Travis POV:

Imposible, esa era la palabra que definía toda aquella situación. Abby era la que saldría con sus amiguitas a embriagarse y pasarlo bien mientras yo hacía mi mejor imitación de Mrs. Doubtfire. No es que no quisiera quedarme con mis hijos toda la noche pero ¿En serio sería ella, la dulce y un tanto redimida Abby la que iría a revivir sus días de soltera en los locos bares para turistas de Honolulu? No parecía justo, pero que todo fuera porque ella (Y América, no convenía dejarla fuera de eso) estuviera feliz.

-¡Mira, ya se ve como antes!- señaló el tatuaje de su cadera, el que dejaba perfectamente evidente que ella era solo mía. Durante el embarazo había quedado un tanto ilegible pero ahora estaba justo como el día en que lo habían puesto ahí. Después desvié mi mirada para ver a mi hermosa esposa tan arreglada como siempre, cuando veías su exterior podrías interpretar que era una de esas chicas tímidas, bonitas e inocentes pero una vez que veías fijamente sus ojos podrías haber adivinado que escondía algún peligroso secreto que morías por descubrir, ahora esa mirada solo reflejaba que estaba feliz y despreocupada.

-Te ves preciosa- besé su cuello, ella sonrió sospechado algo.

-Ah, no ¡No vas a hacer esto!- se rió abrazándose a mi cuello.

-¿Hacer qué?- pregunté.

-Sobornarme diciéndome lo linda que soy para que acceda a llevarte contigo y que lo sigas diciendo toda la noche y de paso alejar a unos cuantos pretendientes de por ahí- me dio un toquecito en la nariz, ¿Pretendientes? ¿Era en serio? ¡La mujer quería que me pasara en vela toda la noche imaginándome lo que podría pasar!

-Odio cuando tratas de matarme lentamente, Pigeon- lloriqueé pegando mí frente a su hombro.

-Deje de ser un bebé llorón, Señor Maddox- besó mi mejilla y rompió el abrazo. - Creo que merezco un descanso después de llevar a tus hijos dentro mío por nueve meses y cuidar de ellos sola cuando no estás por otros 8 meses más ¿O no?- ¿Por qué tenía que ser ella la que tuviera siempre la razón? "Cosa de mujeres" había respondido Shep una vez que se lo pregunté.

-Sí, linda- dije finalmente rendido y fui hasta la cama de "nuestra" habitación para ver a los niños dormir tranquilamente, era tarde así que Pidge insistió en ponerlos a dormir mientras ella estuviera ahí. Por esa noche nos quedaríamos en casa de los tíos de América.

-¿Estás seguro de que no quieres que llame a mis padres?- preguntó Mare tocando la puerta, ella también se veía como toda una chica soltera, ¡Insisto! Completamente injusto.

-Oh, sí, todo estará bien. Es solo que Abby quiere provocarme un ataque al corazón por pura preocupación y quedar como madre soltera… pero ¿Quién la cuestiona, no?- hice un melodrama esperando convencer a Pigeon.

-Sigue hablando a ver si se te quita lo perverso y egoísta – respondió escogiendo sus pendientes.

-¿Perverso? ¡Tú eres la que me abandona sin compasión!- debo admitir que parecía que el que tenía depresión post- parto, era yo ¡Pero, Hey, tenía que intentar algo!

-Trav, por Dios- se quejó estando ya fastidiada de mi falsa actuación.

-Sería bueno que nos acompañara, Abby. Por seguridad y eso…- me alentó América, me di vuelta para verla a los ojos y le agradecí en silencio.

-¿Qué le dijiste a Shepley?- preguntó. ¿Shepley? ¿Qué tenía que ver él en esto?

-¡No fue mi culpa! Me miró con sus ojitos suplicantes y después me chantajeó con que quería disfrutar mis últimos días como soltera porque estar casada con él sería un infierno ¿Te das cuenta del plan malévolo?- ahora sí lo entendía, tal parece que Shep y yo habíamos tenido la misma idea.

-¿Es esto típico de ustedes o qué?- preguntó Abby furiosa.

-¡Vamos, Pigeon! Sabes que no toleraré saber que estás, digo están, ahí afuera solas con Dios sabe quién, haciendo Dios sabe qué y bebiendo lo que sea ¡Moriré en el intento!- supliqué a un segundo de rendirme, ella suspiró.

-A veces eres más bebé que los niños, arréglate pronto- accedió finalmente, sonreí, agarré mis cosas.

-No te vas a arrepentir, nena- le aseguré con un beso.

Abby POV:

-¡No puede ser! Mi primer día libre en más de un año y Trav se pone loco con sus sospechas- no sé si estaba ardiendo de calor o de ira, más que estar fastidiada por su comportamiento estaba herida porque no confiara en mí. Estábamos afuera de la casa esperando a los chicos, Candy y Casandra.

-No es porque sospeche de ti, si no porque siempre estuvo obsesionado contigo- me recordó Mare con una sonrisa burlona.

-Sí, supongo que algunas cosas nunca cambian- los papás de Mare ya habían llegado y seguramente estaban más que ocupados viendo a los gemelos dormir, me daba algo de cargo de conciencia dejarlos solos, era mi primera noche sin ellos en mucho tiempo.

-Pero no lo pienses tanto, hoy nos vamos a divertir a toda costa- me aseguró Mare tomándome por los brazos.

-Dios te oiga- entonces escuchamos que las puertas se cerraban.

-Díganme que esas no son familiares mías, por favor- dijo Lottie preocupada por el aspecto de sus hermanas, ambas se habían maquillado tanto como solo América y yo lo hacíamos estando en Las Vegas, tenían un escote enorme y sus mini faldas daban la impresión de querer más que solo bailar con chicos esa noche.

- ¿Están… seguras de que quieren salir así?- no pude evitar preguntarlo. Travis y Shep salieron detrás de ellas y pude jurar que sus ojos se salían de las órbitas.

-Sí ¿Por qué no? Te has dado cuenta de lo caluroso que es aquí ¡Imagínate cuando pasas horas bailando!-respondió Candy, Sí, claro, "bailando". Trav ni siquiera necesito una advertencia, bastó con mi mirada para traerlo a mi lado enseguida. "Buen chico" pensé acariciando su mejilla.

-Uf, me muero por ver cómo se mueve Trav- pasó Cassie a nuestro lado para meterse directamente en el convertible sin siquiera abrir la puerta.

-Creo que comienzo a arrepentirme yo…- susurró Travis, yo asentí y me senté al lado de Cassie con él a mi lado. Shep tomó el asiento del conductor y Mare a su lado.

-Entonces ¿Ansiosos por revivir sus días de gloria?- preguntó Candy jugando con un mechón de sus rubios cabellos.

-Me temo que actualmente sigo viviendo mis días de gloria, Candy querida- respondió Trav abrazándose a mí.

-Y los de Shep apenas comienzan- dijo mi mejor amiga haciéndole mimos a su prometido pero con cuidado de que él no perdiera el control del volante. Estaba más que feliz por ellos, pero en cierto modo era una ironía, Travis y yo nos habíamos conocido porque ellos eran pareja, a veces me atrevía a pensar ¿Qué hubiera sido de mí de no haber acudido a la pelea aquella noche que mi suéter se arruinó por completo? Tal vez me habría rendido con mi abstinencia y en ese momento estaría sumida en algún casino cayéndome de borracha.

-Que dulce, Mare- dijo Lottie.

-Sí, Sí, me dan ganas de vomitar arcoíris. De todos modos, es bien sabido que Travis Maddox era un galán de primera, cuéntanos algunas de tus hazañas, Trav.-suplicó Cassie, había algo extraño con ella ese día.

-Lo único que puedo decirte, Casandra. Es que mi más grande hazaña fue despedirme para siempre de mi orgullo e ir corriendo tras Abby aunque ella hacía de todo por apartarme, no tiene sentido recordar algo así- traté de sonreír, pero sus palabras me recordaron a lo perra que había sido en ese entonces. De repente mi teléfono sonó y la pantalla mostraba el nombre de Trent.

-¿Hola?-.

-¡La recontra que los parió a todos! ¿Dónde mierda se metieron? ¡Uno hace de todo por sorprender a su primo Shep en la víspera de su boda y ustedes se largan a zorrear por ahí!- se quejó Trenton casi gritándome al oído.

-¿De qué rayos hablas?- ¿Sorprender a su primo? ¿Qué parte de "estaremos en Hawái" no entendieron?

-¡Que acabamos de llegar a la casa de Derek y Mia y nos dicen que se fueron! ¿A dónde cojones se les ocurrió escaparse, ah?- sonaba muy molesto.

-Ok, ok te lo diré, solo dame un minuto- tapé el micrófono y me dirigí a mi marido. -¿Sabías tú que tus hermanos iban a venir hoy también?-

-¿Qué mis hermanos qué?- preguntó confundido, era evidente que él tampoco sabía nada.

-Eso es lo que necesitaba. – Volví con Trent – Hay algo que se llama celular y sirve para comunicarse con la gente algo que ustedes, cabezas de piedra, no saben que existe al parecer. Volveremos para allá ahora- aseguré.

-¡Y hay algo que se llama sorpresa que al parecer tu no acabas de entender! Traigan sus traseros familiares de vuelta para acá o no respondo- colgó.

-Tenemos que volver a la casa- le dije a Shep, él frenó de repente, suerte que no había más autos en la carretera. Candy y Cassie protestaron mientras que Lottie ponía una expresión enferma ante sus hermanas.

-¿Los Maddox llegaron, eh?- preguntó mientras que girábamos en dirección a la casa.

-¿Qué te esperabas de tus queridísimos primos?- al decir eso los sensores de coqueteo de las hermanas Mason se prendieron, excepto los de Lottie claro, ella los había guardado en una caja con llave muy dentro de sí.

-¿Primos Maddox, dices?- preguntó Candy, yo asentí.

-¿Ósea más como tu delicioso esposo?- me sentí algo amenaza por la nueva cualidad de Trav ¡No había forma de que ella supiera si MI esposo era "delicioso" o no!

-Supongo que eso es lo que "primos" significa- al menos ellas dos podrían divertirse un poco con mis cuñados y dejar de mostrarse tan cariñosa con Travis.

Nos tardamos un poco pero cuando llegamos Trent se veía más calmado, traté de no reírme al ver a los gemelos con típicas camisas de flores, se veían como todos unos turistas ¡Hasta llevaban lentes de sol siendo de noche!

-Hm ¿Sorpresa?- dijo Tay al ver a Shep, seguramente su expresión no era de la más feliz.

-Y vaya sorpresa…- susurró Candy, giré los ojos.

-Es bueno verlos, chicos- los saludé, Ty me guiñó el ojo.

-Entonces ¿Iban a algún lado?-m preguntó Tommy.

-Sí, de hecho. Pero ahora supongo que deberías usar "vamos" en vez de "iban"- respondió Trav.

-¿Son gemelos o no? Bien, entonces uno para cada una…- seguía cuchicheando Candy con su hermana, Lottie se limitó a saludar a los chicos con la mano. Solo recé porque no se les ocurriera ni mirar a Trent o se las verían con Cami cuando llegara.

-¡He estado esperando que digas eso desde que Trent colgó el teléfono!- exclamó Taylor y todos tomamos nuestros asientos en los vehículos una vez más.

Llegamos a un lugar llamado Bar 35, había tanta gente ahí y aún más afuera del bar, desde un metro de distancia se podía oler el licor y la música estaba a todo volumen, me estremecí al tener esa sensación de locura en mi cuerpo otra vez. Casi arrastré a Travis a una mesa y claro todos nos siguieron, era bastante grande y aún así Trent y Thomas tuvieron que pedir otras sillas.

-Te ves entusiasmada, Pigeon- dijo Trav a mi oído bajando sus labios por mi cuello.

-¡Hace años que no hago esto!- desvié mi mirada para ver a las dos primas de Mare coquetear con Tyler y Taylor sin piedad. Entonces un mesero se acercó a nosotros.

-Vaya, vaya ¡Si nos son las trillizas Mason! ¿Por qué no me sorprende verlas por aquí?- dijo el chico con una sonrisa picarona, miré a Candy que también sonreía.

-Pues resulta que nuestra prima América va a casarse pasado mañana, Mattie ¡Así que tráenos lo de siempre más unas cuantas órdenes más para mis amigos!- le guiñó.

-Como digan, señoritas- se retiró.

-A mí tampoco me sorprende nada que "conozcan" a media isla…- le susurré a Travis y él contuvo su risa.

-Entonces ¿Supongo que todos nosotros seremos familia, ah?- dijo Thomas tan amable y alegre como siempre.

-Así parece, será bueno tener una familia grande- afirmó Lottie, entonces escuché el chillido de un bebé y no pude evitar girarme, después recordé que mis hijos no estaban ahí, el sonido venía de fuera del bar.

-¿Nerviosa, Pidge?- Trav acarició mi brazo.

-Es raro no tenerlos cerca…- confesé, el asintió.

-Puedo sentirlo también, sobre todo con las locas Mason por aquí- la que tuvo que guardarse la risa esta vez fui yo.

-¡Oí eso, Maddox!- se quejó Mare, suerte que sus primas no.

-Sabes que te amo, Mare- respondió él, sonreí ante su comentario y me acerqué para darle un beso.

-Ahora que me doy cuenta, no tenemos mucho tiempo para organizar las despedidas de solteros…- comentó Trent.

-Deberíamos aprovechar que estamos aquí ahora- sugirió Tyler.

-¡Ah, no! No puede ser una despedida de soltera cuando el novio está aquí- protestó Cassie.

-Bien, entonces. Este es el plan, nos bebemos como estúpidos lo que sea que las rubiecitas hayan ordenado y nos repartimos entre chicos y chicas, cada grupo a un extremo del bar, nos veremos aquí de nuevo a las 3 de la madrugada ¿Entendido?- dijo Thommy sonando como todo el súper agente secreto que ahora yo sabía que era, "Buen intento de escondérmelo, mi amor. Pero debiste haber recordado que crecí hurgando entre los secretos de los demás" pensé mirando a mi Trav.

-Uy, mañana tenemos prueba de vestidos y demás a las 7 en punto. Conozco a estas chicas, no estarán listas si tienen resaca.- respondió Mare.

- 2:30 en punto será- todos asentimos y llegaron nuestras bebidas, eran de color azul, con hielo, limón y una sombrillita, dudaba llegar a embriagarme con eso.

-Por otra de nuestras legendarias noches de fiesta- brindó Trav, choqué mi vaso con el suyo y bebimos el líquido tan rápido que me faltó el aire al terminar.

-De acuerdo ¡Nos vemos chicas! Y para las que tienen pareja… ¡No hagan algo que puedan lamentar!- dijo Trent y todos nos levantamos de la mesa, junto a Mare hicimos una mueca ante su comentario, todas nos fuimos cogidas de los brazos.

-Y eso que yo quería a un stripper- se quejó Mare, yo me reí.

-Podríamos pedirle a alguno de esos chicos que juegan con el fuego para que te de un extra- dijo Cassie.

-¡Suena bien!- exclamó emocionadísima.

Bebimos y bailamos subidas a las mesas como lo que parecieron solo minutos. Debo admitir que Mare, Lottie y yo nos contuvimos muchísimo más que Candy y Cassie que tuvieron que correr al baño unas cinco veces, Lottie y yo nos caímos en algunas ocasiones y Mare tenía ataques de risa repentinos, estábamos a la mitad de la sexta ronda de shots de tequila cuando la situación se puso fea. Candy se había ligado a un guapo turista francés y estaban besuqueándose junto a la pared de la barra.

-¿Candy?- se acercó a ella un moreno guapísimo. Ella despegó sus labios del francés.

-¿Bryan?- chilló asustada.

-Le dije que sus complejos de zorra le darían problemas algún día…- dijo Lottie bebiendo lo último de tequila que le quedaba.

-¿Quién carajo es él?- preguntó Bryan, el otro chico estaba mudo del susto.

-No es nadie…- respondió Candy tan descarada como siempre. En eso Cassie se metió a la conversación.

-¿Qué no ves que se estaban besando? ¡Es amor, Bryan! Apártate- Cassie empujó al novio de su hermana pero él no reaccionó contra ella.

-¿Amor? ¡Yo te enseñaré lo que es amor!- entonces se abalanzó contra el tipo francés, Mare tuvo que correr a sacar a su prima del escándalo.

-¡Madre de Dios, Candeline! ¿Cuándo vas a dejar de ser golfa?- era la primera vez que oía el nombre completo de Candy.

-¡Golfa tu madre, América!- respondió ella balanceándose contra su prima.

-¡Cállate, estúpida!- Mare estaba algo ebria sin humor para mantenerse pacífica.

-Ya fue suficiente- las detuve antes de que comenzaran a golpearse ellas dos, las únicas conscientes que quedaban éramos Lottie y yo.

-Casandra, ve a buscar a Shepley- le dijo a su hermana, se limpió el maquillaje corrido y se fue.

-SI no fueras mi familia y si tus padres no fueran tan buenos ¡Ya te habría dado una buena lección! ¡No eres más que una sinvergüenza, incluso más que tu hermana!- trató de liberarse de mí pero no la dejé.

-Puede que lo sea, pero al menos no tanto riesgo de quedarme sola que le ruego a mi novio por un anillo- Candy se estaba pasando, pero yo aún tenía suficiente conocimiento para saber que nada se arreglaba con violencia.

-¡Ya basta, Candy! Creo que de todas las personas en el mundo tu eres la que menos derecho tiene a juzgar a Mare, así que si quieres mantener tus lindos dientes en su sitio, mejor cierra la boca- Lottie estaba tan cansada de su mierda como Mare y yo.

-Oh, no, Mare. No me digas que estás llorando- limpié el rostro de mi amiga por el cual corrían lagrimas negruzcas por el rímel.

-Esa idiota, nada más por obligación debo invitarla a la boda…- confesó, yo reí bajo.

-Y nada más por obligación es que nosotros la aguantamos- le aseguré, esta vez ella rió conmigo.

-¡Pigeon! ¿Estás bien?- Travis corrió a envolverme con sus brazos, tenía ¿Un collar de flores? Ni siquiera me atreví a preguntar.

-Sí, solo tengo una duda…- en ese punto mis últimas neuronas murieron y dejé que Shep agarrara a Mare.

-¿Si, preciosa?- preguntó.

-¿Por qué mierda sigo medio sobria?- apestaba tener que ser la que estuviera consciente.

-Porque tienes cargo de conciencia, mi amor- besó mi frente y tuvimos que llevar nuestros ebrios cuerpos hacia el auto, no sé como rayos se las habría arreglado Shep para llevarnos a la casa de nuevo.

Desperté a la mañana siguiente con un maldito dolor de cabeza y para mi sorpresa… sin rastro de ropa o protección alguna más que los también desnudos brazos de Travis y la diminuta sábana, apenas abrí un ojo cuando alguien llamó a la puerta y entró.

-Mierda ¿Ustedes también? Maldito alcohol…- Mare también venía envuelta en una sábana.

-¿Me creerías si te digo que no tengo ni idea de lo que pasó ayer después de la pelea?- susurré, ella se sentó en el borde de la cama.

-¿Qué pelea?- era oficial, ella estaba peor que yo.

-Olvídalo ¿Qué pasa?- si había venido tan temprano en la mañana tenía que tener una buena excusa.

-Tenemos prueba de vestido en medio hora- Al diablo con todo, si la prueba de vestido era a las 7 y todavía faltaba media hora ¡Eso significaba que la bien desgraciada me había despertado a las seis y media!

-No puede ser…- froté mis ojos y como de costumbre mis manos quedaron negras por mi corrido delineador.

-Te espero abajo, linda- me dio un beso en la mejilla y cerró la puerta al salir, me di vuelta para encontrarme con mi dormido esposo.

-Trav- golpeé su abdomen suavemente y él soltó un quejido. –No quiero que me expliques cómo rayos acabamos así, pero tengo que irme…-

-No te vayas, Pidge- apretó su abrazo negándose a soltarme.

-Es importante, mi vida. Mare me necesita ¿Recuerdas?-.

-Yo te necesito más- hundió su rostro en mi cuello.

-Te veo pronto, cielo- bese su cabeza, el alzó sus aun cerrados ojos y me suplicó por un beso en la boca, se lo di y solo entonces me dejó ir.

-Te amo, Pigeon- dijo envolviéndose de nuevo.

-Y yo a ti, esposo durmiente- me encerré en el baño.

La modista de Mare tenía ya cierta edad, esa es la excusa que puse cada vez que la Sra. Murphy me clavaba los alfileres traspasando no solo la tela del precioso vestido color salmón de una sola manga, si no toda mi piel.

-Entonces ¿Lirios blancos o rosas blancas?- Mare había estado en el dilema de las flores por diez minutos, menos mal que la persuadí de no escoger margaritas.

-Las rosas no irían tan bien con los vestidos como los lirios- comentó Lottie mirándose al espejo de diferentes ángulos, debo admitir que el color castaño de su cabello quedaba mucho mejor con el vestido que el rubio de sus hermanas, ella era hermosa por naturaleza y ahora por fin podía darse cuenta.

-Estoy de acuerdo- respondí escondiendo la mueca de dolor por los alfileres. Mare y Candy no habían hablado en toda la mañana y tampoco esperábamos que lo hicieran, ambas se habían tratado mal la noche anterior, pero era obvio que América tenía más razones para enfadarse. Cassie como buena hermana no se apartó de Candy ni un segundo, así que ella tampoco hablaba ¡Gracias al cielo por aquella pelea, a veces ya no las aguantaba por más que quería!

-Lirios serán entonces- afirmó Mare finalmente. –A ver, déjeme verla- le dijo a la Sra. Murphy, agradecí cuando dejé de sentir las punzadas en mi cuerpo.

-¿Y?- los ojos de Mare se llenaron de lágrimas en ese mismo segundo.

-¡Juro que te amo mil veces más ahora!- escuché a Candy suspirar molesta mientras su prima me abrazaba alegremente. -¡Estás bellísima, Abby!-.

-Ah, no. Es regla de mujeres ¡Ninguna dama de honor puede verse más bella que la novia en su día especial!- le recordé tomando sus temblorosas manos.

-Por eso no te preocupes, Abby. América será toda una princesa mañana- respondió Lottie uniéndose a nuestro abrazo. En eso alguien entró a la tienda y sonreí felizmente cuando vi a mi esposo entrar, me acerqué a él.

-¿Te gusta?- pregunté, el me miró de pies a cabeza.

-Lindísima como siempre- besó mi mejilla.

-¿Pasó algo?- preguntó Mare algo asustada.

-Nada, Shep quería arreglar ese asunto de las flores ¿Ya escogieron?- preguntó.

-Lirios, blancos, si son de otro color lo dejaré sin descendencia ¿De acuerdo?- amenazó Mare, Lottie y yo nos reímos.

-¡Sí, señora!- asintió Trav nerviosamente, después volvió a mirarme. Y hablando de descendencias, mi amor…- comenzó.

-Ella no lo decía en serio, Trav- le aseguré.

-Oh, lo sé. Solo me preguntaba si tu… ¿Recuerdas que ya tienes la tuya?- abrió la puerta y detrás de ella estaban mis hijitos mirándome tristemente desde su coche.

-Soy un asco de madre…- dije finalmente.

Continuará…

Dreamer.

¡Hola, lectores de mi vida y de mi amor! ¿Qué les pareció el capítulo, ah? Por si no se han dado cuenta, este capítulo tendrá tres partes y después de eso, pues… ¡Vendrá el último! D: lo sé, lo sé ¿Es triste, no? En fin ¡Porfi cuéntenme que les parece! Extraño tanto leer sus comentarios En fin, espero que lo hayan disfrutado y les mando besos ¡Bye!