¡Hola de nuevo! Tengo buenas noticias: he terminado de escribir la historia completa. Eso significa que a partir de ahora podré subir los capítulos con más frecuencia.
Pido disculpas porque el capítulo de esta vez es de nuevo muy corto pero aún tengo que revisar los demás antes de subirlos... Aun así espero que sea de vuestro agrado.
Disclaimer: Shingeki no Kyojin y todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama. Pacific Rim y todos sus personajes pertenecen a Guillermo del Toro y Legendary Pictures. Esta historia fue escrita sin ánimo de lucro y con el único propósito de entretener.
- ¡Solo le pido una prueba de sincronización, señor! – Mikasa trató de ser lo más respetuosa posible.
El mariscal Smith habló con una voz calmada y suave que, no obstante, no ocultaba su enfado.
- ¿Sabe por qué el segundo al mando Levi tuvo que abandonar el programa jaeger, piloto? – se sintió muy pequeña cuando la enfrentó, como una simple hormiga a merced del viento huracanado, como un humano frente a las fauces de un kaiju – Porque su mente es un lugar demasiado turbio. La tristeza de sus recuerdos es tan desgarradora que arrastra a quienquiera que se conecte con él a la deriva. No se trata de mí, Ackerman. Él no puede pilotar.
De modo que se había acabado. No era posible. Mikasa se sentía muy desesperanzada mientras caminaba por el hangar, observando los jaeger. Smith tendría que encontrar otra pareja para que pilotara el hope conqueror, dado que ella no parecía compatible con ninguno de los candidatos.
El bullicio llenaba la inmensa sala; mecánicos e ingenieros trabajaban a destajo, con el tiempo pegado a los talones, para tener las máquinas armadas y preparadas en espera del fatídico día. Tractores y vehículos de carga pululaban de un lado a otro. Mikasa llegó hasta donde se encontraba su jaeger. Apoyó una mano sobre la cubierta, con la mente nublada de recuerdos. Había pilotado ese jaeger con Eren, su hermano. Cuando él fue seleccionado para conducir un aparato en solitario, su compañera había sido Riko. Extrañaba a Riko; era una buena chica. Su mente era como un remanso de paz en medio de la batalla, tan fresca, tan clara. Se preguntó dónde estaría ahora.
- Es una preciosidad. Una pena que no vayas a acompañarnos en la misión.
Mikasa salió de sus pensamientos y se encontró de frente con uno de los pilotos que le había presentado Smith. Se trataba del tipo rubio y musculoso al que había visto discutir con la mujer de tez oscura. Recordaba su nombre: Reiner.
- Era mío y de mi hermano – no supo por qué sintió la necesidad de explicar ese detalle.
- Hope conqueror. Es un gran nombre – elogió Reiner - ¿Ya no lo pilotas con él?
- Murió – dijo sencillamente Mikasa.
Tal vez lo adecuado hubiera sido que Reiner se disculpara, o que le ofreciera sus condolencias, pero no lo hizo. Tampoco le importó. Pero pareció entender su conflicto interno, porque también había estado presente en las pruebas, por lo que le dijo:
- ¿Sabes por qué Ymir es mi copiloto? No me soporta, ni yo a ella. Pero nuestro grado de sincronización es del noventa por ciento – esbozó una sonrisa de satisfacción ante la incredulidad de Mikasa – Hace tiempo, los dos amábamos a la misma persona, el copiloto de Ymir. Se llamaba Christa. Era la mujer más dulce, y amable que puedas imaginar. Creo que era demasiado buena para este mundo – hizo una pausa antes de continuar – Murió en una misión, en los brazos de Ymir. Creo que ella nunca se recuperó. Yo estaba también allí; me enfurecí tanto que dejé que la rabia me inundara por completo. Mi compañero se desestabilizó por mi culpa, también lo perdimos. Se llamaba Berthold. Ymir y yo siempre habíamos sido rivales, pero podemos comprender el dolor de la pérdida mejor que cualquier otro. Por eso somos compatibles. El recuerdo de Christa y nuestros sentimientos por ella es lo que nos une, a pesar de todas nuestras diferencias.
La crudeza del relato embargó a Mikasa, conmovida. Aquello era una guerra, estaba llena de historias como esa, pero por algún motivo le había calado hondo. Sentía pena por la pérdida de Christa a pesar de que no había llegado a conocerla.
- Tenemos que cumplir las órdenes que se nos dan, pero si hay alguna manera en que crees que puedes utilizar tu sufrimiento para algo bueno... No dudes.
Dicho esto, Reiner se alejó del jaeger dejando atrás a una pensativa Mikasa. Tenía claro lo que debía hacer. El problema era que podía acarrearle unas consecuencias desastrosas.
Supongo que lo de Reiner e Ymir era muy obvio, al menos para mí, pero no pude resistirme. Me encantan esos dos, no como pareja (yumikuri forever!) pero creo que a pesar de sus diferencias hacen buen equipo y en el fondo podrían llegar a comprenderse muy bien el uno al otro. Y mi pobre Berthold... Lo amo en cantidades infinitas aunque haya decidido matarlo en este fic.
Como sé que el capítulo ha sido corto, os dejo un avance: en los próximos sabremos más acerca de la muerte de Eren y el pasado de Levi~
Como siempre, agradecer a las personas que se tomaron la molestia de leer y muy especialmente a las que dejaron un review. Aún no he tenido tiempo de contestarlos pero lo haré. Espero que os haya gustado y si es así no dudéis en hacérmelo saber en los comentarios. Y si no, también. ¡Hasta el próximo! :)
