¡Hola! Espero que estéis pasando unas buenas vacaciones~
Lo prometido es deuda. El anterior fue de Eren y este, es el de Levi.
Disclaimer: Shingeki no Kyojin y todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama. Pacific Rim y todos sus personajes pertenecen a Guillermo del Toro y Legendary Pictures. Esta historia fue escrita sin ánimo de lucro y con el único propósito de entretener.
Unos golpes resonaron al otro lado de su puerta. No sabía quién era pero le daba igual, no quería ver a nadie. Todavía estaba asimilando lo sucedido en la prueba de sincronización. Aún no se había enfrentado al mariscal Smith, pero eso no tardaría en ocurrir. Y no tenía ni idea de qué podía pasar después.
Quienquiera que estaba afuera volvió a llamar, de forma más insistente ahora. Mikasa, que estaba sentada en el suelo con las piernas cruzadas y la espalda apoyada en el borde de la cama, no hizo siquiera ademán de moverse o contestar.
- No te servirá de nada fingir que estás dormida, sé que no lo estás. Voy a entrar – advirtió.
En efecto, el segundo al mando Levi se personó en su cuarto seguido de esa aura enigmática pero de algún modo magnética que lo acompañaba allá donde fuese. Sin pedir permiso, se sentó en la silla del escritorio.
- ¿Eren era tu hermano?
La pregunta era innecesaria. Había visto el recuerdo completo en el que ella había quedado atrapada. Y no le gustaba charlar de la vida de los demás, ni del pasado, especialmente del suyo. Pero entendía que esa conversación era necesaria si albergaban alguna esperanza de pilotar ese maldito jaeger juntos. A pesar del fracaso en la prueba, estaba seguro de lo que había sentido durante el combate. Eran compatibles, lo sabía. Pero necesitaba que ella se desprendiera de sus fantasmas.
Mikasa asintió y se aclaró la garganta. Tenía la voz ronca. ¿Tal vez había llorado?
- Mis padres murieron en la guerra. Los suyos eran viejos conocidos de mi familia y me adoptaron cuando me quedé huérfana – empezó a contar - Recuerdo lo orgulloso que estaba su padre cuando nos alistamos en el programa jaeger y el miedo que tenía su madre de que algo malo nos pasara - sonrió de forma cínica – Al final, la desgracia vino primero para ellos. Murieron en un ataque kaiju. Nosotros lo vimos todo – finalizó con amargura.
- Lo siento – Levi sabía que la disculpa era vana y que a ella no le servía de nada, pero era lo que debía decir. Ella la aceptó con una inclinación de cabeza.
- Al poco tiempo, empezamos a pilotar juntos el conqueror – continuó – Después, Eren fue seleccionado para una nueva fase del programa.
- ¿Te refieres a...? – dejó la frase en el aire, el ceño fruncido en su máxima expresión.
- Sí. "La tecnología que cambiará el resultado de la guerra para siempre" – citó – Dijeron que por fin habían conseguido corregir el estrés neuronal para que los pilotos pudieran manejar solos un jaeger. Iba a ser una revolución: la mitad de pilotos, el doble de máquinas. Mi hermano era apto, así que comenzó a pilotar en solitario. Al final, todo salió mal. El deterioro fue incluso más rápido. Y un día, en mitad de la batalla... Su cuerpo simplemente no aguantó. Dijeron que fue el envejecimiento celular: era increíblemente acelerado. Sus células morían más rápido de lo que podían reproducirse. Armin tuvo más suerte: fue apartado del combate, pero todavía arrastra secuelas, siempre lo hará. Probablemente muera de forma prematura.
Se lo había imaginado. Estaba al tanto de esa fase del programa porque había trabajado en ella junto con el mariscal Smith. Mikasa no era, por desgracia, la única que había perdido un ser querido por esa causa.
Al contrario de lo que esperaba, Mikasa se sentía extrañamente liberada. Habían pasado diez meses desde la muerte de Eren y había hablado muy poco de ello; casi siempre con Armin. Pero compartirlo con el segundo al mando Levi no había sido tan difícil como imaginó, quizá porque él ya lo había visto en su mente. Y del mismo modo, ella había visto cosas.
- ¿Quién es ella? La chica de tus recuerdos – preguntó.
Levi se tomó su tiempo para responder. Desde que se ofreció a ser el copiloto de Mikasa sabía que antes o después tendría que contestar esa pregunta. Mantuvo una expresión neutra.
- Era mi copiloto – dijo únicamente – También murió.
- Oh, lo lamento – ella ya se lo imaginaba.
- En el punto álgido de la guerra, fuimos de los primeros en pilotar jaeger por parejas – hizo caso omiso de su comentario – Todavía no sabíamos muy bien cómo manejar los aparatos o qué estrategia era la mejor. Un día, un kaiju de categoría cuatro nos acorraló. Solo quedábamos nosotros para proteger la ciudad. Cuando quisimos darnos cuenta, estábamos casi dentro de sus fauces. Arrancó la mitad del jaeger de un bocado. Supe que no tenía ninguna posibilidad, así que escapé y me escondí bajo un montón de escombros. Abandoné a la ciudad a su suerte hasta que llegaron los refuerzos. Y la abandoné a ella.
- No tenías otra opción – dijo Mikasa, afligida.
- Era mi prometida.
Mikasa se quedó en silencio. No podía siquiera empezar a imaginar cuán horrible tenía que haber sido eso. Si el dolor que ella soportaba la ahogaba por dentro a cada tanto, el de Levi debía ser mucho, mucho mayor.
- Tienes suerte de no haber estado con tu hermano en el jaeger cuando murió – Levi la miró directamente a los ojos – Pude sentir todo lo que Petra sentía en el momento de su muerte: su debilidad, sus ansias de aferrarse a la vida, su terror al comprender que había acabado. Y luego, nada. Desapareció. Eso fue lo peor de todo.
- Con esos recuerdos ¿cómo haces para no perderte en la deriva? ¿Cómo eres capaz?
- Porque el miedo a volver a sentir eso es mayor que el dolor que conlleva el propio recuerdo. Así es como lo mantengo a raya.
- Combatir el miedo con el miedo... – murmuró.
La respuesta fue afianzándose en la mente de Mikasa. Aunque pudiera parecer en un principio absurda, cobraba más sentido cuanto más pensaba en ella. Era tan sencillo que, por serlo, resultaba del todo lógico.
Antes de que ninguno de los dos pudiera decir nada más, un ruido atronador resonó sobre sus cabezas. Se miraron en silencio durante unos instantes y después ambos se pusieron de pie a toda prisa, como si obedecieran una orden silenciosa. Luego salieron corriendo en dirección al hangar principal. Ya sabían lo que significaba ese sonido: era la alerta en caso de ataque kaiju. Sus enemigos estaban allí.
Supongo que era muy obvio. El rivetra es una de mis parejas favoritas y no pude dejar pasar la oportunidad de mencionarlo en este fic, además de que creo que la muerte de Petra encaja muy bien con lo que es la historia en este universo. En el caso de la película, es el protagonista quien pierde a su hermano mientras está pilotando con él. Aquí Mikasa también pierde a Eren, pero es Levi el que experimenta el trauma de sentir la muerte de la persona que más quería. He querido hacerlo así para desarrollar esa conexión emocional entre los dos que es la base de su relación aquí.
Y sí, en el siguiente habrá peleas. Y será largo, así que tendremo de nuevo doble capítulo. Como siempre, gracias a los que se tomaron la molestia de leer y muy especialmente de dejar un review. Sus comentarios son siempre muy valiosos y los agradezco mucho. ¡Nos leemos en el próximo!
