Travis POV:
-Mierda ¿por qué esta cosa no va más rápido?- me quejé, estaba a unas pocas calles de llegar a donde Pigeon seguramente estaba siendo acorralada por el imbécil de su padre y el otro mafioso. Lo peor era que no podría hacer nada para atraparlos o tendría que revelarle todo a Abby, creo que quedó muy claro que aquello no me convenía. Mi celular sonó de nuevo.
-Reporte y que sea rápido.- contesté con una mano y con la otra peleaba por mantener el control del auto.
-Tienes como 4 camionetas rodeando las entradas de la escuela, cada una con 8 de sus protectores seguramente, los de adentro están bien, no sabemos dónde están ellos. Tienes como 5 patrullas siguiéndote ahora, ten cuidado ¡No te reveles!- dijo Thomas, a pesar de que estaba tan preocupado como yo, él sonaba tranquilo y dispuesto.
-¡Busca a Pidge, Thommy! ¡Ahora!- exigí.
-¡No puedo localizarla, Trav! Está fuera de mis alcances- respondió y yo colgué, entré en desesperación pero logré llegar a la escuela.
-Agente Maddox ¿Cómo procedemos?- me preguntó el jefe de policía mientras caminábamos frenéticamente hacia la escuela, seguidos por lo que parecía el ejército.
-Búsquenlos, no los amenacen y no ataquen, tienen a mi esposa- respondí lo más calmadamente que pude.
-Pero, agente ¡Están rodeando la escuela!- protestó.
-¡Será peor si atacan! Esto deberemos arreglarlo pacíficamente, los atraparemos cuando no haya víctimas de por medio.- amenacé, me alejé de ellos para buscar a Abby. No sé por qué rayos pensé que ella contestaría cuando intenté llamarla, pero igual escuché a su celular sonar.
-¿Querías jugar al gato y el ratón, no Maddox?- dijo Benny a mis espaldas, su voz sonaba tan familiar y detestable.
-Tú… bastardo de mierda.- iba a atacarlo, pero sus guardias se aproximaron a mí.
-Deberías tratarme con más respeto, niño, ¡Ah, ya sé!… necesitas motivación ¡Tráiganla, muchachos!- ordenó Benny, entonces vi cómo dos brabucones sostenían a Abby inmovilizándola, ella lloraba desconsoladamente, la amenazaban cada uno con dos puñales.
-¿Qué demonios quieres?- pregunté evitando ver a Pigeon sollozar aterrada.
-Lo que siempre hemos querido su padre y yo: A ella. Así están las cosas, Maddox. O dejas de buscarnos, o te juro que no volverás a ver a Cookie de nuevo, no pienso matarla, claro está… pero me aseguraré de torturarlos tanto a ambos… o ¿debería decir a los 4? ¡Qué hermosa familia vamos a tener!- rió. Tenía tantas ganas de estampar su estúpido y viejo rostro contra el suelo, pero tenía tanto miedo por Abby.
-Si te acercas a mis bebés solo un poco más…-amenacé.
-Yo no seré el que le haga daño a tus hijos… Mick ¿Haces los honores?- apreció el padre de Abby atrás de ella, bajó el cuchillo de su cuello hacia donde estaban mis niños, a un centímetro de asesinarlos a los tres de un solo movimiento.
-¿Cómo puedes? ¡Son tus nietos y tu hija, maldita sea!- grité.
-El dinero hace girar al mundo, Maddox… además, ¿dirías tú que ella fue una hija ejemplar? ¡Robarse la vida de su propio padre! ¿Eso es cruel, no?- me rodeaba cual buitre. Pigeon no podía moverse pero sus ojos me buscaban desesperadamente por ayuda.
-¡Ella no hizo nada, suéltala enfermo!- traté de acercarme de nuevo, pero los movimientos de Mick me lo impedían, sabía que era un maldito, pero… no lo suficiente como para asesinar a dos indefensos niños que ni siquiera habían nacido aún.
-Cuidado, pequeño. Será aún más fácil llevarnos a Abigail sin tus mocosos dentro de ella… ¡Ni siquiera sé por qué te lo pregunto! ¡Acaba con esto de una vez, Abernathy!- ordenó.
-¡No!- grité, sus hombres me apresaron.
-¿Y si les cantas una cancioncita para que no se asusten, Cookie?- dijo Mick balanceando el cuchillo en su mano, Abby trataba de defenderse pero no podía y yo tampoco. De repente sentí que la vida se me escapaba de las manos, Mick a un paso de matar a mis hijos, Abby gritando, Benny riéndose ante la horrorosa escena.
-¡Trav, has algo!- me suplicó Abby entre lagrimas, yo no podía moverme.
-Tranquila amor, no te muevas- recé para que se me ocurriera algo que hacer.
-¡Alto ahí!- gritó el jefe de policía por la entrada de la escuela. Mick y Benny intercambiaron miradas, me liberé de los guardias que me sostenían aprovechando su falta de atención, los dejé a ambos en el suelo y corrí hasta Abby, su padre me alejó de ella.
-Mierda ¿Los llamaste verdad, desgraciado?- me gritó Benny, no respondí.
-Si saben lo que les conviene, van a dejarnos ahora o les prometo que dejaré que se pudran en la cárcel.- dijo mirando a Pigeon.
-Retirada, dejen a la chica.- ordenó Mick, sus hombres la soltaron y yo la abrasé cuando por fin pude tenerla en mis brazos.
-¿Qué rayos haces, Abernathy?- protestó Benny.
-¡Van a atraparnos, imbécil! ¡Vámonos!- gritó y toda su pandilla desapareció, los policías se reunieron a nuestro alrededor, pero ya no había nadie ahí.
-¿A dónde fueron, señor?- preguntó, negué con mi cabeza y desvié mi atención hacia mi aterrada esposa que seguía llorando. El resto fueron a rastrear a Benny, pero de seguro no los iban a encontrar.
-Y pasó, Pidge. Estás bien, están bien.- le aseguré pero ella sollozaba contra mi pecho abrazándome con fuerza.
-¡No pude hacer nada! Tenía mucho miedo… iban a matarnos…- dijo ella con voz temblorosa, la envolví con fuerza.
-No pasó nada, amor. Tranquila…- traté de calmarla pero Abby estaba muy mal. De pronto los policías irrumpieron en las pequeñas aulas de la escuela para asegurarse que los niños estuvieran bien. Así era, no había ningún herido. Harmony corrió hasta nosotros.
-Abby, Dios ¿Estás bien, linda?- preguntó preocupada agarrando su mano, ella no quería despegarse de mí. Ella asintió sin poder hablar. La miré intranquilo, entonces comprendí que en realidad no estaba bien.
-Te lastimaron- dije, había un corte abriéndose paso por su vientre, no en el centro si no más abajo. Ella puso una mano ahí.
-No, no ¡Por favor!- gritó ella viendo su mano cubierta de sangre, Harmony la abrazó fuertemente.
-Llévala a la clínica, ahora.- dijo ella ayudándole a levantarse. Cogí a Abby entre mis brazos, seguía llorando frenéticamente, fuimos hasta el auto y la ayudé a sentarse ahí, puse mi mano donde ella sangraba y sentí el movimiento de mis bebés, el jefe de policía se acercó a mí.
-No los encontramos, señor. Pero sus secuaces ya están siendo llevados con la patrulla.- me aseguró, eso de alguna manera me calmó, pero no podía dejar de ver a Pigeon toda asustada y empapada en sangre.
-No tengo mucho tiempo, infórmele a mi jefe de esto y dígale que tuve una emergencia.- le grité y me dispuse a conducir hasta la clínica.
-Trata de detener la sangre, amor- le dije, conducía como loco.
-¡Van a morir ahí dentro, Trav!- gritó desesperada.
-Abby, necesito que te calmes o todo será peor.- le dije, agarré mi celular y comencé a marcar el número de Stella.
-Doctora Maxwell al habla.- anunció ella.
-¡Stella, tenemos problemas! Unos desgraciados lastimaron a Abby, está sangrando mucho del lado donde está James ¡Debes ayudarnos! -Dije.
-¿Qué? ¡Dios mío! ¡Debes traerla lo más pronto posible, podría ser una hemorragia! Tampoco es bueno para el niño, debe estar herido también.- dijo ella asustada.
-Estamos llegando, necesito que alguien esté ahí para recibirla…- respondí preocupado, estábamos a exactamente una calle de la clínica.
-Estaré en la entrada de emergencias con otros enfermeros ¡Apresúrate y dile a ella que no se mueva demasiado o perderá más sangre!- me advirtió, colgué el teléfono.
-Ya oíste, amor. No te muevas.- le dije. Abby luchaba por contener sus lágrimas y la sangre al mismo tiempo.
-No, Jay no puede… ¿Qué voy a hacer?- gritó.
-Pigeon ¡Por Dios, cálmate!- respondí, ella no hacía más que ponerme nervioso y juro que estuve a punto de chocarme como 5 veces.
-¿Cómo rayos quieres que me calme cuando mi hijo está muriendo?- .
-¡Será peor si sigues así! ¡Estás teniendo una hemorragia!-.
-Maldita sea, no puede ser…- dijo, no sé si lloraba más de lo que sangraba.
-Escúchame, mi vida. Estamos juntos en esto, si perdemos a Jay… no sé, yo… pero debes estar tranquila…- le dije.
-No, mi bebé…- puso su mano en el lado donde James se movía. Llegamos a emergencias y Stella ya estaba ahí como había prometido. Fui a coger a Pigeon de su asiento y la llevé a la camilla.
-¡Signos vitales!- exigió saber la doctora, los enfermeros comenzaron a decir cosas que yo no entendía, estaba muy ocupado sosteniendo la mano de Abby mientras ella respiraba con dificultad.
-Travis, necesito que esperes afuera, podríamos tener que hacer una cirugía- avanzábamos rápido por el pasillo hacia el quirófano.
-¿Y se le sucede algo?- pregunté asustado.
-Haremos todo lo posible por que sobreviva James, tu mantente aquí, requeriré tu presencia después.- me dijo, besé la frente de Abby y después se la llevaron lejos. Sentí que no podía respirar. Mi celular sonó.
-Trav ¿Está Abby contigo? ¡La he llamado como loca y no contesta!- protestó América.
-Está conmigo, pero no está bien.- me pasé una mano por el cabello, tratar de calmarme no iba a funcionar.
-¿Qué? ¿Qué pasa?- gritó.
-Mick y Benny…ellos, no sé cómo… fueron a la escuela y casi se la llevan… la apuñalaron, puede que mi bebé no sobreviva…- le confesé, no tenía sentido mentirle a Mare ahora.
-¡Santo Dios! No puede ser posible… esos malditos… ¿Dónde están?- preguntó, su tono indicaba que comenzaría a llorar.
-En la clínica, acaban de llevarla al quirófano, no me dejaron entrar.- respondí, América suspiró aterrada.
-¡Estaremos ahí en cinco minutos! ¡Llama si pasa algo!- colgó.
Yo solo esperé que mi pequeño James estuviera bien.
Abby POV:
La doctora y el resto de los enfermeros me revisaban, tomaban muestras, me inyectaban cosas, limpiaban mi herida y hacían de todo. Yo solo quería ver a mi hijo, decirle que todo estaba bien, que no sufriera.
"Mi amor, por favor, ya no te muevas, sé que duele… yo también lo siento" Pensé, pero James se estremecía demasiado dentro mío.
-Stella, por favor… no dejes que nada le pase.- le rogué.
-En eso estamos, Abby. Vamos a tener que hacer una pequeña cirugía, voy a dormirte. No te preocupes, vamos a salvarlo, debes ser valiente.- me dijo, pude ver que acercaban la mascarilla hacia mí.
-No dejes que nada le pase…- repetí y después ya no pude ver nada.
Cuando por fin pude abrir los ojos de nuevo, Trav estaba sosteniendo mi mano medio dormido, Shep miraba a la ventana con el ceño fruncido y Mare estaba sentada mirando su celular, su maquillaje estaba corrido, había llorado.
-Hey ¿Quién murió aquí?- dije sonriendo, me sentía débil y cansada, pero ellos no tenían por qué saberlo.
-¡Pigeon!- Trav saltó a mi lado, acaricie su rostro con mi mano y él la tomó.
-¿Estás bien, Abby?- preguntó Shep.
-He estado peor.- respondí.
-Casi muero, Abby. Por un momento creí que íbamos a perderte.- Mare lloraba de nuevo.
-Tranquila, estoy bien… ¿Verdad? ¿El bebé?- pregunté, Trav me miró y sonrió.
-Los tres están perfectos, el corte fue profundo pero no lo suficiente para herirlo. Hubo que cocerte algunos puntos y perdiste mucha sangre, agradece que Shep y yo seamos O+- se rió, Shep palmeó su brazo.
-Así que ¿Todo bien?- pregunté nerviosa.
-Todo bien, ya solo faltan 3 meses y los tendremos aquí.- sonrió, entonces me confundí ¿3 meses?
-Ok. Amor, no quiero cuestionar tus matemáticas, pero… 5 y 3 no suman 9- respondí riéndome.
-Sí, pero hoy ya son seis meses, amor.- era cierto, me lo había olvidado ¿Cómo iba a recordarlo con todo lo que había pasado?
-Verdad, solo tres meses… Ay, gracias al cielo están bien.- acaricié mi vientre.
-Hey, Trav. Prometiste llamar a tus hermanos.- le dijo Shep, así que todo el mundo se había enterado de lo sucedido.
-¡Ya no es necesario!- chilló Trent entrando por la puerta de la habitación seguido por sus hermanos, cada uno con un ramo de flores inmenso.
-Maldita sea ¡Les dije que no era hora de visita!- se quejó Travis, tome su mano y le sonreí.
-¿Qué tal todo, Pigeon?- preguntó Thomas acercándose a mí, no parecía preocupado.
-Bastante bien, Thommy. Aunque seguramente tendré una cicatriz del tamaño de Rusia por el resto de mis días.- respondí.
-Eso se arregla, Pidge.- me aseguró mi esposo.
-¿Y los pichoncitos?- preguntó Tyler rodeando a Mare y Shep con sus brazos, me reí y me dolió un poco.
-Creo que están muy bien, Ty, gracias por preguntar- le dije, el sonrió mientras América lo veía con ojos de asesina por meterse entre su novio y ella.
-Casi nos matas de susto, Abigail ¡Recuerda llamar la próxima vez que vayas a enfrentarte con un mafioso!- bromeo Taylor.
-Lo haré, lo prometo.- sonreí.
-Disculpen, no quiero arruinar el momento pero… el Sargento Thompson vino a hablar con los Maddox- anunció Stella asomándose por la puerta, los chicos se quejaron pero por fin nos dejaron solos con el sargento.
-Disculpen, no quería importunarlos en momentos tan difíciles, pero requerimos información.- dijo el sargento sentándose en uno de los sillones.
-No se preocupe, señor.- respondió Trav agarrando mi mano.
-Entonces, entiendo que el liado del criminal en cuestión es su padre, Srita. Maddox ¿Ha tenido contacto con él últimamente?- me preguntó, me puse tensa, no sabía si era una buena manera de confesar lo que sabía, pero si mentía solo sería peor.
-No, nosotros…- Travis iba a responder por mí, pero no dejé que lo hiciera.
-De hecho, ayer yo… recibí un mail de su parte, decía que vendría a buscarme pero… no conté con que fuera cierto y no supe… cómo reaccionar al respecto.- dije, Trav me miró inquieto, yo apreté su mano.
-Entonces tenía conocimiento de que ellos iban a venir a buscarla.- afirmó lo que había dicho, no quería ver a Travis porque sabía la clase de mirada que me esperaba.
-No conté con que fuera cierto, ni siquiera sé cómo lograron conseguir mi correo electrónico.- dije, de repente estaba temblando.
-Entiendo, sé que no hace falta preguntar, pero son órdenes ¿Ha tenido algo que ver en los negocios del criminal en cuestión?- pregunté, ¿Por qué habría de mentir?
-Yo… hace tiempo, solía ayudar a financiar las deudas de mi padre con Benny, pero hace como 2 años que dejé de hacerlo, desde entonces no lo he visto.- confesé, Travis parecía haberse quedado helado o simplemente no quería hablarme, de pronto ya no sentía su mano junto a la mía.
-Bien, creo que necesitaremos ver ese mail para intentar rastrear su ubicación o por lo menos intentar protegerla mejor, no se preocupe, estará bien.- dijo finalmente, se despidió y salió de la habitación. Trav les dijo a los chicos que nos dejaran un poco más de tiempo a solas.
-¿Un mail?- preguntó acusadoramente, suspiré.
-¡No quería que te preocuparas! No parecía algo tan serio.- respondí.
-¡Ese es el problema! ¡No parecía, pero lo fue! Si me hubieras dicho tal vez no estaríamos aquí ahora…- se levantó de su asiento y comenzó a caminar frenéticamente por toda la habitación, estaba fastidiado.
-¿Qué podríamos haber hecho de todos modos? ¿Encerrarme en la casa y contratar 50 patrullas para que me vigilaran?- mi sarcasmo nunca fallaba, pero era mala idea usarlo en ese momento.
-¡Nos hubiéramos evitado el que Jay casi muriera!-
-¿Me estás culpando por esto? ¿Cómo iba a saber yo…?-
-¡Si, debiste haberlo sabido, Abby! Tú los conoces mejor que nadie-
-¡Y ahora resulta que es a causa mía el que casi me asesinaran! ¿Acaso piensas antes de hablar?-
-Solo estoy diciendo que podríamos haber evitado todo esto si me lo hubieras dicho.-
-¡Esos tipos son de la mafia, Trav! ¿Qué demonios podríamos haber hecho? ¿Morir los dos?- grité.
-Hay maneras, Abby.- me aseguró, no tenía ni idea de qué hablaba.
-¡Son asesinos por naturaleza! Pero en serio que crees que…- y comencé a sentir un dolor agudo por el movimiento de mi bebé, puse mi mano ahí y me encontré con una enorme cicatriz, mi piel estaba increíblemente hinchada y palpitaba como si tuviera vida propia.
-Pidge…- Trav corrió hacia a mí y revisó mi herida.
-¿Se ve muy mal?- pregunté tratando de respirar normal de nuevo.
-Esta solo un poco morado, Stella dijo que pasaría cuando Jay se moviera.- acaricio mi estómago y trató de sonreír.
-Perdón por gritarte.- me arrepentí.
-No, yo… Soy demasiado terco, amor… Tienes razón, nadie puede detener a Benny- parecía estar triste e inmensamente preocupado.
-No es que sea invencible, es solo que es peligroso…- le recordé. Con esta serían ya dos veces que Benny y Mick arruinaban nuestra relación.
-Lo sé, tuve tanto miedo, Pigeon...de verdad pensé que…- no me percaté de que estaba llorando. Trav casi nunca lloraba y cuando lo hacía te partía el corazón, viendo a alguien tan fuerte ser derrotado por las injusticias de su vida.
-Amor, no…- apretó mi mano y trató de esconder sus lágrimas.
-Es que imaginé como sería la vida de nuestros niños sin su mamá por un momento, cuando Stella dijo que tendrían que operarte y que habías perdido mucha sangre y James estaba en peligro… sé que es estúpido pensar que algo saldría mal… pero yo no podría vivir sin ti- Y a pesar de tanto tiempo y cambios que él había sufrido, solo podría abrirse completamente a mí, dejar que yo supiera todo lo que él sentía, que supiera que él también estaba asustado de ciertas cosas así como yo. Ambos habíamos perdido nuestra en infancia en un sufrimiento terrible, a mí el juego y el vicio me había quitado a mis padres y a él le muerte le había quitado a la mujer más importante de su vida.
-Pero yo no iré a ningún lado, Trav- le aseguré. Desde que lo había conocido supe que el único miedo que tenía era el de enamorarse, el de tener que compartir su vida y su corazón con alguien que podría alejarse de él. Pero yo jamás podría hacer algo así, se me había concedido el tan hermoso privilegio de amar a alguien como Travis, alguien que solo dejaba que pocos vieran su verdadero yo.
-No podría soportarlo de nuevo, Pigeon… Tú eres todo lo que tengo, eres mi vida entera, sin ti no soy nada…- y con cada palabra que decía más lágrimas salían de sus preciosos ojos, no creí poder describir el dolor inmenso que me causaba verlo así. No sé cómo logré sentarme en la camilla y dejar que él me abrazara para desahogarse.
-Hey, tú dijiste que estábamos juntos en esto ¿No? Yo jamás te dejaré solo, Travis Maddox. Tú eres lo eres lo mejor de mi vida, amor- acaricié su cabello, mi pobre, indefenso y tan dolido esposo.
-No voy a dejar que te hagan daño nunca más, incluso si es lo último que haga…-
Continuará…
Dreamer.
