¡Hola de nuevo! Aquí el final de la pelea. Este es un poco más corto que el anterior, pero como digo es la conclusión.
Disclaimer: Shingeki no Kyojin y todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama. Pacific Rim y todos sus personajes pertenecen a Guillermo del Toro y Legendary Pictures. Esta historia fue escrita sin ánimo de lucro y con el único propósito de entretener.
En la base, todos asistían al desarrollo de la batalla con una intranquila expectación. Estaba resultando especialmente difícil monitorear la pelea del messiah, dado que la mayor parte transcurría bajo el agua. Además, hacía ya un rato que habían dejado de tener conexión con sus pilotos. El mariscal Smith estaba extremadamente preocupado. Una gota de sudor corrió por su frente mientras le pedía a Mike por décima vez que intentara establecer contacto. Connie y Sasha se habían comunicado para sugerir que tal vez hubieran tenido que pasar al modo manual. Era lo más probable, pero eso no lo calmaba en absoluto.
De pronto, una gran explosión de luz iluminó las profundidades del océano, tan potente que llegó hasta la superficie y pudieron observarla incluso desde tierra. El tiempo pareció pararse durante un segundo; luego, la voz de Smith rompió el hechizo y todos volvieron a su frenética actividad para intentar averiguar qué había sido eso.
No tuvieron que esperar mucho para saberlo. Hanji, que había subido hasta el hangar no se sabía cuándo, dio con la solución antes que nadie.
- Una anguila. ¡Ese bicho es una jodida anguila! Ha frito el jaeger por completo.
Mikasa se volvió hacia la científica, horrorizada. Si estaba en lo cierto, el jaeger ya no era más que un montón de acero quemado. Y sus pilotos... probablemente a esas alturas Jean y Marco no eran más que dos cadáveres calcinados.
- ¡Reporte del jubilee hunter! – anunció Mike, rompiendo el tenso clima que se había creado.
- Informen – el mariscal Smith se puso al habla.
- Aquí jubilee hunter – Sasha fue la encargada de dar las malas noticias – El twinning messiah ha sido derrotado, repito, ha sido derrotado. Lo hemos perdido. El enemigo se dirige a la costa. Vamos a por él.
- ¡No! Deben permanecer en su puesto, ustedes son la reserva de emergencia. No podemos arriesgarnos.
- El goddess no puede ocuparse. Lo siento, señor. Nos encargaremos del kaiju ahora.
La comunicación se cortó. El mariscal Smith maldijo en voz alta, cosa que Levi jamás le había visto hacer. No obstante, lo comprendía: la situación se había vuelto muy delicada; casi desesperada. Estaban en el filo de la navaja, a un paso de caer.
Sasha tenía razón. El merciful goddess intentaba mantener a raya al kaiju en forma de rana, pero con un solo brazo le era difícil. Además, había agotado gran parte de sus misiles. Algunos de ellos habían dado en el blanco, pero la criatura estaba recubierta por una dura coraza que minimizaba el daño. Además era más inteligente de lo que habían pensado en un principio: cuanto más trataban de alejarla de la costa, más empeño ponía en dirigirse hacia ella. No lograban distraerla de su objetivo. En el momento en que consiguió alcanzar con su cola puntiaguda la cabeza del jaeger, saltaron chispas y parpadearon las luces en la cabina. Y justo entonces, a Reiner se le ocurrió una idea. Miró a Ymir, que asintió, conforme.
- Aquí merciful goddess, ¿me reciben?
- Fuerte y claro – dijo Mike.
- Tenemos una idea para terminar con él, mariscal – dijo Reiner, y procedió a explicársela a su superior.
- ¡Eso es un suicidio! – protestó Smith – Lo desautorizo de cualquier forma. ¿Ha entendido, piloto?
- Con todo respeto, señor, ya lo hemos decidido – la voz de Reiner era firme y mostraba su convicción – No hay otra forma de derrotarle. Y como usted siempre dice, para ganar hay que arriesgar.
- ¡No pondré en riesgo la vida de más pilotos!
- Usted no, pero nosotros sí, mariscal – esta vez era Ymir quien hablaba – Ha sido un honor.
- Ha sido un honor – repitió Reiner.
El mariscal Smith respiró hondo, con los hombros en tensión. Estaba siendo uno de los días más largos de su vida. Ni siquiera cuando combatía había sentido tanto peso sobre su espalda. Pero no era lo mismo pelear que ser el responsable de aquellos que lo hacían. Y entonces comprendió lo que querían decir esos pilotos. Era fácil obedecer órdenes, pero no era tan fácil tomar las decisiones. Él tenía que hacerlo, todos los días. Y ellos tenían derecho a hacerlo también. Por tanto, pulsó el botón del micrófono y pronunció su despedida:
- Ha sido un honor. Son ustedes dos valientes pilotos y si el mundo olvidara su sacrificio, nosotros no lo haremos.
El mariscal soltó el botón. Se hizo un silencio sepulcral en la base. Levi lo conocía suficiente como para saber lo que pasaba por su cabeza en esos momentos. Se estaba preguntando si había sido el causante de la pérdida de aquellos hombres. De los cuatro. A través de las grandes cristaleras de la parte superior, asistieron como espectadores al anunciado desenlace.
El kaiju se preparaba para saltar de nuevo. Justo cuando se encontraba en el aire, en medio del salto, el jaeger lo empujó con todas sus fuerzas hacia atrás, desestabilizándolo. Quedó apoyado en las patas traseras, a punto de caer de espaldas. Pero antes de hacerlo, abrió su enorme boca y extendió su larga y viscosa lengua, en busca de la cabeza del aparato.
- Hey, encanto – llamó Reiner a su compañera, con las manos sobre los mandos, su expresión de máxima concentración - ¿Crees que la volveremos a ver, allá donde vayamos? ¿O no habrá nada después de esto?
En contra de su costumbre, Ymir sonreía. Reiner pudo verlo y sonrió dentro del casco también.
- Si volvemos a encontrarnos, no la dejaremos sola otra vez. Jamás – prometió con la voz quebrada.
- Nunca – respondió él para sellar la promesa.
- Y, Reiner.
- ¿Sí, encanto?
- No me llames así.
El hombre soltó una fuerte risa, ahogada por el casco. Unos segundos después la lengua del kaiju se enroscaba alrededor de la cabeza del merciful goddess. Y a pocos instantes de quedar cubiertos por el ácido corrosivo que expulsaba, los pilotos dispararon el cañón de emergencia, equipado con una potente bomba que habían reservado para una ocasión como esa. El monstruo cayó sobre las aguas, con la cabeza destrozada, atravesado de parte a parte, levantando fuertes olas. Al cabo de unos minutos, todo quedó en calma.
Bien, bien. Eso fue una masacre, lo sé. Pero qué voy a decir, se ajusta tanto a los sucesos de la película como a la línea del manga así que simplemente debía hacerlo. Me dan muchísima pena Jean y Marco, siempre les toca sufrir mucho a estos dos. En cuanto a Ymir y Reiner, no sé si la relación entre ellos sería de ese estilo pero yo me imagino algo así. Recordemos que, en el fondo, no se llevan bien. Al menos ellos pudieron elegir cómo morir, a diferencia de mis pobres Jean y Marco.
Creo que estos capítulos eran muy necesarios en primer lugar para aportar acción y en segundo lugar para dar más protagonismo al resto de personajes. Espero que haya sido de vuestro agrado, la verdad es que se me da fatal escribir peleas y todo lo que tenga que ver con escenas de acción así que temo que haya quedado un poco flojo. Respecto a la fisonomía de los kaijus, espero que haya quedado clara. No estaba muy segura de cómo debía describirlos así que me inventé los míos propios basándome en los diseños de la película.
Nada más, por el momento. ¡Ya vamos casi por el ecuador de la historia! Espero que os haya gustado y, como siempre, quiero agradecer tanto a aquellos que me leen cada semana como a los que se molestan por dejar un review. Las críticas y comentarios son siempre bienvenidos. ¡Nos leemos en el siguiente! :)
