Travis POV:
-¡Oh, Dios mío, Shepley! ¡Claro que sí!- chilló América emocionada saltando a los brazos de mi primo, Abby estaba en shock y yo sonreía contento mientras mecía a mi pequeña Jessica, que no debía saber a qué venía tal alboroto, era una bebé recién nacida ¿Cómo le iban a importar semejantes cosas?
-¿Tú sabías de esto?- me preguntó Abby medio pálida.
-Sí, lo ha estado planeando desde hace tres semanas, dijo que quería que fuera en frente de nuestras familias para hacerlo más especial- confesé y Jessie hizo un ruidito.
-¡No me lo creo! ¡Me voy a casar!- gritó Mare, sus papás inmediatamente fueron a abrazarlos a los dos. Pigeon habría querido ir también, pero seguía tumbada en la cama sintiéndose exhausta. Era un día mágico sin duda.
-Míralos. SI no hubiera sido por ellos, amor, tú y yo jamás nos habríamos conocido- dijo ella, tomé su mano y la llevé a mis labios.
-Tenemos mucho que agradecerles a esos dos. Ya sabes, por mantenernos a raya a ambos…-respondí, ella rió animadamente.
-Ni si quiera me lo recuerdes, señor "Yo arruino un montón de suéteres"- esta vez fui yo quien rió ¿Qué clase de técnicas de conquista eran esas? Debo admitirlo, Abby me ponía mal, debía ser mía a como dé lugar, y pensar que ahora teníamos gemelos ¡No se atrevan a decirme que no funcionó!
-En realidad solo quería que tú suéter fuera el afectado - reposé mi mejilla en su cabeza.
-Ok, ya me estoy sintiendo mal- exclamó Tyler, Taylor le golpeó el brazo.
-¿Y a qué viene eso, Ty?- preguntó Thomas aún sujetando a mi hijo, vaya que el pequeño no dejaba de moverse, debía estar buscando a alguien en específico.
-¿Tienes que preguntar? Él tiene a Cami, él tiene a Abby y dos hijos y él se va a casar ¿Nosotros qué, ah?- nos señaló a Trent, Shepley y a mí, tuve que contener mis esfuerzos por no reír.
-Es que son demasiado buenos para la gente normal, hermano… no te sientas mal- lo consoló Trenton, rodé los ojos como Abby lo hacía siempre.
-O son demasiado jodidos como para gente sin problemas mentales- comenté, todos rieron excepto por los gemelos.
-Rezaré por qué nuestros hijos no se parezcan tanto a ustedes- dijo Pidge en voz baja. De repente me percaté de que América y Shep necesitaban un cuarto de urgencia, vaya suerte la suya que sus padres estaban muy ocupados recibiendo las felicitaciones de todo el mundo como para darse cuenta.
-¿Qué mejor que ser un Maddox, mi cielo?- pregunté fingiendo estar herido.
-Ser la esposa de un Maddox- contestó ella dándome un dulce beso. No pude pensar en una sola persona que no estuviera feliz en ese momento. Era tan malditamente perfecto, para mí no existía nada más que ese preciso momento, ni en mis más locos sueños universitarios habría pensado que algo así pudiera pasarme y ahora no quería otra cosa que no fuera esa empalagosa y tierna escena.
-Dejando a un lado la cursilería ¿Dónde diablos está el licor? ¡Debemos beber hasta estar morados!- sugirió Trent, me puse tenso.
-¿Quieren evitar mencionar ese color?- pude escuchar que América soltaba una carcajada de lejos, sí, habían ido a buscar un lugar más privado.
-Creo que es buena idea…- respondió Abby.
-Ah, no, señorita ¡Acabas de dar a luz y ya quieres embriagarte!- la reprendí, Pigeon hizo una mueca.
-Depende de cómo lo tomes, Trav. Es una manera de festejar la llegada de mis hijos- se defendió, sonreí.
-Dos copas, no más- le concedí. Mis hermanos dieron un chillido emocionado, típico de la familia, Jay empezó a llorar y Thomas quedó algo asustado.
-¿Cómo apagan a su juguete, ah?- preguntó. Pigeon alzó los brazos.
-¡Solo dámelo, ustedes no tienen ni pizca de instinto maternal!- se quejó y cuando tuvo a James en sus brazos comenzó a susurrarle cosas, lo que sorprendentemente hizo que se calmara de nuevo, Jessie por su parte dormía cálidamente abrazada a mi pecho.
-¡Qué instinto maternal ni qué nada, Abby! ¡Ese niño está poseído!- exclamó mi hermano asustado, hice cara de pocos amigos.
-Dios nos salve cuando estos animales tengan sus propios bebés- le dije al oído.
-Si se parecen a ti creo que no tendrán ningún problema- comentó la mamá de Mare.
-Créame, señora Mason. Si yo le parezco algo impulsivo estos batracios son el doble- Abby me codeó y yo solté una risita.
-Lo digo porque tú eres muy entregado a tu familia, Travis. Tus hermanos deberían aprender mucho de ti- y entonces ellos soltaron quejidos.
-Ay, sí, Travis es un bombón tatuado con chocolate ¡Necesito emborracharme o vomitaré!- protestó Taylor.
-Creo que de todas formas vomitarás, Tay- dijo Pidge divertida, entonces mi padre apareció con una botella de champagne.
-Haremos un brindis ¡Por los nuevos integrantes de la familia! Jessica, James y América- soltó papá y todos aplaudieron y chillaron, me pregunté cómo soportarían mis bebés tanta fiesta. Dejé a Jessie al lado de su madre y tomé nuestras copas.
-¿Por nosotros, Pidge?- ella se lo pensó un momento y sonrió.
-Por todos nosotros, mi amor- asintió y con un último y prolongado beso, todos vaciamos nuestras copas.
Después de que Abby recobró sus fuerzas, era hora de irnos los cuatro a casa. Papá insistió en que nos quedáramos pero ella respondió que no podíamos cuidar a los bebés sin todo lo necesario, pero le aseguró que los visitaríamos seguido, una vez más la fiesta chilló y aplaudió y festejó, pero yo solo quería irme a casa a acurrucarme con mi familia. Salimos del auto, ella sosteniendo a Jessie y yo a Jay, nos plantamos frente a la puerta, ella respiró profundamente.
-¿Estás listo para esto?- preguntó.
-Más que nunca, Pigeon- le aseguré, ella abrió la puerta lo más delicada y calladamente que pudo, prácticamente corrimos al cuarto de los niños para limpiarlos y vestirlos, era toda una ciencia, me daba miedo porque eran tan pequeños y frágiles, tuve ganas de dejarlos en un pedestal rodeado por ángeles para que nadie los tocara nunca, o se las verían conmigo.
-Despacio, Trav. Vas a despertarlo- me dijo mientras yo intentaba dejar a James en su cuna.
-¡Me pones nervioso, Pidge!- protesté, ella acarició mi mejilla, lo logré, Jay no hizo ni un sonido, estaba dormido cual piedra. Para mi esposa fue más fácil arropar a Jessica, las niñas no lloran tanto como los niños cuando son bebés. Dejamos la puerta un tanto cerrada y cuando estuvimos seguros de que ya todo estaba en calma, soltamos un suspiro aliviado.
-Bien, es hora de que mamá vaya a dormir también- dije y tomé a Abby en mis brazos, ella tuvo cuidado de no hacer ruido por lo que decidió unir nuestras bocas antes de que algo pasara. La dejé en nuestra cama y ella me ayudó a quitarme la chaqueta, sin despegar sus labios de los míos.
-¿Segura que quieres hacer esto?- pregunté besando su mejilla.
-He esperado nueve meses por esto, Trav. Nada que me digas podrá frenarme ahora… - me dijo con una risita.
-¿Ni siquiera recordarte que nuestros bebés salieron de ese lugar donde solo yo había tenido acceso antes?- dije, ella rodó los ojos, Dios, amaba cuando hacía eso.
-Solo no me dejes peor de lo que ya debe estar- suplicó, me sostuve encima de ella.
-Depende de cómo lo tomes, mi cielo. Es como una manera de festejar la llegada de nuestros hijos- la cité, ella me sonrió.
- Y asegurarnos de que lleguen muchos más- la besé de nuevo ¿Cómo era posible ser tan feliz en esta vida jodida y mundo loquísimo? ¿Cómo podía ser ella tan perfecta y darme todo lo que no sabía que quería y necesitaba? Bueno, mis preguntas tendrían que esperar a que terminara de complacer a mi esposa, las palabras no tenían un espacio definido esa noche.
Nos despertó un chillido terrible, ambos seguíamos desnudos y agotados de lo que había acontecido hace apenas un par de horas. ¿Era en serio? ¿Las 3 am?
-Los bebés- dijo Abby aún adormilada.
-¿Qué hacemos?- pregunté hundiendo mi cabeza en su cuello.
-Yo ya me encargué de formarlos y alimentarlos por todo este tiempo, te toca- me envió a mí al campo de batalla, como si yo no hubiera contribuido nada. Solté un quejido y cogí los primeros bóxers del armario, fui al cuarto de los niños y en la oscuridad traté de adivinar quién era el del escándalo, era James.
-Ya, tranquilo, pequeño ¿Qué sucede?- lo levanté de su cuna y lo puse contra mi pecho desnudo, pude sentir los latidos de su corazoncito, encendí la luz del cuarto, para mi suerte Jessie no protestó. Tenía que ser mi hijo, Jay lloraba a todo pulmón. Recordé lo que Stella me había enseñado con tanta paciencia "Si llora: revisa su pañal, averigua si tiene hambre, golpéalo suavemente porque puede estarse ahogando en sus gases" suerte que ella hablaba en un idioma que sí entendía, esa maldita maestra para padres primerizos me había hecho quedar como tonto frente al otro idiota al que Abby le resultaba muy sexy como para estar embarazada. Hice las tres cosas, al final no resultó ser ninguna, algo que no le gustó lo había despertado y tuve que quedarme ahí arrullándolo por como 15 minutos, y eso que decían que los bebés se dormían rápido. Cuando por fin Jay se calmó volví al cuarto, Pigeon ni siquiera se había molestado en vestirse de nuevo, ella también dormía cuál bebé, me metí entre las sábanas de nuevo, ella se dio vuelta y se abrazó contra mí, ese sentimiento era mejor que cualquier cancioncita para dormir.
Abby POV:
-Pidge, te toca- ordenó Travis, me levanté con las cobijas contra mi pecho, solo había pasado media hora desde el primero lloriqueo.
-Mierda, no sabes lo cansada que estoy. Me dejas exhausta…- dije, cogí mi bata, no tenía ganas de mover ni un dedo ¡Peor de ir a buscar mi pijama! Llegué al cuarto y era Jessie quien lloraba, la levanté delicadamente, sí, esa era mi primera prueba, la niña olía mal.
-No puede ser posible- la dejé sobre la mesita de cambios y aparté sus ropas, con miedo de qué podría encontrarme ahí. Admitiré que esa parte de ser padres no era tan agradable ¿Cómo asegurarse de dejarla limpia cuando con un pequeño roce podría infectar todo su cuerpito? Pero logré hacerlo, ni pregunten cómo, fui al baño a lavarme las manos y tuve que verme al espejo. Tenía el maquillaje de la fiesta todo corrido y mi peinado estaba arruinado, no sé cómo rayos Travis había logrado acostarse conmigo mientras yo lucía así. Después hice lo que toda madre primeriza haría, ver cómo estaba mi estirado cuerpo, no lucía tan mal como yo pensaba, pero definitivamente Mare y yo tendríamos que pasar más tiempo en el gimnasio y para colmo, como siempre, Trav me había dejado hinchada.
-Recuérdame no tener sexo después de que mi cuerpo haya sido arrollado- le dije mientras volvía a la cama.
-Lo que tú desees- estaba muy ensoñado como para darse cuenta de lo que había dicho. Me dejé la bata puesta y me envolví en las sábanas cara a cara con mi marido que ahora roncaba como si nada hubiera pasado.
-¡Ay, no me dan respiro!- protestó Travis cuando uno de los gemelos comenzó a gimotear de nuevo.
-Te toca- golpeé su estomago con mi pierna, el resopló y arrastrando los pies fue a ver a nuestros hijos.
-¡Dime que no es en serio! ¿Qué demonios les dabas a estos niños?- exclamó desde el otro cuarto, era su turno. Me reí estruendosamente. -¡No es gracioso, Abigail! Creo que James está intoxicado o algo- se quejó de nuevo, por muy cruel que sonara a mí me resultaba de lo más cómico.
-¡Cambia su pañal y no llores!- exigí, se tardó más que yo obviamente y solo pude tenderme en la cama de nuevo cuando la luz del cuarto se apagó y escuché las pisadas de Trav.
-¿Qué rayos? ¡Creo que vi a la muerte misma ahí dentro!- exclamó enredado su cuerpo con el mío de nuevo.
-Espera, espera ¡Dije nada de… eso!- le recordé, él me miró irritado.
-Solo voy a abrazarte, no te emociones- besó mi hombro, me reí y acaricié su cabello con mi mano.
-Mejor nos vamos acostumbrando a desvelarnos- aconsejé, el asintió y tratamos de dormirnos de nuevo.
La última vez de esa noche fue aún peor. Comenzó con un minúsculo lloriqueó que se convirtió en dos ruidosos gritos ¡Dos, al mismo tiempo!
-¿Cómo es esto posible?- preguntó Trav pasándose una mano por el cabello.
-James debe haber despertado a Jessica- supuse, palmeé su pierna para que se levantara.
-Ahora concuerdo con Tommy ¿Cuándo se les acaba la batería a estos niños?- preguntó mientras ambos íbamos a paso de zombie al cuarto.
-Nunca, mi amor, nunca- le recordé.
-Yo con Jay, tú con Jessie- dijo y ambos fuimos a las cunas, levanté a Jessica y la acurruqué contra mi pecho, después de 10 minutos de arrullarlos a los dos, tomamos otras medidas.
-Dame a la niña y tú ven con tu hijo- sugirió Trav.
-Buena idea- asentí e intercambiamos bebés.
-¿Sabes qué le pasa?- me preguntó, negué con la cabeza.
-Probablemente solo tuvo una pesadilla o algo- comenté y revisé bien a mi hijo, no parecía necesitar un cambio, entonces intenté abrir su boquita con mi dedo y él lo sostuvo ahí un buen rato. –Oh, oh- exclamé.
-¿Qué pasa?- preguntó Trav dándole palmaditas a Jessie en la espalda.
-Creo que tiene hambre- respondí, Travis hizo un puchero.
-Bien, entonces dale de comer- pero que genio que era mi marido.
-¡Jamás se me habría ocurrido a mí, muchas gracias!- levanté a James y lo llevé al baño.
-Pero ¿Qué tiene de malo?- preguntó él preocupado.
-¡Nada, Trav! Es solo que… nunca lo he hecho y no sé- respondí, James seguía llorando abrazado a mí. Sabía qué debía hacer, pero no cómo hacerlo.
-No puede ser tan difícil, Pidge- me aseguró, parecía estar batiendo más que meciendo a Jessie.
-Sí ¿Qué tan complicado puede resultar hacer que mi bebé succione mis fluidos corporales?- protesté.
-¡Imágenes mentales, Abby!-
-¡Como si no las hubieras visto antes!- me dispuse a alimentar a mi hijo, suerte que Jay sabía exactamente qué hacer o yo habría caído en ataque de pánico. Acaricié su cabecita mientras él "comía", se veía tan pequeño y tembloroso, era precioso. Me giré para ver cómo seguía mi esposo, Jessie ahora lloraba menos.
-Vamos, princesa, ya tranquilízate. Papá no va a ir a ningún lado ¿Bien? Él siempre va a cuidarte y a quererte, papá siempre tratará de hacer todo lo mejor por ti. Supongo que ahora eres muy pequeña para entenderlo, Jess, solo quiero que lo sepas. Tú vas a crecer, nosotros envejeceremos, las cosas cambiarán, vendrán más personas a nuestras vidas, pero hay una cosa que estoy seguro de que jamás va a cambiar: lo mucho que yo te amo, chiquilla- él susurraba, pero yo pude oírlo todo. Mis miedos ahora eran estúpidos ¿Cómo podría ese hombre tan maravilloso no ser un buen padre?-Eso se quedará así siempre- la dejó en su cunita y ella ya dormía plácidamente. Me acerqué a él con James aún pegado a mi pecho y besé su mejilla.
-Eres fantástico- dije, él sonrió.
-Solo basta con ser honesto… ellos se aburrirán tanto que quedarán dormidos en un segundo- comentó, me reí, por fin Jay había quedado dormido, lo aparté de mí y lo dejé en su cuna. Travis me abrazó por la cintura.
-No lo hicimos mal para ser nuestra primera noche- reconocí, Travis asintió.
-Supongo que cuando haces algo que amas, no te resulta tan difícil ni cansado- besó mi mejilla.
La mañana siguiente, Mare y Shep fueron a visitarnos, América se veía reluciente y completamente feliz con su anillo en mano, ahora todo era perfecto para nosotros. Trav y Shepley habían ido a recoger un encargo y Mare me ayudaba con los bebés.
-¿Tan cansado fue?- preguntó besando la manita de James, él esbozaba una diminuta sonrisa de vez en cuando.
-No tienes ni idea ¿Qué no ves mis ojos?- tenía unas ojeras enormes y eso no era lo peor, ahora estaba hinchada desde el cuello hasta la planta de los pies, era terrible. Jessie se estremeció en mis brazos.
-Solo tienes que acostumbrarte, lo harás bien, Abby- me alentó, viéndola de ese modo, sosteniendo a James y luciendo tan calmada, me puse a pensar que tal vez Mare sería una buena madre también algún día.
-Amén- respondí, ella rió.
-¿Y Travis cómo lo tomó, eh?- preguntó alzando a mi bebé para hacerle mimos en su naricita.
-Él es de lo mejor, Mare. Es tan natural, es genial con Jessie- Mare estaba muy emocionada con Jay- Oye, no lo sacudas tanto, acaba de…- le dio vuelta antes que el niño la ensuciara, sí, sería buena madre algún día-…comer. Solo dámelo- me entregó a mi hijo y ella se llevó a Jess, limpié su boquita.
-Lo siento, y hablando de eso… ¿es incómodo?- preguntó, la miré confundida mientras le daba palmaditas a Jay en su espalda.
-¿Qué es incómodo?-
-Ya sabes…. Alimentarlos ¿Se siente raro?-
-Un poco, después te duele como el infierno- confesé, ella tenía una expresión no muy agradable.-
-Y eso que algunas se quejan del dolor después de las cirugías de aumento- me reí antes su comentario.
-Ni lo menciones-supliqué. Tendría que acomodarme a la idea de ser madre, apuesto que nadie se esperaba eso de "Lucky Thirteen".
-¡Ya llegaron por quienes lloraban!- anunció Shep saliendo del auto.
-Hola, amor- saludó Mare a su nuevo prometido. Se veían de lo más dulces.
-¿Todo bien con mis pichoncitos?-preguntó Trav, yo asentí.
-Tengo una sorpresa para ti, cielo- dijo Shepley, Mare y yo los vimos a ambos emocionadas.
-¿Qué es?- exigió saber América.
-Dijiste que querías una boda espectacular. Tuvimos una gran idea, lo malo es que tendremos que esperar un poco pero… valdrá la pena-continuó.
-¡Ya suéltalo, enamorado!- pedí, Shep me sonrió.
-Prepárense chicas, ¡Nos vamos a Hawaii!-.
Continuará…
Dreamer.
¡Hola chiquillos! ¿Cómo les va a todos? Bien, aquí les he dejado otro capítulo para su deleite, supongo que han quedado satisfechos (¡Si Dios lo quiere!) Como siempre, muchas gracias por seguir mi historia, es divertidísimo poder compartir mis ideas con ustedes y saber que de alguna u otra manera les gustan ¡En serio, mil gracias por su apoyo! Ahora sí tengo que ponerme en marcha para los últimos capítulos (lo sé, lo sé. No lloren) Este fic siempre será el mejor que escribiré pero ya va siendo hora de que llegue a su fin. Dejando a un lado lo deprimente, díganme ¿Qué tal les pareció? ¡Sus comentarios son como dulces imágenes para mis ojos que llenan mi alma de inspiración! XDDDD Así que, cuéntenmelo todo ¡No se guarden nada! Besos para todos los lectores desde Ecuador jaja ¡Hasta el próximo capítulo, Bye!
