Travis POV:
-¿Qué? ¿Quieren a Abby?- preguntó mi hermano desconcertado y yo solo perdí la cabeza.
-¡Precisamente! No lo puedo creer, ¡el bastardo de Mick lo hizo de nuevo! ¡Siempre metiendo a mi Pigeon en sus malditos asuntos! Es que te juro que si lo veo voy a…- mi sangre hervía dentro de mis venas y juré que podía sentir que mi corazón se saldría de donde estaba, justo ahora Pigeon no debía estar en ningún riesgo o peligro… porque no solo era ella, no… ¡Eran ella, Jessica y James! No podía dejar que nada les pasara. Pero, ¿qué iba a hacer?
-Ya tranquilízate, hermano. Era muy obvio… el jefe lo dijo, Benny viene por Abby… solo esperé que no fuera tan pronto…- su comentario me dejó algo fuera de lugar.
-Espera, creí que habían dicho que Benny planeaba venir por ella, no que ya lo estaba haciendo…- dije yo, él me miró algo confundido.
-Explícate- suplicó él.
-Tú lo oíste ¿No? Dijo que quería a la chica, dijo que era el fin de Mick Abernathy… pero también dijo que el pupilo del tal Oddie no debía fallar en su tarea…- ahora todo era tan claro como el agua, excepto por un detalle.
-Entonces, hay alguien que está haciendo el trabajo sucio por él. Alguien que podría estar vigilando a Abby- dijo, al fin comprendiendo a qué me refería.
-Exacto, pero no puedo estar seguro de quién es.- respondí, el me miró preocupado.
-¿Qué piensas hacer?- preguntó.
-Por ahora no puedo quitarle el ojo de encima a Pidge… comenzando en este segundo.- dije, cogí mis cosas y justo cuando estaba a punto de atravesar la puerta, Thomas me detuvo.
-Maldita sea, no sé por qué aún trato de detenerte… solo, tengan cuidado, yo te cubro.- mi hermano mayor, siempre tan comprensivo, me conocía tan bien que ya hasta sabía que no había poder en el mundo que me hiciera cambiar de opinión, sobre todo si se trataba de mi queridísima y bella esposa, le sonreí y después fui a casa.
Abby POV:
Las clases acabaron ese día y me disponía a dejar que Harmony me llevara a casa, como me había dicho unos minutos antes por mensaje, otra persona que creía que por estar cargando con mis dos hijos no podía hacer absolutamente nada sola.
-¿Lista?- preguntó mientras salía de mi clase.
-Sí, ¿solo las dos, verdad?- pregunté como si no supiera la respuesta.
-Sí, respecto a eso…- comenzó a decir y ya estábamos ambas en el parqueadero.
-¿Qué?-pregunté.
-Creo que el príncipe tatuado te puede explicar eso, ¡adiós!- dijo cuando estábamos casi cerca de mi auto y se fue, después se me ocurrió levantar la vista y ahí estaba mi marido, aún con su ropa de trabajo pero sin embargo luciendo una brillante sonrisa.
-¿Debo preguntar?- dije mientras él me rodeaba con sus brazos.
-No, amor. Solo quería estar con ustedes ¿Cómo están mis niños?- preguntó acariciando mi vientre, le sonreí.
-Bien, pero justo ahora parece que tienen hambre- dije felizmente, el me dio un beso en la mejilla y me abrió la puerta del coche.
-Entonces vamos a casa para que papá se encargue de eso.- él siempre sabía que decir para derretirme en ese mismo instante. Encendió el auto.
-Y quería preguntarte algo…- era su tono de: "Algo anda mal, Pidge"
-¿Sí?- cerré los ojos fuertemente por los nervios,
-¿Tú tienes la tarjeta, no?- no sonaba molesto, solo quería que le diera la razón, sonreí aliviada.
-Las cosas de los bebés no iban a aparecer mágicamente en la casa, mi cielo- me defendí, el se rió.
-Así como mi tarjeta no iba a desaparecer mágicamente de mi billetera, y no volver en 5 meses…- le sonreí y le di un pequeño beso.
Llegamos a la casa y me dijo que me sentara mientras él hacía el almuerzo, yo prendí mi laptop con intenciones de revisar los trabajos de mis estudiantes, pero me detuve cuando vi que tenía dos correos nuevos, uno era de alguien a quien no tenía de contacto, y el otro decía claramente: Mason, Señor y Señora.
Decidí ver primero el de los padres de Mare, decía:
Hola, Abby Cariño.
Hace poco recibimos el video que nos mandaron tu y América, nos dejaste realmente sorprendidos, linda ¡Felicitaciones! Debe ser un poco tarde para que te lo digamos, pero sabes bien que cuando algo se pierde en el correo de Wichita toma meses encontrarlo, si nuestra hija no nos hubiera dicho que enviaron algo, probablemente no habríamos puesto patas arriba toda la oficina postal hasta encontrar la cinta. Nos sentimos muy orgullosos de ambas, y simplemente no podemos explicar lo alegres que nos hacen al dejarnos estar presentes en sus vidas de adultas, las dos ya han madurado tanto y felizmente podemos presumir con todo el mundo que ya saben cuál es su camino y que sabrán atravesar todas las dificultades que se les presenten sabiamente. No podemos dejar pasar el hecho de que tuvimos que contárselo a tu madre, sí deberías saberlo, entró de nuevo a rehabilitación, no respondió como nos habría gustado, pero supusimos que tenías que enterarte, ahora que tú serás madre lo entenderás mejor. Deberás tener mucha paciencia y ser comprensiva con tus niños, ¿o niñas? Creo que aún no nos hemos enterado de eso, pero confiamos en ti, querida, sabemos lo especial que eres y podemos estar tranquilos sabiendo que eres perfectamente capaz de hacer bien todo lo que te propongas, has recibido una bendición del cielo, cariño. Pronto esperaremos más noticias de ustedes, no dudes en comentarnos cuando nacerán los bebés, tomaremos el primer avión para irlos a ver a todos, ¡Suerte!
Con amor.
Mamá y Papá, adoptivos si así lo prefieres ;)
A veces me sorprendía que los papás de mi mejor amiga me pusieran tanta atención, amor y ayuda. Eran tan dulces conmigo, si no hubiera sido por ellos, probablemente Shep, Mare, Travis y yo aún estaríamos viviendo en el mismo apartamento con dos bebés en camino, no hubiera sido del todo lindo aunque me hubiera venido bien un poco de ayuda cuando Trav no estaba, ni modo, igual siempre estaban ahí para mí, digo, nosotros. Justo cuando iba a abrir el siguiente correo, Trav me llamó a comer.
Y de verdad que se esmeró, todo era realmente perfecto, no sabía cómo podía hacer todo eso.
-Tu… nunca dejas de sorprenderme- dije sentándome a la mesa, él estaba justo en frente mío.
-¿No es ese el punto del matrimonio, Pidge?- preguntó contento, sonreí.
-Para la mayoría de gente es más o menos solo un maldito compromiso con el que cumplir por tal o cual razón- dije riéndome.
-Cierto, pero para mí es como un sueño- dijo, después solo comimos en silencio, pude sentir que los niños agradecían que algo entrara a mi organismo después de 30 largos minutos sin haber comido nada, ¿qué puedo decir? Son los hijos de Travis Maddox, si querían algo debían tenerlo en ese segundo y no se diga más, al menos eran muy persistentes.
-Ah, es verdad. Te traje algo…- dijo levantándose de la mesa y corriendo al cuarto.
-Si es algo como pastillas para bajar de peso después del parto, te mataré- me reí y él me aseguró con su lindo rostro que no era nada por el estilo.
-Tienes que abrirlo para verlo, iba a dártelo en nuestro aniversario pero como tú me compraste algo ayer, supuse que debía dártelo antes. Ya encontraré otro regalo.- me abrazó por la espalda mientras abría mi obsequio. Y fue cuando lo vi, era un marco que tenía espacio para tres fotos, el de la izquierda tenía una foto de Trav de unos 3 años, el de la derecha tenía una foto mía de unos ¿1 o 2 años? No podía estar segura, pero era de muy pequeña, el de la derecha estaba vacío pero como Trav era tan considerado dejó una pequeña nota que decía "Para nuestros bebés", era realmente bello, tan bello que comencé a llorar.
-¿Cómo conseguiste la foto?- pregunté tratando de ocultar mis lagrimas.
-Tengo mis contactos.- dijo él, comprendí su mensaje seguramente más de lo que él hubiera querido.
-¿América te la dio, no?- supe que acerté cuando él se rió.
-¿Qué pasa? ¿No te gusta?- preguntó preocupado cuando se dio cuenta de que lloraba, sequé las lagrimas que salían frenéticamente de mis ojos.
-¿Qué? Claro que no ¡Lo amo!- le aseguré, juntó su mejilla con la mía.
-¿Hormonas?- preguntó, pude sentir que sonreía a mi lado.
-Algo así, es que… acabo de darme cuenta de lo afortunada que soy al tenerte, ¡mira nada más que hermoso es esto! Mi vida es tan perfecta ahora, Trav… y aún así no puedo evitar el sentirme culpable porque casi dejo que todo se me escape de las manos por un capricho…- recordé nuestros momentos en la universidad, de no ser porque Travis me acosaba amorosamente tal vez lo pude haber perdido para siempre, todo por Benny. Aun así si estaba a mil kilómetros de distancia de Mick y Benny ambos seguían arruinándome la vida.
-Pidge, no puedo creer que aún te culpes por eso, tenías razón, amor. Debí escucharte, sabías más de Benny que yo y… Dios, no puedo creer que casi caigo en su trampa.- se sentó a mi lado y me abrazó de nuevo, yo no podía dejar de llorar.
-Fui tan tonta… si me hubieras dejado ir… yo…- iba a decir, él me silenció de la mejor manera posible.
-Hey, tu no fuiste más tonta de lo que yo fui, y ¿en serio crees que habría dejado ir al amor de mi vida tan fácil?- acarició mi mejilla y yo reí.
-Cierto, como si no te conociera. Lo siento- dije, besó mi frente.
-Ya tranquila, bebé. No pasa nada.- me calmó, de repente los niños comenzaron a moverse de nuevo, últimamente estaban muy inquietos y como Trav no me soltó ni un segundo pudo sentirlos también.
-¿Ves? Los asustas, Pigeon- me dijo y yo reí.
-Diles algo, tú siempre los calmas.- le dije.
-Bien, hola niños- entonces patearon, les gustaba oír su voz.
-¿Solo eso? Vamos, eres más poético, amor- acaricié su rostro.
-Ok, ok… entonces, mis retoños, luz de mi vida, mis herederos, como quieran… no saben lo mucho que los quiero, ustedes serán como mi inspiración para ser alguien mejor, porque nunca es tarde para mejorar, son mi todo, niños… junto con su mamá, son lo mejor que tengo y que jamás pensé que desearía y sin embargo, si algo les pasara, yo moriría así de simple…- siempre admiré la habilidad de Trav para enamorarme con sus palabras.
-No les hables de muerte cuando aún no han nacido.- me reí.
-Bien, entonces… ¿Qué esperan para salir de ahí? ¡Ya quiero verlos! Y además su madre no es que precisamente esté disfrutando de esto porque…- era obvio que bromeaba.
-¡Trav!- Me quejé, el puso sus labios en mi cuello mientras luchaba por no reírse. Y justo cuando todo parecía perfecto, sonó su celular.
-No…- comencé.
-Será solo un segundo, Pidge.- me soltó y contestó la llamada.
Pensé leer el otro correo antes mientras Trav hablaba por teléfono, pero fue algo así como un error.
Decía:
¿Qué hay, Cookie? No me digas que te has olvidado de tu anciano padre, querida hija. Eso sería lo peor que podrías hacer, tomando en cuenta de que te robaste todo lo que me pertenecía, te dediqué los mejor años de mi vida, Abigail ¿Así me agradeces? Bien, dejando a un lado los rencores, y considerando lo mucho que aún me debes, decidí hacerte una visita en un par de día, al menos con lo que te propondré podrás al fin soldar tus deudas conmigo… y Benny, hasta entonces.
Cuídate, mi "Lucky Thirteen". Te necesitaré con vida.
Sentí como cada parte de mi cuerpo se entumecía y enfriaba, el sentimiento del pánico invadió todo mi ser, ni siquiera recuerdo si los niños de dieron cuenta de que algo andaba mal. No pude mover ni un dedo, las lagrimas continuaban saliendo de mis ojos, pero ahora era por algo mucho peor, cuando por fin pude reaccionar aparté la computadora y traté de calmarme, si no todo se iría al diablo, Travis finalizó su conversación ya parecía extremadamente feliz, parecía que no iba a tener que dejarme sola esta vez, agradecí que fuera así. La cara de póker que no usaba hace mucho tiempo salió a relucir esta vez mientras limpiaba mi rostro.
-Malditas hormonas, sabes que odio verte llorar- me abrazó, puse mi cabeza contra su pecho para no tener que verlo a los ojos. Lo último que quería era hacerlo preocupar, y no es que Travis fuera una persona que reacciona con calma ante el peligro.
-Es que eres demasiado bueno para conmoverme- mentí y esta vez los bebés estuvieron consientes, Jessie pateó y su papá se dio cuenta.
-Mejor dejemos las cursilerías para otro rato y termina de comer ¿Sí?- dijo, yo asentí y así lo hicimos.
Al siguiente día, Trav me aseguró que tendría todo el tiempo libre del mundo para consentirme hasta que tuviera que ir al trabajo, también se ofreció a llevarme y aunque no era necesario, acepté.
Cuando ambos estábamos en el auto, las preocupaciones llegaron de nuevo a mi mente y tuve que quitármelas de encima del algún modo, hizo lo que primero se me ocurrió, mandarle un mensaje a Mare.
¡Estoy muerta, enterrada y resucitada, América!
Mick viene, dijo que me estaba buscando. No sé cuándo pero ya sabes lo desgraciado que es ¡Podría estar a un metro de mí ahora!
¡Tienes que ayudarme!
PD: Si se te ocurre mencionarle esto a Shepley o Travis, despídete de tus lindas extensiones rubias. Y sí, soy capaz de hacerlo.
-Entonces los planes para hoy: te recojo después del trabajo, vas a comprarte algo lindo y salimos a comer ¿Qué dices?- agarró mi mano con la suya que estaba libre del volante, sonreí tímidamente y guardé mi celular mientras el texto se enviaba.
-Perfecto, como siempre- "Vamos ¡Años de entrenamiento para que nunca se supiera lo que estoy pensando! No me fallen ahora" pensé, aunque lo único que podría haberme delatado era el constante movimiento de mis hijos, tenían que ser Maddox.
-No tanto como me gustaría, algún día todo el mundo dirá que no te dedico el tiempo suficiente.-admitió con tristeza.
-¡Me importa un rábano lo que digan todos! yo sé que eres el mejor esposo del mundo- se sintió tan bien decir algo que sí fuera verdad. Y de repente una canción sonó en la radio que definitivamente enterneció el corazón de Trav: "Having my baby" de Paul Anka.
-¡Oh, Pidge! Esto es perfecto.- dijo emocionado, iba a comenzar a cantar de seguro.
-Amor, no…- supliqué con una sonrisa en el rostro, pero él no me iba a escuchar. Y entonces cantó como si no hubiera mañana, mientras yo reía histéricamente, Trav nunca fue un cantante brillante pero era muy dulce cuando lo hacía.
Having' my baby
what a lovely way of saying'
How much you love me
having' my baby
what a lovely way of saying'
what you're thinking' of me
I can see it, face is glowing'
I can see in your eyes
I'm happy you know it
That you're having' my baby
you're the woman I love
And I love what it's doing' to you…
-Vamos, Abby ¡No sirve si no cantas conmigo!- protestó. Pero yo estaba algo ocupada ahogándome con mi risa.
-No… no… ¡es lindo! ¡No quiero arruinarlo!-dije felizmente. Cuando la canción acabó y llegamos a la escuela, él me dio un tierno beso y se despidió.
Mientras caminaba por el parqueadero trataba de resolver el dilema de confesarle todo a Harmony, aunque tal vez no era buena idea, necesitaba toda la ayuda posible para resolver semejante problema. Pero fue demasiado tarde.
-Buenos días, Srita. Maddox- dijo su detestable vocecilla a mis espaldas.
Travis POV:
Casi estaba llegando a casa cuando mi teléfono sonó anunciando que Thomas llamaba y parecía ser urgente.
-Aquí el más tierno y sexy de los Maddox, más conocido por ti como el agente 329.- bromeé, pero él no parecía estar de ánimo.
-Travis ¿Está Abby contigo? ¡Dime que sí, maldita sea!- preguntó frenético, detuve el auto como pude, de seguro fue un movimiento suicida.
-Lo estaba como hace 10 minutos ¿Qué pasa?- pregunté.
-Se están acercando, hermano. No sé cómo demonios llegaron sin que nos diéramos cuenta, ¡Se mueven rápido, Trav!- dijo y fue suficiente para destrozarme por completo. Traté de calmarme pero no iba a funcionar, ideé un plan.
-Diles a todos que voy a necesitar refuerzos, que todos vayan a la escuela. Ahora mismo voy yo ¡Que no se acerquen a ella!- grité y colgué, maldije una vez y encendí el auto para volver por donde había venido.
Abby POV:
-Vincent, por Dios. Ya hablamos de esto…- dije dándome la vuelta para verlo, pero él no estaba solo.
-Vaya sorpresa, Cookie. ¿Hay algo que olvidaste mencionarnos, Doyle?- dijo Benny cruzando los brazos al lado de Vincent, él solo miró al suelo. Estaba demasiado asustada para moverme, más por mis hijos que por mí misma.
-Disculpe, señor. Debí habérselo comentado… pero no parecía algo importante.- confesó, Mick apareció en una camioneta atrás de ellos, había como 4 hombres armados junto a él, amenazando al guardia de la escuela.
-Esto sí que es cruel, Abigail… ¿Olvidaste comentarme que sería abuelo?- dijo acercándose a Benny y su séquito.
-No es problema, Abernathy… podemos encargarnos de los escuincles también…- rió Benny.
Continuará…
Dreamer.
¡Hola estimados lectores! Uf, al fin terminé con este capítulo, no saben que ganas tenía de hacerlo pero hay falta de tiempo, ya saben la escuela y eso ¡Lo bueno es que terminaré pronto! Y bien ¿Qué les pareció? ¿Les deja con bastantes dudas, eh? Solo traten de descifrar qué el lo que Benny y Mick harán y todo estará bien, lo prometo. No pierdan la cabeza, no soy una escritora tan cruel como… no sé ¿John Green? jajaja (Sí, tengo un episodio terrible de depresión- post- muerte de Augustus Waters._.) bien, por último les agradeceré por sus comentarios y por leer mis fantasías, ¡Nos leemos y escribimos y lo que sea luego! ¡Bye, los quiero palomitas!
