Corazón de melón:

Laberinto de Amores 2

Capítulo 7: la soledad de los besos.

Demon sentía amor, o lo que pudiese parecersele, en su corazón, sentía que todo su mundo se derrumbaba con tan solo una mirada de Aqua, era todo demasiado cursi para su gusto, pero cierto para su corazón, aunque su razón siempre evitaba hablar de amor, Demon jamás había sentido algo igual, era novato en cosas referentes al amor.

Amber se estaba empezando a enamorar de Demon, lo veían tan fuerte, tan alto, tan hermoso, tan todo, que a veces sentía odio por sus padres por no ponerla un guardaespaldas, incluso discutió más de una vez con Aqua por celos, era tan fuerte la envidia que la tenía Amber, que era increíble como aún la quedaban fuerzas para humillarla, meterse con ella, y esas cositas que Amber solía hacer, aunque por desgracia siempre disfrutaba de lo que hacía aunque pudiese llevarse algún castigo por parte de sus padres, estaba tan acostumbrada que la daba igual absolutamente todo.

Dake intentó acercarse a Amy, pero ella no lo dejó, no quería hablar con él de amor, pero como sabía que debía hacerlo, fue verlo, mirarlo, sentir una presión en el pecho y caminar hacia él.

-Yo te juro que lo que sentía por ti era inmeso. Era de tremendo tamaño.- aseguró Amy un poco triste porque sabía lo que iba a pasar.

-Pero como siempre. No podemos seguir. Y lo entiendo, aunque me duele. Entiendo que no puedas seguir con un chico al que por momenos los celos le ganen.- reconoció Dake sin dejar de sentirse culpable.- Todo es mi culpa, como siempre.

-No te heches toda la culpa a ti, yo también en parte tengo culpa. Esta relación no funcionó por ambas partes. Lo siento mucho, porque lo que vivimos en la playa jamás lo olvidaré. Pero tú y yo, dejamos de ser uno.- afirmó Amy sintiéndose derrotada y llorando.

Todo aquello lo había oído El Duque a escondidas, por eso fue que salió corriendo tras ella, ella inconcientemente lo abrazó llorando, Nathaniel vio aquel abrazo y no entendió nada, después de que ella fue la primera en hablar mal de El Duque, Castiel también los vio y tampoco entendía nada, realmente resultaba extraño ver aquella escena, pero El Duque se sentía muy satisfecho.

Kentin había permanecido alejado de todos desde que empezó el nuevo curso, Aqua fue a hablar con él porque lo sentía extraño, realmente fue la única que se dio cuenta a pesar de que él siempre fue un poco distante de la gente desde que llegó al Sweet Amoris, algo le estaba pasando y ella necesitaba saberlo, porque muy a su pesar lo apreciaba mucho y era su amiga.

-Ey. Dime, me lo puedes contar. ¿Te pasa algo?- preguntó Aqua.

-¿A mí? No para nada. Estate tranquila, yo estoy bien princesa.- dijo Kentin sonriéndola y guiñándola un ojo, después se fue.

Aqua se dio cuenta de que todo el mundo la llamaba princesa y no lo entendía. Aqua no es que se hubiese sentido muy tranquila por lo de Kentin, pero debía respetar su decisión de no querer contarla nada, por mucho que la pudiese molestar aquella decisión, pero todo era cuestión de respetarla.

Caminando en la soledad de un parque en el que realmente si había gente, pero en sus ojos solo veía recuerdos de besos inolvidables, todo esto vivido en el cuerpo y en la memoria de Dakota Smith, un chico capaz de seducir a cualquier chica, pero también es un chico al que el amor le ganó por completo y no se trata de seducir o dejar de seducir, porque aquel amor que sentía y vivió tan intenso jamás será borrado de su mente y su corazón. Todo aquello se parecía mucho a una frase en la que había estado soñando la noche anterior. "La soledad de los besos". Nunca mejor dicho.

Al mismo tiempo, Amy componía una nueva canción, olvidándose de aquella canción que no logró acabar titulada "Hasta el fin del mundo", esta nueva canción que la nació componer através del sueño que tuvo la noche anterior. Lisandro la oyó tocar el teclado, parecía que su intrumento favorito fuese ese, en realidad sí lo era, Lisandro no dudó en entrar a verla componer.

-Muy bonito tu canción.- afirmó Lisandro sonriendo.

-Gracias.- agradeció Amy con una sonrisa que alegraba a cualquier persona.

-Me encanta ver que sonríes por fin. Jajajaja. ¿Tiene título?- preguntó Lisandro.

-¿Quién? ¿Mi sonrisa o la canción?- preguntó Amy alegremente.

-Las dos.- respondió Lisandro sonriendo. De pronto se asomó Dake, pero se escondió.

-La canción se titula "La soledad de los besos".- afirmó Amy al mismo tiempo que Dake sonrió.- Y mi sonrisa... La satisfacción de poder volver a componer con los recuerdos como siempre he hecho, sin embargo, en la canción anterior a esta, me había basado en lo que sentía segundo a segundo con Dake, y al verme de pronto estancada en la relación que tuvimos, pues me impidió seguir componiendo.- reconoció Amy aliviada.

Dake al oir esas palabras no sabía que pensar, únicamente se dio cuenta de que a pesar de todo seguían unidos, el mismo sueño, el mismo concepto. "La soledad de los besos". Componer se había vuelto para Amy más que un simple hobbie, un sueño, una ilusión, su vida, el lugar en donde puede mostrarse de pies a cabeza, con su alma completamente desnuda y su corazón impecablemente lleno de sentimientos.

Más allá del amor era lo que veía Castiel, veía orgullo entre él y Aqua, sentía que aquel amor no podía llegar a un final, se negaba a aceptar que aquello pudiese terminar, realmente se sentía atrapado en aquel sentimiento como jamás lo había estado. Amar una segunda vez y hacerlo de verdad, era increíble que Castiel hubiese podido olvidar a la persona que tanto daño le hizo, completamente Debrah fue el nombre de sus problemas, por su culpa sufrió como nunca lo había hecho en la vida, aunque después de ella, llegó Aqua a sanarle y a llenarle de amor, como únicamente ella sabe, con el corazón y nada más, sin mentiras ni verdades, únicamente ellos dos.

Amy pensó en vivir nuevamente su historia en aquella canción, una canción que decía todo lo vivió segunda a segundo y minuto a minuto. Amar a alguien como vivirlo en recuerdos, por momentos de lo único que había ganas era de alejarse por completo de aquel amor, pero por momentos, recordar era lo mejor de aquel amor, darse cuenta de que su amor estaba grabado en besos. Era caminar por el instituto, mirarse, caminar, pensar, caminar y recordar.

-Tío. Si la amas, lucha por ella, ¿qué te cuesta?- preguntó Castiel mirando a Aqua que pasaba por allí.

-Lo mismo que a ti con Aqua.- afirmó Dake.

"Ver con los ojos y sentir con el corazón, pensar con la mente y olvidarse de la pasión. Viviendo momentos que el mundo recordó. Viviendo besos, aquellos besos de los cuales el corazón jamás se olvidó", cantaba Amy tocando el teclado, su instrumento favorito aparte de la voz. Esta vez quien espiaba era Nathaniel y no Lisandro.

-Perdón si te interrumpó.- se disculpó Nathaniel.

-No, para nada. ¿Por qué te disculpas?- preguntó Amy.

-Lo digo porque paraste.- respondió Nathaniel.

-Ahh... Eso... No pare por ti. Pare por recordar.- reconoció Amy sonriendo.

-¿Recordar? Hace tanto me jure no recordar.- afirmó Nathaniel sonriendo.

-¿Por qué? Recordar es muy bueno. Es el único sentido de todo.- afirmó Amy sin parar de sonreir.

Cuando Nathaniel oyó aquellas palabras que lo llenaron de fortaleza, obviamente confundiendo todo, no pudo evitarlo y estuvo a punto de besarla mientras ella estaba distraida, pero Castiel llegó a tiempo para detenerlo, Nathaniel al verlo se fue porque no quería pelearse nuevamente con él. Nathaniel por lo menos no delante de Amy no quería salir perdiendo, la chica de la cual seguía incesablemente enamorado. Castiel se quedó mirándola de una manera que Amy no se explicaba.

-¿Qué te pasa?- preguntó Amy sin entender su mirada.

-¿Qué te pasa a ti con el idiota del delegado mayor del instituto?- preguntó Castiel algo molesto.

-Nada. Haber relajate.- dijo Amy.

-Entonces. ¿Por qué acaba de intentar besarte y tú no le has dicho nada?- preguntó Castiel de brazos cruzados.

-¡Qué!- exlamó Amy sorprendida de lo que acababa de oir.

Realmente Amy no se había dado cuenta de nada, ¿en qué o en quién estaría pensando? El Duque la vio correr por todo el instituto, sintió curiosidad y fue tras ella. Nathaniel se estuvo escondiendo en la sala de delegados para que ella no la encontrase porque sabía que Castiel no se quedaría callado, pero como también sabía que ahí era fácil de encontrar, pensó en ir a la sala de los profesores a esconderse.

Castiel no iba a mover un dedo para paralizar a Amy y no regañase a Nathaniel porque le encantaba la idea de que el niño recibiese una bronca por parte de Amy, pero por otra parte lamentaba mucho perderse aquel espectáculo, por eso fue que salió del sótano y fue a buscarlos. En el camino de su búsqueda se encontró con Dake, no perdió la oportunidad y le contó lo que había ocurrido, Dake se fue con Castiel, entre los dos encontraron a más gente que los quisieron acompañar, ellos eran, Armin, Alexy, Violetta, Kim, Peggy, Kentin, Rosalya, Leigh, Amber y sus amigas, Aqua y por último el nuevo profesor que también quiso enterarse de todo ya que la había perdido ya el rastro, es decir, El Duque. Después de un ratito se encontraron con Amy, pero se escondieron para que ella no los viera, poco después de seguirla ella encontró a Nathaniel. Era el momento que empezase la actuación.

-¡Cómo fuiste capaz!- exlamó Amy afirmándolo todo.

-¿Capaz de qué?- preguntó Nathaniel nervioso.

-¡De intentar besarme!- aseguró Amy. Él se quedó mudo.- Nathaniel, tú y yo somos amigos. Si algún día te quise como algo más, ya no. Que te entre eso muy claro en la cabeza. ¡Yo amo a Dake!- reconoció Amy delante de todos. Dake sonrió.

-Entiendo. Tú me hablaste de que recordar no es malo. Y yo si algún día me jure no recordar, era porque no quería seguir viviendo de mis recuerdos contigo. Porque yo a ti te amo.- reconoció Nathaniel apenado y se marchó triste.

Todos se sentían felices, hasta Amber se sintió feliz de que le hubieran bajado de la nube a su hermano, aunque los demás no estaban felices de que él se sintiese mal, excepto Amber, los demás se sentían felices de que al fin Amy se atrevió a decirle la verdad a la cara. Dake agarró la cintuara de Amy y la abrazó, simplemente vivieron aquel momento mágico abrazados sin besar sus labios mutuamente, Castiel y Aqua se mantenían mirándose mutuamente sin apartar la mirada, había tanto amor en la mirada que Demon decidió irse a tomar algo a la cafetería del instituto, El Duque lo siguió e incluso lo invitó a tomar un café. Aquel mismo día llegó un nueva que en realidad no era nueva en el instituto. ¿Quién era capaz de romper aquel momento mágico? CONTINUARÁ...