Abby POV:
-¿De compras? ¡Ni siquiera me puedo mover!- me quejé, no es que mi vientre luciera como si fuera estallar, pero igual no me sentía muy cómoda.
- Ah no, señorita. Tú escuchaste a la doctora… ¡Ningún pretexto es suficiente como para que no muevas ni un dedo! Además, no son compras para nosotras… - dijo Mare apuntando a mis hijos y creo que Jess se dio cuenta porque se movió asustada. ¿Cómo sabía que era ella? ¡Fácil! Jess estaba a la izquierda y Jay a la derecha, sabía perfectamente cuál de los dos era el que armaba escándalo justo para calmarlos como toda buena madre. Me rendí y decidí aceptar su oferta.
-Aunque conociéndola… si podrían llegar a ser compras para ella.- añadió Shep y ambos reímos.
-Sí, creo que es mejor que vayan… ya mismo…- dijo Travis algo nervioso mientras guardaba su celular que hace un segundo había jurado que no tenía.
-¿Otra vez?- protesté, en los últimos meses, Trav siempre tenía una reunión sorpresa a la cual asistir por lo menos 2 veces por semana y eso sin contar que se pasaba 8 horas en la maldita oficina, diariamente, comenzaba a cansarme.
-Sabes que es importante, Pidge.- me dijo de nuevo. Sabía que era importante, pero creí que ya habíamos arreglado eso.
-Ya lo sé. Creí que habías acordado con tu jefe que querías estar más tiempo conmigo ¿Es que no pueden hacer nada sin ti?- pregunté sarcásticamente, no esperaba que me respondiera.
-Técnicamente así es, nos vemos más tarde, amor.- dijo apresurado, me dio un beso en la mejilla y en un abrir y cerrar de ojos ya se había ido.
-Sí sí, todo puede esperar menos el amor de su vida: su jefe. Vamos antes de que estalle.- cogí mi bolso y después fuimos al auto de América. Shep condujo mientras ella hacía una lista de las cosas que debíamos comprar, era tan malditamente larga.
-Dime que no va a seguir así cuando los bebés nazcan.- me dijo Shepley, habría vendido mi alma al diablo por decirle que no, pero eso no era del todo cierto.
-No lo sé, Shep. Él está tan ocupado, no lo dejan ni respirar.- respondí, comenzaba a sentirme algo triste, Trav se perdería cosas tan importantes, ni siquiera estuvo la primera vez que los bebés patearon.
-Tal vez debería pedir vacaciones o algo así, en dos años no parecen haber salido de su casa.- dijo Mare, y por muy triste que suene, tenía algo de razón… eran muy pocas veces las que salíamos por un tiempo, siempre había algo importante que hacer y eso nos obligaba a volver antes.
-De hecho, no es mala idea.- en serio creí que podríamos considerarlo, aunque serían unas vacaciones en casa, con los bebés, cambiando pañales desde las tres de la madrugada hasta las seis de la tarde, sonaba divertido.
-Bien, todo arreglado. Bajen preciosas.- dijo Shep mientras apagaba el motor, América me ayudó a salir y podría haber dicho que caminaban un poco más despacio de lo usual, agarraban mis dos manos, por poco besaban el suelo por donde yo pisaba.
-No estoy invalida, solo embarazada, gracias.- protesté, ellos solo se rieron, no me perdieron de vista ni un segundo.
Ni siquiera Shep que en el almacén parecía tan aburrido, claro, nos pasamos como 2 horas comprando ropas de bebé, calculando precios, borrando y añadiendo cosas en la lista, él diciendo "sí" o "no" a nuestras opciones, sí, Shepley era un muy buen amigo, hizo todo lo que Trav debió haber hecho. Mare comprendió que estaba un poco desanimada por eso. Y tuvo la mejor idea del mundo, cuando me giré para verla tenía algo escondido detrás de su espalda.
-¿Qué es?-pregunté y dejó ver una muy pequeña y verde camiseta que decía "I love my daddy", era lo más tierno que había visto.
-Está linda, mi cielo. Pero recuerda que son dos.- añadió Shep, Mare le guiñó un ojo, parece que tenía otra exactamente igual pero en un violeta claro.
-Bien, definitivamente me las llevo.- dije emocionada, solo esperé que a Travis le gustara tanto como yo. Aunque no iba a poder estar presente físicamente durante mi embarazo, no iba a dejar de incluirlo ni por un segundo. Finalmente fuimos a pagar la mayoría de cosas en la lista, los cochecitos y las cunas lo deberíamos elegir con mi esposo, eso sí no se me iba a escapar.
-Ok, ahora el problema es… ¿cómo rayos vamos a pagar todo esto?- dijo América, si llevábamos bastantes cosas.
-Me hieres, linda. Recuerda que soy estafadora profesional…digo, jugadora de póker…- dije sacando la tarjeta de crédito de Travis de mi bolso, ella sonrió a mi lado, en serio no sé cómo no se les había ocurrido a ambos que yo la tenía.
Después todo ya estaba envuelto y listo para ir al auto, de repente me dio hambre y Mare sugirió ir a la cafetería mientras Shep iba a guardar las compras.
Y no me esperé encontrar lo que había visto por allí.
Mare se sentó junto a mí en la pequeña mesa mientras decidíamos qué comer, después solo vi que bajaba sus gafas de sol y pestañeaba como si hubiera visto a la muerte misma, pero era algo peor.
-¡Dime que no fuiste tú quien invocó al demonio!- dijo asustada y enojada a la vez.
-¿De qué rayos ha…?- iba a preguntar cuando lo vi, unos cuatro años sí que cambian a la gente, no había visto a Parker desde que volvimos de Las Vegas con Trav y él parecía muy molesto por mi reciente matrimonio. Ahora era todo un adulto con una chica muy bella a su lado, de repente su novia se dirigió a otra dirección y él comenzó a caminar hacia nosotras sin darse cuenta.
-¡Ay, Dios!- hice todo lo que pude para cubrir mi rostro, no estaba de ánimo para lidiar con "casi ex novios", pero agradecí que Travis no estuviera ahí para ver lo que seguramente sería una escena de telenovela.
-¿Abby? ¿Eres tú?- preguntó, estaba justo al lado de nuestra mesa cerré mis ojos avergonzada y solo cuando tuve el valor suficiente para verlo a los ojos, alcé mi cara y le sonreí.
-¡Parker, que gusto verte!- dije con en falsa alegría, no me daba nada de gusto verlo.
-Wow, te ves… fantástica.- dijo con una sonrisa, él no parecía estar bromeando, claro, lo decía por que aún no veía mi inmenso estómago. Mare decidió ponerse histérica en silencio, ni siquiera lo vio.
-Tú tampoco te ves nada mal ¿eh?- me reí ante mi falsedad, hay veces en las que debes mentir por ser amable.
-¿Y… cómo te ha ido?- preguntó, recé porque no decidiera sentarse con nosotras o las dos habríamos tenido que escoger quién sería la que lo pateara primero.
-Bastante bien, de hecho, no sabes lo hermosa que es la vida en pareja.- presumí solo para que él recordara que no debía pasarse conmigo como lo había hecho tantas otras veces en la universidad. "Es claro que me equivoqué… si están hechos el uno para el otro" había dicho justo después de que lo abofeteé, sus palabras resonaban en mi mente una y otra vez.
-Ah sí, Travis ¿Cómo está él?- preguntó un poco incómodo.
-Un poco ocupado, pero aparte de eso…- los niños y América no me dejaron terminar, ella me miró con desprecio por seguir con la farsa y los gemelos comenzaron a moverse mucho, se inquietaron porque no era la voz de Trav o de Shep la que estaban oyendo, eso no les gustaba, me dolió un poco y me vi obligada a poner mi mano sobre mi vientre, gran error.
-Ok, ni siquiera sé por qué esto me sorprende, se tomaron su tiempo ¿No?- dijo el riéndose, eso me molestó.
-¿Cómo dices?- dije algo irritada.
-¡Sí, es obvio! tu esposo es Travis Maddox, no sé por qué no me esperé esto. Es decir en cualquier momento iba a dejar a una pobre e indefensa chica cargando con su bebé.-seguía riéndose el maldito, mis débiles intentos de mantenerlo a raya no funcionaron, fue cuando América decidió tomar cartas en el asunto.
-Ok, ya fue suficiente envidioso de mierda.- se giró para ver a Parker con su mejor mirada acusadora.
-Es lindo verte también, América.- respondió.
-Por favor ya madura, Hayes. ¿Cuántos años han sido ya? ¿Cuatro? ¿Aún crees que Abby alguna vez sintió algo por ti? Haznos un favor a todos y abre los ojos.- comenzaba a molestarse, a nadie le convenía ver a Mare enojada.
-Perdón, pero no creo haber estado hablando contigo.- remató él y eso fue suficiente como para que Mare explotara.
-Todo lo que incumba a Abby me incluye a mí también ¿Oíste, idiota? Entonces, ¿Por qué no te atreves a decir algo más a ver si Travis no te manda al hospital, ah?- se levantó de su asiento y de repente ambos estaban cara a cara, él no parecí ni siquiera haber escuchado lo que ella dijo.
-No me preocupa lo que Travis pueda hacerme ¿No va a estar muy ocupado con sus retoños?- y no paraba de reírse el maldito, y justo cuando más lo necesitábamos (debe ser porque son los Maravillosos Maddox) Shepley se puso detrás de él y tocó su espalda.
-Se inteligente y desaparece ahora, Parker. Al menos mi primo si logró conseguir a la chica que amaba, pero tú, solo serás un deprimente y solitario bastardo por el resto de tu penosa vida… entonces, adiós.- yo ya me había levantado de mi asiento.
-Hasta nunca- dije sonriente, América cogió mi brazo y los tres en fila nos fuimos a la puerta de salida.
-Recuérdame poner una orden de restricción al idiota ese.- dijo Mare mientras entraba al auto.
-Ojalá pudiéramos.- añadí yo y Shep encendió el motor para llevarme de vuelta a casa.
Después de unas horas, Travis llegó y parecía muy agotado, decidí evitar contarle de Parker para que no se pusiera aún peor.
-¿Te divertiste, Pigeon?- dijo sentándose a mi lado, me dio un beso en la mejilla y yo sonreí.
-Mucho, con Shep y Mare no hay posibilidades de aburrirse nunca- dije, y era cierto.
-Me alegro ¿No estás cansada?- preguntó y yo negué con la cabeza, estaba muy feliz.
-Solo lo normal ¡Ah, cierto! Casi lo olvido, también compre algo para ti…- dije emocionada, aunque no era precisamente para él, corrí al cuarto saqué la caja con lazo donde estaban las camisetitas de los bebés. Después volví a la sala y se la di.
-Creí que eran compras para Jess y Jay.- dijo algo sorprendido.
-¡Solo ábrela!- chillé felizmente, el finalmente desató el lazo y abrió la cajita donde estaban las dos pequeñas prendas con el más hermoso estampado del mundo. Y la doctora tuvo razón una vez más, Trav estaba tan sentimental esos días.
-Pidge, es hermoso. Pero no creo que me quede.- dijo con lagrimas en los ojos, me reí y lo besé, el me rodeó con sus brazos y después de un largo rato nos separamos, algo en su rostro me decía que estaba un poco triste.
-¿Ahora qué?- pregunté acariciando su cabello.
-Tengo miedo, Pidge- confesó y hundió su rostro en mi cuello.
-Son bebés, Trav, no animales salvajes- me reí, aunque a veces los bebés si pateaban como salvajes.
-No, amor. Tengo miedo de… no ser un buen padre ¿sabes? Toda mi vida he sido la perfecta definición de: imbécil, tarado, estúpido, cerdo y no sé cuantas otras cosas han dicho de mí. Quiere criarlos bien, pero… no sé cómo… no sé qué debo hacer, no sé qué debo cambiar- parecía estar muy decepcionado de sí mismo, eso me dolió hasta a mí. Yo había sido quien lo había llamado cerdo y ahora estábamos aquí, en nuestra casa, casados y con dos bebés a punto de venir al mundo.
-Pues yo sí lo sé.- dije y él me miró en shock.
-Realmente no esperaba que dijeras eso.- respondió.
-Lo único que debes hacer y ser… es hacer y ser lo que eres exactamente ahora. Ser el hombre más dulce, cariñoso, valiente, hermoso y sobreprotector de la faz de la tierra, no tienes por qué cambiar nada, Trav. Nosotros cometimos nuestros errores y este par de hermosos niños cometerán los suyos, estoy segura. Pero cuando hayan crecido… apostaría mi vida a que te darán las gracias por ser el padre que fuiste, por al menos intentar el ser perfecto por ellos. Y ¿No es eso lo que haces ya? ¿Por mí?- dije, él me miró y sonrió.
-¿En serio?- dijo él.
-¿Quieres apostar?- dije divertida, el solo sonrió, me dio un tierno beso.
-Nunca apostaría contra ti, Pigeon- me abrazó y yo besé su frente.
-Bien dicho- dije complacida.
-Ahora, si terminamos con la charla motivacional ¿Qué te parece si nos revolcamos un rato?- dijo con mirada traviesa en sus ojos, no estaba segura de que fuera buena idea, pero ¿Cómo te resistes a Travis Maddox? Se abalanzó contra mí y susurró "Los amo tanto" en mi oído, sonreí y le di un beso que esperé que durara siempre.
Travis POV:
-Entonces, él es tu hermano menor y de todos tus hermanos… ¿él es el único que está casado y tiene hijos?- repitió el gusano Kevin otra vez, Thomas había decidido que sería "amable" entablar por una vez en nuestras vidas alguna conversación con alguien, pero hasta él se cansó de decirle una y otra vez que mis hermanos eran algo complicados con respecto al amor.
-¡¿Quieren callarse, lagartijas?!- dije histérico. Había pasado la última hora tratando de escuchar una de las conversaciones de Benny con sus "aliados", últimamente hacía muchas llamadas, era suficientemente sospechoso como para que el jefe me diera permiso de cumplir mi verdadero deber: espiar al maldito.
-Dime que ya oíste algo interesante.- me rogó Thommy fastidiado por Kevin, yo solo negué.
-Aún no puedo establecer una conexión con su estúpido teléfono.- me quejé y justo cuando iba a rendirme, pude escuchar su ronca voz por los auriculares. Thomas se percató y se sentó al lado mío.
-Entonces ¿Crees que estará disponible? ¡Recuerda que prácticamente estoy vendiendo mi jodida cabeza por esto!- dijo él molesto, no pude identificar con quien estaba hablando, pero definitivamente no era Mick.
-Sabemos que es importante, señor, pero ¿No puede contratar a alguien diferente? ¡Cualquiera puede hacerlo! Puedo conseguirle a un profesional…- anunció su cómplice, no pude comprender qué estaban tramando.
-¡No, no y no! ¡Quiero a la chica! ¿Comprendes? ¡No hay otra opción! … si se resiste… ya sabes qué hacer ¡A ambos! ¡Y ten mucho cuidado con su esposito! ¡Ese chico me pone nervioso!- respondió el viejo. Era obvio que ya sabía que Abby y yo nos habíamos casado, todo lo que pasaba en Las Vegas… pasaba por los oídos de Benny.
-Como usted diga, jefe. Aunque le diré un consejo… ¿No cree que debería dejar de entrometerse con ese tipo? ¡Nunca consigue vengarse de todo lo que le ha hecho!- lo reprendió la otra voz, comenzaba a preocuparme.
-¿Quién te crees para decirme lo que puedo o no hacer? Créeme, Oddie. Este será su final, no tendré que lidiar con ese estúpido nunca más… siempre y cuando tu pupilo sepa bien qué hacer… nada tiene porque fallar…- contestó Benny y luego solo dejé de escucharlo, sabía todo lo que necesitaba.
-¡Maldita sea! ¡Voy a matar al desgraciado!- perdí la cabeza con sus palabras, simplemente no podía creer lo que estaba pasando.
-Por eso debo entender que tú si comprendiste su bendito juego de palabras…- Thommy claramente no sabía a qué me refería.
-Vamos, Thommy ¡Has estado en el negocio mucho más tiempo que yo! ¡Es obvio!- grité, él trató de calmarme como lo hacía cuando éramos niños, hizo que me sentara en la silla de nuevo.
-Ahora, cálmate y dime qué rayos está tramando.- estaba desesperado pero usé el tono más calmado que pude.
-Quieren a "Lucky Thirteen".- contesté.
Continuará…
Dreamer.
