¡Saludos! Vengo con un nuevo capítulo. Como dije son cortos así que el ritmo de actualización será rápido. Ya tengo preparados los siguientes.

Para no dar lugar a confusión quiero advertir de que siempre, en todos mis fics, pongo como personajes principales a los que considero protagonistas de la historia, como es lógico, pero eso no significa que sea necesariamente un shippeo o, en caso de serlo, que vayan a terminar juntos. Pueden pasar muchas cosas todavía hasta el final~

Sin más, os dejo el capítulo.

Disclaimer: Shingeki no Kyojin y todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama. Pacific Rim y todos sus personajes pertenecen a Guillermo del Toro y Legendary Pictures. Esta historia fue escrita sin ánimo de lucro y con el único propósito de entretener.


- ...y entonces descubrí, ¿te lo puedes creer? ¡Estaban hechos de la MISMA sustancia! ¡Exactamente igual! Esto es algo sin precedentes; va a revolucionar la ciencia del estudio de los kaijus. Cuando el mundo sepa...

- Ciencia a la que, de momento, eres la única que se dedica, que yo sepa.

Levi chasqueó la lengua, molesto ante un nuevo pleito entre los dos científicos. Sin duda alguna, Hanji Zoe era una de las más brillantes investigadoras que el mundo había dado. Casi todo lo que sabían de los kaijus, sus mortales enemigos, se debía a sus estudios. Lo cual no quitaba que la mayoría de los que la conocían, así como una gran parte de la comunidad científica, la tomasen por loca. Su pasión a veces excedía los límites del entusiasmo. Si no hubiera visto los resultados con sus propios ojos, él también la consideraría una chiflada. Y el que continuamente había de sufrir sus desvaríos era su ayudante, Moblit. El matemático era un santo varón por conservar su cordura al lado de aquella mujer y sus excentricidades.

- Señores, seré claro – alzó la voz para hacerse oír por encima de la absurda discusión – Nos queda poco tiempo. Muy poco. Todo lo que pueda servirnos para vencer al enemigo antes de que nos obliguen a abandonar este precioso bunker es de la máxima prioridad, ¿lo comprenden? – se cruzó de brazos y les dirigió a ambos hombres una gélida mirada – Así que hagan el favor de colaborar por una vez. Es una orden.

Dicho esto, giró sobre sus talones y salió como una exhalación, dejando a los dos científicos murmurando en su laboratorio. Le traía sin cuidado lo que dijeran de él. Sabía que pese a todo tenía el respeto de cada uno de los hombres en la base; se lo había ganado no solo por su rango, sino por su actitud. No sabría decir si lo temían, lo reverenciaban, o una mezcla de ambos, pero le daba igual mientras cumplieran sus tareas con efectividad y eficiencia. Ser el segundo al mando después del mariscal Smith no era para él más que un título, una fórmula que agregar a su nombre. Levi creía firmemente que las personas se medían por sus actos y no por los méritos que otros quisieran atribuirles.

Lo cierto era que todo lo que rodeaba a segundo al mando Levi era un misterio. Poco se sabía de él o de su pasado antes de aparecer en aquella base, siempre pegado al mariscal Smith. Había sido piloto, como él, pero había abandonado el combate años atrás; los motivos no eran de dominio público. Jamás hablaba de sí mismo y cargaba siempre con una mirada peculiar que los demás no se veían capaces de soportar por mucho tiempo. Su gesto era frío; su voz, desapasionada, e imponía con su sola presencia a pesar de su escaso metro sesenta de estatura. Se decía que tal vez bajo aquella mirada se escondiera una gran tristeza o un trágico pasado, pero lo más probable era que solo el mariscal Smith estuviera al tanto de los secretos que guardaba su segundo al mando.

Levi se pasó una mano por su cabello negro para apartar unos mechones de la frente, anotando mentalmente cortarlo en cuanto tuviera oportunidad. Acto seguido se encaminó al puente de mando del hangar principal, donde había de reunirse con Smith. Llevaba una taza de café en una mano y una carpeta llena de informes en la otra. Dejó el café en una mesa de cristal cuando llegó a su destino y sostuvo la carpeta con ambas manos. Sin saludar, echó un vistazo de reojo a su jefe, que ya se encontraba allí. Ningún otro habría sido capaz de adivinarlo, puesto que mantenía la misma expresión seria y distante de siempre, pero Levi sabía que, en su interior, Smith estaba emocionado. Había un ligero brillo en sus ojos que solo él era capaz de percibir. Por tanto, elevó de forma casi imperceptible una de las comisuras de sus labios en un amago de sonrisa mientras le escuchaba decir:

- Los pilotos están aquí.


Eso fue bastante corto, lo sé. Pero como el próximo es un poquito más largo (casi el doble que este, creo) decidí dejarlo aquí por esta vez.

Antes de irme quiero agradecer a las personas que me dejaron reviews en el anterior capítulo: mourisan y Ak (a ver si encuentro el tiempo para contestarte~). A todos los demás, gracias también por leer y por darle una oportunidad a esta historia.

Como siempre, críticas o comentarios son bienvenidos. ¡Nos leemos en el siguiente! :)