientras notaba que Sherlock le dedicaba más de una mirada rápida; los cultivos no crecen de un día para otro y dudaba mucho que aquello fuera parte del lugar meses atrás.

Realmente el lugar era impresionante, una gran plaza central les daba la bienvenida ahora de la manera más curiosa. Grandes carros tirados a caballo se apostaban a la derecha cerca de una gran puerta, viejos cañones de guerra a ruedas estratégicamente colocados y multitud de gente realmente atareada. Sherlock dirigió su caballo hacia la enorme puerta de la derecha y conforme se acercaban John tuvo lo suficientemente claro que era donde se había establecido la zona de la caballeriza, con abrevaderos para los caballos. Un mozo se dirigió hasta ellos en cuanto los vio acercarse, sujetó ambos caballos por las riendas y acarició el hocico del caballo de Sherlock con su mano libre.

—Shhhhh… bonita… sí, claro estas muy cansada ¿verdad?—Sherlock lo miraba como si aquello atentara directamente a su inteligencia, ante la mirada divertida de John, cuando aquel joven le dio un beso a cada uno de los animales— ¿Queréis un poquito de agua?— en ese momento Sherlock comenzó a pestañear realmente contrariado por aquel comportamiento y John tuvo que intervenir antes de que explotase…

—Vale, vale…. Eeeeh, Cabo, puede llevárselos. Cuídelos bien son unos magníficos ejemplares—John ya se había bajado de su montura y lo acariciaba por el cuello, ante la mirada extrañada de Sherlock y John no pudo evitar reírse de aquella situación.

— ¡Si, señor!

El muchacho se despidió con un pequeño saludo militar y se llevó los caballos a dentro de aquella bastante completa caballeriza, por lo que John pudo observar ¡Qué carajos estaba pasando allí!

John volvió su mirada al imponente edificio que lo rodeaba ¿Cuántas habitaciones habría allí dentro? Se volvió a mirar a Sherlock que miraba el palacio con semblante muy serio, aunque únicamente observaba la tercera ventana del ala derecha del mismo, donde a John le pareció ver una figura.

Sherlock comenzó a caminar rápidamente, John intentaba seguirlo pero su mirada se perdía en todos los impresionantes acabados de las columnas y en la multitud de lienzos que recubrían las paredes. Cuando menos cuenta se daba apenas divisaba la silueta de Sherlock al final de un pasillo ¿Por qué parecía que sabía perfectamente a donde se dirigía?

Al torcer una esquina a la derecha se encontró con Sherlock apoyado de espaldas en una gran puerta de color caoba, esperándolo…

—Eee…John— la mirada de Sherlock siempre tan fría y directa, en esta ocasión era esquiva y con un atisbo de tristeza que puso a John en alerta y le hizo borrar una pequeña sonrisa que portaba desde que entraron a aquel lugar— Supongo que yo debí… Lestrade me informó que debí haberte comentado algo hace un tiempo, aunque no entiendo en qué sentido podía ser de tu incumbencia… —Sherlock suspiró y lo miró fijamente— ¡Vamos!— dijo empujando la puerta con la espalda e ingresando en la habitación.

Aquella habitación era más grande que todo el 221B; lo que más impresionaba a John era la altura de aquellos techos y las grandes obras de arte que cubrían las paredes. Los muebles de corte clásico tenían multitud de detalles dorados y las tapicerías eran verdes, una curiosa combinación que hacía que John se sintiera fuera de lugar incapaz de ver aquella combinación excesiva agradable a su sencilla vista.

Aunque tuvo poco tiempo de perderse en la magnificencia de aquella sala, pues su mirada no pudo más que fijarse en el hombre que los esperaba allí.

Excesivamente delgado y con la tez más pálida que jamás había visto en alguien vivo, ligeramente amoratada bajo la línea de los ojos y en los labios. En aquella mirada antaño altiva que ahora lo observaba con añoranza, John se paró en seco ante la imagen decadente y enfermiza de Mycroft Holmes. Un Mycroft que se presentaba ante él en pijama y bata, con el pelo alborotado; un Mycroft que distaba tanto de aquel con el traje de tres piezas al que estaba acostumbrado. No pudo evitar que un nudo se formara en su estómago y buscó a Sherlock con la mirada, encontrándolo apoyado en un lateral de la sala con la mirada perdida en aquel precioso suelo ¿Acaso no iba a ser capaz de enfrentar su mirada? ¿Cómo podía haber estado escondiendo algo así? Realmente John se estaba enfadando como nunca, nadie debe pasar por algo así, solo.

—Bienvenido Doctor Watson— la voz de Mycroft le puso la piel de gallina, era exactamente la misma, pero había perdido aquel tono irónico que lo definía en pro de uno más oscuro— Observo que ha sido una sorpresa, no sé porque esperaba mi querido hermano se lo hubiera comentado— chasqueó la boca y formó una sonrisa torcida mientras su mirada pasaba de John hacia un Sherlock que no le devolvía la mirada— Por supuesto…— arrastró las palabras mientras ladeaba la cabeza observando a Sherlock— sentimientos…

— ¡Estoy totalmente de acuerdo Mycroft! Debió contarme — John le sostenía la mirada como lo había hecho anteriormente tantas veces, intentando mostrar un poco de normalidad. Esa normalidad tan anormal y tan necesaria en esos momentos en los que un ser querido se enfrenta a la muerte— ¿Cuándo tiempo llevas viviendo aquí? —levantó sus manos hacia el impresionante salón.

—Aproximadamente seis meses… pero no hablemos de esto ahora, pediré que les den sus habitaciones— Sherlock le dedicó una pequeña mirada a John que no pasó desapercibida por Mycroft— ¡Oh su habitación si lo prefieren!— rectificó bastante divertido Mycroft.

—Habitación será perfecto, gracias— la voz autoritaria de John no dejó lugar a que Mycroft siguiera especulando.

—Por supuesto—Mycroft le hizo una pequeña reverencia con la cabeza sin perder aquella pequeña sonrisa en los labios.

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N/A: ¡Buaaaaaaa! (T.T)

Se me terminó en tiempo para el reto al que se presentaba esta historia… (U.U)

La musa me visitó muy tarde me temo, necesitaría otra semana más.

¿Quieren que la continúe? ¿Sí? ¿No?

Muchisimas gracias a todo el mundo que me dedico su tiempo al regalarme maravillosos reviews, sin ustedes esto no sería lo mismo.

Besos a todos Lord.